YA ES SEMANA SANTA

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sábado, 18 de abril de 2026

3ª VIAJE APOSTOLICO LLEGADA A CAMERUN

 

CEREMONIA DE DESPEDIDA


LEGADA A CAMERÚN

https://youtu.be/H9TgVHwa6Fs?si=jorrvo5L0NO3MEcU

Encuentro con las autoridades, la sociedad y el cuerpo diplomático en el Palacio de Congresos (extracto de discurso). 


La paz, de hecho, no se decreta: se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva. Es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles. Gobernar significa amar al propio país y también a los países vecinos; el mandamiento “ama a tu prójimo como a ti mismo” es aplicable también en las relaciones internacionales. Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas. El Papa Francisco ha señalado la necesidad de superar «esa idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos». [1] 


 En este cambio de enfoque, la sociedad civil debe considerarse una fuerza vital para la cohesión nacional. Es un paso para el que Camerún también está preparado. Asociaciones, organizaciones de mujeres y de jóvenes, sindicatos, ONG humanitarias, líderes tradicionales y religiosos: todos desempeñan un papel insustituible en la construcción de la paz social. Son ellos los primeros en intervenir cuando surgen tensiones; son ellos quienes acompañan a los desplazados, apoyan a las víctimas, abren espacios de diálogo y fomentan la mediación local. Su cercanía al territorio permite comprender las causas profundas de los conflictos y vislumbrar respuestas adecuadas. La sociedad civil contribuye además a formar las conciencias, a promover la cultura del diálogo y el respeto de las diferencias. De este modo, es en su seno donde se prepara un futuro menos expuesto a la incertidumbre. Quisiera destacar con gratitud el papel de las mujeres. A menudo, lamentablemente son las primeras víctimas de los prejuicios y de la violencia, y aun así continúan siendo incansables artífices de paz. Su compromiso con la educación, la mediación y la reconstrucción del tejido social es inigualable y constituye un freno a la corrupción y a los abusos de poder. También por esto su voz debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de decisiones.

Visita al orfanato de Ngul Zamba

 Durante su visita, el Papa León XIV dirigió un mensaje profundamente esperanzador, centrado en la dignidad de cada niño como hijo predilecto de Dios. El Pontífice subrayó que, aunque estos pequeños hayan experimentado el dolor del abandono o la pérdida, en el corazón de la Iglesia siempre encontrarán un hogar y una familia. Agradeció conmovido la labor de los cuidadores y voluntarios, definiendo su trabajo no solo como una asistencia social, sino como una verdadera caricia de Dios que sana las heridas del alma. 

 El Santo Padre resaltó que estos centros son oasis de misericordia donde se construye el futuro de la nación desde la fragilidad. Animó a los niños a no dejar que la tristeza apague sus sueños, recordándoles que su vida tiene un valor infinito y que el Señor los acompaña en cada paso. Para las autoridades y la sociedad civil, sus palabras fueron una llamada a la responsabilidad, instándoles a proteger la infancia como el tesoro más preciado de la sociedad, pues el trato que se da a los más vulnerables es el verdadero termómetro de la humanidad de un pueblo.

 Finalmente, el Papa puso este lugar bajo la protección de la Sagrada Familia, señalando que el amor y la entrega gratuita son los únicos capaces de transformar el sufrimiento en esperanza. Este mensaje invita a todos a colaborar con generosidad en estas obras de caridad, recordando que servir a los más pequeños es servir al mismo Cristo. Concluyó con una bendición especial para cada niño, pidiendo que nunca les falte la sonrisa ni la seguridad de saberse profundamente amados por su Padre del cielo. Lee el texto completo 

 Encuentro privado con los obispos de Camerún en la sede de la Conferencia Episcopal


3ª VIAJE APOSTOLICO DESPEDIDA DE CAMERUN

 DÍA 16 DE ABRIL


León XIV en Bamenda: No caer en el engaño de mezclar la fe católica con otras creencias El cambio es hoy, no mañana, si se quiere reconstruir un futuro de unidad, de paz y reconciliación, en el país y en el continente. Esta la enérgica exhortación del Papa, a los más de 20 mil fieles congregados en el aeropuerto de Bamenda, Camerún, en la Santa Misa por la Paz y la Justicia. También una invitación a ser protagonistas, confiados en la Palabra de Dios que abre espacios nuevos y genera transformación y sanación.

En un entorno alimentado por el odio y la violencia, donde la pobreza, el hambre, la corrupción y la explotación debilitan la esperanza y abren paso a la resignación y en la impotencia, el Papa recuerda, a los miles de fieles presentes en la Misa celebrada en el Aeropuerto de Bamenda, que la Palabra de Dios abre espacios nuevos y genera transformación y sanación, que deben ser protagonistas del cambio, desafiando al mal, sobre todo, a quienes intentan mezclar la fe católica con creencias o desviaciones esotéricas para obtener beneficios políticos y económicos.


TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA 

Nuevamente, colores, cantos, alegría, belleza, exaltación al paso del Papamóvil, que recorre la explanada con un Pontífice, sonriente que extiende y agita los brazos para saludar a los más de 20 mil fieles que esperan escuchar las palabras del Sucesor de Pedro en su propia tierra. Una tierra ensangrentada y pobre, dijo el Pontífice en el Encuentro de paz con la comunidad, en la mañana, y que fue corroborado, esta tarde, a la luz del Evangelio, durante su homilía en la Santa Misa por la Paz y la Justicia, como se ha querido denominar esta celebración, la última en esa región del noroeste del país, aplastada por un conflicto independentista, hambreada y víctima de la corrupción y la sed de dinero y poder.

Un peregrino de paz y de unidad 

Compartir el camino, las dificultades y las esperanzas de los fieles de Bamenda como un peregrino de paz y de unidad, ha sido la primera revelación de León XIV al abrir su homilía, no sin antes reconocer que las manifestaciones festivas y el fervor de las oraciones del pueblo camerunés son un signo de su entrega confiada a Dios y de su inquebrantable esperanza en el Padre. Hermanos y hermanas, muchos son los motivos y las situaciones que rompen el corazón y nos hacen caer en la aflicción. En efecto, las esperanzas en un futuro de paz y reconciliación, en el que cada uno es respetado en su dignidad y a cada uno se le garantizan sus derechos fundamentales, se debilitan continuamente a causa de los numerosos problemas que afligen a esta tierra bellísima.


Odio y violencia, corrupción y ambición

 De hecho, el Papa no ahorró palabras para describir las abundantes formas de pobreza, la crisis alimentaria actual, la corrupción moral, social y política, vinculada a la gestión de la riqueza, los graves problemas que aquejan al sistema educativo y sanitario; así como la enorme migración, pero, en particular, se refirió al conflicto entre los separatistas de esa ex-región anglosajona y el gobierno central, así como de la desenfrenada ambición de actores extranjeros. 

 A la problemática interna, continuamente alimentada por el odio y la violencia, se añade también el mal causado desde afuera por aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo.

El cambio es hoy y no mañana Una situación que si bien expone a todos a un sentimiento de impotencia y desconfianza, pero que exige una voluntad de transformación. Este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país. 
Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir; de componer nuevamente el mosaico de la unidad ensamblando la variedad y las riquezas del país y del continente; de edificar una sociedad en la que reinen la paz y la reconciliación.

No caer en la resignación y la impotencia Nuevamente, el Pontífice advierte que ante las dificultades, muchas veces consolidadas en el tiempo, se corre el riesgo de caer en la resignación y en la impotencia, ya no se espera más.
 La Palabra de Dios abre espacios nuevos y genera transformación y sanación, porque es capaz de poner el corazón en movimiento, de desestabilizar la marcha normal de las cosas a las que fácilmente nos acostumbramos, de convertirnos en protagonistas activos del cambio. “Recordemos esto: Dios es novedad, crea cosas nuevas, 





No dejarse confundir por quienes usan la fe 

Por último, el Pontífice se hizo eco de las continuas denuncias de los obispos de la Conferencia episcopal de Camerún sobre la incompatibilidad entre la fe cristiana y las creencias de otros grupos, panteístas, hechiceros, naturalistas, filosóficos y racionalistas que proponen formas sincréticas que plagian y confunden. De allí su invitación a seguir las palabras del Apóstol Pedro a obedecer a Dios, no a los hombres, porque sólo Él es Dios. 

 Nos invita a promover la inculturación del Evangelio y vigilar atentamente, también nuestra religiosidad, para no caer en el engaño de seguir aquellas sendas que mezclan la fe católica con otras creencias y tradiciones de tipo esotérico o gnóstico que, en realidad, a menudo tienen fines políticos y económicos.


https://fb.watch/GzxDSdqPwW/

https://www.facebook.com/reel/1987693018778154




LLEGADA

https://youtu.be/H9TgVHwa6Fs?si=5u24-isoH_PPQ_yZ

“Ahora es el momento de la paz”: el grito del Papa León XIV en Camerún En el corazón del conflicto anglófono, el Pontífice reafirma que la paz debe acogerse como un don y vivirse como tarea común. Su visita impulsa esperanza y un llamado urgente a reconstruir el tejido social.


“Sean por mucho tiempo la sal que da sabor a esta tierra, ¡no pierdan su sabor tampoco en los años venideros! Atesoren lo que los ha unido y lo que han compartido en la hora del llanto. ¡Que todos atesoremos este día en que nos hemos reunido para trabajar por la paz! Sean aceite que se derrama sobre las heridas humanas”. Con palabras intensas y cargadas de cercanía, el Papa León XIV interpela a la comunidad reunida en la Catedral de San José, en Bamenda, al norte de Camerún, una región profundamente herida por los enfrentamientos derivados de la crisis anglófona. 

 No se trató de un discurso más. El contexto lo atraviesa todo: “hemos visto mucho sufrimiento durante los últimos ocho años”, dicen quienes viven aquí, donde miles de personas han padecido las consecuencias de un conflicto que no provocaron. Allí el Pontífice no eludió la realidad, sino que la enfrentó con meridiana claridad, denunciando las lógicas que perpetúan la violencia. 

 Advirtió que los señores de la guerra “fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir”, y llamó la atención ante un sistema profundamente injusto, en el que se invierten enormes recursos en la destrucción mientras faltan para sanar, educar y levantar a las comunidades.


En medio de este escenario, la presencia del Sucesor de Pedro fue percibida como profundamente consoladora. Sus palabras vienen como un bálsamo que unge nuestras heridas”, se escucha entre los fieles. Su visita llega precisamente cuando más se necesita cercanía y aliento, y su bendición es acogida como un impulso para seguir adelante. De hecho, el propio Papa reconoció y agradeció la labor silenciosa de tantos hombres y mujeres -muchos de ellos expuestos al peligro- que, desde la fe y el compromiso cotidiano, trabajan por reconstruir el tejido social. 

 Es en este punto donde su llamado adquirió una fuerza especial: la paz, insistió, no se fabrica ni se impone. “No hay que inventar la paz, hay que acogerla”, afirmó, invitando a reconocer en el otro a un hermano. Un mensaje que interpela directamente a una sociedad marcada por divisiones, pero que, al mismo tiempo, conserva semillas de unidad. “Somos una sola familia”, recordó, alentando a transformar la convivencia desde dentro.

VISITA AL `PRESIDENTE




DIA 17





VISITA ORFANATO





León XIV a los religiosos en Camerún: Proclamar sin temor lo que Jesús nos enseña A los Superiores Generales y a los más de 250 institutos y congregaciones en Camerún, recibidos, esta tarde, privadamente en la sede de la Nunciatura en Yaundé, el Papa los exhortó a colaborar con los obispos y sacerdotes diocesanos, reconoció que la vida consagrada es escencial para la vida de la Iglesia, los invito a centrarse en la formación como desafío ante los diferentes credos y religiones, pero, ante todo, a ser valientes, a veces radicales, en su misión de proclamar el Evangelio.


DIA 18




3ª VIAJE APOSTOLICO ARGELIA DIA 14

 


https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-04/el-papa-en-annaba-como-hijo-de-san-agustin-programa-visita.html

El Papa en Annaba como hijo de San Agustín En su segundo día en Argelia, el Papa se desplaza de Argel a Annaba, la antigua Hipona. Tiene varios compromisos a lo largo del día y regresará por la noche, tras la misa, a la capital argelina Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano «Ustedes saben que, como hijo espiritual de san Agustín, ya dos veces —en 2004 y en 2013— he venido a Annaba, y estoy agradecido con la Divina Providencia porque, según su misterioso designio, ha dispuesto que yo regresara de nuevo aquí, ahora como Sucesor de Pedro». 

Fueron las palabras que el Papa León pronunció ayer, 13 de abril, en el discurso dirigido a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Hoy, 14 de abril, el «hijo» regresa junto a su padre espiritual «quien tanto quiso enseñar al mundo —dijo León XIV al rector de la Gran Mezquita de Argel, Mohamed Mamoun Al Qasimi—, especialmente a través de la búsqueda de la verdad, la búsqueda de Dios, reconociendo la dignidad de todo ser humano y la importancia de construir la paz ».

 El programa de hoy Tras un vuelo de más de una hora, el Papa León llegó a las 10:32 a Annaba, la antigua Hipona, donde Agustín fue obispo durante 34 años. El Pontífice fue recibido por el obispo Guillaud de Constantina-Hipona y los ministros de Relaciones Exteriores y de Cultura de Argelia. También lo esperaban un grupo de personas, detrás de las vallas, con paraguas en la mano y vistiendo chubasqueros, que han venido a saludarlo; además, hay militares formados y dos chicas con trajes tradicionales con flores en la mano. Dentro de la sala del aeropuerto, lo esperaban unos niños con trajes tradicionales que lo saludaron en árabe, inglés e italiano.


En Annaba llueve a cántaros; es un día gris. Pero entre las ruinas de la antigua Hipona, pasado y presente parecen fundirse. Dos épocas distintas, separadas por más de dieciséis siglos, pero de las que llega al mundo el mismo mensaje, de San Agustín y León XIV: podemos vivir como hermanos si construimos la paz juntos. Es el segundo día del viaje apostólico del Papa a África, uno de los más esperados. 



 El Pontífice agustino, bajo la lluvia torrencial, recorre un tramo del área arqueológica, parte de un camino transitado en numerosas ocasiones por el obispo Aurelio Agustín, natural de Tagaste, hoy Souk Ahras, y obispo de la próspera ciudad portuaria. Al ampliar su mirada, divisa la colina de Annaba con la basílica dedicada al gran Padre de la Iglesia. 




 Ayer y hoy, el primer Pontífice en suelo argelino rinde homenaje a su padre espiritual, recoge su legado y vuelve a dar voz a su invitación a vivir en armonía, para que haya armonía entre los pueblos. Porque "la paz es el fin de nuestro bien", escribe Agustín en "La Ciudad de Dios", en el capítulo XIX (11), donde repite la palabra "paz" más de cien veces. 

 Entre las ruinas de la ciudad donde vivió Agustín 

Recibido a la entrada de las excavaciones por un funcionario del sitio, León XIV contempla, visiblemente conmovido, las ruinas de Hipona Regius, habitada hasta el siglo V por pescadores, marineros, soldados, comerciantes, artesanos, funcionarios y agricultores, así como por familias adineradas, armadores y empresarios. 

El mal tiempo obliga a acortar la ceremonia, durante la cual el Papa, bajo una glorieta, con la ayuda de dos jóvenes boy scouts, deposita una corona de rosas blancas y amarillas y planta un olivo, símbolo de paz y que recuerda al olivo centenario de su ciudad natal, cuya tradición se remonta a su época.



 León XIV permanece unos instantes absorto en la oración, con las manos juntas. Mientras tanto, se liberan palomas blancas al cielo plomizo y lluvioso, mientras el coro del Instituto de Música de Annaba canta canciones en latín, bereber y argelino, con textos del obispo de Hipona sobre la paz y la fraternidad. Un grupo de jóvenes vestidos con atuendos tradicionales fueron abordados por el Papa para escuchar la interpretación de la pieza final.
 El Papa los aplaudió al terminar y les dio las gracias; luego, bajo la lluvia incesante, se dirigió hacia la salida del recinto para continuar su segundo día de viaje siguiendo los pasos de San Agustín.







https://www.youtube.com/watch?v=d749Gf_UX5E



https://youtu.be/122_h5n35do?si=DEnotlq7nrNhRWFA



viernes, 17 de abril de 2026

II DOMINGO DE PASCUA

SÁBADO

“ Soy yo, no temáis ”


Tras la multiplicación de los panes y la “huida” de Jesús cuando le querían hacer rey porque lo quieren hacer rey, Jesús se retiró a la montaña, Él solo. Solo, sin ningún apoyo en el poder, como vive la totalidad de las personas.

según san Juan 6, 16-21 

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar, embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafárnaún.

Mientras tanto, los discípulos atraviesan el lago. Están en medio de la oscuridad de una noche tempestuosa y en medio de las olas. Ellos también se encuentran solos

 Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando.

Sin Jesús, que es la Luz, la tierra se llena de oscuridad y de tinieblas. Es la total desorientación. Sin Jesús el hombre está totalmente perdido. “Soplaba un fuerte viento”. Una barca, azotada con un fuerte viento, amenaza con la destrucción y la ruina. 

Habían remado unos veinticinco o o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron. 

Con Jesús viene la luz, y con la luz, la orientación, el sentido de la vida, la alegría. Jesús se pone en medio de nosotros y nos dice: “Soy yo. No tengáis miedo”. Con Jesús desaparecen los miedos, las angustias, las zozobras. Con Jesús recuperamos el derecho a ser felices.

Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis». Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

Esta escena del evangelio se reflejará alguna vez, no solo en nuestra vida personal, sino en la de la comunidad: la barca puede ser símbolo de nuestra vida o también de la comunidad eclesial.


Señor, me doy cuenta de que muchas veces estoy, como los discípulos, en el “atardecer”.  “Soy Yo, no tengáis miedo”. Si Tú eres la Verdad, no tengo miedo a la mentira; si Tú eres la Luz, no tengo miedo a la oscuridad; si Tú eres la Vida, no tengo miedo a la muerte. Gracias, Jesús, “el quita-miedos”

VIERNE

“ Dadles vosotros de comer ”


Qué diferencia tan grande entre las preocupaciones de los escribas y fariseos y las de Jesús. A los fariseos les preocupa si se puede o no se puede comer en sábado; si se puede o no se puede comer sin lavarse las manos… En eso se entretienen, en eso pasan su vida. A Jesús le preocupa que la gente tenga lo necesario para comer, le preocupa que la gente sufra, que la gente no sea feliz.

según san Juan 6, 1-15 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 

Jesús esté en el monte, lugar de oración, y desde esa altura contemple a la gente que no tiene para comer.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». 

Podía haber hecho el milagro él solo, pero quiere hacerlo con la colaboración de los discípulos. Ellos le traen “cinco panes y dos peces”

Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo». 

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». 

En la multiplicación de los panes, Jesús no hace nada que no hiciera un judío observante: presentar los panes, rezar la acción de gracias y repartir sus fracciones.

Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Sólo que la multitud observa que hay algo más en la forma en que Jesús obra el signo: “Este hombre tiene que ser el profeta que debía venir al mundo”.

 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda». 

Así es el amor de Dios: siempre nos espera, siempre nos sorprende. …Para ir a Dios que es amor, debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado.

Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».

 Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Al final del texto, también Jesús se sube al monte él solo. ¿Por qué? Porque le quieren hacer rey. Jesús huye de títulos de grandeza y de poder. ¡Bonita lección!


Hoy, Señor, quiero aprender de Ti tu piedad con los que pasan hambre. No puedes pasar por las miserias y sufrimientos de los hombres sin compadecerte. Tienes un corazón bondadoso y deseas que todos tengan lo necesario para comer, para vestir, para cubrir las necesidades elementales. Dame a mí esas mismas actitudes para que sufra en carne viva los sufrimientos de mis hermanos y haga lo que esté de mi parte para remediarlos.

JUEVES 

“ El que Dios envió habla las Palabras de Dios ”

Sigue el discurso dicotómico entre la tierra y el cielo, entre la carne y el espíritu, entre lo que es de los hombres y lo que es de Dios.

según san Juan 3, 31-36 

El que viene de lo alto está por encima de todos

En este evangelio “arriba y abajo” son algo más que simples adverbios de lugar. Arriba significa “trascendente” el mundo del Espíritu, el mundo de Dios. Abajo hace relación a nuestro pequeño mundo “inmanente” cerrado en sí mismo. Desde el momento en que Dios ha determinado “encarnarse” en este mundo, el cielo ha bajado a la tierra y la tierra ha subido al cielo.

El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. 

El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. 

Por eso dice Jesús que “el que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Por eso es peligroso oponer lo humano y lo divino; lo espiritual y lo material.

El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. 

El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.

Persona espiritual no es aquella que sólo se dedica a las cosas espirituales y se desentiende de este mundo, sino la persona que posee el Espíritu de Jesús y se va liberando de todo aquello que le “despersonaliza”.

 El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.



Somos testigos de lo que Dios ofrece graciosamente a los hombres en su Hijo, por eso nuestra fe no consiste solo en afirmar que Jesús es el Cristo, sino en aceptar ser hijo de Dios en Él y vivir como tales.

MIÉRCOLES

“ Tanto amó Dios al mundo ”





según san Juan 3, 16-21

 Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Me quiero detener en ese “tanto”. Lo podríamos traducir diciendo. Hasta tal extremo, hasta tal inmensidad, hasta tal locura nos amó Dios Padre que nos entregó lo mejor que tenía: su propio Hijo. No olvidemos una cosa: el que escribe el Evangelio es el “discípulo amado”.

 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

El discípulo que ha descansado su cabeza sobre el pecho de Jesús. No es un maestro sino un testigo que ha vivido con Jesús algo tan grande, tan maravilloso, que ha quedado seducido por esa persona y ya no puede vivir sin pensar en Él, sin soñar con Él, sin trabajar por su causa.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. 

Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. 

Cuando escribe su evangelio ya ancianito todavía sus ojos se le llenan de lágrimas y su corazón de ternura.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Si alguien le pregunta a JUAN qué debemos hacer los cristianos, contesta: “Amaos unos a otros como Jesús nos ha amado”. El evangelio de Juan sólo puede leerse de rodillas, en silencio y con ojos de enamorado.

MARTES

“ Así es todo el que ha nacido del Espíritu ”


según san Juan 3, 7b-15

El evangelio de hoy es la continuación del encuentro con Nicodemo. La invitación a NACER DE NUEVO.

 En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. 

 Nos puede suceder lo mismo que a Nicodemo, que nos extrañamos de lo que Jesús nos pide. El mundo nos presenta las cosas de una manera y nos sorprendemos de las exigencias del evangelio. Pero Jesús no rebaja su mensaje: tenemos que nacer de nuevo.

Así es todo el que ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?». Le contestó Jesús: «¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? 

Es decir, cuando el egoísmo nos empuja a pensar en nosotros mismos, cuando sentimos que no tenemos tiempo para los demás… tenemos que nacer de nuevo, dejar los criterios del ambiente, la moda, los deseos propios e ir contracorriente y escuchar las luces del Espíritu Santo que nos llaman a más generosidad, servicio y entrega.

En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. 

Posiblemente, surja también en nosotros la pregunta de Nicodemo: ¿Cómo puede ser esto? Basta escuchar la voz de Cristo, ser fiel a la conciencia rectamente formada, vivir con coherencia la fe, etc., de tal manera que se produzca en nosotros un nuevo nacimiento, que lo que antes parecía esencial, ahora sea como basura , -como la experiencia de S. Pablo-, con tal de complacer al Señor.

Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 

No olvidemos que para nacer de nuevo, se requiere primero morir a uno mismo. El que quiera seguirme, -dice el Señor-, que se niegue a sí mismo. El primer obstáculo para que el Señor pueda hacer su obra en nosotros, muchas veces, es nuestro yo, egoísmo, criterios, orgullo, criterios…

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».



Y en la segunda parte, nos lanza el interrogante cómo es nuestra fe. «Si no creéis…» que desdichados somos. Sin embargo, termina recordándonos que todo el que cree en Él -Jesucristo, el Señor- tiene vida eterna. 

Podemos detenernos un poquitín en todos los beneficios y ventajas que nos reporta vivir descansando en el Señor y confiando en Él. 

 Gran tesoro, gran regalo, Dios colma nuestras aspiraciones y nos capacita para vivir en plenitud.

 LUNES

“ Tenéis que nacer de nuevo ”



según san Juan 3, 1-8

Nicodemo visita a Jesús de noche. A escondidas. Teme por su posición. Pero le puede la intriga, el misterio que envuelve la predicación del galileo al que llaman Maestro.

 Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él». 

Y abre la conversación confesando su conexión directa con Dios, a tenor de los signos que ha presenciado. Dice mucho de su talante, de su mente abierta, de su disposición a acoger el mensaje salvador, pero de inmediato tropieza con la limitación humana.

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».

 Nicodemo le pregunta: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?». 

Jesús habla de un nacimiento nuevo. Y Nicodemo no lo entiende. Jesús no está hablando de una metáfora, no es una parábola en la que alguien puede hacer como que nace de nuevo; el estupor de Nicodemo está ahí para amartillar nuestra propia incapacidad de comprender el misterio.

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 

Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. 

Más allá de esa frontera está la gracia del Espíritu que renueva la faz de la tierra, también la historia personal de quien se bautiza. No se trata de tomar impulso para cruzar de una orilla a otra, como si dependiera del esfuerzo en el salto o el entrenamiento para salvar la corriente que separa la carne y el espíritu a los que se refiere Jesús. No.

No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

 Se trata de fe. De confiar en que Dios enviará su Espíritu para que transforme el hombre viejo en hombre nuevo. Es Cristo el camino, es Jesús el único puente. 



Nicodemo calla y otorga. Reaparecerá al final del Evangelio cargando los pies de Cristo camino del sepulcro. Es probable que, para entonces, ya habría entendido lo de nacer de agua y de Espíritu, ¿no crees?.

DOMINGO

“ Hemos visto al Señor



según San Juan 20, 19-31 

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. 

Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». 

Cristo se aparece a sus discípulos. No es otro el que resucita sino el Crucificado, por eso les muestra las manos y el costado. Él les dice «paz a vosotros», saludo común de los judíos que se transforma aquí en bendición y anuncio pascual.

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. 

Las llagas pueden ser curadas y el miedo puede tornarse en alegría. El Resucitado les regala los dones de la Pascua: paz, misión, Espíritu y perdón.

Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». 

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». 

Ellos testigo del Resucitado, impulsado por el Espíritu Santo, emprende con entusiasmo la misión de anunciar la paz, que se realiza por el perdón de los pecados.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

 Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». 

La causa del escepticismo de Tomás estriba en que no estaba junto a los demás creyentes cuando por primera vez se les apareció el Resucitado.

 Creer en Jesucristo requiere ineludiblemente participar en la vida de la comunidad. Esta es otra de las grandes enseñanzas pascuales.

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.

 Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». 

Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». 

En la figura de Tomas nos podemos ver reflejados alguno de nosotros, porque con alguna frecuencia hemos podido actuar así, exigiendo signos, se nos podría acusar también a nosotros que tenemos el corazón endurecido para creer, para confiar, para dejarnos transformar por la Palabra del Señor,

Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!».

 Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? 

Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


Papa San Juan Pablo II: 2002

La liturgia de hoy nos invita a encontrar en la Misericordia divina el manantial de la auténtica paz que nos ofrece Cristo resucitado. Las llagas del Señor resucitado y glorioso constituyen el signo permanente del amor misericordioso de Dios a la humanidad. De ellas se irradia una luz espiritual, que ilumina las conciencias e infunde en los corazones consuelo y esperanza. Jesús, ¡en ti confío!, repetimos en esta hora complicada y difícil, sabiendo que necesitamos esa Misericordia divina que hace medio siglo el Señor manifestó con tanta generosidad a santa Faustina Kowalska. Allí donde son más arduas las pruebas y las dificultades, más insistente ha de ser la invocación al Señor resucitado y más ferviente la imploración del don de su Espíritu Santo, manantial de amor y de paz.”

miércoles, 15 de abril de 2026

3º VIAJE APOSTOLICO ARGELIA II

 Programa del día 

Tras la ceremonia de bienvenida, el Papa León XIV rendirá homenaje al Monumento a los Mártires de aqam Echahid inaugurado en 1982 para conmemorar el vigésimo aniversario de la independencia. 


El programa de hoy, 13 de abril, incluye también una visita de cortesía al Presidente de la República y una reunión con autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. 

https://youtu.be/-qDPSH2fe_w?si=RyXNHUh8orhWxn-7





El Papa en la Gran Mezquita de Argel: Con el respeto mutuo construyamos la paz León XIV inicia la tarde de su viaje apostólico a África con una visita al majestuoso templo islámico, donde guarda un breve silencio. Allí dialoga con el rector, reiterando el llamado a promover la paz y el perdón, y destacando el valor del estudio, la búsqueda de la verdad y el respeto por cada ser humano.

Una tormenta de viento y lluvia azotó Argel, mientras que León XIV, tras sentarse y quitarse los zapatos, entró en la Gran Mezquita de la capital argelina alrededor de las 15:55. Permaneció allí poco menos de diez minutos, algunos de los cuales los dedicó a la reflexión silenciosa ante el mihrab , acompañado por el rector, Mohamed Mamoun Al Qasimi, con quien compartió un momento privado marcado por el intercambio de regalos y un diálogo en el que el Papa reiteró el llamamiento al respeto mutuo y al respeto a la dignidad de cada persona, así como la exhortación a ser promotores de la paz y el perdón.


Entre el arte tradicional y el contemporáneo 

Los dos, vestidos de blanco, habían caminado previamente uno al lado del otro, entre las brillantes columnas blancas que resaltaban la alfombra floral azul y la enorme lámpara de araña de cristal. El arte islámico tradicional y el diseño contemporáneo se fusionan en este majestuoso lugar de culto, que abarca aproximadamente 27 hectáreas con vistas a la bahía de Argel. Es la tercera mezquita más grande del mundo, después de La Meca y Medina, y la mayor de África, con capacidad para albergar a unas 120.000 personas. Su minarete de 267 metros es el más alto del mundo. Mientras tanto, la gran cúpula, revestida con una estructura decorada y superpuesta con placas de aluminio dorado con ornamentos árabes típicos, se puede ver desde kilómetros de distancia, rompiendo la monotonía del paisaje gris.



 Mirando hacia arriba 

En el interior nadie hablaba; todos miraban fijamente las bóvedas blancas. Una joven envuelta en su chador hacía de guía del Papa, susurrando algunas notas históricas y artísticas sobre el lugar. Dos cardenales estaban presentes: George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, y Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel. 

León XIV, en su segunda visita a un lugar de culto islámico después de la Mezquita Azul de Estambul, alzó la cabeza varias veces. Miró a su alrededor y luego se dirigió hacia el mihrab , el nicho que indica la dirección de La Meca, donde se encuentra la Kaaba. Tras unos segundos de silencio, se tomó una foto con el rector, con quien pasó a la sala privada.

Diálogo con el rector 

Aquí, un momento de diálogo con el rector, marcado por la gratitud por estar en un «lugar que representa el espacio que pertenece a Dios», como parte de un viaje a Argelia, «también la tierra de mi padre espiritual, San Agustín, quien tanto quiso enseñar al mundo, especialmente a través de la búsqueda de la verdad, la búsqueda de Dios, reconociendo la dignidad de todo ser humano y la importancia de construir la paz». «Buscar a Dios», afirma el Pontífice, «es también reconocer la imagen de Dios en cada criatura, un hijo de Dios, en cada hombre y mujer creados a imagen y semejanza de Dios». Por lo tanto, es importante «aprender a convivir con respeto a la dignidad de cada persona».

La importancia de "buscar la verdad" 



El Papa León XIII también elogia la creación de un centro de estudios en la Mezquita, pues subraya que «es importante que los seres humanos desarrollen la capacidad intelectual que Dios nos ha dado, para que podamos descubrir la grandeza de la creación». Por ello, anima a la gente a «buscar la verdad», «a través del estudio» y «a través de la capacidad de reconocer la dignidad de cada ser humano» a «aprender a respetarnos, vivir en armonía y construir un mundo de paz». El Papa asegura sus oraciones «por el pueblo de Argelia» y «por todos los pueblos de la tierra», para que «la paz y la justicia del Reino de Dios estén también entre nosotros, y para que todos estemos cada vez más convencidos de la necesidad de promover la paz, la reconciliación, el perdón y lo que verdaderamente es la voluntad de Dios para toda su creación».


La firma del libro de honor 

Finalmente, antes de despedirse y dirigirse a Bab El Oued para una visita privada al Centro de Acogida y Amistad de las Hermanas Misioneras Agustinas y, posteriormente, a la Basílica de Notre Dame d'Afrique, León XIV firmó el Libro de Honor. El mensaje, escrito en francés, decía: «Que la misericordia del Altísimo preserve al noble pueblo argelino y a toda la humanidad en paz y libertad».



https://youtu.be/yKQ1ESgbcSc?si=B5fkNXD6JzCaH8JX



El Papa recuerda a las mártires agustinas: Es posible vivir en paz Esta tarde, en Bab El Oued, provincia de Argel, León XIV visitó el Centro de Acogida y Amistad de las Hermanas Misioneras Agustinas para rendir homenaje a sus compañeras asesinadas el 23 de octubre de 1994 durante la guerra civil. «Su presencia aquí significa mucho», expresó, subrayando que de San Agustín aprendemos a «promover el respeto por la dignidad de cada persona» y a valorar las diferencias.


El Pontífice acudió a rendir homenaje a la memoria de Sor Esther Paniagua y Sor Caridad Álvarez Martín Alonso, las dos agustinas que vivían aquí y fueron asesinadas durante la guerra civil argelina el 23 de octubre de 1994, cuando se dirigían a misa. Las monjas figuran entre los 19 mártires de Argelia, beatificados en Orán, en el santuario de Notre-Dame de Santa Cruz, el 8 de mayo de 2018.


Una valiosa presencia en Argelia 

En el Centro Bab El Oued, donde se realizan numerosas actividades para niños, jóvenes y adultos, y donde las mujeres pueden participar en clases de costura, ganchillo y pintura, así como en talleres de joyería, se reunieron seis monjas de las dos comunidades agustinas de Argel, Notre Dame d'Afrique y Dar El Beïda. Tras un momento de oración con las monjas y un saludo de la hermana Lourdes Miguélez, compañera de las dos agustinas asesinadas, «el Papa se dirigió a ellas, recordando la historia de las dos mártires y de las demás», informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede en su canal de Telegram.



El Papa destacó que los 19 mártires de Argelia son "una presencia preciosa en esta tierra" que le ha permitido "descubrir una dimensión inscrita en el corazón de lo que debería ser la vida agustiniana en el mundo: dar testimonio, martirio". "Su presencia aquí significa mucho", dijo León XIV, recordando una visita anterior a Bab El Oued. Al hablar con las hermanas agustinas, el Papa enfatizó el "don" de San Agustín "en esta parte del mundo" y "la promoción del respeto a la dignidad de cada persona". El obispo de Hipona sigue diciendo hoy "que es posible vivir en paz, valorando las diferencias". El Papa también agradeció a las monjas y las exhortó a seguir adelante, recordando que la fiesta de los 19 mártires de Argelia se celebra el 8 de mayo, día de su elección.


Regalos para el Papa 

Diez mujeres que frecuentan el centro también se reunieron con León XIV en el Centro de las Hermanas. Junto con las monjas, le obsequiaron al Papa un pequeño rosario con un medallón que representa a la Hermana Ester y a la Hermana Caridad, y una estola con el emblema agustino —un libro y un corazón atravesado por una flecha, que simboliza la experiencia de la conversión de San Agustín— en un lado y la inscripción árabe "Dios es amor" en el otro, enfatizando el mensaje de fraternidad que León XIV quería relanzar desde Argelia.


https://youtu.be/-gd2e0IvZFA?si=SWGomUvqX0_UNkIu

3º VIAJE APOSTOLICO ARGELIA


13 DE ABRIL 

Esta mañana, a las 9.06 hora de Roma, partió el vuelo papal, con el Papa León XIV y el séquito a bordo, desde el aeropuerto internacional de Roma-Fiumicino con destino a Argelia, la primera etapa de su 3º Viaje Apostólico Internacional, en el cual visitará 4 países de África, del 13 al 23 de abril de 2026. 

 El avión papal, de la línea aérea ITA A330-900neo, recorrerá un total de 1.029 km a lo largo de dos horas de vuelo y sobrevolará Italia, Francia y Argelia. Durante el vuelo está previsto el saludo del Santo Padre a los periodistas, la foto con la tripulación, y el desayuno a bordo. 

SALUDOS






Telegramas a los presidentes de los países sobrevolados 

En el telegrama enviado al presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, el Papa extiende sus saludos y asegura sus oraciones «por el bien y la prosperidad de todo el pueblo italiano». A continuación, recuerda su viaje a los cuatro países que visitará, emprendido con un «profundo deseo de encontrarme con sus hermanos en la fe y los habitantes de esas amadas naciones».


Ceremonia de bienvenida 



A su llegada al Aeropuerto Internacional de Argel «Houari Boumédiène», el Papa fue recibido por el presidente de la República. 

Y una niña le obsequió unas flores al Santo Padre. 



 Tras los himnos, el homenaje a las banderas, la guardia de honor y la presentación de las respectivas delegaciones, el Papa fue acompañado al Salón de Honor para una breve reunión privada con el presidente de la República. 



Al término, el Santo Padre se trasladó en coche al Monumento a los Mártires Maqam Echahid.


En su primer discurso en Argelia, primera etapa de su viaje apostólico a África, ante el Memorial de los Mártires "Maqam Echahid", que rinde homenaje a aquellos que perdieron la vida en la lucha por la independencia de la Francia colonial, el Santo Padre lanzó un fuerte llamado a la paz, al perdón y la fraternidad entre los pueblos.


Con el saludo de la paz en lengua árabe, el Papa León XIV inició el primer discurso de su extenso viaje apostólico a África, dirigido al pueblo de Argelia, precedido por las palabras de bienvenida del cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel. 

Unas 5 mil personas se reunieron en el Memorial construido por el arquitecto canadiense Bruce Charles Abud, donde, en la cripta bajo las tres hojas de palma, arde una llama eterna. Tres soldados de bronce montan guardia en la base de la estructura representando una etapa de la lucha de Argelia.
 León XIV llegó allí alrededor de las 10:45, bajo un cielo plomizo y un fuerte viento. Un ministro lo recibió al pie de la escalinata del Monumento, que el Papa recorrió acompañado por dos oficiales superiores de la Guardia argelina. Llevaban en la mano una corona de flores con la que el Pontífice rindió homenaje a este pueblo que ha luchado por la independencia y la dignidad. Después de la ejecución del Himno, siguió un momento de silencio en honor a los mártires. 

El Papa y el ministro se dirigieron luego hacia el lado izquierdo de la terraza para admirar la vista del puerto de Argel. Luego se trasladaron al lado opuesto, donde una multitud de unas 5 mil personas esperaban el saludo del Pontífice.

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https://youtu.be/DJMNKZ1TDb8?si=ecfgg7Maq1b84rU2