YA ES SEMANA SANTA

YA ES SEMANA SANTA
Ver pinchando la imagen

Páginas

domingo, 4 de octubre de 2026

LEON XIV, ROSARIO Y PROCESION DE LAS ANTORCHAS

Al culminar la tercera jornada de su viaje apostólico a Francia, el Papa León XIV encabezó el rezo del Santo Rosario y procesión con antorchas (aux flambeaux) en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, una de las tradiciones más emblemáticas de este centro mariano y patrimonio cultural inmaterial de Francia. 

Video

https://www.youtube.com/live/F65lDP0Kjnk?si=xXf5xjTUqhxz1bhV


 Antes de comenzar el rezo del Rosario, el Papa se detuvo un momento frente a la imagen de Nuestra Señora de Lourdes para rezar en silencio. 





Seguidamente dio inicio la procesión, encabezada por la cruz y la imagen de la Virgen de Lourdes iluminada, que recorrió el santuario ante una multitud de peregrinos que permanecieron con sus velas encendidas.


Finalizado el Rosario, cuyos misterios se rezaron en diferentes idiomas, el Santo Padre se dirigió a los fieles, asegurando que este gesto es una respuesta al pedido que Nuestra Señora, a través de Santa Bernadette, dirigió a los sacerdotes: "Que se venga aquí en procesión". 

discurso del Papa

https://youtu.be/4sTNnDgL00s?si=CzmG_VgKEM5MvJCk

 En ese contexto, consideró conmovedor "ver al pueblo fiel, de generación en generación, responder con amor y confianza a la tierna invitación de la Virgen María", escucharlos entonar himnos llenos de fervor y fe, y caminar con sus velas encendidas hacia su Madre del cielo. 



 El Pontífice aseguró que "esta luz que nos guía y nos atrae es la de la esperanza que nunca nos abandona, incluso durante nuestra peregrinación por esta vida, a menudo marcada por pruebas, pero ya plena por la alegría de sabernos hijos de Dios, amados y salvados por Jesús".

 León XIV se refirió en particular a los enfermos que llegan a Lourdes para ofrecer sus dolencias a la intercesión de la Virgen: "Necesitamos participar en esta procesión con ustedes, queridos enfermos, para comprender plenamente su realidad", afirmó, y citando al Papa Pío XII, expresó: "¡Nunca en lugar alguno de la tierra se ha visto semejante cortejo de sufrimiento, nunca semejante resplandor de paz, de serenidad y de alegría!". 



 Ese milagro de suscitar serenidad y alegría en medio de la prueba, aseguró el Papa, es posible "porque Dios nos concede la gracia de dirigir nuestra mirada hacia un futuro más lejano, más allá de nuestro horizonte terrenal, un futuro de felicidad infinita en Dios, que tenemos la certeza de alcanzar si permanecemos firmes en la fe y en la caridad".



En palabras de San Pablo, el Pontífice animó a la multitud diciendo: "Los sufrimientos del tiempo presente no tienen comparación con la gloria que un día se nos manifestará", e invitó a los enfermos a guardar en la memoria esas "palabras de oro".

 Asimismo, llamó a perseverar en el camino en el que María nos precede, y acudir con confianza hacia Ella, cuya Inmaculada Concepción "resplandece como un faro en medio de la noche".



 "Ella es signo de la victoria del amor, de la bondad y de Dios, dando a nuestro mundo la esperanza que necesita", afirmó el Santo Padre. Por eso, exhortó a volver la mirada hacia Ella, "tan gloriosa y tan humana", y dejar que Ella nos conduzca hacia Dios, que es el vencedor. 



 Al recordar que fue en Lourdes donde María se presentó a sí misma como la Inmaculada Concepción, León XIV recordó que "Jesús, por los méritos de su Pasión y de su Resurrección, quiso preservar a su Madre de toda mancha del pecado original; hizo de ella una nueva Eva —sobre quien el demonio nunca tendrá poder alguno—, a partir de la cual todo vuelve a empezar, todo vuelve a ser posible, tanto para el mundo como para cada uno de nosotros".



 Por ese motivo, afirmó, "su amparo y su intercesión no son secundarios para el cristiano que desea acoger la gracia de la Redención, obtenida por la sangre de Jesús, y luchar contra el mal".






 Describiendo a la Virgen como "la estrella del mar" —Stella maris— recordó la oración de San Bernardo: "Oh, tú, que te sientes lejos de tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, no desvíes los ojos de la luz de esta estrella. [...] Si la sigues no puedes desviarte; si la invocas no puedes desesperar; si piensas en ella, no puedes equivocarte; si ella te sostiene, no caes; si ella te protege no tienes qué temer, si ella te guía no te cansas; si ella te es propicia, llegarás a la meta". 



 Finalmente, dirigiéndose a los fieles de todo el mundo que llegaron a Lourdes para participar de la "ferviente y serena" procesión de luces, los invitó a llevar sus intenciones más queridas y urgentes a Nuestra Señora. 

 "Al contemplarla en su Inmaculada Concepción, brotan en nuestro corazón una alegría y una esperanza invencible: pues, revestida del sol, con la luna bajo sus pies y coronada de estrellas, ella es gloriosa, es poderosa; y, al mismo tiempo, es humilde, está muy cerca de nosotros, es la Madre de Jesús, es nuestra Madre", concluyó.




800 AÑOS DEL TRANSITO DE SAN FRANCISCO DE ASIS


4 DE OCTUBRE




La fiesta del 4 de octubre de 2026 adquiere un significado verdaderamente histórico: la Iglesia conmemora el VIII Centenario del Tránsito de san Francisco y vive un Año Jubilar Franciscano especial, convocado con ocasión de este aniversario. 



 Francisco de Asís. 4 de octubre 

Esta noche no vivimos unas vísperas cualquiera. Hace exactamente 800 años, el 3 de octubre de 1226, san Francisco de Asís entregaba su vida al Señor en la Porciúncula, recibiendo a la muerte como «hermana» y culminando una existencia marcada por el Evangelio, la pobreza, la fraternidad y la paz. 

Esta noche recordamos aquel 3 de octubre de 1226, cuando Francisco de Asís culminó su camino terreno y salió al encuentro del Señor.

Por eso su fiesta del 4 de octubre de 2026 adquiere un significado verdaderamente histórico: la Iglesia conmemora el VIII Centenario del Tránsito de san Francisco y vive un Año Jubilar Franciscano especial, convocado con ocasión de este aniversario. 

Ochocientos años después, su tránsito sigue hablándonos de una vida entregada por completo al Evangelio: una vida pobre, fraterna, reconciliada con la creación y enamorada de Cristo.

San Francisco de Asís, enséñanos a vivir con sencillez, a amar sin medida y a convertirnos en instrumentos de la paz de Cristo. Ruega por nosotros. 

Los franciscanos ensalzan su figura en un jubileo que da la vuelta al mundo

.





sábado, 3 de octubre de 2026

SAN FRANCISCO DE ASÍS

Hoy, 4 de octubre, la Iglesia celebra la fiesta de San Francisco deAsís.

Nace en Asís -Italia-en 1182.
Después de una juventud disipada en diversiones, se convirtió, renunció a los bienes paternos y se entregó de lleno a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Dio a sus seguidores unas sabias normas, que luego fueron aprobadas por la Santa Sede. Fundó una Orden de frailes y su primera seguidora mujer, Santa Clara que funda las Clarisas, inspirada por El.




UN SANTO PARA TODOS
Ciertamente no existe ningún santo que sea tan popular como él, tanto entre católicos como entre los protestantes y aun entre los no cristianos. San Francisco de Asís cautivó la imaginación de sus contemporáneos presentándoles la pobreza, la castidad y la obediencia con la pureza y fuerza de un testimonio radical.
Llegó a ser conocido como el Pobre de Asís por su matrimonio con la pobreza, su amor por los pajarillos y toda la naturaleza. Todo ello refleja un alma en la que Dios lo era todo sin división, un alma que se nutría de las verdades de la fe católica y que se había entregado enteramente, no sólo a Cristo, sino a Cristo crucificado.

LOS PRIMEROS AÑOS DE SU VIDA 1182-1206



Francisco nació en Asís, ciudad umbra del centro de Italia, en ausencia del padre, Pedro de Bernardone, rico importador de tejidos franceses de calidad, que luego vendía en los mercados de la región. Su madre, madonna Pica, lo bautizó con el nombre de Juan, pero su padre, al volver, empezó a llamarlo "Francesco" (francés). El mísmo día de su nacimiento un peregrino llamó a la puerta de su casa y recibió de Pica una generosa limosna. Entonces él, agradecido, bendijo al pequeño, anunciando que sería uno de los hombres más buenos del mundo.


El niño recibió de su madre una buena educación. Fue a la escuela de su parroquia, San Jorge, y a los 14 años empezó a trabajar en la tienda del padre, demostrando ser un hábil comerciante.

En su juventud, Francisco era muy dado a las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores. Disponía de dinero en abundancia y lo gastaba pródigamente, con ostentación. Ni los negocios de su padre, ni los estudios le interesaban mucho, sino el divertirse en cosas vanas que comúnmente se les llama "gozar de la vida". Sin embargo, no era de costumbres licenciosas y era muy generoso con los pobres que le pedían por amor de Dios.



Cuando Francisco tenía unos 20, estalló la discordia entre las ciudades de Perugia y Asís, y en la guerra, el joven cayó prisionero de los peruginos. La prisión duró un año, y Francisco la soportó alegremente. Sin embargo, cuando recobró la libertad, cayó gravemente enfermo. La enfermedad, en la que el joven probó una vez más su paciencia, fortaleció y maduró su espíritu.

Cuando se sintió con fuerzas suficientes, determinó ir a combatir en el ejército de Galterío y Briena, en el sur de Italia. Con ese fin, se compró una costosa armadura y un hermoso manto. Pero un día en que paseaba ataviado con su nuevo atuendo, se topó con un caballero mal vestido que había caído en la pobreza; movido a compasión ante aquel infortunio, Francisco cambió sus ricos vestidos por los del caballero pobre. Esa noche vio en sueños un espléndido palacio con salas colmadas de armas, sobre las cuales se hallaba grabado el signo de la cruz y le pareció oír una voz que le decía que esas armas le pertenecían a él y a sus soldados.

Francisco partió a Apulia con el alma ligera y la seguridad de triunfar, pero nunca llegó al frente de batalla. En Espoleto, ciudad del camino de Asís a Roma, cayó nuevamente enfermo y, durante la enfermedad, oyó una voz celestial que le decia: "¿A dónde vas, Francisco?", y él, comprendiendo por fin quién era el que le hablaba, respondió: ¿Señor, qué quieres que haga?". La respuesta fue: "Vuelve a Asís, porque el sueño tienes que interpretarlo de otro modo. Yo te diré lo que tienes que hacer".

Al principio volvió a su antigua vida, aunque tomándola menos a la ligera. La gente, al verle ensimismado, le decían que estaba enamorado. "Sí", replicaba Francisco, "voy a casarme con una joven más bella y más noble que todas las que conocéis".
Poco a poco, con mucha oración, fue concibiendo el deseo de vender todos sus bienes y comprar la perla preciosa de la que habla el Evangelio.
En sus ratos libres se retiraba a orar en lugares solitarios. A veces iba a una cueva o "cripta" que, según la tradición, estaba en las inmediaciones de la iglesia de Santa María la Mayor o del Obispado, no lejos de su casa.




Paseándose en cierta ocasión a caballo por la llanura de Asís, encontró a un leproso. Las llagas del mendigo aterrorizaron a Francisco; pero, en vez de huir, se acercó al leproso, que le tendía la mano para recibir una limosna. Francisco comprendió que había llegado el momento de dar el paso al amor radical de Dios. A pesar de su repulsa natural a los leprosos, venció su voluntad, se le acercó y le dio un beso. Aquello cambió su vida. Fue un gesto movido por el Espíritu Santo, pidiéndole a Francisco una calidad de entrega, un "sí" que distingue a los santos de los mediocres.

San Buenaventura nos dice que después de este evento, Francisco frecuentaba lugares apartados donde se lamentaba y lloraba por sus pecados. Desahogando su alma fue escuchado por el Señor. Un día, mientras oraba, se le apareció Jesús crucificado. La memoria de la pasión del Señor se grabó en su corazón de tal forma, que cada vez que pensaba en ello, no podía contener sus lágrimas y sollozos

SAN DAMIAN



Un día salió a dar un paseo y entró a rezar en la vieja iglesia de San Damián, fuera de Asís. Y, mientras rezaba delante del Crucifijo puesto sobre el altar, tuvo una visión de Cristo crucificado que le traspasó el corazón, hasta el punto de que ya no podía traer a la memoria la pasión del Señor sin que se le saltaran las lágrimas. Y sintió que el Señor le decía: "Francisco, repara mi iglesia; ¿no ves que se hunde?".




El Señor se refería a la Iglesia de los creyentes, amenazada, como siempre, por mil peligros, mas él entendió que se refería a San Damián y, como era rico, pensó que era cuestión de dinero. Se fue a la tienda de su padre, cargó el caballo con las mejores telas y se fue a venderlas al mercado de Foliño. Al regreso entregó el dinero a messer Pedro, el cura de San Damián, más éste no quiso aceptar, temiendo que fuese una burla, y por miedo a sus padres. Entonces Francisco decidió quedarse allí, y reparar él personalmente la iglesia y ayudar a los pobres, según sus planes.

RENUNCIA A TODOS SUS BIENES

Cristo de San Damian


La brusca reacción de Pietro Bernardoni al saber lo ocurrido obligó al hijo a permanecer escondido más de un mes en un sótano, atendido en secreto por alguien de su casa. Allí lloraba y rezaba, pidiendo al Señor verse libre de las iras del padre; hasta que, un día, experimentó tal dulzura, que no dudó en salir a la luz y exponerse a las burlas de sus paisanos, que lo tomaban por loco, y a la violenta furia del padre, que lo encerró sin contemplaciones en un cuarto oscuro de su casa. Pero la madre, viendo que nada podía hacer entrar en razón a Francisco, aprovechó una de las ausencias del marido para dejarlo libre.

San Francisco en extasis



Cuando el padre regresó, viendo que no sólo se mantenía en su propósito, sino que además le hacía frente, lo denunció a los cónsules de la ciudad, con intención de desheredarlo y desterrarlo; mas Francisco se negó a comparecer, alegando su propósito de consagrarse al Señor. Entonces Pedro Bernardoni trasladó la denuncia al obispo y éste citó a ambos a juicio y logró convencer al hijo para que devolviera el dinero, animándolo a comportarse como un hombre y a confiar en el Señor, que ya le daría los medios para reparar la iglesia. Dicho y hecho: Francisco entró en la antecámara del obispo, se quitó toda la ropa, la dobló cuidadosamente y puso encima el dinero; luego salió fuera y, ante el asombro de todos, devolvió todo a su padre, diciendo: "Ya no diré más padre mío Pedro de Bernardone, sino, solamente, Padre nuestro que estás en los cielos".



El obispo, que lo había cubierto inmediatamente con su capa, pues era pleno invierno, trataba de descifrar el significado de todo aquello, que no era sino la consagración improvisada y atípica de un penitente. Poco después le dejaron la túnica corta del hortelano del obispado, y así, desnudo, como explica San Buenaventura, se dispuso a seguir a Cristo pobre y desnudo, en una nueva vida radicalmente distinta a la anterior.
El padre se marchó furioso a su casa, dejando al hijo sin nada y a los testigos de la escena indignados y llorando de compasión. No se sabe cuando murió, pero es seguro que fue antes de mayo de 1215, fecha en que al hermano de Francisco, en un acto notarial, lo llaman Ángel "de Pica", y no "de Pedro Bernardoni".

LEON XIV EN LORDES 2ª PARTE



 Ya por la tarde, el Pontífice mantendrá a las 15:30 horas un encuentro con los enfermos y hospitalarios en el Accueil Notre-Dame,


https://www.facebook.com/reel/907057619152369

La intensa agenda del papa León XIV en Lourdes prosiguió en la tarde de este domingo con una de las visitas más significativas de esta etapa de su Viaje Apostólico a Francia: el encuentro con los enfermos, los trabajadores y los voluntarios de la ‘Accueil Notre-Dame’.

 A las 15:15 horas, el pontífice abandonó la Casa Episcopal y se trasladó a este histórico centro de acogida situado en el corazón del Santuario, donde fue recibido por Jean-Marc Micas, obispo de Tarbes y Lourdes, y por el responsable de la institución, Mathias Terrier.

La casa de los enfermos 



El encuentro comenzó con la cálida acogida del obispo Micas, quien destacó que en Lourdes “la fe de las personas enfermas se ha expresado aquí de manera espontánea, simple y fuerte, como en tantos y tantos santuarios del mundo”. El prelado enfatizó el sentido profundo de esta realidad: “Aquí, la enfermedad no se oculta. Nunca se la mira como una humillación o una pérdida de dignidad. Al contrario: permite que la más profunda dignidad humana brille a plena luz, como una luz que ilumina los corazones y los cuerpos, que manifiesta el amor más grande que todos los sufrimientos”. 

 Tras estas palabras, Mathias Terrier presentó la magnitud de la obra de la ‘Accueil Notre-Dame’, recordando que la casa es “una respuesta explícita y concreta a la invitación de la Virgen María pronunciada en la Gruta en 1858”. Terrier detalló que “750.000 personas enfermas o con discapacidad han pasado por aquí desde su inauguración en 1997”, conformando un “otro mundo” en el que lo prioritario es “el gesto que alivia; la palabra que consuela; la mirada que apacigua”.

Al encuentro del otro 

A continuación, el Papa escuchó unos breves testimonios que reflejaron las dos caras de la ‘Accueil Notre-Dame’: los cuidadores y los pacientes. Un veterano médico compartió cómo su paso por Lourdes ha transformado su vocación, afirmando que “Lourdes permite hacer el viaje más hermoso al ir al encuentro del otro, y muy especialmente de los más frágiles, que nos ofrecen el regalo de revelarnos nuestra propia vulnerabilidad”. 

 En un firme alegato por la vida, el médico concluyó: “No se cuida la vida dando la muerte. Recuerdo simplemente las palabras del juramento que pronuncié en enero de 1987: ‘Haré todo para aliviar los sufrimientos. No prolongaré abusivamente las agonías. No provocaré nunca la muerte deliberadamente’”. 

 Por su parte, una mujer que acudía como voluntaria desde los 20 años y que en 2016 quedó parapléjica tras un accidente, compartió su duro proceso de aceptación y enfado. “Estoy enfadada con mamá María. Fui muchas veces a rezar a la Gruta, a gritar mi desesperación y mi rabia”, relató, para añadir que, finalmente, fue allí donde encontró el consuelo y la fuerza para volver como trabajadora: “Estoy orgullosa de estar ahora al servicio de la acogida de los peregrinos para permitirles acceder a la gracia de este lugar único, para transmitirles mi fe”

La dignidad del enfermo 

 En una firme defensa de la vida frente a las amenazas contemporáneas –Francia aprobó su polémica ley de la eutanasia este verano–, el papa León XIV lanzó un mensaje inequívoco a los enfermos: “Sé que, para algunos de vosotros, que sufrís a causa de patologías particulares y de dolores a veces terribles, el horizonte puede parecer oscuro, incierto, sin salida. Pero ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de vuestra dignidad”. Y continuó con contundencia: “Por el contrario, precisamente en nombre de esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión. Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no es necesariamente moral”.


Dirigiéndose a los profesionales sanitarios,

 El Obispo de Roma les pidió ser “¡servidores apasionados de la vida!” y recordó que “¡Ninguno tiene el derecho, nunca, basándose en algoritmos de laboratorio, de decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera edad determinada! ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!”, recalcó retomando las palabras de otro discurso precedente.

 Finalizó su discurso con unas sentidas palabras para los que sufren: “Queridos hermanos y hermanas enfermos, quiero deciros: vosotros no sois un peso, sois el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia”. 

 Para sellar su visita a la ‘Accueil Notre-Dame’, León XIV hizo entrega de un significativo regalo: una exquisita reproducción en cerámica esmaltada de la famosa Anunciación de Andrea della Robbia, cuyo original data de 1475. Esta obra une simbólicamente la fragilidad humana y la gracia divina, en un lugar donde tantos peregrinos entregan a María sus anhelos y esperanzas.

https://www.youtube.com/live/4_XeA9RDvxY?si=-epI65b69iEM1Wq3







Encuentro privado con las religiosas contemplativas en el Carmelo a las 16:45 horas. 

La jornada del Papa no terminó aquí: tras este emotivo encuentro, el pontífice se desplazó a pie al Monasterio del Carmelo de Lourdes para mantener un encuentro privado con las religiosas de vida contemplativa. 



León XIV también hizo espacio para el silencio. 

En medio de su intensa jornada en Lourdes, el Papa visitó el Carmelo para encontrarse en privado con las religiosas de vida contemplativa. Un gesto sencillo, pero profundamente significativo: recordar que la misión de la Iglesia también se sostiene desde la oración escondida, la entrega silenciosa y la vida consagrada. 🤍 En el corazón de Lourdes, el Papa se encontró con quienes han hecho de la contemplación una forma de servir a toda la Iglesia.







MES DEL ROSARIO, BATALLAS GANADAS POR EL SANTO ROSARIO

Dos batallas ganadas a través del Santo Nombre de María



Simón de Montfort derrota a los albigenses



 Santo Domingo Nuestra Señora le da una nueva arma a Santo Domingo para vencer las herejías: el Rosario 

 La primera victoria fue en el sur de Francia, donde la herejía albigense o cátara estaba difundiendo sus errores. Su veneno incluso había infectado a señores feudales como los condes de Toulose y Foix.

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. 

En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

 Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.




Domingo asumió y su Orden la misión de predicar contra la herejía, luchando implacablemente con la espada de la palabra y el Rosario.

 En Francia, Simón de Montfort, amigo y partidario de Santo Domingo, empuñó la espada militar en esta lucha contra los albigenses. Él y su ejército cruzado ganaron una gran batalla contra esos herejes el 12 de septiembre de 1213, en la batalla de Muret. 

 El conde Raimundo VI, el conde de Foix y el rey Pedro II de Aragón habían salido con un gran ejército para entrar en los dominios del conde de Montfort, sabiendo que contraatacaría. De hecho, lo hizo, aunque sus católicos cruzados eran superados en número 40 a 1. 

Entre su pequeño número estaba Santo Domingo, quien animó a los soldados a rezar el Rosario y tener confianza en Nuestra Señora. 

 El ejército católico se detuvo en Belpech el 11 de septiembre porque el conde Simón de Montfort deseaba orar. Al entrar en una iglesia, se arrodilló y colocó su espada y armadura ante el altar para pedir la bendición de Dios sobre la batalla que se avecinaba: 

 Simón de Montfort




 El conde Simón de Montfort presenta sus armas en el altar para recibir la bendición de Dios para la batalla 
 «Oh Buen Señor Jesús, Tú me elegiste, aunque indigno soy, para dirigir Tu batalla. Hoy ofrezco mis armas ante Tu altar para que puedas bendecir esta batalla librada por Ti, y así traer una justificación de Tu causa». [2] 

 Al día siguiente, el 12 de septiembre, Simón de Montfort entró en batalla en Muret. Él y su calvario cayeron sobre los herejes en un momento de sorpresa, y los ejércitos de los tres aliados cayeron en desorden y comenzaron a retroceder y huir. Cuando el rey de Aragón fue asesinado, el pánico se apoderó de los soldados.

 Simón de Montfort y sus hombres avanzaron y ganaron el día. Esta fue la última gran batalla de la Cruzada Albigense y una de las victorias más notables de la Edad Media. Posteriormente, en reconocimiento del poderoso papel desempeñado por el Rosario en este triunfo, Simón de Montfort erigió una capilla dedicada a Nuestra Señora del Rosario en la Iglesia de Santiago en Muret. El campanario original sigue en pie hoy en día.


 

Sobieski gana Viena 

 De nuevo, el 12 de septiembre, Nuestra Señora dio a sus guerreros católicos una gran victoria en el año 1683. Las fuerzas católicas lideradas por el rey Jan Sobieski de Polonia salieron victoriosas sobre los turcos otomanos en la decisiva batalla de Viena. Viena era un punto de apoyo crucial necesario para invadir y capturar aún más el resto de Europa.



El rey Jan Sobieski durante la batalla de Viena 

 En esta batalla también las fuerzas católicas fueron ampliamente superadas en número. Más de 100.000 turcos del Imperio Otomano mantuvieron Viena bajo asedio, y los católicos que recuperaron la ciudad eran solo 21.000 hombres. 

 En la madrugada del 12 de septiembre de 1683, los ejércitos católicos de Polonia, Sajonia, Franconia, Suabia, Baden y Baviera, dirigidos por el rey Jan Sobieski, asistieron a misa. Luego, los polacos cantaron un antiguo himno a la Santísima Virgen, una canción militante y conmovedora llamada Bogurodzica (Madre de Dios), hoy considerada el himno nacional de Polonia. 
El propio rey sirvió en la misa.

 Entonces el «León del Norte», como lo llamaban los turcos, gritó para reunir a las tropas: «Marchemos ahora hacia el enemigo con total confianza en la protección del cielo, bajo el patrocinio seguro de la Santísima Virgen».

 Cargando contra el campamento enemigo, atacaron y derrotaron a los musulmanes. Las fuerzas turcas fueron abrumadas y derrotadas. Viena se salvó bajo el estandarte de María Santísima. 

 En una carta al Papa Inocencio XI anunciando la victoria del ejército cristiano sobre los musulmanes a las puertas de Viena, el rey Jan Sobieski atribuyó la victoria a Dios y no a sus propios esfuerzos. Parafraseando las palabras de Julio César, escribió: «¡Veni, vidi, Deus vicit!«. (¡Vine, vi, Dios venció!) 



 Victoria Batalla de Viena Jan Sobieski envía un mensaje a Inocencio XI tras la victoria 

 En conmemoración de esta gloriosa victoria sobre los musulmanes, y en acción de gracias a Nuestra Señora por su protección y asistencia en esta batalla crucial, el Papa Inocencio XI extendió la Fiesta del Santo Nombre de María a la Iglesia Universal ese mismo año.

 La fiesta se celebró el 15 de septiembre, ocho días después del nacimiento de María y su onomástico siguiendo la costumbre judía. Sin embargo, en 1911 el Papa San Pío X decretó que esta Fiesta de María se celebrara el 12 de septiembre para conmemorar la gran victoria obtenida en Viena. 

 Dos triunfos gloriosos, dos victorias obtenidas bajo la protección de Nuestra Señora, han hecho que este día del 12 de septiembre sea ilustre en los anales de la Iglesia y de la Historia. 


En la primera antífona del Tercer Nocturno de la Fiesta, la Iglesia celebra: «¡Alégrate, oh Virgen María! ¡Tú solo has destruido todas las herejías en todo el mundo!»


El arma que Nuestra Señora dio para la victoria


Fuente, mis trabajos como profesora deReligion
 


MES DE OCTUBRE, MES DEL ROSARIO

 OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO


Este 1 de octubre la Iglesia inicia la celebración del mes del Santo Rosario, una oración querida por muchos santos a lo largo de la historia y que fue difundida por Santo Domingo de Guzmán por petición de la Santísima Virgen María.



O 


Origen e historia de esta devoción:
 En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra “rosario” significa "corona de rosas".

 Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.


 La Iglesia recomendó entonces rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la Virgen”.


El sitio web de los dominicos señala que “el Rosario es una oración que dirigimos junto a María para alabar y dar gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo”.

 
Los seguidores de Santo Domingo narran que fue San Pío V quien “fijó el modo de rezar el Rosario”. Se establecieron tres grupos de 5 misterios: gozosos (infancia de Jesús), dolorosos (Pasión del Señor) y gloriosos (con Cristo resucitado).

 En cada misterio se reza un Padre Nuestro, 10 Avemarías y un Gloria, mientras se medita un pasaje de la vida de Jesús o de la Virgen. 

 Posteriormente, San Juan Pablo II introdujo 5 nuevos misterios llamados luminosos, sobre la vida pública del Hijo de Dios. Este santo pontífice indicó que el Rosario era su oración predilecta. 




 Los dominicos también recuerdan que en 1573 el Papa Gregorio XIII estableció la fiesta de la Virgen del Rosario para el primer domingo de octubre. Pero con el tiempo pasó a celebrarse cada 7 del mismo mes. Las más leídas 1 Hoy recordamos a los Santos Ángeles Custodios 2 ¿Qué vio San Josemaría el día que se fundó el Opus Dei? 3 9 claves de la vida y obra de San Francisco de Asís para vivir su jubileo 4 Grupo católico condena “horrorosa” ejecución fallida de Christa Pike en EE.UU. 5 Con esta campaña virtual puedes convertirte en “un misionero del Rosario” este octubre Por otro lado, en las apariciones marianas más famosas, como Lourdes y Fátima, los videntes señalaron que la Madre de Dios les insistió mucho en el rezo del Santo Rosario. Cabe recordar que “el Papa León XIII (1810-1903), viendo la importancia que tiene esta oración, le va a dedicar once Encíclicas. En la primera (1883) declara octubre como mes del Rosario”, indican los dominicos.

viernes, 2 de octubre de 2026

DOMINGO XXVI DEL TIEMPOO ORDINARIO

SABADO

“ Te doy gracias, Padre ”


según san Lucas 10,17,24 

Tiene ante sí a aquel pequeño grupo de hombres y mujeres que lo siguen. Entre ellos no hay muchos poderosos ni inteligentes; son mayoritariamente pescadores, empleados de bajo nivel y, en cualquier caso, personas de clase no alta.

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». 

Jesús les dijo: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. 

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo». 

En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.

El reino, efectivamente, es solo para los «pequeños». Es «pequeño» quien reconoce sus límites y su fragilidad, quien siente que necesita a Dios, lo busca y le confía su vida.

El texto evangélico, sin embargo, no pretende despreciar a los «sabios e inteligentes» sino más bien advertir a aquellos que piensan como los escribas y los fariseos, es decir, los engreídos, los que están tan llenos de sí mismos que no necesitan a nadie, ni siquiera a Dios.

 Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». 

Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».




El Señor nos ha elegido para que, a pesar de nuestra pobreza, podamos participar en el gran sueño de Dios por el mundo, que no es otro que reunir a. todos los pueblos alrededor de Él para que vivan en la alabanza al Señor y en paz entre ellos.

VIERNES

“ Las has revelado a los pequeños ”



según san Mateo 18, 1-5. 10 

Entre quienes reciben la Palabra y se dejan transformar por el anuncio del Señor, están los pequeños.

Son todos aquellos a quienes el mundo considera inferiores o demasiado simples

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?» 

Si nos detenemos a pensarlo y a “sentirlo” ese anuncio es una más maravillosa noticia que el ser humano puede recibir. Sólo que a veces no queremos ser esos pequeños, nos gusta estar entre los “sabios y entendidos” y esa revelación se nos desdibuja un poco, porque creemos “saber” lo suficiente sobre Dios y su salvación.

 Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: -«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Y así nuestros oídos, nuestra mente, nuestro corazón, no se abren a Él con la alegría ilusionada de quien espera al Dios que es novedad cada mañana y cada tarde de nuestra vida.

 Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. 

El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. »



El niño se deja querer. De sus padres, de sus hermanos, de su familia y de todo el mundo. Dejarse querer, dejarse obsequiar, dejarse regalar por un Dios “Abbá” es lo más importante en nuestra vida cristiana.

En el cristianismo ni siquiera el amar es lo primero, sino el dejarse amar. “En esto consiste el amor: en que Él nos amó primero” (1ª Jn. 4,10).

JUEVES

“ Os mando como corderos en medio de lobos ”




Según san Lucas 10, 1-12 


En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. 

Poco antes había enviado a los Doce. A todos con la misma consigna de proclamar que el Reino de Dios está cerca de vosotros y de curar enfermos. A todos con la misma consigna de prescindir de medios materiales. Aquello fue un ensayo. Ninguno de ellos, ni los Doce ni los setenta y dos, estaban capacitados para entender lo del Reino de Dios; carecían de la experiencia de la cruz y de la resurrección.

 Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! 

Jesús los envía, porque la mies es mucha y hay que apresurarse por esos campos dorados del verano. Y aunque se dispone a subir a Jerusalem, es preciso que se anuncie la Palabra. Aprisa. Cueste lo que cueste.

Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. 

Los apóstoles no deben estar apegados al dinero ni a la comodidad. Jesús además advierte a los discípulos de que no recibirán siempre una acogida favorable: a veces serán rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos.

 Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. 

Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito.

 El éxito se lo dejan a Dios. Jesús advierte a los Doce que podrá ocurrir que en alguna localidad sean rechazados. En tal caso deberán irse a otro lugar

No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”. 

 Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”. 

la misión apostólica debe siempre comprender los dos aspectos de predicación de la Palabra de Dios y de manifestación de su bondad con gestos de caridad, de servicio y de entrega”

 Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».


Como los Doce y como los setenta y dos, todos debemos preparar caminos para que el Señor llegue a los corazones. La base de todo es el conocimiento de las Escrituras. Luego viene la oración que, manando de las Escrituras, será el alma de la misión. Porque al prójimo se llega mejor a través de Dios.

MIERCOLES

“ Mientras iban de camino ”


En estos pocos versículos del texto, aparece por tres veces el verbo “seguir”. Es, claramente, una escena de seguimiento. Pero hay que tener en cuenta una cosa: De las 92 veces que aparece el verbo “seguir” en los evangelios, sólo 17 se refiere a los discípulos, todas las demás son para el pueblo fiel.

evangelio según san Lucas 9,57-62 

En aquel tiempo, aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». 

 A otro le dijo: «Sígueme». El respondió: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre». Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».

 Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa». Jesús le contestó: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

Discípulo de Jesús es el que sigue a Jesús, vive al aire de Jesús, y lleva adelante su proyecto, es decir, el Reino de Dios. Después, esos mismos discípulos se encargarán de poner por escrito lo que Jesús supuso en sus vidas, el cambio radical que se originó en sus personas, y la experiencia maravillosa que tuvieron después de haberle conocido. Eso, ni más ni menos, es lo que significa “seguir a Jesús”. Y eso es lo que Jesús nos pide hoy a todos nosotros.


La mirada debe estar puesta en Jesús, para que, atendiendo a la prioridad del anuncio del Reino, todo esté relacionado con Él. La indeterminación o las concesiones, más estorban el seguimiento del Señor y la misión, que lo favorecen. 

martes

“ Has de ver cosas mayores ”


Natanael como el hombre sincero, sin trastienda ni fachada, sin engaño. Jesús le alaba porque se siente a gusto con él. Está ya cansado de la postura de los fariseos con su doble vida, con sus argumentos retorcidos, con su afán de ser alabados por el pueblo.

según san Juan 1,47-51 

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?». 

 Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». 

 Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». 

 Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».


Yo te pido en este rato de oración que Tú, Dios mío, seas siempre lo primero, lo absoluto, lo definitivo para mí. Que jamás me apoye en ídolos de barro, en dioses falsos que, al poner mi corazón en ellos, me vacían, me frustran, me decepcionan. Haz que Tú seas para mí “el Dios de mi vida”, el que me empuja a vivir y gozar de tantas cosas buenas y bonitas que has creado para que yo las disfrute.

LUNES

“ El más pequeño de vosotros es el más importante ”

Jesús tiene que corregir su afán de superioridad. Siguen empeñados en ser ellos los que controlen el naciente movimiento en torno a Jesús.


según san Lucas 9,46-50 

En aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante. Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mi; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. 

Los discípulos discuten sobre cuál de ellos es el más importante. Jesús llama a un niño, lo coloca junto a sí en el centro del grupo, y nos lo presenta como modelo de vida. Y nosotros llegamos a comprender que así es, cuando aprendemos a mirar a las personas con los ojos de Dios.

Pues el más pequeño de vosotros es el más importante». 

Porque el corazón de Dios siente especial debilidad por los más pobres, los más desgraciados, los más pródigos, los más pecadores. No nos dejemos deslumbrar por lo glamuroso, ni vayamos por la vida tratando de brillar y sobresalir. Los ojos de Dios quedan prendados de la sencillez y la insignificancia del niño.

 Entonces Juan tomó la palabra y dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y, se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros». 

 Jesús le respondió: «No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro».


¡En cuantas ocasiones queremos ser más que los demás! 

Los más altos, los más guapos, los más inteligentes, los más buenos, en fin, los mejores en todo. Nuestro afán de protagonismo no tiene límite, estar por encima de todo el mundo, y no queremos asumir que lo más importante en la vida es vivirla con naturalidad, aceptando nuestras carencias e intentando superarlas, y poniendo nuestras virtudes al servicio de los demás.

 DOMINGO 

“ Voy, señor ”


Jesús, que es muy comprensivo con todas las personas “hasta con los publicanos y las prostitutas”, es duro a la hora de enjuiciar a los vividores, a los que llevan doble vida, a los que con palabras bonitas dicen Sí y después es que No. En realidad, esas personas no tienen criterios, ni convicciones, son superficiales y se están engañando a sí mismas. Están construyendo su vida sobre la arena y el final de ellas va a ser un gran fracaso.

santo evangelio según san Mateo 21, 28-32 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 

Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue. 

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 

¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». 

Contestaron: «El primero».

 Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. 

Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».


MI “SI” DE CADA DIA, SEÑOR 
Que sea para Ti con las pequeñas cosas que te ofrezco y no en aquellas que pienso pero nunca alcanzo