YA ES SEMANA SANTA

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martes, 17 de marzo de 2026

TRIDUO A SAN JOSE

 DIA 2



San José, el hombre que escucha y obedece a Dios 

En este segundo día del triduo contemplamos a San José como hombre de silencio y obediencia, capaz de reconocer la voz de Dios incluso en medio de la noche. 

 Palabra de Dios 

“Cuando despertó José, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado.” (Mt 1,24) 

José no pronuncia palabras en el Evangelio, pero su vida habla con fuerza. Dios le habla en sueños, y él responde con obras. No pone condiciones, no retrasa su respuesta, no busca seguridades humanas: simplemente obedece. 

 Reflexión 

La obediencia de San José no es pasiva, sino profundamente activa: es una fe que se traduce en decisiones concretas. Se levanta, toma a María, protege al Niño, huye a Egipto, regresa cuando Dios lo indica… Su vida es un continuo “sí” al Señor. Hoy, en medio de tanto ruido, San José nos enseña que solo quien sabe guardar silencio puede escuchar a Dios. Y quien escucha de verdad, actúa con valentía y prontitud. 

🙏 Oración 

San José, hombre obediente y fiel, enséñanos a escuchar la voz de Dios en lo profundo del corazón. Ayúdanos a confiar sin miedo, a decir “sí” incluso cuando no vemos todo el camino. Haznos dóciles al Espíritu y valientes en la fe. Amén.

 🌿 Propósito del día 

Haz hoy un momento de silencio y pregúntale al Señor: “¿Qué quieres de mí?”… y comprométete a dar un paso concreto de obediencia. 

 San José, modelo de obediencia, ruega por nosotros.


DIA 1



San José, el hombre justo que confía en Dios 

La Iglesia nos invita a contemplar la figura silenciosa y luminosa de San José, el custodio fiel de Jesucristo y esposo de la Virgen María. En este primer día del triduo nos detenemos en una de las virtudes más profundas del santo patriarca: su justicia delante de Dios. 

 Palabra de Dios 

“José, su esposo, como era justo y no quería denunciarla públicamente, decidió separarse de ella en secreto.” (Mt 1,19) 

El Evangelio llama a José “justo”. En la Sagrada Escritura, ser justo no significa simplemente cumplir normas, sino vivir en profunda comunión con la voluntad de Dios. José no entiende plenamente lo que sucede con María, pero su corazón no se deja llevar por el juicio ni por el escándalo, sino por la misericordia y la confianza.

 Reflexión

José nos enseña que la verdadera justicia nace de un corazón que escucha a Dios. En medio de la incertidumbre, él permanece abierto al plan divino. Cuando el ángel le revela el misterio, José no duda: acoge a María y al Niño con fe absoluta. En un mundo que muchas veces reacciona con dureza o juicio, San José nos invita a vivir una justicia distinta: la justicia del Evangelio, que siempre está unida a la misericordia y al amor. 

🙏 Oración

 Glorioso San José, hombre justo y fiel, enséñanos a confiar en Dios incluso cuando no comprendemos sus caminos. Danos un corazón humilde, capaz de escuchar su voz y de responder con generosidad a su voluntad. Custodia nuestras familias y guíanos siempre hacia Cristo. Amén. 

🌿 Propósito del día 

Pide hoy a San José la gracia de confiar más en los planes de Dios, especialmente en aquellas situaciones de tu vida que aún no comprendes. 

 San José, custodio del Redentor, ruega por nosotros.

AL SAN JOSE DE MI COLEGIO

 LA CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ DE MI COLEGIO TE AYUDARÁ A CONVERTIRME EN “OTRO JOSÉ” PARA JESÚS Y MARÍA.



Cuando te entregas totalmente a San José, ¡te conviertes en una compañía fiel, amorosa y confiable de Jesús y María! 

En el Nuevo Testamento leemos que “Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.” (Lc 2,52) bajo el atento cuidado de sus padres. Ese “crecimiento” puede también sucederte si te encomiendas al cuidado paternal de San José. 

San Bernardo de Claraval explica en qué consiste esto: Quién y qué clase de hombre fue este bendito José, que por su nombre se puede deducir que — excepcionalmente — mereció ser tan honrado que se lo reconoció y llamó el padre de Dios. Esto se puede inferir de su propio nombre cuyo significado es “el que hace crecer.”2 El amor misericordioso de Dios te dio a San José para que sea tu padre espiritual. ¿Estás listo para ascender a mayores alturas en la vida espiritual? ¿Estás preparado para acercarte más a Jesús y María, para vivir y crecer en la virtud? Entonces, ¡a buscar a José! Y...........rezarle

lunes, 16 de marzo de 2026

4º DOMINGO DE CUARESMA

MARTES

“ Levántate, toma tu camilla y echa a andar ”




El episodio en que Jesús cura a un paralítico que estaba echado en una camilla junto a la piscina de Betesda. Nos dice la Escritura que el hombre llevaba allí treinta y ocho años. Dos cosas nos llaman la atención sobre este pasaje.

según san Juan 5, 1-16

 Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. 

Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

 Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?». 

Primero, es Jesús quien se toma la iniciativa. Han llegado los tiempos mesiánicos. Es Él quien se acerca al paralítico y le pregunta: “¿Quieres quedar sano?”

Una pregunta directa. Jesús sabe que el hombre lleva mucho tiempo, que ha puesto toda su esperanza en el agua de aquella piscina (en los versos 3b-4 se nos dice que cuando el agua que había en ella era agitada por las alas de un ángel del Señor que bajaba de vez en cuando, el primero que se metía se curaba).

El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Segundo, la respuesta del hombre ante esa pregunta trascendental: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado”. Jesús le había hecho una pregunta directa, lo único que tenía de decir era “sí”.

 Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». 

No se daba cuenta que tenía ante sí al mismo Dios, aquél de quienes brotan torrentes de agua viva, capaz de echar demonios, curar enfermos, revivir muertos. Está ventilando su frustración, pero más que nada, su soledad: “no tengo a nadie…” La soledad, lo que el papa Francisco ha llamado la peor enfermedad de nuestro tiempo.

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. 

Jesús se compadece y le dice: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”. Palabras de vida, palabras de sanación, de alegría. Dentro de toda su frustración y soledad, aquél hombre creyó las palabras de Jesús. Por eso pudo recibir los frutos del milagro. “Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar”.

Aquel día era sábado, y los judíos)) al hombre que había quedado sano: «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla». 


Él les contestó: «El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».

 Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?». 

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.

 Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

 Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Qué distinto el comportamiento de los judíos y el de Jesús. Los judíos tenían que celebrar el sábado, era fiesta para ellos. Y uno se pregunta: Estando rodeados de gente enferma, que lo está pasando mal, ¿todavía tienen ganas de fiesta? 


Para Jesús, la fiesta es precisamente eso: sanar las dolencias, curar las enfermedades, ayudar al que lo necesita, hacer el bien a todos. Esa debería ser nuestra fiesta de Domingo.


 

 LUNES

“ Y creyó él con toda su familia ”


santo evangelio según san Juan 4, 43-54 

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta no es estimado en su propia patria». 

Lo que asombra del relato evangélico de hoy es la aparente frialdad con que Jesús hace el milagro de la curación del hijo del funcionario de Cafarnaún. Incluso empieza por dirigirle un reproche al convertir los signos prodigiosos visibles como requisito de la fe.

 Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

 Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis».

Pero el tipo insiste a pesar de todo. Y cuando obtiene lo que había venido a buscar, se marcha.

 El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño». 

 Jesús le contesta: «Anda, tu hijo vive». 

Dice el evangelista que «el hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino». Ahí justamente está la clave de bóveda de este pasaje: sin ver, creyó que su hijo ya estaba curado y comenzó a caminar.

 El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre». 

 El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

«Y creyó él con toda su familia», remata Juan el episodio de la curación en Galilea. Pero para que toda su familia se convirtiera, hizo falta que él recorriera la distancia que separaba a Jesús de los suyos.



Señor, en este día quiero rezar para que me des fe, mucha fe, una fe personal, como aquel funcionario del rey que, a pesar de no ser judío, creyó en tu palabra. Todos los días tu palabra pasa por mis manos, por mis labios, por mis oídos. Pero ¿Pasa también por mi corazón? Y, al entrar en mi corazón, ¿cambia mi vida? Haz, Señor, que yo ponga hoy una buena tierra donde germine tu Palabra y dé el ciento por uno.

DOMINGO



Hay muchas clases de ceguera. Está la clásica del bastón y las gafas oscuras. Pero hay otras muchas cegueras ocultas, camufladas, difícilmente identificables etc… sobre éstas nos llama hoy la atención la Palabra de Dios: la ceguera del corazón.

“ Le abrió los ojos ”

según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38 

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». 

Hay mucha gente que ve, sí, pero se queda en la superficie de las cosas, no llega a descubrir que hay otras luces: como la de comprender lo que hay en el fondo de cada mirada, o la de reconocer los propios errores, o la del amor, o la de la fe.

 Al abrirse sus ojos, este ciego pronto comprendió que aquella no era, todavía la luz, la verdadera y definitiva luz.

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 

Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». El respondía: «Soy yo». Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 

También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 

Algunos de Los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». 

Cristo viene a librar de la ceguera de la noche. "Yo soy la luz del mundo". Limpia el ciego de nacimiento los ojos del cuerpo, para que vea; y hasta le abre los del alma, para que crea. Y quiere que sus seguidores pasemos decididamente de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz. Más aún: que acabemos convirtiéndonos en luz. " En otro tiempo eres tiniebla, ahora sois luz en el Señor.

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». 

Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». 

Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». 

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él.



Caminamos como hijos de la luz. Este evangelio nos puede ayudar a descubrir lo que es realmente la cuaresma para un cristiano: tiempo para mirar hacia dentro, para revisar y rectificar, para conocer nuestra ceguera y acudir a Jesús para que nos la cure. Para dar el paso -Pascua-de dejar atrás la noche y hacernos hijos de la luz. Para ser ya, definitivamente, testigos, misioneros de la luz

domingo, 15 de marzo de 2026

LEON XIV POR FIN EN SU CASA

El 14 de marzo de 2026, el Papa León XIV se trasladó oficialmente a los apartamentos pontificios del Palacio Apostólico del Vaticano, retomando así la residencia tradicional de los papas después de más de una década sin uso.


El Papa León toma posesión del apartamento en el Palacio Apostólico El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede lo ha confirmado a los periodistas. 

Por la tarde tendrá lugar el traslado desde el Palacio del Santo Oficio, donde el Papa León ha residido durante estos primeros 10 meses de pontificado.

Esta tarde, 14 de marzo, el Papa León toma posesión del apartamento en el Palacio Apostólico, trasladándose, junto con sus colaboradores más cercanos, a los espacios que estaban a disposición de sus predecesores. Así lo ha confirmado hoy Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.



El Papa León XIV vuelve a vivir en el Palacio Apostólico Después de varios meses de renovación, el Papa León XIV se trasladó oficialmente este 14 de marzo de 2026 a los apartamentos pontificios del Palacio Apostólico del Vaticano, retomando la residencia tradicional de los papas. 

 Hasta ahora, el Papa había vivido en el Palacio del Santo Oficio, donde residía cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos. 

Durante más de una década estos espacios permanecieron sin uso, ya que el Papa Francisco había decidido vivir en la Casa Santa Marta como signo de sencillez durante su pontificado. 


El apartamento pontificio, ahora renovado, está situado en la Tercera Logia del Palacio Apostólico. Consta de varios espacios, entre ellos el estudio privado, desde donde el Papa se asoma para el Ángelus en la Plaza de San Pedro, la Biblioteca y una pequeña capilla.


León XIV, el 11 de mayo de 2025, había reabierto el apartamento papal del Palacio Apostólico, retirando los precintos colocados el 21 de abril tras la muerte del Papa Francisco, quien había decidido vivir en la Casa Santa Marta. 



 El primer Papa en vivir en estos espacios de la Tercera Logia fue San Pío X (1903-1914).





Con este gesto, León XIV devuelve vida a un lugar cargado de historia desde donde tantos pontífices han guiado a la Iglesia y han bendecido al mundo desde la ventana que mira a la Plaza de San Pedro. Más que un simple cambio de residencia, es también un signo de continuidad en la historia viva del papado.

 🙏 Oremos por el Santo Padre, para que el Señor lo fortalezca en su misión de confirmar a los hermanos en la fe.

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Nuestro corazón no pertenece a quien lo ha roto, sino a Aquel que ha sabido restaurarlo con amor.

 Las heridas de la vida pueden dejarnos marcados, pero nunca tienen la última palabra cuando Dios entra en nuestra historia.

 Él no mira nuestro corazón para condenarlo, sino para sanarlo, reconstruirlo y hacerlo nuevo.

 Porque al final, nuestro corazón no está hecho para la tristeza ni para el rencor, sino para amar, perdonar y volver a empezar. ✨ Y cuando Dios lo toca, incluso las heridas se convierten en caminos de gracia.

DOMINGO DE ALEGRRTE

 Celebramos en este cuarto domingo de cuaresma el llamado Domingo “Laetare”, es decir “Alégrate”



  la Santa Pascua está muy cerca. alegría en el camino de la Pascua.

Necesitamos en estos días más alegría que nunca, optimismo, ilusión, encanto, ser más positivo y pensar que pronto todo pasará.

Vivimos una situación anómala donde vemos que nos falta libertad, los amigos, un poco de luz , un poco de horizonte. Y ante esta situación se nos pone de reflexión una persona que ha sido inspiración para poetas, pintores, literatos, ignorantes.....

Esa inspiración es Jesús que salvó el mundo. El siempre nos ha concedido ub factor importante para nuestra fe y que es ni más ni menos que la alegría.

San Agustín nos dice: más vale u triste cristiano que un cristiano triste. Un cristiano triste todo lo contrario del Evangelio.

Evangelio significa Buena Noticia: Jesús ha nacido en Belén, ha subido a la Cruz y ha Resucitado.

La Pascua, que asoma en la esquina de la santa cuaresma, nos brinda la luz de Jesucristo. 

Viviremos con pasión y devoción lo que, el ruido del día a día, nos impide disfrutar: la presencia de un Cristo que es salvación, redención o más allá.

 

sábado, 14 de marzo de 2026

MI ORACIÓN Al SAN JOSÉ DE MI CASA

Durante bastante tiempo presidio el salón  de la casa de mis padres......al ser de mi abuela actualmente está en el convento. 



Glorioso San José tu vida mi ejemplo.

Sin protagonismo con el papel tan importante que tenías, ni más ni meno, que educar al Hijo de Dios Vigilante para obedecer al pronto al primer mandato. Silencioso en medio del ruidoso mundo. Prudente y humilde desde la Anunciación.

Enseñame San José cómo tonto silencio? Explicame San José cómo tanta humildad y prudencia? 

Muy fácil, aprendí en Nazaret viviendo con Jesús y María. 

¡¡¡ Cómo!!!! .............imitando a Jesús y a María. 

En tu muerte tenías a tu lado a Jesús y a María-------------------llegada mi hora que  tu me acompañes junto a Jesús y María. Amen



viernes, 13 de marzo de 2026

3º DOMINGO DE CUARESMA

SÁBADO
“ El que se humilla será enaltecido ”



En el Evangelio de hoy, Jesús nos entrega la parábola del fariseo y del publicano para contraponer dos modelos de vida cristiana: la del fariseo que, con arrogancia, piensa obtener la salvación con su propio esfuerzo, y la del publicano que reconoce su condición de pecador y pide la conversión.


según san Lucas 18, 9-14 

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: 
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano.

 El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. 

¡Qué seguro de sí mismo estaba este fariseo! Todo lo que decía era cierto, su cumplimiento era intachable. Pero así, tan satisfecho y seguro de sí mismo, contemplando con desprecio a los demás, no tenía lugar para percibir el amor de Dios en su vida.

El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”. 

En cambio, el publicano pecador sabía que lo único que podía hacer era entregar su vida en manos de Dios, porque el que no tiene nada, puede reconocer que el Dios de Jesús es su último asidero: «Señor ten misericordia de mí que soy un pecador».

Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

En esa humildad, arrepentimiento y deseo de conversión, Dios encuentra la tierra fértil donde derrochar su amor.

Si el fariseo se presentaba ante Dios “con los puños cerrados” exigiéndole todo lo que le debía, el publicano se situaba ante Dios “con las manos abiertas” dispuesto a recibir de Dios su perdón.¿Y  nosotros que somos?


Con este texto y en este caminar cuaresmal hoy estamos llamados a convertirnos profundamente, a reconciliarnos, a mirar al otro en su dignidad y a reconocer humildes que todo es Gracia.
VIERNES
“ Amarás a tu prójimo como a ti mismo ”



según san Marcos 12, 28b-34 

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Un escriba pregunta a Jesús por el mandamiento principal. Esto no nos debe extrañar porque, en tiempo de Jesús, había más de 600 mandamientos que se debían cumplir. Un fardo demasiado pesado sobre los hombros de los hombres. Y Jesús lo aligera al resumirlos todos en dos. Y con eso ya les hace un gran favor. Pero no está ahí lo original de Jesús.

Estos dos mandamientos, el del amor a Dios y al hombre, en el A.T estaban separados, incluso en libros distintos. El del amor a Dios está en el libro del Deuteronomio 6,4-5) Es el famoso Semá: “Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El otro está en el Levítico 19,18”Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos mandamientos no sólo estaban separados en los libros, sino en la vida. Uno podía amar al próximo, al que estaba cerca, pero no estaba obligado a amar los de fuera, a los extranjeros

 Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. 
El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». 
La genialidad de Jesús está en juntarlos. Ya no se podrá decir que uno ama a Dios si no ama al hombre. Son como dos vasos comunicantes: ¿Crece el amor a Dios? Crece también el amor al hermano. Y al contrario. Lo más maravilloso de todo es que Jesús cumplió los dos mandamientos sin estridencias, como la cosa más normal. Por eso, antes de morir, como su mejor testamento, nos dijo: “Esto os mando: que os améis unos a otros como Yo os he amado”.

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.



Señor, cada día me encuentro más feliz de poder conversar contigo. Y el tema de hoy es apasionante: el tema del amor. Acertar en este tema es acertar en la vida y no acertar es “no dar en la diana”. Por eso, ya desde el principio, vengo a pedirte que me aclares bien las cosas, que no me deje llevar por amores teóricos o amores falsos.

JUEVES





Dios es comunión, diálogo, apertura. Y nosotros estamos hechos a imagen de ese Dios. Por eso necesitamos comunicarnos con los demás. Al demonio que más debemos temer es al demonio “mudo” al que rompe nuestro diálogo, nuestra comunicación.

según san Lucas (11,14-23):

 EN aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. 
La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.

La polémica se centra sobre el origen del poder de Jesús. La cerrazón de algunas personas era tan fuerte que atribuían al demonio las obras buenas que Jesús hacía. En eso consistía su pecado: no reconocer todo lo bueno que Dios estaba obrando.

 Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? 
Y en lugar de eso, pedían señales extraordinarias.
A todos esos sordos que no se quieren enterar, Jesús les habla claro de que las curaciones de endemoniados son el signo de que el reino de Dios «ha llegado a vosotros»

Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? 

Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. 

Y de que en la batalla contra el Mal, no hay más que dos bandos: aliados o enemigos. El que no escucha, grita en contra. El que no anuncia, da la callada por respuesta. «El que no recoge conmigo desparrama»


Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Hoy abramos los ojos y los oídos porque Dios está obrando y hablando para llegar a nuestro corazón.

Y tú, ¿recoges o desparramas?

MIÉRCOLES

“ No he venido a abolir, sino a dar plenitud ”



Dios es amor. Dios no puede dar leyes que vayan en contra del amor o no sirvan para fomentar el amor. Llevar la ley a plenitud significa que todas las normas, por pequeñas que sean, si son vehículo del amor, me realizan, me plenifican. Pero las leyes que no fomentan ese amor no sirven.

según san Mateo 5, 17-19 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. 


En el Evangelio de hoy nos encontramos la relación de Ntro. Señor con la ley. “No he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Plenitud, deseo que en el fondo de todo ser humano se encuentra, nadie quiere vivir a medias, todos aspiramos a los bienes más grandes. Sin embargo, la plenitud de la ley de Dios se da desde lo alto de la cruz y desde el misterio de la encarnación

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. 

. La fuerza de Dios se muestra en la entrega, en la pequeñez, en la debilidad, en la humildad y el más grande, el amor; no hay mandamientos pequeños, lo importante el amor que se pone, continuamente el Señor les dice a sus discípulos: “Permaneced en mi amor”,
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. 
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

No nos quedamos en lo externo, que nos puede esclavizar, sino que más bien, deseamos el encuentro con quien nos ama y queremos hacer lo que a Él le agrada, la clave ya no es porque está mandado, no es una imposición, es más bien una respuesta de amor. Y como cambia, ya no es por estar mandado, sino como respuesta de amor. “El que me ama permanece en mí y yo en el”, -dice el Señor-.

MARTES

“ Si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? ”

Setenta veces siete es lo mismo que siempre. Y siempre es siempre. La misericordia de Dios es infinita, un caudal de amor misericordioso inagotable que se derrama a través de la gracia sobre nosotros, criaturas


según san Mateo 18, 21-35
 En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Que nosotros, agradecidos, a su vez devolvamos una parte ínfima de esa torrentera de misericordia hacia nuestros hermanos es señal de que hemos entendido el mensaje de perdonar las ofensas del prójimo siempre.

 Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

 Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. 
El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. 
el Rey perdona al siervo la increíble cantidad de diez mil talentos,

Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. 

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 
El a su vez es incapaz de perdonar a su compañero que le debía tan sólo cien denarios, que era cantidad ínfima comparada con la que a él le perdonaron.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. 
Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. 

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. 
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
De esta manera Jesús muestra que la misericordia de Dios no tiene límites, pero que así como Él nos perdona nosotros también debemos perdonar.

¿cuántas veces disculpaste a tu hermano, ese al que todos han decidido dar de lado porque lo catalogan de persona tóxica? Recuerda el número: setenta veces siete es siempre.

LUNES


“ Ningún profeta es bien recibido en su tierra ”



Hoy San Lucas nos trae un breve texto que hace referencia a la visita de Jesús a Nazaret, visita que termina en un “fracaso” debido a la testarudez y dureza de corazón de sus compatriotas.

según san Lucas 4, 24-30 

Habiendo llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. 


Elías y Eliseo dos profetas del Antiguo Testamento (Maestro y discípulo) que también sufrieron rechazo; debido a esa situación de rechazo ellos se dirigieron a anunciar y mostrar la misericordia de Dios a los paganos,

Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. 

La viuda de Sarepta (Sidón) y el general Naamán (Siria), estas dos personas son la prueba de que el amor de Dios no tiene barreras de ningún tipo.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naámán, el sirio». 

El Maestro nazareno les advierte a los judíos que si ellos persisten en rechazarlo su misión se va a extender a todos los rincones del mundo y ellos quedarán fuera. Los asistentes de la sinagoga al comprender el mensaje se enfurecen y atacan a Jesús.

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. 
Pero Lucas nos dice que, simplemente Jesús pasó entre ellos y siguió su camino, de esta manera el evangelista indica que nada se puede interponer en el camino y en la misión del Señor, anunciando así, incluso su triunfo sobre la muerte en su Pascua.


Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.


Señor, cómo te tiene que doler el verte rechazado por los tuyos y en tu misma patria. Tu que eres tan respetuoso con nuestras libertades, cuando llamas a nuestras puertas solo entras si te abrimos voluntariamente.

 Dame un corazón abierto para aceptar las opiniones de los demás y, sobre todo, un respeto a los que opinan de un modo distinto que el mío.


 DOMINGO

“ Señor, dame esa agua: así no tendré más sed 

según san Juan 4, 5-42 

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. 

Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. 

Es la sed, la que reúne junto al pozo, a Jesús y la mujer Samaritana, es el cansancio y la sed, con la que el Señor Jesús se hace el encontradizo: “dame de beber”, rompiendo así con la norma social, de no hablar con una mujer a solas en la calle. La mujer sorprendida le responde: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”

La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». 

La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». 

No importa que seas mujer. No importa que seas samaritana y no te hables con los judíos. No importa que tengas otra religión. Tú le importas a Dios. Dios te ama y tú eres hija suya. Hoy puede ser para ti un gran día. Créetelo. Deja el agua de este pozo que no calma tu sed. Tengo para ti un manantial que nunca se agota. Bebe siempre de esta agua.

Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». 

Lo que caracteriza a todo hombre y a toda mujer es la sed. Todos tenemos sed: sed de bienestar, de salud, de cariño. En definitiva, sed de felicidad. Lo peor es que, a veces, erramos el camino.

La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla». Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve». La mujer le contesta: «No tengo marido». Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. 

En eso has dicho la verdad». La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 

Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». 

Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo». En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». 

La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come». Él les dijo: «Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis». 

Ella es feliz, pero no quiere guardar su felicidad en su corazón, sino llevarla a su pueblo. Ella ha experimentado quien es Jesús y lleva este mensaje a sus paisanos. Ellos mismos se van a convencer de que la mujer les ha dicho la verdad. El apóstol nace de un encuentro al vivo con Jesús. La Samaritana no les dice: Venid a escuchar sino venid a ver, a experimentar.

Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? 

Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos». 

En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho». Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».


el Señor, nos hace caminar en la verdad de la vida y en descubrir que el verdadero culto a Dios se entabla en el corazón del hombre.

 Eso es lo que ha hecho con la samaritana, enseñarle a vivir su vida desde el interior, a caminar en la verdad y desde lo más profundo de su ser a alabar a Dios, a reconocerlo presente en su vida y a anunciarlo a los demás. Esta dicha, este encuentro con la vida hay que anunciarlo, hay que compartirlo con todos los que nos rodean.

SAN JOSÉ Y SU SILENCIO





San José pasa por el Evangelio sin decir una sola palabra, pero siempre dando el primer paso de riesgo en cada acción con tal de abrir un paso seguro a Jesús...


Quizá sea esa la vocación más bonita que nos pueda ser dada: pasar en silencio abriendo cuidadosamente la reconciliación en los corazones divididos y tristes.
 La imagen posee dos significados concretos: San José como el hombre que pasó su vida escuchando el corazón de Dios (por eso se recuesta sobre el corazón de su hijo)... y también como el hombre que vela por su familia mientras ella duerme (que hoy su familia somos los cristianos todos, por tanto, es el hombre que vela en nuestras noches de fe).


martes, 10 de marzo de 2026

E. ESPIRITUALES DE LAS FUENTES P 2ª LA ORACION........2 SESIÓN



SEGUNDA SESIÓN

PARA QUE LA ORACION

1 La oración te ayuda a desarrollar una relación con Dios. 

Al igual que tus padres aquí en la tierra, tu Padre Celestial quiere saber de ti y hablar contigo. 

Cuando oras, Él escucha. 

Luego, Él contesta tus oraciones a través de pensamientos, sentimientos, escrituras y aún por medio de las acciones de otras personas.


 2 La oración te ayuda a obtener una comprensión de la naturaleza amorosa de Dios. Las escrituras enseñan que “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Puedes sentir ese amor al hablar diariamente con Él por medio de la oración, buscando Su guía en tu vida. 

 3 La oración nos da respuestas. El orar y escuchar las respuestas que Dios te da, puede ayudarte a entender mejor tu propósito en la vida. Dios te ayudará a entender por qué estás aquí y lo que puedes hacer para regresar a vivir con Él después de esta vida. 

 Acércate más a Dios por medio de la oración. Aprende con los misioneros cómo hacerlo. Dios quiere escucharte sin importar por lo que estés pasando. Nos encantaría orar contigo y ayudarte a fortalecer tu relación con Dios por medio del estudio y la adoración. Solicita una visita.

4 La oración te ayuda a encontrar guía en tu vida. Cuando oras a Dios en privado, puedes procesar y resolver las situaciones difíciles de tu vida. Dios siempre nos escucha y a menudo nos proporciona respuestas específicas y la guía que buscamos. Aun cuando Él decide no contestar inmediatamente o en la manera en que esperábamos, la oración es una manera de encontrar paz. 

 5 La oración te da fortaleza para evitar la tentación. Jesús aconsejó a Sus discípulos, “Velad y orad para que no entréis en tentación” ( Mateo 26:41). Mediante la oración, podemos superar las tentaciones de pecar. Ora por la ayuda de Dios para guardarte de tomar decisiones incorrectas. Esto te dará la fortaleza para hacer lo que es correcto. 

 6 La oración alínea tu voluntad con la voluntad de Dios El propósito de la oración no es necesariamente decirle a Dios cómo queremos que Él haga las cosas. Más bien, es para comprenderlo mejor a Él y Sus caminos, poniéndonos en alineación con Su voluntad. Como suele atribuirse a C.S. Lewis, la oración “no cambia a Dios, me cambia a mí ”. 

 7 La oración y el ayuno frecuente pueden ayudarte a aceptar la voluntad de Dios. Jesús ayunó 40 días y 40 noches antes de comenzar su ministero sobre la tierra. Al hacerlo, estuvo en comunión con su Padre en el Cielo en oración. De igual manera, si oras y ayunas, puedes estar más cerca de Dios y entender mejor las cosas que Él quiere que hagas.

 8 La oración puede obrar milagros A través de las escrituras, vemos muchos ejemplos de Señor obrando milagros como respuesta a una oración. En los tiempos del Antiguo Testamento, el profeta Daniel fue echado al foso de los leones porque se rehusó a dejar de orar. Cuando oró a Dios en el foso de los leones, ángeles aparecieron y cerraron la boca de los leones. Mediante la oración diaria, tú puedes experimentar milagros personales, tales como la sanación, la paz y el perdón de tus pecados. Ora con los misioneros. Regístrate para reunirte con nosotros 

9 La oración invita al Espíritu Santo a tu vida. Al orar diariamente, invitas al Espíritu Santo a que esté contigo y a que te consuele y te guíe. El Espíritu Santo puede darte respuestas, ayudarte a sentir el amor de Dios y traer un sentimiento de paz y gozo a tu corazón. 

 10 La oración te ayuda a ser más como Jesús Jesús puso el ejemplo perfecto de la oración. Si te esfuerzas por seguir Su ejemplo por medio de la oración, podrás llegar a ser más como Él y desarrollarás una mejor relación




SAN PABLO    RM 8, 5.-9

- Según el Espiritu

- Según la carne

Somos del Espíritu de Dios, no de la carne, para dedicarnos fervientemente a las cosas de la carne que solo conducen a la muerte y a la enemistad contra Dios. 

Ahora somos del Espíritu de Dios, para que fervientemente nos dediquemos a pensar y actuar conforme a la voluntad de Dios, para que sirvamos a Dios con fervor, con plena devoción, ya que él nos ha traído vida y paz, y podemos vivir para agradar a Dios. 

¿Anhelas en verdad ser agradable a Dios?, 

¿anhelas una vida realmente agradecida con tu salvador?, 

¿te gustaría crecer en la gracia del Señor y que tu pensamiento persevere solamente en Dios?, hay una buena noticia para ti, esto lo está colocando en ti el Espíritu de Dios, alabemos al Señor por eso,

 Somos del Espíritu de Dios. Pero si tú aún no experimentas esta transformación, este nuevo anhelo en tu corazón, ruega a Dios que te conceda la fe en Cristo, y recibas el don del Espíritu, para que seas parte de aquellos que ahora andan conforme al Espíritu, y no conforme a la carne. Oremos.


S. ALFONSO MARÍADE LIGORIO

Fundador de los Redentoristas

El gran misterio de la oración..................perseverancia

Mt 26   36,42

Jesús ora en Getsemaní (Mr. 14.32-42; Lc. 22.39-46)

 36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.


AGUSTÍN GOMEZ LC

El padre Agustín Gómez, LC, es originario de Irapuato, Guanajuato, y en este momento se encuentra en Cracovia, Polonia, dirigiendo a un grupo de ayuda a refugiados ucranianos, a quienes asiste con ropa, alimentos y un lugar para dormir. 

 El conflicto armado entre Rusia y Ucrania ha encendido alertas en todo el mundo, y los desplazados, según el Alto Comisionado de Naciones Unidos para los Refugiados (ACNUR), suman 1,534,792, quienes han huido de esta guerra desde el 24 de febrero. 

 El P. Agustín Gómez, Lc fue ordenado sacerdote en el 2020, y ese mismo año fue enviado a una comunidad de los Legionarios de Cristo en Polonia a fin de apoyar el trabajo con jóvenes de Cracovia; nunca imaginó que la vida lo estaba preparando para este momento:


1 Momento de encuentro con Dios

- dialogo

- apertura a la gracia

2 Examen de conciencia de  Ignacio de Loyola

Dos veces al día....... mediodía y al anochecer.....nº 32 E.E

AGRADECIMIENTO A DIOS

- Todos los amores recubidos

- Glorificar a Dios. Mientras más  glorificamos más podemos recibir y darnos cuenta de lo mucho que nos ama. Dios Nuestro Señor

- Agradecer las cosas pequeñas y grandes..............ejercitamos asi las virtudes teologales.

- Agrader las cruces y las dificultades

     Dios nos las mandas para crecer y madurar em nuestra fe y el Amor a El.


https://youtu.be/MJAmLJIdt8U?si=uuBkscU0vdbvl-q0


domingo, 8 de marzo de 2026

E. ESPIRITUALES DE LAS FUENTES P 2ª LA ORACION........

 DIAS 13, 14 Y 15 DE FEBRERO 2026




P. Martín Rodajo Morales, Párroco de  Purísimo Corazón de María

 https://youtu.be/wNOB_agjk9U?si=8MQ62pYqQOy6mb1R

LA ORACION

La oración es el alma de los Ejercicios, es la conversación que debo entablar con el Señor para conocer su voluntad. 

 Los Ejercicios Espirituales son una escuela de oración: durante estos días nos vamos a ejercitar realizando momentos de oración, meditación, contemplación, orar vocal y mentalmente, en definitiva, momentos de conversación y trato íntimo con el Señor. En este día aprenderemos cuál es el método ignaciano de hacer la oración mental, que iremos poniendo en práctica a partir del 4º día. Todavía estamos en pre-calentamientos, pero son necesarios porque estos Ejercicios realmente movilizan todo nuestro interior…


https://youtu.be/WqJBl0g7pGo?si=S1tA7g781E8S00JS


La Oración Ignaciana es un modo sencillo y profundo de encontrarse con Dios en la vida diaria. San Ignacio de Loyola nos dejó este camino espiritual que ayuda a rezar con la Palabra y a reconocer la acción de Dios en lo más cotidiano. 

 A continuación, compartimos los seis pasos básicos para guiar tu momento de oración:




 Antes de comenzar, determino la gracia que quiero pedir: ¿qué busco en este encuentro con Dios?, ¿hacia dónde voy? 

 Elijo un texto bíblico o espiritual. Pienso en lo práctico: lugar tranquilo, postura, tiempo y metodología.



En el lugar elegido, adopto una postura cómoda y reverente. 

 Hago silencio interior y exterior. 

 Relajo el cuerpo y concentro la mente. 

 Abro el corazón al Dios que habita en mí.



3. Pido la gracia Le expreso al Señor, con confianza y sencillez, lo que deseo y busco en este momento de oración.



Me detengo en palabras o frases que me llaman la atención.

 Las repito, las saboreo, las hago propias. 

Presto atención a lo que surge en mi interior: sentimientos, imágenes, recuerdos, deseos.

 Relaciono el texto con mi vida concreta. 




Converso con Jesús, con el Padre o con María, como un amigo habla con otro amigo. 

Comparto lo que experimenté en la oración. 

Para cerrar, puedo rezar un Padrenuestro u otra oración significativa.



Al finalizar, hago una breve revisión de lo vivido: 
 Registro por escrito lo que pasó durante la oración. 
 Me pregunto: 
 ¿Qué gracias recibí de Dios? 
 ¿Qué me ayudó en la oración? 
 ¿Qué dificultades encontré?

https://orarconelcorazonabierto.wordpress.com/tag/san-ignacio-de-loyola/


E. ESPIRITUALES .....LAS FUENTES
P 1
Pedir a Dios luz para la vida de oración
  - un don de Dios
  - don que recibimos por gracias.
 
PONERNOS ANTE DIOS

Significa iniciar un diálogo de corazón a corazón, reconociendo su presencia amorosa, creyendo firmemente que nos ve y nos escucha.

Toma conciencia de que Dios te escucha y está presente en tu oración: 
 a)Acto de fe: creo Señor en ti. Ayúdame a seguir creyendo. 
 b)Acto de esperanza: confío en tu ayuda, en que me darás “el agua” de tu gracia para seguir creciendo interiormente. 
 c)Acto de caridad: te amo porque eres infinitamente bueno y porque a Ti solo debo amarte con todo mi ser.

NO CAER EN LA COMPARACIÓN
Presta atención a tu propio trabajo, porque así tendrás la satisfacción de un trabajo bien hecho, y no necesitarás compararte con nadie más. Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso o amargado, porque siempre habrá personas mejores y peores que tú.

DISPOOSICIÓN

A Perseverancia
1Sm 13, 4-15

B  Paciencia

Pedir ayuda porque  todos  caemos


C Confianza

Distracción 
El primer problema que se presenta a quien reza es la distracción (cfr. CIC, 2729). Tú empiezas a rezar y después la mente da vueltas, da vueltas por todo el mundo; tu corazón está ahí, la mente está ahí… la distracción de la oración. 
La oración convive a menudo con la distracción. De hecho, a la mente humana le cuesta detenerse durante mucho tiempo en un solo pensamiento. Todos experimentamos este continuo remolino de imágenes y de ilusiones en perenne movimiento, que nos acompaña incluso durante el sueño. Y todos sabemos que no es bueno dar seguimiento a esta inclinación desordenada.

https://opusdei.org/es/article/papa-francisco-distracciones-oracion/

https://opusdei.org/es-es/article/tema-39-la-oracion/

DIOS SE REVELA
Le gusta hacerse de rogar
 


Santa Mónica, madre, maestra y modelo de Perseverancia en la Oración

Una vida marcada por la fe y la oración 
Santa Mónica (331-387), nacida en Tagaste, en el norte de África, es conocida en la Iglesia como el ejemplo de madre cristiana que, con paciencia y fe inquebrantable, conquistó con lágrimas y oración el corazón de su hijo, el gran San Agustín. Desde joven se distinguió por su piedad, prudencia y profunda caridad. Casada con Patricio, un hombre de carácter fuerte y temperamento difícil, supo ganarlo poco a poco para Cristo con su dulzura y perseverancia. 
Con su ejemplo silencioso y constante logró la conversión no sólo de su esposo, sino también de su suegra. Cuando Patricio murió, Mónica se dedicó plenamente a la oración y al cuidado espiritual de sus hijos, en especial de Agustín, que, en su juventud, había tomado caminos alejados de la fe, atraído por la filosofía maniquea y los placeres del mundo. Pero Mónica nunca se desalentó. Sus lágrimas, súplicas y sacrificios se convirtieron en una escuela de amor y perseverancia que, con el tiempo, dieron frutos abundantes.

El corazón de una madre que ora 
San Agustín mismo, en sus “Confesiones”, describe con emoción el amor y la fe de su madre: 
 “No cesaba de llorar por mí, orando por mí a Ti en todos los momentos de sus oraciones. Y escuchaste sus súplicas” (Confesiones, III, 11). 

 La conversión de Agustín no fue inmediata, sino el fruto de largos años de oración paciente. Cuando el joven decidió marcharse a Italia, buscando nuevas oportunidades, Mónica lo siguió, impulsada por la esperanza de que aquel viaje también marcaría el inicio de su retorno a Dios. Y así fue: en Milán, gracias a la predicación de San Ambrosio y al constante testimonio de su madre, Agustín abrazó finalmente la fe y recibió el bautismo en la Pascua del año 387.
 La figura de Santa Mónica nos recuerda que ninguna oración hecha con amor queda sin respuesta. Ella nos enseña que la paciencia, la fe y la confianza en Dios son el camino seguro para ver obrar al Espíritu Santo en nuestros seres queridos, incluso cuando los caminos parecen cerrados.







SAN AMBROSIO MAESTRO EN  LA ORACIÓN
La figura de San Ambrosio de Milán, cuya memoria litúrgica se celebra el 7 de diciembre. No cabe duda de que es uno de los grandes Padres de la Iglesia y un excelente guía espiritual que conduce hacia un encuentro vivo con Cristo.



Siendo todavía joven, tras la muerte de su padre, su madre lo llevó a Roma para asegurarle una educación retórica y jurídica. Por su alto nivel cultural, fue nombrado prefecto de las provincias de Liguria y Emilia, con sede en Milán, donde las luchas entre cristianos ortodoxos y arrianos eran contundentes. Su determinación para restablecer la paz y la comunión fue tan grande que, a pesar de encontrarse aún en el catecumenado cristiano, mereció ser aclamado por el pueblo como obispo de Milán. 
¿Qué le faltaba a ese hombre culto y formado para llevar adelante su nueva misión? Él mismo comprendió enseguida que le faltaba la escucha íntima y profunda de las Sagradas Escrituras: dejarse moldear y formar por ellas. Y se entregó a ello en cuerpo y alma.

En sus homilías e himnos —todavía presentes hoy en la liturgia— percibimos a un hombre que no solo medita la Palabra, sino que la deja resonar en el corazón hasta convertirla en un diálogo con Dios. Ese método llegó a guiar toda su predicación y sus escritos, que surgen precisamente de la escucha orante de la Palabra de Dios

Lc 11. 5-13    1-8h


5También les dijo: Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: «Amigo, préstame tres panes, 6porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle»; 7y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: «No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada». 8Os digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. 9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 O suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide pan; ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado; ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? 12O si le pide un huevo; ¿acaso le dará un escorpión? 13Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?


Toda oración es escuchada por Dios, y los que perseveran en buscarle le encontrarán. Dios quiere ser encontrado por nosotros, así que esto no debería ser demasiado difícil para quienes tienen fe. Dios sabe que necesitamos este don, y nunca se lo negará a quienes se lo pidan. Así que, como escribió la Hna. Wendy Becket: “Simplemente pídelo y luego ve y vívelo”. Rezamos por la gracia de la perseverancia y por una mayor confianza.


Gn  14 y suguientes

13Aquella noche Jacob durmió allí, y de lo que tenía a la mano escogió regalos para su hermano Esaú: 14doscientas cabras, veinte chivos, doscientas ovejas, veinte carneros, 
15treinta camellas recién paridas, con sus crías, cuarenta vacas, diez novillos, veinte asnas y diez asnos. 16Luego les entregó a sus siervos cada manada por separado, y les dijo: —Adelántense, y guarden alguna distancia entre manada y manada. 
17Al primero que envió, le ordenó: —Cuando te encuentre mi hermano Esaú, y te pregunte quién es tu amo, a dónde vas y de quién son los animales que llevas,
 18contéstale: "Es un regalo para usted, mi señor Esaú, de parte de Jacob, su servidor. Por cierto que él mismo viene detrás de nosotros." 
19También al segundo que envió, y al tercero, y a todos los que llevaban las manadas, les dijo: —Cuando encuentren a Esaú, díganle lo mismo, 
20y díganle también: "Jacob, su servidor, viene detrás de nosotros." Y es que Jacob pensaba: «Voy a calmar su enojo con los regalos que le envío por delante, y luego lo veré personalmente. Tal vez así me recibirá bien.» 
21Así, pues, los regalos se fueron antes, y él se quedó a pasar la noche en su campamento.

gn 22 al final

Jacob lucha con el ángel en Peniel
 22Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, sus dos esclavas y sus once hijos, y los hizo cruzar el vado del río Jaboc,
 23junto con todo lo que tenía. 
24Cuando Jacob se quedó solo, un hombre luchó con él hasta que amaneció;
 25pero como el hombre vio que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la coyuntura de la cadera, y esa parte se le zafó a Jacob mientras luchaba con él. 
26Entonces el hombre le dijo: —Suéltame, porque ya está amaneciendo. —Si no me bendices, no te soltaré —contestó Jacob. 
27—¿Cómo te llamas? —preguntó aquel hombre. —Me llamo Jacob —respondió él. 
28Entonces el hombre le dijo: —Ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 
29—Ahora dime cómo te llamas tú —preguntó Jacob. Pero el hombre contestó: —¿Para qué me preguntas mi nombre? Luego el hombre lo bendijo allí mismo.
 30Y Jacob llamó a aquel lugar Penuel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sin embargo todavía estoy vivo.» 
31Ya Jacob estaba pasando de Penuel cuando el sol salió; pero debido a su cadera, iba cojeando.
 32Por eso hasta el día de hoy los descendientes de Israel no comen el tendón que está en la coyuntura de la cadera, porque Jacob fue golpeado en esa parte.

sábado, 7 de marzo de 2026

BENDICIÓN SUPER POPULUM


En las misas feriales de Cuaresma nos encontramos después de la comunión con otra fórmula semejante que se llama “oratio super populum”. Le precede el aviso: “Humiliate capita vestra” (Inclinad vuestras cabezas), aviso que juntamente con el nombre de la oración y su contenido, indican que efectivamente se trata de una bendición. 

Entre los elementos que enriquecen la celebración de la Santa Misa están la bendición solemne o la oración “super populum”, con que se solemniza la bendición final de la Misa. 

 En la nueva edición del Misal aparece al final del formulario de la Misa diaria esta última oración “super populum”, que se realiza ad libitum, es decir, no es obligatoria, pero sí es aconsejable, porque forma parte de la más antigua tradición romana. 



 Sin embargo, y en general –salvadas las excepciones que sean- se realiza mal. 

Si nos vamos al Ordinario de la Misa encontramos cómo se realiza el rito. Terminada la oración de postcomunión, el sacerdote saluda a fieles diciendo: 

 V/ El Señor esté con vosotros. 

 R/ Y con tu espíritu.

 El diácono (y si no lo hay, el sacerdote) indica a los fieles la postura:

 V/ Inclinaos para recibir la bendición. Aquí todos se inclinan y permanecen inclinados hasta terminar la bendición, porque la bendición es gracia del Señor y la recibimos humildemente, como un don.

 Entonces el sacerdote extiende las manos sobre el pueblo; no como se extienden para las oraciones de la Misa o el prefacio (en forma de cruz, con las palmas de la manos hacia delante), sino imponiéndolas sobre el pueblo, como una epíclesis, una petición de descenso del Espíritu Santo y su gracia. 

 Con las manos así, sobre el pueblo, recita la oración, que concluye 

“por Jesucristo, nuestro Señor. 

–R/ Amén”. 

 E imparte la bendición: “La bendición de Dios todopoderoso, Padre…

” Son pequeños signos, pequeños ritos, pero elocuentes si se hacen bien. 

Esta bendición general,  que desde San Gregorio Magno sólo se reza en las misas feriales de Cuaresma y se limita a ella.

No  se puede olvidar la monición: “Inclinaos para recibir la bendición”, y en muchos casos la postura de las manos no es de epíclesis, invocación al Espíritu Santo, sobre el pueblo…

 ¿Qué suplican estas “oraciones super populum”? Por ejemplo: Señor, protege con tu mano poderosa a este pueblo suplicante; dígnate purificarlo y orientarlo para que, consolado en el presente, tienda sin cesar hacia los bienes futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 O también: Señor, que tu pueblo reciba los frutos de tu generosa bendición para que, libre de todo pecado, logre alcanzar los bienes que desea. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

 Y un último modelo: Ilumina, Señor, a tu pueblo para que cumpliendo tu santa voluntad pueda practicar siempre el bien. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Por eso, al contrario de las otras oraciones sacerdotales en cuyas peticiones el celebrante se incluye a sí mismo, redactándola en primera persona del plural, y hablando de nosotros, en la super populum, al menos en la mayor parte de ellas, el celebrante designa a los destinatarios de las gracias como “tu pueblo, tu familia, tu Iglesia”, es decir no se incluye a sí mismo.



 Con este tipo de oraciones se suplica la dirección interior de los fieles cristianos: desear a Dios, vivir santamente como fruto de la celebración eucarística, ser sostenidos por su gracia. Y es que, más en este tiempo de Cuaresma, necesitamos la bendición de Dios que nos sostenga en nuestra debilidad: son muchos (¡deberían ser muchos!) los ayunos, penitencias, mortificaciones, oraciones, ejercicios de misericordia y de caridad, y para no desfallecer, la bendición de Dios sostendrá nuestra debilidad.