Rosarios por España» para encomendar el futuro del país ante las elecciones del 29 de noviembre
Una iniciativa católica convoca una gran red de oración mariana inspirada en las grandes gestas históricas donde la devoción al Santo Rosario transformó el destino de las naciones María Rabell GarcíaMaría Rabell García Corresponsal en Roma y El Vaticano 07 oct. 2026 - 10:05 5
Compartir Añade El Debate enGoogle Save Player de Trinity Audio En un momento decisivo para el futuro de la nación, ha echado a andar la iniciativa espiritual «Cadena de Rosarios por España», una propuesta abierta que invita a los fieles a sumar sus oraciones de cara a las próximas elecciones convocadas para el 29 de noviembre.
La campaña busca vertebrar un gran frente de oración colectiva en el que cada rosario rezado y contabilizado fortalece una cadena de fe encomendada a la intercesión de la Virgen María.
Bajo la premisa evangélica de que «donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20), la plataforma permite a los participantes registrar voluntariamente su aportación personal, así como su localidad y comunidad autónoma de procedencia, visibilizando la unión espiritual de toda España.
El antecedente de Lepanto y la fuerza espiritual del Rosario
Esta movilización de oración entronca con una dilatada tradición histórica en la que la fe del pueblo cristiano ha sido determinante frente a momentos de grave incertidumbre. Fue el Papa san Pío V quien definió la estructura tradicional del Rosario en 15 misterios —gozosos, dolorosos y gloriosos— y extendió su devoción a toda la Iglesia universal. En 1571, ante la inminencia de la Batalla de Lepanto, el Santo Padre pidió a toda la cristiandad su recitación para obtener la victoria, proclamando tras vencer la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias.
Posteriormente, el Papa Gregorio XIII cambió la denominación a Nuestra Señora del Rosario, cuya fiesta litúrgica la Iglesia celebra cada 7 de octubre.
Asimismo, la tradición recuerda cómo la Virgen María encomendó al santo español Domingo de Guzmán la difusión de esta devoción en una época en que las herejías amenazaban con quebrar la unidad de la Iglesia.
Siglos más tarde, el Papa Pío IX sintetizaría este poder espiritual exhortando a los fieles a combatir los males de la Iglesia «no con las armas sino con el rosario».
Un refugio y un escudo a lo largo de la historia El poder del Rosario ha quedado plasmado también en hitos extraordinarios de la era moderna.
Durante el bombardeo atómico sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, cuatro misioneros jesuitas alemanes —Hugo Lassalle, Hubert Schiffer, Wilhelm Kleinsorge y Cieslik— sobrevivieron milagrosamente y sin secuelas de radiación en su parroquia, situada cerca del epicentro de la explosión.
Años después, el padre Schiffer atribuyó su salvación a la protección mariana fruto de rezar el Rosario juntos todos los días y vivir el mensaje de Fátima. «Yo estaba en medio de la explosión atómica... y estoy aquí todavía, vivo y a salvo. No fui derribado por su destrucción», declaró. Un prodigio similar ocurrió en Nagasaki, donde el convento fundado por san Maximiliano Kolbe permaneció intacto tras la destrucción de la segunda bomba atómica.
Dos sucesos que llevaron a acuñar la frase de que este acto de devoción podía ser «más potente que la bomba atómica».
Con este poso de fe, la «Cadena de Rosarios por España» apela a la unidad y a la perseverancia de los católicos para encomendar el rumbo del país ante la cita electoral del 29 de noviembre, convencida de que, allí donde crecen el miedo y la incertidumbre, el Rosario sigue siendo una oración de confianza. Una confianza que la tradición cristiana resume en una sencilla súplica: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».







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