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sábado, 2 de enero de 2021

IGLESIA DE SAN JUAN DE PORTONARÍN, IGLESIA

La iglesia de San Juan fue trasladada piedra a piedra a su nuevo emplazamiento en lo alto del monte do Cristo, y en medio del pueblo nuevo que se inauguró en el año 1966. Pues inicialmente, en el pueblo antiguo, se encontraba pegada al margen izquierdo del rio.




IGLESIA DE SAN JUAN DE PORTONARÍN

Visitamos la iglesia románica de San Juan.  La nave, el ábside, las bóvedas, los dos rosetones, los dos baldaquinos. 
Construida en piedra caliza, entre finales del siglo XII y principios del XIII, fue trasladada piedra a piedra a su emplazamiento actual desde su antigua ubicación en el Viejo Portomarín, en 1963, al entrar en servicio el Embalse de Belesar, que anegó por completo el antiguo pueblo.




Entramos en la iglesia por la puerta sur. Reparamos en esta pila del agua bendita. 



Estaba situada en la antigua iglesia románica de San Pedro. En el barrio de San Pedro (recordamos que el Viejo Portomarín estaba dividido en dos barrios, el de San Juan, en la margen en que nos encontramos y San Pedro, en la otra margen del Miño) había una iglesia, también románica, de menor tamaño que la que nos ocupa. Tan solo se conserva en el actual Portomarín la fachada.


Este es uno de los baldaquinos de la iglesia, pegado a la pila y a la puerta sur, a un lado del ábside.
En el interior, se conserva un baldaquino del S. XVI, una pintura mural y una talla en madera policromada del S. XIV.





En la izquierda el baldaquino con la Virgen de las Victorias anteriormente situada cubriendo la puerta del muro norte.
 A la derecha baldaquino con San Nicolás, originalmente situado en el altar mayor,...




ROSETONES
Hachada Principal
Majestuoso es uno de los más grandes de Galicia, junto con el de Orense y Ribas de Miño, mide 5 m de diámetro con 12 óculos vidriados interiores y 12 exteriores, sirvió de reloj de sol.










A ambos lados de la puerta principal hay una puerta que da paso a las escaleras que suben hasta la parte superior de la iglesia. Las escaleras se unen ya a la altura del rosetón por medio de un pequeño corredor. Las diferentes puertas que se van viendo llevan el sello del románico. 





 La parte más alta la ocupan las cuatro torres de las esquinas; entre ellas, los paseos de ronda con almenas, saeteras, etc.; todo de un modo perfectamente militarizado, cual convenía a su fin. Sobre la bóveda de la iglesia todavía queda un espacio bastante considerable cubierto con un tejado a dos aguas.



La  Nave


La nave es amplia, y sus muros se interrumpen por una serie de cuatro pilastras a las que van adosadas las respectivas columnas. Estas pilastras, al llegar a la altura de las ventanas, forman como en el exterior el arco que cobija a éstas.
 Los capiteles de las columnas son sencillísimos, y están unidos por una cornisa, de donde parten los arcos claramente apuntados que sostienen la bóveda.


La iglesia de San Juan tiene planta de una sola nave de ábside semicircular con tramo recto. Tiene la clásica orientación litúrgica siguiendo un eje este (cabecera) oeste (fachada principal). Todo ello no impide que el eje de esta planta esté desviado 45 grados de dicho eje en dirección norte, lo que no invalida el sentido clásico de orientación de las iglesias románicas que lo hacía en un 100% con la cabecera hacia la salida del sol y su fachada principal hacia el ocaso del mismo.


ABSIDE
El acceso al ábside se hace bajo un arco triunfal de medio punto doblado con una rosca moldurada en arista viva. Se alcanza actualmente el presbiterio por 4 escalones. En el antiguo emplazamiento eran sólo 2 los escalones para acceder al tramo recto, y 3 para llegar al semicircular. A la entrada del tramo recto se alzan 2 púlpitos que actualmente tienen acceso desde el ábside por un solo escalón.









martes, 29 de diciembre de 2020

MONASTERIO DE LA MAGDALENA DE SARRIA, CLAUSTRO



ENTRADA AL CONVENTO 


Escudo Mercedario

En la entrada un abeto


Porteria


Entramos al claustro desde el recibidor, por una de las ocho puertas que hay. Tomando como referencia la orientación de la portada románica de la iglesia (que no es la actual orientación) diríamos que este es el lado oeste del claustro.






El CLAUSTRO


 Otra construcción que vale la pena visitar en el monasterio es su claustro procesional, pequeña arquitectura de planta cuadrada y dos cuerpos de altura situada en el lado norte de la nave de la iglesia. Su primera planta fue construida en las primeras décadas del siglo XVI siguiendo el estilo gótico, mientras que la planta superior –hoy muy alterada- fue en origen una obra clasicista de filiación herreriana, construida entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. 








Entramos al claustro desde el recibidor, por una de las ocho puertas que hay. Tomando como referencia la orientación de la portada románica de la iglesia (que no es la actual orientación) diríamos que este es el lado oeste del claustro. A falta de in “Libro de fábrica” o de algo que haga sus veces, de muy pocas obras realizadas en el convento podemos dar fechas concretas de fabricación. Lo único que parece más seguro es que cada planta responde a distintas concepciones artísticas y es obra de distintos artífices.



 Para la planta baja, dada su factura gótica arcaizante, se ha dicho que puede ser obra de cualquiera de los tiempos comprendidos entre los siglos XIII y XVI. Por las bolas de los capiteles me inclino a hacerlo contemporáneo de otras obras de la iglesia que llevan el mismo sello, principios del XVI. 

 La planta alta no puede ser de antes de finales del siglo XVI, ya que en el tiempo de la reducción a la Orden agustiniana era aún de madera.

Llama la atención el pavimento de este claustro bajo hecho a base de pequeños cantos rodados de río, formando trenzados de figuras geométricas. En uno de los recuadros está representado el escudo de la Orden de San Agustín (siglo XVIII).


Vemos a la izquierda el lado oeste y a la derecha el lado sur, a donde da la puerta de acceso al claustro desde la portería.



De las ocho puertas que arrancan del claustro cuatro son molduradas: una de románico tardío que antiguamente comunicaba con la iglesia y tres de factura gótica: la de “gracia”, la de la sacristía y la que lleva al arranque de la escalera principal. 

 Desde el mismo punto que en la imagen anterior vemos el lado sur. A la derecha de la imagen está la puerta de acceso al claustro desde la portería, al fondo el acceso a la iglesia por la “Puerta de Gracia” o de las procesiones y la puerta de románico tardío. En este lado sur como veremos hay una imagen de Notre Dame de la Merci.


En esta esquina entre el lado oeste y el sur está la puerta de acceso al albergue desde el claustro.



Vista del patio del claustro desde el centro del lado oeste.


En la planta baja, sobre un podio corrido, se levantan ocho sencillos pilares poligonales poco airosos por ala, excepto en la noroeste que son sólo siete. Estos se apoyan sobre unas pequeñas basas de tronco piramidal y, mediante una especie de capiteles también poligonales (en forma de dados), sostienen las dovelas de los arcos apuntados. Destacan y son características las bolas que adornan los capiteles.



Ahora vemos el lado oeste otra vez pero desde la esquina contraria, la noroeste. Al fondo de la imagen se ve la puerta de acceso al claustro desde la portería y en el muro que se ve a la derecha al fondo está la puerta del albergue que hemos visto antes.


La planta superior del claustro consta de nueve ventanales por ala, excepto la del noroeste que tiene sólo ocho, separados por columnas cilíndricas esbeltas, sostienen arcos de medio punto. Forman un conjunto de traza renacentista, sencillo, elegante y alegre que contrasta con el tono austero medieval de la planta baja.


Este es el lado este. Al fondo de la imagen vemos la “Puerta de Gracias”, de acceso a la iglesia; a su izquierda la puerta románica, que también da a la iglesia, y más a la izquierda, en primer término la de acceso a la sacristía, gótica.


Y llegamos a la esquina sureste del claustro donde vemos la “Puerta de Gracias”, a la derecha y, a la izquierda la puerta románica, ya más de cerca.



La puerta románica.


Este es el lado del claustro que nos queda por ver. Desde la puerta románica vemos el lado sur, a la izquierda la entrada a la iglesia por la “Puerta de Gracias” y, al fondo, la puerta de acceso desde la portería y la puerta al albergue.


Recorremos una parte del lado sur antes de entrar en la iglesia para ver la imagen de Notre Dame de la Merci, Nuestra Señora de la Merced.




También el claustro, y algo de la historia del Monasterio. Todo ello siguiendo las doctas palabras del Padre D. Luis Solla Fontán, cuyo conocimiento se halla reflejado en la monografía que publicó en 1996 sobre el Convento de la Merced.

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

MONASTERIO DE LA MAGDALENA. SARRIA

 


El Monasterio de la Magdalena, o Convento de la Merced, de Sarria tiene una honda vinculación con el Camino de Santiago.



Este monasterio se habría fundado alrededor del año 1200, en la misma época que la villa de Sarria, en pleno Camino de Santiago. Tradicionalmente se ha dicho que dos italianos, de regreso de su peregrinación a Santiago decidieron fundar un monasterio y hospital para atender a los peregrinos, donde ya existía una capilla dedicada a san Blas. Según Marcos Quesada (prior del convento, en 1666) el establecimiento fue fundado en el siglo XIII por religiosos de la «Congregación de la Penitencia de los Mártires de Cristo» venidos de Italia. La primera noticia documentada de este monasterio y hospital es del 1219, y se menciona su comendador.

Aquellos primeros ocupantes del monasterio se denominaban «Laudantes Deum» y se piensa que podría tratarse de una de las múltiples variantes de los «ermitaños de San Agustín», seguidores de la regla así conocida. 
En un documento firmado en 1251 su superior sometió el monasterio al obispo de Lugo y estableció que si los «hermanos de la orden de los Laudantes Deum» dejaran la casa, deberían devolverla a la Iglesia de Lugo. 
En 1332 fue emitida una bula por el papa Juan XXIII a favor del «Convento de la Magdalena de los Padres de la Penitencia de los Bienaventurados Mártires de Cristo, Orden de San Agustín de Sarria» otorgando unas indulgencias. Se trataría de una orden autónoma, cuyos miembros no eran conocidos como agustinos sino como «magdalenos». Constan dos prioratos dependientes de aquí.





FACHADA PRINCIPAL





Además de los escudos, blasones y signos gráficos que recuerdan la impronta de las instituciones religiosas que vivieron entre sus muros (la cruz patada o ensanchada de los “magdalenos”, el corazón asaeteado de los agustinos y la cruz y barras de los mercedarios), también adornan sus paredes los de otros patronos, titulares de fundaciones y bienhechores del monasterio-convento.



  Pertenecen a las familias nobles e hidalgos solariegos de la comarca o emparentados con ellos: los Castro o Lemos, los Balboa, los Somoza, los Díaz, los Valcárcel, los Osorio, los Enríquez, los Figueroa, los Saavedra, los Ribadeneira, etc.
Vidriera que luego veremos en el interior y el primero de los escudos a los que nos referimos: En el paramento del cuerpo superior poligonal sur del ábside de la capilla Mayor. Blasones de la casa de Lemos: Castillos y leones de los Enríquez, lobos pasantes de los Osorio.



La vidriera vista desde el interior de la iglesia. Izquierda: San Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced. Derecha: San Ramón Nonato, santo y mártir mercedario. La vidriera es de 1903.
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A la derecha el segundo escudo: En el contrafuerte sur de la cabecera del ábside de la capilla Mayor. Blasones de la casa de Lemos: Roeles de los Castro, castillo y león de los Enríquez, lobos pasantes de los Osorio.



En el contrafuerte a la izquierda de la imagen vemos en su parte superior un tercer escudo y la cruz en la parte inferior: 

Este primer signo de cruz en forma de emblema de orden hospitalaria o militar, que unas veces se acerca a la cruz flordelisada (como en este caso) y otras a la cruz patada, campea en varios lugares del templo y del convento.

El tercer escudo que vemos: En el contrafuerte del tramo recto del ábside de la capilla Mayor. Blasón de D. Nuño López de Guitián: León y ondas de los Balboa, dados de los Somoza, barras o estacas de los Valcárcel.


A la derecha el ábside y a la izquierda lo que el P. Solla define como un cuerpo rectangular de tiempos anteriores (al siglo XVI) como parecen demostrar su factura entre un románico olvidado y un gótico no aprendido, como testimonia el cornisamiento que ni ha dejado de ser de canecillos ni se ha decidido por ser cornisa.




 Variedad de las portadas de distintas épocas históricas.

 Hoy vamos a ver las cuatro portadas de la fachada principal: románica, gótica, renacentista y barroca. 

Portada románica

 


Escudo: En el paramento exterior de la capilla del Sagrado Corazón (trasladado aquí tardíamente). De la casa señorial de los Trebolle (Páramo): León de los Balboa, hojas de higuera de los Figueroa, grifo y gallardete de los Saavedra.



En este tramo poligonal de la iglesia apareció en noviembre de 1953 una puerta, hasta entonces tapiada. Es sin duda, la que daba acceso al templo cuando éste estaba orientado de NE a SO.

 Es de factura románica tardía. Presenta en la arquivolta tres arcos apuntados sobre dos pares de columnas acodilladas – hoy desaparecidas – y el más exterior se apoya en el lienzo de la pared, que enmarcan la puerta y el tímpano, apoyado éste sobre impostas al parecer historiadas, con rostros-esfinge, lo mismo que los capiteles, a tenor de lo poco que se conservan.




 El que atrae la atención es el tímpano: en alto relieve aparece la imagen de Santa María Magdalena con un frasco de perfumes entre las manos. La rodean tres figuras en bajo relieve que representan una nave velera con cuatro navegantes, un castillo y una cruz patada o ensanchada.

La portada gótica.




 La segunda portada, por la que se entra en el templo en la actualidad, es de un sencillo estilo gótico tardío. El abocinamiento se consigue mediante cuatro finos arquitos apoyados sobre unos simulacros de capiteles y continuados verticalmente por finos baquetones en oficio de columnas que, a su vez, se apoyan en basas características del estilo gótico.


Entre baquetón y baquetón se intercalan tres escocias, corridas en su mismo sentido, lisas las laterales y la central adornada por una guirnalda de rosetas entre las que se intercalan cuatro figuritas – pareadas de dos en dos a media altura – de factura ingenua y actitud orante. 




 Recubre las arquivoltas una especie de guardaaguas saliente en visera en cuya escocia se aloja un rosario de bolas características –por su tamaño y disposición- de otros cuerpos del edificio y que parecen reclamar contemporaneidad y autoría. Rematan y encuadran lateralmente el conjunto unos chapiteles o agujas.

Caminando sobre el mosaico nos dirigimos hacia la portada renacentista.




Portada Renacentista



Portada Principal
La tercera portada es la que da entrada al convento. Es de un sencillo y austero estilo renacentista. Flanqueada por dos simples pilastras apoyadas sobre una basa –zócalo toscano de plinto y toro- y bordeada de una simple moldura, da paso al zaguán que comunica con la portería, recibidores y claustro bajo.


 El conjunto nos hace pensar en las portadas principales de tantos pazos que señorean nuestras campiñas.


Sobre el arco de la puerta apoyado en una repisa y rematado por un sencillo tornaaguas, se alza un amplio balcón con barandilla de hierro forjado. La puerta que en el segundo cuerpo da salida de la biblioteca a dicho balcón está flanqueada por dos simples pilastras. Escudo, con el corazón asaeteado, de los agustinos.


La “Puerta de los Carros”.
 El nombre popular sería digno de tal puerta si al pronunciar carro pensáramos en señoriales carrozas, ya que es la de más empaque y señorío, y donde se demuestra el mayor conocimiento y dominio de las ciencias y artes arquitectónicas. No es una simple portada, es el centro director de todo un conjunto unitario y coherente del barroco. Conjunto que se conoce en la tradición, oral y escrita, como la “obra nueva” o “habitaciones del obispo”.




 Es aquí donde está situado el albergue para peregrinos, dotado de 110 plazas (http://www.alberguesdelcamino.com/sarria/albergue-monasterio-de-la-magdalena).

Es un conjunto amplio formado por tres calles. Las dos laterales, simétricas, enmarcan la central que es propiamente la portada, la popularmente conocida como “la puerta de los carros”. Atención especial nos merece el cuerpo central del conjunto barroco o portada. Desde el antiguo camino real se accede a la puerta principal pasando por una corta avenida a modo de glorieta con muros de sillería moldurada, asientos adosados y respaldos rematados en sillares semicilíndricos, pero con los pilares que lo enmarcan despojados desde el pasado siglo de sus remates de pináculos barrocos, como sin duda correspondía.



El frontón, por sus destacadas dimensiones, por el perfecto encuadre que le hacen los airosos remates y las grandilocuentes chimeneas, típicamente barrocas, así como por el grandioso relieve del tímpano, nos hace pensar en una especie de un cuarto cuerpo de la portada exterior.
El tímpano del frontón recoge en alto relieve, bajo su sobresaliente tornaaguas semicircular y circundado por la leyenda “Sicut Aquila provocans ad volandum pullos suos…” (Dt. 32,11a), un grandioso escudo de la Orden de San Agustín, con los siguientes elementos: una majestuosa águila explayada-coronada, a modo de campo heráldico, cobija el capelo de obispo, y, entre sus borlas, el corazón saeteado y encendido en llamas. La corona de factura calada que lo cubre sobresale sobre la cabeza del águila y está rematada en cruz.


LA TORRE

Situada a los pies de la iglesia y ocupando una esquina de uno de los recibidores, posiblemente sea uno de los elementos añadidos durante los trabajos de la “obra nueva” (siglo XVIII).




Mediante una escalera de caracol se accede al cuerpo de las campanas, antes desde la planta baja de la iglesia y en la actualidad desde el coro.





 El cuerpo de las campanas se puede clasificar como obra de factura compostelana.



Las campanas son ya obra encargada por los Mercedarios, ya que las anteriores habían sido instaladas en la iglesia del Salvador durante el tiempo de la exclaustración. Las dos mayores (“Virgen de la Merced” y “San Pedro Nolasco”) se hicieron en los talleres de Fundición de Aguirre-Sarasúa-Bilbao, 1897, y son donación del pueblo de Sarria. Y la pequeña, de vuelo, se hizo en Lugo en 1903.