YA ES SEMANA SANTA

YA ES SEMANA SANTA
Ver pinchando la imagen

Páginas

sábado, 25 de abril de 2026

IV DOMINGO DE PASCUA

 DOMINGO

“ El Pastor auténtico da la vida por sus ovejas ”





En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.

san Juan 10, 1-10 

En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 

Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.

Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

 Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». 

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 

Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».



Cristo es nuestro Pastor y nosotros somos su rebaño, llamados a participar en su admirable victoria sobre el pecado y la muerte (

A través del bautismo nos integramos en la Iglesia, su rebaño (1 lect.), y hemos vuelto al pastor y guardián de nuestras vidas (2 lect.). Por eso, podemos siempre cantar llenos de confianza en Cristo: «El Señor es mi pastor, nada me falta». Él nos da su gracia en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, cuya mesa abundante nos prepara cada domingo  Y, entrando por Él, la Puerta de las ovejas, nos salvaremos. 

viernes, 24 de abril de 2026

III DOMINGO DE PASCUA

SÁBADO

 “ El que crea y bautice se salvará ”




según san Marcos 16, 15-20 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. 

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el mandato de Nuestro Señor de predicad el Evangelio a toda criatura, y resalta que quien crea le acompañaran unos signos, liberaran de multitud de demonios, esclavitudes, se alejaran del mal y de sus artimañas, su lenguaje será comprendido porque será el lenguaje del mandato nuevo, impregnado por el amor, tocara el corazón, consolará, dará una palabra de animo al abatido, estará cargado de esperanza, sanaran, curaran, liberaran, y no permitirán que el mal les haga daño, no dejaran que les hiera, aprenderán a que las heridas les hagan más fuertes.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Así es, el Misionero del Padre, Jesús, tiene necesidad de otros misioneros; Aquel que es la Palabra tiene necesidad de otros portavoces que divulguen su conocimiento; Aquel que es el Evangelio hecho persona confía ahora el Evangelio a sus apóstoles: "Id... Proclamad.Aclamad el Evangelio a toda la creación”

 Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.


¡Que bella paradoja poder afirmar que en nuestra vida todo es gracia recibida de la mano de Dios y, que a la vez, Él no tiene otra forma de cambiar el mundo, sino confirmando con su fuerza nuestras palabras y acciones! ... ¡Somos un equipo! Y sólo así llegamos, en ciertos momentos, a experimentar que es verdad: que cuando vivimos en su nombre y a su estilo, echamos demonios, tratamos con serpientes, tragamos venenos poderosos... y no nos hacen daño.

LUNES

VIERNES

“ El que coma de este pan, vivirá para siempre ”



según san Juan 6, 52-59

 En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

San Agustín les diría: “Dame un corazón que ame y entenderán lo que digo”.

Lo lógico, lo razonable, es objeto de la razón, pero el amor no tiene lógica.

 Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 

Si Dios se hubiera guiado por la lógica de la razón no tendríamos ni Encarnación, ni Redención, ni Eucaristía. Afortunadamente para nosotros Dios se ha guiado siempre por la lógica del amor.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. 

Y una de las características del amor es que “el amor no se va, el amor se queda”. Se fue al cielo y se quedó con nosotros a través de la Eucaristía.

Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Al recibir a Cristo en la Eucaristía, ese alimento no lo hacemos sustancia nuestra, pero sí nosotros nos unimos sustancialmente con Dios. Cada uno de nosotros puede decir con San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”

 Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Tenemos a Jesús vivo, sacramentado tras su resurrección gloriosa, presente en el sacramento del altar pero si dudamos es falta de fe.


Caminar con Él y detrás de Él, tratando de poner en práctica su mandamiento, el que dio a los discípulos precisamente en la última Cena: “Como yo os he amado, amaos también unos a otros


JUEVES

“ Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo ”


según san Juan 6, 44-51 

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, 

Jesús, que habla de atracción, de deleite, de fascinación. Es bueno oír de los labios de Jesús que Dios atrae, que Dios seduce, que Dios encanta.

Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 

No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. 

Yo prefiero ser atraído por el amor del Padre, ser seducido por Él, sentirme encantado de vivir en su casa, sentarme a su mesa, comer de su pan, beber de su vino, y cobijarme a la sombra del “árbol de la vida”

En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. 

Sólo una persona “dichosa” puede hacer dichosos a los demás; sólo una persona encantada puede encantar a los demás; sólo una persona “satisfecha” puede llenar de sentido y de ilusión la vida de los demás.

Sólo una persona que está contenta y feliz con su Dios, puede bendecir, es decir, hablar bien de Dios.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».



A Dios sólo se le puede encontrar por el camino del amor. Si nos salimos de ese camino, siempre, siempre nos equivocamos y podemos convertir a Dios en un ídolo. DIOS ES AMOR

MIÉRCOLES

“ Yo soy el pan de la vida ”


según san Juan 6, 35-40 

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Yo soy el pan de la vida.


Jesús no es un pan que se compra en la panadería. Es un símbolo de sí mismo. El pan es símbolo del alimento que comen los hombres cada día. No es “un lujo sino una necesidad”. La comunidad primitiva ha descubierto que sin Jesús no pueden vivir. 

 El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. 

Encontrado en Jesús “seguridad”. Pero no sólo seguridad para unos años o el tiempo de nuestra corta vida, sino que Jesús habla de “vida eterna”. Es decir, de una vida “más allá de nuestra vida”.

Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. 

Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día». Reflexión del Evangelio de hoy

También el pan tiene una connotación con “la bondad”. Solemos decir: este hombre o esta mujer son más buenos que el pan. Y me pregunto: Yo que me alimento todos los días de este pan de la bondad ¿Cómo no soy bueno? Salgo de Misa y murmuro, soy violento, calumnio…, ¡Es algo inconcebible!


San Agustín, en su Comentario al Evangelio de san Juan, explica así: «Estaban lejos de aquel pan celestial, y eran incapaces de sentir su hambre. Tenían la boca del corazón enferma… En efecto, este pan requiere el hambre del hombre interior». Y debemos preguntarnos si nosotros sentimos realmente esta hambre, el hambre de la Palabra de Dios, el hambre de conocer el verdadero sentido de la vida.

MARTES

“ Yo soy el pan de vida ”




según san Juan 6, 30-35 

En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? 

Jesús se manifiesta en este evangelio como el “pan de la vida”. No se trata de un pan material, ni siquiera del pan de maná que había dado el Padre a los judíos hambrientos en el desierto. Nos promete un pan que da vida, pero no una simple vida humana para prolongar nuestros años.


Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». 

Jesús aquí nos habla de un pan que da vida en plenitud. Un pan que “sacia”, un pan que nos satisface, que nos llena por dentro el corazón. En realidad, un pan que nos hace ya aquí y ahora plenamente felices.

Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». 

Jesús aquí nos habla de un pan que da vida en plenitud. Un pan que “sacia”, un pan que nos satisface, que nos llena por dentro el corazón. En realidad, un pan que nos hace ya aquí y ahora plenamente felices.

Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». 

Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».


Dado el ambiente tan poco religioso que estamos viviendo en esta sociedad secularizada, cada vez se hace más difícil el creer.
 En realidad nadie puede creer en el más allá si ese “más allá” no se ha hace presente, de alguna manera, en el “más acá”.

 LUNES

“ Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura ”

según san Juan 6, 22-29 

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

La multiplicación de los panes y los peces desató una ola de entusiasmo que el evangelista describe a la perfección con ese enjambre de lanchas surcando el Tiberíades de orilla a orilla en busca de algún rastro del Maestro.

Lo siguen por las dos orillas del mar de Tiberíades. Y la primera pregunta que le formulan, cuando dan con él, nos da la clave de ese seguimiento: cuándo has venido.


 Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. 

Era tan espectacular el prodigio de dar de comer a esa multitud que, a la fuerza, tenía que despertar admiración y mover a seguirlo.

Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

A esa muchedumbre le atraen los signos, la extraordinaria intervención que ha saciado su hambre material. Tanto que lo primero que le preguntan es «¿cuándo has venido aquí?» por si se ha producido otro prodigio en su ausencia, como el espectador de un truco de ilusionismo contrariado por haberse perdido parte de la función.

 Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. 

Jesús los alecciona: «Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna». El pan del espíritu que comemos en la Eucaristía.

Lo de menos es el signo de la multiplicación y lo de más es la vida eterna que nos promete entrar en el corazón del Padre

Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Pero para ello se hace imprescindible obrar como Dios quiere: «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Creer en Jesucristo más allá de milagros, prodigios y signos. Creer porque es el único mediador entre nosotros y Dios, no hay más camino que el suyo. 




Es la fe en Jesucristo la que nos lleva a la salvación, al banquete celestial donde comeremos el alimento de la vida eterna. Sin fe, nada de lo que hagamos, aunque vayamos de puerto en puerto como estas barcas recalando aquí y allá en el mar de Galilea es infructuoso. Más aun: es inútil.
Y tu fe......................¿como anda?

DOMINGO

“ Jesús se acercó y siguió caminando con ellos ”



según san Lucas 24, 13-35 

El evangelio de hoy nos trae el conocido episodio de Jesús con los discípulos de Emaús. Es un encuentro rápido, pero en este encentro está todo el destino de la Iglesia. Lucas quiere enseñar a las comunidades cómo interpretar la Escritura para poder redescubrir la presencia de Jesús en la vida.

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. 

Antes o después, a todos nos toca hacer el camino de Emaús. Es un camino de dos etapas.

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. 

Aquellos discípulos huían de Jerusalén, porque Jerusalén sólo ofrecía muerte. La muerte de Jesús les hundió y caminaban desesperanzados.

Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». 

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?». 

En la primera dominan la decepción, la desilusión, el desaliento: caminaban con semblante afligido… ¡Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel! También nosotros esperábamos…: esperábamos que el ser cristiano fuese cosa más sencilla, la convivencia menos complicada; y que Dios no nos diese tan serios disgustos.

Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. 

Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. 

Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron». 

Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

La segunda etapa del camino de Emaús es la de la rehabilitación. Jesús comienza atizándoles por su ignorancia de las Escrituras: ¡Qué necios y torpes para creer cuanto dijeron los profetas! Luego les explica lo que había sobre Él en todas las Escrituras. Es entonces cuando la llama apagada se enciende de nuevo en su corazón.

 Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. 

Tendríamos que tener todos claro que un auténtico cristiano, antes de poner los ojos en la Eucaristía debe poner los ojos en las Escrituras; en los Evangelios especialmente. No lo tenemos claro porque no nos lo enseñaron de pequeños. Pero el cristiano que no tiene las Escrituras como punto principal de referencia, vive un cristianismo deformado y desfigurado.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. ´

Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 

Lucas nos habla de la “fracción del pan”. Si acudimos a la Eucaristía, no es a recitar de rutina credos ya sabidos, sino a hacer presente el gesto de Jesús de “partir el pan”. El pan que parte Jesús el día de Jueves Santo nos habla del Cuerpo destrozado de Jesús en la Cruz el día de Viernes Santo. 

El Jueves y el Viernes van unidos y no se pueden separar. Este gesto no sólo nos lleva a recordar lo que hizo Jesús sino a “actualizar” y hacer presente en nosotros el compromiso de dar nuestra vida en favor de los demás. Si esto lo hacemos, ciertamente Jesús se hace presente en nuestro caminar.

A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». 

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Aquellos apóstoles habían salido de la Comunidad de Jerusalén. Ya no les decía nada. Con la muerte de Cristo viene la dispersión del grupo y los discípulos de Emaús van huyendo del grupo porque allí sólo se habla de muerte y de fracasos. ¡Qué distinto el camino de ida y el de vuelta! El camino de ida de Jerusalén a Emaús se hace largo, pesado. El camino de vuelta, cuando ya se han encontrado con Jesús resucitado, teniendo los mismos kilómetros, se hace corto, van corriendo, deseando de llevar la buena noticia a sus hermanos de Comunidad.

 Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.



Como los dos de Emaús, debemos alimentarnos de la Palabra y la Eucaristía para estar siempre unidos al Señor, pero sobre todo, debemos permitir que nos acompañen en el camino, con sus luces y sombras, con sus alegrías y complicaciones, porque definitivamente no estamos solos, el Resucitado quiere acompañarnos en el camino de la vida.

3ª VIAJE APOSTOLICO GUIMEA ECUATORIAL II

Antes de la misa

https://www.facebook.com/watch/?v=2285467628650733


El miércoles 22, el papa se trasladará a la región continental, con una primera parada en Mongomo, donde oficiará una misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción de la Virgen María,




 además de inaugurar el Centro Tecnológico Papa Francisco.




El Papa en la misa en Mongomo pide un futuro habitado por la esperanza En su segunda jornada en Guinea Ecuatorial, cuarto país que visita en su viaje a África, el Papa León XIV celebró misa en la basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo. 

Durante la homilía invitó a los presentes a no tener miedo “de anunciar y dar testimonio del Evangelio” y les invitó a ser “constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”. Antes de la celebración eucarística, el Papa bendijo la primera piedra de la que será la catedral de Ciudad de la Paz

“El futuro de Guinea pasa por las decisiones que ustedes toman; está confiado a su sentido de la responsabilidad y al compromiso compartido de custodiar la vida y la dignidad de cada persona”. Fue la exhortación del Papa León XIV a los fieles reunidos en la misa que celebró, este miércoles 22 de abril, en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo, que se trata del edificio religioso más grande de África central. En su segundo día en Guinea Ecuatorial, el Pontífice dirigiéndose en la homilía a los miles de personas allí congregadas, aseguró que “se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial”. Por eso los animó a no tener miedo “de anunciar y dar testimonio del Evangelio” y les invitó a ser “constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”. 




 El Papa les invitó a participar “en el desarrollo integral de esta tierra, en su renovación, en su transformación”. Asegurando que son muchas las riquezas naturales de este país, les exhortó a “cooperar para que puedan ser una bendición para todos”. Y pidió que el Señor les ayude a convertirse en una sociedad que “trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos”. Que crezcan los espacios de libertad – clamó el Papa - y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana; pienso en los más pobres, en las familias en dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y de sanidad. 
 Alimentar actividades caritativos y responsabilidad hacia el prójimo 

También habló de la importancia de la llamada a “continuar hoy el camino trazado por los misioneros, los pastores y los laicos que los han precedido”. A todos y a cada uno - recordó - se les pide un compromiso personal que abarque la vida por completo, para que la fe, celebrada de manera tan festiva en sus comunidades y en sus liturgias, alimente sus actividades caritativas y la responsabilidad hacia el prójimo, para la promoción del bien de todos. 

 Asimismo, el Obispo de Roma aseguró que este compromiso “requiere perseverancia, cuesta esfuerzo, a veces sacrificio, pero es el signo de que somos verdaderamente la Iglesia de Cristo”. Haciendo referencia a la primera lectura del día, advirtió que “una Iglesia que anuncia con alegría y sin temor el Evangelio es también una Iglesia que, precisamente por eso, puede ser perseguida”. Pero, por otra parte, el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles dice que, “mientras los cristianos se ven obligados a huir y se dispersan, muchísimos se acercan a la Palabra del Señor y pueden ver con sus propios ojos que los enfermos en el cuerpo y en el espíritu son sanados”. Esos – aseveró el Pontífice - son los signos prodigiosos de la presencia de Dios, que generan gran alegría en toda la ciudad.




Gratitud con los misioneros signo del amor de Dios 
Por otro lado, el Santo Padre también recordó que la eucaristía contiene verdaderamente todo el bien espiritual de la Iglesia: es Cristo, nuestra Pascua, que se nos entrega; es el Pan vivo que nos sacia; es la presencia que nos revela el amor infinito de Dios por toda la familia humana, que sigue saliendo también hoy al encuentro de cada hombre y mujer.

 Durante la homilía, el Papa mencionó la celebración de los 170 años de evangelización de Guinea Ecuatorial y mostró su gratitud a los “misioneros, misioneras, sacerdotes diocesanos, catequistas y fieles laicos que han entregado su vida al servicio del Evangelio”. Ellos, recordó León XIV, han acogido las expectativas, las preguntas y las heridas de su pueblo, iluminándolas con la Palabra del Señor y convirtiéndose en signo del amor de Dios en medio de ustedes. Y aseguró que, con su testimonio de vida, “han colaborado a la venida del Reino de Dios, sin miedo a sufrir por su fidelidad a Cristo”.




 Permanecer fieles al Evangelio y dar testimonio con alegría 

Una historia que no pueden olvidar ya que “los une a la Iglesia apostólica y universal que los precede” y “los ha acompañado para que ustedes mismos se conviertan en protagonistas del anuncio del Evangelio y del testimonio de la fe”. A propósito, quiso recordar las palabras “proféticas” pronunciadas en Uganda en 1969 por su predecesor Pablo VI: “Vosotros africanos, ya sois misioneros para vosotros mismos. La Iglesia de Cristo está verdaderamente arraigada en esta tierra bendita”. El Pontífice advirtió que, aunque las situaciones personales, familiares y sociales que vivimos no siempre sean favorables, “podemos confiar en la obra del Señor, que hace brotar la buena semilla de su Reino por caminos que desconocemos, aun cuando parece que todo a nuestro alrededor es estéril, e incluso en los momentos de oscuridad.” Estamos llamados – prosiguió - a permanecer fieles al Evangelio, a anunciarlo, a vivirlo en plenitud y a dar testimonio de él con alegría. Y afirmó que Dios será “el pan de vida” que saciará nuestra hambre.
Homilia
https://youtu.be/pz9FoBZ4PMU?si=qwU8rcPlH1kHoqTL



https://youtu.be/40nI3JNuWQs?si=wUKi2bpPHw4FTXHz

León XIV en la cárcel de Bata: El amor transforma incluso el corazón más endurecido El Papa, en su visita a la prisión de Bata en Guinea Ecuatorial, afirmó que una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida. Un encuentro en el que aseguró que ninguno está excluido del amor de Dios, y que la vida no sólo se define por los errores cometidos, pues siempre hay una esperanza de cambio




 “Queridos hermanos, Dios jamás se cansa de perdonar. Él abre siempre una puerta nueva a quien reconoce los propios errores y desea cambiar. No permitan que el pasado les robe la esperanza en el futuro. Cada día puede ser un nuevo comienzo”. En realidad, estas han sido las palabras del Papa al final de su saludo a los prisioneros y trabajadores de la Prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial y, en ellas, se resume todo lo que deseaba decir y todo lo que quizá cada recluso deseaba escuchar: el perdón y el cambio son posibles.

De errores, conciencias y rehabilitaciones 
Se trata de la primera y única visita que realiza León XIV a un centro de detención, en este Viaje Apostólico a África, y no es cualquiera, pues esta cárcel, ubicada en Bata, región costera del país y capital de Litoral, con más de 650 presos, es conocida por ser un lugar de detención duro, un lugar que desde la época colonial, ha sido a menudo citado en relación con casos judiciales controvertidos y condiciones críticas de prisión. 




 Sin embargo, como mencionó el director de la prisión, Reginaldo Biyogo Mba Ndong Angusesomo en sus palabras de bienvenida, “detrás de cada caso hay una historia humana, con errores y dificultades, pero también con la posibilidad de cambio y un compromiso porque cada persona conserve su dignidad y realizar un camino de rehabilitación y reinserción.

 También en el testimonio de los reclusos, la reflexión no deja de golpear las conciencias al reconocer que la prisión los obliga a confrontarse con la propia conciencia, por el dolor y el sufrimiento causado por sus acciones. Aunque sin duda, "gracias a la guía del capellán y de quienes nos ayudan espiritualmente", se puede descubrir que es posible cambiar, pedir perdón y volver a creer en ellos mismos.

Ninguno está excluido del amor de Dios 
El Santo Padre al tomar la palabra agradeció la alegría de los presos, las palabras de bienvenida y la claridad del los testimonios de tres reclusos, pues corroboran que, aun en las dificultades, la dignidad humana y la esperanza nunca se pierden, como Jesús que arrestado, condenado y llevado a la muerte sin culpa, siempre creyó en la posibilidad “que el amor transforme incluso el corazón más endurecido”.

 Hoy estoy aquí para decirles algo muy sencillo: ninguno está excluido del amor de Dios. Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor. Podemos decirlo con certeza, porque Jesús nos ha revelado esto en cada encuentro, en cada gesto y en cada palabra. 
 No hay justicia sin reconciliación

 El Pontífice reconoció que está descubriendo en este viaje a una Guinea Ecuatorial rica de culturas, lenguas y tradiciones, de la cual cada prisionero, agente penitenciario y trabajador de la prisión forman parte, no obstante, en un contexto, donde la administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, de invertir en la dignidad y en las potencialidades de cada persona.

 Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación.


Los errores no definen toda una vida
 León XIV insistió en su deseo de hablar, sobre todo, de esperanza y de cambio, pues aunque la cárcel se vea como un lugar de soledad y desolación, puede convertirse en un tiempo de reflexión, de reconciliación y de crecimiento personal, de trabajo e incluso de estudio.

 La vida no sólo se define por los errores cometidos, que generalmente son el resultado de circunstancias difíciles y complejas; porque siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva. Dios nunca los abandonará Al reafirmar que ninguno de ellos está solo, que son amados por sus familias y seres queridos más allá de los muros, recalcó que no deben temer ser abandonados por todos, porque




 "Dios nunca los abandonará y la Iglesia estará a su lado". 

Y en este contexto agradeció la labor de los que trabajan en este centro penitenciario: al Director, a los agentes y al capellán. Y a todos aconsejó:

 Piensen también en su país, en los jóvenes de Guinea Ecuatorial que necesitan ejemplos de perseverancia, de responsabilidad y de fe. Todo esfuerzo de reconciliación, todo gesto de bondad puede convertirse en una pequeña llama de esperanza para los demás.




El papa León XIV recibe una cruz de manos de un recluso durante la visita del pontífice a la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026.

Los reclusos, vestidos con uniformes naranja y beige, recibieron al Papa con bailes y cantos llenos de alegría, agitando banderas de su país, del Vaticano y de la visita papal. Tres hombres encarcelados compartieron testimonios; uno de ellos dijo al Papa que desean ser instrumentos de paz y pidió sus oraciones para poder seguir adelante. Luego, los internos interpretaron una emotiva canción y danza.

 Hablando en español, el Papa León afirmó que durante su estancia en Guinea Ecuatorial ha descubierto “una tierra rica de culturas, lenguas y tradiciones”. “Sus familias, sus comunidades y su fe son una gran fuerza para esta nación. 

También ustedes forman parte de este país”, dijo. Refiriéndose a la situación de encarcelamiento, añadió: “La administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona. Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación”.

https://www.facebook.com/watch/?v=26432336069791734
La oración con los detenidos 

Al concluir sus palabras, el capellán agradeció al Pontífice su visita y luego de explicar la labor de la capellanía en el acompañamiento espiritual y humano de los prisioneros y personal penitenciario, con la oración, la escucha, la preparación y celebración de los sacramentos, le entregó como un acto simbólico una cruz de madera realizada por los detenidos del centro. El encuentro con el Santo padre concluyó con un momento de oración y la bendición apostólica. Esta es la oración:

 “Señor Jesús, Tú que dijiste: “Estuve en la cárcel y me visitasteis”, permanece cercano a estos hermanos y hermanas nuestros. Haz que nunca pierdan la esperanza y que descubran cada día que su vida tiene valor y futuro. Derrama tu bendición sobre todos los aquí presentes: sobre quienes están privados de libertad, sobre quienes trabajan en este lugar y sobre sus familias que esperan fuera. Que tu paz habite en sus corazones y que tu misericordia abra siempre caminos nuevos.”








jueves, 23 de abril de 2026

AÑO 2019

 7  DE LA MAÑANA.....YA HACE 7  AÑOS.......Y SONO EL MOVIL

El mundo se me vino encima algunas lagrimas

Y enseguida escuche......y no eran palabras........tu hijo te necesita................me puse en camino

Llegue y todo estaba bien

Esta flor blanca que hace juego con las nubes blancas del cielo azul de Siruela GRACIAS y

mil veces GRACIAS.

Hoy me he dado cuenta que las noche oscuras se ven de diferente manera si se tiene fe.......y en tus manos dejo ese pequeño trasto porque quizás en el cielo alguien tiene un plan para el.

3ª VIAJE APOSTOLICO GUIMEA ECUATORIAL I

 El Papa León se despide de Angola y llega a Guinea Ecuatorial Concluye la tercera etapa del viaje apostólico del Pontífice por África, quien es esperado en Guinea Ecuatorial.



 En el aeropuerto de Luanda se llevó a cabo la ceremonia de despedida con el presidente angoleño, João Manuel Gonçalves Lourenço. 

En Malabo están previstos el encuentro con las autoridades, el encuentro con el mundo de la cultura y la visita a los trabajadores y pacientes del Hospital Psiquiátrico Jean-Pierre Olie. Vatican News

https://youtu.be/y9Sz42XnkSc?si=-T7DGu68joP-dJW5

https://youtu.be/y9Sz42XnkSc?si=lJkN8CLnzAh-rN6H

El Papa León XIV despegó del Aeropuerto Internacional de Luanda "4 de Febrero" a las 9:19 hora local con destino a Guinea Ecuatorial, a donde aterrizó a las 12: 31 hora local, cuarta y última etapa del viaje apostólico del Pontífice en África. Antes de subir al Airbus ITA A330-900neo, el Obispo de Roma fue saludado por el presidente de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço. 

La ceremonia de despedida contó con la tradicional interpretación de himnos, con la Guardia de Honor alineada y el saludo de las respectivas delegaciones. 

 En los bordes de la alfombra roja de la ceremonia de despedida, pequeñas representaciones del llamado «O Pensador», símbolo de la cultura nacional angoleña. La figura representa a una persona mayor con el rostro ligeramente inclinado hacia abajo. Remite al valor que tienen los ancianos, con su sabiduría, para la sociedad y la tradición del país. Son ellos quienes le han seguido rindiendo tanto honor y afecto hasta esta mañana, frente a la nunciatura, antes de que el Papa dejara su tierra.



Telegramas a los países sobrevolados 

Inmediatamente después de la partida, durante el vuelo hacia Guinea Ecuatorial, el Papa envió un telegrama al Presidente de la República de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço, expresando su “profunda gratitud” por la hospitalidad que le brindaron durante su visita. Asegurando sus oraciones por la nación, invocó las “bendiciones de alegría y armonía de Dios Todopoderoso” sobre todos los angoleños. 



Sobrevolando la República del Congo, el Santo Padre envió también a su presidente, Denis Sassou-N’Guesso, un telegrama ofreciendo sus oraciones “para que la nación sea agraciada con las bendiciones divinas de sabiduría y prosperidad”. Sobre el cielo de la República Gabonesa, hizo llegar su “cordial saludo” al presidente Brice Clotaire Oligui Nguema y a todo el pueblo gabonés. “Rezo para que Él les conceda a todos paz y bienestar”, expresó. Finalmente, mientras sobrevolaba el espacio aéreo camerunés, el Papa León renovó a su presidente y a todos los ciudadanos “la certeza de mis oraciones por la unidad y prosperidad de la nación”.

Llegada a Malabo

https://www.facebook.com/reel/1736390794178654



Un país profundamente católico y de herencia hispana 

Guinea Ecuatorial es el único país africano con el español como lengua oficial, fruto de su pasado colonial, y presenta una fuerte identidad católica. En torno al 75% de la población está bautizada, y la Iglesia desempeña un papel central en la educación, la sanidad y la vida social.

 La estructura eclesial, encabezada por la archidiócesis de Malabo y varias diócesis sufragáneas, ha evolucionado en las últimas décadas hacia un liderazgo local, tras una larga etapa marcada por la presencia misionera. 

 Esta es solo la segunda visita de un Papa al país, después de la realizada por san Juan Pablo II en 1982.

El programa del primer día en Guinea Ecuatorial

En Malabo están previstos el encuentro con las autoridades, el encuentro con el mundo de la cultura y la visita a los trabajadores y pacientes del Hospital Psiquiátrico Jean-Pierre Olie. Vatican News

 En Malabo, capital y principal centro económico de Guinea Ecuatorial, el Papa será recibido por el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y su esposa, Constancia Mangue de Obiang. 

Al término de la ceremonia de bienvenida, León XIV se trasladará al Palacio Presidencial para reunirse con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Pronunciará un discurso, precedido por una intervención del mismo presidente. 

https://fb.watch/GG3zKoaE2V/



Tras el almuerzo en la casa arzobispal, precedido de una breve parada en la Catedral Metropolitana de Malabo, donde el Papa se detendrá para un breve momento de oración y adoración, el Pontífice se dirigirá al Campus Universitario Papa León XIV de la Universidad Nacional, rebautizado así el pasado mes de febrero precisamente con vistas al evento que aquí se celebrará: el encuentro con el mundo de la cultura. 


https://youtu.be/hqxX0b6ZJgU?si=edO8U9U4tMRKsu23

También en este caso, el obispo de Roma pronunciará un discurso. 







La tercera y última etapa pública de su primer día en Guinea Ecuatorial consistirá en la visita al Hospital Psiquiátrico Jean-Pierre Olie, que con sus seis pabellones pretende marcar un antes y un después en el tratamiento de las enfermedades mentales en el país. 

El Papa escuchará varios testimonios, entre ellos el poema compuesto por un ex paciente, y dirigirá un saludo a los presentes. 


https://youtu.be/0yXnup1SLrs?si=675ecPN-hszqSGwy

Una cálida bienvenida con bailes y canciones recibió al Papa León XIV en el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo, Guinea Ecuatorial. 
 Tras expresar su gratitud por esta bienvenida, el Papa compartió sus «sentimientos encontrados» cada vez que visita un hospital. Por un lado, dijo que siente tristeza por los pacientes y sus familias. Sin embargo, por otro lado, admira y se siente reconfortado por todo el trabajo realizado para «servir a la vida humana». 


 Estar presente en el hospital de Malabo no es diferente. Pero el Papa sí señaló que le pareció que «prevalece la alegría». Esta alegría que surge de reunirse en nombre del Señor y de cuidar a aquellos cuya salud es frágil. 
 Un signo de amor hoy El Papa León compartió lo conmovido que se sintió por los testimonios ofrecidos durante este encuentro, incluido el del director del hospital, el profesor Bechir Ben Hadj Ali. El director explicó que «una sociedad verdaderamente grande no es aquella que oculta sus debilidades, sino aquella que las rodea de amor». Esto es cierto, subrayó el Papa, ya que es un principio de una civilización basada en el cristianismo. 



 Jesús vino al mundo para «redimir y devolver la plena dignidad a quienes sufren el estigma de la discapacidad». Sin embargo, necesita nuestra colaboración para hacerlo, tanto a nivel personal como social. 
 Por eso Jesús llama a todos a amar a sus hermanos y hermanas con palabras y con hechos. Un centro como el hospital psiquiátrico Jean Pierre Olie puede ser un signo de esta civilización del amor «con la ayuda de Dios y el compromiso de todos». 
 Ámanos tal como somos El Papa León se refirió entonces a las palabras de uno de los pacientes del hospital, Pedro Celestino, quien concluyó su testimonio agradeciendo al Santo Padre por «amarnos tal como somos». 



 Así es como Dios ama a todas y cada una de las personas, recordó el Papa a los presentes. «Pero Él no quiere que nos quedemos así. No, Dios no quiere que sigamos enfermos para siempre; quiere curarnos». El Evangelio lo revela más de una vez. 
 «Un hospital, especialmente uno con una misión cristiana», subrayó el Santo Padre, «es un lugar donde se acoge a la persona tal como es y se la respeta en su fragilidad, para que pueda recibir ayuda para mejorar según una visión holística». Este sentido espiritual es esencial para esta labor, señaló. 
 Solo Dios puede leerlo por completo Antes de concluir, el Papa expresó su gratitud por el poema escrito por Tarcisio. El Papa León destacó cuántos poemas «ocultos» se escriben a diario, «no con palabras, sino con pequeños gestos, con consideración y amabilidad en vuestras relaciones mutuas». Este es un poema que solo Dios puede leer por completo y que «consuela el Corazón misericordioso de Cristo». 



 El Papa concluyó expresando su cercanía a todos los pacientes del hospital, en particular a los más gravemente enfermos y a los que se encuentran más solos, e impartió su bendición apostólica a todos los presentes en el hospital.

La jornada concluirá con un encuentro privado y una cena con los obispos de Guinea Ecuatorial en la casa arzobispal.



martes, 21 de abril de 2026

3ª VIAJE APOSTOLICO ANGOLA II

  

DÍA 19

19 domingo Viaje apostólico a Angola: Santa Misa en Kilamba 10:00 



https://youtu.be/4zM9IdWlI8I?si=m4XMoDWqpkepyP1l




El Papa León XIV ha celebrado este 19 de abril su primera Misa en Angola, en la explanada de Kilamba, a unos 30 kilómetros de la capital Luanda, donde ha dirigido un mensaje de esperanza a un país marcado por décadas de conflicto y dificultades sociales. 

 Una Misa multitudinaria en Kilamba 



Según informa Vatican News, la celebración tuvo lugar ante unos 100.000 fieles en una gran estructura habilitada como altar. El Pontífice recorrió previamente la explanada en papamóvil, saludando y bendiciendo a los presentes. 

 Kilamba, conocido como la “ciudad fantasma”, es un suburbio donde se han construido numerosos complejos residenciales, en muchos casos inaccesibles para gran parte de la población local. 

 Un mensaje dirigido a un país marcado por la guerra



 En su homilía, pronunciada durante la tercera domingo de Pascua, el Papa se dirigió a un país “dividido y aún herido” por una larga guerra civil que se prolongó durante casi tres décadas y dejó cerca de 500.000 víctimas. 

 León XIV afirmó que Angola es “un país bellísimo y herido, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad”, y expresó su deseo de que se superen las divisiones del pasado. 

 En este sentido, señaló: “Podemos y queremos construir un país donde sean superadas para siempre las viejas divisiones, donde desaparezcan el odio y la violencia”. 

 La esperanza como eje del mensaje 



El Pontífice tomó como referencia el Evangelio de los discípulos de Emaús para describir la situación del pueblo angoleño, comparando su historia reciente con la experiencia de quienes se sienten “deludidos y derrotados”.

 En su intervención, subrayó que la esperanza no surge únicamente del esfuerzo humano, sino que es un don que procede de Dios: “El Señor se hace compañero de camino y ayuda a mirar más allá del dolor”. Asimismo, animó a los fieles a vivir la fe a través de la oración y la Eucaristía, como espacios de encuentro con Dios. 

 Advertencia sobre prácticas religiosas 

Durante la homilía, el Papa también advirtió sobre el riesgo de ciertas formas de religiosidad tradicional que pueden incluir “elementos mágicos y supersticiosos”, señalando que no favorecen el crecimiento espiritual. 

 En este contexto, invitó a los fieles a confiar en sus pastores y a mantener la mirada “fija en Jesús”.

 El papel de la Iglesia en la sociedad 



León XIV destacó el papel de la Iglesia en el acompañamiento del pueblo angoleño, especialmente en un contexto marcado por dificultades sociales, económicas y diversas formas de pobreza. 

 Indicó que la Iglesia está llamada a “recoger el grito de sus hijos” y a ofrecerse como “pan partido”, en referencia al compromiso con los más necesitados. 

 Llamamiento final a la esperanza 

Al concluir su homilía, el Papa exhortó a los fieles a mirar al futuro con esperanza: “Hoy hay necesidad de mirar al futuro con esperanza y de construir la esperanza del futuro. 

No tengáis miedo de hacerlo”. Tras la Misa, el arzobispo de Luanda, monseñor Filomeno do Nascimento Vieira Dias, agradeció la visita del Pontífice y destacó la importancia de trabajar por la reconciliación y la paz. 

 La celebración concluyó con la entrega de un cáliz al Papa como signo de agradecimiento por su presencia en el país. 

HOMILIA



https://youtu.be/ahxJHtVUz-4?si=FEERmmyd4XGg9Xy1


Este 19 de abril, III Domingo de #Pascua sigue en directo desde el Santuario de “Mama Muxima”, en #Angola el Rezo del Santo Rosario presidido por el #PapaLeónXIV




https://fb.watch/GCa7I3fmz2/

https://youtu.be/7YI2vQG1ZNU?si=BEbWbKEc32Io4EQp

El Papa León XIV en Mama Muxima: “¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”

León XIV presidió el rezo del Rosario en el Santuario de Mama Muxima, en Angola, donde ofreció un mensaje centrado en la esperanza, la paz y el compromiso social. Ante una multitud de fieles, el Pontífice destacó el valor del Rosario como oración universal y llamó a transformar la fe en acciones concretas a favor de los más necesitados, subrayando el papel de María como Madre que acoge y guía a todos hacia un mundo más justo y fraterno. 
 En Angola Su Santidad el Papa León XIV presidió el rezo del Santo Rosario en el Santuario de Mama Muxima y dirigió un emotivo discurso final, lleno de esperanza, compromiso social y un fuerte llamado a la paz.

Una visita que deja huella 
El paso del Papa León XIV por el Santuario de Mama Muxima no fue solo un acto litúrgico, sino una manifestación de cercanía pastoral y un mensaje de gran fuerza social. Su discurso unió oración y compromiso, devoción mariana y justicia, fe y responsabilidad histórica. Desde Mama Muxima, el Pontífice dejó una consigna clara para Angola y para el mundo: amar, servir y construir la paz con el corazón de una Madre. 
 Ante una multitud de fieles, en especial jóvenes, miembros de la Legión de María y peregrinos provenientes de diversas regiones del país, el Pontífice destacó el valor espiritual y comunitario de esta devoción mariana, recordando que el Rosario es una oración sencilla, antigua y universal, nacida en la Iglesia como un camino de fe accesible para todos.


Un Rosario que impulsa a anunciar a Cristo 
El Papa citó a San Juan Pablo II y su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, subrayando que el Rosario conserva “la novedad de los orígenes” del cristianismo y que empuja a los creyentes a “remar mar adentro” para proclamar a Cristo como Señor y Salvador.

 Mirando a los presentes, León XIV describió a Angola como una “Iglesia viva y joven”, marcada por la frescura de la fe y la fuerza del Espíritu Santo. En ese ambiente de fervor, el Papa reconoció que el santuario de Mama Muxima ha sido durante siglos un lugar donde el pueblo angoleño ha encontrado consuelo tanto en momentos de alegría como en tiempos de dolor y sufrimiento.
 

Mama Muxima, la Madre que escucha a todos 
Uno de los momentos más conmovedores del discurso fue cuando el Pontífice habló de Mama Muxima como una Madre cercana y silenciosa que sostiene el corazón de la Iglesia. Recordó cómo innumerables personas han acudido allí con lágrimas, promesas y peticiones, incluso a través de cartas y mensajes enviados desde lejos, confiando en la intercesión maternal de la Virgen. 




 “El Papa resaltó que Mama Muxima acoge a todos, escucha a todos y reza por todos”, reafirmando la dimensión universal de la fe mariana y el papel de María como refugio espiritual.




Viaje apostólico a Angola: Regina Caeli

Angola, Luanda, Encuentro con obispos,


https://youtu.be/KMf3Yf4-ZTg?si=GXEkCd0gaTnp9lY3



León XIV insta a la Iglesia de Angola a promover una "memoria reconciliada" tras 50 años de independencia Durante su encuentro con el clero en Luanda, el Papa ha pedid que el país sea una sociedad "libre, hermosa y grande". Asimismo, ha recordado que "el desarrollo es el nuevo nombre de la pa" y ha instado a los pastores a no buscar "ventajas personales" en su servicio.

MENSAJE
https://youtu.be/UBlHNU0h6hI?si=bxYrw5fFbVt_54QH