YA ES SEMANA SANTA

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lunes, 9 de febrero de 2026

V DOMINGO DE T. ORDINARIO

MARTES

“ Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición ”



según san Marcos 7,1-13 

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). 

Jesús fustiga a los fariseos, a los que señala como hipócritas por prescribir hasta el más mínimo detalle de cómo sentarse a la mesa -entre otras muchísimas regulaciones- pero sin tener en cuenta el mandamiento del amor de Dios. Y nosotros, en nuestro pequeño mundo, nos sentimos a salvo de semejante perversión de la fe.

Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». 

Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 

El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. 

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. 

Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. 

Lo que Dios siempre ha mandado es “amar al padre y a la madre” y ayudarles cuando éstos lo necesitan.

Pero había hijos desnaturalizados que, para liberarse de las obligaciones con sus padres, ofrecían a Dios eso que sus padres necesitaban para vivir. A este acto lo llamaban “corbán” es decir, “ofrenda a Dios”. Y así se quedaban tan tranquilos.

Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Jesús no está de acuerdo con ese chantaje, Lo que Dios quiere es que ese dinero se lo den a sus padres que lo necesitan. Más aún, que ofrezcan a sus padres también su tiempo; que los cuiden, los protejan, los ayuden, los escuchen, y “los quieran”.


Con sólo tocar a Jesús los enfermos sanaban. ¿Dónde podemos tocar hoy al Señor? Lógicamente, en los sacramentos y en los necesitados, “lo que hicisteis a uno de estos más pequeños a mí me lo hicisteis”. El Señor sana los corazones destrozados. 

El mismo se nos ofrece: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviare”. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos.

 LUNES

“ Y los que lo tocaban se ponían sanos ”




según san Marcos 6,53-56 

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

La vida de Jesús es una continua itinerancia, es un ir de un lugar a otro, y siempre al encuentro de las personas; siempre movido por el deseo de hacer el bien, de curar, de sanar, de liberar al que más lo necesita y más marginado está; esto es lo que nos presenta el Evangelio de hoy.

 Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.

Jesús se pone al alcance de las personas para hacerse “tocar” por ellas. No puede evitar que la gente lo rodee y le acerque sus enfermos y todas sus necesidades. Jesús sabe que su vida está entregada a todos los dolientes y excluidos.

 En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.


Y esta actitud también es modelo para cada uno de nosotros, para todos los que nos consideramos sus discípulos.


 DOMINGO

“ Sois la sal de la tierra, sois la luz del mundo ”



El Evangelio  nos muestra que el cristiano debe sentirse comprometido con el mundo que perece por la falta de verdad (luz de Dios, santidad) y de criterios evangélicos (sal). 
El tema de fondo está en ese amor cristiano que no se reserva, ni se recluye en el propio egoísmo, o en el miedo al sufrimiento o al qué dirán. El cristiano se sabe, de algún modo, responsable del mundo y nada de lo propiamente humano -especialmente el sufrimiento y el dolor – le puede ser indiferente.

evangelio según san Mateo 5, 13-16 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

Jesús enseña cuál es la misión de sus discípulos en medio de los hombres y lo hace por medio de dos bellas imágenes: «Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo». Ambas expresan dos aspectos complementarios esenciales de la tarea que deben realizar los cristianos en su ambiente.

 No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 

La sal se pone en los alimentos en pequeña cantidad, pero lo penetra y sazona todo. La sal se realiza plenamente cuando ha comunicado su sabor a todo el alimento. Esa es su razón de ser. Asimismo, el cristiano no ha recibido el Evangelio y el conocimiento de Cristo sólo para sí mismo, sino para comunicarlo a los demás.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 

Es lo que habría ocurrido si los Apóstoles hubieran formado entre ellos un pequeño grupo cerrado para vivir del recuerdo del Señor. Ellos en cambio poseyeron la luz de Cristo al punto de decir: «Ya no vivo yo sino que es Cristo quien vive en mi» (Ga 2,20), y la difundieron por todo el mundo. Cumplieron así la exhortación de Jesús: «Brille vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorif¬quen a vuestro Padre que está en los cielos». «No se enciende una luz para ocultarla»

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».



Vosotros sois la sal. Vosotros sois la luz. No se trata de tener luz para iluminar las tinieblas del mundo. Ni de tener sal para sazonarlo Es algo más profundo. Se trata de “ser sal” y “ser luz”. Esto se relaciona con las palabras de Jesús: “Vosotros sois mis discípulos”. Y el discípulo se identifica en todo con el Maestro. Éste ha ganado la vida “perdiéndola por los demás”. Así el que es sal se pierde para sazonar. Y el que es luz “arde “para alumbrar”. Como dice San Agustín: “El que no arde no puede incendiar” (San Agustín).



domingo, 8 de febrero de 2026

EJERCICIOS ESÌRITUALES DE LEON XIV

 "Iluminados por una gloria oculta", los Ejercicios espirituales de Cuaresma Desde el domingo 22 hasta el viernes 27 de febrero, las meditaciones cuaresmales se celebrarán en la Capilla Paulina . Serán predicadas por el obispo cisterciense noruego Erik Varden.




El inicio de los Ejercicios espirituales para la Cuaresma está previsto para el domingo 22 de febrero a las 17:00 horas en la Capilla Paulina, con la presencia del Papa, los cardenales residentes en Roma y los jefes de los Dicasterios. Serán predicados -según informa la Prefectura de la Casa Pontificia en una nota difundida el miércoles 4 de febrero- por monseñor Erik Varden, de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses) y obispo de Trondheim, en Noruega, sobre el tema «Iluminados por una gloria oculta». 


 Desde el lunes 23 hasta el 27 de febrero, las meditaciones serán dos cada día: a las 9 de la mañana, precedidas por la Hora Media, y a las 17 de la tarde, seguidas de la adoración eucarística y de las vísperas. Tras la primera reflexión sobre el tema «Entrar en la Cuaresma», el domingo 22 de febrero, están previstas dos meditaciones dedicadas a san Bernardo: «San Bernardo idealista», la mañana del 23, y «San Bernardo realista», programada para la tarde del 26 de febrero.

 Los demás temas abordarán la ayuda de Dios; el llegar a ser libres; el esplendor de la verdad; «mil caerán»; «Yo lo glorificaré»; los ángeles de Dios; Sobre la consideración, para concluir con la última meditación centrada en «Comunicar la esperanza». 


 Monseñor Erik Varden nació el 13 de mayo de 1974 en Sarpsborg, Noruega (diócesis de Oslo). Realizó sus estudios filosófico-teológicos en Cambridge, donde obtuvo el doctorado en Teología, y en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, donde consiguió la licenciatura en Ciencias Eclesiásticas Orientales. Ingresó en la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia en 2002 y realizó la profesión solemne en la abadía de Mount St. Bernard, en Leicestershire, el 6 de octubre de 2007. Fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 2011.

 Posteriormente enseñó en el Pontificio Ateneo de San Anselmo, en Roma, y al mismo tiempo trabajó para la sección escandinava de Radio Vaticana. Más tarde regresó a la abadía de Mount St. Bernard, donde asumió la responsabilidad de superior ad nutum (desde 2013). En 2015 fue elegido abad de Mount St. Bernard. En 2019, el Papa Francisco lo nombró obispo prelado de Trondheim, en Noruega, y fue ordenado obispo en 2020. 

Algunos de sus libros



Desde 2023 ejerce también como administrador apostólico de la Prelatura de Tromsø; desde 2024 es presidente de la Conferencia Episcopal Escandinava. En 2025, el Papa León XIV lo nombró miembro del Dicasterio para el Clero.

«SER CATÓLICO, ES DECIR, SER HOSPITALARIO, ES HABITAR UN ESPACIO VASTO Y ACOGEDOR Y RESPIRAR EN ÉL UN AIRE FRESCO DE MONTAÑA»

CAPILLA PAULINA

CAPILLA PAULINA



La Capilla Paulina (en italiano, Cappella Paolina) es una famosa capilla en el Palacio Apostólico, que sirve como capilla del Santísimo Sacramento al interior del palacio. 

Está separada de la Capilla Sixtina solo por la Sala Regia. 


Recibe su nombre del papa Paulo III, quien encargó su construcción al arquitecto Antonio da Sangallo el Joven (1540). En la actualidad, la Capilla Paulina funciona como parroquia de la Ciudad del Vaticano.

 Antes de 1550, Miguel Ángel pintó dos frescos aquí: La conversión de san Pablo y la Crucifixión de San Pedro.

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 Otras pinturas en la capilla son obra de Lorenzo Sabbatini y Federico Zuccaro.
 Las estatuas de la parte posterior son de P. Bresciano. 


 Antes de la apertura del cónclave el Colegio cardenalicio se reúne en esta capilla para atender un sermón en el que se recuerda a los miembros su obligación de dar a la iglesia rápidamente su hijo más capaz como gobernante y guía. 
Los cardenales después se retiran a la Capilla Sixtina. 

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En la Capilla Paulina se cantan diariamente durante el cónclave misas solemnes De Spiritu Sancto, concelebradas por todos los cardenales electores del cónclave. 
 En el cónclave de 2013, se reunieron en la Capilla Paulina para iniciar la procesión, pero el sermón se dio en el interior de la Capilla Sixtina, inmediatamente después del ¡Extra omnes! 

 Hay otras dos «capillas paulinas»: una en la iglesia de Santa Maria Maggiore y otra en el Palacio del Quirinal, ambas en Roma.

REZO DE LAS VÍSPERAS CON OCASIÓN DE LA REAPERTURA DE LA CAPILLA PAULINA DEL PALACIO APOSTÓLICO VATICANO HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
4 de junio de 2009
L'Osservatore Romano

 Se realiza hoy, a pocos días de la solemnidad de San Pedro y San Pablo y de la clausura del Año paulino, mi deseo de poder reabrir al culto la Capilla Paulina. En las basílicas papales de San Pablo y de San Pedro hemos vivido las celebraciones solemnes en honor de los dos Apóstoles; esta tarde, casi como culminación, nos reunimos en el corazón del palacio apostólico, en la capilla construida por voluntad del Papa Pablo III y realizada por Antonio de Sangallo el joven, precisamente como lugar de oración reservado para el Papa y para la Familia pontificia.

L'Osservatore Romano
Ayudan a meditar y a orar de manera muy eficaz las pinturas y las decoraciones que la embellecen, en particular los dos grandes frescos de Miguel Ángel Buonarroti, que son los últimos de su larga existencia. Representan la conversión de san Pablo

Detalle conversión de San Pablo. Miguel Ángelus, Capilla Paulina del Palacio Apostólico Vaticano.

y la crucifixión de san Pedro.


Detalle crucifixión de San Pedro. Miguel Ángelus, Capilla Paulina del Palacio Apostólico Vaticano.

  


LA CAPILLA DE SAN NICOLAS V

viernes, 6 de febrero de 2026

IV SEMANA DEL T. ORDINARIO

SÁBADO

“ Vamos a descansar a solas un poco ”




según san Marcos 6,30-34

Hoy, el Evangelio nos invita a descubrir la importancia de descansar en el Señor. Los Apóstoles regresaban de la misión que Jesús les había dado. Habían expulsado demonios, curado enfermos y predicado el Evangelio. Estaban cansados y Jesús les dice «venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco».

 En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

 Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Una de las tentaciones a las que puede sucumbir cualquier cristiano es la de querer hacer muchas cosas descuidando el trato con el Señor.

Jesús invita a sus discípulos a descansar un poco. El descanso lo hacen con Él. “Yo seré vuestro descanso”.

 Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. 

el Evangelio dice «se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario» Para poder rezar bien se necesitan, al menos dos cosas: la primera es estar con Jesús, porque es la persona con la que vamos a hablar.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. 

Vamos, demasiadas veces, como “ovejas sin pastor”, necesitamos, como el Señor y sus discípulos, buscar un lugar apartado para descansar de esa aceleración estresante que se nos impone. Un lugar apartado donde re-encontrarnos con Dios y con nosotros mismos, y allí en lo más íntimo de cada uno nos encontramos con Dios.

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

También Jesús busca ese espacio para sus discípulos, pero ve a la muchedumbre “como ovejas sin pastor” y dice a los suyos: “se acabó el descanso” y con calma comienza a enseñar. 

En el evangelio de hoy vemos que Jesús, al ver a la gente como ovejas sin pastor, “se le removían las entrañas”. No basta que se muevan nuestras manos, nuestros pies, si no se nos mueve antes el corazón.

Descansamos cuando estamos con las personas que amamos: descansa el niño en los brazos de su madre y el amigo con el amigo y el esposo con su esposa. Y el hombre -varón y mujer- descansa con su Dios. “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti” (San Agustín). 


VIERNES

“ La fama de Jesús se había extendido



san Marcos 6,14-29 


 ”Estamos ante un pasaje evangélico en los que la gente se pregunta por la identidad de Jesús: “Es un profeta como los antiguos”, “es Elías”, y la escena se centra en Herodes, que siente curiosidad por Jesús, y del que afirma que es Juan Bautista, a quien él había mandado decapitar, y que ha resucitado.


En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». 

Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. 

Es la fama de Jesús, que se ha extendido, la que llega a oídos de Herodes y causa incredulidad en éste porque, de alguna manera, no tenía la conciencia tranquila. Había ordenado matar al Bautista que le afeaba su conducta adúltera.

El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 

El Evangelio de hoy narra la muerte violenta de Juan el Bautista. El martirio de Juan es un anticipo y anuncio de la suerte final que correrán Jesús y sus discípulos.

Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.

Ya está. Un capricho sella el destino de un hombre. Una vida arrancada para complacer una pasión enfermiza. Herodes, cegado por el deseo, no duda en cumplir su palabra pese a que tenía en estima al Bautista.

 La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. 

El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». 

Podría parecer que perdió la batalla al cortarle la cabeza, sin embargo nos enseña que la aparente derrota que nos pueda venir por intentar vivir conforme al Evangelio, da paso al verdadero triunfo, al que nos alcanza el premio en el cielo. Así estamos llamados a vivir nosotros, como Juan el Bautista, seguros en el Señor, confiados en Él, pendientes más de su juicio que el de los hombres.

Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. 

Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.


Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra.

Yo escucho tu palabra, medito tu palabra y hasta me gusta tu palabra. Pero hoy, ante el testimonio de Juan que prefiere guardar silencio y estar encadenado para ser fiel a esa palabra, me pregunto: Y yo, ¿qué tipo de cristiano soy? ¿Me limito a escuchar tu palabra? 

 Señor, fuerza para que avale con mi conducta lo que proclaman mis palabras..Ayúdame, Señor, a ser tu testigo.

JUEVES

“ Los fue enviando de dos en dos ”


san Marcos 6,7-13 

En el Evangelio de hoy, nos presenta la llamada de los Doce y el envío a la misión. Fueron llamados y enviados por Ntro. Señor: “Ellos salieron a predicar la conversión”.

 La necesidad de una transformación de nuestras vidas, es importante dejarle hueco a Dios, que Él ilumine nuestra realidad, nos ayude a saber priorizar, a dar plenitud a nuestra existencia, a colmarla de gozo, dicha y esperanza.

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. 

Por qué en parejas. La respuesta es la comunión. Indispensable en todo apostolado. Jesús quiere que sus discípulos misioneros reproduzcan el amor que el Padre y el Hijo, con la fuerza del Espíritu, se tienen y actúen a semejanza de esa comunión trinitaria celestial en su predicación terrena.

Muchas veces, los esfuerzos que hacemos por extender nuestra fe quedan abocados al fracaso precisamente porque no tenemos en cuenta la comunión y nos atrevemos a pensar que podemos solos.

Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. 

Y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. 

Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos.» 

La manera con la que el Señor les indica como deben realizar la misión: “y nada más”, deben ir ligeros de equipaje, sin apegos materiales que les impidan la agilidad requerida para el camino, confiados plenamente en el poder de Dios que les da la energía espiritual necesaria. Que su única riqueza, fuerza y apoyo sea el Señor.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

El Señor no cesa de seguir llamando, no deja de invitarnos a su seguimiento, pidamos a Él que nos ayude, para que no seamos sordos a su llamada, sino que cumplamos fiel y generosamente la tarea que nos ha encomendado en la misión para la cual nos llamó.


Necesitamos al otro, al prójimo para todo, también para predicar la Buena Nueva, esa es la gran enseñanza. Por eso los envía Jesús de dos en dos.

La meditación de hoy no me deja tranquilo en mi casa, sino que me invita a salir. Por eso te pido valor para entender el cristianismo como salida. Tú has salido del Padre y has venido a este mundo para enseñarnos a salir. Saliste del Padre, del corazón del Padre, de la ternura del Padre. Haz que yo salga al mundo con el corazón lleno de amor, de solo amor y nada más que amor.

MIÉRCOLES

“ Se extrañó de su falta de fe ”



san Marcos 6,1-6 

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. 

La fe sin experiencia del amor misericordioso de Dios resulta hueca, inútil y sin sentido. De ahí que Jesús mandé aprender lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios.”

 Aquellos paisanos de Jesús, dice Marcos, que les resultaba escandaloso, lo que él decía, enseñaba, vivía y realizaba. Allí escaseaba la fe. Como en casi todo Israel. ¿Escasea en nosotros?

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? 

Cuando hay preguntas puede haber respuestas. Pero ¿y si los cristianos no levantamos preguntas? Es que somos “luz que no alumbra”. Somos “sal que no da sabor”.

¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? 

La gente “se sorprendía” de las palabras y de los hechos de Jesús. Era gente sencilla, humilde, abierta siempre al don de la Palabra.

Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». 

Y se escandalizaban a cuenta de él. 

Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». 

Pero también había personas, las de su pueblo, los más conocidos, que no creían. Y Jesús se asombraba de la poca fe.

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. 

En el evangelio hay pocas cosas que sorprendan a Jesús. Los pecados no le sorprenden ni le asustan. Puede perdonarlos. Si se trata de enfermos, puede curarlos. Si le llevan un muerto, desdramatiza la muerte. Y dice que se trata de un sueño. Lo que realmente sorprende a Jesús es “la falta de fe”.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.



Es posible que nosotros, los de casa, los que le oímos todos los días, los que le tocamos en la Eucaristía, no creamos de verdad. Me pregunto: ¿Estará Jesús sorprendido de mi poca fe?

Quien entendió verdaderamente esta realidad es la Virgen María, bienaventurada porque creyó. María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Así pues, aprendamos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.”


MARTES

“ Tú no temas, basta que tengas fe ”



según san Marcos 5, 21-43 

No lo tuvieron fácil ni Jairo ni la mujer.

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».

Un jefe de sinagoga no podía dirigirse a Jesús sin ser “mal visto” por las autoridades religiosas del pueblo que estaban ya al acecho de Jesús para ver cómo acababan con él (Mc 3,6). 

Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. 

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto curaré». 

La mujer con flujo de sangre era “impura” según la Ley y contaminaba con su contacto, por lo que estaba excluida de la vida social, marginada en medio de su pueblo.

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. 

Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?»

Sin embargo, ambos pasan por encima de toda dificultad para tratar de encontrar en Jesús lo que necesitan. No había más salidas: la niña se estaba muriendo, la mujer había buscado todo tipo de remedio a su enfermedad y sólo había conseguido gastar toda su fortuna, al tiempo que empeoraba.

 Los discípulos le contestaban: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"» Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. 

La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad. 

Él le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. 

Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». 

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» 

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». 


No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? 

La niña no está muerta; está dormida». Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). 

La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.


Señor, tú te has manifestado hoy como el “Dios de la vida”. Quieres que tengamos vida, pero vida en plenitud. Quieres que vivamos y disfrutemos de la vida. Quieres que no vivíamos con miedos o esclavitudes. Quieres que vivamos felices. ¡Gracias, Señor!


LUNES

“ Luz para alumbrar a las naciones ”


según san Lucas 2,22-40 

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». 

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él.

María y José eran pobres y no tuvieron dinero para comprar un cordero. ¡No importa! Ellos saben muy bien que llevan al Templo “al verdadero Cordero de Dios”. Y es la ofrenda que más agrada a Dios. 


 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

María y José se admiran de la fe de aquellos ancianitos: Simeón y Ana. Su niño ha pasado por las manos de aquellos sacerdotes del Templo a la hora de circuncidarlo, y le tocaron como a un niño más. Cumplieron su oficio.

 Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

 Pero Simeón lo tocó con fe. Se emocionó y rompió a llorar. Desde ese momento, ya no le importaba morir.

 Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». 

“Una espada te atravesará el alma”. María vivió siempre con una espada atravesada, no en el cuerpo sino en el alma. Cuando duele el cuerpo el dolor está localizado, pero cuando duele el alma “duele todo”.

María vivió siempre con la espada cruel del presentimiento. En cada momento del día o de la noche ella creía que a su Hijo le iba a pasar algo.

Y es al presentimiento de todas las madres. No sólo sufren por lo que realmente les pasa a los hijos sino por lo que les puede pasar. A vosotras madres, ¡qué bien os entiende la Virgen!

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. 

Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 

El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.


Dios nos llama a que lo encontremos a través de la fidelidad en las cosas concretas —a Dios se le encuentra siempre en lo concreto—: oración diaria, la misa, la confesión, una caridad verdadera, la Palabra de Dios de cada día, la proximidad, sobre todo a los más necesitados, en el cuerpo o en el espíritu.

Podemos tocar a Dios todos los días en la comunión sin que pase nada en nosotros. Lo hemos tocado con rutina. Pero si un día lo tocamos con fe, puede cambiar totalmente nuestra vida.



DOMINGO 

“ Dichosos... ”



según san Mateo 5, 1-12a

 En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: 

Como nuevo Moisés, y se sentó como Maestro. Los rabinos se sentaban en la cátedra de Moisés en las sinagogas (Mt. 23,2). 

El gentío significa que esa doctrina está destinada a la muchedumbre, a todos. Se acercan los discípulos. Esa doctrina tan sublime sólo la pueden entender los que han estado tan cerca de Jesús que ya han “experimentado” algo. Sólo el que ha experimentado el perdón de Dios está capacitado para perdonar y el que ha experimentado el amor de Jesús está capacitado para amar “como Él nos ha amado”.

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. 

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.

 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».


Hoy elegir el programa de las bienaventuranzas nos lleva a ser señalados por el mundo hedonista y caprichoso. Más que bienaventurados, los que lloran, se compadecen, humillados, perseguidos…..son tratados como ―mal aventurados‖ como ingenuos.

domingo, 1 de febrero de 2026

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO


A esta fiesta la solíamos llamar antiguamente -quiero decir, antes del Concilio- la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen.

Venía considerada como una de las fiestas importantes de Nuestra Señora.
 Lo más llamativo era la procesión de las candelas. De ahí el nombre de Candelaria.






 Era una procesión clásica, tradicional, atestiguada ya en antiguos documentos romanos. En concreto, el Liber Pontificalis nos asegura que fue el Papa Sergio I, a finales del siglo VII, quien dispuso que se solemnizaran con una procesión las cuatro fiestas marianas más significativas por su antigüedad: la Asunción, la Anunciación, la Natividad y, por supuesto, la Purificación. Éste sería seguramente el origen de la procesión de las candelas.


El nuevo calendario litúrgico, establecido a raíz de la reforma del Vaticano II, considera de nuevo esta solemnidad como fiesta del Señor. Sin embargo, sin renunciar a este carácter fundamental de la fiesta, la piedad popular bien puede alimentar su devoción mariana y seguir celebrando a María, íntimamente vinculada al protagonismo de Jesús, en este acontecimiento emblemático de la presentación en el Templo, por el que Jesús es reconocido como Salvador y Mesías por los dos ancianos Simeón y Ana, representantes singulares del pueblo elegido.

Bellini purificacion de maria
La Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Y el dos de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas.
 Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar.


Del Evangelio:
                           
"cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz,como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvaciónque preparaste delante de todos los pueblos:luz para iluminar a las naciones paganasy gloria de tu pueblo Israel».



Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos». "




BENDICION EN LOS JARDINES DEL VATICANO

 Este sábado, 31 de enero, sigue en directo desde los Jardines Vaticanos la inauguración y bendición de un mosaico mariano y de la estatua de Santa Rosa de Lima, presididos por el Papa León XIV.

 

El Papa León XIV presidió la bendición de un mosaico dedicado a la Santísima Virgen María 




y de una imagen de Santa Rosa de Lima en los Jardines Vaticanos 



 En un clima de gratitud y belleza, el Santo Padre destacó los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú con la Santa Sede y recordó que estas imágenes nos remiten al llamado central del Evangelio: la vocación universal a la santidad. 



 Al contemplar a María, nuestra Madre, y a Santa Rosa de Lima, primera santa de América, el Papa animó a todos los fieles a vivir la plenitud de la vida cristiana y a ser testigos de la santidad en el mundo de hoy, sirviendo a Dios y al prójimo con un corazón entregado. 

 Que la intercesión de la Virgen María y de los santos acompañe nuestro camino hacia la Patria celestial. 

https://youtu.be/u_GJvxTPY98?si=vo0FTqZHyvjN7vni

viernes, 30 de enero de 2026

DON BOSCO




 Juanito Bosco nació el 16 de agosto de 1815, en un pequeño caserío de Castelnuovo D’Asti, en el Piamonte, llamado popularmente “I Becchi”.


La Casa de I Becchi en donde creció el niño Juan Bosco, en la actualidad uno de los más preciados museos de la Congregación Salesiana.

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Siendo todavía niño, la muerte de su padre le hizo experimentar el dolor de tantos pobres huerfanitos de los que se hará padre cariñoso. Pero encontró en su madre Margarita un ejemplo de vida cristiana que incidió profundamente en su ánimo.


A los nueve años tuvo un sueño profético: le pareció estar en medio de una multitud de muchachos entregados a sus juegos, pero algunos de ellos blasfemaban. Rápidamente Juanito se arrojó sobre los que blasfemaban, con sus puños y a patadas para hacerlos callar; pero he aquí que se presenta un Personaje que le dice:

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 “No con golpes, sino con la mansedumbre y con la caridad deberás ganarte a estos tus amigos.. Yo te daré la Maestra bajo cuya disciplina llegarás a ser sabio; y sin la cual, toda sabiduría se convierte en necedad”. El Personaje era Jesús y la Maestra María Santísima, a cuya guía se abandonó toda la vida y la honró con el título de “Auxiliadora de los cristianos”.








Queriendo ser sacerdote para dedicarse enteramente a la salvación de los niños, mientras trabajaba de día, pasaba las noches sobre los libros, hasta que, a la edad de veinte años, pudo entrar en el Seminario de Chieri y ser ordenado Sacerdote en Turín en 1841, a los 26 años.

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En aquellos tiempos, Turín estaba llena de muchachos pobres en busca de trabajo, huérfanos o abandonados, expuestos a muchos peligros para el alma y para el cuerpo.





 Don Bosco comenzó a reunirlos los Domingos, ya en una iglesia, ya en un prado, ya en una plaza, para hacerlos jugar e instruirlos en el Catecismo, hasta que, después de cinco años de enormes dificultades, logró establecerse en el barrio periférico de Valdocco y abrir su primer Oratorio.



 


En él, los muchachos encontraban comida y alojamiento, estudiaban o aprendían un oficio; pero, sobre todo aprendían a amar al Señor. Santo Domingo Savio era uno de ellos.

Agotado en sus fuerzas por el trabajo incesante, enfermó gravemente. Particularmente conmovedor: muchos jóvenes ofrecieron al Señor la propia vida por él. “... Lo que he hecho, lo he hecho por el Señor... Se habría podido hacer más... Pero lo harán mis hijos... Nuestra Congregación es conducida por Dios y protegida por María Auxiliadora”.

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Don Bosco en Barcelona en 1886






Una de sus recomendaciones fue ésta: “Decid a los jóvenes que los espero en el Paraíso...”.


El 31 de enero de 1888 a las 04:45, murió el apóstol de los jóvenes.32 Tenía 72 años, 5 meses y 14 días de edad y había dado todo de sí para dejar una obra sólida para sus pobres muchachos.
 Su cuerpo permaneció en la Basílica de María Auxiliadora



 y después fue sepultado el 6 de febrero en la casa salesiana de Valsalice, pero sus restos serían posteriormente trasladados a la Basílica en donde permanecen en la actualidad.


En 1890 se abrió el proceso de beatificación y canonización de Don Bosco.

El 2 de junio de 1929 (39 años después), Don Bosco fue proclamado beato y el 1 de abril de 1934 (44 años después) fue canonizado por el papa Pío XI.
Su estatua fue puesta en un nicho reservado a los santos fundadores de órdenes religiosas en la Basílica de San Pedro, como había soñado mientras vivía, y está situada por encima de la de San Pedro. A los lados, se encuentra acompañado por dos muchachos: Domingo Savio y Ceferino Namuncurá.

El 1 de abril de 1934, Pío XI, que tuvo la dicha de conocerlo personalmente, lo proclamó Santo.



El cuerpo de san Juan Bosco se encuentra en la Basílica de María Auxiliadora en Turín