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sábado, 23 de noviembre de 2024

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XXXI, XXXII,

 DOMINGO XXXIV




NO SOBRAS, SEÑOR Y REY 
Pues aún naciendo en pesebre nos recuerdas que, este mundo arropado por la riqueza será polilla, poco o nada en nuestro atardecer. Nos recuerdas como Rey, Señor, que siendo rico sólo te visitaron los pastores Que teniéndolo todo, cerraste los ojos al mundo desnudo abandonado y desprestigiado por todo hombre Nos recuerdas que, teniendo altos tronos, quisiste uno de madera y en forma de cruz Y que, pudiendo tener un escuadrón velándote tan sólo un mal ladrón y un buen ladrón también te hicieron compañía en las horas de soledad amarga. 
¡NO SOBRAS, SEÑOR Y REY! Que, tus Palabras, en cada momento de nuestra vida son sabiduría, fuerza, valor y esperanza Que, tus miradas, cuando las nuestras ya no miran a nadie son pregunta sobre el hermano que, tal vez, dejamos caer. 
¡NO SOBRAS, SEÑOR Y REY! Sobran, posiblemente, muchos “señores” y también algunos “reyes” que olvidaron ser siervos señores que, sin serlo, infunden temor y miedo y reyes que, siéndolo, no saben acompañar a su pueblo Tú, Señor, no sobras: 
¡ERES REY! Si te fallamos, revístenos con la coraza de tu Gracia Si caemos, levántanos con el cetro de tu fuerza Si dudamos, clarifícanos con la nitidez de tu Palabra Si te traicionamos, haznos comprender el error de nuestros pecados Si buscamos tronos de apariencia, oro, comodidad, riqueza, prestigio o escalas a gran altura haznos entender, ver y abrazar el madero de esa cruz que al cielo se alza 
¡NO SOBRAS, SEÑOR Y REY! Sobran en estos pequeños reinos, de peligrosos puentes elevadizos sobre el odio y la sangre la sin razón y la tristeza, la violencia y la angustia, las horas amargas y los momentos de llanto Faltan, Señor, en este reino de castillos todo fachada la verdad y el amor, la justicia y el perdón, la vida y la gracia, la hermandad y la ternura ¡FALTA TU REINO , SEÑOR! ¡QUE REY TAN PECULIAR ERES SEÑOR!
D
Señor Jesús, te doy gracias por la especial protección que me has dado en este día. Alcánzame la gracia de ser siempre fiel a tu amistad y haz que este momento, se convierta en un verdadero encuentro, un encuentro que me anime a hacer lo que debo hacer, andar hacia donde Tú me llamas y así logre enamorarme aún más.
L
La viuda se dona a sí misma, en una entrega total en las manos de Dios, poniendo en Él toda su confianza, no en las riquezas ni en el poder. No tiene conocimiento de la ley como los escribas, sino que practica la ley del amor. Desde el gesto que Jesús destaca, entre otras cosas, estamos llamados a pensar en lo que debe movernos a compartir, para dar y darnos.
M
distinción entre “este mundo y “el mundo éste”. Este mundo que nos has regalado es maravilloso y quiero disfrutarlo y agradecerlo. Pero hay otro mundo “el mundo éste” que ha rechazado a Jesús, que se ha encerrado en sí mismo, que sólo busca las cosas superfluas y materiales, que olvida a los demás… Ese mundo quiero que desaparezca cuanto antes. Que se establezca el Reino de Dios que es libertad, amor, esperanza, y deseos inmensos de fraternidad.
X

tu evangelio. Nos habla de cárceles, de odios, de muertes. Pero hay una palabra tuya que me da mucha paz. “No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza”. Detrás de todos males, de todos los atropellos, de toda muerte, hay un Dios Padre que cuida con amor no sólo de sus criaturas sino de lo más pequeño de ellas: sus cabellos. Me emociona un Dios tan grande, creador de todas las galaxias, cuidando un cabello de mi cabeza. Señor, que siempre confíe en Ti.
J
El evangelio de este día. Leído superficialmente produce miedo, temblor, espanto. Pero leído con la luz de la pascua es maravilloso: me habla de un nuevo mundo, de una nueva creación, de un nuevo modo de ser persona. Dame tu luz para que aprenda en profundidad tus bellas enseñanzas.
V
Tú siempre estás cerca de nosotros. Haz que te sepamos descubrir en todos los acontecimientos de la vida.
Lo importante es que tu reino ya ha llegado y ha llegado a todas las estaciones del año. Tú siempre estás cerca de nosotros. Haz que te sepamos descubrir en todos los acontecimientos de la vida.
S
Inmediatamente el adverbio de los que estamos enamorados del Señor. El que  ama a Cristo no  se retrasa en la entrega. se da aquí y ahora.

DOMINGO XXXIII




¡VIVIRE CADA DIA, SEÑOR! 
Como si fuera el primero, y a la vez, el último de mi existencia. Dándote gracias, por lo mucho que me das, y soportando, las pequeñas cruces que –grandes o diminutas- caen sobre mi hombro Sentiré cada día, Señor tu fuerza que me empuja y me levanta tu poder que es más grande que toda mi debilidad tu presencia, que me garantiza un futuro tus promesas, que me animan en mis ideales Daré gracias a tu nombre, Señor porque, tu Palabra, me habla de un final feliz de cosecha abundante y rica de premio merecido a quién hizo buen combate de una primavera eterna, después de este invierno 
¡VIVIRE CADA DIA, SEÑOR! Como el vigilante que guarda un gran tesoro Como el vigilante que, ante el horizonte, grita una y otra vez: ¡Tierra a la vista! L a tierra de la Ciudad Eterna La tierra donde todo es eterno La tierra donde brilla Dios en su plenitud La tierra de la paz que no conoce la guerra La tierra donde habita Aquel que se encarnó La tierra donde todo es familia y felicidad 
¡VIVIRE CADA DIA, SEÑOR! Sabiendo que, un día más, es un día menos Un día más en el mundo, pero un día menos para estar cerca de Ti Un día más para hacer el bien y un día menos en el intento de haber cambiado Un día más para emplearme a fondo o un día menos para buscar lo eterno 
¡VIVIRE CADA DÍA, SEÑOR! Sabiendo que, al final, y como buen final me aguardas y me esperas Tú. Viviré intentando mirar desde abajo y nunca desde arriba o desde la distancia situaciones de angustia, necesidad o tristeza. Qué fácil es mirar hacia arriba.... Qué difícil hacerlo desde abajo. Amén.
D
AYÚDAME, A VER El futuro, desde el presente Tu venida, en tus innumerables llegadas Tu presencia, en los pequeños detalles Tu Reino, en los acontecimientos buenos de cada jornada 
 Ver cielo, avanzándolo en la tierra El éxito, aunque aparentemente fracase El mañana, con la siembra de mi hoy
L

“¿Qué quieres que haga por ti?”. 

 El ciego le reconoce como el Señor, ve quién es Jesús. Y Jesús se acerca a él con un respeto inmenso y esa pregunta que parece hacernos a todos: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Nos puede llevar toda la vida descubrir la respuesta, pero es la invitación del evangelio que hoy nos hace.

 ¿Qué es para mí hoy “ver otra vez”? Estamos de vuelta de tantas cosas, deseos, ilusiones, ideales frustrados… ¿Estoy dispuesto a “ver otra vez”, a volver a ilusionarme, comprometerme, entregarme…con esa ingenuidad en la mirada y limpieza de corazón, con generosidad?

M

Señor, Zaqueo era un pecador y él lo sabía; pero no estaba a gusto con su pecado; le pesaba demasiado, no era feliz y buscaba encontrarse con Jesús para poder abrir su vida a un nuevo horizonte. Señor, yo también tengo pecados, pero tal vez el mayor de todos sea el que no tengo ganas de cambiar, no tengo aspiraciones de ser mejor, incluso me encuentro cómodo viviendo como vivo y no siento deseos de encontrarme vivencialmente contigo. Haz, Señor, que cambie, pero no mañana sino hoy,

X

Señor, enséñame a ser fiel y a multiplicar para el bien los dones con los que has enriquecido mi vida, para poder amar más y mejor a ti y a todos los demás, especialmente aquellos que están más cercanos y necesitados.

J

Creo en ti, Jesús, pero ayúdame a creer en mi día a día que tu amor por mí es infinito, eterno, maravilloso y que te ha llevado hasta el extremo de darlo todo por mí. Aumenta mi confianza. Ayúdame realmente a abandonarme en tus manos de Padre. Tú sólo quieres mi felicidad… Te amo, Jesús, pero dame la fuerza de amar en cada momento como Tú amas. Enciende en mí el fuego de tu amor para permitirte amar y glorificar al Padre sirviendo a los que me rodean. En tus manos pongo todo mi ser y te suplico que me ayudes a escuchar tu voz.

V

La religión judía había entrado en un proceso de degradación y había convertido en impuro el Templo. También nuestra Iglesia experimenta la tentación de la mundanidad y de un poder que no es el pode

S

Señor Jesús, te doy gracias por la especial protección que me has dado en este día. Alcánzame la gracia de ser siempre fiel a tu amistad y haz que este momento, se convierta en un verdadero encuentro, un encuentro que me anime a hacer lo que debo hacer, andar hacia donde Tú me llamas y así logre enamorarme aún más.


DOMINGO XXXII


COMO LA VIUDA, SEÑOR 
Daré sin esperar nada a cambio Ofreceré sin arrogancia Dejaré sin pretensión de recompensa 
COMO LA VIUDA, SEÑOR 
Brindaré, incluso con la copa que necesite Entregaré con sencillez Huiré de la cantidad y cuidaré la calidad 
 COMO LA VIUDA, SEÑOR 
Ofreceré con humildad y recogimiento Procuraré sin buscar engaños Dejaré de lo mío para otros COMO LA VIUDA, SEÑOR 
Prestaré lo que otros no dan: lo imprescindible Ofreceré lo que otros te niegan: su ser Dejaré lo que otros se guardan: su corazón 
COMO LA VIUDA, SEÑOR Te ofreceré mi vida para que, sólo Tú, la juzgues Te ofreceré mis bienes, porque sé que son tuyos Te ofreceré mi sustento, porque sé que Tú lo haces posible Ponga mi vida en tus manos 
COMO LA VIUDA, SEÑOR Caminaré sin arrogancia ni seguridad en mí mismo Caminaré sin miedo a encontrarte Caminaré dispuesto a facilitarte lo que más necesites 

COMO A LA VIUDA, SEÑOR Mírame y condúceme Hazme desprendido y sencillo Dame la valentía de darte lo que más me cueste Inspírame el gesto y la palabra oportuna Y, si quieres, Señor, arranca de mí incluso aquello que, por comodidad o egoísmo, busco y amarro para poder vivir. Porque no es tanto cuánto se da sino, en la vida, cómo se da: con corazón, alma, vida, esfuerzo y coste personal
D
Señor. Mirame  y condúceme. Hazme desprendido, humilde y sencillo.
Dame la valentía de darte lo que mas me cuesta, porque no es tanto cuánto se da sino, en la vida como se da: con corazón, alma, vida, esfuerzo y coste personal.

L
La fe, fiarme de ti Señor, acogerte, dejar que me transforme, seguirte sin reserva y hacer las cosas humanamente. B XVI
M

"Señor, auméntanos la fe" Que esta sea nuestra humilde plegaria porque sabemos que para vivir el perdón y la misericordia necesitamos de un poco de fe para construir una verdadera fraternidad entre los hombres nuestros hermanos.
X

Que no seamos como los leprosos desagradecido. Que te demos gracias Señor por todo ya que todo lo hemos recibido de Ti. También por lo malo incluido los accidente, estaba en tus planes, pero Tu nos miras como una madre
 Como el leproso samaritano; vivir, como María de Nazaret, en un ininterrumpido Magnificat. Alabar y agradecer es lo primero para quienes, por fe, entendemos un poco de qué va la cosa.
J

Hoy, Señor, quiero que mi mirada coincida con la tuya: haz que no me fije en los grandes y poderosos de este mundo sino en los pequeños y sencillos: en esos pastorcitos que guardan el ganado cuando Tú naces en una cueva; en esos niños que tienen unos pocos panes y unos pececillos cuando das de comer a la gente hambrienta en el desierto; en esa pobre viuda que echa en el cepillo del templo las dos moneditas que le quedaban. Haz, Señor, que descubra el valor de lo pequeño.
V
No podemos vivir olvidados de Dios. 
La vida es para entregarla  con generosidad y por amor, en  la convivencia familiar, en el trabajo de cada día, en tu comunidad cristiana, en la sociedad en que vives. Solo así  mi vida se convertira en Vida.
S
Señor, Tú quieres que yo ore, que no me canse de orar, que no me canse de pedir aquello que más necesito. Pero ¿qué es aquello de lo que tengo mayor necesidad? Lo que más necesito es tu presencia, el saber que me escuchas, el tenerte cerca, el que yo sienta necesidad de Ti.


DOMINGO XXXI




HAZME VIVIR, SEÑOR, COMO TU DICES Y VIVES
 Que haga, no aquello que el mundo espera, sino aquello que Tú deseas: para construir tu Reino siendo tu sal y tu luz Con tu fuerza, Señor, y en tu Palabra que viva con el fervor de tus discípulos con la sencillez de María o arropado con el testimonio de los mártires Pero, Señor, que no viva de espaldas a tu Verdad: que mi “sí” a tu voluntad, se manifieste en un compromiso sincero por un mundo mejor que mi “si” a tu Palabra sea luego imagen real de lo que pienso y realizo Que lejos de desafinar en mi existencia cristiana sepa armonizar mi idea, con mi práctica mis ilusiones, con mis realidades mis anhelos, con mis luchas diarias mi amistad contigo, con la fraternidad del día a día 

HAZME VIVIR, SEÑOR, COMO TU DICES Y VIVES Sin dividir mi estancia contigo, del servicio a los demás la oración que te contempla y te necesita del trabajo que me aguarda en la tierra que me espera Sin olvidar que, aún mirándote con mis ojos, o escuchándote con mis oídos me faltará por recorrer el camino del recio compromiso de la vida que se ofrece sin medida de los gestos de perdón o de confianza.

 HAZME VIVIR, SEÑOR, COMO TU DICES Y VIVES Desviviéndote, en tu intimidad con el Padre y deshaciéndote por la salvación de la humanidad Guiándote por la mano del Padre y dirigiendo con la tuya el camino del que te desea y busca Proclamando la bondad de Dios en un mundo egoísta y mostrando, con tus heridas y tu cruz, que tu vida no es solo palabra…no solo proyectos… que, tu vida, es hacer aquello que vives: ¡DIOS!
D
Que esta eucaristía, con la escucha atenta del Evangelio, nos ayude a descubrir esas dos vías que –juntas y en paralelo- van derechas a la gloria que Dios nos tiene prometida: verle y contemplarle cara a cara por el amor que le tributamos en la tierra y porque, en el hermano, supimos honrarle, cuidarle y respetarle. ¡Escucha, hermano mío! ¡No lo olvides!

L
Señor que no sea sordo a tus invitaciones, que me acerque a ti para amarte sin condiciones y que descubra el don que hay en mi para mis hermanos en el mundo. Tanto me has amado que yo quiero comunicar ese amor.
M

Hoy vengo a tu presencia, Señor, pidiéndote que me hagas crecer en humildad y que pueda actuar como Tú. Forma, Señor, mi corazón en la fragua del tuyo.
X
Señor, hoy tu evangelio es fuerte, exigente. La adhesión a tu persona está por encima del amor a los padres, los hermanos y hasta de uno mismo. Yo lo acepto, Señor, pero te pido que me ayudes, que me des fuerza para cumplir lo que me exiges. Yo sé que “tu yugo es suave y tu carga es ligera”.

J
Un verdadero tesoro. Aunque un descerebrado hubiera podido quemar todos los evangelios, si de esas cenizas se hubieran podido rescatar estas parábolas, todavía tendríamos argumentos para ser felices. Un Dios-Padre que nos ama de esta manera, es motivo suficiente para llenar nuestro corazón de alegría. Gracias por ser como eres, gracias porque no puedes, no sabes y no quieres hacer otra cosa que amarnos.
V
¿Y qué es ser hijo de la luz? el que cuida con misericordia del prójimo, el que habla y escucha con compasión a su hermano, el que construye una realidad donde Cristo esté presente como salvador, y no renunciar por comodidad o miedo a la práctica evangélica de la fe.
S
Demos gracias a Dios por esta Iglesia nuestra que después de tantos siglos sigue en marcha, sin duda es un misterio de fe que a pesar de contar con tantos fallos humanos, pesa más la vida sencilla, sincera y entregada a las necesidades de los demás de tantos hermanos que nuestros pecados.

sábado, 28 de septiembre de 2024

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XXV, XXVI Y XXVII


DOMINGO  XXVII




ERES LA FUENTE, SEÑOR (Domingo XXVII) 
Que nos da un amor sin medida, para que nosotros luego lo pongamos en practica y lo hagamos vida con nuestra vida. Eres una fuente, Señor, que cuanto uno más se acerca el agua más salpica frutos de generosidad y de entrega de perdón y de humildad de comprensión y de ternura 

ERES LA FUENTE, SEÑOR Del amor auténtico Del amor que no se confunde con farsa Del amor que no se conquista a golpe de talonario o se rompe, simple y llanamente, cuando la prueba asoma en la esquina.

 ERES LA FUENTE, SEÑOR Del amor que sabe renunciar a uno mismo Del amor que busca el bien del otro Del amor que dice “perdón” y no odia Del amor que calla huyendo de la palabrería Del amor que huye del espectáculo Del amor que aguanta, aunque nos digan….que eso es de débiles.

 ERES LA FUENTE, SEÑOR De un amor que la tierra necesita para cambiar estructuras y personas Para llevarnos a feliz puerto Para enseñarnos que, el amor, cuando se mira al cielo es irrompible, eterno, duradero, sin brecha, sin pausa y sin fisura alguna 

ERES LA FUENTE, SEÑOR Y nosotros, nuestro amor no somos sino ….. pequeños manantiales por los que se desliza tu amor a toda la tierra. Amén.
D

Conoces bien todas mis batallas, victorias y derrotas. Conoces bien todo lo que me pasa, pues jamás te has alejado de mi lado. Ayúdame a darme cuenta que eres el amigo que nunca me abandona, el Papá más amoroso que me espera y anima siempre. Aumenta mi fe en ti, Señor. Ayúdame a saber escuchar tu voz en este momento de oración y jamás permitas que pierda de vista que Tú siempre estás a mi lado. Amén.
L
El buen samaritano, lo importante no es saber quién es mi prójimo sino hacerme prójimo. 
El verdadero cristiano se hace prójimo de todos porque ama estar cercano a los demás: ama llevar el amor de Dios a todos. El cristiano siempre transmite la misericordia de Dios a todos, sin importar quien

M
Marta y María me parece encantadora. Simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana: la de hacer, trabajar, servir a los demás y la de escuchar a Dios y a los hermanos.
X
Santa Teresa nos cuenta que se “atascaba” en la primera palabra y no podía seguir. Con sólo pronunciar el nombre de “PADRE” se le henchía el corazón de afectos, sentimientos, emociones, y no cesaba de darte gracias por habernos dejado esta oración tan preciosa. Que yo también, Señor, la disfrute hoy y la convierta en carne de mi carne y vida de mi vida.
J 00
Ayúdame, Señor, a convertirme en un amigo tuyo para que te sea más difícil negarme algo que te pido. Perdóname las impertinencias que haya hecho, pero Tú conoces mejor que yo cuánto te necesito. Te pido que me concedas una confianza en ti que me lleve a no parar de pedirte las gracias que necesito.
V

Señor Jesús, quiero ponerme en tu presencia para que, tomando conciencia de lo que eres, te ame apasionadamente como Tú lo has hecho desde la creación del mundo hasta el momento de tu nacimiento, desde el pesebre hasta la cruz y desde la cruz hasta llegar a mi lado.
S
Llama dichosos a los que escuchan y cumplen, es decir, llama dichosos a los que el amor no sólo es una teoría, sino un muy concreto estilo de vida. Parecería una bienaventuranza muy sencilla, sin embargo, requiere mucha radicalidad pues el escuchar implica callar, requiere atención, exige silencio.

 DOMINGO XXVI



¿SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR? 
¿Pregono, con la misma fuerza, tu mensaje de salvación y de justicia? Sí; Señor. A veces creo que no soy de los tuyos Que mis palabras, son sólo palabras mías Que mis obras, son construcción exclusiva Que mis iniciativas, de deben a mí 

 ¿SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR? Y es que, muchas veces Señor pienso más en mí que en Ti Mi corazón anda dividido y volcado en muchos amores. A veces, mi mirada, lejos de ser para Ti es para aquellos que caminan a mi lado

 ¿SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR? Todo lo que digo ¿habla de Ti, Señor? Todo lo que hago, ¿es por Ti, Señor? Ayúdame, Señor, hoy más que nunca a sentirme...más tuyo. Siento que estoy lejos Cada día más lejos de ser tuyo Por eso, en medio de tanta lucha, combate, indecisión, debilidad, desánimo o prueba…..me pregunto ¿Soy de los tuyos, Señor? Amén.
D
Ayúdame a no perderme en medio del mundo A ponerte en el centro de mí casa A dar razón de mí fe A buscarte, aunque algunos se empeñen en despistarme A rezarte, aunque me cueste centrarme en la oración A conocerte, aunque me resulte difícil reconocerte
L
Padre, concédeme, ponerme delante de ti como lo que soy, como un niño que sabe que siempre cuanta con su Padre.
M
Estamos llamados incluso a amar a los que no nos quieren.
Nos enseña a poner amor donde no se encuentra. El amor que vence al mal con el bien. El Señor eligió la vía del amor como la única y auténtica que es capaz de transformar el corazón y las relaciones con los demás. Ante la ofensa personal: silencio, oración y reparación.
X
Como los Doce y como los setenta y dos, todos debemos preparar caminos para que el Señor llegue a los corazones. La base de todo es el conocimiento de las Escrituras. Luego viene la oración que, manando de las Escrituras, será el alma de la misión. Porque al prójimo se llega mejor a través de Dios.
J
Señor, yo confío en ti, incluso más que en mí mismo. Pero confío en mí mismo porque confío en ti. Quiero ofrecerte estos instantes para conocerte mejor. Y así vivir mi confianza en ti de manera activa y creativa.

V
Señor, forma en mí un corazón agradecido para que sepa reconocer tu paso por mi vida y hagas milagros en mí.
S
Señor, como hicieron tus discípulos, yo también hoy te pido con sencillez y humildad: Enséñame a orar. No necesito la enseñanza de los sabios ni de los entendidos de este mundo. Tampoco necesito lecciones de oración de otras religiones. Ni siquiera de la religión judía. Quiero que me enseñes Tú y sólo Tú. Quiero que me transmitas tus sentimientos, tus emociones, tu latido interior, cuando orabas al Padre en la soledad y silencio de una noche en Galilea o en Jerusalén. Quiero orar como orabas Tú.

DOMINGO XXV



CUANDO DIGO....

 Cuando digo…"Yo soy cristiano" No estoy gritando "Yo estoy salvado". Estoy susurrando "Yo estaba perdido" Por eso elegí este camino. 
Cuando digo… "Yo soy cristiano" No lo digo con orgullo. Estoy confesando que tropiezo Y necesito que alguien sea mi guía. 
Cuando digo…"Yo soy cristiano" No pretendo ser fuerte. Estoy confesando que soy débil Y oro para poder continuar. 

Cuando digo… "Yo soy cristiano" No estoy presumiendo de mis éxitos. Estoy admitiendo que he fallado Y no puedo pagar la deuda. 
Cuando digo…"Yo soy cristiano" No estoy proclamando que soy perfecto. Mis defectos son demasiado visibles Pero, Dios cree que soy digno. 
Cuando digo… "Yo soy cristiano" Siento el aguijón del dolor Y sufro mis dolores de cabeza Y por esto alabo Su nombre. 

Cuando digo… "Yo soy cristiano" No deseo juzgar, No tengo autoridad, Yo sólo sé que soy amado.
D
Un niño maestro de vida. Se nos pide que, como el niño, no pretendamos sobresalir. Los seguidores de Jesús debemos perder miedo a la insignificancia. Debemos amar nuestra insignificancia. Debemos aprender, como el niño, a abrir los ojos a la belleza, a la bondad, a la vida; a ser felices con pocas cosas.

L
Jesús nos habla de la necesidad de iluminar y de la necesidad de encender la lámpara. 
Hoy, Señor, te pido  que mi vida esté iluminada por tu luz. Tú eres la “luz del mundo”. Tú quieres que este mundo esté iluminado por tu luz. Todo pecado es oscuridad. Y Tú me mandas ir a quitar del mundo las sombras de la mentira, del egoísmo y de la ambición. Pero yo no puedo iluminar si antes no he sido iluminado por Ti. Señor, que tu luz me haga ver la luz,
M

“Toma, Señor y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poseer. Tú me lo diste, a ti, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Dispón de mí según tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que eso me basta”.

X
Nosotros seremos rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos, como los discípulos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios.
J
La pregunta para nosotros, que ya hemos visto a Jesús y le hemos metido en nuestra vida, es si queremos permanecer a su lado, en su amistad, porque ya hemos experimentado que su camino lleva a la vida y vida en abundancia.
Mi corazón te busca, Señor, Dios mío. Quiero conocerte más y mejor. Quiero ser tu amigo incondicional, tu discípulo fiel y tu apóstol incansable. Muéstrame tu rostro y permíteme sentir tu mano que actúa realmente en mi vida. Forma en mí las actitudes de humildad, docilidad y escucha para dejar que el Espíritu Santo me mueva en este rato de oración. Así sea.
V

Nosotros creemos en un MESÍAS CRUCIFICADO. Es la CRUZ la que suprime todos los malos entendidos. La cruz no es un incidente en la vida de Jesús, es algo querido, estaba previsto en los planes de Dios. Y es en la cruz donde radica la novedad de Cristo: en la entrega de si mismo que no se echa atrás ni siquiera frente a la muerte, donde está encerrada la victoria de Dios.
S

Señor, abre nuestra mente y nuestro corazón para acoger y entender tu Palabra. Haznos dóciles para seguir fielmente tu camino. Fortalece nuestra voluntad para vencer todos los obstáculos y dificultades que nos impidan hacer tu voluntad. Ayúdanos a sumergirnos en nuestro “Reino interior” en el que Tú habitas, nos defiendes y nos libras del mal. 

sábado, 7 de septiembre de 2024

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XXII, XXIII Y XXIV

DOMINGO XXIV




EL “MARCADOR” DE LA FE (Domingo XXIV) J.Leoz

 Si vives de espaldas a Dios; tendrás el marcador a cero Si vives de vez en cuando con Dios; subirás algún punto Si pretendes ser como Dios; tu marcador se volverá loco Si quieres ser sólo hombre; tu marcador durará lo que respire tu vida 
Si quieres ser frío y calor a la vez; tu marcador será variable 
Si anhelas el triunfo; tus puntos quedarán en el olvido 
Si crees en un más allá; tu marcador tendrá puntuación eterna 
Si crees en Jesús; tus puntos serán anotados en el cielo 
Si esperas en Jesús; tu marcador será la alegría y la fraternidad 

Si te centras en ti y no el los demás tu horizonte será muy corto 
Si sólo buscas tu bien y olvidas el del pobre tu pobreza interior será mayor 
Si te fías de Jesús; tus puntos serán la justicia y el perdón
 Si sigues al Señor; tus números serán la fe y la esperanza 
Si escuchas a Jesús; tu marcador será la Palabra que ilumina Si acoges al Señor; tu meta final será la salvación 
Si, en tu vida, caminas con el código del Evangelio ¡no lo dudes! Lejos de ser sancionado por Dios, encontrarás la fórmula para ser feliz y el premio de ver –cara a cara- al Señor. 
Y, esto ¿no merece la pena conservarlo, cuidarlo y actualizarlo?
D
Es fácil seguir a Jesús cuando todo sonríe, cuando todo sale bien. Pero cuando azota el viento del dolor, la prueba, la dificultad, el rechazo por creer o la muerte ¿quien se atreve mantenerse fiel a Jesús? ¿Quien es capaz de mirar al cielo y decir: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”?

La cruz está ahí, siempre. Si queremos seguir a Jesús, habrá que abrazarse a ella.
L

"Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi criado quedará sano". Maravillosa afirmación que, desde entonces, continua resonando en la boca de los creyentes, llamados a acoger como huésped al Señor en el misterio eucarístico. 
Jesús, exalta esta actitud de humildad y de fe, y le concede lo que pide, proclamando así que él ha venido para todos, judios y paganos.
M
Nosotros también como el hijo de la viuda de Naím podemos escuchar la voz de Cristo que nos invita a levantarnos de nuestras postraciones, abatimientos y desánimos. Si el corazón se deja tocar por Cristo, entonces su gracia se convierte en una fuerza transformante, que sana y restablece lo que estaba enfermo
X
El Señor te esta diciendo algo a través de las alegrias y tristezas de los que te rodean.¿Te estas enterando?
J
Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida.
VSeñor, te agradezco que hayas incorporado a la mujer a tu misión, a la construcción del Reino. En medio de un contexto totalmente machista, Tú optaste a favor del feminismo de una manera clara y contundente
Al igual que aquellas mujeres, todos los cristianos tenemos la obligación de contribuir, en la medida de nuestros medios, al sostenimiento de nuestra Iglesia, para que nuestros pastores puedan concentrarse en su misión de enseñar. Pero, ¡ojo!, que esa Palabra sea cónsona con el mensaje de Cristo.
S
Hoy, pidámosle al Señor que nos conceda la gracia de escuchar ese “sígueme”, imposible de resistir, que nos conducirá a la vida eterna.


DOMINGO XXIII






¡TÓCAME, SEÑOR! Para que oyendo, como Tú quieres, sepa escuchar con nitidez lo que me dices. Y si a veces, Señor, vuelvo la cabeza haz que, de nuevo, con la veleta de la fe me marques el sentido de mi vida. ¡Perdóname, Señor! Cuando te escucho y finjo no haberlo hecho Cuando te escucho, y pienso que no es para mí Cuando te escucho, y me hago el sordo
 ¡TÓCAME, SEÑOR! Porque, si me toca sólo la mano del mundo siento que me pierdo la mejor parte de Ti Creo apartarme del camino verdadero Escucho aquello que sólo a unos interesa.
 ¡TÓCAME, SEÑOR! Y despiértame de mi letargo espiritual para que, volviendo otra vez a Ti, pueda entender que sin Ti todo es vacío, ansiedad y sufrimiento 
 ¡TÓCAME, DE NUEVO, SEÑOR! Porque, a veces, estoy demasiado tocado por las manos de un mundo caprichoso de una sociedad corrompida de un ambiente que no me deja oír lo que me produce paz y alegría sin límites 
 ¿ME TOCARÁS, SEÑOR? Ábreme mis oídos, que te escuche Mis manos, que me dé Mis ojos, para que vea Mis pies, para que camine Mi conciencia, para que nunca te olvide Amén 

D
El nacimiento de María es, usando una imagen de utiliza la liturgia, la Aurora que anuncia el nacimiento del Sol de justicia, Cristo el Señor. En efecto, en el seno de esta niña que nace acampará el Verbo de Dios hecho carne.
L
A Ti, Señor, te interesa la salud, la vida, el que la gente deje de sufrir, más aún: te interesa que la gente se lo pase bien.
M
Has rezado en la noche, has llamado a los doce, has bajado del monte y has curado a todos, incluso a los no judíos. Pero no envidiemos a los que vivieron entonces. Hoy, en cada comunión, puedo abrazarle, estrecharle, comerle a besos. ¿Quién me lo impide?
X
Señor, cuando escucho las bienaventuranzas te estoy escuchando a Ti. Tú no eres capaz de hablarnos de algo que no hayas experimentado. Tú quieres que seamos felices por la misma senda que has ido Tú. Sólo desde esta perspectiva puedo entender este camino que, a veces, se me hace tan difícil.
J

Todo está en contra nuestra, pero son bienaventurados aquellos que comprenden el camino del Resucitado. Ellos se mantienen en pie solamente por su fe en la Palabra que transforma el mundo: como acróbatas, cruzan el abismo, y la Palabra, que es frágil como un hilo a los ojos de los hombres, les permite llegar a la otra orilla.
V
medida de Dios. Jesús puede exigir amar hasta la locura, porque El ha sido el único que ha recorrido ese camino hasta el final. Aunque para nosotros sea todo un logro el amar solo a quienes nos aman, el prestar a los que nos van a devolver lo prestado, no vamos más allá del horizonte estrecho de las relaciones humanas
S
Tanto amó Dios al mundo”… Me detengo en ese “tanto” que abarca inmensidades. Hasta tal punto, hasta tal extremo, hasta tal locura llegó el amor de Dios al mundo, que entregó a su Hijo único por nosotros. Aquí sobran todas las palabras


 DONINGO XXII



NO ME OLVIDE, SEÑOR (Domingo XXII) De darte gloria, no solamente con mis palabras, sino también con mis obras De darte alabanza, no porque la necesites, sino para saber y recordar que Tú existes 
NO ME OLVIDE, SEÑOR Que no son mis actos los que me salvan sino tu misericordia que sale a mi encuentro De llenar mi oración de alegría y de confianza para que, nunca el vacío, reine en lo que hago y digo De tus mandamientos, oh Señor, pero sobre todo de lo que ellos me alertan e indican 
QUE NO ME OLVIDE, SEÑOR De que mis labios vayan en consonancia con aquellos sentimientos que mi corazón inspira Que mi fe, además de decir que creo, me empuje a vivir como auténtico cristiano Que mi palabra, sea débil o fuerte, ha de estar en armonía con las huellas de mi vida 
QUE NO ME OLVIDE, SEÑOR De darte el culto que Tú mereces De ofrecerte las ofrendas que más agradeces De llevarte una vida santa y dichosa transparente y purificada por tu gracia 

QUE NO ME OLVIDE, SEÑOR De acogerte y bendecir tu nombre De darte gloria y alabanza llevándote, hoy y siempre, allá por donde avance Amén. 
D
Dios en ningún momento se lavó las manos para quitar de ellas las manchas de nuestra miseria, precisamente por eso, Él es la pureza, la santidad absoluta y no nos pide otra santidad que la de sentamos a la mesa de su Hijo y acogernos como hijos que tienen sucia las manos y el corazón pesado pero, eso si, por haber amado y haberse hecho cargo del mundo. ¡Paz y Bien!

L
Estamos inundados de su misericordia e invitados a que con los “ojos fijos en Él” pongamos nuestras vidas al servicio de nuestros hermanos los hombres, viviendo la humanidad nueva que Jesús ha inaugurado con su muerte y resurrección. Una humanidad que sabe a amor, a perdón y a misericordia.
M

Señor, dame la gracia de poner todo mi esfuerzo para extender tu reino, y que me dé cuenta de que sin una oración constante y profunda, no puedo hacerlo.
Él tenía la autoridad de uno que viene de Dios y que habla como Él lo hace. 
 Todo lo que debemos hacer nosotros es reconocer el tiempo de la venida de Cristo a nuestra vida. La oración nos da una actitud de discernimiento para reconocer qué cosas vienen de Dios y cuáles no.
X
Jesús, quiero recibirte en mi casa y pedirte que cures todas mis enfermedades que me alejan de ti.
La salud espiritual se nota en tu entrega, en tu capacidad de estar atento a las necesidades de los demás. ¿Qué "fiebres" te tiene paralizado y te impide ponerte al servicio de los demás?
J
Jesús, quiero recibirte en mi casa y pedirte que cures todas mis enfermedades que me alejan de ti.
La enfermedad, aunque sea algo malo y que haga sufrir, se convierte en una puerta para que Dios pueda tocar, entrar y quedarse en la casa. En las dificultades nos encontramos con que Dios quiere sanarnos y ayudarnos a recobrar la paz
V
Jesús, gracias porque hoy tengo la oportunidad de suplicarte que entres a la barca de mi vida. Pero luego, Jesús le miró y le dijo que fuera mar adentro, a pescar. Simón se extrañó.
Aunque no todos se dejaran "capturar", sólo los enamorados se dejaran atrapar en las redes que les sumergen en la libertad de la vida, la que trae el amor de Dios.
Por intercesión de tu Madre santísima, quiero apartarme de mis preocupaciones y de todo lo que me distraiga o impida escucharte en esta oración.

S
Si Dios es amor, todas las leyes que no sean vehículo o expresión del amor, están mal situadas. Donde el hombre pone leyes, Jesús pone amor. Y su testamento fue éste: “Amaos unos a otros como yo os he amado”

sábado, 24 de agosto de 2024

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XIX, XX Y XXI

 DOMINGO XXI


VOY CONTIGO, SEÑOR Porque eres el único que permanece, la verdad que nos hace libres el sol que, más allá del que alumbra en lo alto, nos alumbra una eternidad en el cielo. Te lo prometo, Señor; yo no me voy Porque, en el mundo, cambian muchas cosas Lo que es amor, luego se convierte en egoísmo Lo que es gratuito, a continuación es alto precio. Tú, en cambio Señor, cumples lo que prometes con un amor leal, legal y sin límites. ¿Se puede pedir algo más santo y bueno, Señor ?

 VOY CONTIGO, SEÑOR Porque, en medio del recio viento, eres veleta que orienta para no perderme Porque, en medio del bravío mar, eres timón seguro que siempre lleva a buen puerto Porque, si miro hacia atrás, sé que el arado que agarra mis manos no podrá trabajar con la misma fuerza y hondura que mirándote a los ojos, Señor .
 VOY CONTIGO, SEÑOR Ayúdame a no desertar, a no alejarme de Ti Te doy las gracias, por la libertad que me ofreces para seguirte Te doy las gracias, porque, aún en medio de tanta seducción, sigues optando por mí, sigues esperando mi respuesta sigues añorando mi presencia. 

VOY CONTIGO, SEÑOR Ayúdame a cumplir con este reto, con esta firme propuesta: quiero estar contigo, Señor Quiero estar a tu lado, siempre, Señor.
D
Tú tienes palabras de vida eterna. Hay una bonita y elegante manera de decir a Jesús que sí; es ya no poder decirle que no. Son demasiados los encuentros, las experiencias, los detalles, que han acumulado de Jesús en sus corazones que ya es imposible arrancarse de esa persona. Ojalá, Jesús, estuviera tan metido en nuestras vidas que ya no nos fuera posible separarnos de Él.
L
Cuántas personas se alejan de la Iglesia por el pobre testimonio que damos. Ayúdame, Señor Jesús, a hacer esta oración para que mi corazón escuche y mi generosidad crezca a fin de poder responder a todas las luces de tu Espíritu Santo.
Dame la gracia, Señor, de confiar en que lo que me pides, siempre lo pides por amor, y que es lo mejor para mí. Gracias por el amor que me tienes que es capaz de prevenirme, levantarme y ayudarme a retomar el camino correcto.

M
Vivían de apariencias, es decir, del cuento. Y eso les iba bien. Pero Tú no lo podías soportar. Dame fuerza Señor para comprender que tu vida era limpia, coherente, llena de transparencia. Tus discípulos podían contemplar cada día la verdad de tus labios como se contempla la belleza de una montaña nevada. No quiero, Señor, limitarme a decir verdades. Quiero ser “verdad”.
X
Señor, hoy el tema de la oración es sugerente. Me enseñas a vivir con limpieza, con transparencia, con sinceridad. Nada te molesta tanto como una vida apoyada en la mentira. Dame tu gracia para vivir sin doblez, para ser lo que soy, para vivir en íntima coherencia entre lo que vivo y lo que hago. Que mi mejor predicación sea la vida misma.

J
Juan Bautista es en labios de Jesús “el mayor entre los nacidos de mujer”. Su sentido de la misión, su humildad, su coraje para defender la verdad incluso ante el rey, han convertido a Juan en el precursor del Señor, en el mejor representante, el más parecido a Jesús. Te pido que sepa contagiarme de estos valores.
V
La lampara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras que el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta y hace fecunda y creíble la luz de la fe.
Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad. Y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras. Pero cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo. Por eso, en el Reino de los cielos cada uno tiene que ser él mismo.

S
Lo importante es estar contentos con lo que Dios nos ha dado a cada uno sin tener envidia de nadie. Al que no alaba sino que lo rechaza es al que “ha enterrado el talento” y no ha negociado. Y aquí está el pecado de omisión al que le damos tan poca importancia. El no hacer el bien es un gran mal. El bien que no hayamos hecho se quedará sin hacer. El tiempo perdido, las horas vacías rodarán vacías por toda la eternidad sin que nadie, ni Dios, pueda llenarlas de sentido.

DOMINGO XX


LA FIESTA ERES TU, SEÑOR

 Cada domingo, con la Eucaristía, nos unimos en un mismo sentir, en una misma esperanza. Brota la alegría de creer la esperanza del más allá. Nuestra fiesta, la auténtica fiesta, eres Tú, Señor.

 Cada domingo, la mesa del altar, se agranda de tal manera que, nadie puede quedar sin pan; sin el pan de la fraternidad sin el pan de tu Palabra sin el pan de tu presencia

 ¿Qué tiene tu pan, Señor? Tiene el sabor de la eternidad El brillo del cielo El amor de Dios La fuerza del Espíritu 

¿Qué tiene tu pan, Señor? Tiene el gozo de la vida cristiana Es fiesta adelantada del cielo Es pregón de lo que un día nos espera Sí, Señor; ¡Eres fiesta, eterna fiesta! 

Aquí, en esta mesa del altar, aperitivo, un adelanto de lo que estamos llamados a gustar de una forma definitiva y eterna junto a Ti, junto a Dios, en el Espíritu con María, la Virgen, allá en el cielo. 

Eres fiesta, cada domingo Señor, eres fiesta que pone en vilo nuestras almas. Amén

D

Jesús, ayúdame a valorar la Eucaristía. El poder vivir para siempre, por ti, es mi gran anhelo. Quiero hablar contigo y escuchar tu Palabra para recibirte con el amor que te mereces; sin ningún interés personal, sólo la ilusión de que me llenes de ti y me hagas experimentar tu amor.

L

Es en el amor de Dios donde nos abrimos al amor, y nos capacita para poder amar al otro, es en su amor donde aprendemos a ver a los demás desde el corazón de Dios y reconocemos en los demás a aquellos por los que el Señor ha dado su vida amándonos hasta el extremo.

M

Señor Jesús, sálvame. Creo en ti. Espero y te amo sobre todas las cosas. Enciende en mi corazón el amor al Padre que está en el cielo y la alegría de ser cristiano. Dame el fuego de tu Santo Espíritu, que ilumine mi mente para desinteresadamente buscarte en esta oración.

X

Señor Jesús, Tú sabes que es lo que más me conviene. Cuenta conmigo, llámame, a la hora que quieras, para trabajar en tu viña. Tú eres fiel a tu Palabra y estás más interesado que yo en mi bien espiritual, por eso confío plenamente en ti. Quiero escuchar tu voz. Habla, Señor, estoy a la escucha.

J

No hay duda que el Señor nos invita a todos a su Reino, santos y pecadores. Pero para ser acreedores de sentarnos al “mesa del banquete”, lo menos que podemos hacer es lavar nuestra túnica. Así llegaremos a formar parte de aquella multitud, “imposible de contar” de toda nación, raza, pueblo y lengua, que harán su entrada en el salón del trono del Cordero, “vestidos con sus vestiduras blancas”

V

Jesús, gracias por recordarme que lo más importante es amarte en los demás. El mantener una relación personal contigo en la oración debe ser la prioridad en mi vida. Creo, espero y te quiero, ilumina mi oración para que el amor me transforme.

S

Señor, Bartolomé se encontró con Felipe y éste lo llevó a Jesús. Hoy quiero comenzar mi oración dándote gracias por los encuentros que he tenido con hombres y mujeres que me han ayudado en mi camino de fe. ¿Qué hubiera sido de mí si no hubiera sido por mis padres, el párroco de mi pueblo, religiosas, laicos comprometidos?… Gracias, Señor, por tantas personas que pusiste en mi camino y me ayudaron a encontrarme contigo.

DOMINGO XIX



4.- PAN VIVO, EN UN MUNDO MUERTO 

 Fortaleces, con tu pan, al que hambriento de otros panes cae bajo el peso de su propia debilidad. Nos sacias, Señor, con tu ternura y, cuando falla el calor humano, te haces encuentro, caricia, abrazo, respuesta y amor entregado 

 Eres pan vivo, Señor, en un mundo que, creyéndose seguro, es zarandeado al viento de su propio egoísmo. 

 Eres pan vivo, Señor, que, cuando se recibe con fe, produce el milagro del amor sin farsa el milagro de la fe sin fisuras el milagro de las manos abiertas el milagro de darse sin agotarse 

 Eres pan vivo, Señor, y quien te recibe, vive eternamente quien te recibe, cree y espera quien te come, ama y se entrega quien te comulga, perdona y olvida

 Eres pan vivo, Señor; ayúdame a responderte con mi fe enséñame a ver más allá de mi mismo condúceme hasta tu regazo para que, allá donde yo vaya, siempre contigo me encuentre.

 Y, cuando yo crea sentirme demasiado vivo, haz que, con tu pan, comprenda que el mundo está demasiado muerto cuando es incapaz de reconocerte como el pan vivo y verdadero sustento. Amén.

D

Comer el pan eucarístico es una llamada a vivir lo que significa ese sacramento: es un alimento que nos transforma, nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón, anticipación de la gloria celestial, alimento de inmortalidad. Estamos hechos para Dios y solo Él sacia plenamente la sed que habita en el corazón humano.

L
También nosotros somos esclavos, en muchas ocasiones, de las emociones, apegados a los sentimientos que experimentamos en presencia de Dios.
M
Jesús te propone a vivir en la actitud de niños. Confiando en tu Padre Dios, sabiendo que nunca te dejará solo; la actitud de la alegría, porque un niño le pone alegría a la vida y es la alegría de la familia, eso en algún momento lo fuiste vos y capaz que ya no lo sos.
 La actitud de ser sencillo, porque es a ello a lo que nos propone Jesús, es el eje de la niñez, encontrate en lo sencillo y deja de ser tan complicado y avinagrado. Vos podés dar mucho porque ya en algún momento lo diste.
X
Señor, te doy gracias por tu gran generosidad frente a nuestra flaqueza. Tú sabías lo difícil que es para nosotros la “convivencia”. Por eso nos dejaste tu presencia a la hora de rezar juntos. “Yo estoy en medio”. Si Tú estás en medio de nosotros, nuestra oración será auténtica.
J
Se abrieron las puertas del cielo con la misma rapidez con la misma rapidez que abrieron las de tu corazón aquel día de Nazaret. Feliz día!!
V
Hoy, Señor, quiero pedirte por tantas parejas que fracasan; por tantos hombres y mujeres que se quisieron mucho y, con el paso del tiempo, llegan a odiarse, incluso a matarse. Los sueños de Dios sobre el matrimonio eran bellísimos, las intenciones no podían ser mejores: ponerles en un Jardín de delicias. ¿Qué ha pasado? ¿Qué está pasando? Te pido que ayudes a tantas parejas malogradas, a tantos niños que, sin ninguna culpa, tienen que pagar muy caro los errores de sus padres.
S
Nos compete a los adultos, llevar al encuentro con el Señor, a los niños, a los más jóvenes. Somos responsables de ayudar a cultivar en los niños la fe de su Bautismo, de irlos acercando al amor de Jesucristo, de presentarlos a la Virgen, de que aprendan a dirigirse a su Padre celestial, que se sepan cuidados por su Ángel de la Guarda, que sientan sobre sus cabezas las manos del Señor, bendiciéndolos.

sábado, 27 de julio de 2024

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XVI, XVII Y XVIII

DOMINGO XVIII

QUÉ ME DAS, SEÑOR, A CAMBIO (Domingo XVIII B) 

De mi confianza cuando la deposito en ti y me alejo de los que me prometes otros paraísos ¿Qué me das, Señor, a cambio? De mi seguimiento y de mi fidelidad de mi silencio o de mi reconciliación de la ofrenda de mi vida o de mis esfuerzos 

¿Qué me das, Señor, a cambio? De mi fe, aunque sea débil y hasta interesada De mi constancia, aunque a veces me quede por el camino De mi audacia, aunque en momentos piense más en mí que en Ti ¿Qué me das, Señor, a cambio? 

¿Me darás, tal vez, la Vida Eterna, frente a esta efímera? ¿Tal vez tus palabras verdaderas en contra de las falsas que me rodean? ¿Tal vez tu mano cuando otras me abandonan?

 ¡Necesito que me des tanto, Señor! Tu presencia, cuando me encuentro huérfano Tu luz, cuando la oscuridad eclipsa mi esperanza Tu cielo, cuando sólo veo tierra y más tierra Tus mandamientos, cuando construyo una vida a la carta Tu respuesta, cuando ya nadie me escucha ni me responde 

¡Dame, Señor, sobre todo tu persona! Que temo no encontrarte en la dirección por donde busco o, tal vez, hacerme un “dios” a mi medida Que temo encontrarte demasiado rápido sin cambiar mis días en poco o en nada Que temo confundirte con otros señores y disfrazarte de comodidad y de riqueza de orgullo y de existencia del todo fácil 

Ven a mi encuentro, Jesús, y aléjame de todo aquello que me impide ser tu testigo de todo aquello que me aleja de tu reino de todo aquello que me confunde y me degrada de todo aquello que, simplemente, no eres Tú. Amén

D

Señor, ven a ser el alimento de mi alma porque sólo Tú eres mi fortaleza.

L

Jesús, como esa gente vengo a tu encuentro, quiero hablar contigo y escuchar tus palabras en esta oración. ¿Qué quieres que haga hoy por ti? No busco ningún interés personal, lo único que te pido es que multipliques tu gracia en mí para poder experimentar tu amor y tu cercanía para trasmitirlos a los demás

M

Jesús, quiero vivir con coherencia mi fe. Ayúdame a extender tu reino en la tierra incluso, si es necesario, con las palabras.

X

Señor mío y Dios mío, aquí estoy a tus pies para alabarte. Quiero ser todo tuyo y ofrecerte todo lo que soy. No quiero hacer nada más que tu voluntad. Quiero hacer lo que Tú me pidas pues sé que eso es lo que da la plena felicidad y la paz profunda.

J

Hoy, Señor, quiero iluminar la lámpara de mi vida con la tuya. “Quiero que tu luz me deje ver la luz” (Sal. 36,9). La lámpara de mi vida con frecuencia se apaga, si no se deja iluminar por tu Luz. Yo no puedo presumir de ser astro con luz propia; pero no me importa con tal de ser iluminado por Ti, mi Sol, que alumbras siempre y nunca te apagas.

V

Jesús, al igual que Pedro no me gusta, en muchas ocasiones, el camino que debo recorrer para aspirar a la santidad. Por eso hoy, con mucha fe y esperanza, te busco en la oración para suplicarte me concedas llegar a percibir tus sentimientos y conocer a fondo tu corazón. Que el centro de mi oración seas Tú, y no tanto mis problemas o dificultades personales.
S

Padre santo, ayúdame a buscar lo que me haga crecer en el amor, para darte gloria y servir mejor a los demás: bienes que duren y valgan para la eternidad. Y, aunque no me guste ni me atreva a buscarla, que sepa renunciar a mí mismo para tomar mi cruz y seguirte.


 DOMINGO XVII




 AQUÍ ME TIENES, SEÑOR Soy poco, muy poco o casi nada, pero con tus manos multiplicarás lo que en el mundo sea más necesario por tu Reino. Conoces mi debilidad, mis pecados, mis carencias y errores, más sé que con tu mirada, y por mí fe, multiplicarás lo bueno que en mí pusiste y harás que, aquellos que me rodean, puedan servirse de la bondad que desparramas. 

 AQUÍ ME TIENES, SEÑOR Quiero ser uno de esos cinco panes, para que, el hambriento que sale al camino no marche a su casa sin haber comido del pan de mi fraternidad del auxilio de mi solidaridad del agua de mi caridad 

 AQUÍ ME TIENES, SEÑOR Tal vez, sea insuficiente; mis capacidades, mi pensamiento, mi alabanza, mi oración, mi entrega, mi testimonio. Tal vez sea poco lo que la cesta de mi corazón albergue. Pero, aquí me tienes, Señor Mucho me diste y, por ello, te doy las gracias, te bendigo y te alabo. Mucho me diste y, por ello, te pido que nunca deje de ser sensible a las necesidades de mis hermanos. Amén 

D

Cada día que pasa, cada día que vivimos es una oportunidad que Dios nos da para multiplicarnos, desgastarnos y brindarnos generosamente por los demás. Al fin y al cabo, en el atardecer de la vida, nos examinarán del amor. Dejarán de tener efecto nuestras cuentas corrientes. Nuestras inversiones. Nuestros apellidos y nobleza. Nuestra apariencia y riqueza….y comenzará a valer, su peso en oro, las manos que supieron estar siempre abiertas. 

L

Pidamosle hoy al Señor que no permita que el ritmo frenético de nuestras jornadas nos atropelle hasta el punto de dejar de estar inspirado por el amor en todos nuestros servicios y quehaceres cotidianos y, sobre todo, que no deje que la experiencia de dolor nos aleje de Él, más bien, como hizo Marta, sea para nosotros ocasión y experiencia fecunda de resurrección y de vida.

M

La fe nos invita a saber convivir con el pecado y así vencer al mal con el bien, ha hacer frente en la vida de cada día a las dificultades y pruebas de todo tipo. Mientras, tenemos que practicar la paciencia como hace Dios con nosotros hasta que al final de los tiempos brille la luz del bien y reine el amor.

Señor de Misericordia, vengo a ponerme en tu presencia para pedirte que pongas tus palabras y tu mensaje en mi corazón para que sepa darte el fruto que Tú buscas en mí. Aumenta mi fe para verte en mi vida y en los demás; aumenta mi esperanza para vivir con alegría deseando estar contigo en la eternidad; y aumenta mi amor para nunca abandonarte ni dejarte solo porque Tú nunca me abandonas ni te apartas de mí.

X

. Arriesga tu vida, pues el tesoro, desde luego, es la salvación, el amor,la pasión que Dios siente por nosotros. ¿Harías tú lo mismo por el Reino? Si es así, eres un verdadero discípulo. Que San Ignacio de Loyola, maestro espiritual, cuya fiesta celebramos hoy, nos ayude a saber discernir en nuestra vida hasta qué punto reflejamos ese amor y pasión por Dios por encima de todas las cosas.

Hazme digno depositario de tus dones e ilumina mi mente y entendimiento para escuchar tus palabras en este momento de oración en el que vengo humildemente a pedirte tu ayuda. Santifica mi vida para ayudar a otros a encontrarte.

J

Si Dios es amor, todo en la Biblia me tiene que hablar del amor. Si no saco amor es que no la he leído bien.

Tú quieres y puedes estar presente en mi oración. Ante mi debilidad, ante la distracción, necesito de tu gracia para que nunca más desprecie la intimidad que puedo llegar a tener contigo en la oración.

V
Aunque Dios tenga el poder de transformarnos no puede actuar si nuestra libertad no se lo permite. Les faltaba fe. La falta de docilidad y de apertura a la gracia imposibilita la acción divina en nuestros corazones.
Señor, cada vez que avanzo sin ti, las caídas y los tropiezos se dejan ver casi inmediatamente, por eso inicio mi oración confiando en que tu misericordia hará la diferencia en esta oración y en mi vida. Gracias por estar siempre conmigo.
S

Así estamos llamados a vivir nosotros, como Juan el Bautista, seguros en el Señor, confiados en Él, pendientes más de su juicio que el de los ho faltaba fe. 

DOMINGO XVI




 ¡DIFÍCIL PERO… ADELANTE! Proclamando, con voz fuerte y clara, que el Señor es el centro de nuestra historia que, sin Él, todo desvaría y está llamado al fracaso. Anunciando, de palabra y de obra, que el Señor es la fuente de nuestra energía que no es un ayer que pasó que no es un ídolo con túnica y un simple cayado Que, el Señor, es mucho más que leyenda 

 ¡DIFÍCIL PERO... ADELANTE! Enseñando que, un cielo, nos aguarda Recordando que, en Dios, somos hermanos Gritando que, el perdón, puede más que el odio Trabajando para que, la tierra, sea una estampa de lo que nos espera en lo eterno. 

 ¡DIFÍCIL PERO…ADELANTE! Conscientes de nuestros pecados y miserias Convirtiéndonos de caminos y actitudes equivocadas Retornando de la dispersión y de la confusión Rezando para que, aquello que decimos y obramos, sea inspiración divina y no solamente humana

 ¡DIFÍCIL PERO…ADELANTE! Que, Jesús, nos precede en el camino nos empuja cuando los vientos del mundo nos detienen nos alienta cuando nuestros pies se frenan nos levanta cuando nuestros rostros caen nos perdona cuando nuestros pecados nos abruman Que, Jesús, nos quiere de carne y hueso Que, Jesús, es consciente de nuestro barro Que, Jesús, sabe que no somos dioses Que, Jesús, confía en nuestras débiles manos 

 ¡DIFÍCIL PERO…ADELANTE! ¡Siempre adelante! En nuestra tarea de ser cristianos En nuestro deseo de anunciar el cielo En nuestro empeño de que Cristo sea conocido En nuestras encrucijadas y desvelos ¿Siempre, siempre, adelante

D
Siendo cristo vivo y con los brazos abiertos intento cubrir la distancia
Necesitamos enseñar con el corazón lecciones de cercanía, de ternura, de dulzura. Y al corazón sólo le puede dar lecciones otro corazón “que esté enternecido” por el gran amor que nos tiene. Ése es Jesús.
L
La Magdalena es una mujer desfasada ya que no ha dado el paso al Cristo de la Resurrección y se conforma con el cadáver de Jesús. Pero lo que siente por Jesús es locura. Y este amor loco, desinteresado, sin el menor atisbo de egoísmo, es el que siempre me ha cautivado. Haz que yo viva siempre de este amor.
M
Que nuestra oración de hoy sea esta: 
“Contigo estoy vivo, sin ti estoy muerto. Contigo lo soy todo, sin ti no soy nada. Átame a ti, para que no sea yo un Sarmiento cortado, un sarmiento sin fruto. 
Que tu Palabra me una a ti, que la eucaristía me alimente de ti,
X
Señor, yo necesito una siembra de tu palabra. Y necesito que la siembres Tú, el mejor sembrador. Necesito que la semilla de tu palabra caiga sobre mí “como lluvia que empapa la tierra” y la hace fructificar. No me interesa, de momento, la cosecha. Eso es cosa tuya. Me interesa la siembra, el quedar sembrado de verdad, de bondad, de dulzura, de misericordia.
J
Como Santiago peregrina
Señor, te pido humildemente tu gracia, que es lo único que realmente importa y necesito. Soy todo tuyo, sin reserva alguna. Dame un corazón desinteresado que se consuma sólo por tu amor.
V
Señor, la semilla de tu Palabra siempre produce buenos frutos. No permitas que las distracciones me arrebaten lo que en esta oración quieres revelarme. ¡Ven, Espíritu Santo!
S
Dios mío, si alguna vez me llegase a cansar de venir a ti, quisiera pedirte la gracia de comprender que el amor, más que en sentimientos, tiene sobre todo fundamento en el querer ser fiel, en el estar, en la constancia, en la renovación continua, en el austero goce de la entrega por quien se ama. Con esta disposición, que me viene de tu gracia, hoy vengo nuevamente a conversar contigo.

sábado, 13 de julio de 2024

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XIII, XIV Y XV

 DOMINGO XV




ILUMÍNAME, SEÑOR, Y MÁNDAME Con tu Espíritu para que ofrezca y cante tu plan de salvación, tu locura por la humanidad Con tu presencia para que lejos de sentirme sólo en la tribulación seas mi consuelo en las dificultades un cayado donde apoyarme en los fracasos un aliento para seguir adelante ILUMÍNAME, SEÑOR, CON TU PALABRA Para que, las mías, nunca sean las más importantes ni mis gestos sean el centro de muchas miradas ni mi persona sea un muro entre el hombre y el Misterio ni mis ideas eclipsen la grandeza del evangelio 
 ILUMÍNAME, SEÑOR, CON TU MIRADA Para que mire al mundo con amor y no con pena Para que observe los acontecimientos con esperanza Para que cerrando mis ojos sienta que, los tuyos, miran por donde yo avanzo Para que, sin juzgar y trabajando, sepa que no soy yo el que siembro sino tu mano poderosa quien sostiene la mía 
 ILUMÍNAME, SEÑOR, CON TUS BRAZOS Para que, con ellos, mantenga alzada la luz de la fe ayude a quien necesite una palabra o un amigo levante al que, la vida, lo ha dejado arrastrado ame a los que, incluso, rechazan mi misión En Ti confío, Señor, no quede defraudado envíame y, que seas Tú Señor, el centro de lo que digo, siento, predico y hago Amén
D
CONTIGO IRE, SEÑOR Si soy cristiano, bendeciré tu nombre. Porque me llamas a ser instrumento de tu amor Porque permites que sea de los tuyos Porque me hablas de una ciudad eterna Porque me dices que, los que viven junto a mí, lejos de ser adversarios, son hermanos. Porque, cumplir la voluntad de Dios, sus bienaventuranzas y sus mandamientos es camino seguro para llegar a buen puerto.
L
Todo un desafío, hacer de Cristo y su Evangelio la opción fundamental de mi vida sobre la cual pilote todos los demás valores de mi existencia! Qué el doctor evangélico, el franciscano san Buenaventura, cuya fiesta celebramos hoy, interceda por nosotros para que como él optemos por Cristo disfrutemos de La Paz, confianza y libertad que trae la vivencia del Evangelio!
M
cuando la luz de la fe se proyecta sobre la vida, hace que nuestros actos vayan impregnados de amor, impulsados por la atención dirigida a los otros y por el deseo de hacer que nazca en ellos la felicidad. Si falta esta fuerza de amor, no sólo el hombre y el mundo se secan y se endurecen sino que queda bloqueado en el hombre el proyecto creador de Dios. A esta realidad le llamamos pecado: cuando le damos la espalda al amor de Dios. Ese es el pecado de estas ciudades.

X
Cuántas muestras recibimos de su amor! Qué diferente sería nuestra vida si gastáramos cada momento valorando lo que tenemos y diéramos gracias a Dios por todo lo que permite en nuestra vida, fácil o difícil, gozoso o arduo. Dios es bondadoso. Dios es rico en ternura. Dios es Padre. Dios es misericordioso.
J

Acudir a Jesús. En realidad, sólo descansamos cuando estamos con las personas que nos quieren. Y Jesús, el hombre del amor, el que vive henchido de la ternura del Padre, quiere que nos acerquemos a Él porque sabe que sólo en Él está nuestro verdadero descanso.
V
Jesús mío, vengo hoy ante ti para pedirte ayuda. Tengo el profundo deseo de acercar mi corazón al tuyo. Debo confesarte que me encuentro algo cansado de todo el ajetreo diario, la rutina me desgasta. Tú que dijiste: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré alivio», aquí me tienes. Quiero en esta oración descansar en ti.
S
¿Por qué quieren acabar contigo que eres “la luz”, la “verdad”, “la vida”? Por pura envidia. El gran enemigo de la luz es la oscuridad; el enemigo de la verdad, es la mentira; y el de vida es la muerte. Hazme, Señor, descubrir pronto ese “gusano roedor” que puede estar dentro de mí y trata de destruirme.

DOMINGO XIV





4.- ILUMÍNAME, SEÑOR, Y MÁNDAME Con tu Espíritu para que ofrezca y cante tu plan de salvación, tu locura por la humanidad Con tu presencia para que lejos de sentirme sólo en la tribulación seas mi consuelo en las dificultades un cayado donde apoyarme en los fracasos un aliento para seguir adelante ILUMÍNAME, SEÑOR, CON TU PALABRA Para que, las mías, nunca sean las más importantes ni mis gestos sean el centro de muchas miradas ni mi persona sea un muro entre el hombre y el Misterio ni mis ideas eclipsen la grandeza del evangelio ILUMÍNAME, SEÑOR, CON TU MIRADA Para que mire al mundo con amor y no con pena Para que observe los acontecimientos con esperanza Para que cerrando mis ojos sienta que, los tuyos, miran por donde yo avanzo Para que, sin juzgar y trabajando, sepa que no soy yo el que siembro sino tu mano poderosa quien sostiene la mía ILUMÍNAME, SEÑOR, CON TUS BRAZOS Para que, con ellos, mantenga alzada la luz de la fe ayude a quien necesite una palabra o un amigo levante al que, la vida, lo ha dejado arrastrado ame a los que, incluso, rechazan mi misión En Ti confío, Señor, no quede defraudado envíame y, que seas Tú Señor, el centro de lo que digo, siento, predico y hago Amén

D
 Viniste, Señor, y los tuyos no te recibieron Aún así, dejaste de ser Niño en Belén, y seguiste marcando el rumbo de los hombres hacia Dios: el amor, el servicio, la entrega el perdón, la fraternidad y las buenas obras.QUIERO SER PROFETA, CONTIGO SEÑOR 
L
Hoy Cristo está presente, podemos descubrir su presencia en medio de nosotros y acercarnos con confianza. Él quiere que le toquemos a través de la acogida de su Palabra, en la amistad de la oración, con la celebración de los sacramentos, con nuestro abandono en Él. ¡Dejemos que Jesús nos toque y nos transforme totalmente!
M
Señor, me fijo en esta frase del evangelio: “Ibas proclamando el Evangelio del Reino”. Te figuro así: Vas a sembrar el mundo con tu zurrón bien repleto de buena semilla y la esparces por todo en abundancia. Y lo haces con ilusión, con alegría, con esperanza. Haz que yo sepa ser misionero de buenas noticias y viva feliz en mi oficio de sembrador.
X

Hoy sigues llamando con la misma fuerza, con la misma ilusión, con los mismos detalles: les llamaste a cada uno por sus nombres. Cada uno de los apóstoles, todos tan distintos, todos tan singulares y, sin embargo, todos tan queridos por Ti.

 Yo hoy te doy gracias por haberme llamado. Es lo más hermoso que ha ocurrido en mi vida.

J

Hoy la Iglesia venera a S. Benito. Ese hombre feliz y contento con su Dios. Lleva en sus labios la alabanza, en sus manos su actitud de servicio y en su corazón su encendido amor a Jesucristo.

V

Cuando llegue el momento se nos invitará a confiar, «no os preocupéis», no estamos solos. » yo estaré con vosotros siempre». El Espíritu hablará por vosotros. Confía, abandónate y descansa en el Señor. Es la perseverancia y la fidelidad la que consigue el triunfo. 

No somos cristianos de un rato, de unas horas, ni para los días de fiesta, el amor es para siempre no es para un tiempo. Un cristiano lleva el uniforme de la bondad, la amabilidad, el cariño, la humildad, el perdón…, desde que inicia la jornada hasta que la remata, es cristiano las 24 horas.

S

Aquí estoy ante ti, Jesús mío. Vengo ante ti para estar unos momentos contigo. Te pido que renueves mi amor, mi fe y mi confianza en ti. Además te quiero pedir una cosa más, que jamás me aparte de ti. Señor, ayúdame a sacar el mayor provecho posible de esta meditación.



DOMINGO XIII



TENGO FE, PERO AYUDAME (Domingo XIII-B) 
Hace mucho tiempo, Señor, que estoy enfermo: mis piernas se resisten a progresar por las sendas de la fe, buscan otros parajes más persuasivos menos complicados y hasta menos exigentes. Hace bastante tiempo, Señor, que mis manos dejaron de abrazar a todos: buscan lo fácil, la recompensa, el amor por el amor, la gratitud por lo que dan. 
Hace no sé cuánto, mi Señor, que mi cuerpo derrama flujos de sangre: de apatía y desencanto inseguridad y altivez orgullo, prisas, caídas, pesimismo, desorientación y preocupación. ¿Me ayudarás, Señor? Como la hija de Jairo necesito vida Como el flujo de sangre necesito que cortes de raiz la herida que me debilita y me mata, la sangre que necesito para vivir o darte gloria. Sí, Señor; tengo fe pero…ayúdame. 
Porque, si miro a mi alrededor, veo que poco o nada pueden hacer por mí Porque, hace mucho tiempo, mucho tiempo, Señor, que los que me ven ya no hacen nada por mí. 
Por eso, Jesús, fuente de la salud y de la vida: ayúdame a salir de las situaciones que me postran a superar tantos flujos de sangre que me dejan sin posibilidad de brindarme por Ti, por tu Reino y por los que me necesitan 
Y si me pides algo, mi Señor, sabes que mi pobre fe, aunque Tú la puedes hacer más rica es lo que te puedo ofrecer como recompensa. Amén
L
“Te seguiré dondequiera que vayas”. En realidad, aquel escriba no pudo hacerte una oración tan bella si antes Tú no lo hubieras seducido desde dentro. Sólo el enamorado es capaz de dejar todo por seguir a su enamorada. Sólo el enamorado es capaz de sacrificarse para demostrarle a su amor todo lo que le quiere. Haz que yo te siga, Señor, “con un corazón enamorado”.
M
Todas las tempestades del mundo ya no serán capaces de quitar la paz profunda que concita la presencia de Jesús, aunque aparentemente esté dormido. Señor, estando tú presente, haz que no tenga miedo a nada ni a nadie.
X
Señor pones luz en mi oscuridad, repuest a mis preguntas tu Palabra me ayuda en mi vida.
Señor mio y Dios mio, quitame todo aquello que me aparte de Ti, y dame todo aquello que me acerca a Ti.
J
los milagros que tú realizaste en otro tiempo sólo se referían a aquellas personas que vivían en el siglo primero y entraron en relación contigo. Lo importante es el significado de aquellos acontecimientos que tendrían un valor perenne y permanente para todos los tiempos. Hoy soy yo el que quiero aprovecharme de aquel milagro. Hoy necesito que me cures mi parálisis espiritual.

V
Señor, déjame decirte a boca llena: Tú, Dios mío, eres un Dios misericordioso. Y esto es maravilloso. Estás lleno de ternura no sólo para compartirla con los buenos, sino también con los pecadores, aquellos que están lejos de ti. ¿Lejos? De Ti nadie está lejos porque amas a todos, también a los pecadores públicos. Tan sólo nos pides que aceptemos el amor que Tú nos quieres dar. Lo demás corre de tu cuenta. ¡Gracias, Señor, por tu bondad!
S
Ayúdame a dejar a un lado mis preocupaciones para darte el tiempo y la atención que mereces. Nada hay más importante en este momento, reorienta mi vida hacia ti y alimenta mi amor por ti en esta meditación.