YA ES SEMANA SANTA

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domingo, 11 de octubre de 2026

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR




Advocación mariana católica, patrona de la Hispanidad, de la Guardia Civil y de la Comunidad de Aragón, venerada en la Basílica del Pilar de Zaragoza.





La tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio.




Se dice que, por entonces, año 40 d.c., el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión.

Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".



En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol".









 La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".


Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio.
  La iglesia la levantaron los ya bautizados y convertidos al cristianismo, en el mismo lugar donde se encontraba la columna, santa María del Pilar.
 Antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.


La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia".



Al no haber pruebas fedecientes, muchas personas no se lo creen. Pero lo más interesante es saber que en el mismo lugar donde hoy está emplazada la capital de Aragón nació hace 2000 años una gran devoción a María, siendo el templo levantado sobre el pilar, el primer Templo Mariano de toda la Cristiandad.


El Papa Clemente XII estableció la fecha del 12 de Octubre para la festividad de la Virgen del Pilar.

DIA DE LA HISPANIDAD EN GUADALU`R

 Guadalupe se prepara para vivir la Fiesta de la Hispanidad con una amplia programación


La Fiesta de la Hispanidad, celebrada cada 12 de octubre, en conmemoración de la Coronación canónica de la Reina de la Hispanidad (1928), se hizo coincidir con la llegada de las naves de Colón al Nuevo Mundo, que tuvo lugar un 12 de octubre de 1492.

 En Guadalupe (España) Cristóbal Colón se entrevistaría con los Reyes Católicos antes de su partida, llegando a bautizar una de las islas con el nombre de Guadalupe (1493), y a su regreso los primeros indios fueron bautizados en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (1496), 


por los fuertes vínculos que hicieron de la advocación mariana de la Virgen de Guadalupe la que más se expandió por la América Hispana, de la mano de conquistadores, misioneros y colonizadores.
El bautizo de los indios Cristóbal y Pedro en Guadalupe

Actualmente la pila es la copa de la fuente .




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Desde 1987 la Fiesta Nacional de España es la denominación oficial actual que recibe el Día Nacional de España, cuya fiesta estatal coincide con la celebración canónica del "Día de la Hispanidad", manteniendo su denominación tradicional. 

 El 12 de octubre de 1978 ("Día de la Hispanidad") los Reyes de España acudieron Guadalupe para un acto conmemorativo de los 50 años de la Coronación canónica de la Reina de la Hispanidad.

 En 2007 la fiesta es declarada Fiesta de Interés Turístico en Extremadura.

Las XCVII Jornadas de la Hispanidad están dedicadas este año a Estados Unidos, con motivo del 250 aniversario de su Declaración de Independencia, y al centenario de la primera visita del rey Alfonso XIII a Guadalupe. La programación comenzó el pasado 25 de septiembre en la Casa de América de Madrid y ha incluido distintas actividades culturales y religiosas.



Entre las próximas citas destacan, el 10 de octubre, la entrega de los Premios Guadalupe-Hispanidad, que este año reconocerán a Juan Carlos Moreno Piñero y Antonio Ramiro Chico, y el concierto de la Schola Cantorum Extrematurensis. 

El día 11 tendrá lugar la Gala de la Hispanidad, con una conferencia y un concierto de órgano.


 El programa culminará el 12 de octubre, Día de la Hispanidad, con los tradicionales actos religiosos y la peregrinación a caballo del Honrado Concejo. La organización prevé la participación de más de 1.000 jinetes, además de miles de visitantes que acudirán a Guadalupe para participar en una de las celebraciones más singulares de Extremadura.



viernes, 9 de octubre de 2026

DOMINGO XXVII DEL T. ORDINARIO

SABADO

“ Bienaventurado el vientre que te llevó ”



según san Lucas 11,27-28

 En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». 

está fascinada con Jesús. Le cautivan la sencillez y la elegancia de su señorío; le seduce la persona de Jesús. ¿No habría sido hermoso que Jesús hubiese agradecido el elogio antes de decir lo que dijo? La mujer sabe bien lo que un hijo significa para una madre.

 Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Pensemos más bien que Jesús estableció contacto visual con la mujer. A los ojos acompaña el corazón. Y el reconocimiento. Y la mujer no se siente desairada. Tampoco se sentiría desairada la madre de Jesús que estaría cerca.

Por eso es dichosa María. Ella lo sabe y lo vive y lo expresa en el Magnificat. Viéndose a sí misma inmersa en el torbellino del amor gratuito de Dios, su canto es un arrebato de emoción. Su canto, como las palabras de la mujer del Evangelio, es un hermoso modelo de oración y de vida; de cómo comunicarnos con Dios sintiéndonos gozosos portavoces de toda la creación y de toda la humanidad.


¿provoca en nosotros este entusiasmo escuchar al Cristo que nos ama, que nos libera, que nos ofrece un camino eternamente nuevo, eternamente ilusionante y que da sentido a la existencia? Ahí queda.

VIERNES

“ El reino de Dios ha llegado a vosotros ”

según san Lucas 11,15-26 



En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

La gente se admiró. La mayoría; no todos. Porque algunos encuentran explicaciones ocultas y reaccionan con escepticismo y desdén ante el milagro.

 Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. 

Y es precisamente ahora cuando más necesitamos, el covid-19, acudir al evangelio para constatar que hay “Alguien que es más fuerte que el fuerte”.

Ése es Jesús que, resucitando de entre los muertos, ha vencido la muerte y todo tipo de muerte, de modo que las fuerzas del mal tienen que ceder.

Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? 

Donde esta la mano de Dios está la mano de su presencia...el Reino de Dios. A veces nos cuesta comprender  y acoger los signos de la presencia de Dios en las personas y en los acontecimientos , nos olvidamos que  el Reino de Dios está mñas cerca de lo que creemos,

Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. 

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

 El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. 

Por eso, es el mismo Jesús quien nos dice: “El que no está conmigo, está contra mí”. Y es como si dijera: el que no está con Jesús que es verdad, bondad, alegría y vida, se deshumaniza.

Y va contra Jesús todo aquel que atenta contra la persona humana. El fuerte, trata de desunirnos, deshumanizarnos; pero “El más fuerte” nos atrae a la unidad, a la libertad, a la alegría y a la vida en plenitud.

 Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por Jugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí”. 

Pero también tenemos muy cerca  al Maligno que intentara algo no  muy bueno.

 Al volver se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».


Pidamos al  Señor que su dedo anos ayude a no caer en la trampa del Maligno.

JUEVES

“ Pedid y se os dará ”



del santo evangelio según san Lucas 11, 5-13 

Quizá la tragedia más grave del hombre de hoy sea su incapacidad creciente para la oración. Se nos está olvidando lo que es orar. Las nuevas generaciones abandonan las prácticas de piedad y las fórmulas de oración que han alimentado la fe de sus padres. Hemos reducido el tiempo dedicado a la oración y a la reflexión interior. A veces la excluimos prácticamente de nuestra vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:

 “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Necesitamos orar. No es posible vivir con vigor la fe cristiana ni la vocación humana sin alimentarnos interiormente. Tarde o temprano la persona experimenta la insatisfacción que produce en el corazón humano el vacío interior, la trivialidad de lo cotidiano, el aburrimiento de la vida o la incomunicación con el Misterio de Dios, que es lo mas grande para los bautizados.

 Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. 

Necesitamos orar para encontrar silencio, serenidad y descanso que nos permitan sostener el ritmo de nuestro quehacer diario. Necesitamos orar para vivir en actitud lúcida y vigilante en medio de una sociedad superficial y deshumanizadora.

¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Necesitamos orar para enfrentarnos a nuestra propia verdad y ser capaces de una autocrítica personal sincera. Necesitamos orar para irnos liberando de lo que nos impide ser más humanos. Necesitamos orar para vivir ante Dios en actitud alegre, agradecida y creadora.

 Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».


Felices los que también en nuestros días son capaces de experimentar en lo profundo de su ser la verdad de las palabras de Jesús: «Quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre».

¡Atrévete a pedir! No desde la insolencia de un hijo caprichoso y mal educado, sino desde la prerrogativa de un hijo que puede permitirse todo, porque "somos de casa".

MIERCOLES

“ He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra ”



El Evangelio de hoy es la página central de toda la Escritura, de toda la Historia de la Salvación. Dios, en su locura de amor por nosotros, para conducirnos a la Salvación, envió a su propio Hijo para que no perezca ninguno sino que tengamos vida eterna. Se despoja de su rango y toma nuestra condición humana pasando por uno de tantos.

según san Lucas 1, 26-38

 En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El misterio de la Encarnación es el más sublime y el más escandaloso de todos. Todo un Dios hecho hombre, asumiendo nuestra naturaleza en todo su proceso: engendrado, nacido, crecido, muerto y resucitado. Y todo un Dios que quiere hacer todo esto contando con su criatura, valiéndose de ella, respetando su libertad.

 El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. 

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 

Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». 

María es pura capacidad, en ella no hay nada que impida ni estorbe a que Dios entre en su presencia y la llene de su gracia. Nosotros entramos en la presencia de Dios siempre que lo deseamos porque Dios es el eterno presente, atento y receptivo. Pero, ¿puede Él entrar en nuestra presencia siempre que lo desee? ¿Estamos nosotros presentes y atentos, vacíos y receptivos como lo estaba María?

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. 

También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.

María es como ese terreno vacío, limpio y bien arado, preparado para recibir la semilla del Verbo y encarnarla. ¿Cómo está nuestro terreno? Sólo en la medida en que desocupemos nuestra vida de todo lo que la vamos llenando, sobre todo de nosotros mismos, Dios podrá sembrar su Palabra en nosotros y hacernos “encarnación diminutiva del Verbo” para seguir poniendo su tienda en medio de su pueblo a través de nosotros.


MARTES

“ María escuchaba su palabra ”


Qué bonita escena la que nos relata Lucas y nos resulta familiar. Jesús va de camino, posiblemente con sus discípulos, se dirigen a Jerusalén, pero se detiene en una aldea. Esta aldea, aunque aquí no dice su nombre, pudiera ser Betania, donde, según narra el evangelista Juan, se dirigió Jesús a la casa de Marta, María y Lázaro y tuvo lugar la resurrección de Lázaro. Si así fuera, Betania no está muy lejos de Jerusalén. Lugar donde le aguardan trágicos acontecimientos y quizá en su corazón sintiera el peso de la incomprensión, de los ataques, del rechazo de algunos y humanamente ¡que consolador, entrar en la casa de sus amigos! Nos resulta fácil comprender sus sentimientos y ofrecernos como anfitriones de la casa.

Dentro del mundo judío es sorprendente que Jesús entrara en la casa de dos mujeres.

según san Lucas 10, 38-42 

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

La escucha de María es más profunda. Escucha las palabras que salen de la boca de Jesús. Es momento de dejarnos interpelar por la actitud de María.

 Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: 

«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». 

Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Marta, símbolo de la hospitalidad, de la acogida. Se desvive por atenderle, pero no llega a todo y esto le produce agitación, nerviosismo, juicio precipitado ante la actitud de su hermana. Y se hace merecedora de un reproche cariñoso de Jesús “Marta, Marta…”

 La escena de Marta y María me parece encantadora. Simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana: la de hacer, trabajar, servir a los demás y la de escuchar a Dios y a los hermanos.
Estas dos actitudes de las dos hermanas, hay complementariedad para la vida de un cristiano, Marta y María, acogida, hospitalidad, escucha, oración se han de dar simultáneamente en nuestra vida.

LUNES

 “ Quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre ”





según san Mateo 7, 7-11 

El Evangelio nos hace la comparación entre el interés mezquino que mueve al hombre y el amor desinteresado del Padre providente y amoroso es tan desproporcionada a favor de Dios, que no queda más remedio que volverse hacia quien puede darnos cuanto le pidamos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. 

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? 

Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!». 


Señor, como hicieron tus discípulos, yo también hoy te pido con sencillez y humildad: Enséñame a orar. No necesito la enseñanza de los sabios ni de los entendidos de este mundo. Tampoco necesito lecciones de oración de otras religiones. Ni siquiera de la religión judía. Quiero que me enseñes Tú y sólo Tú. Quiero que me transmitas tus sentimientos, tus emociones, tu latido interior, cuando orabas al Padre en la soledad y silencio de una noche en Galilea o en Jerusalén. Quiero orar como orabas Tú.

DOMINGO XXVII

“ La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular ”


Esta parábola no fue recogida por los evangelistas para alimentar el orgullo de la Iglesia, nuevo Israel, frente al pueblo judío, dispersado por todo el mundo. La preocupación era otra: ¿le puede suceder a la Iglesia lo mismo que le sucedió al antiguo Israel? ¿Está la Iglesia a la altura de lo que le pide Dios? Ciertamente, es la Iglesia soñada por Dios; pero ¿está respondiendo a esos sueños?

evangelio según san Mateo 21, 33-43 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.

Es el canto de amor de Dios a la viña: la cuida, la protege, la cerca, la vigila. Y, sobre todo, pone en ella su esperanza. La viña es el pueblo de Dios, es la Iglesia, es tu propia alma. En la Biblia aparecen varias imágenes de Dios: la imagen de Dios Artesano, Arquitecto, Pastor, Labrador, pero nunca la imagen de un Dios CANTOR. Y sabemos que las canciones de Dios sólo pueden ser canciones de amor. ¡Y en estas canciones de amor! cuánto anhelo, ¡cuánta ilusión, cuánto afán, cuánto mimo! Los proyectos de Dios sobre el hombre son prodigiosos, fantásticos.

 Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. 

 Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo.

La locura del hombre, simbolizada por aquellos viñadores inicuos, y que aparecen en la parábola con todo realismo: “Lo arrojaron fuera del viñedo y lo mataron”. No ha habido en la historia de la humanidad otra locura semejante: matar al autor de la vida, al inocente, al justo, al único capaz de construir un mundo nuevo

 Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’. 


la locura de Dios. Aparece en la parábola de aquel Padre cuando dice: “Por último, les mandó a su propio hijo”. ¿Qué padre hay en la tierra que, después de haber matado a sus siervos, les entrega el hijo? Es una locura, pero una locura de amor. Lo expresa muy bien San Juan cuando nos dice: «De tal manera amó Dios al mundo que entregó a su propio hijo” (Jn. 3,16).

 Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. 

Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». 

 Y Jesús les dice: «No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente” Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

El amor de Dios se paga con amor al prójimo. Dios ha hecho mucho por los israelitas, pero lo que pide amor y justicia.
 Jesús dirá que el segundo mandamiento (amar al prójimo) es tan importante como el primero (amar a Dios). Y la 1ª carta de Juan afirma: «Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amar… a nuestros hermanos»” 

martes, 6 de octubre de 2026

GRAN BATALLA GANADA CON EL SANTO ROSARIIO






El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia. ¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?


La batalla de Lepanto fue un combate naval que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Patras, cerca de la ciudad griega de Naupacto, en ese entonces conocida como Lepanto.[

Se enfrentaron en ella la armada del Imperio otomano contra la coalición católica organizada por el papa Pío V, llamada Liga Santa, formada por el Imperio español, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. 

Las fuerzas otomanas navegaban hacia el oeste desde su estación naval en Lepanto cuando se encontraron con la flota de la Liga Santa que navegaba hacia el este desde Mesina, en Sicilia. 




El Imperio español y la República veneciana eran las principales potencias de la coalición, ya que la liga estaba financiada en gran parte por Felipe II de España, y Venecia era el principal contribuyente de barcos.
 Los católicos, liderados por Juan de Austria, resultaron victoriosos, y se salvaron tan solo treinta galeras otomanas. Se frenó así el expansionismo otomano en el Mediterráneo oriental durante algunas décadas y se provocó que los corsarios aliados de los otomanos abandonaran sus ataques y expansiones hacia el Mediterráneo occidental.




Los turcos reconstruyeron rápidamente su flota, pero las enormes pérdidas de tripulaciones experimentadas en Lepanto ocasionaron que la marina otomana perdiera su iniciativa naval a partir de la década de 1580.
En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el sobrenombre de «manco de Lepanto». Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros».También int rodujo la historia en el Quijote, a través de la narración del cautivo, como típica obra de literatura de frontera.





 El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen.

 El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.




 Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.


LA VIRGEN DEL ROSARIO

El 7 de octubre se celebra a la Virgen del Rosario, advocación que hace referencia al rezo del Santo Rosario que la propia Madre de Dios pidió que se difundiera para obtener abundantes gracias.

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 En el año 1208 la Virgen María se le apareció a Santo Domingo y le enseñó a rezar el Rosario para que lo propagara.

Santo Domingo afirmó que la Virgen María se le apareció en 1208 en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos, que le enseñó a rezarlo y que le dijo que lo predicara entre los hombres
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 El santo así lo hizo y su difusión fue tal que las tropas cristianas, antes de la Batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571), rezaron el Santo Rosario y salieron victoriosos.

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 El Papa San Pío V en agradecimiento a la Virgen, instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias para el primer domingo de octubre y añadió el título de “Auxilio de los Cristianos” a las letanías de la Madre de Dios.


 Más adelante, el Papa Gregorio XIII cambió el nombre de la Fiesta al de Nuestra Señora del Rosario y Clemente XI extendió la festividad a toda la Iglesia de occidente.

Posteriormente San Pío X la fijó para el 7 de octubre y afirmó: “Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo”. Rosario significa “corona de rosas y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor".





 San Juan Pablo II, quien añadió los misterios luminosos al rezo del Santo Rosario, escribió en su Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae” que este rezo mariano “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”.




GRAN FUNDADOR. SAN BRUNO

6 DE OCTUBRE  SAN BRUNO


Fundador del la comunidad religiosa más austera y penitente, LOS MONJES CARTUJOS, que viven en perpetuo silencio y jamás comen carne ni toman bebidas alcohólicas.



Bruno nació en Colonia (Alemania) en el 1030 en el seno de una familia noble.
Desde muy joven estudió en las ciudades francesas de Reims y París, y cuando volvió a su patria fue ordenado de sacerdote y canónigo de la colegiata de San Cuniberto,tres años después de la muerte de San Romualdo el Padre de los eremitas de Camaldoli.
Años más tarde regresó a Reims como profesor, catedrático en 1057 por más de veinticinco años.

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El «Maestro Bruno», profesor muy apreciado de una de las escuelas de más reputación de su tiempo.Entre sus estudiantes se encontraba Eudes de Chatillon, después llamado Papa Urbano II.
Fue hacia 1080,teniendo todavía abundantes riquezas y gozando de la amistad de altos personajes y de una gran estimación entre la gente, y pudiendo, si aceptaba, ser nombrado Arzobispo de Reims.


Bruno renunció a todo, incluida la cátedra, y se fue de monje al monasterio de San Roberto en Molesmes. Pero luego sintió que aunque allí se observaban reglamentos muy estrictos, sin embargo lo que él deseaba era un silencio total y un apartamiento completo del mundo. Por eso dispuso irse a un sitio mucho más alejado. Iba a hacer una nueva fundación.

San Hugo, obispo de Grenoble, vio en un sueño que siete estrellas lo conducían a él hacia un bosque apartado y que allá construían un faro que irradiaba luz hacia todas partes.
Al día siguiente llegaron Bruno y seis compañeros a pedirle que les señalara un sitio muy apartado para ellos dedicarse a la oración y a la penitencia.



San Hugo reconoció en ellos los que había visto en sueños y les cede la zona montañosa de la Cartuja o "Chartreuse" en francés,monte que le había sido indicado en la visión, donde construye un oratorio rodeado de celdas con lo que nace la orden de la Cartuja en el año 1084.
Los nuevos religiosos recibieron el nombre de Cartujos.

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Zurbaran, San Bruno con Urbano II

Llamado a Roma,en 1088, a instancias del Papa Urbano II - su antiguo alumno,para ayudar en la reforma, Bruno hubo de abandonar Chartreuse, para no volver a verla más.
Tras pasar 3 o 4 años en Roma, obtuvo permiso para retirarse a Calabria, en donde fundó un nuevo retiro en el desierto de La Torre.
Allí fue donde murió y fue enterrado, el 6 e octubre del año 1101 dejando en la tierra como recuerdo una fundación religiosa que ha sido famosa en todo el mundo por su santidad y su austeridad.



No ha sido canonizado  pero se autoriza su culto a los cartujos, ya que ellos rehuyen todas las manifestaciones públicas.
Sin embargo, en 1514 obtuvieron del Papa León X el permiso de celebrar la fiesta de su fundador, y Clemente X la extendió a toda la Iglesia en 1674. El santo es particularmente popular en Calabria, y el culto que se le tributa refleja en cierto modo el doble aspecto activo y contemplativo de su vida.

lunes, 5 de octubre de 2026

CELEBRACION DE LAS TEMPORAS

 Témporas de Acción de Gracias y petición (2026).......5 de Octubre



TEXTO EVANGÉLICO

 “Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!” (Mt 7, 7-11).


LAS TEMPORAS

Con la llegada del otoño, la Iglesia celebra las Témporas. Nos dicen las rúbricas del Misal que las Témporas son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al reemprender la actividad habitual. 


En sus inicios las Témporas eran unos días dedicados especialmente a la penitencia para santificar tres cosechas: la del trigo en verano, la vendimia al comienzo de otoño y la del aceite en diciembre. Como estaban relacionadas con las estaciones del año, a esas tres se les añadió una cuarta en primavera. Aunque el papa San León Magno (390-461) las considera de origen apostólico, es muy difícil precisar cuando comienzan a celebrarse. Los días especiales de las Témporas eran el miércoles, el viernes y el sábado. Con más seguridad sabemos que el origen de esta celebración está vinculado a la Iglesia de Roma y desde allí se va extiendo al resto de la cristiandad lenta pero paulatinamente. 



 En la liturgia anterior a la reforma promovida por el Concilio Vaticano II se celebraban las Témporas correspondientes al inicio del invierno, de la primavera, del verano y del otoño. A partir del siglo V las Témporas se convierten también en la fiesta de la recolección espiritual de la Iglesia, ya que hasta hace pocos años eran el tiempo designado, junto con las plegarias, rogativas y ayuno, para conferir las Órdenes sagradas. 

 Actualmente la legislación litúrgica establece que la regulación de la celebración de las Témporas recae sobre las Conferencias Episcopales. La Iglesia ha considerado que de esta forma podrán ser tenidas en cuenta mejor las peculiaridades de cada Nación. La duración de su celebración, por espacio de uno o varios días y la reiteración a lo largo del año son así mismo competencia de la Conferencia Episcopal.



 Nos dice también el Misal que se celebrarán, al menos, el día 5 de octubre (o el día 6, cuando el día 5 sea domingo), y, siempre que sea posible, es aconsejable celebrarlas también otros dos días de la misma semana. La celebración a lo largo de tres días ayuda a enfatizar mejor los tres aspectos que pretende avivar en nosotros la liturgia de las Témporas, estos son: la acción de gracias, la petición y la conversión. 

 Ya sea durante uno o tres días, estos aspectos esenciales en la vida del cristiano deben de estar presente en la celebración de las Témporas y desde ahí proyectarse a la vida del cristiano a lo largo de todo el año. Los formularios de misas que nos ofrece el Misal para las Témporas inciden específicamente en estos aspectos. Dar gracias a Dios por los dones recibidos es fundamental pues, aunque ganar el pan con el fruto de nuestro trabajo diario agota, nunca debemos decir por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas. Sino más bien, acuérdate del Señor, tu Dios: que es él quien te da la fuerza para crearte estas riquezas, y así mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy.”. 





Dar gracias a Dios es reconocer algo tan grande como que su Gracia nos precede y nos sostiene. La celebración de las Témporas nos invita también a pedir a Dios. El mismo Jesucristo nos dice: si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden. 

No nos cansemos nunca de pedir a Dios, pues Él nos escucha y nos da lo que más nos conviene. Las Témporas en definitiva nos enseñan que nuestra vida ha de ser sea una acción de gracias permanente a Dios porque el oye siempre la petición que se eleva desde el corazón del hombre. Los dones que Él derrama sobre nosotros, son signo de su bondad y de su misericordia infinita. Ante un Dios así, ¿quién no se siente movido a la conversión? 



 A los que somos pastores nos toca instruir convenientemente a los fieles en el sentido de esta y de cada una de las celebraciones que nos ofrece la Iglesia y a los fieles a vivirlas con renovado entusiasmo. Así unos y otros estaremos dando cumplimiento a aquello tan hermoso que nos pide el Concilio Vaticano II por medio de Sacrosanctum Concilium 48: (…) sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada.