YA ES SEMANA SANTA

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sábado, 28 de febrero de 2026

2º DOMINGO DE LA CUARESMA

 LUNES


“ Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso ”




según san Lucas 6, 36-38 
El pasaje del Evangelio de Lucas de la liturgia de este lunes de cuaresma es una invitación expresa a amar a los demás como Dios nos ama.
Este es el reto que nos plantea Jesús en este discurso que sigue a las Bienaventuranzas. Nuestro amor puede ser pequeño, egoísta y mezquino. Hemos de amar con el amor con que Dios nos ama, el generoso y compasivo, el que no tiene medida, no juzga y perdona siempre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».



Nos da miedo amar así, a fondo perdido. No es más que volcar la misericordia que yo recibo, en los demás. Es reconocer que ese amor de Dios para mí, también es para todos. Así es el amor del Padre, y el que nos pide a sus hijos.
 Es el amor que libera, perdona, hace bien. Es el amor que arriesga y se entrega. Merece la pena, en esta cuaresma, revisar cómo es mi amor, qué calibre de generosidad y capacidad de perdón tiene.


DOMINGO

“ Este es mi Hijo, el amado… escuchadle ”



Para entender este texto hay que tener en cuenta los símbolos que emplea: La montaña es lugar de las manifestaciones de Dios. Moisés y Elías significan la Ley y los Profetas. La blancura, es signo de divinidad. La voz del Padre es para decirnos quien es su Hijo Amado a quien únicamente ya debemos escuchar.

evangelio según san Mateo 17, 1-9 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. 

Notemos que Jesús se lleva a Pedro, Santiago y Juan. No porque sean sus predilectos sino porque tienen que cambiar de postura. Santiago y Juan, ante los samaritanos que no han querido recibir a Jesús, han pedido que cayera sobre ellos “fuego del cielo”. Son violentos.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 

De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 

Los dos máximos representantes del Antiguo Testamento, testigos de las palabras de Dios desde la nube, nos invitan a buscar y encontrar y escuchar a Jesús, Palabra del Padre, en las Escrituras:

Y cuando están en el Monte quiere permanecer allí. Ya no quiere bajar. Han de subir a la montaña de Dios para cambiar de actitudes.

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 

la Transfiguración del Señor nos recuerda que estamos llamados a vivir el encuentro con Cristo, para que iluminados por su luz, podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes, como pequeñas lámparas del Evangelio que llevan un poco de amor y de esperanza.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis».

 Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».



Tabor, en este segundo domingo de la Santa Cuaresma, es el compromiso de acompañar a un Jesús que se ofrece como camino, recorrido con cruz, para que el hombre no olvide ni su dignidad ni su ser hijo de Dios. No nos podemos quedar cómodamente sentados en la felicidad de nuestros sueños; en una fe personal y privada

 PRIMER DOMINGO DE CUARESMA




LAS TENTACIONES
 En el silencio del desierto donde el viento desnuda el corazóny la arena guarda los pasos de Dios,el hombre escucha su propia sed. 
Allí, donde no hay aplausos ni distracciones que adormezcan el alma, aparecen las voces antiguas: la promesa fácil, el poder sin cruz, el pan sin confianza. 
La tentación susurra: “Llena el vacío con lo inmediato, adórame y te daré caminos cortos, olvida quién eres.” 
Pero en lo hondo resuena otra voz, suave como brisa de madrugada:
“No sólo de pan vive el hombre, sino de cada palabra que nace del Amor.” 

Cuaresma es desierto fecundo, es aprender a elegir la luz cuando el mundo brilla con espejismos.
Es dejar caer las máscaras y descubrir que la verdadera fuerza nace de confiar. 
Hoy también somos tentados: por la prisa que roba el alma, por el ruido que apaga la oración,
por el brillo que promete felicidad y deja vacío. 
Y sin embargo, Cristo camina a nuestro lado, ayunando con nosotros, mostrándonos que la libertad no se compra ni se impone: se recibe. 
Que este primer domingo abra en nosotros un camino interior, donde cada renuncia sea semilla,
cada lucha, encuentro, y cada desierto, promesa de Pascua. 
Porque en medio de la tentación late una certeza: Dios no abandona al que busca, y el corazón que persevera encuentra agua viva en la arena.

ORACIÓN

Al atardecer de la vida te examinarán del amor.

El Señor quiere que si le amamos a El amemos también a nuestros hermanos. Hoy su Evangelio nos enseña que si nuestra fe es verdadera entonces se transforma en caridad y El reinará en nuestros corazones si de verdad amamos a nuestros hermanos. 

Hoy, me invitas a rezar tu oración y haciéndolo sin prisa, sin rutina, sabiendo y saboreando cada una de las palabras y que, de vez en cuando, me pase como a Santa Teresa que no podía pasar de la primera palabra.

Hoy también Cristo es una señal para nosotros: tenemos su palabra en la Escritura, una palabra que tiene tanto poder ahora como hace dos mil años. “Porque la Palabra de Dios tiene vida y poder. 

Señor, aquí me tienes de nuevo a tus pies para estar un rato contigo. Me gustaría profundizar en este día en el gran signo de Jonás que, después de estar tres días y tres noches en el vientre de un cetáceo, en lo profundo del mar, saltó a la playa de la vida.

Jesús, confiado en tus palabras. Sé que si te pido, me darás; que si te busco, te encontraré; que si toco a la puerta de tu corazón, me la abrirás, porque Tú sólo me das cosas buenas.

Jesús nos dice que seamos santos, que lleguemos hasta el final y no nos quedemos a mitad del camino, como los fariseos.

Señor, hoy te necesito más que nunca. Lo que me dices en el evangelio de hoy es para mí “un duro hueso de roer”. Me pides no sólo que perdone a mis enemigos, sino que los ame y rece por ellos. 


Yo sé que, por mis propias fuerzas, no puedo cumplirlo. Te pido que me ayudes, que me des tu gracia, que me eches no una mano sino las dos. Sé que sin Ti no puedo hacer nada.

viernes, 27 de febrero de 2026

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

  SÁBADO

“ Para que seáis hijos de vuestro Padre celestial ”



Dentro del Sermón de la Montaña donde Jesús nos habla de unas exigencias terribles, humanamente imposibles de cumplir, el evangelio de hoy nos propone algo “más difícil todavía”

según san Mateo 5, 43-48 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.

Se nos pide el amor a los enemigos. No hay entre las religiones del mundo ninguna que exija esto. ¿Por qué lo hace Jesús?

En el evangelio de Mateo el discípulo siempre está delante de un Padre maravilloso que está al tanto de todo. Este Padre bueno envía el sol “para buenos y malos”. No hace distinciones. El Padre ama a todos y no puede dejar de amarlos. El sol ilumina, calienta, embellece lo mismo las casas de los buenos como las de los malos.

 Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?

A ese Padre hay que imitar. ¿Cuál es la recompensa? Ser hijos de tal Padre. Llevar marcadas las huellas del Padre en nuestros rostros, más aún, participar en lo íntimo de nuestro ser del mismo A.D.N que el Padre.

 ¿No hacen lo mismo también los publicanos? 

Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? 

Cuando yo llego a perdonar al enemigo, en lo profundo del corazón se ha obrado un verdadero milagro. Yo, por mí mismo, no puedo. Hay dentro de mí un Dios maravilloso que me ama y hace en mí verdaderos prodigios. ¿Aún quiero mayor recompensa?

¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».



Señor, hoy te necesito más que nunca. Lo que me dices en el evangelio de hoy es para mí “un duro hueso de roer”. Me pides no sólo que perdone a mis enemigos, sino que los ame y rece por ellos. 

Yo sé que, por mis propias fuerzas, no puedo cumplirlo. Te pido que me ayudes, que me des tu gracia, que me eches no una mano sino las dos. Sé que sin Ti no puedo hacer nada.

VIERNES

“ Desde lo hondo a ti grito, Señor ”





según san Mateo 5, 20-26 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 

El Señor nos dice en este evangelio que debemos ser seguidores de Jesús, discípulos de Jesús. Y el discípulo auténtico tiene siempre a Jesús como norma y modelo. Por eso nos invita “a ser mejores que los demás”.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. 

Es común decir entre la gente: “Yo ni robo ni mato”. Y no caen en la cuenta de que no sólo es pecado robar la cartera, es pecado robar la fama, robar la inocencia, robar la esperanza, robar la alegría de nuestros hermanos. Se puede robar de muchas maneras. Lo mismo se puede decir del matar. No sólo se mata con una pistola o un cuchillo. Se puede matar “con la lengua” que es como una espada de doble filo. Hay palabras que son puñales. Podemos despellejar a las personas aunque no clavemos ni un alfiler en su piel.

Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

 Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 

Lo que nos pide el evangelio es que descubramos la raíz del mal y lo evitemos desde el principio.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Respecto al cuidado que debemos tener a la hora de presentarnos a celebrar la Eucaristía, el Evangelio no dice: “Si tú tienes algo contra tu hermano” sino “si tu hermano tiene algo contra ti”. Aunque la culpa esté en tu hermano, debes acortar el camino y adelantarte.



Jesús nos dice que seamos santos, que lleguemos hasta el final y no nos quedemos a mitad del camino, como los fariseos.

JUEVES

“ Pedid, buscad y llamad ”

según san Mateo 7, 7-12

La liturgia sigue con su didáctica sobre la oración. En este caso, la oración que más fácilmente prende en los labios: la de petición.

Jesús tiene una confianza ilimitada en que el Padre quiere darnos todo lo bueno. Por eso nos exhorta a pedir con esa misma confianza. Como los niños pequeños, que todo lo esperan de sus padres.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. 

Nos dice que llamemos, pero ¿en qué puerta? Sólo podemos llamar en la puerta de Aquel que nos ha dicho: “Yo soy la puerta”. 

Las puertas humanas se nos cierran muchas veces y nos dan con la puerta en las narices. Tu puerta está siempre abierta y detrás de esa puerta “estás tú”. Tú que nos abres, nos acoges, nos sientas a tu mesa y nos invitas a cenar contigo.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?

Dios es el padre providente y amoroso que vela por sus criaturas y les da lo que mejor les conviene,

 Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden! 

La oración de petición es una oración que está en disconformidad con la realidad que vivimos. Es la que nos pone en comunicación con nuestras auténticas necesidades. En la oración de petición hay que buscar la madurez de nuestras aspiraciones, en ella no podemos pedir sólo para cubrir nuestros egoísmos, en ocasiones infantiles, que nos conducen a dejar de orar y creer, cuando no son atendidas.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».


 Tú eres quien nos mandas que recemos, que estemos en diálogo contigo

Vengo a orar, Jesús, confiado en tus palabras. Sé que si te pido, me darás; que si te busco, te encontraré; que si toco a la puerta de tu corazón, me la abrirás, porque Tú sólo me das cosas buenas.

MIÉRCOLES

“ El Hijo del hombre será un signo... ”



según san Lucas 11, 29-32 

El término “señal” i signo significa una seria advertencia. Jesús era una señal para su generación, porque él hizo presente nada menos que el Reino de Dios en medio de ellos. Por sus enseñanzas y sus acciones,

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. 

Jonás es un profeta a quien se le encomienda la misión de convertir a Nínive, “la gran ciudad enemiga de Dios”. Contra los pronósticos del profeta, la ciudad se convierte y Jonás no se alegra, al contrario, se entristece porque le hubiera gustado que la ciudad no se convirtiera y fuera arrasada. Así se hubieran cumplido los oráculos del profeta sobre la ciudad y su fama de profeta hubiera aumentado. Así de orgulloso, de duro, de recalcitrante era Jonás.

El profeta piensa que con un Dios tan bueno que se compadece del pueblo enemigo no se puede trabajar. En cambio, para el gran profeta Jesús, lo que más le hace disfrutar es tener misericordia con el pecador que se convierte y vuelve a Dios. Y esto hace que Jesús sea más que Jonás.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Salomón está considerado en la historia sagrada como “el rey sabio” el rey que daba “sentencias justas”. Pero el Dios revelado en Jesús es el que pone toda la sabiduría al servicio del amor. Por otra parte, la sabiduría bíblica, como don del Espíritu, consiste en saborear las cosas de Dios.

Jesús nos hace disfrutar de Dios y así disfrutar de todo lo creado.

 Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».


Hoy también Cristo es una señal para nosotros: tenemos su palabra en la Escritura, una palabra que tiene tanto poder ahora como hace dos mil años. “Porque la Palabra de Dios tiene vida y poder. 

Señor, aquí me tienes de nuevo a tus pies para estar un rato contigo. Me gustaría profundizar en este día en el gran signo de Jonás que, después de estar tres días y tres noches en el vientre de un cetáceo, en lo profundo del mar, saltó a la playa de la vida

MARTES

“ Vuestro Padre sabe lo que os hace falta ”


según san Mateo 6, 7-15

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor orando y enseñando a orar. Es frecuente la oración en Él. Y al contemplar la importancia que Él daba a la oración, es lo que les hace a los discípulos pedirle que les enseñe a orar, es su vida la que contagia.

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. 

La oración de Jesús, y por lo tanto la oración cristiana, es antes que nada un dejar sitio a Dios, permitiendo que manifieste su santidad en nosotros y dejando avanzar su reino, a partir de la posibilidad de ejercer su señorío de amor en nuestra vida.

No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. 

Sabemos que los judíos, en tiempo de Jesús, no podían pronunciar, por respeto, el nombre propio de Dios: YAVÉ

Y viene Jesús y se dirige a Dios no llamándole Yavé, sino Abbá-Papá. Jesús habla con Dios con el encanto, el cariño y la confianza que un niño habla con su papá.

Vosotros orad así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. 

Otras tres súplicas completan esta oración que Jesús nos enseña, el “Padre Nuestro”. Son tres peticiones que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda ante las tentaciones.

 No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón y no se puede vivir sin la ayuda de Dios ante las tentaciones. El pan que Jesús nos hace pedir es el necesario, no el superfluo; […] El perdón es, ante todo, aquello que nosotros mismos recibimos de Dios: solo la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina, puede hacernos capaces de cumplir gestos concretos de reconciliación fraterna.

 Si una persona no se siente pecador perdonado, nunca podrá realizar un gesto de perdón o reconciliación. La última petición, “no nos dejes caer en la tentación”, expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción”.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».


Hoy, Señor, quiero acabar mi oración dándote inmensas gracias por habernos enseñado a orar. Gracias porque nos has dado, como un inmenso regalo, tu propia oración. Te pido que yo rece esta maravillosa oración sin prisas, sin rutina, sabiendo y saboreando cada una de las palabras y que, de vez en cuando, me pase como a Santa Teresa que no podía pasar de la primera palabra.

LUNES

“ Misericordia quiero y no sacrificios ”



Se va repitiendo la formula: “Conmigo lo hicisteis”. Nos recuerda que a modo de sacramento podemos encontrarnos con Él, podemos servirle, podemos amarle.

según san Mateo 25, 31-46 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.

 Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. 

. El Evangelio nos enseña que si nuestra fe en Cristo es verdadera, entonces se transforma en caridad. Cristo reinará en nuestro corazón, en la medida en que amemos a nuestro prójimo. Una fe sin caridad, es como una fe muerta, seca y sin frutos.

Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

 Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

De la presencia eucarística de Jesús decimos que es presencia real. ¿Será que otras presencias de Jesús no son reales? Una presencia que no es real, no es presencia. Jesús se identifica con el pan eucarístico como se identifica con uno de estos hermanos míos más pequeños. 

Es más, quiere que, primero, le veneremos y sirvamos en ellos; luego seremos bienvenidos para venerarle y servirle ante un sagrario. Debemos aprender a vivir el sacramento del hermano con la misma intensidad con que vivimos el sacramento del altar. Si queremos parecernos a Dios, tenemos que ser, ante todo, compasivos.

 Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. 

Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Amar es el mandamiento que condensa toda la ley de Cristo. De tanto oírlo corremos el peligro que se pueda dar que no toque nuestra vida, y quedarnos en una serie de normas y ritos, preceptos y devociones. Y olvidarnos de lo esencial y de lo que da sentido a todo lo demás.

Estamos llamados a expresar nuestro amor a Cristo en el amor hacia el prójimo. Este es el criterio que el Señor usará para juzgar nuestro corazón al final de nuestra existencia.

Al atardecer de la vida te examinarán del amor.

El Señor quiere que si le amamos a El amemos también a nuestros hermanos. Hoy su Evangelio nos enseña que si nuestra fe es verdadera entonces se transforma en caridad y El reinará en nuestros corazones si de verdad amamos a nuestros hermanos. 

DOMINGO

“ Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto ”



según san Mateo 4, 1-11 

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

 El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». 

Aprovecha que eres el Hijo de Dios

Yo quiero ser como mis hermanos. No quiero ventajas, ni enchufes, ni recomendaciones, ni privilegios. Quiero ganarme el pan trabajando como ellos. Durante su vida privada, trabajando en un taller. Jesús puede enseñar las manos encallecidas de un obrero.  “En todo semejante a sus hermanos, excepto en el pecado”

Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». 

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». 

Si un hermano o una hermana mía se tira del pináculo se rompe la cabeza. Yo no quiero usar de privilegios, sino que quiero, como uno más, seguir las mismas leyes de la gravedad…Y porque no quiero romperme la cabeza, por eso no me tiro. 

La tentación apunta a un mesianismo fácil, triunfalista. Y Jesús piensa en la cantidad de gente sencilla y humilde que ha pasado por la vida haciendo el bien y que se ha muerto sin salir en la prensa, sin tener fama. Y ha trabajado y luchado… 

Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». 

De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». 

El mundo es de Dios porque Él lo ha creado… Y más «Si me adoras»… ¿Qué pretensiones son esas de querer poner a Dios a sus pies?

Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». 

Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Con Jesús  no pudo  porque estaba fuerte. A nosotros nos ve debiles y vuelve una y otra vez......con más  fuerza.


Todos los dias somos  tentados, grandes tentaciones:
- ser un poco más de lo que soy
- tener un poco más de lo que tengo.
Difrutar de lo que  tenemos  y no  intentar ser como Dios.


jueves, 26 de febrero de 2026

MONSEÑOR ERIK VARDEN

  

Monseñor Erik Varden nació el 13 de mayo de 1974 en Sarpsborg, Noruega (diócesis de Oslo). Realizó sus estudios filosófico-teológicos en Cambridge, donde obtuvo el doctorado en Teología, y en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, donde consiguió la licenciatura en Ciencias Eclesiásticas Orientales.



 Ingresó en la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia en 2002 y realizó la profesión solemne en la abadía de Mount St. Bernard, en Leicestershire, el 6 de octubre de 2007. Fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 2011. 




 Posteriormente enseñó en el Pontificio Ateneo de San Anselmo, en Roma, y al mismo tiempo trabajó para la sección escandinava de Radio Vaticana. Más tarde regresó a la abadía de Mount St. Bernard, donde asumió la responsabilidad de superior ad nutum (desde 2013). En 2015 fue elegido abad de Mount St. Bernard. En 2019, el Papa Francisco lo nombró obispo prelado de Trondheim, en Noruega, y fue ordenado obispo en 2020. Desde 2023 ejerce también como administrador apostólico de la Prelatura de Tromsø; desde 2024 es presidente de la Conferencia Episcopal Escandinava. En 2025, el Papa León XIV lo nombró miembro del Dicasterio para el Clero.



uno de sus libros muy leído en esta Cuaresma

HERIDAS QUE SANAN


Sinopsis de HERIDAS QUE SANAN 

Todos cargamos heridas que preferimos ocultar. Cicatrices invisibles que pesan como piedras en el alma. Buscamos ayuda en terapias, filosofías y consejos espirituales, pero persiste esa pregunta que nos desgarra por dentro: ¿para qué este dolor? ¿Qué hacer cuando el sufrimiento se vuelve insoportable y las respuestas convencionales ya no bastan? El monje y obispo Erik Varden nos propone un camino. Inspirándose en un antiguo poema cisterciense, este libro nos invita a contemplar las heridas de la pasión de Cristo. Nos muestra cómo, al unir nuestro sufrimiento al de Él, podemos hallar no solo consuelo, sino la fuente viva para sanar nuestras propias heridas. Con la sabiduría de siglos de tradición monástica y referencias que abarcan desde las Escrituras hasta la cultura contemporánea, Varden nos desafía a ver la vulnerabilidad no como una debilidad, sino como una puerta a la gracia. Nuestras heridas, al sanar, pueden florecer para ser provecho y consuelo para los demás. Heridas que sanan es una obra indispensable para aquellos que buscan en la fe una respuesta auténtica al dolor de la existencia.



miércoles, 25 de febrero de 2026

E E DE LEON XIV

 



"Iluminados por una gloria oculta", los Ejercicios espirituales de Cuaresma Desde el domingo 22 hasta el viernes 27 de febrero, las meditaciones cuaresmales se celebrarán en la Capilla Paulina y serán predicadas por el obispo cisterciense noruego Erik Varden. Vatican News 



 El inicio de los Ejercicios espirituales para la Cuaresma está previsto para el domingo 22 de febrero a las 17:00 horas en la Capilla Paulina, con la presencia del Papa, los cardenales residentes en Roma y los jefes de los Dicasterios. Serán predicados -según informa la Prefectura de la Casa Pontificia en una nota difundida el miércoles 4 de febrero- por monseñor Erik Varden, de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses) y obispo de Trondheim, en Noruega, sobre el tema «Iluminados por una gloria oculta». 
 Desde el lunes 23 hasta el 27 de febrero, las meditaciones serán dos cada día: a las 9 de la mañana, precedidas por la Hora Media, y a las 17 de la tarde, seguidas de la adoración eucarística y de las vísperas. Tras la primera reflexión sobre el tema «Entrar en la Cuaresma», el domingo 22 de febrero, están previstas dos meditaciones dedicadas a san Bernardo: «San Bernardo idealista», la mañana del 23, y «San Bernardo realista», programada para la tarde del 26 de febrero. 

 Los demás temas abordarán la ayuda de Dios; el llegar a ser libres; el esplendor de la verdad; «mil caerán»; «Yo lo glorificaré»; los ángeles de Dios; Sobre la consideración, para concluir con la última meditación centrada en «Comunicar la esperanza».






Ejercicios Espirituales: 

La paz cristiana, condición para una sociedad transformada La primera meditación en la Capilla Paulina para León XIV y la Curia Romana, la tarde del domingo 22 de febrero, estuvo a cargo del predicador, obispo cisterciense noruego de Trondheim, sobre el tema

«Entrando en la Cuaresma». Es un tiempo de lucha espiritual en busca de una paz «que el mundo no puede dar» y que «da testimonio de la presencia constante de Jesús en nosotros».

«La paz cristiana no es la promesa de una vida fácil; es la condición para una sociedad transformada». Así lo enfatizó Monseñor Erik Varden, monje de la Orden Cisterciense de los Trapenses de la Estricta Observancia y obispo de Trondheim (Noruega), en la primera de las meditaciones para los Ejercicios Espirituales del Papa y la Curia Romana, celebrada la tarde de este domingo 22 de febrero en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, sobre el tema «Entrando en la Cuaresma». Ante León XIV, los cardenales residentes en Roma y los jefes de los dicasterios de la Curia Romana, el obispo noruego desarrolló el tema elegido: «Iluminados por una gloria oculta».


La ira es un obstáculo para la presencia del Espíritu en nosotros 

El predicador explica que la Iglesia infunde paz en nuestro programa cuaresmal, y que es hora de articular la radicalidad de la paz cristiana, su arraigo en una entrega justa y valiente, recordándonos a nosotros mismos y a los demás la verdad de las palabras inmortales de San Juan Clímaco: «No hay mayor obstáculo para la presencia del Espíritu en nosotros que la ira». Esta es una paz «que el mundo no puede dar» y que «da testimonio de la presencia constante de Jesús en nosotros». Y recuerda que «la fidelidad al ejemplo y a los mandamientos de Cristo es el sello distintivo de la autenticidad cristiana». "Iluminados por una gloria oculta", los Ejercicios espirituales de Cuaresma 




La Cuaresma nos pone cara a cara con lo esencial

 La Cuaresma, explica Monseñor Varden, nos confronta con lo esencial. «Nos lleva a un espacio material y simbólico liberado de lo superfluo. Las cosas que nos distraen, incluso las buenas, quedan temporalmente de lado». Es un tiempo de auténtica lucha espiritual, en el que la Iglesia «no disminuye la invitación a luchar contra los vicios y las pasiones dañinas: su lenguaje es 'Sí, sí', 'No, no', no 'ahora esto', 'ahora aquello'». Y nos ofrece, al inicio de la batalla cuaresmal, «una melodía que trae paz, como banda sonora para este tiempo». Es el «tractus», el canto solemne que durante más de mil años ha utilizado la liturgia romana del Primer Domingo de Cuaresma antes del Evangelio de la tentación de Cristo en el desierto.


San Bernardo y el canto solemne del Salmo 90 

Un canto que, como analiza el predicador en su meditación, «reproduce casi en su totalidad el texto del Salmo 90, Qui habitat ». San Bernardo, durante la Cuaresma de 1139, predicó una serie de diecisiete sermones sobre Qui habitat a sus monjes . En sus meditaciones, concluye Monseñor Vadren, el santo monje cisterciense explica «lo que significa vivir en gracia cuando combatimos el mal, promovemos el bien, defendemos la verdad y seguimos el camino del éxodo de la esclavitud hacia la tierra prometida, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, permaneciendo en paz, conscientes de que bajo lo que a veces parece caminar sobre el filo de la navaja, 'hay brazos eternos'». En resumen, nos invita a comprometernos con renovado entusiasmo «con un discipulado lleno de amor y claridad». 

 Las próximas meditaciones, hasta el 27 de febrero 



Del lunes 23 al 27 de febrero, habrá dos meditaciones: a las 9:00 h, precedida por la Oración del Mediodía, y a las 17:00 h, seguida de la Adoración Eucarística y las Vísperas. Tras la primera reflexión del domingo, se programarán dos más sobre San Bernardo: «San Bernardo el Idealista» la mañana del 23 y «San Bernardo el Realista» la tarde del 26 de febrero. Los otros temas tratan sobre la ayuda de Dios; la liberación; el esplendor de la verdad; mil caerán; «Yo lo glorificaré»; los ángeles de Dios; y la consideración. La meditación final concluirá con una meditación final centrada en «Comunicar la Esperanza». Monseñor Varden (en primer plano a la derecha) durante el rezo de las Vísperas antes de la meditación




viernes, 20 de febrero de 2026

MIERCOLES DE CENIZA Y SIGUIENTES

 SÁBADO 

“ Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió ”




según san Lucas 5, 27-32
En el Evangelio de hoy nos aparece la vocación de Mateo. Nos muestra que al llamar a un publicano, considerado mal por su mismo oficio de recaudador de impuestos, trabajando para los extranjeros y contribuyendo a grabar a sus paisanos, al poner la mirada en él e invitarle al seguimiento, a formar parte del grupo de sus amigos, de los discípulos, queda claro , que para el Señor nadie esta al margen, nadie es discriminado, nadie queda excluido.

 En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». 
Otro punto para nuestra meditación sería colocar la mirada en Mateo ver cómo vivió la invitación, destacar la inmensa alegría con la que reaccionó.

Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. 
Llama poderosamente la atención la rapidez de la respuesta de Leví a una llamada de Jesús tan exigente y comprometida. Porque Leví tiene un trabajo que da mucho dinero, tiene una familia, tiene su vida asegurada… Y Leví renuncia a todo por seguir a Jesús.
Jesús se fijó, le miró, le llamó por su nombre… Aquel Leví tenía dinero, pero ese oficio era mal visto por la gente, nadie le saludaba, le despreciaban, le insultaban… Y Jesús le saluda, se fija en él, le mira con cariño, y le invita a ser su discípulo. Hacía mucho tiempo que no era querido por nadie de su pueblo.

Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. 
Y hay algo más asombroso todavía: invita a Jesús a un banquete porque esa llamada de Jesús “hay que celebrarla”.
Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?» 
Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

También en este pasaje evangélico el Señor se nos revela como Médico, se nos presenta como el que puede sanar y curar nuestras heridas, que ha venido a buscar lo que estaba perdido, a llamar a los pecadores, a dar su vida como rescate por muchos.



Jesús se fijó, le miró, le llamó por su nombre… Aquel Leví tenía dinero, pero ese oficio era mal visto por la gente, nadie le saludaba, le despreciaban, le insultaban… Y Jesús le saluda, se fija en él, le mira con cariño, y le invita a ser su discípulo. Hacía mucho tiempo que no era querido por nadie de su pueblo.
Y nosotros ¿como respondemos a un encuentro con Jesús?



VIERNES

Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán”.



según san Mateo 9, 14-15 

Jesús, que admira mucho a Juan y se ha entristecido enormemente con su muerte, no quiere que el cristiano sea un seguidor de Juan sino seguidor suyo. “Juan ni comía ni bebía, pero el hijo del Hombre “come y bebe”.

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:

 «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».

Diríamos que si Juan Bautista es un asceta que vive solo en el desierto, el Hijo del Hombre es “un místico” que convive con la gente. Cristo no quiere llenar su evangelio de “rigor” sino de “amor”.

 Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? 

. Y aquel que ama y se deja amar está siempre en fiesta.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».


Los cristianos del siglo XXI tenemos una asignatura pendiente: Estamos acostumbrados a estudiar a Jesús, a trabajar por Jesús, incluso a sufrir por Jesús…Pero no estamos acostumbrados a disfrutar con Jesús.

JUEVES

“ El que pierda su vida por mi causa la salvará ”

Ayer hemos empezado la Cuaresma. Hasta ahora la liturgia diaria seguía el evangelio de Marcos, paso a paso. 

A partir de ayer y hasta el día de Pascua, la secuencia de las lecturas diarias será dada por la tradición antigua de la cuaresma con sus lecturas propias.

según san Lucas 9, 22-25 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

El texto de hoy habla de pasión, muerte y resurrección de Jesús y con ello afirma que el seguimiento del Señor implica cargar con la cruz

 «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». 

Jesús en este Evangelio deja bien claro que para él no hay medias tientas: la invitación es a negarse a sí mismo y a tomar la cruz para seguirle.

Entonces decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. 

La Cruz no es un episodio de la vida. Toda la vida debe quedar impregnada del sentido de la Cruz. Aquí no se nos pide que carguemos con la Cruz pesada de Jesús, pero sí debemos construir la Cruz con las mil y mil astillas de cosas que nos molestan, que nos hacen sufrir cada día.

Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Hoy se nos invita a reconocer como toda la vida de Jesús se encuentra orientada a la opción por el Reino de Dios y como sus acciones provocaban también disgusto y oposición, lo que trajo sus consecuencias. No obstante, Jesús no se apartó del camino emprendido… hoy nos exhorta a caminar con él.

 HOY MIÉRCOLES DE CENIZA

“ Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará ” 



san Mateo 6, 1-6. 16-18 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

En el Evangelio de hoy se nos invita a actuar para agradar a Dios sin buscar el aplauso de los hombres. Poner al Señor en el centro, y no vivir de cara a la galería, no preocuparnos por la imagen que puedan hacerse de nosotros, de buscar ser bien vistos, que nos consideren, que nos tengan en cuenta, más bien, se nos invita a obrar para la gloria de Dios, con el fin de agradar al Señor.

 Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. 

Tu Padre que “ve en lo secreto”. Si tuviéramos presente esta indicación del Señor nos debería ayudar a vivir en la presencia de Dios, no para que sea el miedo el motor de nuestras acciones, más bien todo lo contrario, para motivarnos a crecer en el amor,

En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. 

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. 

 buscar lo que le agrada, queriendo corresponder a su amor, sabiendo que nos invita a hacerlo por Él y no esperando la paga de nuestras obras, el amor solo busca agradar al amado y ese es el motor que le mueve a obrar, no tiene otro interés. 

En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Busquemos que nuestra caridad y servicio sean por amor.

Otro de los puntos para nuestra reflexión es la llamada a la generosidad. Es verdad que estamos llamados constantemente a dar, -limosna, oración y ayuno-, mejor dicho a darnos nosotros mismos, pero hemos de cuidar como lo hacemos porque no basta en dar, hay que saber dar.

PROCESIÓN PENITENCIAL MIERCOLES DE CENIZA

 El Papa: No quedarnos entre las cenizas del mundo, sino convertirnos y reconstruir León XIV en la Misa en la Basílica de Santa Sabina en Roma para el inicio del camino cuaresmal: la Iglesia es profecía de comunidad que reconoce sus pecados. 

https://youtu.be/Y5ct4t1IKks?si=B7u_tgcPoEOOhmt_

A través de este tiempo de penitencia, en el Triduo Pascual, celebraremos la transición de la impotencia, incluso ante las cenizas del derecho internacional y la justicia entre los pueblos, a las posibilidades de Dios.

“Reconocer nuestros pecados para convertirnos es ya una premonición y un testimonio de resurrección: significa no permanecer entre las cenizas, sino levantarnos y reconstruir. Entonces, el Triduo Pascual, que celebraremos en la culminación del camino cuaresmal, revelará toda su belleza y significado”. 


 Para el Papa León XIV, esto es lo que la historia y la conciencia de los cristianos nos exigen: llamar a la muerte por su nombre, llevar sus huellas como cenizas, pero dar testimonio de la resurrección. León enfatizó esto en la homilía de su primera Misa con el rito de la Ceniza como Papa, esta tarde, 18 de febrero, en la Basílica de Santa Sabina, en la colina del Aventino en Roma.


“Reconocer nuestros pecados para convertirnos es ya una premonición y un testimonio de resurrección: significa no permanecer entre las cenizas, sino levantarnos y reconstruir. Entonces, el Triduo Pascual, que celebraremos en la culminación del camino cuaresmal, revelará toda su belleza y significado”. 

 Para el Papa León XIV, esto es lo que la historia y la conciencia de los cristianos nos exigen: llamar a la muerte por su nombre, llevar sus huellas como cenizas, pero dar testimonio de la resurrección. León enfatizó esto en la homilía de su primera Misa con el rito de la Ceniza como Papa, esta tarde, 18 de febrero, en la Basílica de Santa Sabina, en la colina del Aventino en Roma.

La Profecía de San Pablo VI y la Ceniza 



Así inicia el Papa León el camino cuaresmal de la Iglesia. Y recuerda la poderosa profecía de San Pablo VI, en un rito de la Ceniza celebrado durante una audiencia general en la Basílica el 23 de febrero de 1996, sobre la autosugestión del hombre moderno y su "apología de la ceniza", en una cultura dominada por la "metafísica del absurdo y de la nada". 

 “Hoy podemos reconocer la profecía contenida en estas palabras y sentir en las cenizas que nos imponen el peso de un mundo en llamas, de ciudades enteras desintegradas por la guerra: las cenizas del derecho internacional y la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros y la armonía entre los pueblos, las cenizas del pensamiento crítico y la sabiduría local ancestral, las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en cada criatura”.

El inicio en San Anselmo y la procesión 



La Liturgia Estacional se inauguró en la Iglesia de San Anselmo, en el Aventino, con la oración de León XIV: «Acompaña con tu benevolencia, Padre misericordioso, los primeros pasos de nuestro camino penitencial, para que la observancia externa vaya acompañada de una profunda renovación del espíritu». A continuación, tuvo lugar la procesión penitencial hacia la Basílica de Santa Sabina, acentuada por las Letanías de los Santos. Cruzaron el umbral los monjes benedictinos de San Anselmo, los Padres Dominicos de Santa Sabina, obispos y cardenales, junto con los fieles.




El pueblo de Dios reconoce sus pecados 



En su homilía, basándose en la Primera Lectura y en la llamada del profeta Joel: «Reúnan al pueblo, convoquen una asamblea solemne», el Papa recordó que incluso hoy, la Cuaresma «es un tiempo poderoso de comunidad».



 “Sabemos lo difícil que es cada vez más reunir a la gente y sentirse pueblo, sin caer en el nacionalismo y la agresividad. En comunión, donde cada uno encuentra su lugar. De hecho, aquí se está formando un pueblo que reconoce sus propios pecados, es decir, que el mal no proviene de supuestos enemigos, sino que ha tocado corazones, está en la propia vida y debe afrontarse con una valiente asunción de responsabilidad”. 

 Después del pecado, reconocer el error y cambiar 



León XIV enfatiza entonces que «el pecado es personal», pero se configura «en los entornos reales y virtuales que frecuentamos», a menudo «dentro de estructuras de pecado reales de naturaleza económica, cultural, política e incluso religiosa». 

 “Oponer al Dios vivo a la idolatría —nos enseña la Escritura— significa atreverse a abrazar la libertad y redescubrirla a través de un éxodo, un camino. Ya no paralizados, rígidos, seguros en nuestras posiciones, sino reunidos para avanzar y cambiar. ¡Qué raro es encontrar adultos arrepentidos, personas, empresas e instituciones que admitan sus errores!”. 

 Jóvenes, Cuaresma y una forma de vida más justa 

Más que en el pasado, continúa el Pontífice, los jóvenes sienten la llamada del Miércoles de Ceniza, incluso en contextos secularizados.

 “De hecho, son los jóvenes quienes comprenden claramente que es posible una vida más justa y que hay responsabilidades por lo que está mal en la Iglesia y en el mundo. Por lo tanto, debemos empezar por donde podamos y con quienes estén dispuestos”.

La importancia misionera de la Cuaresma 



La invitación del Papa León XIV es, por tanto, a percibir la importancia misionera de la Cuaresma, a abrir nuestro trabajo sobre nosotros mismos a tantas personas inquietas de buena voluntad que buscan maneras de renovar auténticamente sus vidas, en el horizonte del Reino de Dios y su justicia. El profeta Joel nos insta así: "¿Por qué han de decir entre los pueblos: '¿Dónde está su Dios?'?".


 Y este tiempo de Cuaresma, para el Papa, nos insta a esas conversiones, a esos "cambios de rumbo", que "hacen más creíble nuestro mensaje". A través de esta penitencia, explica, en el Triduo Pascual nos involucraremos en el paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios. 

 La "Statio" Cuaresmal y el testimonio de los mártires 

Los pioneros de nuestro camino hacia la Pascua, concluye León XIV, son los mártires antiguos y contemporáneos. La antigua tradición romana de las estaciones cuaresmales, de las cuales la de Santa Sabina es la primera, es educativa: se refiere tanto al movimiento, como peregrinos, como a una pausa —statio— en la memoria de los mártires, sobre la que se alzan las basílicas de Roma. Son una miríada de semillas que han preparado la abundante cosecha que nos corresponde recoger. La Cuaresma, como sugiere el Evangelio de Mateo, al liberarnos de querer ser vistos a toda costa, nos enseña a ver, en cambio, lo que nace, lo que crece y nos impulsa a servirlo. Así, quienes ayunan, rezan y aman en secreto, por el Pontífice, están en sintonía con el Dios de la vida: «Hacia Él reorientamos, con sobriedad y alegría, todo nuestro ser, todo nuestro corazón». 

 Tras la homilía, la bendición e imposición de la ceniza. El cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, la colocó la ceniza sobre la cabeza del Papa León, quien a su vez lo impuso a los fieles.


https://youtu.be/Y5ct4t1IKks?si=WSJ2nEHtLO1O1vCx


jueves, 19 de febrero de 2026

VIVIR LA CUARESMA

¿QUIERES VIVIR LA CUARESMA?

  



 -No seas sordo a la Palabra de Dios. Procura asistir todos los días a la Eucaristía.
 -No pienses que, en todo, llevas la razón. La conversión exige un cambio de corazón, de mente, de actitudes: humildad.
 -Reza un poco más. La meditación es saludable e, incluso, necesaria para el ajetreo que llevamos. -Confiésate. Uno, desde dentro, no puede ver la fachada de su propia casa.
 -Haz una obra de caridad. No caviles con los que están en la distancia.

 -Ama a la Iglesia. Nunca como hoy necesita de cristianos y de católicos que arrimen el hombro. 
-Defiende con pasión y con convencimiento tus motivaciones religiosas.
-Vive con más austeridad estos cuarenta días. Márcate un pequeño programa para que, la Cuaresma, deje en ti poso abundante.
 -No caigas en la tentación de pensar “lo de la Cuaresma es una tontería”. Cuando no tenemos razones o no queremos entrar por un camino, buscamos mil excusas.




 -¿Tienes rencor contra alguien? ¿Estás decepcionado con alguien por algo? ¡Olvídalo! Da un paso hacia adelante. Si Dios, siendo como somos, nos perdona. ¿Cómo no vamos a ofrecer en la misma medida, el perdón y la comprensión a los que nos rodean?
-No dejes de acudir cada domingo a la Eucaristía. Sin ella, a muchos cristianos, les ocurre lo mismo que aquel beduino: “pasaba por una fuente y, mirándola, no quise beber; más adelante exhausto y sin fuerzas….me di cuenta de lo necio que fui por haber despreciado aquel manantial de agua fresca” 
¡Feliz Cuaresma 2017!