YA ES SEMANA SANTA

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domingo, 3 de mayo de 2026

LAS CRUCES DE MAYO

El día 3 de mayo celebramos "la inventio sanctae crucis: la Invención o Hallazgo de la Santa Cruz.
El título de la fiesta de hoy "La Invención de la Santa Cruz", proviene del verbo latino invenio, que se traduce como hallar o encontrar. 
No debemos confundir este día con el de La Exaltación de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de Septiembre.


Cuenta el historiador Eusebio de Cesarea que el general Constantino, hijo de Santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: "Con este signo vencerás", y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". 
Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.



Escritores sumamente antiguos como Rufino, Zozemeno, San Crisóstomo y San Ambrosio, cuentan que Santa Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo Constantino para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Jesús. Después de muchas y muy profundas excavaciones se encontraron tres cruces. Como no se podía distinguir cuál era la cruz que de Jesús, llevaron a una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes, pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud.

Fue así como Santa Elena, y el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó.


En España es tan antigua la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, que se celebraba ya en el siglo VII. Fue Santo Toribio de Astorga, custodio las reliquias de Jesucristo en Jerusalén, quien contando con el permiso del papa de su época, trasladó un trozo de la Santa Cruz hasta Astorga, ciudad de la que fue Obispo. 



Dicha reliquia fue traslada a Liébana por cristianos que querían ponerla salvo de los musulmanes que se encontraban ya en puertas del norte de la península en el avance de su invasión. Y fue el revulsivo definitivo para que el Monasterio de Santo Toribio, se convirtiera en uno de los lugares más importantes de peregrinación.

Esta fiesta fue suprimida por el Papa Juan XXIII cuando realizó la reforma litúrgica, aunque en muchas ciudades y pueblos, como en el nuestro, se sigue celebrando por tradición.


Cruces de Siruela
La celebración gira en torno a una cruz. Una cruz que aparece en Pascua -mayo sigue siendo tiempo Pascual- no como instrumento de tortura y dolor, sino como la Cruz gloriosa de Jesucristo.


Una Cruz que se adorna y preside la fiesta y la alegría recordando el triunfo de Jesús Resucitado.

File:Cruz de mayo bailio.jpg

Villanueva de los Infantes,


Cruz-Plaza-Larga

sábado, 2 de mayo de 2026

V DOMINGO DE LA PASCUA

  DOMINGO

“ Adonde yo voy, ya sabéis el camino ”


Para Jesús su Padre lo es todo. Con razón decía que no tenía casa. Era el Padre el cielo que le cobijaba, el suelo que le sostenía, el aire que respiraba, el pan que le alimentaba, el vino que le alegraba y la almohada donde reclinaba su cabeza en momentos de agobio y de fatiga. Tan penetrado está de la presencia del Padre que “el que ve a Él está viendo al Padre”.

evangelio según san Juan 14, 1-12 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.

 En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. 

Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». 

Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». 

Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. 

Cuando Jesús se define como Camino, Verdad y Vida, significa: camino hacia el Padre; verdad del Padre y vida en el Padre.

Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». 

Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». 

Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?

¿y no me conoces, Felipe? La pregunta de Jesús a su discípulo es directa, casi como una flecha que corre rauda a clavarse en el pecho del apóstol. Pero también está dirigida a todos y cada uno de os otros, que somos sus seguidores.

 Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. 

Los Apóstoles no acababan de entender la unidad entre el Padre y Jesús, no alcanzaban a ver al Dios y Hombre en la persona de Jesús. Él no se limita a demostrar su igualdad con el Padre, sino que también les recuerda que ellos serán los que continuarán su obra salvadora: les otorga el poder de hacer milagros, les promete que estará siempre con ellos, y cualquier cosa que pidan en su nombre, se la concederá.

El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

Que estás convencido sin género de duda que Dios Padre y Dios Hijo son uno en dos personas distintas y que de esa comunión de amor entre el Padre y el Hijo nace el Espíritu Santo

 En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».



En realidad, te la está dirigiendo a ti: hace tanto que está contigo, ¿y todavía no lo conoces? Conocerlo de amarlo, de sentirse en intimidad con el Jesús sacramentado en el sagrario que se da a nosotros en la eucaristía.

E. E, DE LAS FUENTES EL DISCERNIMIENTO

DISCERNUMIENTO


Para la Real Academia Española, el discernimiento es: “Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas”.

 Sin la capacidad de discernir somos algo totalmente manipulable. Nos manifiesta el Papa que el discernimiento nos permite distinguir si es el vino nuevo que viene de Dios o una novedad engañosa del espíritu del mundo o del espíritu del diablo. Conviene meditar la frase y la pregunta es

El Papa Francisco nos dice que el discernimiento nos permite entrever el misterio del proyecto único e irrepetible que Dios tiende para cada uno. Llama el Papa a la formación de la conciencia. En el mundo de hoy, en nuestra propia sociedad, vemos cada día ejemplos de la ausencia de conciencia. 

Para el Papa Francisco una expresión del discernimiento es el empeño por reconocer la propia vocación, tarea que requiere espacios soledad y silencio. ¡Qué difícil en el mundo de hoy lleno de ruido, propaganda intencionada e inmediatez! Cuidado, silencio no es aislamiento, es un recogimiento interior en la vida de cada uno que nos permite encontrar respuestas a nuestras preguntas, necesarias y justas de cada día.




 “El discernimiento es un arte necesario para vivir según la voluntad de Dios, que nos invita a tomar decisiones libres y maduras”, afirmó el Papa Francisco al comenzar esta serie de catequesis el 31 de agosto de 2022. 

A través de ejemplos del Evangelio y ejemplos de santos, el Santo Padre actualiza la importancia de la familiaridad con el Señor, el autoconocimiento, el deseo profundo que mueve nuestras decisiones, y la necesidad de examinar el “libro de la propia vida”.




QUE ES DISCERNIR

En el Evangelio, Jesús habla del discernimiento con imágenes tomadas de la vida ordinaria; por ejemplo, describe al pescador que selecciona los peces buenos y descarta los malos; o al mercader que sabe identificar, entre muchas perlas, la de mayor valor. O el que, arando un campo, encuentra algo que resulta ser un tesoro (cf. Mt 13,44-48).



A la luz de estos ejemplos, el discernimiento se presenta como un ejercicio de inteligencia, y también de habilidad y también de voluntad, para aprovechar el momento favorable: son condiciones para hacer una buena elección. Es necesario inteligencia, habilidad y también voluntad para hacer una buena elección. Y también hay un coste necesario para que el discernimiento sea operativo. Para desempeñar su oficio lo mejor posible, el pescador tiene en cuenta la fatiga, las largas noches en el mar y el descarte de una parte de las capturas, aceptando una pérdida de ganancias por el bien de los destinatarios

El comerciante de perlas no duda en gastar todo para comprar esa perla; y lo mismo hace el hombre que ha tropezado con un tesoro. Situaciones inesperadas e imprevistas en las que es imprescindible reconocer la importancia y la urgencia de una decisión que hay que tomar. Cada uno debe tomar sus decisiones; no hay nadie que las tome por nosotros. 



En un momento determinado los adultos, libres, pueden pedir consejo, pensar, pero la decisión es propia; no se puede decir: “He perdido esto, porque lo ha decidido mi marido, mi mujer, mi hermano”: ¡no! Tienes que decidir tú, todo el mundo tiene que decidir, y por eso es importante saber discernir: para decidir bien, hay que saber discernir.


El Evangelio sugiere otro aspecto importante del discernimiento: implica los afectos. El que ha encontrado el tesoro no siente ninguna dificultad en venderlo todo, tan grande es su alegría (cf. Mt 13,44). El término utilizado por el evangelista Mateo indica una alegría muy especial, que ninguna realidad humana puede dar; y de hecho vuelve a aparecer en muy pocos otros pasajes del Evangelio, todos ellos referidos al encuentro con Dios. Es la alegría de los Magos cuando, tras un largo y penoso viaje, vuelven a ver la estrella (cf. Mt 2,10); es la alegría de las mujeres que regresan del sepulcro vacío tras escuchar el anuncio de la resurrección por parte del ángel (cf. Mt 28,8). Es la alegría de los que han encontrado al Señor. Tomar una bella decisión, una decisión correcta, siempre te lleva a esa alegría final; quizás en el camino tengas que sufrir un poco de incertidumbre, pensar, buscar, pero al final la decisión correcta te beneficia con la alegría.



ORACIONES DE LA MAÑANA DEL 4ª DOMINGO DE PASCUA

 IV DOMINGO DE PASCUA

Eres el Buen Pastor y me conoces. Tu voz es motivo para vivir, crear y confiar. 



QUIERO SER AROMA DE BUEN PASTOR 
Desprendiéndome de la distancia que infunde mi persona para abrazarme desde la cercanía que aporta el Evangelio Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”. 
  Desprendiendome  de tantas cosas que, aún siendo importantes, no son necesarias para compartir mi vida con los demás Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor

QUIERO SER AROMA DE BUEN PASTOR Llevando alegría. Cantando desde la fe aunque el auditorio esté vacío Pregonando tus excelencias aunque los oídos estén taponados Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor” 
Acercándome aunque, mi presencia, no sea cómoda Predicando aunque, mi mensaje, sea reprendido Amando aunque, mi afecto, sea ridiculizado Callando aunque, mis silencios, sean tachados de cobardía Hablando aunque, mis palabras, seas tomadas como intromisión 
Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor” Que mi palabra sea eco de la tuya, mi vida color de la tuya, mi vivir resonancia de la tuya, mis pasos huella de los tuyos, mi entrega memorial de la tuya y mi servicio para Ti y por Ti Señor Sólo así, Señor, podré decir que soy Buen Pastor.



Señor, hoy quiero acercarme al evangelio con un corazón “ensanchado” porque eres Tú mismo el que me invitas a pedir no sólo vida, sino “vida eterna”. Yo pequeño, yo frágil, yo caduco, yo mortal, puedo atreverme a pedirte “vida eterna”. Si lo hago es porque Tú, Señor, me invitas a hacerlo. Gracias, Señor, por esta gran oferta que me haces: vivir para siempre, amar para siempre, gozar para siempre, ser feliz para siempre. 

Señor, te pido que me des un corazón humilde y sencillo, como el corazón de tu madre. Vengo hoy a ti con humildad  No vengo a ti desde mi “exigencia” sino desde mi “indigencia”. No merezco que me des nada, pero sí pongo delante de ti mis manos vacías para que me las llenes.


Jesús quiere, en el discurso de despedida de sus apóstoles, recordarles que ellos llevan la luz que Cristo ha venido a traer a la tierra. Nosotros, como seguidores suyos, también somos portadores de esa luz al mundo, pero no somos más importantes que los que viven en tinieblas, porque nos envía Jesús. Y al Verbo hecho carne lo envía el Padre, principio y fundamento de todo cuanto existe.

Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos: «No os inquietéis. Confiad en Dios y confiad también en mí». Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre sino por mí». No lo hemos de olvidar nunca.

La obra de Cristo no se acaba en él. Los discípulos, imitaran al Viviente, realizarán las mismas obras que él realizó, y aún mayores. Cristo muere, y los discípulos se levantan. Habitados por el Espíritu, proclaman la resurrección y confirman que el amor es más fuerte que la muerte.



viernes, 1 de mayo de 2026

IV DOMINGO DE PASCUA

SÁBADO

“ Señor, muéstranos al Padre y nos basta ”




según san Juan 14, 7-14 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. 

Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? 

Escuchar a Jesús es escuchar al Padre. Palpar a Jesús es palpar al Padre. Se trata de que Dios, el Invisible (Jn, 1,18), se ha hecho “visible” en Jesús. Y esto es suficiente para llenar una vida de felicidad plena, rebosante, y contagiosa. Para disfrutar de esta experiencia hay que conocer a Jesús. 

Y en la biblia el verbo conocer es algo más que saber cosas. Es hacer experiencia de relación, de amistad, de intimidad. 


Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. 

El que escribe estas cosas es el discípulo amado que ha descansado su cabeza sobre el pecho de Jesús. Para ir al Padre solo hay un camino: JESÚS. 

Y como nunca podemos abarcar a Jesús, siempre estamos en camino, nunca podemos decir que ya hemos llegado.

Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. 

No hay un cristiano hecho sino que cada día se va haciendo. A los apóstoles les llamamos “discípulos” porque siempre estaban aprendiendo de Jesús.

Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».


La obra de Cristo no se acaba en él. Los discípulos, imitaran al Viviente, realizarán las mismas obras que él realizó, y aún mayores. Cristo muere, y los discípulos se levantan. Habitados por el Espíritu, proclaman la resurrección y confirman que el amor es más fuerte que la muerte.

VIERNES

“ Yo soy el camino y la verdad y la vida ”



Al final de la última cena, los discípulos comienzan a intuir que Jesús ya no estará mucho tiempo con ellos. La salida precipitada de Judas, el anuncio de que Pedro le negará muy pronto, las palabras de Jesús hablando de su próxima partida, han dejado a todos desconcertados y abatidos. ¿Qué va a ser de ellos?

según san Juan 14, 1-6 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. 

Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. 

Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

 Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». 

el Señor se nos presenta como EL CAMINO. Para ir adonde va Jesús, hay que ir a través de Jesús. «Jesús es nuestro camino» significa ir configurándonos con Él. Es decir: obrar como él, llevar una vida como la suya, dejarnos mover por un amor como el suyo. 

Para llegar a la plenitud solo lo podemos hacer de la mano de Jesús, no podemos alcanzarla si lo queremos hacer por otro medio, Él es el camino, el verdadero camino, el único camino.

Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Él viene a iluminar nuestras vidas y nuestro obrar, a sacarnos de la gran confusión y a fundamentar nuestras vidas en grandes infalibilidades. Él es la VERDAD,

Y la VIDA. Una vida en plenitud, una vida en Dios.



Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos: «No os inquietéis. Confiad en Dios y confiad también en mí». Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre sino por mí». No lo hemos de olvidar nunca.


JUEVES

“ El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí ”



san Juan 13, 16-20 

Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. 

Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. 

el que recibe a quien Jesús envía, lo recibe a él; y el que recibe a Jesús, recibe al que lo ha enviado, Dios Padre.

Esto es tanto como decir que una chispa de amor brota del Padre y se transmite al Unigénito enviado a salvar el mundo y del Cristo redentor a cada uno de sus discípulos que la portan como una llamita vacilante, débil, arriesgándose a que un mal viento la apague y los deje otra vez en tinieblas:

No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. 


Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».


Jesús quiere, en el discurso de despedida de sus apóstoles, recordarles que ellos llevan la luz que Cristo ha venido a traer a la tierra. Nosotros, como seguidores suyos, también somos portadores de esa luz al mundo, pero no somos más importantes que los que viven en tinieblas, porque nos envía Jesús. Y al Verbo hecho carne lo envía el Padre, principio y fundamento de todo cuanto existe.

MIERCOLES

“ Mi yugo es llevadero y mi carga ligera ”


según san Mateo 11, 25-30 

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.

La alabanza de Jesús va dirigida a su Padre, Señor del cielo y de la tierra. Es muy importante esa vinculación que hace Jesús entre el Padre y el Creador. Jesús ha disfrutado como nadie de la Naturaleza porque para Él no existe “naturaleza muerta” sino que toda la creación es un regalo del Padre para nosotros.

 Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 

Por otra parte, Jesús aparece como el verdadero descanso para los apóstoles. Y ¿dónde descansamos las personas? El verdadero descanso está en el amor.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. 

El niño descansa en los brazos de su madre; y el esposo con su esposa, y los amigos con sus amigos. Y toda persona está llamada a descansar en el corazón de Dios. “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón va de tumbo en tumbo mientras no descanse en Ti”.

Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


Señor, te pido que me des un corazón humilde y sencillo, como el corazón de tu madre. Vengo hoy a ti con humildad  No vengo a ti desde mi “exigencia” sino desde mi “indigencia”. No merezco que me des nada, pero sí pongo delante de ti mis manos vacías para que me las llenes

MARTES

 Lectura del santo evangelio según San Juan (10, 22-30)




Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? 

Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús es aquel que es capaz de mantenernos en vilo. Jesús no pasa nunca indiferente ante nosotros. Él mantiene un interés, una búsqueda, una inquietud. Su misma vida nos invita a preguntarnos: ¿Quién es éste El mismo evangelio de hoy nos da la respuesta: Es aquel que es capaz de ofrecer a los mortales una “vida eterna”

 Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. 

 La vida, la vida auténtica, la vida en plenitud, la vida eterna, sólo la tenemos a través de Jesús. Él nos pone en relación con el Padre y con nuestros hermanos. 

 Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

 Jesús nos invita a ser sus discípulos, pero para serlo debemos dejarnos atraer por el Padre hacia Él. Y la oración humilde del hijo, que nosotros podemos hacer, es: Padre, atráeme a Jesús; Padre, llévame a conocer a Jesús, y el Padre enviará al Espíritu para abrirnos los corazones y nos llevará a Jesús.

 Mi Padre, lo que me ha dado, es mayor que todo, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno». 

 Señor, hoy quiero acercarme al evangelio con un corazón “ensanchado” porque eres Tú mismo el que me invitas a pedir no sólo vida, sino “vida eterna”. Yo pequeño, yo frágil, yo caduco, yo mortal, puedo atreverme a pedirte “vida eterna”. Si lo hago es porque Tú, Señor, me invitas a hacerlo. Gracias, Señor, por esta gran oferta que me haces: vivir para siempre, amar para siempre, gozar para siempre, ser feliz para siempre. 

 LUNES

“ Yo soy la puerta ”


En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.

san Juan 10, 1-10 

En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 

Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.

Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

 Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». 

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 

Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».



Cristo es nuestro Pastor y nosotros somos su rebaño, llamados a participar en su admirable victoria sobre el pecado y la muerte (

A través del bautismo nos integramos en la Iglesia, su rebaño (1 lect.), y hemos vuelto al pastor y guardián de nuestras vidas (2 lect.). Por eso, podemos siempre cantar llenos de confianza en Cristo: «El Señor es mi pastor, nada me falta». Él nos da su gracia en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, cuya mesa abundante nos prepara cada domingo  Y, entrando por Él, la Puerta de las ovejas, nos salvaremos. 


DOMINGO

“ El Pastor auténtico da la vida por sus ovejas ”





En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.

san Juan 10, 1-10 

En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 

Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.

Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

 Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». 

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 

Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».



Cristo es nuestro Pastor y nosotros somos su rebaño, llamados a participar en su admirable victoria sobre el pecado y la muerte (

A través del bautismo nos integramos en la Iglesia, su rebaño (1 lect.), y hemos vuelto al pastor y guardián de nuestras vidas (2 lect.). Por eso, podemos siempre cantar llenos de confianza en Cristo: «El Señor es mi pastor, nada me falta». Él nos da su gracia en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, cuya mesa abundante nos prepara cada domingo  Y, entrando por Él, la Puerta de las ovejas, nos salvaremos. 

MES DE MAYO: MES DE MARÍA

Mayo, un mes muy importante para nosotros los cristianos, ya que lo dedicamos especialmente a honrar y venerar a la Virgen María, Madre de Nuestro Señor y también Madre nuestra.


Pablo VI decía: "Para ser auténticamente cristianos, hay que ser verdaderamente marianos".
Ella es Arca de la Alianza; refugio de pecadores, consuelo de los afligidos.


Ella es la estrella de la mañana que nos lleva de su mano en nuestro peregrinar por este mundo. Ella es salud para los enfermos de cuerpo y alma. Ella es la causa de nuestra alegría.


Honremos, pues, a la Virgen María cada día de nuestra vida y de forma especial en este mes de mayo.




El mes de Maria es una antigua y muy bella tradición, que tiene sus inicios en Europa, continente que se caracteriza precisamente, por sus profundas raíces cristianas, como lo testifica su historia, su cultura y su religión.


El Mes de María se reza en Mayo, en el llamado “mes de las flores”, que se llama así, porque con la llegada del buen tiempo y tras las lluvias invernales, el campo y los jardines comienzan a cubrirse de un verde intenso y de los colores y aromas de las flores. Es el apogeo de la primavera.


Y así, desde la edad media se consagró el "mes de las flores" a la Virgen María para rendir culto a las virtudes y bellezas de la Madre de Dios. Quizá se escogió este mes también como una sustitución cristiana de las solemnidades paganas de ese mes en honor de “Flora”, de hecho todo el mes de mayo estaba consagrado a la “diosa” como mes de las flores y mes de la madre y tomaba su nombre de una diosa de la naturaleza romana llamada "Maia"(madre natura vinculada a la idea de vegetación y florecimiento), de cuyo nombre deriva el mes, que nosotros hoy conocemos como mayo.

 La primera noticia clara que se tiene de la consagración del mes de mayo a la Virgen, viene de Alfonso X, "el Sabio", rey de España, en el siglo XIII. Este rey - Juglar cantaba en sus "Cantigas de Santa María" los loores de mayo en honor de la Virgen Santísima.





Con el florecimiento espiritual del siglo XVI se dio gran impulso a esta hermosa práctica, con especiales ejercicios de piedad durante todos los días, en los que se van considerando diversos misterios, títulos y excelencias de la Madre del Señor. La universalización de esta práctica vino a verificarse en el siglo XIX, cuando fue favorecida y enriquecida con indulgencias por los sumos Pontífices Pío VII y Pío VIII.

 

 Venid y vamos todos con flores a porfía
con flores a María que Madre nuestra es.


jueves, 30 de abril de 2026

FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO

EL DÍA UNO DE MAYO




El origen de la fiesta litúrgica de San José Obrero se remonta al 1 de Mayo de 1955. Ese día, Roma era un hervidero de gentes venidas de muchas partes del orbe, y en la Ciudad Eterna parecía correr un aire nuevo, recién estrenado.



 Era un encuentro multitudinario y gozoso de más de 200.000 obreros con el Papa Pío XII. Ese mismo día, 1 de Mayo de 1955, en el incomparable marco de la plaza de San Pedro repleta de trabajadores, el Papa proclamaba la Fiesta del Trabajo, y en el calendario de la Iglesia universal nacía la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores.



La oración con la que el papa Juan XXIII terminaba su alocución en esta fiesta el año 1959:




" ¡Oh glorioso San José, que velaste tu incomparable y real dignidad de guardián de Jesús y de la Virgen María bajo la humilde apariencia de artesano, y con tu trabajo sustentaste sus vidas, protege con amable poder a los hijos que te están especialmente confiados!



En Nazaret, pequeño poblado, situado en las últimas estribaciones de los montes de Galilea, residió la Sagrada Familia cuando pasado ya el peligro y volvieron de su destierro en Egipto.

Y allí es donde José, viviendo en parte en un taller de carpintero y en parte en una casita semi -excavada en la ladera del monte, desarrolla su función de cabeza de familia.



 Como todo obrero, debe mantener a los suyos con el trabajo de sus manos: toda su fortuna está radicada en su brazo, y la reputación de que goza está integrada por su probidad ejemplar y por el prestigio alcanzado en el ejercicio de su oficio.



lunes, 27 de abril de 2026

3ª VIAJE APOSTOLICO GUIMEA ECUATORIAL III




Estadio de Malabo Santa Misa, a las 12:00 horas locales, por el Santo Padre



https://youtu.be/__TyYURSeW8?si=UobE_HuVzMZgWrlE


El Papa: Que el anuncio de la Palabra se convierta en pan bueno para todos En la misa celebrada en el estadio de Malabo, León XIV animó a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial a "continuar con alegría la misión de los primeros discípulos" y a dar "testimonio con sus vidas de la fe que salva". Cuando impera la "tristeza individualista", fruto de un corazón avaro, observó, "es precisamente el amor del Señor el que sostiene nuestro compromiso, sobre todo al servicio de la justicia y la solidaridad". 



“El anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón, en una palabra, se hace Iglesia”. Fueron palabras del Papa León en la Santa Misa que presidió en el Estadio de Malabo, en el último día de viaje apostólico a Guinea Ecuatorial. Dirigiéndose a unos 30 mil fieles presentes en la instalación deportiva, el Santo Padre inspiró su reflexión en la lectura de la liturgia del día de los Hechos de los Apóstoles que relata el encuentro de Felipe con un viajero que, desde Jerusalén, regresa a África. 

 “Las Escrituras que acabamos de escuchar nos interpelan, preguntándonos a cada uno de nosotros “si sabemos” y “cómo” leemos las páginas bíblicas que hoy compartimos”, expresa el Pontífice abriendo su reflexión. Se trata – puntualiza – de una invitación tan seria como providencial, porque nos prepara para leer juntos el libro de la historia, es decir, las páginas de nuestra vida, que Dios sigue inspirando con su sabiduría.



HOMILIA

https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/homilies/2026/documents/20260423-guinea-equatoriale-messa-malabo.html



Felipe, relata el Papa, viendo que aquel peregrino, un eunuco de la reina de Etiopía, leía las Escrituras, le pregunta si comprendía lo que estaba leyendo. Y el viajero le responde: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?” Su pregunta - observa el Santo Padre - se convierte así no sólo en una apelación a la verdad, sino en una expresión de curiosidad. 

 León nota que este hombre tiene inteligencia y cultura y lo demuestra tanto en el trabajo como en la oración, “pero no es plenamente libre”. Y esta condición está grabada dolorosamente en su cuerpo ya que “no puede generar vida, todas sus energías están al servicio de un poder que lo controla y lo domina”.



Un acto personal y eclesial, no solitario

 Mientras este peregrino regresa a su patria, “el anuncio del Evangelio lo libera” y cuando encuentra a Felipe, se convierte no sólo en lector o espectador sino en “protagonista de un relato que lo involucra porque se refiere precisamente a él” y el texto sagrado suscita “su pregunta sobre la verdad”, afirma el Papa. “Entra en la historia de la salvación, que es ‘hospitalaria’ para con todo hombre y mujer, especialmente para con los oprimidos, los marginados y los últimos” renaciendo así a una vida nueva. 

 Como él, también nosotros hemos sido hechos cristianos por el Bautismo, heredando la misma luz, es decir, la misma fe, para leer la Palabra de Dios. Para reflexionar sobre las profecías, para orar los salmos, para estudiar la Ley y proclamar el Evangelio con nuestra vida. Todos los textos bíblicos, en efecto, revelan en la fe su verdadero sentido, porque en la fe fueron escritos y transmitidos hasta nosotros; por eso su lectura es siempre un acto personal y también eclesial, no un ejercicio solitario o meramente técnico.

 El siervo sufriente es Jesús que nos salva 

Leemos juntos la Escritura "como un bien común de la Iglesia, teniendo como guía al Espíritu Santo", añade el Obispo de Roma, y como el eunuco, "también nosotros podemos comprender la Palabra de Dios gracias a una guía que nos acompaña en el camino de la fe".

 El viajero africano estaba leyendo una profecía que se cumplió para él en aquel entonces, como se cumple hoy para nosotros: el siervo sufriente del que habla el profeta Isaías es Jesús, aquel que, mediante su pasión, muerte y resurrección, nos redime del pecado y de la muerte. Él es el Verbo hecho carne, en quien encuentra cumplimiento toda palabra de Dios: revela su intención originaria, su sentido pleno y su fin último.



Cristo plenitud de vida y de sentido 

Como afirma Cristo, 'sólo el que viene de Dios ha visto al Padre'. En el Hijo, el Padre mismo muestra su gloria: Dios se hace ver, oír y tocar. A través de los gestos de Jesús - explica el Papa - el Redentor, el Padre da plenitud a lo que hace desde siempre, esto es, dar vida. Crea el mundo, lo salva y lo ama para siempre. Mientras celebramos este acontecimiento de salvación - evidencia - el Señor nos llama a una elección decisiva: 'El que cree, tiene Vida eterna'. El Papa plantea entonces una interrogación: “¿Confío en que su amor es más fuerte que mi muerte? Al decidir creerle, cada uno de nosotros elige entre una desesperación cierta y una esperanza que Dios hace posible”. Y dirigiéndose a los fieles ecuatoguineanos exclama: 

 “¡Cristo lo es todo para nosotros! En Él encontramos plenitud de vida y de sentido: «Si estás oprimido por la injusticia, Él es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, Él es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, Él es la vida; si deseas el cielo, Él es el camino; si estás en las tinieblas, Él es la luz. Con la compañía del Señor, nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados: así como toda cruz encuentra redención en Jesús, así en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido.


Continuar la misión de los primeros discípulos 

Al finalizar su homilía el Santo Padre anima a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial, a continuar "con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús”. 

 Leyendo juntos el Evangelio, sean anunciadores apasionados, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía, den testimonio con sus vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos.

 


 El recuerdo del vicario general de Malabo 

Antes de su homilía, el Papa León recuerda a monseñor Fortunato Nsue Esono, vicario general de la archidiócesis de Malabo, fallecido repentinamente. 

 Invito a vivir con espíritu de fe este momento de dolor y confío que, sin dejarse Ilevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte.



"Llevo conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad" 

Al término de la celebración eucarística, el Papa se despide de Guinea Ecuatorial y también de África, “al finalizar el viaje apostólico que Dios me ha concedido realizar durante estos diez días”. 

 “Agradezco al Sr. Arzobispo, Monseñor Juan, y a los demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, Cristo la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo”, expresa el Santo Padre. 

 Su gratitud se extiende también “a las autoridades civiles del país y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al éxito de mi visita”.

 Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro. 

 “Hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”, afirma a continuación, destacando el papel del país en los primeros siglos de la Iglesia. 

 El Pontífice concluye encomendando de corazón al pueblo de Guinea Ecuatorial y a toda África a la Virgen María, “a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestra nación y a todos los pueblos africanos”.



El Papa León XIV se trasladó directamente desde el estadio al Aeropuerto Internacional de Malabo, tras presidir la misa que puso fin a su visita al país, donde fue despedido por la Pareja Presidencial y el Vicepresidente de la República, en un cierre cargado de simbolismo para su viaje apostólico por África.

https://www.youtube.com/live/72-Latqa-YU?si=PnwwDaQ1wwh4EIp

Concluida la celebración eucarística -último gran acto público en territorio ecuatoguineano-, el Pontífice emprendió el recorrido hacia el aeropuerto, donde le esperaba la ceremonia oficial de despedida. El trayecto, breve pero significativo, marcó el paso de la celebración litúrgica al adiós institucional.


https://www.youtube.com/live/6CqDJ8GJhOc?si=akNxnArWR81J-cAQ

 El Pontífice fue recibido por el presidente de Guinea Ecuatorial, S. E. el señor Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, y por su esposa, Constancia Mangue de Obiang.

 



 Ya en el Aeropuerto Internacional de Malabo, el Santo Padre fue recibido por autoridades civiles y eclesiásticas, quienes le rindieron los honores correspondientes antes de su partida.


 En la pista, León XIV saludó a los representantes del Gobierno y de la Iglesia local, agradeciendo la acogida recibida durante su estancia. La ceremonia se desarrolló conforme al protocolo habitual: presencia de guardia de honor, saludos finales y despedida formal antes de subir al avión. 




 El hecho de trasladarse directamente desde la misa al aeropuerto reforzó el carácter de la eucaristía como acto culminante de la visita. La homilía pronunciada en el estadio -centrada en la fe, la libertad y la esperanza- quedó así como el último mensaje del Papa en suelo africano. 

 Tras la despedida, el Pontífice subió al avión que lo trasladó de regreso a Roma, cerrando una gira que lo llevó por varios países africanos, y que ha estado marcada por llamados constantes a la justicia, la solidaridad y el compromiso con el bien común. 

 Con su partida desde Malabo, León XIV concluye su primer viaje al continente africano, dejando una huella profunda tanto en el ámbito espiritual como en el social, y reafirmando el papel de África en el presente y futuro de la Iglesia.



https://www.youtube.com/live/72-Latqa-YU?si=QBdlrLBUz7VSvWqN

Tras la interpretación de los himnos, el homenaje a las banderas, el paso de la Guardia de Honor y el saludo de las respectivas delegaciones, el Papa León XIV subió a bordo de un ITA A330-900neo y partió a las 12:54 hora local con destino a Roma. 

 El aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Fiumicino está previsto aproximadamente a las 19:55. Telegrama al Presidente de la República de Guinea Ecuatorial Inmediatamente después de su partida, el Papa León XIV envió al Presidente de la República de Guinea Ecuatorial el siguiente telegrama: 

 Telegrama del Santo Padre Su Excelencia Teodoro Obiang Nguema Mbasogo Presidente de la República de Guinea Ecuatorial Ciudad de la Paz Al partir de Guinea Ecuatorial tras mi viaje apostólico, quiero expresar mi profunda gratitud a Su Excelencia, a las autoridades locales y a sus conciudadanos por la generosa acogida y la calidez que me han brindado a lo largo de mi visita.

 Ruego a Dios Todopoderoso que conceda al país las bendiciones de la unidad y la prosperidad.