MARTES
“ Si te vas, ¿cómo podremos salvarnos? ”
según san Juan 16, 5-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”.
Terrible situación la de los apóstoles cuando Jesús les anuncia que se va a ir de este mundo. La emoción les embarga hasta el punto de cortarles la palabra. Y su corazón se les ha llenado de tristeza. Se va el que les llenaba por dentro, el que era el sentido de sus vidas, el que no les dejaba ni a sol ni a sombra.
Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón.
Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito.
Si no me voy no puedo daros el Espíritu. Para Jesús, la presencia del Espíritu Santo es mejor que su propia presencia física. Por eso salen ganando con su partida. Por medio de Espíritu Santo, nuestro corazón vacío se llena de Amor, no de un amor cualquiera, sino del mismo amor de Dios.
En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena.
De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».
Este es el amor que llena de gozo nuestras vidas; este es el amor que llena de presencia nuestras ausencias sentidas; este es el amor con el cual construimos fraternidad y edificamos la Iglesia. ¡Ven, oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!
LUNES
“ Daréis testimonio ”
según san Juan 15, 26 — 16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Jesús nos promete el Espíritu Santo como el Espíritu de la verdad. Hay muchos cristianos, incluidos sacerdotes y religiosos, que van en busca de “verdades”
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis.
Porque no es humana disposición de ánimo ni mundanal carácter el que infundimos (o tratamos de infundir) en quienes nos escuchan, sino el aliento del Paráclito que vela por nosotros, cuanto decimos y cuanto hacemos.
Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios.
Hoy toma protagonismo la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, denominado “Paráclito”, que viene a significar: “Defensor” y la otra advertencia que nos transmite es que se presentaran momentos y situaciones para demostrar nuestro amor al Señor
Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Cuando lleguen esos momentos de prueba, de persecución, de ataques y contradicciones, tendremos la oportunidad y será el momento crucial de mostrar nuestra fidelidad, permanencia y autenticidad en el seguimiento del Señor, sin embargo, viene a decirnos que no estamos solos en la lucha contra el mal.
Dios mismo viene en nuestra ayuda, contamos con la presencia viva del Espíritu que conforta, alienta, anima a no desanimarnos ante las contrariedades, a hacernos fuertes ante las adversidades e incluso a alegrarnos por poder dar la cara por el Señor y el Evangelio.
DOMINGO
“ Porque yo sigo viviendo ”
evangelio según san Juan 14, 15-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad.
El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
El resucitado ha cambiado la vida de sus discípulos cada vez más valientes, más pacíficos, más alegres y ahora, además, acompañados para siempre con su Espíritu.
No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo.
Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.
Y si os he dicho que estaré con vosotros y vosotros conmigo, ¿cuál es el motivo de vuestra tristeza? No os preocupéis ni acobardéis pues yo le pediré a mi Padre que os de otro defensor: el Espíritu que os dará la paz si seguís mi voluntad.
El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Jesús, antes de subir al Padre, quiso dejar en su Iglesia un milagro permanente: “el milagro del amor”. Si la presencia del Señor en el A.T estaba localizada en “la tienda del encuentro” o en el “Templo de Jerusalén” después de la Ascensión de Jesús al cielo, cada cristiano está llamado a ser “morada de Dios”. “Templo vivo del Espíritu Santo” Todo cristiano debe ser formado en la “escuela del amor” Y está llamado a difundir esta llama de amor hasta convertir nuestro mundo en una GRAN HOGUERA.
El resucitado ha cambiado la vida de sus discípulos cada vez más valientes, más pacíficos, más alegres y ahora, además, acompañados para siempre con su Espíritu.