YA ES SEMANA SANTA

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sábado, 21 de marzo de 2026

O

 4º DOMINGO DE CUARESMA


IV DE CUARESMA
 Tenemos hoy de todo entre las manos, riquezas, voces, ciencia y abundancia; creemos dominar la circunstancia y ver con claridad los horizontes humanos. 
Pero seguimos pobres y lejanos del Todo que da vida en su fragancia; nos sobra lo que pasa en la distancia y falta lo que sana nuestros llanos. 
Señor, toca también nuestros caminos, como tocaste al ciego en su ceguera; derrama en nuestros ojos nueva luz. 
Que en medio de este mundo de destinos aprendamos a ver de otra manera: ver con tus ojos, mirar desde la cruz. 
Toca, claro que sí, toca mis retinas mi entraña y hasta mi alma par que no vea lo que el mundo me presenta y contemple con claridad lo que tu me ofreces


Señor cura mi mirada y enseñame a ver. 

Señor, en este día quiero rezar para que me des fe, mucha fe, una fe personal, como aquel funcionario del rey que, a pesar de no ser judío, creyó en tu palabra. 

Todos los días tu palabra pasa por mis manos, por mis labios, por mis oídos. Pero ¿Pasa también por mi corazón? Y, al entrar en mi corazón, ¿cambia mi vida? Haz, Señor, que yo ponga hoy una buena tierra donde germine tu Palabra y dé el ciento por uno.

Cuantos nos cuesta ver entre los pliegues de la vida  la mano de Dios.

Los judíos fueron incapaces y nosotros también muchos somos incapaces de ver a Dios en el amor ,en los detalles, en la entrega generosa.
¿ donde ves a Dios tu?

Señor, yo te agradezco, de corazón, tus bellas enseñanzas. Me encanta descubrir tus propios sentimientos. Te había observado muchas veces caminando, hablando, incluso llorando, pero nunca te había observado “gritando”. Y, sin embargo, yo necesito que me grites de vez en cuando, que sacudas mi alma, que me despiertes a la vida.

III DOMINGO DE CUARESMA


Señor, Jesús que te sentaste junto al pozo para hablar con la samaritana, cansado del camino pero lleno de misericordia, mira también nuestro tiempo, tan lleno de prisas, de ruido y de sed interior. 

Tú que no miraste su pasado ni sus errores, sino su corazón que buscaba verdad, enséñanos hoy a mirarnos unos a otros con esa misma compasión, en un mundo que tantas veces juzga, divide y olvida amar. 
Danos de esa agua viva que prometiste, la que calma la sed del alma cuando el corazón está inquieto, la que devuelve esperanza cuando la vida parece vacía y cuando tantos buscan sentido entre tantas voces.

 Haz que, como la samaritana, también nosotros dejemos nuestros cántaros: el orgullo, el miedo, las heridas y las preocupaciones que cargamos cada día en estos tiempos difíciles. 

Y que después de encontrarte corramos a anunciar con alegría que Tú sigues vivo, hablando al corazón de cada persona en medio de este mundo moderno que también tiene sed de Ti.

 Jesús, fuente de agua viva, quédate con nosotros, y haz de nuestra vida un pequeño pozo donde otros puedan encontrar consuelo, esperanza y amor.


Señor, cómo te tiene que doler el verte rechazado por los tuyos y en tu misma patria. Tu que eres tan respetuoso con nuestras libertades, cuando llamas a nuestras puertas solo entras si te abrimos voluntariamente.

 Dame un corazón abierto para aceptar las opiniones de los demás y, sobre todo, un respeto a los que opinan de un modo distinto que el mío.

De esta manera Jesús muestra que la misericordia de Dios no tiene límites, pero que así como Él nos perdona nosotros también debemos perdonar.

¿cuántas veces disculpaste a tu hermano, ese al que todos han decidido dar de lado porque lo catalogan de persona tóxica? Recuerda el número: setenta veces siete es siempre.

No nos quedamos en lo externo, que nos puede esclavizar, sino que más bien, deseamos el encuentro con quien nos ama y queremos hacer lo que a Él le agrada, la clave ya no es porque está mandado, no es una imposición, es más bien una respuesta de amor. Y como cambia, ya no es por estar mandado, sino como respuesta de amor. “El que me ama permanece en mí y yo en el”, -dice el Señor-.

Y tú, ¿recoges o desparramas?

Señor, cada día me encuentro más feliz de poder conversar contigo. Y el tema de hoy es apasionante: el tema del amor. Acertar en este tema es acertar en la vida y no acertar es “no dar en la diana”. Por eso, ya desde el principio, vengo a pedirte que me aclares bien las cosas, que no me deje llevar por amores teóricos o amores falsos.

Si el fariseo se presentaba ante Dios “con los puños cerrados” exigiéndole todo lo que le debía, el publicano se situaba ante Dios “con las manos abiertas” dispuesto a recibir de Dios su perdón.¿Y  nosotros que somos?


Con este texto y en este caminar cuaresmal hoy estamos llamados a convertirnos profundamente, a reconciliarnos, a mirar al otro en su dignidad y a reconocer humildes que todo es Gracia.

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA





Cuando uno sube a la Mesa de los Tres Reyes, San Cristobal, Higa de Monreal, Trinidad de Iturgoyen o de Lumbier o tantos montes de Navarra entiende algo: desde lo alto se ve más lejos, se ensanchan horizontes.
 Lo que abajo parece caos (y mira que existe) desde arriba todo se ordena. La cuaresma es subir por encima del ruido, del dolor, de la prueba o del miedo. 
El problema no es que haya oscuridad fuera el problema lo tenemos dentro. Cuando no hay luz interior y las tinieblas que algunos imponen se presentan como lo último pero con corto recorrido y peligro a la vista.
 Hoy necesitamos una vida cristiana no agresiva pero sí luminosa y con ideas claras. Sin imponer pero proponiendo, sin complejos y con la seguridad de que con Él: QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ....EN NUESTRO MUNDO.
 Aunque nos den algún rejonazo que otro. Feliz segundo domingo de cuaresma


Nos da miedo amar así, a fondo perdido. No es más que volcar la misericordia que yo recibo, en los demás. Es reconocer que ese amor de Dios para mí, también es para todos. 

 
Antes de corregir a otro, de pretender adoctrinar a los demás, debemos mirar cómo vivimos, si hacemos lo que decimos. 

Hoy Jesús te vuelve a recordar que está llamados al servicio, tu vida debe ser un constante servir. 


Los cristianos no podemos quedarnos en ser espectadores en nuestro mundo, tenemos que llevar el amor de Dios y mucho menos podemos desentendernos ante las necesidades de los que nos pueden reclamar.
 Los cristianos tenemos la posibilidad de servir, amar al Señor en el necesitado, recordemos las palabras de Ntro. Señor: “a mi me lo hicisteis”. ¿Cuándo fue Señor? Cuando a uno de estos pequeños le hicisteis algo a mí me lo hicisteis.

Nuestro camino de Pascua supone también aceptar la cruz de Cristo. Convencidos de que, como Dios escribe recto con líneas torcidas, también nuestro dolor o nuestra renuncia, como los de Cristo, conducen a la vida.


En cualquier situación de la vida, no debo olvidar que no dejaré nunca de ser hijo de Dios, ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso. Incluso en la situación más fea de la vida, Dios me espera, Dios quiere abrazarme, Dios me espera.


PRIMER DOMINGO DE CUARESMA




LAS TENTACIONES
 En el silencio del desierto donde el viento desnuda el corazóny la arena guarda los pasos de Dios,el hombre escucha su propia sed. 
Allí, donde no hay aplausos ni distracciones que adormezcan el alma, aparecen las voces antiguas: la promesa fácil, el poder sin cruz, el pan sin confianza. 
La tentación susurra: “Llena el vacío con lo inmediato, adórame y te daré caminos cortos, olvida quién eres.” 
Pero en lo hondo resuena otra voz, suave como brisa de madrugada:
“No sólo de pan vive el hombre, sino de cada palabra que nace del Amor.” 

Cuaresma es desierto fecundo, es aprender a elegir la luz cuando el mundo brilla con espejismos.
Es dejar caer las máscaras y descubrir que la verdadera fuerza nace de confiar. 
Hoy también somos tentados: por la prisa que roba el alma, por el ruido que apaga la oración,
por el brillo que promete felicidad y deja vacío. 
Y sin embargo, Cristo camina a nuestro lado, ayunando con nosotros, mostrándonos que la libertad no se compra ni se impone: se recibe. 
Que este primer domingo abra en nosotros un camino interior, donde cada renuncia sea semilla,
cada lucha, encuentro, y cada desierto, promesa de Pascua. 
Porque en medio de la tentación late una certeza: Dios no abandona al que busca, y el corazón que persevera encuentra agua viva en la arena.

ORACIÓN

Al atardecer de la vida te examinarán del amor.

El Señor quiere que si le amamos a El amemos también a nuestros hermanos. Hoy su Evangelio nos enseña que si nuestra fe es verdadera entonces se transforma en caridad y El reinará en nuestros corazones si de verdad amamos a nuestros hermanos. 

Hoy, me invitas a rezar tu oración y haciéndolo sin prisa, sin rutina, sabiendo y saboreando cada una de las palabras y que, de vez en cuando, me pase como a Santa Teresa que no podía pasar de la primera palabra.

Hoy también Cristo es una señal para nosotros: tenemos su palabra en la Escritura, una palabra que tiene tanto poder ahora como hace dos mil años. “Porque la Palabra de Dios tiene vida y poder. 

Señor, aquí me tienes de nuevo a tus pies para estar un rato contigo. Me gustaría profundizar en este día en el gran signo de Jonás que, después de estar tres días y tres noches en el vientre de un cetáceo, en lo profundo del mar, saltó a la playa de la vida.

Jesús, confiado en tus palabras. Sé que si te pido, me darás; que si te busco, te encontraré; que si toco a la puerta de tu corazón, me la abrirás, porque Tú sólo me das cosas buenas.

Jesús nos dice que seamos santos, que lleguemos hasta el final y no nos quedemos a mitad del camino, como los fariseos.

Señor, hoy te necesito más que nunca. Lo que me dices en el evangelio de hoy es para mí “un duro hueso de roer”. Me pides no sólo que perdone a mis enemigos, sino que los ame y rece por ellos. 


Yo sé que, por mis propias fuerzas, no puedo cumplirlo. Te pido que me ayudes, que me des tu gracia, que me eches no una mano sino las dos. Sé que sin Ti no puedo hacer nada.

viernes, 20 de marzo de 2026

4º DOMINGO DE CUARESMA

SÁBADO


“ Jamás ha hablado nadie así ”





Juan en este evangelio, cuando ya estamos en la recta casi final de la cuaresma, nos presenta a Jesús como motivo de discordia entre la gente, que como los días anteriores escuchábamos, se pregunta quién es de verdad Jesús. ¿De dónde viene? ¿Es el profeta? ¿Es el Mesías tan esperado por el pueblo?



según san Juan 7, 40-53

 En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: «Este es de verdad el profeta».
 Otros decían: «Este es el Mesías». Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».

La terquedad de los dirigentes religiosos en tiempos de Jesús: -escribas, saduceos, fariseos- hombres que se han pasado la vida con las Escrituras en las manos. Tienen una grave enfermedad. Podríamos llamar “cardio-esclerosis” (endurecimiento del corazón).

 Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. 

Ellos se creen los maestros de Israel. Pero no aceptan a Jesús. Ni aceptaron las palabras de los mismos guardas enviados por ellos: “Jamás ha hablado un hombre como este hombre”.

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo habéis traído?». 

Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre». 
Los fariseos les replicaron: «También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? 
Me encanta este título que los mismos enemigos han dado de Jesús: “Embaucador”. Y es que Jesús cautiva, Jesús seduce, Jesús fascina, Jesús arrastra, Jesús embauca. Y nosotros los cristianos de todos los tiempos nos debemos dejar seducir y cautivar por Jesús. Los que ponen la mano en el arado y miran atrás, no sirven para el reino.
Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos». Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». 
Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas». Y se volvieron cada uno a su casa.



El Evangelio nos dice que los hombres se admiraban de las palabras de Jesús, pero pocos le conocían realmente.
 Es que a Jesucristo sólo se le alcanza con el “salto” de la fe. La fe es la puerta que nos hace entrar en la amistad con Cristo. Creer en Jesús es maravilloso. La vida cambia cuando se le tiene como Salvador y Amigo. Esta fe en Él, no es un pensamiento, una idea, o una opinión que nos hacemos de Jesucristo. La fe es amistad con Él. 

VIEERNES

“ El Verdadero es el que me envía ”


Jesús se sabe perseguido. Y toma sus humanas precauciones, como señala el Evangelio del día. Sube a la fiesta de las Tiendas sin dejarse ver mucho… hasta que empieza a predicar

san Juan 7, 1-2. 10. 25-30 

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

 Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: «¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. 

“Los judíos buscaban a Jesús para matarle”. Y es que la verdad incomoda a aquellos que están anclados en la mentira y hacen de la mentira su medio de vida. Buscar a Jesús para matarlo es intentar “matar la vida”.

¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene». 

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. 

Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado». Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Hoy viernes de Cuaresma, contempla al Crucificado camino de la cruz y ofrece el Vía Crucis por todos los que en este tiempo son crucificados en los campos de refugiados, en las periferias de las grandes ciudades, o los echados a la deriva en tantas pateras que terminan su sueño de dignidad en las fosas de nuestros mares o en tantos otros lugares donde la dignidad de la persona vale tan, tan poco. Aunque todos estos crucificados quedan solapados por los crucificados de la guerra de Ucrania que asola a toda la humanidad.


Señor, yo te agradezco, de corazón, tus bellas enseñanzas. Me encanta descubrir tus propios sentimientos. Te había observado muchas veces caminando, hablando, incluso llorando, pero nunca te había observado “gritando”. Y, sin embargo, yo necesito que me grites de vez en cuando, que sacudas mi alma, que me despiertes a la vida.

JUEVES

MIERCOLES 

 “ José era varón justo ”





según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a 
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
 La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. 

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado.

 Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. 
Lo importante es que José aceptó a María en una situación extraña, poco común y deseó rechazarla en secreto; gracias a que en sueños un ángel (soñar en la Biblia, ¡qué bien vienen!) le puso sobre aviso de quién era aquel Hijo. Recapacitó, recapituló y aceptó aquella paternidad subrogada, podríamos decir.


Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.

Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado” (Mt 1,24). • La voluntad del Señor se puede descubrir de variadas formas. Importante la buena disposición para aceptarlas y ponerlas en práctica. 

José supo sustituir muy bien a Dios y se nos muestra, en lo poco que sabemos, como un padre amoroso y ejemplar.



José fue obediente a Dios y le inculcó esa obediencia a Jesús. “En la vida oculta de Nazaret, bajo la guía de José, Jesús aprendió a hacer la voluntad del Padre. Dicha voluntad se transformó en su alimento diario. Incluso en el momento más difícil de su vida, que fue en Getsemaní, prefirió hacer la voluntad del Padre y no la suya propia y se hizo «obediente hasta la muerte  de cruz»”
Quiera Dios que aprendamos de José, el carpintero, la confianza plena en la obra del Padre que hoy festejamos.

MIÉRCOLES

“ El Padre ama al Hijo y le muestra todo ”


según san Juan 5, 17-30 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: 

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. 

Jesús tomó la palabra y les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. 

Nos muestra cómo tras ser criticado por los judíos por haber curado en un día de sábado, Jesús responde: “Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo”.

Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro. 

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. 

Nos comunica su unión con el Padre. Jesús colabora con el Padre dando continuidad a la obra de la creación, para que un día, todos puedan entrar en el reposo prometido. Dios, que con tanto amor nos ha creado, en Jesús nos recrea y nos promete resurrección y vida eterna.

El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió. En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

Dios es Padre y desea que en su Hijo todos seamos partícipes de su comunión de amor. Ese es el gran misterio que la entrega de Jesús en la cruz pone de manifiesto al mundo, pero que Él, con toda su vida nos lo testimonia.

 En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. 

Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. 

Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió»



Cuantos nos cuesta ver entre los pliegues de la vida  la mano de Dios.

Los judíos fueron incapaces y nosotros también muchos somos incapaces de ver a Dios en el amor ,en los detalles, en la entrega generosa.
¿donde ves a Dios tu?

MARTES

“ Levántate, toma tu camilla y echa a andar ”




El episodio en que Jesús cura a un paralítico que estaba echado en una camilla junto a la piscina de Betesda. Nos dice la Escritura que el hombre llevaba allí treinta y ocho años. Dos cosas nos llaman la atención sobre este pasaje.

según san Juan 5, 1-16

 Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. 

Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

 Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?». 

Primero, es Jesús quien se toma la iniciativa. Han llegado los tiempos mesiánicos. Es Él quien se acerca al paralítico y le pregunta: “¿Quieres quedar sano?”

Una pregunta directa. Jesús sabe que el hombre lleva mucho tiempo, que ha puesto toda su esperanza en el agua de aquella piscina (en los versos 3b-4 se nos dice que cuando el agua que había en ella era agitada por las alas de un ángel del Señor que bajaba de vez en cuando, el primero que se metía se curaba).

El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Segundo, la respuesta del hombre ante esa pregunta trascendental: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado”. Jesús le había hecho una pregunta directa, lo único que tenía de decir era “sí”.

 Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». 

No se daba cuenta que tenía ante sí al mismo Dios, aquél de quienes brotan torrentes de agua viva, capaz de echar demonios, curar enfermos, revivir muertos. Está ventilando su frustración, pero más que nada, su soledad: “no tengo a nadie…” La soledad, lo que el papa Francisco ha llamado la peor enfermedad de nuestro tiempo.

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. 

Jesús se compadece y le dice: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”. Palabras de vida, palabras de sanación, de alegría. Dentro de toda su frustración y soledad, aquél hombre creyó las palabras de Jesús. Por eso pudo recibir los frutos del milagro. “Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar”.

Aquel día era sábado, y los judíos)) al hombre que había quedado sano: «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla». 


Él les contestó: «El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».

 Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?». 

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.

 Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

 Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Qué distinto el comportamiento de los judíos y el de Jesús. Los judíos tenían que celebrar el sábado, era fiesta para ellos. Y uno se pregunta: Estando rodeados de gente enferma, que lo está pasando mal, ¿todavía tienen ganas de fiesta? 


Para Jesús, la fiesta es precisamente eso: sanar las dolencias, curar las enfermedades, ayudar al que lo necesita, hacer el bien a todos. Esa debería ser nuestra fiesta de Domingo.


 

 LUNES

“ Y creyó él con toda su familia ”


santo evangelio según san Juan 4, 43-54 

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta no es estimado en su propia patria». 

Lo que asombra del relato evangélico de hoy es la aparente frialdad con que Jesús hace el milagro de la curación del hijo del funcionario de Cafarnaún. Incluso empieza por dirigirle un reproche al convertir los signos prodigiosos visibles como requisito de la fe.

 Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

 Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis».

Pero el tipo insiste a pesar de todo. Y cuando obtiene lo que había venido a buscar, se marcha.

 El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño». 

 Jesús le contesta: «Anda, tu hijo vive». 

Dice el evangelista que «el hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino». Ahí justamente está la clave de bóveda de este pasaje: sin ver, creyó que su hijo ya estaba curado y comenzó a caminar.

 El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre». 

 El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

«Y creyó él con toda su familia», remata Juan el episodio de la curación en Galilea. Pero para que toda su familia se convirtiera, hizo falta que él recorriera la distancia que separaba a Jesús de los suyos.



Señor, en este día quiero rezar para que me des fe, mucha fe, una fe personal, como aquel funcionario del rey que, a pesar de no ser judío, creyó en tu palabra. Todos los días tu palabra pasa por mis manos, por mis labios, por mis oídos. Pero ¿Pasa también por mi corazón? Y, al entrar en mi corazón, ¿cambia mi vida? Haz, Señor, que yo ponga hoy una buena tierra donde germine tu Palabra y dé el ciento por uno.

DOMINGO



Hay muchas clases de ceguera. Está la clásica del bastón y las gafas oscuras. Pero hay otras muchas cegueras ocultas, camufladas, difícilmente identificables etc… sobre éstas nos llama hoy la atención la Palabra de Dios: la ceguera del corazón.

“ Le abrió los ojos ”

según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38 

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». 

Hay mucha gente que ve, sí, pero se queda en la superficie de las cosas, no llega a descubrir que hay otras luces: como la de comprender lo que hay en el fondo de cada mirada, o la de reconocer los propios errores, o la del amor, o la de la fe.

 Al abrirse sus ojos, este ciego pronto comprendió que aquella no era, todavía la luz, la verdadera y definitiva luz.

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 

Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». El respondía: «Soy yo». Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 

También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 

Algunos de Los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». 

Cristo viene a librar de la ceguera de la noche. "Yo soy la luz del mundo". Limpia el ciego de nacimiento los ojos del cuerpo, para que vea; y hasta le abre los del alma, para que crea. Y quiere que sus seguidores pasemos decididamente de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz. Más aún: que acabemos convirtiéndonos en luz. " En otro tiempo eres tiniebla, ahora sois luz en el Señor.

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». 

Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». 

Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». 

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él.



Caminamos como hijos de la luz. Este evangelio nos puede ayudar a descubrir lo que es realmente la cuaresma para un cristiano: tiempo para mirar hacia dentro, para revisar y rectificar, para conocer nuestra ceguera y acudir a Jesús para que nos la cure. Para dar el paso -Pascua-de dejar atrás la noche y hacernos hijos de la luz. Para ser ya, definitivamente, testigos, misioneros de la luz

miércoles, 18 de marzo de 2026

VIA DOLOROSA DE JERUSALEN

 La calle de los peregrinos


 La Vía Dolorosa nace al este de Jerusalén, cerca de la Puerta de los Leones, y llega hasta el Santo Sepulcro. 



Se trata de una larga calle de la época romana por la que pasan cada día miles de peregrinos, turistas y gente local. Los gritos de los vendedores del bazar se entremezclan con los cánticos y oraciones de los fieles en la calle más sagrada de Jerusalén.




 La Biblia relata cómo Jesucristo recorrió este icónico camino empedrado portando la cruz, desde que Poncio Pilato lo juzgara en la antigua Fortaleza Antonia ,


maqueta de la Fortaleza

hasta el Santo Sepulcro. Siguiendo los pasos de Jesús en sus últimos momentos, miles de peregrinos recorren estas calles deteniéndose en las estaciones más importantes de la Vía Dolorosa.

La Vía Dolorosa es una calle de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

 Dicha calle se ha tomado, tradicionalmente, como parte del itinerario que tomó Cristo, cargando con la Cruz, camin de su crucifixión.




Una leyenda piadosa —recogida en De transitu Mariae, un apócrifo siriaco del siglo V— cuenta que la Santísima Virgen caminaba a diario por los sitios donde su Hijo había sufrido y derramado su sangre (Cfr. Dictionnaire de spiritualité, II, col. 2577).

 Por mano de san Jerónimo, ha llegado hasta nosotros el testimonio de la peregrinación a Palestina que la noble santa Paula realizó entre los años 385 y 386: en Jerusalén, «con tanto fervor y empeño visitaba todos los lugares, que, de no haber tenido prisa por ver los otros, no se la hubiera arrancado de los primeros.




Prosternada ante la cruz, adoraba al Señor como si lo estuviera viendo colgado de ella. Entró en el sepulcro de la Anástasis y besaba la piedra que el ángel había removido de aquel. El sitio mismo en que había yacido el Señor lo acariciaba, por su fe, con la boca, como un sediento que ha hallado las aguas deseadas. Qué de lágrimas derramara allí, qué de gemidos diera de dolor, testigo es toda Jerusalén, testigo es el Señor mismo a quien rogaba» (San Jerónimo, Epitaphium sanctae Paulae, 9)




La Vía Dolorosa, la carretera por la que Jesús caminó desde el lugar donde le sentenció Poncio Pilatos hasta el Gólgota, significa “camino de los dolores”.

 Desde que los cristianos comenzaron a llegar a la Ciudad Santa, han recorrido el último camino de Jesús.


 Al menos durante los mil últimos años es el mismo por el que pasan los actuales visitantes. Con el tiempo, los relatos sagrados se fueron materializando en puntos concretos: las estaciones del Vía Crucis.

 El itinerario está basado en la procesión organizada por los Franciscanos en el siglo XIV.

Archivo:Via Dolorosa-09-.jpg


El itinerario tradicional empieza justo dentro de la Puerta de los Leones -Puerta de San Esteban-, cerca de la localizacción de la antigua Fortaleza Antonia, dirigiéndose hacia el Oeste a través de la ciudad antigua hacia la Iglesia del santo sepulcro.




TRIDUO A SAN JOSE

DIA 3

San José, custodio fiel y padre en el amor 



En este último día del triduo contemplamos a San José como custodio del Redentor y padre lleno de amor, elegido por Dios para cuidar lo más grande: Jesucristo y la Virgen María.

 Palabra de Dios 

“Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto.” (Mt 2,14) 

José no solo escucha y obedece, sino que protege, cuida y entrega su vida. En la noche, en el peligro, en la incertidumbre… él está ahí. Su amor no es teórico: es concreto, valiente y sacrificado. 

 Reflexión 

San José es el hombre que hace de su vida una misión: custodiar a Jesús. No busca protagonismo, no reclama honores; simplemente ama y sirve en lo escondido. Hoy la Iglesia lo contempla como modelo de todo padre, de todo servidor, de todo creyente: alguien que protege la vida, defiende la familia y pone su corazón al servicio del plan de Dios. En un mundo herido, San José nos enseña que amar es cuidar, que la santidad pasa por la entrega diaria y que Dios confía grandes misiones a corazones humildes. 

🙏 Oración

 Glorioso San José, custodio fiel de Jesús y María, enséñanos a amar con un corazón generoso y entregado. Haznos guardianes de la vida, de la fe y de nuestras familias. Acompáñanos en nuestras luchas y danos tu fortaleza en las pruebas. Amén. 

🌿 Propósito del día 

Realiza hoy un gesto concreto de cuidado: protege, acompaña o ayuda a alguien que lo necesite, como lo haría San José. 

 San José, custodio del Redentor, ruega por nosotros.


 DIA 2



San José, el hombre que escucha y obedece a Dios 

En este segundo día del triduo contemplamos a San José como hombre de silencio y obediencia, capaz de reconocer la voz de Dios incluso en medio de la noche. 

 Palabra de Dios 

“Cuando despertó José, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado.” (Mt 1,24) 

José no pronuncia palabras en el Evangelio, pero su vida habla con fuerza. Dios le habla en sueños, y él responde con obras. No pone condiciones, no retrasa su respuesta, no busca seguridades humanas: simplemente obedece. 

 Reflexión 

La obediencia de San José no es pasiva, sino profundamente activa: es una fe que se traduce en decisiones concretas. Se levanta, toma a María, protege al Niño, huye a Egipto, regresa cuando Dios lo indica… Su vida es un continuo “sí” al Señor. Hoy, en medio de tanto ruido, San José nos enseña que solo quien sabe guardar silencio puede escuchar a Dios. Y quien escucha de verdad, actúa con valentía y prontitud. 

🙏 Oración 

San José, hombre obediente y fiel, enséñanos a escuchar la voz de Dios en lo profundo del corazón. Ayúdanos a confiar sin miedo, a decir “sí” incluso cuando no vemos todo el camino. Haznos dóciles al Espíritu y valientes en la fe. Amén.

 🌿 Propósito del día 

Haz hoy un momento de silencio y pregúntale al Señor: “¿Qué quieres de mí?”… y comprométete a dar un paso concreto de obediencia. 

 San José, modelo de obediencia, ruega por nosotros.


DIA 1



San José, el hombre justo que confía en Dios 

La Iglesia nos invita a contemplar la figura silenciosa y luminosa de San José, el custodio fiel de Jesucristo y esposo de la Virgen María. En este primer día del triduo nos detenemos en una de las virtudes más profundas del santo patriarca: su justicia delante de Dios. 

 Palabra de Dios 

“José, su esposo, como era justo y no quería denunciarla públicamente, decidió separarse de ella en secreto.” (Mt 1,19) 

El Evangelio llama a José “justo”. En la Sagrada Escritura, ser justo no significa simplemente cumplir normas, sino vivir en profunda comunión con la voluntad de Dios. José no entiende plenamente lo que sucede con María, pero su corazón no se deja llevar por el juicio ni por el escándalo, sino por la misericordia y la confianza.

 Reflexión

José nos enseña que la verdadera justicia nace de un corazón que escucha a Dios. En medio de la incertidumbre, él permanece abierto al plan divino. Cuando el ángel le revela el misterio, José no duda: acoge a María y al Niño con fe absoluta. En un mundo que muchas veces reacciona con dureza o juicio, San José nos invita a vivir una justicia distinta: la justicia del Evangelio, que siempre está unida a la misericordia y al amor. 

🙏 Oración

 Glorioso San José, hombre justo y fiel, enséñanos a confiar en Dios incluso cuando no comprendemos sus caminos. Danos un corazón humilde, capaz de escuchar su voz y de responder con generosidad a su voluntad. Custodia nuestras familias y guíanos siempre hacia Cristo. Amén. 

🌿 Propósito del día 

Pide hoy a San José la gracia de confiar más en los planes de Dios, especialmente en aquellas situaciones de tu vida que aún no comprendes. 

 San José, custodio del Redentor, ruega por nosotros.

martes, 17 de marzo de 2026

VIA CRUCIS AL CRISTO DE LA MISERICORDIA DE SAN LORENZO

 

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Te necesitamos Señor, eres el único  del que tenemos necesidad, ven a nuestra vida con tu cruz y tu muerte.

Esa es la única verdad todo lo demás  es engaño y mentira. Estamos loco cuando nos  apartamos de Ti y solo tu  puedes llenar nuestros corazones. Ven Señor a nuestras vidas o moriremos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros


I ESTACIÓN            Jesús sentenciado a muerte

No fue solo Pilatos  quien me condenó a muerte fuisteis  y sois todos vosotros, los hombres, todos habéis  gritado en vuestra vida; no  queremos a ese , no tenemos  más rey que el Cesar. No  tenemos  más rey que el dinero, la venganza o el placer.

Porque, porque me rechazas pueblo mío, ¡respóndeme! 

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

II ESTACIÓN           Jesús cargado con la cruz 

Todos tenéis que llevar vuestra cruz, os costará como me cuesta a mi más la cruz te puede hacer santo  o un rebelde blasfemo.

Mira la cabeza de la procesión de todos los  que sufren         allí estoy yo llevando mi  cruz

III ESTACIÓN   Jesús cae en tierra por primera vez

---Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Aquí  me tienes tirado por los suelos, quitame este madero es más tuyo que mío, no te apartes quiero saber si me odias o  me amas. Continuaré mi camino.

Quiero que sepas hasta donde yo te amo, quiero  que sepas lo que vales, lo que supones para mi

 Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

 


Muéstranos  Señor tu misericordia y danos  tu salvación


IV ESTACIÓN     Jesús se encuentra a su Madre camino del Calvario

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Lo esperabas verdad Madre mía, sube al calvario conmigo. Sufre Madre, no quiero librarte de nada, serás para siempre la Madre Dolorosa, la más Dolorosa.

 Al pie de la cruz aprenderás como es el corazón del  hombre, al pie de la cruz aprenderás a amarlos con locura, allí serás la Madre de todos.

Todos los hijos que aman a sus madres te quieren a ti. Gracias Madre el Señor ha estado siempre contigo y tu siempre con el Señor también ahora camino del Calvario.


Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

V ESTACIÓN        Jesús ayudado por el Cirineo

 Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

No importa que lo hagas a la fuerza , gracias Simón,

Yo no  podía más, eres el padre de muchos hombres que llevaran la cruz, mi cruz, a través de los siglos. Los que sufrís hermanos mirad a este hombre bueno, llevad mi cruz, sabed que todo sois mis Cirineo.

Que todo me acompañéis hasta el Calvario no hay nombres solo para clavar también hay hombres para llevar la cruz

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

VI  ESTACIÓN     La Verónica enjuga el rostro a Jesús

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Ya casi no veía, ahora si 

Ahora que me has limpiado el rostro , ahora si, que veo  mejor a los hombres que no se conmueven. Ah, cuantos cobardes a mi alrededor, cuantos de ahora y de después . Se creían amigos mios y no lo eran ni para limpiarme el rostro de sangre. Cuantos me dejaran marchar así, manchado y sucio.

Pero ti mujer , has sido valiente no has tenido  miedo y te has acercado y me has limpiado el rostro que casi no veía.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

VII   ESTACIÓN    Cae el Señor en tierra por segunda ves

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Yo  he cargado con vuestros pecados y todos los borraré en la cruz. Levantarme quiero llegar  hasta el final, cuando todo  termine acuerdate que me viste por los suelos caído.

¿Cuantas veces lo he estado en tu vida?  no vivas en pecado, levantate, no me dejes caido en tu  alma tanto  tiempo.

Quiero llegar contigo hasta el final.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

Muéstranos  Señor tu misericordia y danos  tu salvación




VIII  ESTACIÓN    Jesús habla  a las mujeres de Jerusalén

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

No quiero espectadores de mi Pasión. Vosotras que  lloráis al borde del camino, ¡callad! no e hora de llorar, es hora de sufrir y amar, de sufrir  por los hombres, de amar por la Redención

No lloréis por mi , sufrir por los hombres que me rechazan , por los hombres que me condenan, sufrir por vuestros hijos que pidieron mi muerte  a Pilatos. Llorar no, ¿sufrir!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros.


IX   ESTACIÓN     Jesús cae en tierra por tercera vez

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

El Calvario está a cuatro pasos, dejarme respirar en el suelo, dejarme pensar por vosotros y de los que han de venir detrás de vosotros y me ha de ver caído  y no  me ha  de hacer caso. 

Hasta cuando  me vas a tener así en tu  vida. No tengas miedo, no te hare nada ¡no puedo! solo quiero que me mires, que me veas mis  ojos llenos de amor, que creas en mi, que me ames. Siempre os  amaré.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros





X  ESTACIÓN   Jesús despojado de sus vestiduras

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Pobre Madre, avergonzaos hombre de lo que estáis haciendo, desnudar a Dios con vuestras manos. Quiero clavar en la cruz todas  las miserias de los  hombres.

Quiero lavar todas vuestras  vergüenzas  a través de  siglos, desnudo estaré en tantos  cristianos que  profanan Tu cuerpo, su cuerpo que prende.

No lo  siento por mi , lo siento  por Ella , mi Madre,

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros


XI  ESTACIÓN    Jesús clavado en la Cruz

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Es mi Hijo vuestro hermano. Ese cuerpo salió  de mis  entrañas, yo lo parí, que bello era. Esas manos clavadas que suavemente me acariciaban. Esos pies clavados que gozosos estaban sobre mis rodillas cuando  me abrazaba de niño.

Ese rostro dolorido, que cielo era cuando estaba dormido.

Él os amaba, os lo puedo jurar, Él os amaba con locura. Nunca hizo mal a nadie, pensaba en vosotros y lo habéis clavado en la  cruz.

Es mi Hijo, es vuestro hermano.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros


XII  ESTACIÓN            Jesús muere en la Cruz

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

No hay dolor  como  ver morir a un hijo y aquí está.

Ya está muerto, la tierra esta manchada con su  sangre, con su sangre que grita hasta los cielos gritos de perdón y amor. Ya está muerto, ya no puede sufrir y junto  a todos los calvarios estaré yo en pie, viendo a mi Hijo muerto en vuestras almas vosotros que habéis  visto como  ha muerto no  volváis nunca a crucificarlo en vuestro corazón.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros


XIII  ESTACIÓN  Jesús en los  brazos de la Virgen María

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Ha muerto, ya si, ya me puedo acercar, es mi Hijo.

Dejarme abrazarlo, dejarme darle el último  beso.  Los que lleváis a Cristo muerto en vuestra alma venid a mi, soy su Madre, quiero teneros  y os quiero, cuando muráis  teneros en mis brazos.

Quiero sufris también junto a vosotros muertos por el pecado. Quiero daros como Madre la vida y se plenamente lo que soy, vuestra Madre.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros

XIV  ESTACIÓN  Jesús puesto en el sepulcro hasta su Resurrección

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos…, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. 

Han cerrado el sepulcro, mi soledad es total, ya no lo tengo, pero este sepulcro no es eterno, resucitara al tercer día como dijo. Vivirá para no morir jamás, saldrá radiante del sepulcro como un sol. Pero no tienes este sepulcro solamente hay muchos corazones que lo  tienen encerrado, muerto sin  salir a la vida.

¿ Que hacen los cristianos  con Cristo muerto en su vida? ¿ que hacen viviendo en pecado mortal? 

Ante estos sepulcros  estaré yo velando eternamente, ante los que están muertos y deberían venir esperaré amorosa el resurgir de tu alma esperare amorosa ante el sepulcro porque tu también eres mi hijo porque también te quiero tener vivo.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de nosotros






AL SAN JOSE DE MI COLEGIO

 LA CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ DE MI COLEGIO TE AYUDARÁ A CONVERTIRME EN “OTRO JOSÉ” PARA JESÚS Y MARÍA.



Cuando te entregas totalmente a San José, ¡te conviertes en una compañía fiel, amorosa y confiable de Jesús y María! 

En el Nuevo Testamento leemos que “Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.” (Lc 2,52) bajo el atento cuidado de sus padres. Ese “crecimiento” puede también sucederte si te encomiendas al cuidado paternal de San José. 

San Bernardo de Claraval explica en qué consiste esto: Quién y qué clase de hombre fue este bendito José, que por su nombre se puede deducir que — excepcionalmente — mereció ser tan honrado que se lo reconoció y llamó el padre de Dios. Esto se puede inferir de su propio nombre cuyo significado es “el que hace crecer.”2 El amor misericordioso de Dios te dio a San José para que sea tu padre espiritual. ¿Estás listo para ascender a mayores alturas en la vida espiritual? ¿Estás preparado para acercarte más a Jesús y María, para vivir y crecer en la virtud? Entonces, ¡a buscar a José! Y...........rezarle

domingo, 15 de marzo de 2026

LEON XIV POR FIN EN SU CASA

El 14 de marzo de 2026, el Papa León XIV se trasladó oficialmente a los apartamentos pontificios del Palacio Apostólico del Vaticano, retomando así la residencia tradicional de los papas después de más de una década sin uso.


El Papa León toma posesión del apartamento en el Palacio Apostólico El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede lo ha confirmado a los periodistas. 

Por la tarde tendrá lugar el traslado desde el Palacio del Santo Oficio, donde el Papa León ha residido durante estos primeros 10 meses de pontificado.

Esta tarde, 14 de marzo, el Papa León toma posesión del apartamento en el Palacio Apostólico, trasladándose, junto con sus colaboradores más cercanos, a los espacios que estaban a disposición de sus predecesores. Así lo ha confirmado hoy Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.



El Papa León XIV vuelve a vivir en el Palacio Apostólico Después de varios meses de renovación, el Papa León XIV se trasladó oficialmente este 14 de marzo de 2026 a los apartamentos pontificios del Palacio Apostólico del Vaticano, retomando la residencia tradicional de los papas. 

 Hasta ahora, el Papa había vivido en el Palacio del Santo Oficio, donde residía cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos. 

Durante más de una década estos espacios permanecieron sin uso, ya que el Papa Francisco había decidido vivir en la Casa Santa Marta como signo de sencillez durante su pontificado. 


El apartamento pontificio, ahora renovado, está situado en la Tercera Logia del Palacio Apostólico. Consta de varios espacios, entre ellos el estudio privado, desde donde el Papa se asoma para el Ángelus en la Plaza de San Pedro, la Biblioteca y una pequeña capilla.


León XIV, el 11 de mayo de 2025, había reabierto el apartamento papal del Palacio Apostólico, retirando los precintos colocados el 21 de abril tras la muerte del Papa Francisco, quien había decidido vivir en la Casa Santa Marta. 



 El primer Papa en vivir en estos espacios de la Tercera Logia fue San Pío X (1903-1914).





Con este gesto, León XIV devuelve vida a un lugar cargado de historia desde donde tantos pontífices han guiado a la Iglesia y han bendecido al mundo desde la ventana que mira a la Plaza de San Pedro. Más que un simple cambio de residencia, es también un signo de continuidad en la historia viva del papado.

 🙏 Oremos por el Santo Padre, para que el Señor lo fortalezca en su misión de confirmar a los hermanos en la fe.

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Nuestro corazón no pertenece a quien lo ha roto, sino a Aquel que ha sabido restaurarlo con amor.

 Las heridas de la vida pueden dejarnos marcados, pero nunca tienen la última palabra cuando Dios entra en nuestra historia.

 Él no mira nuestro corazón para condenarlo, sino para sanarlo, reconstruirlo y hacerlo nuevo.

 Porque al final, nuestro corazón no está hecho para la tristeza ni para el rencor, sino para amar, perdonar y volver a empezar. ✨ Y cuando Dios lo toca, incluso las heridas se convierten en caminos de gracia.

DOMINGO DE ALEGRRTE

 Celebramos en este cuarto domingo de cuaresma el llamado Domingo “Laetare”, es decir “Alégrate”



  la Santa Pascua está muy cerca. alegría en el camino de la Pascua.

Necesitamos en estos días más alegría que nunca, optimismo, ilusión, encanto, ser más positivo y pensar que pronto todo pasará.

Vivimos una situación anómala donde vemos que nos falta libertad, los amigos, un poco de luz , un poco de horizonte. Y ante esta situación se nos pone de reflexión una persona que ha sido inspiración para poetas, pintores, literatos, ignorantes.....

Esa inspiración es Jesús que salvó el mundo. El siempre nos ha concedido ub factor importante para nuestra fe y que es ni más ni menos que la alegría.

San Agustín nos dice: más vale u triste cristiano que un cristiano triste. Un cristiano triste todo lo contrario del Evangelio.

Evangelio significa Buena Noticia: Jesús ha nacido en Belén, ha subido a la Cruz y ha Resucitado.

La Pascua, que asoma en la esquina de la santa cuaresma, nos brinda la luz de Jesucristo. 

Viviremos con pasión y devoción lo que, el ruido del día a día, nos impide disfrutar: la presencia de un Cristo que es salvación, redención o más allá.

 

sábado, 14 de marzo de 2026

MI ORACIÓN Al SAN JOSÉ DE MI CASA

Durante bastante tiempo presidio el salón  de la casa de mis padres......al ser de mi abuela actualmente está en el convento. 



Glorioso San José tu vida mi ejemplo.

Sin protagonismo con el papel tan importante que tenías, ni más ni meno, que educar al Hijo de Dios Vigilante para obedecer al pronto al primer mandato. Silencioso en medio del ruidoso mundo. Prudente y humilde desde la Anunciación.

Enseñame San José cómo tonto silencio? Explicame San José cómo tanta humildad y prudencia? 

Muy fácil, aprendí en Nazaret viviendo con Jesús y María. 

¡¡¡ Cómo!!!! .............imitando a Jesús y a María. 

En tu muerte tenías a tu lado a Jesús y a María-------------------llegada mi hora que  tu me acompañes junto a Jesús y María. Amen



viernes, 13 de marzo de 2026

3º DOMINGO DE CUARESMA

SÁBADO
“ El que se humilla será enaltecido ”



En el Evangelio de hoy, Jesús nos entrega la parábola del fariseo y del publicano para contraponer dos modelos de vida cristiana: la del fariseo que, con arrogancia, piensa obtener la salvación con su propio esfuerzo, y la del publicano que reconoce su condición de pecador y pide la conversión.


según san Lucas 18, 9-14 

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: 
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano.

 El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. 

¡Qué seguro de sí mismo estaba este fariseo! Todo lo que decía era cierto, su cumplimiento era intachable. Pero así, tan satisfecho y seguro de sí mismo, contemplando con desprecio a los demás, no tenía lugar para percibir el amor de Dios en su vida.

El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”. 

En cambio, el publicano pecador sabía que lo único que podía hacer era entregar su vida en manos de Dios, porque el que no tiene nada, puede reconocer que el Dios de Jesús es su último asidero: «Señor ten misericordia de mí que soy un pecador».

Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

En esa humildad, arrepentimiento y deseo de conversión, Dios encuentra la tierra fértil donde derrochar su amor.

Si el fariseo se presentaba ante Dios “con los puños cerrados” exigiéndole todo lo que le debía, el publicano se situaba ante Dios “con las manos abiertas” dispuesto a recibir de Dios su perdón.¿Y  nosotros que somos?


Con este texto y en este caminar cuaresmal hoy estamos llamados a convertirnos profundamente, a reconciliarnos, a mirar al otro en su dignidad y a reconocer humildes que todo es Gracia.
VIERNES
“ Amarás a tu prójimo como a ti mismo ”



según san Marcos 12, 28b-34 

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Un escriba pregunta a Jesús por el mandamiento principal. Esto no nos debe extrañar porque, en tiempo de Jesús, había más de 600 mandamientos que se debían cumplir. Un fardo demasiado pesado sobre los hombros de los hombres. Y Jesús lo aligera al resumirlos todos en dos. Y con eso ya les hace un gran favor. Pero no está ahí lo original de Jesús.

Estos dos mandamientos, el del amor a Dios y al hombre, en el A.T estaban separados, incluso en libros distintos. El del amor a Dios está en el libro del Deuteronomio 6,4-5) Es el famoso Semá: “Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El otro está en el Levítico 19,18”Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos mandamientos no sólo estaban separados en los libros, sino en la vida. Uno podía amar al próximo, al que estaba cerca, pero no estaba obligado a amar los de fuera, a los extranjeros

 Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. 
El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». 
La genialidad de Jesús está en juntarlos. Ya no se podrá decir que uno ama a Dios si no ama al hombre. Son como dos vasos comunicantes: ¿Crece el amor a Dios? Crece también el amor al hermano. Y al contrario. Lo más maravilloso de todo es que Jesús cumplió los dos mandamientos sin estridencias, como la cosa más normal. Por eso, antes de morir, como su mejor testamento, nos dijo: “Esto os mando: que os améis unos a otros como Yo os he amado”.

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.



Señor, cada día me encuentro más feliz de poder conversar contigo. Y el tema de hoy es apasionante: el tema del amor. Acertar en este tema es acertar en la vida y no acertar es “no dar en la diana”. Por eso, ya desde el principio, vengo a pedirte que me aclares bien las cosas, que no me deje llevar por amores teóricos o amores falsos.

JUEVES





Dios es comunión, diálogo, apertura. Y nosotros estamos hechos a imagen de ese Dios. Por eso necesitamos comunicarnos con los demás. Al demonio que más debemos temer es al demonio “mudo” al que rompe nuestro diálogo, nuestra comunicación.

según san Lucas (11,14-23):

 EN aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. 
La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.

La polémica se centra sobre el origen del poder de Jesús. La cerrazón de algunas personas era tan fuerte que atribuían al demonio las obras buenas que Jesús hacía. En eso consistía su pecado: no reconocer todo lo bueno que Dios estaba obrando.

 Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? 
Y en lugar de eso, pedían señales extraordinarias.
A todos esos sordos que no se quieren enterar, Jesús les habla claro de que las curaciones de endemoniados son el signo de que el reino de Dios «ha llegado a vosotros»

Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? 

Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. 

Y de que en la batalla contra el Mal, no hay más que dos bandos: aliados o enemigos. El que no escucha, grita en contra. El que no anuncia, da la callada por respuesta. «El que no recoge conmigo desparrama»


Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Hoy abramos los ojos y los oídos porque Dios está obrando y hablando para llegar a nuestro corazón.

Y tú, ¿recoges o desparramas?

MIÉRCOLES

“ No he venido a abolir, sino a dar plenitud ”



Dios es amor. Dios no puede dar leyes que vayan en contra del amor o no sirvan para fomentar el amor. Llevar la ley a plenitud significa que todas las normas, por pequeñas que sean, si son vehículo del amor, me realizan, me plenifican. Pero las leyes que no fomentan ese amor no sirven.

según san Mateo 5, 17-19 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. 


En el Evangelio de hoy nos encontramos la relación de Ntro. Señor con la ley. “No he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Plenitud, deseo que en el fondo de todo ser humano se encuentra, nadie quiere vivir a medias, todos aspiramos a los bienes más grandes. Sin embargo, la plenitud de la ley de Dios se da desde lo alto de la cruz y desde el misterio de la encarnación

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. 

. La fuerza de Dios se muestra en la entrega, en la pequeñez, en la debilidad, en la humildad y el más grande, el amor; no hay mandamientos pequeños, lo importante el amor que se pone, continuamente el Señor les dice a sus discípulos: “Permaneced en mi amor”,
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. 
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

No nos quedamos en lo externo, que nos puede esclavizar, sino que más bien, deseamos el encuentro con quien nos ama y queremos hacer lo que a Él le agrada, la clave ya no es porque está mandado, no es una imposición, es más bien una respuesta de amor. Y como cambia, ya no es por estar mandado, sino como respuesta de amor. “El que me ama permanece en mí y yo en el”, -dice el Señor-.

MARTES

“ Si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? ”

Setenta veces siete es lo mismo que siempre. Y siempre es siempre. La misericordia de Dios es infinita, un caudal de amor misericordioso inagotable que se derrama a través de la gracia sobre nosotros, criaturas


según san Mateo 18, 21-35
 En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Que nosotros, agradecidos, a su vez devolvamos una parte ínfima de esa torrentera de misericordia hacia nuestros hermanos es señal de que hemos entendido el mensaje de perdonar las ofensas del prójimo siempre.

 Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

 Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. 
El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. 
el Rey perdona al siervo la increíble cantidad de diez mil talentos,

Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. 

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 
El a su vez es incapaz de perdonar a su compañero que le debía tan sólo cien denarios, que era cantidad ínfima comparada con la que a él le perdonaron.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. 
Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. 

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. 
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
De esta manera Jesús muestra que la misericordia de Dios no tiene límites, pero que así como Él nos perdona nosotros también debemos perdonar.

¿cuántas veces disculpaste a tu hermano, ese al que todos han decidido dar de lado porque lo catalogan de persona tóxica? Recuerda el número: setenta veces siete es siempre.

LUNES


“ Ningún profeta es bien recibido en su tierra ”



Hoy San Lucas nos trae un breve texto que hace referencia a la visita de Jesús a Nazaret, visita que termina en un “fracaso” debido a la testarudez y dureza de corazón de sus compatriotas.

según san Lucas 4, 24-30 

Habiendo llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. 


Elías y Eliseo dos profetas del Antiguo Testamento (Maestro y discípulo) que también sufrieron rechazo; debido a esa situación de rechazo ellos se dirigieron a anunciar y mostrar la misericordia de Dios a los paganos,

Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. 

La viuda de Sarepta (Sidón) y el general Naamán (Siria), estas dos personas son la prueba de que el amor de Dios no tiene barreras de ningún tipo.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naámán, el sirio». 

El Maestro nazareno les advierte a los judíos que si ellos persisten en rechazarlo su misión se va a extender a todos los rincones del mundo y ellos quedarán fuera. Los asistentes de la sinagoga al comprender el mensaje se enfurecen y atacan a Jesús.

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. 
Pero Lucas nos dice que, simplemente Jesús pasó entre ellos y siguió su camino, de esta manera el evangelista indica que nada se puede interponer en el camino y en la misión del Señor, anunciando así, incluso su triunfo sobre la muerte en su Pascua.


Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.


Señor, cómo te tiene que doler el verte rechazado por los tuyos y en tu misma patria. Tu que eres tan respetuoso con nuestras libertades, cuando llamas a nuestras puertas solo entras si te abrimos voluntariamente.

 Dame un corazón abierto para aceptar las opiniones de los demás y, sobre todo, un respeto a los que opinan de un modo distinto que el mío.


 DOMINGO

“ Señor, dame esa agua: así no tendré más sed 

según san Juan 4, 5-42 

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. 

Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. 

Es la sed, la que reúne junto al pozo, a Jesús y la mujer Samaritana, es el cansancio y la sed, con la que el Señor Jesús se hace el encontradizo: “dame de beber”, rompiendo así con la norma social, de no hablar con una mujer a solas en la calle. La mujer sorprendida le responde: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”

La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». 

La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». 

No importa que seas mujer. No importa que seas samaritana y no te hables con los judíos. No importa que tengas otra religión. Tú le importas a Dios. Dios te ama y tú eres hija suya. Hoy puede ser para ti un gran día. Créetelo. Deja el agua de este pozo que no calma tu sed. Tengo para ti un manantial que nunca se agota. Bebe siempre de esta agua.

Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». 

Lo que caracteriza a todo hombre y a toda mujer es la sed. Todos tenemos sed: sed de bienestar, de salud, de cariño. En definitiva, sed de felicidad. Lo peor es que, a veces, erramos el camino.

La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla». Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve». La mujer le contesta: «No tengo marido». Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. 

En eso has dicho la verdad». La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 

Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». 

Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo». En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». 

La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come». Él les dijo: «Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis». 

Ella es feliz, pero no quiere guardar su felicidad en su corazón, sino llevarla a su pueblo. Ella ha experimentado quien es Jesús y lleva este mensaje a sus paisanos. Ellos mismos se van a convencer de que la mujer les ha dicho la verdad. El apóstol nace de un encuentro al vivo con Jesús. La Samaritana no les dice: Venid a escuchar sino venid a ver, a experimentar.

Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? 

Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos». 

En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho». Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».


el Señor, nos hace caminar en la verdad de la vida y en descubrir que el verdadero culto a Dios se entabla en el corazón del hombre.

 Eso es lo que ha hecho con la samaritana, enseñarle a vivir su vida desde el interior, a caminar en la verdad y desde lo más profundo de su ser a alabar a Dios, a reconocerlo presente en su vida y a anunciarlo a los demás. Esta dicha, este encuentro con la vida hay que anunciarlo, hay que compartirlo con todos los que nos rodean.