YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 21 de agosto de 2026

SANTA MARÍA REINA

MARÍA REINA DE TODO LO CREDO


El 22 de agosto celebramos a la Santísima Virgen María como Reina
María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo.


La fiesta de hoy fue instituida por el Papa Pío XII, en 1955 para venerar a María como Reina igual que se hace con su Hijo, Cristo Rey, al final del año litúrgico.

 A Ella le corresponde no sólo por naturaleza sino por mérito el título de Reina Madre. María ha sido elevada sobre la gloria de todos los santos y coronada de estrellas por su divino Hijo.

 Está sentada junto a Él y es Reina y Señora del universo.
María fue elegida para ser Madre de Dios y ella, sin dudar un momento, aceptó con alegría.
 Por esta razón, alcanza tales alturas de gloria. Nadie se le puede comparar ni en virtud ni en méritos.
 A Ella le pertenece la corona del Cielo y de la Tierra.

Y

María está sentada en el Cielo, coronada por toda la eternidad, en un trono junto a su Hijo.

 Tiene, entre todos los santos, el mayor poder de intercesión ante su Hijo por ser la que más cerca está de Él.
La Iglesia la proclama Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes.

Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos.



La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo.
 Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males.

DOMINGO XX DEL TIEMPOO ORDINARIO

SÁBADO

“ El primero entre vosotros será vuestro servidor ”


Estas palabras duras de este capítulo de Mateo obedecen a una situación histórica concreta: la Iglesia cristiana ha roto definitivamente con la sinagoga judía. Los seguidores de Jesús deben ser fieles a Jesús y no a los jefes de las sinagogas a quienes les gustan los halagos de la gente, los primeros puestos en los banquetes, que la gente les salude como “maestros” por las calles…

Según san Mateo 23,1-12 

En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen , pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. 

 Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”. 

 Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. 

 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. 

A Jesús no le gusta que a cualquiera de los humanos le llamemos “padre”. Hay peligro de confundirlo con el único y verdadero Padre que es Dios; padre cariñoso y lleno de ternura y misericordia. Tampoco quiere que llamemos a nadie “maestro”.

 El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Entre cristianos el único Maestro es Jesús, un maestro de vida. Todos los demás, incluidos los apóstoles, somos “discípulos”, es decir, personas que siempre estamos aprendiendo de Jesús.


Señor, hoy en mi oración sólo te pido una cosa: que llegue a comprender tu mensaje, el proyecto del Padre sobre la humanidad, que llegue a descubrir aquello que más le agrada al Padre: el vernos unidos; y también lo que más le duele: el que rompamos esa unidad.

VIERNES

“ Amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo ”



san Mateo 22,34-40 

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?».

 Él le dijo: «”Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 

La novedad de la respuesta del Señor se encuentra en poner el amor a Dios y al hermano como el centro y esencia de la ley de Dios. Une Dios y el prójimo. La unidad del precepto de amar a Dios y al hermano es indisoluble, más todavía, ahí se resume la ley entera y los profetas, es decir, toda la Escritura. Más tarde, S. Pablo en el himno de la caridad nos recuerda que si nos falta el amor todo lo demás no nos sirve y que amar es cumplir la ley entera.

 En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».


Jesús traza una cruz, el astil sirve para proyectar el amor que proviene de Dios y que a él le devolvemos; el travesaño figura el amor que abarca a los hermanos, a todos; y la cruceta es donde estás tú, donde tienes que saber amarte para poder trasvasar luego ese amor a Dios y al prójimo.

JUEVES

“ La boda está preparada ”



según san Mateo 22, 1-14 

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. 

Los invitados a la boda que no quisieron ir son los judíos. Pero son también todos aquellos que anteponen sus intereses a la invitación del rey que celebra la boda de su hijo. Puede tratarse de cristianos que son muy fervorosos pero que viven muy ocupados consigo mismos. Santa Teresa escribe: ¡Quién tuviera palabras, Señor, para dar a entender qué dais a los que se fían de Vos, y qué pierden los que se quedan consigo mismos!

Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

 Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. 

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

El Reino es una gran fiesta a la que todos estamos invitados. En la versión de Lucas (14, 23), a todos se nos obliga a entrar. Por tanto, nada, absolutamente nada, puede impedir que entremos

 Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. 

De nuevo, como en la parábola de los viñadores llamados a distintas horas del día, Jesús se complace en mostrar la extravagancia del proceder de Dios. Un proceder que le lleva a no exigir ningún requisito previo. Sin embargo, la segunda parte de la parábola, difícil de conjugar con la primera, sí habla de un requisito.

Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿ cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. 

Quizá entenderemos mejor esta segunda parte de la parábola recordando las palabras de Jesús: No todo el que me diga: ¡Señor, Señor! Entrará en el Reino de Dios, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo (Mt 7, 21). O estas otras de la carta de Santiago: Muéstrame tu fe sin obras y yo te mostraré por las obras mi fe (St 2, 18).

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».


esta parábola me da alegría y esperanza. Tú invitas a un banquete de bodas. Los cristianos, Señor, sabemos trabajar contigo, sufrir contigo, pero no hemos aprendido a disfrutar contigo. Hoy nos invitas a la alegría y a la fiesta. ¡Gracias, Señor!

MIERCOLES

“ Id también vosotros a mi viña ”


Jesús, con esta parábola, nos quiere hacer pensar y, sobre todo, nos quiere cambiar de actitud. El dueño de la viña es “un Padre” y no es “un Patrón”. Para un “patrón” lo importante es que el obrero “trabaje y rinda”. Para un padre lo más importante es que todos sus hijos trabajen honradamente y puedan comer.

según san Mateo 20, 1-16 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. 

Todos somos llamados a trabajar en la viña del Señor, los conscientes de ello y los que no lo son. Y todos, al final, recibiremos la misma paga. No hay contrato laboral por el que se le paga a cada uno según las horas de trabajo. El dueño de la viña no sabe de justicias humanas. Sabe de liberalidad y de gratuidad.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.

 Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?». Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. 

En el pasaje evangélico de hoy con el propietario de la viña nos esta mostrando cómo su Padre Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Por eso nos aparece ese amo preocupado por invitar a todos a trabajar a su viña, que nadie se quede desempleado, se va haciendo el encontradizo y durante toda la jornada sigue invitando a trabajar a su viña.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. 

no entendieron y fue motivo de queja que ese dueño de la viña pagase a todos lo mismo. Si en ese dueño vemos el corazón del Padre Dios, vemos que sigue sorprendiéndonos, su proceder no es como el nuestro, no realiza ninguna injusticia porque da a los primeros lo que había convenido en darles, sin embargo es generoso con los últimos. 

En la óptica humana, esta decisión es una auténtica injusticia, en la óptima de Dios un acto de bondad, porque la justicia divina da a cada uno lo suyo y, además, incluye la misericordia y el perdón. Una parábola que nos revela el corazón misericordioso de Dios. Cuánto tenemos que aprender y crecer en el amor.

Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».


Nunca se me ha ocurrido pensar en la injusticia que se cometía al dar a los últimos lo mismo que los primeros. Los últimos no han podido trabajar y tienen también derecho a comer. Señor, en vez de decir “esto es injusto”, me quedo con esto: ¡Qué Padre tan maravilloso! ¡Quiere que todos sus hijos coman! ¡Gracias, Señor!

MARTES


martes

“ Es muy difícil que un rico entre en el Reino de los Cielos ”



Cada vez que leemos o escuchamos la proclamación del encuentro de Jesús con el joven rico nos invade una sensación de amargura, como si nos asomásemos a un pozo oscuro. Porque, en el fondo, nos gustaría que ese proverbial encuentro entre alguien que busca y el mismísimo Cristo, Dios encarnado, terminara de otra manera: que el joven rico acogiera el don que le está proponiendo Jesús (“si quieres”, le repite por dos veces) y se lanzara a seguirlo.

según san Mateo 19, 23-30. 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 

Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos». 

 Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». 

 Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo». Entonces dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». 

 Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 

 Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

Los discípulos afirmaron que lo habían dejado TODO por el Señor, ¡que difícil es dejarlo TODO! No reservarte nada, entregar tu corazón, tu tiempo, tus afectos, tus dones y también tus pecados… entregarlo TODO. Todo lo has recibido, Todo lo entregas, no te reservas nada.

LUNES

“ ¿Qué me falta? ”



según san Mateo 19,16-22

 En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?». 

 Jesús le contestó: « ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». 

Cada vez que leemos o escuchamos la proclamación del encuentro de Jesús con el joven rico nos invade una sensación de amargura, como si nos asomásemos a un pozo oscuro. Porque, en el fondo, nos gustaría que ese proverbial encuentro entre alguien que busca y el mismísimo Cristo, Dios encarnado, terminara de otra manera: que el joven rico acogiera el don que le está proponiendo Jesús

 Él le preguntó: «¿Cuáles?». Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».

 El joven le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».

Sin embargo ante la propuesta del Señor, se entristece, le parece mucho, le parece que le supera sus fuerzas.

 Jesús le contestó: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres – así tendrás un tesoro en el cielo - y luego ven y sígueme». Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.

Sin embargo, Dios no nos quita nada como nos recordaban los sucesores de Pedro en los encuentros de la juventud. Dios no nos quita nada, al contrario, llena nuestra vida de plenitud, porque Dios es Amor infinito: el único que sacia nuestro corazón.


Es en el amor de Dios donde nos abrimos al amor, y nos capacita para poder amar al otro, es en su amor donde aprendemos a ver a los demás desde el corazón de Dios y reconocemos en los demás a aquellos por los que el Señor ha dado su vida amándonos hasta el extremo.

 DOMINGO 

“ Mujer, qué grande es tu fe ”



Jesús alaba la fe de la mujer cananea, que es tanto como decir pagana, excluida del pueblo elegido de Israel con quien Dios selló la Antigua Alianza que ahora va a renovar el Cristo.

Otro detalle de este pasaje es que, con su gesto, Jesús abrió las puertas a los paganos, apartándose así del pensamiento judío de exclusividad como “pueblo elegido”.

según san Mateo 15, 21-28 

En aquel tiempo, Jesús se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». 

Jesús provocó el encuentro, tomó la iniciativa de salir fuera del territorio de Israel.

 Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando» 

 Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». 

 Ella se acerco y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame».

Jesús dedica tiempo a esta mujer, no tiene prejuicios, ni prisa cuando está con ella, y actúa con total libertad, a sabiendas de que se trata de una mujer, y ésta extranjera.

 Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 

 Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». 

Aquella mujer cananea creyó en Jesús y en su Palabra, y creyó que Jesús podía curar a su hija. Por eso no se rindió y continuó insistiendo

 Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». 

 En aquel momento quedó curada su hija.


En nuestro peregrinar siguiendo los pasos del Maestro, surgirán muchas distracciones, muchas tormentas, muchos mares embravecidos, muchos aparentes desprecios de parte de Dios, muchos momentos en que Dios aparenta ignorar nuestras súplicas. Y la mujer cananea nos brinda el mejor ejemplo: perseverar en la fe. Y Jesús, que es el mismo ayer, hoy y siempre, nos dirá: “qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. Señor yo creo, pero aumenta mi fe; dame la fe de la mujer cananea.

S. BERNARDO.....LOS CUATRO GRADOS DE AMOR



 San Bernardo exhorta a amar al Señor sin medida y enumera cuatro grados de amor:

 1) Primer grado del amor - El hombre se ama por sí mismo: «En primer lugar, pues, se ama el hombre a sí por sí mismo… Cuando ve que no puede subsistir por sí mismo, comienza a buscar Dios por la fe». 


2) Segundo grado del amor - El hombre ama a Dios por sí mismo: «En el segundo grado ama a Dios, pero por sí mismo, no por Él. Sus miserias y necesidades le impulsan a acudir con frecuencia a Él en la meditación, la lectura, la oración y la obediencia. Dios se le va revelando de un modo sencillo y humano, y se le hace amable».

 3) Tercer grado del amor - El hombre ama a Dios por Él mismo: «… pasa «[el hombre] al grado tercero, en el que ama a Dios no por sí mismo, sino por Él. Aquí permanece mucho tiempo, y no sé si en esta vida puede hombre alguno elevarse al cuarto grado…». 


4) Cuarto grado del amor - El hombre se ama a sí mismo por Dios: «…que consiste en amarse solamente por Dios. […]. Olvidado por completo de sí, y totalmente perdido, se lanza sin reservas hacia Dios, y estrechándose con él se hace un espíritu con Él» (San Bernardo de Claraval)

miércoles, 19 de agosto de 2026

20 DE AGOSTO: SAN BERNARDO DE CLARAVAL

San Bernardo de Claraval (Clairvaux), nacido en Castillo de Fontaine-lès-Dijon (Borgoña) en 1090 y fallecido en el Monasterio de Claraval el 20 de agosto de 1153.




Sus padres eran los señores del Castillo y fue educado junto a sus siete hermanos como correspondía a la nobleza, recibiendo una excelente formación en latín, literatura y religión.


Casa donde nació.
Fue un monje cisterciense francés y abad del monasterio de Claraval.

Con él, la orden del Císter se expandió por toda Europa y ocupó el primer plano de la influencia religiosa. Participó en los principales conflictos doctrinales de su época y se implicó en los asuntos importantes de la Iglesia.


 En el cisma de Anacleto II se movilizó para defender al que fue declarado verdadero papa, se opuso al racionalista Abelardo y fue el apasionado predicador de la segunda Cruzada.


                                        Predicando la segunda cruzada
San Bernardo es, cronológicamente, el último de los Padres de la Iglesia, pero es uno de los que más impacto ha tenido en ella.
Fue el gran impulsor y propagador de la Orden Cisterciense y el hombre más importante del siglo XII en Europa.
Fundador del Monasterio Cisterciense del Claraval y de muchos otros.




 Fue declarado Santo en 1.173 por el Papa Alejandro III. Posteriormente, fue declarado Doctor de la Iglesia.
SU AMOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN.


Fue el gran enamorado de la Virgen Santísima. Se adelantó en su tiempo a considerarla medianera de todas las gracias y poderosa intercesora nuestra ante su Hijo Nuestro Señor . A San Bernardo se le deben las últimas palabras de la Salve: "Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María"., así como la bellísima oracion del "Acordaos" cuyo texto íntegro reproducimos en otro apartado de este texto). Tal era su Amor a la Virgen que teniendo costumbre de saludarla siempre que pasaba ante una imagen de ella con las palabras "Dios te Salve María", la imagen un día le contestó "Dios te salve, hijo mío Bernardo".


ORACIÓN


Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, reclamando vuestra asistencia, haya sido desamparado de Vos.




Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes; y gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas; antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

lunes, 17 de agosto de 2026

SANTA MÓNICA MADRE DE SAN AGUSTÍN

27 DE AGOSTO


Mónica nacida en Tagaste (en la actual Argelia).
 Sus padres la educaron en el cristianismo y la casaron con un hombre mayor pagano llamado Patricius (Patricio), un hombre muy enérgico y de temperamento violento.
 Mónica iba a la iglesia cada día y soportó con paciencia el adulterio y las cóleras de su marido.

Se ganó el afecto de su suegra en poco tiempo e incluso convirtió a Patricio al cristianismo y calmó su violencia.

Mónica tuvo tres hijos. Uno de ellos fue San Agustín, que le dio muchas alegrías por sus éxitos en los estudios, pero también la hizo sufrir por su vida descarriada.

envió a Agustín al obispo para que lo convenciera de sus errores, pero el obispo le aconsejó a Mónica que siguiera rezando por su hijo, diciéndole "no se perderá el hijo de tantas lágrimas".


 A la edad de 28 años, Agustín acogió la gracia de Dios y se convirtió al cristianismo y recibió el bautismo. Mónica se reunió con él al morir Patricio.

 Cuando Agustín se preparaba para partir a África, Mónica murió en Ostia, Italia, a la edad de 55 años

 Santa Mónica es puesta por la Iglesia como ejemplo de mujer cristiana, de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia, aún bajo las circunstancias más adversas.


En algunas pinturas, está vestida con traje de monja, ya que por costumbre así se vestían en aquél tiempo las mujeres que se dedicaban a la vida espiritual, despreciando adornos y vestimentas vanidosas.

 También la vemos con un bastón de caminante, por sus muchos viajes tras del hijo de sus lágrimas.


Otros la han pintado con un libro en la mano, para rememorar el momento por ella tan deseado, la conversión definitiva de su hijo, cuando por inspiración divina abrió y leyó al azar una página de la Biblia.

Sepulcro de Santa Mónica en Roma



domingo, 16 de agosto de 2026

LEON XIV Y EL DIA DE LA ASUNCION EN CASTEL GANDOLFO

El Papa fuera de la Parroquia Pontificia de San Tomás de Villanueva en Castel Gandolfo para el saludo a los fieles ....15 de agosto de 2025

Queridos hermanos y hermanas: María Santísima, asunta en la gloria del cielo, es para todo el pueblo de Dios un signo de esperanza y consuelo. Por eso, hoy deseo invocar su intercesión maternal en nombre de aquellas comunidades que necesitan ser consoladas y seguir teniendo esperanza. Pienso en los hermanos y hermanas de Tierra Santa, que es también, por excelencia, la Tierra de María. 

Pienso en el pueblo ucraniano y en el pueblo ruso, ambos unidos por una devoción filial a la Santa Madre de Dios. Pienso en los cristianos que sufren discriminación o incluso persecución. Sigo rezando en estos días por la población colombiana que sufre a causa del terremoto. Me uno a estas comunidades y a todas aquellas que viven en contextos difíciles, y junto con ellas exclamo: “¡Santa María, ruega por nosotros!”. 

Dirijo mi saludo a todos ustedes, fieles de Castel Gandolfo y peregrinos venidos de Italia y de diversos países. ¡Gracias por su presencia y oración! Les deseo a todos que puedan disfrutar de un tiempo de descanso, para reponer las fuerzas en el cuerpo y en el alma, también con alguna buena lectura y en contacto con la naturaleza. ¡Feliz fiesta y hasta mañana! 






LEON XIV Y EL DIA DE LA ASUNCION EN CASTEL

La Iglesia celebra hoy con alegría la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.

 Aquella joven de Nazaret que un día abrió completamente su corazón a Dios diciendo “hágase en mí según tu palabra” ha llegado a la plenitud de la promesa. 



León XIV: Ante la pureza incorrupta de María abandonar el hedonismo que aprisiona 

https://youtu.be/B_NXnHU04u4?si=0HBwrJZrHTwsIUCW

Por segundo año consecutivo el Papa celebra la Santa Misa en la solemnidad de la Asunción de la Virgen María en Castel Gandolfo.

 En su homilía, este misterio, el cuerpo incorrupto de la Madre de Dios y su corazón inmaculado por gracia de Dios, ilumina y transfigura a toda persona, llevándola a la gloria del Cielo. Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano




“Una joven hermosa que se eleva físicamente desde la tierra hacia el cielo”. Con esta imagen el Papa abre su homilía en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, un cuerpo incorrupto el de la Madre de Dios, una pureza del alma donde se encuentra la verdadera belleza divina que deseamos descubrir y cultivar, y desde donde alcanzar la conversión, el perdón y la curación.

 En la parroquia de Santo Tomás de Villanueva de Castel Gandolfo, por segundo año consecutivo, el Santo Padre celebró la Santa Misa ante cientos de fieles, congregados dentro y fuera del templo. Asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste como enseña el magisterio de la Iglesia, en este misterio, indicó el Papa, se cumple la plenitud de gracia que Dios le ha dado en su Concepción Inmaculada.

La pureza del alma que transforma
La imagen de María que en el pasaje del Apocalipsis de hoy presenta a María, al final de su vida terrenal como “una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies” que, en pinturas y retablos, comenta el Pontífice, aparece como una "joven maravillosa", contrasta con nuestra experiencia del paso de los años, envejecidos, pesados, el cabello sin brillo, gris y luego blanco. La respuesta – aseguró el Papa - está en dos signos, el "cuerpo incorrupto de la Madre de Dios y su corazón inmaculado.

" Es la pureza del alma, en efecto, que en María ―como en nosotros― por gracia de Dios ilumina y transfigura a toda la persona, llevándola a la gloria del Cielo. La glorificación de María en alma y cuerpo nos enseña que nuestra verdadera belleza no consiste en ocultar los signos del tiempo que pasa, sino en mostrar también en nuestra carne los signos del amor que no tiene fin. 



 La prisión del hedonismo y consumismo 
Una belleza, continuó el Santo Padre, que muchas veces se puede encontrar en personas que, no obstante, la edad y los sufrimientos, son capaces de capaces de irradiar serenidad, benevolencia y paz a su alrededor, mientras, otras quizás más atractivas, demuestran dureza y frialdad. Es por ello, que es fácil entender – agregó el Pontífice - dónde está la verdadera belleza y dónde, en cambio, hay todavía necesidad de conversión, perdón y curación. 
 En este contexto, León XVI exhortó a “revisar muchos de los cánones estéticos, predominantemente de tipo hedonista y consumista, que el mundo nos impone, y que corren el riesgo de aprisionarnos en condicionamientos pesados, haciéndonos desperdiciar energías valiosas en lo que no es realmente importante ni dura para siempre”.


El amor que nos hace libres 
En su invitación a “descubrir y cultivar la belleza divina que nos rodea y para la que hemos sido creados” y difundirla a nuestro alrededor, el Papa el recomendó “aprender a leerla” en los rostros de un niño, de un anciano, en un joven o en un adulto, escuchar sus historias de amor únicas, que cada quien con sus distinciones, nos cuenta. 

 El amor es el ornamento más hermoso del hombre: el amor que transfigura, transforma, ennoblece y lleva a lo alto; que nos hace ligeros, libres, cercanos a Dios, incluso a través de los altibajos de la vida.




La humildad en la fe de María 

Tras retomar algunas reflexiones de sus predecesores Pablo VI y Francisco, sobre el misterio de la Asunción de la Virgen, León XIV destacó que el milagro que María vivió en su corazón inocente, y que la llevó a la gloria del Cielo, se puede encontrar en sus propias palabras del Magníficat: 

 En este cántico, a través de las humildes expresiones de su fe, la Madre del cielo nos habla de modo sencillo de grandes misterios: Dios que en ella se hace hombre para salvar a los hombres, el Eterno que en ella se manifiesta en el tiempo para abrirnos también a nosotros el camino de la eternidad.

 Por ello, lo sublime de la celebración del misterio de la Asunción, para el Pontífice, no se debe buscar muy lejos, sino en el amor, la caridad que encontramos en las personas de la cotidianidad, en sus ojos, rostros, en su compromiso del obrar el bien con fe y dedicación, porque “contribuyen a llevar un poco de Cielo sobre la tierra y la tierra hacia el Cielo”.

https://www.facebook.com/reel/926891897128836

Llamados a compartir su misma gloria 
Más adelante, León XIV recordó que si bien el “rostro bellísimo de la Asunción es único”, también lo podemos conocer en las personas que están a nuestro lado, en los hermanos con quienes compartimos en la fe. “En su humanidad santa, por gracia de Dios, está también la nuestra, estamos llamados a vivir su misma plenitud de vida y a compartir su misma gloria, afirmó el Pontífice. 

 María, la brújula de nuestra existencia 
Al concluir, el Santo Padre no pudo dejar de mencionar a San Agustín, quien hablando de la resurrección de Cristo, invitaba a los cristianos de su tiempo a hacer de ella, María, la brújula y el punto de referencia de su existencia. Invitando al mismo tiempo a hacer lo propio. 

 “Sigamos la luz del Resucitado, cambiando de rumbo si es necesario. Hagámoslo, particularmente hoy, mirando a María, que Dios coronó de gloria en alma y cuerpo, y que nos ha dado como Madre, guía, compañera de viaje y protectora en el camino del Cielo

ORACION DE LA MAÑANA TIEMPO ORDINARIO XVIIII, XIX Y XX

DOMINGO XX


¿ME LO CONCEDES, SEÑOR? 
 Un deseo para mi vida: creer sin desfallecer Un deseo para mi gente: que te quieran como yo te quiero Un deseo para mis enemigos: que podamos darnos la mano
 ¿ME LO CONCEDES, SEÑOR? Un deseo para mi cuerpo, que sea fuerte y con mi voz y mi garganta, con mi corazón y mis manos con mis pies y todo mi ser… te pueda seguir dando gloria. 
¿ME LO CONCEDES, SEÑOR? Un deseo para mi alma, que el maligno no habite en ella Un deseo para mis días, que no busque lo que no me corresponda Un deseo para mi Iglesia, que nunca se canse de mirar hacia Ti Un deseo para mis ojos, que sepan descubrirte en todo y sobre todo
 ¿ME LO CONCEDES, SEÑOR? Un deseo para mi pobre oración, que sea sincera y no interesada Un deseo para mi caridad, que sea grande y no una farsa Un deseo para mi esperanza, que espere y nunca te deje de lado
 ¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?

Con la oración, Dios, hace que se haga más grande nuestro deseo de anhelar y buscar lo que pretendemos.

Es en el amor de Dios donde nos abrimos al amor, y nos capacita para poder amar al otro, es en su amor donde aprendemos a ver a los demás desde el corazón de Dios y reconocemos en los demás a aquellos por los que el Señor ha dado su vida amándonos hasta el extremo.

Los discípulos afirmaron que lo habían dejado TODO por el Señor, ¡que difícil es dejarlo TODO! No reservarte nada, entregar tu corazón, tu tiempo, tus afectos, tus dones y también tus pecados… entregarlo TODO. Todo lo has recibido, Todo lo entregas, no te reservas nada.

esta parábola me da alegría y esperanza. Tú invitas a un banquete de bodas. Los cristianos, Señor, sabemos trabajar contigo, sufrir contigo, pero no hemos aprendido a disfrutar contigo. Hoy nos invitas a la alegría y a la fiesta. ¡Gracias, Señor!

Jesús traza una cruz, el astil sirve para proyectar el amor que proviene de Dios y que a él le devolvemos; el travesaño figura el amor que abarca a los hermanos, a todos; y la cruceta es donde estás tú, donde tienes que saber amarte para poder trasvasar luego ese amor a Dios y al prójimo.

Señor, hoy en mi oración sólo te pido una cosa: que llegue a comprender tu mensaje, el proyecto del Padre sobre la humanidad, que llegue a descubrir aquello que más le agrada al Padre: el vernos unidos; y también lo que más le duele: el que rompamos esa unidad

DOMINGO XIX




4.- TENGO MIEDO, SEÑOR
 A que tu barca, la barca de tu Iglesia, me lleva a horizontes desconocidos A que, tu Palabra, veraz y nítida deje al descubierto el “pedro” que habita en mis entrañas. 
 TENGO MIEDO, SEÑOR De caminar sobre las aguas de la fe De nadar contracorriente De mirarte y estremecerme De hundirme en mis miserias y en mis tribulaciones en mi falta de confianza y…de mis exigencias contigo. 
 TENGO MIEDO, SEÑOR De que me vean avanzando en medio de las olas del mundo con las velas desplegadas de la fe Que me divisen, de cerca o de lejos, navegando en dirección hacia Ti 
 TENGO MIEDO, SEÑOR De que, en las dificultades, no respondas como yo quisiera Que, en las tormentas, no me rescates a tiempo Que, en la lluvia torrencial, no acudas en mi socorro. Por eso, porque tengo miedo, Señor, mírame de frente, de costado y de lado para que, en mis temores, Tú seas el Señor El Señor que venga en mi rescate. Amén.

Todos tenemos nuestros miedos: a estar solos, a perder a alguien, a enfermar, a equivocarnos, a no llegar a todo…
Pero Jesús no nos dice: «No habrá tormentas». Nos dice: «Estoy contigo».

«El que se ama a sí mismo pierde su vida, pero el que ofrece su vida por los demás la salvará.». El temor a perder la vida nos hace caer en el egoísmo, nos encierra en la búsqueda de nuestros intereses, nos genera muchos miedos, es el gran obstáculo al compromiso por los demás . Sin embargo, el que ofrece su vida por los demás, ama de verdad, se olvida del propio interés y seguridad, lucha por la vida, la dignidad y la libertad, intenta hacer del día a día una entrega por amor.


Para entrar en el Reino de los cielos, hace falta un pasaporte: ser pequeño. Ésta es la identidad que nos distingue delante de Dios; la virtud que más nos acerca a Él.

Señor, te doy gracias por tu gran generosidad frente a nuestra flaqueza. Tú sabías lo difícil que es para nosotros la “convivencia”. Por eso nos dejaste tu presencia a la hora de rezar juntos. “Yo estoy en medio”. Si Tú estás en medio de nosotros, nuestra oración será auténtica.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros  perdonamos a nuestros deudores.

Hoy, Señor, quiero pedirte por tantas parejas que fracasan; por tantos hombres y mujeres que se quisieron mucho y, con el paso del tiempo, llegan a odiarse, incluso a matarse. Los sueños de Dios sobre el matrimonio eran bellísimos, las intenciones no podían ser mejores: ponerles en un Jardín de delicias. ¿Qué ha pasado? ¿Qué está pasando? Te pido que ayudes a tantas parejas malogradas, a tantos niños que, sin ninguna culpa, tienen que pagar muy caro los errores de sus padres.

 DOMINGO XVIII


"Dadles vosotros de comer" 
 Vivimos en un mundo donde abundan los medios, pero a menudo escasean el tiempo, la escucha y la cercanía. El milagro de los panes y los peces nos recuerda que Jesús no parte de lo que falta, sino de lo poco que estamos dispuestos a ofrecer. 
Cuando ponemos nuestras capacidades, nuestro tiempo o nuestro corazón en sus manos, Él los multiplica. Hoy el hambre no es solo de pan: muchos tienen hambre de esperanza, de sentido, de una palabra amable y de alguien que no pase de largo. 
El Evangelio nos invita a dejar de preguntarnos si tenemos suficiente y empezar a compartir lo que somos. En las manos de Dios, lo pequeño nunca es insignificante: siempre puede convertirse en alimento para muchos. 
El EGOISMO divide y la GENEROSIDAD multiplica.

Jesús percibe nuestros problemas, nuestras debilidades, nuestras necesidades: invita a convertirnos a la fe en la Providencia, a saber compartir lo poco que somos y tenemos, y no cerrarnos nunca en nosotros mismos.
 Necesitamos de Cristo como Pedro cuando siente que se hunde. Ese grito de “Señor, sálvame” es el mismo que pronunciamos cualquiera de nosotros cuando nos damos cuenta de que, sin Dios, nada podemos y que necesitamos de su misericordia para sobreponernos a las limitaciones.

A Dios se puede ir de dos maneras: por las malas, (como el fariseo) en plan de exigencia o por las buenas, (como el publicano) en plan de indigencia. No es cuestión de “puños cerrados” sino de “manos abiertas”.

Y la mujer cananea nos brinda el mejor ejemplo: perseverar en la fe. Y Jesús, que es el mismo ayer, hoy y siempre, nos dirá: “qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. Señor yo creo, pero aumenta mi fe; dame la fe de la mujer cananea.

¿Qué hacía de Jesús un hombre transfigurado? Y ¿en qué se notaba? Según los datos que nos aportan las narraciones evangélicas, lo que mostraba a Jesús como un hombre transfigurado era su bondad, su compasión, su autenticidad, su integridad y coherencia, su libertad, su vivencia de Dios”

Sabemos mucho de ganar el mundo, de conquistar las cumbres de la fama, el reconocimiento o el bien vivir, pero no sabemos nada de ganar el alma. Y hacemos muy poco por saberlo. Quizá porque se nos ha olvidado y no encontramos quién nos lo recuerde, convencidos de que la fe es una muleta para nuestro crecimiento personal o nuestra realización individual en vez de una escalera hacia la vida eterna.

Dios quiere que nos fiemos plenamente de Él, que sintamos en carne viva los problemas de la gente, que cambiemos de vida y nos convirtamos al Evangelio. 

No se trata de mover montañas de tierra sino creer en la fuerza del evangelio para mover montañas de prejuicios y dificultades a la hora de implantar en el corazón de las personas los criterios del Evangelio.

 Con el evangelio en las manos o en los labios, no podemos hacer mucho. Con el evangelio en el corazón, hecho vida y experiencia, tenemos la mejor levadura para transformar este mundo.


sábado, 15 de agosto de 2026

ASUNCIÓN DE MARÍA AL CIELO

SOLEMNIDAD  DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA AL CIELO



Sube al cielo en Cuerpo y Alma pero.....
Antes de la gloria esta el servicio. Antes de ser exaltada  se hace pequeña.
Y antes de cantar el Magnifica se pone en camino para ayudar.


En Siruela,  sube al Cielo pero nos entrega a su Hijo Niño para que un dia nos lleve a Ella.
Virgen de Altagracia, acompañame y llevame siempre a Jesús.

viernes, 14 de agosto de 2026

15 DE AGOSTO

MEDIA ESPAÑA DE FIETA

Nosotros en Siruela celebramos el día de Nuestra Patrona: La Virgen de Altagracia.





Pero hoy en todo el mundo se celebra LA ASUNCIÓN DE MARÍA AL CIELO.

Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo a la tradición y teología de la Iglesia ortodoxa y de la Iglesia católica, de que el cuerpo y alma de la Virgen María fueron llevados al cielo después de terminar sus días en la tierra.




La Virgen María una vez transcurridos sus días mortales fue “asumida” o “asumpta” a los cielos; o sea, resucitó como su Hijo y fue llevada a la gloria del cielo, en cuerpo y alma. No decimos “ascensión”, sino “asunción”, porque fue llevada por Jesucristo y los ángeles, como piadosamente creemos. Se cree que este hecho ocurrió cuando María tenía aproximadamente unos 72 años.




La Asunción de María al cielo fue definida como dogma (verdad de la que no puede dudarse) por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.
 
La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de "El Recuerdo de María" que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción.
 
 
 

 Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio (χοίμŋσις) o Dormición de María, donde se celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el imperio; conviene aclarar que sólo fijó una fecha, no “inventó” la fiesta, ya que ésta se celebraba desde antes.
 


 
 La Iglesia Católica celebra esta fiesta en honor de la Virgen María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII.
 La festividad se celebra hoy  15 de agosto.