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miércoles, 7 de mayo de 2025

CONCLAVE, NUEVO PAPA

 El cónclave para elegir al sucesor del difunto papa Francisco ha comenzado este miércoles con una misa en la que se reunieron los 133 cardenales electores antes de encerrarse en la Capilla Sixtina para empezar las votaciones.

https://www.infobae.com/america/mundo/2025/05/07/conclave-en-el-vaticano-en-vivo/

MISA




Se trataba de la misa Pro Eligendo Pontifice que se celebró desde las 10.00 en la basílica de San Pedro. Estuvo presidida por el cardenal decano, Giovanni Battista Re,


 que pidió en su homilía que "sea elegido el papa que la Iglesia y la humanidad necesitan en este momento de la historia tan difícil y complejo".



"Tienen un momento complicado, pero se les veía tranquilos" El sacerdote Pablo Molina, natural de Alcázar de San Juan, ha participado en la misa celebrada en la Basílica de San Pedro en El Vaticano en la que estaban todos los cardenales de la Iglesia y que ha precedido al inicio del cónclave que determinará al nuevo Papa. 




 "Tienen un momento muy complicado encima, pero se les veía tranquilos, sonrientes, en cierto sentido con muy buen ambiente", ha explicado Molina, especificando que algunos de ellos, tras acabar la liturgia, se han quedado rezando delante de la tumba de San Juan XXIII. El alcazareño -aunque sacerdote de la Archidiócesis de Toledo- ha comentado que el ambiente en esos momentos previos al cónclave ha sido "muy cordial" a pesar de que los cardenales tienen por delante "un momento muy complicado".

https://youtu.be/quJpsQxeMNc?si=4nrp1a5sV5PfkczP

CAPILLA PAULINA

Después, los 133 purpurados con derecho a voto, por tener menos de 80 años, han sido convocados a las 16.15 en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico.





 Acto seguido, han desfilado entonando las letanías y el canto 'Veni Creator' de invocación del Espíritu Santo hasta su encierro en la Capilla Sixtina. 

https://cdn.jwplayer.com/previews/4HOQ317B

ttps://youtu.be/6jvixR10PL4?si=YvxfAu-zdJfPxoLm

Los cardenales, escoltados por la Guardia Suiza, se encierran en la Capilla Sixtina Los 133 cardenales, escoltados por la Guardia Suiza, han comenzado la procesión que culminará con su encierro en la Capilla Sixtina para la primera votación con la que elegir al nuevo papa que sucederá a Francisco.



CAPILLA SIXTINA

Los 133 cardenales electores se encerraron a las 17.46 hora local (15.46 GMT) en la Capilla Sixtina para empezar a elegir un nuevo papa y esta tarde llevarán a cabo la primera votación.


"Extra omnes": las puertas de la Capilla Sixtina se cierran 

 El maestro de Celebraciones Litúrgicas, Diego Ravelle, proclama el "Extra omnes", que significa todos fuera, que obliga a todos los que no sean cardenales a abandonar la Capilla Sixtina. Desde este momento, las puertas de la Capilla Sixtina quedan cerradas para proceder a la celebración del cónclave y las correspondientes votaciones para elegir al próximo papa.



Los cardenales juran mantener en secreto sus deliberaciones 
 Los 133 cardenales, tras desfilar hasta la Capilla Sixtina, han jurado mantener en secreto sus deliberaciones. 

La procesión ha estado encabezada por una cruz, seguida de los miembros de la Capilla Musical Pontificia, algunos prelados y los ceremonieros, así como el Maestro de las Celebraciones Pontificias, Diego Ravelli, y el padre Raniero Cantalamessa, encargado de la meditación.

 Detrás iban los cardenales, en orden inverso de precedencia: primero los de la orden de los diáconos, seguidos de los presbíteros y de los obispos, mientras que respondían a la 'Letanía de los santos', en la que invocan la ayuda de los grandes santos de la historia del cristianismo.

 Una vez que han entrado todos en la Sixtina, se ha invocado la ayuda del Espíritu Santo cantando el 'Veni Creator', himno en latín con el que se solicita solemnemente su presencia y ayuda, y se procederá el juramento.

https://youtube.com/shorts/8T4if6xNAwM?si=mmWR9Ylo3VVMh-7_

 Tras el cierre de la capilla, los cardenales votarán aislados y a puerta cerrada.

https://www.youtube.com/live/lwtLqd_iV6o?si=ZvJDCwmhnlvV6oP5

https://cdn.jwplayer.com/previews/ibQioODY

 En la tarde de este miércoles se prevé el primer escrutinio y la primera 'fumata' (humareda). El resultado de cada votación es comunicado al mundo exterior con el humo de la chimenea colocada en lo alto de la capilla: si es de color blanco, significará que se ha elegido un nuevo papa; si es negro es que no ha habido acuerdo y el cónclave continuará.



Fieles y curiosos empiezan a llegar al Vaticano a la espera de la primera fumata Varios miles de personas, entre fieles y curiosos, se congregan ya en la plaza de San Pedro del Vaticano poco después del comienzo del cónclave en el que se buscará al sucesor del papa Francisco, a la espera de la primera fumata.



PIO XII, FUMATA EL PRIMER DIA

 


El cardenal italiano Eugenio Pacelli, nombrado por el Vaticano como Pío XII, fue el único Papa que fue elegido a través de un cónclave que se resolvió en el primer día de votación tras haber obtenido la mayoría necesaria en la tercera ronda y se logró la 'fumata blanca' en el primer día de votación que tuvo lugar un 9 de octubre hace 67 años atrás.

 En la historia reciente de la Iglesia Católica sólo se registró un caso en el que la elección del Sumo Pontífice se haya concretado durante el primer día del proceso de selección. ¿En qué año se produjo? 




En aquella oportunidad, el ex Papa Pío XII se erigió en el año 1958 en un hito difícil de repetir en un proceso cargado de tradición y diseñado para garantizar una decisión colectiva y meditada.

La estufa, usada desde 1939 y modernizada en 2005 con productos químicos para garantizar el color del humo, es un símbolo universal de este proceso. En un mundo acelerado, el cónclave nos recuerda la importancia de la deliberación y la fe en la elección del líder de la Iglesia Católica. 

 La rapidez con la que se eligió a Pío XII sigue siendo una excepción en una tradición que valora la paciencia y el discernimiento.


Pío XII impartiendo la Bendición Apostólica durante su coronación, 12 de marzo de 1939

martes, 6 de mayo de 2025

CONCLAVE 2025

7 de mayo: Comienza el cónclave 

El sistema de cónclave se formalizó en 1274, y sus procedimientos están explicados con gran detalle en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis de 1996 del Papa Juan Pablo II, que fue ligeramente modificada por el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco.

 Normalmente, el cónclave comienza el día 15 después de la muerte de un papa, el día 16 del interregno (que significa simplemente el período entre papas). Puede comenzar hasta el día 20 por razones graves, o antes del día 15 si todos los cardenales están presentes.

 La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció este lunes que el cónclave comenzará en la mañana del 7 de mayo, con la Santa Misa de Elección del Romano Pontífice en la Basílica de San Pedro. 

 Esa tarde, los cardenales —solo los electores— entrarán en la Capilla Sixtina, cantando el “Veni Creator Spiritus”, invocando la guía del Espíritu Santo. Una vez dentro, cada cardenal prestará juramento de observar los procedimientos, mantener el secreto y votar libremente por el candidato que considere más digno. 

 Cuando el último de los cardenales electores haya prestado juramento, el maestro de las celebraciones litúrgicas papales, Mons. Diego Ravelli, dará la orden “Extra omnes” (“Todos fuera”), indicando que todos los que no participen en el cónclave deben abandonar la Capilla Sixtina. 

 Además de los cardenales, las únicas personas autorizadas a permanecer en la capilla son el maestro de celebraciones litúrgicas papales y un clérigo designado para predicar una meditación a los cardenales. Tras la meditación, él y el maestro de celebraciones litúrgicas papales abandonarán la capilla (aunque el maestro de celebraciones litúrgicas papales deberá ser readmitido varias veces durante el proceso, especialmente cuando se aproxima una votación). 

 Las puertas de la capilla permanecerán cerradas al mundo exterior hasta que se elija un nuevo Papa.

 ¿Cómo funciona una vez que los cardenales están dentro? 

Los cardenales deben jurar absoluto secreto tanto durante como después del cónclave, y deben tener sumo cuidado para garantizar que la Capilla Sixtina no haya sido intervenida. Cuando salgan de la capilla —por ejemplo, para comer o dormir—, no se les permite comentar nada sobre lo ocurrido allí.


 Dentro de la capilla cerrada, se realizan votaciones entre los cardenales una vez en la primera sesión de la tarde, y dos veces en cada sesión de la mañana y de la tarde de cada día del cónclave.

 Todas las papeletas llevan la inscripción “Eligo in summum pontificem” (“Elijo como Sumo Pontífice”), sobre un espacio para que los cardenales escriban un nombre. Durante la votación, los cardenales se acercan individualmente al cuadro del Juicio Final de Miguel Ángel, prestan juramento en latín y depositan su papeleta en una urna grande.



Detalle del fresco de Miguel Ángel "El Juicio Final" en la Capilla Sixtina (1536-1541). Crédito: Dominio público.

Éste es el juramento que rezan los cardenales al votar:


 “Pongo como testigo a Cristo el Señor, quien será mi juez, de que mi voto se otorga a quien ante Dios creo que debe ser elegido”.


 Tres cardenales designados al azar, conocidos como escrutadores, tabulan los resultados ante la asamblea. Primero, cuentan las papeletas, y si el número de papeletas no coincide con el número de electores, se queman inmediatamente y se realiza una nueva votación. 

 Si el número de papeletas es correcto, los tres escrutadores leen cada papeleta, el último lee el nombre en voz alta y lo anota. Cada elector anota también el resultado en una hoja proporcionada para tal fin. Cada papeleta, tras el recuento, se remata con una aguja y se coloca en un hilo para mayor seguridad.


 Otros tres cardenales electores, elegidos al azar, los revisores, verifican el recuento de los votos y las notas de los escrutadores para garantizar que la tabulación de los votos se haya realizado de manera exacta y fiel.


 Se eligen al azar tres cardenales electores adicionales como “infirmarii”, cuya función es asistir a los electores que, aun participando del cónclave, estén demasiado enfermos para estar presentes en la Capilla Sixtina. Los infirmarii llevan consigo una urna cerrada que, tras ser mostrada vacía a los demás electores, recibe los votos de los enfermos. Luego la devuelven sin abrir a los escrutadores.


 Un católico necesita dos tercios de los votos —en este caso, 90— para ser elegido como el próximo Papa. El historial de cónclaves del último siglo muestra que el colegio elige a un nuevo papa, en promedio, en la tarde del tercer día, tras unas ocho votaciones.


 El nuevo Papa 


Cuando una sesión de votación concluye sin que ningún candidato alcance la mayoría requerida, las papeletas se queman con paja húmeda, lo que provoca que salga humo negro de la chimenea de la Capilla Sixtina. Sin embargo, si se elige un Papa, las papeletas se queman con un agente químico, produciendo el famoso humo blanco. 


 Sin embargo, antes de que eso suceda, hay un proceso que debe seguirse una vez que un hombre recibe el número requerido de votos. 

 Después de que el cardenal diácono menor ha readmitido al secretario del colegio y al maestro de ceremonias litúrgicas papales, el cardenal decano, o el cardenal que sea primero en orden y antigüedad, se dirige al elegido y le pregunta: 

 “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”. 

 Con su consentimiento, se convierte en Obispo de Roma y Papa (con lo que se pone fin al cónclave, a menos que el nuevo papa decida mantenerlo en sesión por alguna razón). El cardenal decano pregunta entonces:

 “¿Cómo quieres ser llamado?”. 

 El maestro de ceremonias litúrgicas papales, con el testimonio de los dos maestros de ceremonias (que ahora están convocados), redactará luego un documento que certificará el consentimiento del hombre elegido y el nombre que ha elegido. 

 El nuevo Papa pasa unos momentos en una sala contigua a la Capilla Sixtina, conocida como la Sala de las Lágrimas, donde viste sus vestiduras papales blancas. Cada cardenal se adelanta por turno y hace un acto de homenaje y obediencia al nuevo Papa.





 A continuación, se realiza un acto de acción de gracias a Dios. 

 El cardenal diácono de mayor rango anuncia desde la logia de San Pedro a los reunidos en la Plaza de San Pedro: “Habemus papam!” (¡Tenemos un Papa!) y el nombre que ha adoptado. El Papa recién elegido sale entonces para dirigirse y bendecir a la ciudad y al mundo (“urbi et orbi”). 






PRE CONCLAVE




Mientras los italianos se agitan y los españoles brillan por su ausencia, dos voces resuenan con fuerza en el aula del Sínodo: la del holandés Willem Eijk y la del africano Robert Sarah. El tono general entre los cardenales sorprende por su serenidad.


 El lunes fue un día importante en este pre-cónclave que va tomando forma lentamente pero con intensidad. Y no por maniobras, filtraciones o movimientos de bloque, sino por lo que más debería contar: el contenido de las intervenciones. Y entre todas las que se escucharon en la Congregación General de ayer, dos se destacaron claramente por su profundidad, claridad y acogida: la del cardenal Willem Eijk y la del cardenal Robert Sarah.


 Eijk, arzobispo de Utrecht, habló con la sobriedad que le caracteriza, pero también con una fuerza doctrinal que no dejó indiferente a nadie. Diagnóstico claro, sin dramatismos: una Iglesia desorientada en Europa, sin rumbo moral ni litúrgico, víctima de su propia confusión interna más que de las amenazas externas. Lo que más impactó fue su tono: ni derrotista ni alarmista, sino profundamente realista. Muchos salieron comentando que Eijk ha dicho en voz alta lo que la mayoría piensa en silencio.


 Sarah, por su parte, no defraudó. Su intervención fue, según varias fuentes, de las más aplaudidas del día. Hablo con firmeza, con serenidad, con ese estilo suyo que mezcla un vigor africano contenido por la espiritualidad monástica. No hizo política, no lanzó nombres, no buscó notoriedad: simplemente recordó que la crisis actual solo se superará con un retorno a Dios, al silencio, a la adoración, a la verdad. Palabras grandes, que sin embargo no sonaron grandilocuentes. Sonaron necesarias.


 Mientras estas dos voces se alzaban con autoridad, el resto del panorama era más difuso. Los italianos siguen nerviosos, repartiéndose nombres sin lograr generar consenso ni entusiasmo. Y los españoles —como bloque— permanecen desaparecidos. No hay intervenciones destacadas, ni propuestas claras, ni un mínimo intento de liderazgo. Es como si hubieran aceptado jugar a la irrelevancia. 


 Lo que sí ha sorprendido a todos es el buen tono general. Después de años de tensiones, sospechas, divisiones y silencios incómodos, las congregaciones están siendo sorprendentemente cordiales. Se escuchan unos a otros. Se aplaude. Se sonríe incluso. Puede que sea una tregua momentánea. O puede que, al morir Francisco tan abruptamente, los cardenales hayan sentido el vértigo de tener que construir de nuevo, esta vez con más humildad. 

 En cualquier caso, si algo dejó claro el lunes es que hay voces que aún pueden levantar el vuelo. Y que los cardenales, cuando quieren, todavía son capaces de hablar como pastores, no como gestores. 


https://youtu.be/TmZgM2s-a1w?si=OMQ-b3cHvsBxujXs

domingo, 4 de mayo de 2025

EL 7 DE MAYO EMPIEZA EL CONCLAVE


Un gran monitor en la plaza de San Pedro en el Vaticano muestra la pesada puerta de madera en la Capilla Sixtina mientras se cierra con llave, lo que señala el inicio del cónclave.

Cónclave a puerta cerrada 


El cónclave se celebra con los cardenales encerrados para animar al acuerdo y evitar interferencias. Esta práctica surgió en el 1270, cuando los habitantes de Viterbo, entonces sede pontificia, hartos de años de indecisión, encerraron a los 'príncipes de la iglesia' hasta elegir sucesor. Funcionó y el designado fue Gregorio X.


 Así, en la fecha elegida, se encerrarán en la Capilla Sixtina para debatir el nombre del futuro papa, aunque solo podrán votar o ser elegidos los menores de 80 años. 


 Esta jornada histórica comenzará con la misa 'Pro eligendo papa' en la basílica de San Pedro y después los electores procesionarán hasta la Sixtina cantando el "Veni creator". 



 Una vez dentro, ante el Juicio Final de Miguel Ángel, jurarán y luego el maestro ceremoniero echará a los ajenos proclamando "Extra omnes" (fuera todos) y cerrará sus puertas para garantizar la más absoluta privacidad (se usan incluso inhibidores de frecuencia).

Éste es el juramento que rezan los cardenales al votar:



 “Pongo como testigo a Cristo el Señor, quien será mi juez, de que mi voto se otorga a quien ante Dios creo que debe ser elegido”.


 Tres cardenales designados al azar, conocidos como escrutadores, tabulan los resultados ante la asamblea. Primero, cuentan las papeletas, y si el número de papeletas no coincide con el número de electores, se queman inmediatamente y se realiza una nueva votación. 

 Si el número de papeletas es correcto, los tres escrutadores leen cada papeleta, el último lee el nombre en voz alta y lo anota. Cada elector anota también el resultado en una hoja proporcionada para tal fin. Cada papeleta, tras el recuento, se remata con una aguja y se coloca en un hilo para mayor seguridad.


 Otros tres cardenales electores, elegidos al azar, los revisores, verifican el recuento de los votos y las notas de los escrutadores para garantizar que la tabulación de los votos se haya realizado de manera exacta y fiel.



 Se eligen al azar tres cardenales electores adicionales como “infirmarii”, cuya función es asistir a los electores que, aun participando del cónclave, estén demasiado enfermos para estar presentes en la Capilla Sixtina. Los infirmarii llevan consigo una urna cerrada que, tras ser mostrada vacía a los demás electores, recibe los votos de los enfermos. Luego la devuelven sin abrir a los escrutadores.


 Un católico necesita dos tercios de los votos —en este caso, 90— para ser elegido como el próximo Papa. El historial de cónclaves del último siglo muestra que el colegio elige a un nuevo papa, en promedio, en la tarde del tercer día, tras unas ocho votaciones.



 El nuevo Papa 


Cuando una sesión de votación concluye sin que ningún candidato alcance la mayoría requerida, las papeletas se queman con paja húmeda, lo que provoca que salga humo negro de la chimenea de la Capilla Sixtina. Sin embargo, si se elige un Papa, las papeletas se queman con un agente químico, produciendo el famoso humo blanco. 


 Sin embargo, antes de que eso suceda, hay un proceso que debe seguirse una vez que un hombre recibe el número requerido de votos. 

 Después de que el cardenal diácono menor ha readmitido al secretario del colegio y al maestro de ceremonias litúrgicas papales, el cardenal decano, o el cardenal que sea primero en orden y antigüedad, se dirige al elegido y le pregunta: 

 “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”. 

 Con su consentimiento, se convierte en Obispo de Roma y Papa (con lo que se pone fin al cónclave, a menos que el nuevo papa decida mantenerlo en sesión por alguna razón). El cardenal decano pregunta entonces:

 “¿Cómo quieres ser llamado?”. 

 El maestro de ceremonias litúrgicas papales, con el testimonio de los dos maestros de ceremonias (que ahora están convocados), redactará luego un documento que certificará el consentimiento del hombre elegido y el nombre que ha elegido. 

 El nuevo Papa pasa unos momentos en una sala contigua a la Capilla Sixtina, conocida como la Sala de las Lágrimas, donde viste sus vestiduras papales blancas. Cada cardenal se adelanta por turno y hace un acto de homenaje y obediencia al nuevo Papa. A continuación, se realiza un acto de acción de gracias a Dios. 

 El cardenal diácono de mayor rango anuncia desde la logia de San Pedro a los reunidos en la Plaza de San Pedro: “Habemus papam!” (¡Tenemos un Papa!) y el nombre que ha adoptado. El Papa recién elegido sale entonces para dirigirse y bendecir a la ciudad y al mundo (“urbi et orbi”). 




sábado, 3 de mayo de 2025

PREPARATIVOS PARA EL CONCLAVE

El Papa Francisco, fallecido el 21 de abril a los 88 años, fue enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor tras su funeral el 26 de abril. Mientras el mundo continúa de luto por el fallecido Papa durante el período de nueve días conocido como “Novendiales”, están en marcha los preparativos para el altamente regulado proceso de cónclave, que es el medio por el cual se elige un nuevo Papa para la Iglesia.


Preparando el escenario: ¿Quién puede participar en el cónclave? La tarea de elegir al nuevo Papa recae exclusivamente en los miembros del Colegio Cardenalicio menores de 80 años y que por lo demás son elegibles o capaces de participar, y que en la actualidad son 134. 




 El Cardenal Giovanni Battista Re, de 91 años, es el actual decano del Colegio Cardenalicio, es decir, el miembro de mayor antigüedad, elegido entre los cardenales obispos y confirmado por el Papa. Normalmente, sería responsabilidad de Re impulsar el proceso del cónclave una vez iniciado. Las más leídas 1 Estos son los cardenales de Estados Unidos y Canadá que participan en el cónclave 2 



Cardenal Cobo: El legado del Papa Francisco fue despejar el Evangelio de ideologías 3 Accidente con pirotecnia deja tres heridos en iglesia en Ciudad de México 4 Cardenal Ribat: La santidad personal es “muy importante” en el próximo Papa 5 Análisis: Por qué el próximo cónclave será un paso decisivo para Europa 


Sin embargo, el Cardenal Re es demasiado mayor para participar en el cónclave, al igual que su vicedecano, el Cardenal Leonardo Sandri. Por lo tanto, el próximo cónclave será dirigido por el Cardenal Pietro Parolin, el siguiente cardenal obispo de mayor rango elegible y ex Secretario de Estado del Vaticano.



https://youtu.be/FChpWHBDQlg?si=Cqb5-ho-R9ny29Ly

7 de mayo: Comienza el cónclave 

El sistema de cónclave se formalizó en 1274, y sus procedimientos están explicados con gran detalle en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis de 1996 del Papa Juan Pablo II, que fue ligeramente modificada por el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco.

 Normalmente, el cónclave comienza el día 15 después de la muerte de un papa, el día 16 del interregno (que significa simplemente el período entre papas). Puede comenzar hasta el día 20 por razones graves, o antes del día 15 si todos los cardenales están presentes.

 La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció este lunes que el cónclave comenzará en la mañana del 7 de mayo, con la Santa Misa de Elección del Romano Pontífice en la Basílica de San Pedro. 




 Esa tarde, los cardenales —solo los electores— entrarán en la Capilla Sixtina, cantando el “Veni Creator Spiritus”, invocando la guía del Espíritu Santo. Una vez dentro, cada cardenal prestará juramento de observar los procedimientos, mantener el secreto y votar libremente por el candidato que considere más digno. 

 Cuando el último de los cardenales electores haya prestado juramento, el maestro de las celebraciones litúrgicas papales, Mons. Diego Ravelli, dará la orden “Extra omnes” (“Todos fuera”), indicando que todos los que no participen en el cónclave deben abandonar la Capilla Sixtina. 

 Además de los cardenales, las únicas personas autorizadas a permanecer en la capilla son el maestro de celebraciones litúrgicas papales y un clérigo designado para predicar una meditación a los cardenales. Tras la meditación, él y el maestro de celebraciones litúrgicas papales abandonarán la capilla (aunque el maestro de celebraciones litúrgicas papales deberá ser readmitido varias veces durante el proceso, especialmente cuando se aproxima una votación). 

 Las puertas de la capilla permanecerán cerradas al mundo exterior hasta que se elija un nuevo Papa.





 ¿Cómo funciona una vez que los cardenales están dentro? 

Los cardenales deben jurar absoluto secreto tanto durante como después del cónclave, y deben tener sumo cuidado para garantizar que la Capilla Sixtina no haya sido intervenida. Cuando salgan de la capilla —por ejemplo, para comer o dormir—, no se les permite comentar nada sobre lo ocurrido allí.


 Dentro de la capilla cerrada, se realizan votaciones entre los cardenales una vez en la primera sesión de la tarde, y dos veces en cada sesión de la mañana y de la tarde de cada día del cónclave.

 Todas las papeletas llevan la inscripción “Eligo in summum pontificem” (“Elijo como Sumo Pontífice”), sobre un espacio para que los cardenales escriban un nombre. Durante la votación, los cardenales se acercan individualmente al cuadro del Juicio Final de Miguel Ángel, prestan juramento en latín y depositan su papeleta en una urna grande.

lunes, 28 de abril de 2025

REGLAS DEL CONCLAVE

CONCLAVE DEL 2005


EL Decano, tiene un papel importante.




Angelo Sodano
Se acerca hasta él para preguntarle ¿Aceptas tu elección canónica como sucesor de San Pedro?,

En el 2005 el Decano, Joseph Ratzinger,
 del Colegio de Cardenales había sido elegido Papa, por lo que en ese caso tuve que acercarse el Vicedecano.

El Vicedecano era entonces Angelo Solano, hoy Decano











Cuando el Papa ha conseguido una mayoría de dos tercios, el decano del Colegio Cardenalicio se acerca a su banco.

 Se acerca hasta él para preguntarle ¿Aceptas tu elección canónica como sucesor de San Pedro?, y en cuanto él dice, 'accetto', o acepto en italiano, se convierte en Papa”.

El cardenal decano pregunta también al recién elegido qué nombre le gustaría adoptar.

Y este lo comunica y explica su decisión. Inmediatamente después, el nuevo Papa se pone la sotana blanca que mejor le esté, de las tres preparadas de antemano, y uno a uno saluda a los cardenales.


  Luego, sale al balcón de la basílica de San Pedro para su primera Bendición Urbi et Orbi. El cónclave ha terminado.



 


martes, 12 de marzo de 2013

SEGUNDO DIA DEL CÓNCLAVE

Imagenes de la Capilla preparada para el Cónclave


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Reportaje del día de ayer





http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151407714502928.1073741825.327164162927&type=1

SEGUNDO DÍA DE CÓNCLAVE

 Se trasladan a  las 7.45 de la Casa de Santa Marta hasta la Capilla Paolina,

donde, a las 8.15 celebrarán la Misa,

9.30 Capilla Sixtina

Allí rezarán la Hora Media y procederán a la votación.








http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=3572&te=15&idage=6835&vap=0


A las 12-12.30 regresarán a la Casa de Santa Marta; después de almorzar,



16.00  Vuelta a la Capilla  Sixtina, rezarán brevemente y reanudarán la votación hasta las 19.00.




 A las 7.07 "FUMATA  BLANCA




PRIMER DÍA DEL CONCLAVE

MISA "PRO ELIGENDO"



A las 10 de la mañana se celebra la misa "Pro eligendo Romano Pontífice" en la basílica de San Pedro.



La misa se celebrará en latín pero en el libro figura el texto completo en italiano, en inglés y en el original en latín.

 Presidirá el cardenal decano, Angelo Sodano, y concelebran todos los cardenales, no sólo los electores.


 La homilía será en italiano. Lombardi apuntó que en ocasiones anteriores la misa


  No hay entradas reservadas para los fieles, es decir, la entrada es libre para todos aquellos consigan acercarse y entrar en la Basílica, hasta que se llene.



 

Fotos de la misa en

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=583221798355529&set=a.583221788355530.1073741841.261761113834934&type=1&theater





PROCESIÓN DE ENTRADA

La tarde del martes, los cardenales serán trasladados de la Casa Santa Marta a la Capilla Paulina.



Allí realizarán una primera oración.

A las 16.30 se trasladarán en procesión a la Capilla Sixtina, en un orden detallado en el "Ordo rituum conclavis".
-Primero va la Cruz con los candelarios, después
-los cantantes de la Capilla Sixtina entonando cánticos: el "Veni Creator Spiritus" y las letanías de los santos son los más importantes.

 Después procesionan algunos clérigos no electores, como el cardenal maltés Próspero Grech, de 86 años, que tiene que predicar una meditación una vez dentro, o el secretario del Cónclave.



Cierra la procesión el cardenal Re, que es el primero en orden de precedencia por ser el más anciano del Orden de los Obispos y porque él presidirá el juramento en la Capilla Sixtina. Le acompañará el Maestro de Ceremonias, Guido Marini.

Entrada en la Capilla Sixtina



Cada cardenal va a su sitio, y el cardenal Re recita la larga fórmula introductoria en latín del juramento.





A continuación, cada cardenal elector, según el orden de precedencia, ha prestado juramento con la fórmula siguiente: "Y yo, (nombre de pila) Cardenal (apellido) prometo, me obligo y juro".




http://www.facebook.com/photo.php?fbid=582093595135582&set=a.582093571802251.1073741857.496909843653958&type=1&theater

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=583347841676258&set=a.583347818342927.1073741843.261761113834934&type=1&theater

 Es entonces cuando el Maestro de Ceremonias, Marini, pronuncia el famoso "Extra omnes" ("Todos fuera"),





Todos deben marchar de la Capilla todos los que no son electores, con la excepción del anciano cardenal Grech que tiene que predicar su meditación.



 Empieza el Cónclave


http://www.facebook.com/media/set/?set=a.614215728604261.1073741840.241747202517784&type=1





http://www.facebook.com/photo.php?fbid=508700805860608&set=a.508700689193953.1073741844.171224532941572&type=1&theater


PRIMERA VOTACION

Tras su predicación, se realizará la primera votación.



  Es muy difícil que en esta primera ronda un candidato suscite los 77 o más votos necesarios para ser elegido Papa, así que se elevará probablemente un humo negro.

 Los cardenales celebrarán allí mismo el rezo de vísperas, y después volverán a la Casa Santa Marta.

 Así acabaría la primera sesión del Cónclave.

Libro de la Misa
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No hubo acuerdo en la primera votación. La plaza de San Pedro se llenó en pocos minutos de miles de personas que acudieron para ver el humo que salía de la chimenea situada sobre el tejado de la Capilla Sixtina.    

Como era previsible, a las 19,50 comenzó a salir humo negro de la chimenea más vista del mundo.