martes, 10 de noviembre de 2015

CAMINO FRANCES BURGOS - HONTANAS II

BURGOS -- HONTANAS




Se abadona el albergue para seguir el camino.
 Los últimos pasos por la capital burgalesa nacen detrás de la catedral, en la calle Fernán González. Avanzamos hasta el arco o puerta de San Martín, de herradura en estilo mudéjar y muy restaurado en el siglo XX.

El arco de San Martín de Burgos 


se denomina así por encontrarse en las inmediaciones de la desaparecida iglesia parroquial de San Martín.
 Por este arco los reyes de Castilla hicieron, hasta el siglo XVI, su entrada solemne en la ciudad tras haber jurado los fueros y libertades de la misma. Así se hizo, por última vez, por Carlos I el 21 de febrero de 1520, en una de sus visitas a la Cabeza de Castilla.


Era el punto por donde los peregrinos a Compostela abandonaban el recinto amurallado para entrar en el cercano barrio de San Pedro en el que se levantaba el gran Hospital del Emperador.



Iglesia de San Pedro de la Fuente

Una de las más antiguas de Burgos. Se sabe que ya en el siglo X existía una iglesia dedicada a San Pedro en este lugar, y junto a ella, en 1.085, el rey Alfonso VI de Castilla, funda el Hospital del Emperador, primero de los que más tarde jalonarían el Camino de Santiago, para cuidado de pobres y peregrinos.
 La parroquia ha tenido diversos apellidos a lo largo de su historia: San Pedro extramuros, San Pedro del Barrio, y el actual de San Pedro de la Fuente, debido a una fuente de agua salada que existía en sus proximidades.

El templo de San Pedro de la Fuente lo irá adentrando en los barrios de extra-muros, hasta llevarlo al "Puente de Malatos",



así denominado porque en sus inmediaciones existió un antiguo lazareto para afectados por la lepra.


Desde el centro de la ciudad,



habrá avanzado hasta llegar al parque de "El Parral", casi dos kilómetros de casco urbano.


 Lo recibirá un paraje tranquilo en un bello entorno natural.

 Muy cerca, se encuentra el Real Monasterio de las Huelgas,



sin discusión, uno de los edificios más interesantes de la ciudad, tanto por su variedad de estilos arquitectónicos como por ser panteón de reyes, entre los que se encuentra el que alberga los restos de su fundador.
 Se creó a instancias del rey Alfonso VIII en 1187, para albergar a religiosas de estirpe real y noble bajo la regla del Císter. De sus abadesas se afirma que tenían enorme poder, tanto jurídico como militar. Como dato curioso y relacionado con el Camino, manifestar que en su interior hay una imagen articulada de Santiago Apóstol, que servía para nombrar caballeros a los reyes.

Hospital del Rey

Hospital Del Rey UBU.JPG
Próximo y fundado por Alfonso VIII: "... en su arranque se encuentra el hospital, de tales proporciones que parece él solo otra ciudad, de forma que no creo que haya otro comparable en España.


 Puede albergar a dos mil personas e imparten a los peregrinos gran caridad y les dan un trato muy bueno en la comida y en la dormida... Hospédale del Rey". Doménico Laffi.



 Previamente a esto, y nada más abandonar la finca, de frente, se topará con una hornacina en la que figura la imagen de un peregrino. A los pies de esta imagen, una sencilla inscripción: "Ermita de San Amaro Peregrino".

San Amaro "... considerado francés de nacimiento y burgalés de adopción...", parece ser que llegó a Burgos en el siglo XIII, cuando las peregrinaciones a Santiago estaban en su máximo esplendor. "... Fue hombre de altísima oración y penitencia. Su caridad y sus milagros lo hicieron ser tenido, ya durante su vida, por el santo popular de la ciudad...".
Bu Ermita San Amaro Peregrino.JPG
El conjunto hospitalario del Hospital del Rey, hoy convertido en Universidad, destila sabor peregrino por doquier. Todavía en una inscripción de una fachada del recinto, se puede leer: "Ihs. Beatus qui intelligit super egenum et pauperem: in die mala liverabit. eum. Xrs" (Dichoso el que cuida del pobre y desvalido: en el día aciago lo pondrá a salvo Cristo)".



  No puede perderse admirar en la Puerta de Romeros, bajo una enorme vieira, la figura de Santiago. En su patio, las puertas de la iglesia, atribuidas a Juan de Valmaseda son obra cumbre del renacimiento español, en las que se muestran imágenes de peregrinos hacia Compostela: una madre va amamantando a su hijo a la vez que camina.


 Están representados todos los tipos de peregrinos: calzados, descalzos, con buenas ropas, con harapos... . La figura de Santiago en hábito peregrino es singular. Antes de abandonar el recinto y la ciudad, admire su patio pleno de vestigios jacobeos: arcos, bordones, vieiras... etc.
Una inscripción: "Lux et honor Hispaniae" le recordará por qué se encuentra en camino. En este hospital, considerado el mejor de la historia en todo el trazado jacobeo, por orden real se alimentaba a cada peregrino diariamente con medio kilogramo de pan, un litro de vino, potaje v trescientos gramos de carne, incluso se les facilitaba calzado. Hubo años en que se repartieron hasta 70.000 raciones.

Un pequeño tramo de carretera paralelo a los edificios docentes nos alejará de la urbe cidiana. Justo en el cruce del Mercado de Ganados, sale a la derecha un camino claramente marcado.

Como caminante, deberá tener mucha atención a no cruzar la vía férrea, si no el camino será el arcén de la propia carretera, si es así, ¡retroceda!. El peregrino, llegará enseguida a una encrucijada, donde el cauce de un río delimita claramente dos caminos. Continuando por el mismo, entre un cementado cauce y frondosos chopos, la senda lo llevará hasta Villalbilla.

VILLALBILLA
  El Camino no entra en Villalbilla sino que tuerce a la derecha para salvar el arroyo Molinar


 Reanudamos la marcha para cruzar el puente sobre la circunvalación y vamos en busca del viaducto Arlanzón, obra de ingeniería de la autovía A-231 que pasamos por debajo (Km 8,6). Cruzamos el río y dejamos la carretera por un andadero paralelo que lleva a Tardajos.


Vista de la localidad


TARDAJOS
En la entrada un hermoso crucero del sigklo XVIII.



Este pueblo tiene sus orígenes hacia el siglo VIII a. C., cuando los turmódigos, pueblo celta que vivía en toda esta región, habían construido una ciudad llamada Deobrígula (ciudad de los Dioses), situada en un castro pegado al actual pueblo.

Posteriormente, en época de dominación romana, se construyó un asentamiento en la zona más llana,


Posteriormente se repobló a finales del siglo IX y pasó a ser una localidad mítica del Camino de Santiago, aunque de escaso tamaño.
Al finales del siglo XII estaba formada poor dos barrios: al este, el del rey y al oeste, el de Santa María.


En el punto más alto se levantó la iglesia de la Asunción, del siglo XVI y de estilo gótico tardío.
Tuvo un hospital del peregrino que solo queda el recuerdo y algunas crónicas escritas.


  Superamos el pueblo por la calle del Mediodía, la plaza Leandro Mayoral y la calle Real Poniente.



Nos dirigimos por carretera a la cercana Rabé.

 En el corto trayecto pasamos el río Urbel.


 Este cauce, que recorre más de 50 kilómetros por la provincia de Burgos, tiene poco caudal pero es muy amigo de desbordarse y encharcar sus riberas.
Tanto que antiguamente Tardajos y Rabé estaban separadas por un tramo de fango que dio pie a cantar: "De Rabé a Tardajos no te faltarán trabajos. De Tardajos a Rabé, liberanos Domine". Melódica estrofa que podemos canturrear hasta alcanzar Rabé de las Calzadas.



RABÉ DE LAS CALZADAS


El 20 de febrero de 1085, el rey Alfonso VI donó la villa al Hospital del Emperador, situado en la ciudad de Burgos, barrio de san Pedro de la Fuente y en 1128 Alfonso VI




 hizo donación de dicho hospital con todas sus pertenencias a la mitra burgalesa, ostentando desde entonces su titularidad los obispos y arzobispos de Burgos.
Su castillo fue construido en 18 41 sobre la colina de la Névera, que domina todo el valle del Arlazón.





Conserva su iglesia dedicada a Santa Maria


 Por la calle Santa Marina sobrepasamos la fuente - decorada con veneras - hasta la plaza Francisco Riberas y salimos por Baldomero Pampliega.

 La ermita de Nuestra Señora del Monasterio, a la salida del pueblo, con una puerta del siglo XIII.

Lo que nos espera de ahora en adelante es, simplemente, la meseta castellana. Sin trampa ni cartón, con sus pros y sus contras. Largas rectas a más de ochocientos metros de altura sin más compañía que nuestra propia sombra y grandes extensiones de cereal



sin horizonte aparente pero con multitud, eso sí, de perdices, alondras, cogujadas y demás aves con querencia a los cultivos. Saltarse la meseta implica romper la unidad del Camino y restar su sentido.

 Casi a tres kilómetros de Rabé, a mano derecha, se encuentra la fuente de Praotorre, donde se han habilitado unas mesas para el descanso (Km 15,4).




La pista continúa con su llevadero ascenso hasta alcanzar una zona más plana que da acceso al valle donde se asienta Hornillos (Km 17,9).

 La pendiente, la propia inercia y el peso de la mochila obligan a bajar con cuidado la pedregosa cuesta, apodada Matamulos.
Después de cruzar una carretera y el cauce del río Hormazuela entramos en Hornillos del Camino, población amoldada al Camino con una calle principal de paso orientada de este a oeste.

Vista de Hornillos del Camino



HORNILLOS DEL CAMINO


La primera parte de su nombre, Hornillos, parece proceder de Forniellos, es decir, pequeños hornos dedicados a la alfarería y obtención de yesos.
 La última parte del mismo, Del Camino, confirma la clara vinculación jacobea que tuvo y aún tiene el núcleo, uno de los ejemplos más singulares de pueblo-camino, con una única calle, la calle Real, auténtica sirga peregrina.




 Si en la Edad Media llegó a acoger tres hospitales para romeros, de los que aún se conserva el del Santo Espíritu al principio del núcleo, en la actualidad el lugar cuenta con un apartado propio dentro del moderno resurgir de las peregrinaciones.



Iglesia de Santa María










Fue en esta localidad, en 1990, donde se comenzó a escribir una nueva página de la hospitalidad voluntaria jacobea. La catalana Lourdes Lluch, después de haber cubierto la ruta, quiso devolver al Camino algo que había recibido a lo largo de su experiencia jacobea, un estilo de acogida cálido. Por ello no dudó en invertir sus vacaciones sirviendo y dando ayuda a los propios romeros. Alquiló una casa en Hornillos y, sin saberlo, volvió a impulsar una costumbre de antaño, la de aquellas personas que se dedicaban a acoger a peregrinos.



La iniciativa, que tuvo eco en varias publicaciones jacobeas, animó a otros antiguos caminantes a dedicar parte de su tiempo libre atendiendo refugios del Camino. Este movimiento, en constante crecimiento, se coordina desde ese año a través de las distintas federaciones o asociaciones de amigos del Camino.


El gallo una antigua leyenda local, que cuenta como unos franceses llegaron al pueblo en la época de la Guerra de Independencia y robaron todas las gallinas.
A la salida de Hornillos, el panorama es similar al precedente: una interminable pista de parcelaria que asciende por la meseta cerealista.



 La única distracción se encuentra a los bordes del camino, decorados por montones de piedra que sacan los agricultores de sus cultivos.
 Cinco kilómetros después de Hornillos nos encontramos con una cruz de Santiago (Km 25,5)





 y setecientos metros más adelante con el cruce hacia el albergue San Bol, situado a la vera del río del mismo nombre.

ARROYO SAM BOL
Aquí había un monasterio dedicado a San Boal, y muy cerca se levanta actualmente el albergue de Sambol, 1992.

Tras una hora más de caminata llegamos, por fin, a Hontanas, agazapado y oculto hasta el último momento

HONTANAS

El nombre de la población procede del término latino fontana, fuente en castellano.

Vista de la localidad

 El sacerdote boloñés y asiduo peregrino (viajó a Compostela tres veces durante los años 1666 y 1673), Domenico Laffi, relató que en Hontanas los pastores rodeaban sus cabañas con un muro para defenderse de los lobos.
Fotografía del Albergue Santa Brígida


Hoy, varios albergues, hostal y casa rural ofrecen comodidad y descanso al caminante del siglo XXI.
Tiempo de descanso.

Fotos de internet



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