YA ES SEMANA SANTA

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martes, 17 de febrero de 2026

TIEMPO DE CUARESMA





La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua





En estos días,Cristo nos invita a cambiar de vida y la Iglesia a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo,viviendo con unas actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesús de Nazaret arrojando de nuestros corazones el odio,el rencor y todas las acciones negativas que nos alejan de Dios y del prójimo.

La Cuerema es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna.

Durante este tiempo aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús abrazando nuestra cruz con alegria y soportando su peso.





Su duración es de 40 días.
Basandose en el simbolo del número cuarenta en la Biblia: 40 días del diluvio, 40 años del Pueblo de Israel por el desierto, 400 años de estancia de los israelitas en Egipto, 40 días de Moisés y Elias en la montaña y 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública.






Empieza el Miercoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena de Jesús, el Jueves Santo.

Son cinco domingos más el Domingo de Ramos en cuyas lecturas los temas de la conversión,el pecao,la penitencia y el perdón,son los que dominan.

Es por excelencia,el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico.Por eso, el las Eucaristias no se canta ni el Gloria ni el Aleluya.



La Cuaresma no es solo un tiempo… es un camino interior. 💜

 Cada símbolo nos invita a transformar el corazón y volver a Dios. 

 ✝️ La Cruz nos recuerda que el amor vence al pecado y a la muerte. 
🏜️ El Desierto nos habla de silencio, lucha y purificación interior. 
🟣 El Color Morado expresa penitencia y preparación espiritual.





 🤲 La Limosna nos mueve a vivir la caridad concreta con el prójimo. 
🍞 El Ayuno nos ayuda a ordenar el corazón y unirnos al sacrificio de Cristo. 
📿 La Oración es el diálogo constante, sincero y personal con Dios. 
 Que esta Cuaresma no sea rutina… Que sea conversión real, compromiso renovado y amor en acción.



ORACION DE LA MAÑANA DEL TIEMPO ORDINARIO

TIEMPO ORDINARIO





 Y AHORA..QUÉ? 

Deja que, el NIÑO, crezca en tu ser niño para que veas las cosas, las personas y el mundo de diferente manera. Pide que, la sencillez del NIÑO, sea una forma de entender y comprender lo que hacemos complicado

 Abre tu corazón, al NIÑO, para que todos los días del año 2025 seas un portal donde escuches el gemido de Dios en los que sufren y carecen de todo Piensa, como el NIÑO, en una tierra con más paz y menos guerra, con más abrazos y menos contiendas. 

Vive, como el NIÑO, con los ojos abiertos al cielo y con las manos extendidas hacia lo que te rodea. Bendice, como el NIÑO, aquello que está bien y denuncia lo contrario a la bondad, la entrega o la alegría. Llora, como el NIÑO, por un mundo cada vez más frío y distante, egoísta y violento, calculador y sin principios. 

Proclama, como el NIÑO, que es posible sembrar un poco de DIOS en medio de tantos "dioses" de hojalata, dinero, apariencia y orgullo. ¿Y AHORA...QUÉ? Es el momento de no permitir que muera ese Niño que hemos acogido en Navidad pero que, la vanidad, puede ahogar en medio de los pliegues de nuestro día a día. ¡Cuidemos al Niño!



ORACION DE LA MAÑANA

En el silencio de la mañana cuando la aurora anuncia el día, mil avecillas  lanzan sus trinos como alabanza al Creador.

Madre Inmaculada ruega por nosotros no nos abandones solo en Ti esperamos haz que hoy tus hijos te veneren y como un tesoro conserven tu devoción-
A Ti Madre que siempre escuchas. a Ti Madre que siempre estas ahí, a Ti Madre que siempre cumples la voluntad de Dios dame un día tranquilo y que nunca me canse, nunca, nunca de alabar al Creador,
Así sea.
A tus pies Madre pongo mi día de hoy, te acuerdas Madres cuántas veces a tus pies rezaba. 



ME CONSAGRE A TI MADRE

Te ofrezco Madre lo más bello y mejor que hay en mi corazón. 





En este tiempo ordinario, remo en tu inmenso mar mirando tanta belleza y en silencio  siento tu presencia escucho tu voz 
Siento Señor, que cumpliendo con mi entrega a los demás Tu sigues amando y siento en mi tu luz brillar que tu vida corre por mis venas que vives y habitas en mi ser que tu vida en mi siento vibrar que de ti dependo como un niño que soy una gota en tu inmenso mar. 





Creo porque eres el Dios amor y en la un momento difícil de mí vida sentí tu presencia muy cerca de mi. Dios mío espero en Ti y que yo sepa vivir en Ti. 



Que nada ni nadie me separe de TI
Mi  Navidad son 365 días. 
En Navidad Tu el más grande te hace pequeño y naces en un establo. 
Amor que se hace visible y es silencio que habla en medio de la noche amarga del mundo. Pero sobre todo  Fe para este mundo un tanto incierto. 

MI TABOR

 Dios es amor y quiere que le amemos y nos amemos, y la oración nos ayuda a amar mejor; que nuestra oración sea un descanso en el Señor. Que sea..... Luz y voz 



La Eucaristía, nos recuerda a Ti La Eucaristía, nos trae a Ti La Eucaristía ml vida, y ves que le falta algo de amor te adentras en nuestros corazones, y adviertes que, en ellos, no siempre hay lugar para Dios 


«resurrección espiritual» o confesión, 
 El sacramento de la reconciliacion y de la alegría por la liberación que produce en quien siente la experiencia de la misericordia de Dios y el perdón.



DOLOROSA DE PAMPLONA.

Tus ojos Madre, nos miras con ojos de Madre hacen que los míos se eleven al cielo. Tus ojos Madre, Tus ojos hablan lo dicen todo. Tus ojos me ayudan y me invitan a mirar con los ojos de Dios. 

Quizás tus labios pronuncien mi nombre para que nunca, nunca más me aleje de tu Hijo.
Tus manos Madre, esas manos que acariciaron a Jesús rezan con manos de Madre
 Madre Dolorosa Pamplona en tus penas mis penas se acaban, Tu dolor en mi corazón.
Tu que eres Luz....ilumina mi  vida.

oracion final




No hay mayor grandeza que .......................amarte Señor

Me llamaste Señor a caminar siempre contigo y ante Ti yo digo: Creo en Ti Señor. Dame tu visa, dame la gracia, dame tu mano quiero ir contigo, vivir contigo siempre mi Señor Te amaré Señor, Te amare Señor solo encuentro la paz y alegría muy cerca de Ti.

Señor , nos rodean muchas complicaciones y tal vez , tal vez, nos olvidamos del Amor de Dios porque pensamos más en nosotros mismos.



Tu amor llena mi vida. Ante ti siento tu grandeza y experimento toda mi pobreza. Me llenas de paz, amor y fuerza, me llenas de Ti. Tu eres mi riqueza
Que nunca me falte el deseo de amarte Señor. No tengo  duda de que te amo Señor.
Mi corazón es siempre para Ti y te busca siempre Nazareno poor las cuestas de este mundo, poor las dificultades te buscos yo a Ti. Señor.



 

lunes, 16 de febrero de 2026

DOMINGO VI DEL Y, ORDINARIO

 MARTES

“ ¿Y no acabáis de entender? ”





según san Marcos 8,14-21 

La levadura era signo y causa de corrupción. Jesús quiere que nos liberemos de la levadura de los fariseos

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca. Y Jesús les ordenaba diciendo: «Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes». 

Diríase que están familiarizados con que, cerca de Jesús, no les va a faltar el sustento.

Pero les traiciona su falta de fe en la providencia del Nazareno porque les invade el temor cuando descubren que no hay más que un pan en la barca.

Y discutían entre ellos sobre el hecho de que o tenían panes. 

Discuten y hacen cálculos, tratarían de arreglarlo por su cuenta con sus limitados medios.


En el Evangelio de hoy, Jesús previene a sus discípulos de la levadura de los fariseos y de Herodes.

¿De qué levadura se trata? Los fariseos están anclados en la Ley, en las Instituciones, es decir, en lo viejo. Ya todo está dicho y no cabe esperar nada mejor.

Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? 

La Pascua era la fiesta de la novedad, de la renuncia a lo viejo, de la búsqueda de un Dios que se revela en lo nuevo.

¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? 

Y se encorajina con ellos porque no lo ven, porque la mundanidad les ciega y les embota los oídos:

¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?».

Ellos contestaron: «Doce». « ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?». 

Pero los discípulos no parecen entender: tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen.

Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acabáis de comprender?».

En el fondo, querrían otro signo del cielo como reclamaban los fariseos, una nueva señal de que Jesús los salvará del apuro multiplicando de nuevo su pan.


Esta escena del evangelio me habla de la terquedad de los apóstoles. 

Han sido testigos del milagro de la multiplicación de los panes y sólo se preocupan de un olvido: se han olvidado de coger pan. Están ahí contigo y sólo se preocupan de comer.

 Ayúdame, Señor, a no imitar a esos apóstoles que dan más importancia a las cosas materiales que a tu persona. Haz que yo sepa olvidarme de todo cuando estoy contigo, cuando te tengo a Ti.

 LUNES

“ ¿Por qué esta generación reclama un signo? ”





según san Marcos 8, 11-13 

El Evangelio de hoy presenta una discusión de los fariseos con Jesús. Los fariseos, ciertamente conservadores, tirando al inmovilismo, piden un signo del cielo; tal vez desconcertados por la gran novedad de Jesús. ¿Qué tipo de señales buscaban?

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. 

Aunque a los fariseos hay que reconocerles una actitud religiosa responsable, podría criticárseles que algunos se mostraban cerrados, superiores a los demás y por ende, marginando a otros con su mirada religiosa…

Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo?

 En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación». 

Hoy, también nosotros podemos caer en actitudes similares al quedarnos en posiciones religiosas estáticas porque es más cómodo… y al condicionar nuestra adhesión al Señor exigiendo señales. En este escenario cual es la actitud de Jesús: no hacer frente a la provocación,

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.


Nuestra sesistencia  a la gracia de Dios provoca dolor a Crsito. Aceptando su voluntad en nuestras vida notaremos la alegria del Señor.

Aumenta nuestra fe Señor.

DOMINGO

“ No he venido a abolir, sino a dar plenitud. ”



santo evangelio según san Mateo 5, 17-37

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

 En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. 

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. 

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

 Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. 

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. 

Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” 

Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “

Cumplirás tus juramentos al Señor”. 

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».


Un vivir a la manera de Jesús, adoptando su estilo, siguiendo sus pasos” (Mons. Tolentino). 
 Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos, tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre. Hay que llevar la ley del Señor en el CORAZON.

NUEVA FERULA DE LEON XIV

La nueva férula papal



 En la solemnidad de la Epifanía del Señor, durante el cierre de la Puerta Santa y la conclusión del Jubileo de la Esperanza, el papa León XIV utilizó por primera vez su nueva férula, signo elocuente de su ministerio petrino. 



No es solo una cruz procesional: es una confesión de fe en el Misterio Pascual. 

Cristo aparece ya no sometido a los clavos, sino glorificado, ascendiendo al Padre, llevando en su cuerpo las llagas transfiguradas en victoria. 

 En continuidad con la tradición inaugurada por san Pablo VI, la férula de León XIV proclama que el centro de la Iglesia es Cristo crucificado y resucitado, fundamento de la esperanza y de la unidad, expresada en el lema «In illo uno unum» 


 La cruz es el lugar donde el amor vence para siempre.

En la cruz no se contempla el fracaso, sino la plenitud del amor entregado. Allí, Cristo asume hasta el fondo la condición humana y la eleva, haciendo del sufrimiento un lugar de encuentro con Dios. 

Esta cruz no encierra a Cristo en la muerte: lo muestra abierto, vivo, glorificado. Los brazos extendidos no son signo de derrota, sino de acogida universal; las llagas no acusan, iluminan; la madera no oprime, sostiene la esperanza. 



En la cruz, el dolor no es negado, pero es transfigurado. Lo que parecía final se convierte en paso; lo que era oscuridad, en aurora. Por eso la cruz permanece en el centro de la fe cristiana: no como instrumento de muerte, sino como fuente de vida y salvación. La cruz es el lugar donde el amor vence para siempre.



domingo, 15 de febrero de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA DEL TIEMPO ORDINARIO


DOMINGO VI DEL T. ORDINARIO



No basta con cumplir lo que está escrito, dice tu voz en medio del ruido y la prisa; buscas el fondo donde el alma avisa que amar es más que un gesto bien descrito. 

En la raíz secreta del conflicto quieres sembrar tu paz que cicatriza, y en cada herida humana se desliza tu luz callada, firme en lo infinito.
 
Que no se quede el bien en apariencia, que el corazón aprenda a ser camino donde la gracia venza la impaciencia. 

Haz de mi “sí” un lugar claro y genuino, y en este mundo herido de inclemencia sea tu amor latido peregrino.

D
“La voluntad de Dios es la ley de vida que el Padre mismo fue el primero en seguir, amándonos incondicionalmente en su Hijo, Jesús, — Servir a la vida cuidando a los demás es “la ley suprema” que precede a todas las normas de la sociedad”
L
Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos, tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre. Hay que llevar la ley del Señor en el CORAZON.
M

Han sido testigos del milagro de la multiplicación de los panes y sólo se preocupan de un olvido: se han olvidado de coger pan. Están ahí contigo y sólo se preocupan de comer.

 Ayúdame, Señor, a no imitar a esos apóstoles que dan más importancia a las cosas materiales que a tu persona. Haz que yo sepa olvidarme de todo cuando estoy contigo, cuando te tengo a Ti.

V DOMINGO


Ser luz (Domingo 8 febrero) 
Señor, cuando la noche me rodea y el miedo va nublando mi camino, enciende en mí tu fuego peregrino que alumbra el paso y toda sombra ahuyenta.

 Que no esconda la fe que en mí flamea, ni crea al mundo cuando dice: “es poco”; aunque murmure: “tu vivir es loco, tu luz pequeña apenas centellea”. 
Si intentan apagarme o convencerme de que mi vida es torpe cortocircuito, de que no valgo, de que nada enciendo; pues si mi luz se apaga, han de perderme otras más breves, fuegos sin tu rito, destellos sin el cielo: vano estruendo. 
Mas sé, Señor, que en Ti mi llama es fuerte: mi fe, pequeña, en tu Amor se hace eterna.
D

Vosotros sois la sal. Vosotros sois la luz. No se trata de tener luz para iluminar las tinieblas del mundo. Ni de tener sal para sazonarlo Es algo más profundo. Se trata de “ser sal” y “ser luz”. Esto se relaciona con las palabras de Jesús: “Vosotros sois mis discípulos”. Y el discípulo se identifica en todo con el Maestro. Éste ha ganado la vida “perdiéndola por los demás”. Así el que es sal se pierde para sazonar. Y el que es luz “arde “para alumbrar”. Como dice San Agustín: “El que no arde no puede incendiar” (San Agustín).´

L

M

El mismo se nos ofrece: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviare”. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos.

X

Señor hazme oír tu gozo y tu alegría.....crea en mi un corazón puro. 

Cuando estoy cerca de Ti entiendo que no amo como Tu amas y lo mucho que necesito que tu mano dirija mi vida para amar como Tu. 

J

Es el “milagro del corazón”. Jesús quiere dejar bien claro la fuerza que tiene la oración de una madre cuando reza por sus hijos. Y quiere también dejar muy claro que en la gran mesa del Padre caben todos sus hijos, aunque sean infieles; aunque sean mujeres.
Y tú, ¿tienes la fe de aquella mujer?

V

Señor, hoy vengo a la oración para pedirte una cosa: que sepa escuchar. No te digo simplemente que oiga, sino que escuche, que te oiga no sólo con el oído externo sino con el oído interior, con el oído del corazón. Si oigo con el oído del corazón, tus palabras quedarán dentro de mí, serán una buena semilla, darán su fruto y me llevarán a la acción, a buscar lo que Tú quieres de mí. 

S

Señor, reconozco que la mies es mucha. Son millones de personas que no te conocen, que viven a la sombra de tu gran amor. Tú necesitas urgentemente obreros para la mies. Pero no te sirve cualquiera. Los miles de fariseos, saduceos y sacerdotes con quienes Tú te enfrentaste, no te servían. Te sirven los que te siguen, los que te aman, los que quieren vivir como Tú viviste y quieren llevar adelante tu programa. De éstos, danos muchos obreros para tu viña.

 IV DOMINGO T ORDINARIO

DOMINGO IV (Ciclo A) Señor Jesús, Tú proclamaste bienaventurados a los pobres, a los que lloran, a los mansos y a los que tienen hambre de justicia. Enséñanos a creer que tu camino, aunque no siempre fácil, es el camino de la verdadera felicidad. 

Haznos humildes de corazón para confiar más en Ti y Danos un corazón limpio, que busque la paz, que perdone. 

jueves, 12 de febrero de 2026

V DOMINGO DE T. ORDINARIO

VIERNES

“ «Effetá», esto es: «Ábrete.» ”




según san Marcos 7,31 37 

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. 

Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). 

Este texto de Marcos nos narra un hecho en el cual Jesús realiza una curación a un extranjero a petición de personas que habían conocido de otras curaciones que venía realizando fuera de Judá, y probablemente convencidos de su poder, le piden que imponga sus manos para curar a este sordomudo y Él accede porque ellos venían atentos a su Palabra y creyeron en Él. 

Jesús sana a quienes escuchan Su Palabra y lo buscan con fe y esperanza reconociéndolo como El Salvador del mundo.

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. 

El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. 

Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Cuánta falta nos hace tomar conciencia y pedir a Jesús que nos ABRA la mente y el corazón para poder comprometernos a luchar por las causas justas que día a día conocemos y escuchamos a través de los medios de comunicación, de nuestras amistades o en nuestras familias.

Señor, hoy vengo a la oración para pedirte una cosa: que sepa escuchar. No te digo simplemente que oiga, sino que escuche, que te oiga no sólo con el oído externo sino con el oído interior, con el oído del corazón. Si oigo con el oído del corazón, tus palabras quedarán dentro de mí, serán una buena semilla, darán su fruto y me llevarán a la acción, a buscar lo que Tú quieres de mí.

JUEVES

“ Por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija ”


Se fue a la región de Tiro, es decir, fuera del territorio de Israel. ¿A qué se va? – Jesús, cansado de las minucias legalistas de los fariseos que le cansan, tiene necesidad de cambiar de aires.

según san Marcos 7,24-30

El Evangelio de hoy (Mc 7,24-30) nos presenta el pasaje de la curación de la hija de una mujer pagana. Su hija estaba poseída por un espíritu impuro y, cuando la mujer se enteró que Jesús estaba cerca, enseguida fue a buscarlo y se le echó a los pies, rogándole que echase el demonio de su hija.

 En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. 

Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. 

La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. 

Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. 

Jesús opta siempre por el corazón. Es verdad que en su plan está primero su pueblo; es cierto lo que se dice de los infieles en Israel, “son como perros”

La reacción de Jesús puede dejarnos desconcertados si no la leemos en el contexto y cultura de la época

No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 

Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». 

Como sucede en otras ocasiones, Jesús se conmueve ante aquél despliegue de fe (¿Qué madre no pone en los pies de Jesús los problemas y enfermedades de sus hijos?)

Él le contestó: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». 

Pero aquí Jesús se rinde ante esta madre. No importa que, al principio no le haya escuchado, ni importa que le haya dado razones de su obrar así, ni siquiera que le haya tratado como a un “perro”. Ella ha seguido insistiendo. También los perros tienen derecho a comer. Jesús descubre la fuerza, el coraje y el amor entrañable de una madre y realiza el milagro.

Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado. Reflexión del Evangelio de

Aquella mujer pagana creyó en Jesús y en su Palabra, y creyó que Jesús podía curar a su hija. Por eso no se rindió y continuó insistiendo

Es el “milagro del corazón”. Jesús quiere dejar bien claro la fuerza que tiene la oración de una madre cuando reza por sus hijos. Y quiere también dejar muy claro que en la gran mesa del Padre caben todos sus hijos, aunque sean infieles; aunque sean mujeres.
Y tú, ¿tienes la fe de aquella mujer?

MIÉRCOLES

“ Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre ”


según san Marcos 7,14-23 

La religión de Jesús es una religión del corazón. Nada se decide desde fuera; y nada que viene de fuera puede ser malo. Dios ha hecho buenas todas las cosas. Somos nosotros, con nuestro comportamiento, los que las hacemos malas.

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

 Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis?

 Jesús quiere que tengamos una mirada positiva hacia todo lo creado. Son hermosas las montañas, los valles, los ríos, los bosques, el mar, los árboles frutales, y también todos los animales. Y todo lo ha creado Dios para que lo cultivemos, lo usemos bien y lo disfrutemos.

Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos).

 Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. 

Hoy Jesús nos propone ser verdaderos discípulos en la escucha de la Verdad por el camino de la interioridad.

Así, nuestro corazón, escuchando la voz de Dios, encuentra sosiego, paz, fuerza y ánimo para poder dar a los demás lo mejor que hay dentro de nosotros mismos.

Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad.

Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Señor hazme oír tu gozo y tu alegría.....crea en mi un corazón puro. 

Cuando estoy cerca de Ti entiendo que no amo como Tu amas y lo mucho que necesito que tu mano dirija mi vida para amar como Tu. 

MARTES

“ Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición ”



según san Marcos 7,1-13 

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). 

Jesús fustiga a los fariseos, a los que señala como hipócritas por prescribir hasta el más mínimo detalle de cómo sentarse a la mesa -entre otras muchísimas regulaciones- pero sin tener en cuenta el mandamiento del amor de Dios. Y nosotros, en nuestro pequeño mundo, nos sentimos a salvo de semejante perversión de la fe.

Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». 

Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 

El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. 

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. 

Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. 

Lo que Dios siempre ha mandado es “amar al padre y a la madre” y ayudarles cuando éstos lo necesitan.

Pero había hijos desnaturalizados que, para liberarse de las obligaciones con sus padres, ofrecían a Dios eso que sus padres necesitaban para vivir. A este acto lo llamaban “corbán” es decir, “ofrenda a Dios”. Y así se quedaban tan tranquilos.

Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Jesús no está de acuerdo con ese chantaje, Lo que Dios quiere es que ese dinero se lo den a sus padres que lo necesitan. Más aún, que ofrezcan a sus padres también su tiempo; que los cuiden, los protejan, los ayuden, los escuchen, y “los quieran”.


Con sólo tocar a Jesús los enfermos sanaban. ¿Dónde podemos tocar hoy al Señor? Lógicamente, en los sacramentos y en los necesitados, “lo que hicisteis a uno de estos más pequeños a mí me lo hicisteis”. El Señor sana los corazones destrozados. 

El mismo se nos ofrece: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os aliviare”. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! Acerquémonos a Cristo también por medio de la oración porque Él siempre nos escucha cuando rezamos.

 LUNES

“ Y los que lo tocaban se ponían sanos ”




según san Marcos 6,53-56 

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

La vida de Jesús es una continua itinerancia, es un ir de un lugar a otro, y siempre al encuentro de las personas; siempre movido por el deseo de hacer el bien, de curar, de sanar, de liberar al que más lo necesita y más marginado está; esto es lo que nos presenta el Evangelio de hoy.

 Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.

Jesús se pone al alcance de las personas para hacerse “tocar” por ellas. No puede evitar que la gente lo rodee y le acerque sus enfermos y todas sus necesidades. Jesús sabe que su vida está entregada a todos los dolientes y excluidos.

 En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.


Y esta actitud también es modelo para cada uno de nosotros, para todos los que nos consideramos sus discípulos.


 DOMINGO

“ Sois la sal de la tierra, sois la luz del mundo ”



El Evangelio  nos muestra que el cristiano debe sentirse comprometido con el mundo que perece por la falta de verdad (luz de Dios, santidad) y de criterios evangélicos (sal). 
El tema de fondo está en ese amor cristiano que no se reserva, ni se recluye en el propio egoísmo, o en el miedo al sufrimiento o al qué dirán. El cristiano se sabe, de algún modo, responsable del mundo y nada de lo propiamente humano -especialmente el sufrimiento y el dolor – le puede ser indiferente.

evangelio según san Mateo 5, 13-16 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

Jesús enseña cuál es la misión de sus discípulos en medio de los hombres y lo hace por medio de dos bellas imágenes: «Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo». Ambas expresan dos aspectos complementarios esenciales de la tarea que deben realizar los cristianos en su ambiente.

 No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 

La sal se pone en los alimentos en pequeña cantidad, pero lo penetra y sazona todo. La sal se realiza plenamente cuando ha comunicado su sabor a todo el alimento. Esa es su razón de ser. Asimismo, el cristiano no ha recibido el Evangelio y el conocimiento de Cristo sólo para sí mismo, sino para comunicarlo a los demás.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 

Es lo que habría ocurrido si los Apóstoles hubieran formado entre ellos un pequeño grupo cerrado para vivir del recuerdo del Señor. Ellos en cambio poseyeron la luz de Cristo al punto de decir: «Ya no vivo yo sino que es Cristo quien vive en mi» (Ga 2,20), y la difundieron por todo el mundo. Cumplieron así la exhortación de Jesús: «Brille vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorif¬quen a vuestro Padre que está en los cielos». «No se enciende una luz para ocultarla»

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».



Vosotros sois la sal. Vosotros sois la luz. No se trata de tener luz para iluminar las tinieblas del mundo. Ni de tener sal para sazonarlo Es algo más profundo. Se trata de “ser sal” y “ser luz”. Esto se relaciona con las palabras de Jesús: “Vosotros sois mis discípulos”. Y el discípulo se identifica en todo con el Maestro. Éste ha ganado la vida “perdiéndola por los demás”. Así el que es sal se pierde para sazonar. Y el que es luz “arde “para alumbrar”. Como dice San Agustín: “El que no arde no puede incendiar” (San Agustín).



MADRID, CONVIVIUM

 PRIMER DIA



La archidiócesis de Madrid celebra su primera Asamblea Presbiteral 'Convivium' Los sacerdotes de la capital española se reúnen para debatir y reflexionar sobre el ministerio y sobre qué tipo de sacerdote necesita hoy la archidiócesis. El arzobispo de Madrid tuvo la intuición de juntar a todos los sacerdotes para recordarles que viven la misión conjunta, siendo todos muy diferentes, pero todos en la misma misión.

UN MOMENTO DE PREASAMBLEA
Este lunes, más de 1000 sacerdotes de la archidiócesis de Madrid, se han reunido en Convivium, una gran asamblea presbiteral celebrada en la capital española el 9 y 10 de febrero, convocados por el arzobispo, el cardenal José Cobo, para reflexionar sobre su ministerio y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. 


Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, “qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros”.

 El Papa León XIV también ha querido dirigir unas palabras a los presentes a través de una carta enviada en la que recuerda que “se vuelve cada vez más necesario educar la mirada y ejercitarnos en el discernimiento, de modo que podamos percibir con mayor claridad lo que Dios ya está obrando, muchas veces de forma silenciosa y discreta, en medio de nosotros y de nuestras comunidades”.



El cardenal Cobo, en la inauguración de CONVIVIUM: «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva»




Había ambiente de fiesta, de alegría, de reencuentro este lunes, 9 de febrero, en el Auditorio Pablo VI. Quedaban escasos segundos para las 10:24 horas cuando arrancaba la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, el gran encuentro de sacerdotes que había convocado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, hace meses. A él estaban invitados a participar los sacerdotes de la diócesis con encargo pastoral para reflexionar sobre su ministerio presbiteral y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. Son 1.200 los inscritos, de ellos más de 1.100 sacerdotes, además de los seminaristas y laicos. 

«Da gusto veros y da gusto vernos», decía el cardenal Cobo en el primer saludo inicial. «Gracias de verdad por hacerlo posible y por responder a la llamada, que en definitiva es una llamada del Señor». Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, «qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros».



Así, los presbíteros de Madrid daban inicio a su encuentro con la liturgia de las horas. «Quiero encontrarte siempre en mis hermanos», rezaba el himno de laudes. Y este deseo se había ido haciendo vida en los abrazos, en la alegría, en los saludos de quienes se volvían a ver. Después de unas jornadas de preasambleas, en las que se habían reunido por tramos de edad de ordenación, era ahora el momento de estar todos juntos en torno a su obispo. 

 Estaban los mayores, como Eduardo López, adscrito en la parroquia de Santa Bárbara. 89 años de vida, 30 años en el Tribunal de la Rota, «Me parece ideal para conocernos un poco más», decía, tiempo antes de empezar, ya sentado en el aula principal (había otras tres salas habilitadas con pantallas para asistir al encuentro en streaming ante la gran afluencia de sacerdotes; y 73 sacerdotes misioneros lo seguían también en directo). «Que nos entendamos el clero joven con el clero mayor», sueña este sacerdote que fue ordenado en 1960, cuando a los más jóvenes les quedaban años para nacer.


Estaban los de la sierra, como Pedro Manzano, párroco de Nuestra Señora del Enebral, en Collado Villalba. «Venimos con mucha ilusión y con la expectativa de que el Espíritu del Señor produzca frutos de renovación en el clero y ayuden a un mayor acercamiento a la realidad de nuestra diócesis». 

 Y estaban los de los barrios, como César Montero, párroco de Santa Luisa de Marillac, en Carabanchel. «Lo más importante es la esperanza de vernos todos y el deseo de crear fraternidad real del clero de Madrid».

 Y todo ello, «unidos a nuestro obispo,». También había acudido el párroco de «la parroquia con el nombre más bonito de Madrid». Así definía con entusiasmo Jesús Yébenes su parroquia El Santísimo Cristo de Amor. «Para mí lo más importante es el encuentro, la comunión, la fraternidad».


Palabras del Papa León XIV 

Uno de los momentos clave de este comienzo de CONVIVIUM ha sido el mensaje que el Papa León XIV, que ha recordado al presbiterio de Madrid que del sacerdote se espera que sea un «alter Christus» en un «ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio a las personas que os han sido confiadas». El Papa, en un recorrido intimista, ha descrito el sacerdocio desde la visita a la catedral de la Almudena. Como ella, sirve para conducir «al encuentro con Dios y la reconciliación con los hermanos».

 Los periodistas Raquel Caldas e Israel Remuiñán presentaban el encuentro, que en sus primeros compases ha incluido también la presentación oficial del himno de CONVIVIUM, Ungidos, interpretado en directo por sus creadores, los sacerdotes Luispo e Ignacio Ozores, junto a decenas de sacerdotes.


El arzobispo de Madrid ha tomado la palabra para abrir oficialmente CONVIVUM con palabras de ánimo. «Hemos querido empezar con un relato de Madrid viendo la misión e inmediatamente nos hemos puesto a cantar juntos». Y de eso se trata, ha señalado. «Ya el hecho de estar aquí todos juntos es un pequeño milagro», ha reconocido. «Dios ha llamado y se ha respondido a esa llamada». 

 Y se han reunido para algo «muy sencillo y muy hondo». En una ciudad como Madrid que a veces encierra, ha señalado que «este CONVIVIUM es un pequeño gesto de profecía, una Iglesia que se asienta, que comparte el pan y la Palabra, que se reconoce familia y no solo con ideas, sino con gestos y decisiones concretas».



La diócesis de Madrid, ha dicho, «es apasionante». Se ha referido a san Isidro, un hombre que no es «de grandes discursos, de gestos espectaculares», sino que trabajaba, rezaba y confiaba acompañado, ha dicho. Y como al santo patrón de Madrid, el Señor ha dado ángeles a los sacerdote de hoy, ha ejemplificado el cardenal Cobo: los propios presbíteros, los propios hermanos, y «quizá el milagro que hoy el Señor nos regala es no tener que arar solos, ni rezar solos, ni siquiera conducir solos a nuestras comunidades». 

 «Nadie se salva solo y nadie evangeliza solo», ha concluido. «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva y que nos devuelva un poquito la alegría de que no aramos solos». «Que salgamos un poquito más hermanos, un poquito más unidos; gracias, de verdad por responder a la llamada del Señor», ha concluido.




Carta (completa) del Papa León XIV a CONVIVIUM «Me alegra poder dirigiros esta carta con ocasión de vuestra asamblea presbiteral y hacerlo desde un sincero deseo de fraternidad y unidad», expresa el Papa en la carta. Este es el texto íntegro



https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/02/09/090226a.html



El Papa pide a sacerdotes una renovación espiritual centrada en Cristo 

El Papa León XIV ha exhortado al presbiterio de la archidiócesis de Madrid a vivir su ministerio desde una profunda unión con Cristo, la fraternidad sacerdotal y la centralidad de la Eucaristía, en una carta enviada con motivo de la Asamblea Presbiteral Convivium.

El 9 y 10 de febrero se desarrolla la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, convocada por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, para reflexionar sobre el ministerio sacerdotal y el tipo de sacerdote que necesita Madrid. Están participando casi mil 100 sacerdotes de la diócesis. 
 En el marco de la Asamblea Presbiteral Convivium, que se está celebrando en la capital española, el Papa León XIV ha dirigido una carta al presbiterio de la archidiócesis de Madrid en la que invita a los sacerdotes a vivir este tiempo histórico no desde el repliegue ni la resignación, sino desde una presencia fiel, enraizada en la relación viva con Cristo y sostenida por la fraternidad sacerdotal. 

 El Pontífice expresa cercanía y gratitud por el ministerio que los presbíteros desarrollan en contextos diversos, muchas veces marcados por el cansancio, la complejidad pastoral y una entrega silenciosa conocida solo por Dios. Su deseo, afirma, es que este encuentro fortalezca la comunión, la escucha sincera y la apertura confiada a la acción del Espíritu Santo. Un momento de la asamblea Un momento de la asamblea 



 El sacerdote que necesita la Iglesia hoy
 Ante este panorama, el Pontífice describe el perfil del sacerdote que requiere la Iglesia en Madrid y en el mundo: no un hombre definido por la multiplicación de tareas o los resultados visibles, sino configurado con Cristo, sostenido por la Eucaristía y entregado en la caridad pastoral. Más que inventar modelos nuevos, insiste, se trata de redescubrir la identidad más auténtica del sacerdocio como alter Christus. 



 La catedral como imagen del ministerio 
En uno de los pasajes centrales, León XIV recurre a la imagen de la catedral para explicar la vocación sacerdotal. La fachada visible remite a una vida coherente que conduce a Dios; el umbral recuerda la consagración vivida en el celibato, la pobreza y la obediencia; las columnas evocan el fundamento apostólico de la Tradición; la pila bautismal y el confesionario señalan la centralidad de los sacramentos; y el altar y el sagrario revelan el corazón del ministerio: la Eucaristía y la adoración. 

 Esta metáfora conduce a una llamada concreta a la fraternidad presbiteral: nadie debería sentirse solo en el ejercicio del ministerio, advierte el Papa, exhortando a resistir el individualismo que debilita la misión. 
 “Sean santos”
La carta concluye con una invitación directa a la santidad, citando a san Juan de Ávila: «Sed vosotros todo suyo». El Pontífice encomienda a los sacerdotes a Santa María de la Almudena y les imparte la bendición apostólica, extendida también a los fieles confiados a su cuidado.