YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 3 de julio de 2026

SANTO TOMÁS



La tradición antigua dice que Santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio del año 72.

 En los últimos años de su vida estuvo evangelizando en Oriente (Persia e India), y allí sufrió el martirio.


Se le conoce a Santo Tomás por su incredulidad después de la muerte del Señor.
 Jesús se apareció a los discípulos el día de la resurrección para convencerlos de que había resucitado realmente.
Tomás, que estaba ausente, se negó a creer en la resurección de Jesús: "Si no veo en sus manos la huella de los clavos y pongo el dedo en los agujeros de los clavos y si no meto la mano en su costado, no creeré".



Ocho días más tarde, cuando Jesús se encontraba con los discípulos, se dirigió a Tomás y le dijo: "Pon aquí tu dedo y mira mis manos: dame tu mano y ponla en mi costado.



 
Y no seas incrédulo, sino creyente." Tomás cayó de rodillas y exclamó:
                   
 "Señor mío y Dios mío!"

Jesús replicó: "Has creido, Tomás, porque me has visto. Bienaventurados quienes han creído sin haber visto."



El Breviario romano dice que el Santo fue martirizado en Calamina, ciudad que no se ha identificado todavía.
 Parte de sus reliquias fueron trasladadas a Edesa, en cuyo lugar se mostraba su sepulcro, según testimonio de escritores cristianos antiguos. San Juan Crisóstomo enumera la tumba de Santo Tomás entre los cuatro sepulcros de los apóstoles (San Pedro, San Pablo, San Juan ) que puede identificarse su emplazamiento.

 De Edesa sus reliquias fueron trasladadas a la isla de Chíos y de ahí pasaron a Ortona, donde se veneran actualmente.



En la gran catedral de Ortona están los huesos el Apóstol Santo Tomás desde el 6 de Septiembre de 1258.
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jueves, 2 de julio de 2026

TUS PECADOS ESTAN PERDONADOS

VIERNES

“ Paz a vosotros ”



según san Juan 20, 24-29 

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 

No se trataba de un grupo cualquiera, sino el grupo elegido por el Señor para continuar con las doce tribus de Israel, se trataba del Nuevo Pueblo de Dios. Y en esta comunidad no puede faltar ningúno del grupo. Dios nos ha querido salvar “como pueblo”. Ahí, en medio del pueblo, se hace presente el Señor Resucitado.

Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». 

Los demás estaban felices después de la experiencia con Jesús. Él se hubiera visto desplazado y hubiera acabado abandonando el grupo. Dos cosas importantes: No se puede ser cristiano sin una experiencia viva con Jesús Resucitado.

Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». 

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. 

Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». 

Los cristianos que viven así son una rémora para la comunidad. Y segundo: La experiencia pascual, por voluntad del Señor, se hace dentro de la comunidad. 

Lamentablemente, hoy abundan los cristianos “por libre”. Yo me las entiendo a solas con DIOS. No necesito ir a Misa ni a ningún grupo. ¿Qué decir? Eso no es lo que ha querido Jesús.Con ese comportamiento, poco a poco, se va desvaneciendo, se va apagando, la memoria de Jesús. Y esta pérdida no es sólo para os cristianos sino para toda la humanidad.

Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».


«Tenemos que tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús, tenemos que curar las llagas de Jesús con ternura, tenemos que besar las llagas de Jesús, y esto literalmente. Pensemos, ¿qué pasó con San Francisco, cuando abrazó al leproso? Lo mismo que a Tomás, que su vida cambió».

JUEVES

evangelio según san Mateo (9,1-8) 

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.»




“ ¡Animo, hijo!, tus pecados te son perdonados ”

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una nueva curación, hoy la de un enfermo que es llevado al encuentro con el Señor, un enfermo con grandes limitaciones, estaba paralítico, necesitaba de la ayuda de otros. 

El paralítico no podría haberse encontrado con el Señor si no hubiera habido otros que le llevaran en la camilla. Cuanto es de agradecer poder contar con personas que nos acercan a Jesús con el ejemplo y testimonio de su vida; es reconfortante que otros recen por nosotros e intercedan ante Dios.

 Sorprende en el pasaje de hoy que el Señor no se queda en la curación física sino que le perdona los pecados, la mayor parálisis que puede padecer el hombre es la del pecado y Jesús se nos presenta como aquel que combate y vence el mal donde sea que lo encuentre.

La curación del paralitico es ocasión también para desenmascarar la maldad del corazón de los maestros de la ley que se permiten condenar a Jesús de blasfemo por hacer suya una prerrogativa que solo le corresponde a Dios:perdonar los pecados.

Jesús perdona los pecados. Sólo Dios puede hacer tal cosa, como inmediatamente objetan los escribas y doctores presentes, por lo que lo acusan de blasfemia.

NOSOTROS

Allí donde está Jesús hay motivo para la alegría, está garantizado el perdón. 



 Nosotros tenemos que saber que Jesús afirma con claridad la razón de sus milagros: son un signo para mostrar el poder que tiene Dios de perdonar los pecados, un gesto con el que el hombre que está bloqueado en la parálisis  por el pecado.

«El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí. En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. 

Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero: «Tus pecados quedan perdonados», y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa», y lo sana completamente. El mensaje es claro: el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse.

 También en el sacramento de la Reconciliación, por medio de la confesión, es Cristo en persona el que perdona nuestros pecados a través del sacerdote. Y después de esa intervención que viene a restituir el lazo con Dios y con el prójimo que el pecado había destruido, solo queda alabar a Dios.

 Entonces y ahora, porque sólo Tú eres grande, Señor. Sólo Tú tienes en tu mano el poder y la gloria. Por siempre.


















A MI QUERIDA PRIMA PEQUEÑA

HOY 2 DE JULIO DE 2019

 LAS CAMPANAS  DE TALARRUBIAS HAN TOCADO POR TI

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 YA 9 AÑOS QUERIDA PRIMA.

Porque has cruzado una puerta de Luz y, tu querida Virgen de Altagracia no ha permitido que vivieras un calvario.
Ella ya te tiene entre sus brazos.



 LAS CAMPANAS HAN TOCADO POR TI QUERIDA PRIMA

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Porque  has entrado a una NUEVA VIDA y has dado una abrazo a la luz sintiendo que todo se iluminaba,



y has abrazado a todos los seres queridos que tanto echabas en falta.
Abrazalos también en mi nombre.


 LAS CAMPANAS  HAN TOCADO POR TI


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Porque una gran persona y gran maestra ha nacido a una NUEVA VIDA

Vida de Amor y Esperanza 


y que ya para siempre veras tus paisajes favoritos.


El correr de un rio.

El navegar por Puerto Peña.
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Pasear por la Playa



TU ME DIJISTE EL DIA 1 GRACIAS CARIÑO
Y HOY DIA 3 YO TE DIGO: REZA POR MI. 








miércoles, 1 de julio de 2026

DOMINGO XIII DEÑ 2º TIEMPO ORDINARIO

JUEVES

“ Tus pecados están perdonados ”



según san Mateo 9,1-8 

Ser curado de una enfermedad siempre es gratificante, como lo fue para este paralítico. Naturalmente que ese hombre se sentía feliz de poder caminar. Ya no exigía más a Jesús. 

Pero Jesús, que nos conoce por dentro, sabe que tenemos en el corazón ataduras internas, parálisis del alma, que nos impiden ser felices. Por eso no se limita a otorgar al paralítico una curación meramente externa para poder moverse por este mundo y no depender ya de otros. Quiere liberar a este hombre de la parálisis interior, la que le impide caminar en el mundo del espíritu, en el mundo de Dios.

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. 

Quiere liberarle del pecado como “alienación total”. Por eso se le acerca y le dice: “Tus pecados te son perdonados”.

Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Animo, hijo!, tus pecados te son perdonados». Algunos de los escribas se dijeron: «Este blasfema». 

Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? 

La curación física del paralítico sólo es la señal y garantía del poder de Jesús para liberarnos del todo. Esta fuerza liberadora de Jesús se hace presente en el Sacramento del perdón. Jesús siempre lo vinculó a un banquete o a una fiesta. Debería ser el Sacramento de la alegría y nosotros, a veces, lo hemos convertido en el sacramento del miedo

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - entonces dice al paralítico -: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”».

Algo estamos haciendo mal cuando el Sacramento de la ternura lo hemos convertido en Sacramento de la tortura. Y aquello que debería ser una fiesta se ha convertido en fuente de tristeza y angustia. Urge resituar este sacramento en la perspectiva de Jesús.

 Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad. 




Hoy, Señor, vengo a la oración para que me cures. Es un grave error el pensar que los milagros que tú realizaste en otro tiempo sólo se referían a aquellas personas que vivían en el siglo primero y entraron en relación contigo. Lo importante es el significado de aquellos acontecimientos que tendrían un valor perenne y permanente para todos los tiempos. Hoy soy yo el que quiero aprovecharme de aquel milagro. Hoy necesito que me cures mi parálisis espiritual.

 MIÉRCOLES

“ ¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ”



según san Mateo 8,28-34

 En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Desde el sepulcro dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. 

En aquella época se creía que los espíritus malévolos manchaban, ensuciaban y contaminaban a las personas. Este endemoniado vivía junto a los sepulcros, es decir, en el reino de la muerte. Era como un ser muerto en vida y además contagiaba el mal a las personas y les privaba de libertad. Con este milagro, Jesús pretende devolver a las personas la dignidad perdida y devolverles el derecho a disfrutar de la vida. Hay que tener en cuenta el texto paralelo de Marcos 5, 1-20. 

Y le dijeron a gritos: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?».

endemoniado apareció “sentado, vestido y en su sano juicio” (v.15) Se habla explícitamente de la dignidad totalmente restaurada, aunque a los ricos (los porqueros) les importe poco esto y prefieran el negocio de los cerdos.

 A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo. Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara». Jesús les dijo: «Id». Salieron y se metieron en los cerdos. 

“El endemoniado aparece haciendo propaganda por el territorio extranjero de lo que Jesús había hecho con Él (v.20). Jesús es universal. Es de todos los pueblos. ¿

Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo al mar y se murieron en las aguas. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.



Gracias por tu poder sobre los elementos de la naturaleza y, sobre todo, tu poder para liberar al hombre de todo lo que le oprime, le envilece, no le deja ser persona.

MARTES

“ ¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen? ”


En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la tempestad calmada. Y también con el reproche del Señor a sus discípulos: ¡Que poca fe!

según san Mateo 8, 23-27 

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.

 En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole: 

¡Que poca fe! Por una parte con la invitación a no temer, en el amor no tiene cabida el miedo, para Dios somos importantes, Él se preocupa por nosotros y por nuestras cosas.

«¡Señor, sálvanos, que perecemos!». 

Él les dice: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». 

Y por la otra, nuestra falta de confianza en el Señor, nuestros miedos, nuestras angustias… que muchas veces nos hacen dudar, desconfiar, son oportunidades que nos presenta la vida para crecer en el abandono en el Señor y en su providencia.

Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma.

La presencia en nuestra vida de Jesús y su evangelio nunca cultivará nuestro miedo.  No nos ha invitado a dirigirnos a tierra firme, sino a proseguir en la aventura de la fe.

 Los hombres se decían asombrados: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».



Cuando te encuentres con la tempestad que te cambia la vida....no pierdas la paz, recuerda que Jesús dirige tu barca y con El eres más fuerte.

LUNES

“ Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia ”



según san Mateo 16, 13-19 

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». 

En el evangelio caemos en la cuenta de que a Jesús le interesa la opinión de la gente: lo que piensa, lo que dice, lo que acepta, también lo que no le gusta de Él. Pero todavía le interesa más la opinión de los suyos, de los que están con Él, de los que le siguen cada día. A esta pregunta no podemos responder con teorías ni con evasivas. Debemos responder con sinceridad. En este caso es el propio Pedro el que contesta.

Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

 Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». 

Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 

Pedro era un simple pescador que se ganaba la vida practicando su noble oficio en el lago a cuya orilla Jesús le instituye “piedra” y cabeza de su Iglesia, no por sus propios méritos, sino porque Jesús reconoce que el Padre le ha escogido: “… porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo”.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».



Señor, en la fiesta de San Pedro me siento limitado como él; pecador como él; pero también muy querido de Ti como él. Haz que, como Pedro, yo también sepa superar mis pecados, mis deficiencias, mis negaciones, por la fuerza de mi sincero amor. Haz que, como Pedro, sienta de cerca tu perdón, tu fiel amistad, tu amor desbordado hacia mí. Y que, con la abundancia de tu amor, sepa yo también amarte con todo mi corazón.

DOMINGO

evangelio según san Mateo 10, 37-42 



“ El que pierda su vida por mí, la encontrará ”


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. 

Este amor gratuito que brota espontáneo como el agua de un manantial; el que da a cambio de nada, el que no exige paga sino que le basta con existir para ser pagado; este amor que no conoce límites ni fronteras, no puede realizarse sin una auténtica muerte al egoísmo personal. Y éste es el que nos dio Jesús muriendo por nosotros en la Cruz.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 

El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo. 

El amor a Dios y al hombre son vasos comunicantes. No se pueden dar el uno sin el otro. Por consiguiente, ese amor total que debemos a Dios “con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas”, se lo debemos también a nuestros hermanos. Y este es el supremo don que Dios nos puede dar. Amar así es estar ya en el paraíso. Si Dios quiere que no nos amemos a medias es porque no quiere para nosotros una felicidad a medias.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Un amor vivido así tiene detalles. Detalles por parte de Dios que no deja de sorprendernos cada día. Pero también detalles de los hombres. El evangelio nos habla de un vaso “de agua fría”. Un vaso de agua tibia en verano es como ofrecer una cerveza caliente. El bien hay que hacerlo bien. Y en estos mil detalles de cada día está la esencia de la felicidad de una vida normal y corriente.


Jesús no nos pide que renunciemos a nada, sino que elijamos lo mejor. Si elegimos bien, alcanzaremos la plenitud, dentro de nuestras posibilidades como seres humanos (Fray Marcos).


martes, 30 de junio de 2026

JUNIO . DIALOGAMOS CON EL CORAZON DE JESÚS, DIA 26, 27, 28, 29 y 30

 Oración de entrada 

Vuelve tus ojos de amigo y de hermano e infunde en nosotros sentimientos de paz, de fraternidad, de fortaleza y de justicia todo ello, Señor, son y las necesitamos como semillas divinas


Bendice, Corazón de Jesús, a los que te buscan y se dan de bruces con el muro del escepticismo a los que dudan y se quedan encarcelados en sus propias incertidumbres a los que lloran y se ahogan en el mar de propias lágrimas a los que sufren y caen bajo el peso del madero de sus propias cruces,

Obispo de Córdoba explica la devoción a los sagrados corazones de ...


30. - LA COMUNIÓN REPARADORA

 Si quieres amar al Corazón de Jesús debes comulgar su cuerpo muy frecuentemente. ¿No eres digno? Y para hacerla una vez al año ¿te sientes digno? No eres perfecto. Pero la comunión no es un premio; es un medio para llegar a la perfección. ¿Tienes muchos defectos?

Para corregirlos tienes necesidad de la comunión. No son los sanos los que tienen necesidad de curación, sino los enfermos. ¿No sabes que la comunión borra por sí todos los pecados veniales y preserva de los mortales?

   Oración final, P.J.Loez
 Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.



Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Oración de entrada 
Vuelve tus ojos de amigo y de hermano e infunde en nosotros sentimientos de paz, de fraternidad, de fortaleza y de justicia todo ello, Señor, son y las necesitamos como semillas divinas


Bendice, Corazón de Jesús, a los que te buscan y se dan de bruces con el muro del escepticismo a los que dudan y se quedan encarcelados en sus propias incertidumbres a los que lloran y se ahogan en el mar de propias lágrimas a los que sufren y caen bajo el peso del madero de sus propias cruces,

29. - EL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Una dulce palabra sale del sagrario: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré". ¿Quién habla así? El Corazón de Dios. ¿A quien habla? A la pobre criatura débil y enferma. ¿Para qué te llama? Para ser tu fuerza, tu consuelo. Jesús se ha hecho víctima en la Misa. Desea que tú lo recibas en la comunión. Quiere también ser visitado por ti, quiere hablar sólo con tu corazón.
¿Cómo practicas este deseo del Sagrado Corazón? ¿Vas cuando puedes a la iglesia a adorarlo, a ofrecerte a Él, a tomar fuerza, a hacer la comunión espiritual? ¿Le pides perdón por tus culpas pasadas, por los pecados de tu familia, de tus parientes? ¿Lo reparas por tantas almas ingratas, por tantos pecadores moribundos?

   Oración final, P.J.Loez
 Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.


28. -LA SANTA MISA ¡El Sagrado Corazón de Jesús se hace víctima por todos en la eucaristía! Es el sol de la tierra. En la Misa no eres tú el que rezas, es Jesús quien reza por ti. Es la gloria y la alabanza a la Trinidad, la alegría de los ángeles, el camino del perdón de los pecadores, la fuerza y la gracia de los justos, el refrigerio de las almas del Purgatorio, la alegría de los ángeles, el camino del perdón de los pecadores, el beneficio de la Iglesia, la medicina contra las enfermedades espirituales. San Isidro Labrador antes de irse al campo se empapaba de este bálsamo de adoración y amor. ¿Cómo vives tú la Santa Misa?

   Oración final, P.J.Loez
 Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.


27. -EL PREMIO FINAL

 ¡Qué premio tan hermoso te ha reservado el Sagrado Corazón! Es el momento en que, el solo pensamiento hace estremecerse: el momento de la muerte. Ante este pensamiento, el hombre tiembla, se agita; sin embargo, debe afrontarlo con amor y con la esperanza puesta en la misericordia de Dios. Jesús te sonríe y quiere asegurarte la muerte santa, la muerte del justo.

 Entre las promesas que hizo a Santa Margarita María quiere recordar este punto: "Mi corazón será para todos mis devotos el seguro asilo en vida y especialmente en el momento de la muerte". Si quieres, pues, afrontar la muerte con la calma del justo, trata de creer en Jesús, de vivir en Jesús. Entonces será cuando Él te dirá estas dulces palabras: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".






   Oración final, P.J.Loez
 Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.


26. - DEVOCIÓN A LA VIRGEN


Jesús antes de morir, dio su testamento. En medio de la agonía contempla al discípulo predilecto y le dice: "He aquí a tu madre". Por su última voluntad, María se convierte en madre de todos.

 Jesús, que amaba perfectamente a su madre, se mostró siempre sometido y obediente a ella.

 Todas las gracias del Señor vienen a ti por su mediación. Y si la estimas. ¿Cómo tratas de amarla? Un hijo que dice amar a su madre y después la ofende no es sincero; es un mal hijo. ¿Y tú no ofendes a la Virgen con tus faltas de amor?


  Oración final, P.J.Loez
 Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.


domingo, 28 de junio de 2026

SAN PEDRO Y SAN PABLO

Festividad de San Pedro y San Pablo.
La iglesia celebra su fiesta el 29 de junio.

Felicidades a todos las persona s que hoy celebran su santo

Lecturas del San Pedro y san Pablo, apóstoles - MVC

La solemnidad conjunta de San Pedro y San Pablo es la conmemoración del martirio en Roma de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso, celebrada el 29 de junio..
San Pedro y San Pablo son apóstoles, testigos de Jesús que dieron un gran testimonio. 
Se dice que son las dos columnas del edificio de la fe cristiana. Dieron su vida por Jesús y gracias a ellos el cristianismo se extendió por todo el mundo. 

Los cadáveres de San Pedro y San Pablo estuvieron sepultados juntos por unas décadas, después se les devolvieron a sus sepulturas originales.
 En 1915 se encontraron estas tumbas y, pintadas en los muros de los sepulcros, expresiones piadosas que ponían de manifiesto la devoción por San Pedro y San Pablo desde los inicios de la vida cristiana. Se cree que en ese lugar se llevaban a cabo las reuniones de los cristianos primitivos.
En el Santoral católico,es celebrado como solemnidad.

Tan atrás como en el siglo IV se celebraba una fiesta en memoria de los Santos Pedro y Pablo en el mismo día, aunque el día no era el mismo en Oriente que en Roma.



La fecha 258 en las notas revela que a parir de ese año se celebraba la memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los Apóstoles fueron trasladado allí.
 Más tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los de Pablo la iglesia en la Vía Ostiensis.





San Pedro y San Pablo se llaman Príncipes de los Apóstoles porque:

 San Pedro fue especialmente escogido por Jesucristo por cabeza de los Apóstoles y de toda la Iglesia,

 San Pablo fue el qué más trabajó en la predicación del Evangelio y en la conversión de los gentiles.











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MI COSAGRACION AL CORAZÓN DE JESUS

 CONSAGRACION AL CORAZÓN DE JESUS

Al final del mes dedicado a Tu Corazón hoy sábado 27 de junio y cono decia San Bernardo "a Jesús por María"



Yo Maribel. ¡Bendícene Señor ¡

 Me consagro a tu Corazón Divino. te entrego mi persona y mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarle, amarle y glorificarle. 

Esta es mi voluntad en el ultimo domingo del mes de Junio, dedicado a tu Corazón, ser toda tuya y hacerlo  por Tu amor, renunciando de todo corazón a todo cuanto pueda disgustarle. Te adoro Señor y te bendigo. Nada ni nadie como Tú, Señor.



No permitas, Señor, que el latido de nuestros corazones se agiten sin el impulso de tu amor. 

 No dejes, Señor, que la sangre que corre por nuestras venas, se enfríe por la ausencia del perdón y de la fraternidad. 

 Son muchos, Señor, los riesgos que nos acechan: falta de fe y ausencia de temor de Dios, el “no” a la vida del no nacido, que nuestra sociedad proclama, defiende, legisla e impone como derecho o la ley del más fuerte que actúa humillando al más débil. 

Nos consagramos a tu Corazón Santo, porque en tu Corazón, Señor, encontramos descanso ante tanto desasosiego, luz frente a tanta incertidumbre y oscuridad, ilusión cuando el pesimismo nos invade, valor y coraje… ante la deserción o el abandono.

 Me consagra a tu Corazón Sagrado: Que tus proyectos, Señor, sean los nuestros. 

 Que tus sentimientos, Señor, broten de nuestros corazones. Que tus manos, Señor, se prolonguen en las nuestras. 

 Que tus ojos, iluminen nuestras miradas. Que tus labios, se abran en nuestras palabras. 

 Que tu Corazón, ame y comprenda por nuestro amor.


 Bendice a nuestros sacerdotes, infúndeles ánimo. Protege a nuestras familias, que sean escuela cristiana. 

 Dirige a nuestros gobernantes, que no vivan de espaldas a Ti. Orienta los confundidos, que se encuentren en Ti. 

 Consuela a los afligidos, se levanten por Ti y en Ti. Acompaña al triste, alégralos por tu presencia.

Y que, un día, Tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que no pueda jamás olvidarte, ni verme separada de ti y todos podamos alcanzar lo que tu Corazón nos dicta y nos enseña: el Amor de Dios que nos espera en su Gloria. Amén.


sábado, 27 de junio de 2026

NO SIY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA

Evangelio según san Mateo (8, 5-17)

 Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano.


El centurión romano, un pagano, alguien que no pertenecía al pueblo de Israel. A Jesús le impresiona la humildad con la que se acerca a Él. Reconoce que no tiene méritos, pero confía plenamente en el poder de la palabra de Cristo.

Esa misma confesión la repetimos cada vez que vamos a recibir la Eucaristía, recordando que nadie merece al Señor, pero todos podemos acoger su gracia desde la fe. El centurión no pide por sí mismo, sino por un criado que sufre.

Tu fe y la mia se basa en la caridad.

La auténtica fe sale de nosotros y nos lleva a  nos lleva a preocuparnos por el dolor de los demás y a presentarlo confiadamente ante Jesús. 



viernes, 26 de junio de 2026

DOMINGO XII DEL T ORDINARIO 2º

 SÁBADO

“ ¿Quién soy yo? ”




según san Mateo 8,5-17 

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho». 

La alabanza espontanea de Jesús a la fe nueva y joven del Centurión, un pagano, un hombre rechazado por los judíos, me descubre la fe que agrada a Dios, la que le provoca admiración.

contestó: «Voy yo a curarlo». Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. 

Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le dijo a uno: "Ve" y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace». Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe.

La fe farisaica, la fe del sacerdote y el levita que bajan del templo y pasan de largo ante un hombre que yace en el suelo medio muerto al borde del camino, no agrada a Dios

 Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac: y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes». 

La fe sencilla del samaritano que se detiene ante ese hombre que sufre, y le ofrece su vino y su aceite; y él mismo le monta en la cabalgadura y le paga al posadero, ésa agrada a Dios.

Y dijo al centurión: -«Vete; que te suceda según has creído». Y en aquel momento se puso bueno el criado.

Jesús nos dice que no podemos ir a Dios dando rodeos al hombre. Jesús alaba la fe del centurión porque éste cuida a su criado, lo trata como persona, y disfruta de poder recuperarlo sano. 

La suegra de Pedro, tan pronto como ha sido curada, se pone a servir. La religión de Jesús nos humaniza, nos pone al servicio de los demás, nos hace sensibles ante el dolor y sufrimientos de nuestros hermanos. Y esta es la fe que agrada al Padre.

 Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle. 

La suegra de Pedro, tan pronto como ha sido curada, se pone a servir. La religión de Jesús nos humaniza, nos pone al servicio de los demás, nos hace sensibles ante el dolor y sufrimientos de nuestros hermanos. Y esta es la fe que agrada al Padre.

Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades».



Señor, qué bonita la expresión de aquel centurión: “No soy digno de que entres en mi casa”. Es una fórmula que repito todos los días antes de comulgar; pero puede convertirse en una fórmula vieja, fría, carente de sentido.

 Lo que hace que esta fórmula esté siempre viva y agrade a Dios es la fe. No una fe gastada, al estilo de los judíos del tiempo de Jesús, sino una fe joven, sincera, confiada y comprometida, al estilo del Centurión. Dame, Señor, esta fe.

VIERNES

“ Si quieres puedes limpiarme ”


Jesús sube no atraído por el aire sano de la montaña ni por el intenso olor de las flores en primavera, sino por el inmenso e infinito amor del Padre. Algo grande, inefable, misterioso ocurre siempre que Jesús se interna en el silencio de la noche y abre su corazón a la ternura infinita del Padre. Para Jesús esta oración es una fuerte atracción, una imperiosa necesidad, una íntima y gozosa experiencia.

según san Mateo 8,1-4

Jesús baja al valle donde están los problemas de la gente. Y, en este caso, se encuentra con un problema terrible, el de la enfermedad de la lepra.

 Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme».

Y aquí está Jesús para sanarlo todo. Le cura la lepra y deja ya de sufrir físicamente. Lo manda al sacerdote para que certifique que está curado y así pueda ya insertarse en la sociedad.

 Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio». 

Y, sobre todo, le cura de la enfermedad más terrible, la de creer que Dios está lejos de él.

Y en seguida quedó limpio de la lepra. 

Y Jesús le dice que Dios está tan cerca de él que le toca. Ese gesto por parte de Jesús es para expresarle con un apretón de manos, lo equivocado que estaba cuando se creía lejos de Dios. Dios no se contagia al tocar de cerca nuestras miserias y nuestras enfermedades.

Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».



Señor, me llama la atención esta bajada del monte de la Bienaventuranzas. Qué distinta de aquella bajada de Moisés del monte Sinaí entre truenos, relámpagos, miedos y castigos. Jesús, bajas de la montaña de Dios, pero un Dios Padre, lleno de compasión y de ternura. 

No bajas para castigar sino para salvar; no bajas para meter miedo, sino para dar confianza; no bajas porque no te lo pases bien en el monte, sino porque los hombres y mujeres que están en el valle te necesitan. Que yo sepa bajar de la contemplación a la acción.

JUEVES

JUEVES

“ No se hundió, porque estaba cimentada sobre roca






Evangelio según San Mateo 7,21-29.

 Jesús dijo a sus discípulos: “No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 

Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?’.

No nos salva el que hayamos gritado y repetido machaconamente el nombre de Dios, ni el haber cumplido los mandamientos, ni siquiera nos va a salvar el presentarnos ante Dios con las manos llenas de méritos. Solo el que "hace la voluntad del Padre" se salvará.

Lo que Dios Padre espera de nosotros es que le respondamos al amor que Él nos ha dado, viviendo como hijos que están pendiente de su voluntad, como hijos que han elegido resueltamente el camino del amor.

 Entonces yo les manifestaré: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal’. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.

 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 

Quien así obra, edifica su vida sobre roca. Ya podrán caer sobre nosotros la lluvia y los torrentes de la crítica, la difamación, el dolor, la injusticia...podrán arremeter contra nosotros el viento y las fuerzas del mal, siempre al acecho, pero nosotros seremos fuertes pues la Palabra y la Promesa son nuestro baluarte.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 

Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande”. 

 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.



Bienaventurado el que escucha la Palabra de Cristo y la pone en práctica, construirá su vida sobre base sólida. Bienaventurado el que haya tomado el camino de la vida sin otro equipaje que su confianza y esperanza en Dios, será fuerte, le irá bien, saldrá victorioso de las pruebas y vivirá feliz.

MIERCOLES

“ La mano del Señor estaba con él ”

La liturgia quiere resaltar más bien que quien nace es un elegido de Dios, para la gran misión de anunciar a quien salvará la humanidad. Para ello se fue al desierto para fortalecer su carácter, darse tiempo a la oración, a la reflexión, llevar una vida sobria, austera, a distancia del vivir público, bajo la forma de “vivir en el desierto”.


según san Lucas 1, 57-66. 80 

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. 

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡ No! Se va a llamar Juan».

 Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre» 

Hoy aplicamos al Bautista las palabras de Isaías de la primera lectura: El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre. La misión del Bautista es única. Es el precursor del Señor. Por su boca hablan los patriarcas, Moisés, los profetas. Juan fue voz; el Señor la Palabra que existía ya al comienzo de las cosas. 

El sonido de la voz se dejó oír para cumplir su tarea y desapareció (San Agustín). De todos modos, haremos bien en escuchar las palabras de Isaías como dirigidas a cada uno de nosotros. Todos estamos llamados a desempeñar fielmente una misión en nuestra propia circunstancia.

Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. 

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿ qué será este niño?». 

Porque la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

La predicación de Juan estaba en perfecta armonía con su estilo de vida. Su predicación se veía reforzada con el testimonio de su vida.

De la misión de Juan el Señor nos hace participes y nos encomienda ahora, en nuestros días: preparar los caminos, ser sus heraldos, los que le anuncian a otros corazones. Nuestro mundo tiene necesidad de testigos del amor de Dios, no necesita teóricos, necesita testigos, es decir, los que con su vida puedan manifestar lo grande que ha estado y esta el Señor en sus vidas.



Nosotros continuamos la labor de Juan: hacer presente a Jesús en nuestro mundo, su persona, vida y evangelio. Huir de predicarnos a nosotros mismos, sino a él. Algo de lo que advertía ya san Pablo. Necesitamos para ello tiempo de oración, reflexión; vivir en nuestra sociedad sin dejarnos envolver por la aceleración de procesos,

MARTES

“ ¡Qué estrecha es la puerta que lleva a la vida! ”

El evangelio de hoy nos habla de una “puerta estrecha”. En realidad para un cristiano no puede haber otra puerta que no sea Jesús. “Él es la puerta” (Jn. 10,7). Y la puerta de Jesús no puede ser otra que “la puerta del amor”.

según san Mateo 7,6.12-14

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros. Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas. 

Por esa puerta Jesús nos abre el acceso a un Padre maravilloso, lleno de cariño y de ternura. Y por esa misma puerta Jesús nos abre el acceso “al hombre”.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

La puerta del amor no puede ser ancha porque se cuela el egoísmo por dentro y destruye al verdadero amor. La puerta del amor es estrecha porque está hecha de sacrificio. Jesús pasó por la puerta estrecha de la Cruz, y así nos expresó con toda claridad todo lo que nos quería.

 ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

Pero para un cristiano la meta es más alta: el cristiano pone en el centro a Jesús. Hacer lo que hizo Jesús, pensar como pensaba Jesús, y amar como Él amó. Sólo este amor nos realiza como personas. Sólo este amor nos hace plenamente felices. “Y sabiendo como sabéis estas cosas, seréis felices si las cumplís” (Jn. 13,17). 

El saber cosas bonitas sobre el amor no nos hace felices. Pero sí nos hace felices el ponerlo en práctica como Jesús. Bendita “puerta estrecha” que nos lleva a la auténtica y verdadera felicidad.

Dios mío, ¿qué he hecho de tanto derroche de amor? Muchas veces lo he tirado, lo he malgastado, lo he malogrado. ¡Me pesa, Señor! Y quiero emplear ya toda mi vida en tu servicio.


LUNES

“ No juzguéis, para que no seáis juzgados ”


según san Mateo 7,1-5 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

Los prejuicios nos obnubilan, ensombrecen la mirada con una fuerza tal que no hay manera de quitárnoslos de encima. El prejuicio es la viga en el ojo propio que nos hace desenfocar todo lo que vemos. Y así agigantamos los defectos del prójimo, hacemos una montaña de cualquier cosa que nos molesta de su comportamiento, le abrimos juicio sumarísimo por cualquier falta que no dejamos pasar por alto como jueces implacables…

 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? 

Y todo nace de esa viga enorme que vela la mirada.

Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».



Por eso la exhortación que hoy nos hace Jesús es a mirarnos a nosotros mismos, en un ejercicio de introspección que alumbre la verdad de lo que somos y cómo lo somos, antes de desparramar la mirada sobre los demás. Porque sólo cuando uno se ve a sí mismo con tantos o más pecados que los demás, la mirada sobre los otros adquirirá esa pureza, esa compasión, esa magnanimidad que salva a la persona aunque aborrezca el pecado y quien lo ha incrustado en el corazón del hermano.

DOMINGO

Evangelio según san Mateo 10, 26-33 

“ No tengáis miedo ”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. 

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”.

 ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? 

El miedo a morir nos hace vivir como esclavos. El evangelio de hoy nos anima a poner toda la confianza en un Padre maravilloso que no permite que caiga un pájaro al suelo sin su permiso y tiene contados hasta los cabellos de la cabeza.

Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados.

Tenemos un Padre que está al tanto de todo y nos quita el miedo a vivir y el miedo a morir. Dios no quiere esclavos que le sirvan por miedo sino hijos que le sirvan por amor.

 Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. 

Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».





Dios está pendiente de ti hasta en los más mínimos detalles de tu vida; como puede ser, que hoy se te haya caído un solo cabello de tu cabeza; no tengas miedo, confía. Confía, no tengas miedo y da un paso más: confiesa públicamente a Cristo Jesús y él confesará ante el Padre, que eres digno de la vida eterna y la salvación.