YA ES SEMANA SANTA

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sábado, 2 de noviembre de 2024

MARTA, MARIA Y LAZARO

según san Juan 11, 17-27 

 Cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos quince estadios; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.


Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees esto? 

Una familia amiga de Jesus

Marta y María. Separadas nos llevan a una visión sesgada del encuentro con Jesús y de la recepción del Reino. No es difícil imaginarse cómo era Lázaro entre dos hermanas: la mandona y la callada; la intrépida Marta y la tranquila María. 

Y él, Lázaro, que significa ’el ayudado por Dios’, en el medio, pacificando muchas veces, quitando la razón a una y dándose a la otra según las circunstancias. A veces se hartaría de las dos hermanas y se iría al huerto a cavar, desbrozar o sentarse a pensar a la sombra de alguna higuera. 

Lázaro se ha adelantado en esa experiencia personal de la muerte. No sabemos cómo fue. Lo que sí sabemos es que Jesús le consideraba ’su mejor amigo’. Todo un lujo. 

Fácil es acudir al recurso de la ’acción/contemplación’. Marta la activa y María la contemplativa. Mejor será acudir a la solución intermedia, ya que la una sin la otra no se sostienen, del Lázaro equilibrado, sensato, prudente, mediador. 

 Y Marta, saliendo al encuentro de Jesús que viene a acompañarlas, se queja dolorida por ese aparente abandono: si hubieras estado aquí… sí, ya sé que resucitará en el último día, pero… Y Jesús se reafirma con contundencia: Yo soy la resurrección y la vida. 

¿Crees esto?... Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo… Parece un juego de ’yoes’, a ver quién de los dos tiene más fuerza; pero bien analizado vemos que no hay yoísmo alguno, sino centralidad de la fe, y con ella, de la esperanza, que se fundamentan en la amistad, en el afecto mutuo entre los cuatro: Jesús, Marta, María y Lázaro. 



 Todos tenemos experiencia familiar y sabemos que muchas veces, la mayoría, un hermano no es amigo, es relación afectiva impuesta por los alzos de sangre; en cambio, tenemos la experiencia de que un amigo fiel tiene todas las características de la hermandad, sin pedir nada a cambio. 

Acabamos de leer en el Evangelio son precisamente estad alegres y contentos. Ésa es la verdadera santidad,  que sepamos transmitir, que no se eleva a los arrebatos místicos y experiencias sobrenaturales; el vecino de enfrente, la señora que da los buenos días y da las gracias, santos niños obedientes… entre muchas otras cosas que suceden a nuestro alrededor y que no nos damos cuenta.

 Por eso, con esta festividad y este evangelio de Juan, tan proclive a la amistad, tenemos los hilos suficientes para tejer un buen vestido estival que nos proteja en estos meses que van a ser duros y nos van a exigir verdadero sentido de la fraternidad y del servicio..

domingo, 27 de octubre de 2024

EL SEGUIMIENTO Y LA FE DEL CIEGO BARTIMEO

  El seguimiento y la fe de un ciego 


 En el evangelio de hoy, Marcos nos relata la última escena de Jesús en su camino hacia Jerusalén. Se sitúa en Jericó, la ciudad desde la que se subía a la ciudad santa en el peregrinar de los que venían desde Galilea. 

Jesús se encuentra al borde del camino a un ciego. Por razones que se explican, incluso ecológicamente, los ciegos abundaban en aquella zona. Está al borde del camino, marginado de la sociedad, como correspondía a todos los que padecían alguna tara física. 

Pero su ceguera representa, a la vez, una ceguera más profunda que afectaba a muchos de los que estaban e iban tras Jesús porque realizaba cosas extraordinarias. 

El camino de Jesús hasta Jerusalén es muy importante en todos los evangelios (más en Lucas). En ese camino encontrará mucho gente. Los ciegos no tienen camino, sino que están fuera de él.

 Jesús, pues, le ofrecerá esa alternativa: un camino, una salida, un cambio de situación social y espiritual. 

 El gesto del ciego que abandona su manto y su bastón, donde se apoyaba hasta entonces su vida, contrasta con la fuerza que le impulsa a “ir a Jesús” que le llama. ¿Por qué le “llamó” Jesús y no se acerca él hasta el ciego

 La misma gente vuelve a repetirle: él te llama. 

Diríamos que hoy en el texto son más importantes de lo que parece a primera vista. Jesús “le llama”. La llamada de Jesús, al que el ciego interpela como “hijo de David” tiene mucho trasfondo.

 Jesús ha llamado a seguirle a varias personas quizas a ti o a mi en algún momento de nnuestra vida ahora “llama” a un ciego para que se acerque.

 No le llama aparentemente para seguirle, sino para curarle, pero la curación verdadera será el “seguirle” camino de Jerusalén, en una actitud distinta de los mismos discípulos que habían discutido por el camino “quién es el mayor”. El ciego no estará preocupado por ello. De ahí que la escena del ciego Bartimeo en este momento, antes de subir a Jerusalén, donde se juega su vida, es muy significativa. 

 La insistencia del ciego en llamar a Jesús muestra que lo necesita de verdad y lo quiere seguir desde una profundidad que no es normal entre la multitud. Jesús le pide que se acerque, le toca, lo trata con benevolencia; entonces su ceguera se enciende a un mundo de fe y de esperanza. Después no se queda al margen, ni se marcha a Jericó, ni se encierra en su alegría de haber recuperado la vista, sino que se decide a seguir a Jesús; esto es lo decisivo del relato. En el evangelio de Marcos el camino que le lleva a Jerusalén le conducirá necesariamente hasta la muerte. La vista recuperada le hace ver un Dios nuevo, capaz de iluminar su corazón y seguir a Jesús hasta donde sea necesario. Vemos, pues, que un relato de milagro no queda solamente en eso, sino que se convierte en una narración que nos introduce en el momento más importante de la vida de Jesús: su pasión y muerte en Jerusalén.

lunes, 2 de septiembre de 2024

JESUS EN LA SINAGOGA

 A Dios le gusta usar ese instrumento para comunicarse con el hombre. A través de la Palabra, nos ha ido diciendo cómo es Él por dentro, lo que piensa y espera de nosotros. 

Primero usó la palabra humana de los profetas; hasta que, por fin, Él mismo acabó haciéndose palabra de carne y hueso. Llega Jesús. Y con Él, la presencia de Dios se hace más tangible, más salvadora, más definitiva.

Contemplamos en el Evangelio de hoy a Jesús en la sinagoga de Nazaret anunciando la Buena Noticia a los pobres. 

Una Buena Noticia que nos habla de liberación de cadenas que nos atan, de curación de nuestras cegueras que nos impiden ver la luz y de sentir que nuestra vida es valiosa. “Entró en la Sinagoga como era su costumbre los sábados”…

Un día Jesús decidió ir a Nazaret, el pueblo donde había crecido y vivido. 

 Jesús habría ido temprano a la Sinagoga aquella mañana del sábado. Sin duda que había expectación cuando Jesús entró en la Sinagoga de su pueblo.

 Jesús se puso en pie para ir hacia el centro y hacer la lectura y, no es que encontró ese pasaje, sino que lo buscó expresamente, era del profeta Isaías que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque El me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista”. 

Con estas palabras Jesús anuncia la liberación que Dios ofrece a todo ser humano. ¡Qué profundidad y belleza encierran estas palabras!. Jesús leyó: “el Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido”.


 Jesús se siente “ungido” por el Espíritu de Dios, impregnado enteramente por su amor. Es como si les dijera: Yo vengo de parte de Dios, que es Amor. El está conmigo. El me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres y a los que sufren, a cuantos tienen el corazón desgarrado, a todos Ustedes. 


Siempre que se leía este trozo, la gente pensaba en ese personaje misterioso tan esperado por todo el pueblo de Israel. 

 Y ese día Jesús al leer lo dicho sobre Él, se le ocurrió rematar la lectura diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Que es lo mismo que decir: “Ése de quien habla Isaías soy Yo”.

Jesús ya no es promesa, sino realidad. “Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír”. Jesús es la respuesta de Dios a tantas preguntas, el final de tantos caminos, la realización de tantos sueños. Jesús es el “hoy”, el “ya” el “sí” pleno de Dios. No hay más que seguir esperando. Aquí está, por fin, el libertador. ¡Qué buena noticia! ¡No se puede pedir más cercanía!

¡Vaya sorpresa! Los presentes no salían de su asombro. ¡Pero cómo es posible! ¿No es éste Jesús, el hijo del carpintero? Nazaret era una ciudad pequeña. Todos lo conocían como un hombre cualquiera. ¡Y ahora venía a decir que era el Mesías! La discusión terminó con la sentencia tan conocida de que “nadie es profeta en su tierra”. Y hasta trataron de empujar a Jesús por un barranco. Pero Él se les desapareció sin que se dieran cuenta.

Y la Buena Noticia es que Dios les ama, porque es todo misericordia. Se acabaron los miedos y las culpas. Dios me ha enviado para iluminar a los ciegos, para vendar los corazones heridos, para abrir las prisiones interiores, para proclamar también el “Año de Gracia”… 

Y es que había ya llegado el momento, “la plenitud de los tiempos”, en que Dios ya no hablaba por medio de los antiguos profetas, sino que comenzó a hablar Él mismo. Pero no le creyeron. “Vino a lo suyos y lo suyos no lo recibieron” (Jn. 1, 11).



Los creyentes debemos tener los “ojos clavados en Él” para alcanzar una inteligencia clara de la Palabra de Dios, pues de otro modo, su sentido permanecerá oculto para nosotros.

Lo que está por ver es lo que vamos hacer nosotros para convertirnos en miembros de su Pueblo. La palabra de hoy nos propone un camino seguro: sentir la llamada de la Palabra y ponernos así en camino de búsqueda. Dejar nuestra cómoda certeza, nuestras verdades para ir tirando, el calorcillo de nuestras rutinas, y salir a campo abierto, a que el sol de la Palabra nos ilumine por dentro para ser así “Misioneros de esa Buena Noticia” de liberación total para los demás.

lunes, 21 de agosto de 2023

EL JOVEN RICO

 

Este joven rico era un buen judío.

 Era cumplidor de la Ley y nadie le echaba en cara que su fortuna la hubiera adquirido con medios ilícitos. Y, como buen judío, buscaba la “vida eterna” es decir, ser feliz después de la muerte. 

Jesús no le recrimina nada de lo que ha hecho, incluso le mira con cariño (Mc. 10,21), Jesús ha visto en él “buen fundamento” para levantar un bonito edificio espiritual. Por eso le dice: “Si quieres llegar hasta el final”, es decir, si no quieres quedarte a mitad del camino, si no quieres ser una medianía, una vulgaridad, un judío más del montón, te hago una oferta; “Deja lo que tienes y vente conmigo”. 

 Aquel joven vio con claridad lo que Jesús le ofrecía: su persona, su riqueza interior, el gozo de caminar a su lado….... 

Todo lo vio, pero “como era rico” prefirió seguir son su riqueza. Y aquí está el peligro de la riqueza. No es en sí mala, incluso se puede hacer buen uso de ella, pero de tal modo avasalla el corazón de la persona que “no le deja libertad para decidirse por Jesús”. Y el texto termina diciendo: “se fue triste”.

 Y uno se pregunta: ¿Por qué tienes que quedarse triste si Jesús no te ha quitado nada? Jesús te ha respetado y has hecho lo que tú has querido. Aquel joven se quedó triste porque “se quedó con su riqueza, pero se quedó sin Jesús”. De una manera sencilla, insinuante, Jesús nos está diciendo que la riqueza es fuente de tristeza y que Jesús es la alegría y la fiesta de la vida. 

Un judío (y también muchos cristianos) se preguntan por la vida futura, por su salvación eterna. El que de verdad sigue a Jesús experimenta que esa vida futura, “ya está presente aquí en esta vida, siguiendo a Jesús”. 



El cielo, el reino de Dios “ya está dentro de nosotros”. Ya hoy, aquí y ahora podemos ser felices con Jesús. Y sólo desde esta experiencia puedo esperar con seguridad la vida eterna.




Mírame, Señor, y muéstrame la exigencia de la fe. El ser libre para caminar junto a Ti Y, sobre todo, Señor, ayúdame a descubrir “esa cosa” que me falta para que pueda entrar por esa puerta estrecha, que conduce a ese lugar de inmenso espacio, de alegría y de eternidad.

martes, 15 de agosto de 2023

LA ASUNCIÓN DE MARÍA AL CIELO

Hoy celebramos los cristianos la fiesta de la Virgen, nuestra Madre, que va al cielo, en cuerpo y alma. Veamos estos tres aspectos. La fiesta de la madre. Su llegada al cielo. En cuerpo y alma.




  La fiesta de la madre. 

Madre y fiesta son dos palabras que siempre deben ir unidas. 

¿Acaso puede haber fiesta sin estar la madre? Las bodas de Caná son en el evangelio de Juan el símbolo de la alegría y de la fiesta. ¿Y qué nos dice el evangelio? Allí estaba María, la madre de Jesús. La madre era una de la fiesta. 

La madre es la fiesta de la vida. 

Cuando los comerciantes ponen “el día de la madre” 

Pero en realidad para  los hijos la madre no ocupa un día del año sino todos los días. Todo lo que decimos de la madre de la tierra lo afirmamos con más fuerza todavía de la madre del cielo. Jesús, como Dios nunca había tenido esa experiencia tan maravillosa. Por eso, antes de morir, nos dejó a su propia madre por madre nuestra para que en este mundo ya no hubiera ninguna persona huérfana.



  Y la llevó con Él al cielo. 

¿Qué significa el cielo? Dice la Biblia que allí ya no habrá ningún sufrimiento. “Enjugará las lágrimas de los ojos, y no habrá llanto, ni dolor, ni muerte” (Ap. 21,5). 

La madre del cielo ya no puede sufrir. Bastante ha sufrido durante la vida. Es verdad que todos en esta vida estamos en un valle de lágrimas. 

Pero las madres tienen un sufrimiento añadido y que viene expresado en esa imagen de la 1ª lectura: Ahí aparece una mujer embarazada, a punto de dar a luz, que grita con dolores de parto. 

¿Acaso grita por el sufrimiento físico? No. Es por lo que ve: un enorme dragón que se va a tragar al niño apenas va a nacer. 

El dolor de la madre es el sufrimiento por el hijo. Y yo diría que es el dolor del “presentimiento”. María sabía que una espada le iba a traspasar el alma… y vivió toda la vida con el alma en vilo. Como las madres de ahora. Con el alma en vilo en cada fin de semana. 

Cuando se van los hijos por las noches y ellas se quedan en casa, se preguntan: ¿Vendrá mi hijo a casa o se quedará en la cuneta de alguna carretera? ¿Me lo traerán vivo o me lo traerán muerto? Es la espada del presentimiento. 

 Pienso que las madres, por aquello que han tenido en la vida un sufrimiento añadido, también tendrán con María, la Madre de Jesús, un cielo añadido, un lugar muy cerca de María compartiendo sus propias experiencias.




 Y la llevó en cuerpo y alma.

Santa Teresa habla de esta vida como “una mala noche en una mala posada”. Y, naturalmente, la mala posada es el cuerpo, que es como una cárcel del alma.

La Asunción de la Virgen nos dice que ella es feliz porque está en el cielo en cuerpo y alma. Y ella es modelo y primicia para todos nosotros. 

El papa Pío XII proclama el dogma de la Asunción

 Este es el dogma establecido por S.S.Pío XII el 1 de noviembre de 1950 en la constitución apostólica Munificentissimus Deus –La glorificación de María con la asunción al cielo en alma y cuerpo–, que a la letra dice: «Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado; que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste». 

 Como todos los dogmas, es una verdad que debemos creer, porque Dios quiso que así fuera. La maravilla del privilegio que Santa María tuvo, sin duda fue por el gran amor que su Hijo le tiene y por la ausencia de pecado original.



El tránsito de María al cielo 
Después de morir, la tradición cuenta que pasó tres días en el sepulcro, y al tercero, fue elevada al cielo por los ángeles.
 Ana Catalina Emmerick dice que María Santísima murió de amor, apagó sus ojos en una dormición o tránsito y de ahí subió al cielo. 
En su visión, narra que la vio entrar en la Jerusalén celestial y llegar al trono de la Santísima Trinidad; ahí vio un gran número de almas, en las que reconoció a San Joaquín y Santa Ana, San José, Santa Isabel, a Zacarías y a San Juan Bautista, que vinieron al encuentro de María con un júbilo respetuoso; continúa diciendo que Ella tomó su vuelo entre ellos hasta el trono de Dios y de su Hijo, haciendo brillar sobre todo lo demás la luz, que salía de sus llagas, la recibió con amor todo divino, la presentó con un cetro y le mostró el mundo a sus pies.




jueves, 29 de junio de 2023

LOS LEPROSOS EN TIEMPO DE JESUS

Leproso en tiempo de Jesús

 En la época de Jesús la lepra era una enfermedad de excluidos. Para protegerse de los leprosos se les prohibía entrar en las ciudades. 

El leproso vivía alejado de la sociedad en cuevas y descampados, fuera del mundo de los sanos. La lepra era «primogénita de la muerte»

La lepra era una enfermedad social. Cuando uno tenía lepra era expulsado de la sociedad, tanto más cuanto que se creía que era Dios quien enviaba la lepra como castigo por los pecados. 


El acercamiento del leproso a Jesús es sumamente audaz. La Ley de Moisés mandaba excluir a los leprosos de la comunidad. 

Así lo ordenaba el libro del Levítico: El enfermo de lepra andará con la ropa rasgada y la cabellera desgreñada, con la barba tapada y gritando: «¡Impuro, impuro!». Mientras le dure la afección, seguirá siendo impuro. 

Los leprosos claman a Jesús, y Jesús les dice "id a mostraros a los sacerdotes". Eran los sacerdotes los que tenían el poder de decretar que alguien era leproso.

 Ellos excluían. Y eran ellos también los que decretaban "estás curado", y así eran los sacerdotes los que efectuaban la reintegración social. Si Jesús dice "id a ver a los sacerdotes", es para que los sacerdotes pudiesen verificar la curación.

 Para la sociedad de tiempos de Jesús, la lepra era consideraba como castigo del pecado. Era la enfermedad más terrible puesto que entonces era incurable. 



 Jesús no rechaza al leproso, ni confirma su exclusión de la sociedad. Como nos dice san Marcos, «compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: ‘Quiero, queda limpio’» (Mc 1,41).

Ante el leproso se conmueve. El evangelista Marcos nos da un detalle sumamente importante: Jesús antes de curar al leproso, lo toca. ¡Cuánto tiempo haría que aquel leproso no sentía el contacto cálido de la mano de otra persona! 

Antes de restaurar su cuerpo enfermo, al tocar al leproso Jesús incluye en su afecto a aquel excluido, establece una relación personal con él y restaura sus relaciones sociales. ¡Quién sabe si a partir de entonces el leproso recién curado se convierte en uno de los seguidores de Jesús!





miércoles, 8 de febrero de 2023

LO QUE SALE DE DENTRO ES LO QUE HACE IMPURO AL HOMBRE

 Lectura del santo Evangelio según Marcos (7, 14-23) 

 Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».


Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre


En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso sobre las tradiciones fariseas. Me llama la atención la solicitud de los discípulos, esperan a que despida a la gente, a la mayoría, y ya en el grupo más reducido, en la intimidad, le piden los discípulos que les explique la enseñanza. 

Tienen hambre por entender, quieren conocer lo que el Señor les esta diciendo, les da igual mostrar su ignorancia, aunque una vez más, les recuerde lo tardos que son para entender: “seguis sin entender”. Cuando con humildad muestran sus carencias, el Señor con inmensa paciencia aprovecha para explicarles y detenerse en detalles, concretando y llevando a sus vidas lo que quiere decir sus palabras.


 Lo que vuelve impuro, dice Jesús, es aquello que sale del corazón del hombre y termina por envenenar la relación humana. Y enumera una larga lista: prostitución, robo, asesinato, adulterio, ambición, etc…Son nuestras obras las que delatan la enfermedad o sanación de nuestro corazón. 

Cuando uno se acerca al Señor descubre lo lejos que se encuentra de amar como Él nos ama, lo mucho que necesitamos que Él ponga su mano sobre nosotros y nos purifique, de entregarle nuestros pecados para que Él nos ayude a que nuestra vida le pueda ser grata y agradable a sus ojos, que podamos entrar en las sendas de su voluntad. 



Ante este pasaje evangélico me suscita la oración del salmista en el salmo 51(50) conocido como el “miserere”, quiero terminar con algunos versículos del Salmo haciéndolos oración: “Hazme oír el gozo y la alegría,…Aparta de mi pecado tu vista, borra en mi toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.”





lunes, 6 de febrero de 2023

LOS QUE LA TOCABAN SE CURABAN

 Evangelio según san Marcos (6,53-56)

 En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron.


El éxito de Jesús parece rotundo, allí donde va, llena plazas, calles y sinagogas, ya lo "reconocen en seguida" pero tanto los suyos como las gentes no ven más allá de los signos. El Señor cura pero en lo referente al reconocimiento de su persona, no hacen progreso alguno. Diríase que siguen a Jesús por los beneficios que trae y no por haber descubierto en él al Hijo de Dios. 

 Pero mirar como cura Jesús en esta ocasión: no dice nada, ni una palabra, ni un gesto, como si curase su sola presencia, como si la paz que irradia sanara los tormentos de los hombres. 

 Jesús no hace otra cosa que "dejarse tocar", dejarse alcanzar, son los hombres los que se las ingenian para tocarle "siquiera la orla de su manto". 

 Este manto era el típico manto que los judíos se ponían para la oración, por lo que se nos está diciendo que Jesús es un hombre en oración, "hecho oración" y es este cuerpo suyo en oración el que sana, el que cura, el que lleva a re-crear, a restablecer la dignidad dañada, a devolverle al hombre su imagen originaria:vivir como hijos de Dios. 



 El poder de la oración es el que genera en el hombre vida y salvación. ¿Oramos? ¿Hemos descubierto que lo genuino de la fe se fragua en la intimidad de tu corazón, a solas con Dios?

sábado, 14 de enero de 2023

EVANGELIO ELECCION DE MATEO

 El Evangelio de hoy nos presenta la vocación de San Mateo, al invitar al seguimiento a un publicano, nos esta mostrando que para el Señor nadie queda al margen, que Dios hace nuevas todas las cosas, donde esta Él hay esperanza, hay posibilidades de cambiar, que Él espera en nosotros y desea que seamos dichosos, que ha venido para que tengamos vida y vida con mayúsculas, solo Él puede colmar nuestra existencia.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN MARCOS (2, 13-17) 

Salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió.

 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

«Se levantó y lo siguió» Levi es publicano: recaudador de impuestos, colaboracionista con el Imperio romano, por tanto traidor a la patria; y como los publicanos tenían fama de quedarse algo en la bolsa propia, ladrón. Muchos lo mirarían con desprecio, otros con ojos llenos de ira y violencia, otros podrían llegar a mirarlo con envidia por no poder llenarse los bolsillos como él. Jesucristo pasa y lo mira con misericordia, y basta una mirada y una palabra «sígueme», para que Leví dejando todo se levante y lo siga. La mirada llena de ternura y misericordia, la llamada de su voz con autoridad, cambia la vida del publicano. Estaba enfermo y pasó a su lado el Médico que podía curarlo, ofreciéndole la medicina necesaria. Necesitamos sentir esa mirada de Jesús y escuchar su llamada para levantarnos y seguirle. «No necesitan médico los sanos» y por tanto tenemos que descubrir aquello que enferma nuestro corazón, sólo quien reconoce sus miserias puede descubrir la misericordia. El Señor nos sienta a su mesa para sanar nuestro corazón con la mejor medicina, la Eucaristía, que no es alimento para perfectos sino para peregrinos. Leví «se levantó y lo siguió» y se sentaron a la mesa a comer.



Nuevamente vuelve Jesús a la orilla del mar, al que ya le había arrebatado a sus cuatro primeros discípulos. En esta ocasión llama a Leví a seguirle, a un pecador, recaudador de impuesto. Al pecador había que darle su sitio que no es otro que alejarlo del grupo de los que se creen sanos y justos, de separarlo de los demás, de impedirles comer con el resto, y señalarle con el dedo. Así había que actuar con el pecador. El que Jesús llame a un publicano y el hecho que coma con los pecadores son gestos tan revolucionarios que indicaba ya la novedad del Reino. Es la bienaventuranza de la acción pues quiere expresar la amistad, la misericordia y el perdón de Dios. Es un gesto liberador que nos pone en camino hacia Dios, es el paso que todos estamos llamados a dar: pues un Leví que se convierte en Mateo es un pecador que se transforma en apóstol. Solo quien reconoce su "pecado", quien se sabe necesitado de curación, quien es tan humilde para reconocerlo públicamente, es el candidato idóneo para formar parte del grupo de Jesús. Un discípulo perdonado puede perdonar, un discípulo que ha sentido la misericordia de Dios, usará esa misma misericordia con los demás.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

BENDITA TU ENTRE TODAS LAS MUJERES

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1, 39-45: 

¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 

 En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel 


El Evangelio de hoy nos presenta la Visitación de María a su prima Santa Isabel, acudimos a la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI en la conclusión del mes de mayo, la del 31 de mayo de 2010: “Queremos contemplar a María santísima en el misterio de su Visitación. En la Virgen María que va a visitar a su pariente Isabel reconocemos el ejemplo más límpido y el significado más verdadero de nuestro camino de creyentes y del camino de la Iglesia misma. La Iglesia, por su naturaleza, es misionera, está llamada a anunciar el Evangelio en todas partes y siempre, a transmitir la fe a todo hombre y mujer, y en toda cultura. 

 «En aquellos días —escribe el evangelista san Lucas— se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá». El viaje de María es un auténtico viaje misionero. Es un viaje que la lleva lejos de casa, la impulsa al mundo, a lugares extraños a sus costumbres diarias; en cierto sentido, la hace llegar hasta confines inalcanzables para ella. 


Está precisamente aquí, también para todos nosotros, el secreto de nuestra vida de hombres y de cristianos. Nuestra existencia, como personas y como Iglesia, está proyectada hacia fuera de nosotros. Como ya había sucedido con Abraham, se nos pide salir de nosotros mismos, de los lugares de nuestras seguridades, para ir hacia los demás, a lugares y ámbitos distintos. Es el Señor quien nos lo pide: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos… hasta los confines de la tierra». Y también es el Señor quien, en este camino, nos pone al lado a María como compañera de viaje y madre solícita. Ella nos tranquiliza, porque nos recuerda que su Hijo Jesús está siempre con nosotros, como lo prometió: «Yo estoy con vosotros todos lo días hasta el fin del mundo».

 El evangelista anota que «María permaneció con ella (con su prima Isabel) unos tres meses». Estas sencillas palabras revelan el objetivo más inmediato del viaje de María. El ángel le había anunciado que Isabel esperaba un hijo y que ya estaba en el sexto mes de embarazo. Pero Isabel era de edad avanzada y la cercanía de María, todavía muy joven, podía serle útil. Por esto María va a su casa y permanece con ella unos tres meses, para ofrecerle la cercanía afectuosa, la ayuda concreta y todas las atenciones cotidianas que necesitaba. 

Isabel se convierte así en el símbolo de tantas personas ancianas y enfermas, es más, de todas las personas que necesitan ayuda y amor. Y son numerosas también hoy, en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestras ciudades. Y María —que se había definido «la esclava del Señor»— se hace esclava de los hombres. Más precisamente, sirve al Señor que encuentra en los hermanos.




 Pero la caridad de María no se limita a la ayuda concreta, sino que alcanza su culmen dando a Jesús mismo, «haciendo que lo encuentren». Es de nuevo san Lucas quien lo subraya: «En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno». Nos encontramos así en el corazón y en el culmen de la misión evangelizadora. Este es el significado más verdadero y el objetivo más genuino de todo camino misionero: dar a los hombres el Evangelio vivo y personal, que es el propio Señor Jesús. Y comunicar y dar a Jesús —como atestigua Isabel— llena el corazón de alegría: «En cuanto llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno». Jesús es el verdadero y único tesoro que nosotros tenemos para dar a la humanidad.”

 En estos días próximos a las fiestas de la Navidad encomendémonos a nuestra Madre, la Santísima Virgen María, y dejémonos llevar por ella al gran misterio que vamos a celebrar, que junto a ella aprendamos a fiarnos del Señor, a abandonarnos en él, a dejar que el protagonismo lo lleve Él.




lunes, 19 de diciembre de 2022

ZACARIAS PADRE DE JUAN BAUTISTA

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (1,5-25) 

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. 

 


No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado.

El anuncio del Angel Gabriel a Zacarías rompe con el silencio de Dios con el pueblo de Israel. Después de varios siglos Dios se reconcilia con su pueblo. ¡Qué difícil es creer y esperar en Dios cuando este calla, cuando guarda silencio! 

Esta era la situación del pueblo de Israel, su oración parecía que no llegaba a Dios, el pueblo estéril como Isabel, eran los depositarios de la bendición de Dios pero ahora eran incapaces de trasmitirla, de dar vida a causa de sus pecados. 

En el Evangelio de hoy aparece Zacarias, marido de Isabel y pariente de María, era sacerdote del templo y le toca el gran privilegio de entrar en el lugar Santísimo del templo para quemar incienso al Señor, allí se le apareció el ángel del Señor, nos muestra su reacción, su gran sorpresa y no creyendo en el anuncio de la paternidad, ya que eran de edad avanzada e Isabel era estéril, dudaba, este fue el motivo que quedara mudo, le costaba admitir que para Dios nada es imposible.

A través de Zacarías se nos revela un gran mensaje, no podemos dudar de Dios, su amor por nosotros no falla. Zacarías se sorprende y duda del poder de Dios, quiere garantías: ¿ cómo estaré seguro de eso? Veía sus dificultades, se veía viejo y su mujer de edad avanzada. 

Olvidaba que para Dios nada hay imposible. Por no haber creído se quedó mudo hasta el nacimiento de su hijo. Es verdad que todo tiene consecuencias, pero el mayor perjudicado siempre es uno mismo, recuerda las palabras dichas a S. Pedro: ¿Por qué has dudado?, cuantas veces nuestra falta de confianza, nuestras dudas, terminan enfriándonos y nos aportamos del gran tesoro que nos aporta el don de la fe.

 El anuncio del Ángel se consagra a describir la misión del bautista que irá delante del Señor preparando el camino de su venida. 



 Con razón el nombre de Juan significa: “Dios se ha complacido”. Dios ha roto su silencio. La noche va a dar paso a la luz. Pronto se alzará su voz en el desierto para preparar el camino a la Palabra hecha carne. El Dios que mora en las alturas se ha inclinado hacia los pobres y he aquí lo que hace: de la mujer estéril la hace madre de innumerables hijos. 

 Y para los que no creemos, para los que ponemos pegas, para los que queremos ver para creer, como Zacarías, el Señor nos hace guardar silencio, permanecer mudo para que no sea la palabra sino el silencio del corazón el que pueda contemplar y cantar un día no muy lejano el canto de la misericordia de Dios para su pueblo: ¡Dios ha venido para quedarse para siempre! 

 Guarda hoy silencio, calla, escucha... ¿No lo notas?

sábado, 10 de diciembre de 2022

ELIA YA VINO Y NO LO RECONOCIERON

 EVANGELIO DEL DÍA Mt 17,10-13: 

Elías ya ha venido y no lo reconocieron.

Cuando bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».



La lectura del Evangelio de hoy nos introduce en el diálogo de Jesús con sus discípulos después de la transfiguración. Aparece como figura principal y gira en torno a Elías. 
¿Pero quién es Elías? ¿Por qué habla así nuestro Señor?

 Vamos a ayudarnos para conocerlo de la explicación dada por el Papa Benedicto XVI, nos presentó la figura del profeta Elías en una de sus catequesis, en la Audiencia del 15 de junio de 2011: «Elías, suscitado por Dios para llevar al pueblo a la conversión. Su nombre significa «el Señor es mi Dios» y en consonancia con este nombre se desarrolla su vida, consagrada totalmente a suscitar en el pueblo el reconocimiento del Señor como único Dios. […] Donde Dios desaparece, el hombre cae en la esclavitud de idolatrías, como han mostrado, en nuestro tiempo, los regímenes totalitarios, y como muestran también diversas formas de nihilismo, que hacen al hombre dependiente de ídolos, de idolatrías; lo esclavizan. 
Segundo. El objetivo primario de la oración es la conversión: el fuego de Dios que transforma nuestro corazón y nos hace capaces de ver a Dios y así de vivir según Dios y de vivir para el otro. Y el tercer punto. 

La verdadera adoración de Dios, entonces, es darse a sí mismo a Dios y a los hombres, la verdadera adoración es el amor. Y la verdadera adoración de Dios no destruye, sino que renueva, transforma.
 Ciertamente, el fuego de Dios, el fuego del amor quema, transforma, purifica, pero precisamente así no destruye, sino que crea la verdad de nuestro ser, recrea nuestro corazón.

 Y así realmente vivos por la gracia del fuego del Espíritu Santo, del amor de Dios, somos adoradores en espíritu y en verdad. Gracias.». 

 Elías descubrió que Dios le hablaba en la brisa suave . ¿No es esta la experiencia del cristiano que se prepara a la Navidad? ¿No se presenta así también la figura humilde del Niño Jesús en medio del silencio y la sencillez?



jueves, 24 de noviembre de 2022

SE ACERCA VUESTRA LIBERACION

 Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28) 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.



Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Seguimos leyendo hoy el Discurso escatológico de Jesús presentado por el evangelista San Lucas. En el texto de hoy se tocan dos temas, el primero la destrucción de Jerusalén y el segundo la venida del 

Hijo del Hombre. No hay una relación directa entra la destrucción de la ciudad santa y la venida del Hijo del Hombre, pero para San Lucas la destrucción de Jerusalén no es algo puramente histórico, sino que lo cataloga como el inicio del tiempo de los paganos, es decir, Israel rechazó al Mesías, por eso los paganos que destruyen la ciudad son ahora los destinatarios de la misión, ellos deben ser evangelizados hasta que se cumpla el tiempo en que Israel vuelva al Señor (Lc 13,35). 

Nunca podremos imaginar lo que supuso para los judíos del siglo primero la caída del Templo de Jerusalén por los romanos. Algunos lo interpretaron como “un anuncio del fin del mundo”. Sin embargo, los cristianos que estaban iluminados por la luz de Cristo Resucitado interpretaron que aquella ruina apuntaba a un mundo nuevo. Es como cuando la cáscara del huevo empieza a rasgarse; no es señal de muerte sino todo lo contrario: está apareciendo una nueva vida

La venida del Hijo del Hombre es la esperanza final del cristiano.

Es muy evocadora la imagen del Hijo del Hombre. Está tomada del libro de Daniel en el capítulo 7. Allí aparecen cuatro bestias que salen del mar (lugar del mal) y saltan a la arena de la historia. Una bestia se come a otra, y esa otra es cada vez más feroz. Significan los imperios: el babilónico, el medo, el persa y el de Alejandro Magno. El anciano, con los libros en la mano es Dios en figura de anciano, que quiere dar una solución. Las cosas no pueden seguir así. Y la figura del Hijo del Hombre es la figura del Mesías que va a venir a dar rostro humano a una historia deshumanizada.


El reino de Jesús es un reino humano y quiere construir una nueva sociedad de personas que no se dejan llevar por sus instintos bestiales, sino que crean en este mundo una nueva humanidad de hermanos bajo la mirada del mismo Padre. Esto es tan hermoso que hace decir al evangelista: “Levantad la cabeza, cobrad ánimo, se acerca vuestra liberación”.

El Evangelio concluye con un grito de consuelo y de esperanza. No son la desgracia, la catástrofe y la muerte quienes tienen la última palabra, sino la gracia, la dicha y la vida, porque Cristo resucitado ha vencido a la muerte, el amor termina triunfando, se acerca nuestra liberación, que es ya realidad presente en Cristo


«Se acerca vuestra liberación». 

 Quien tiene esperanza, vive de otra manera. Aunque pasemos por dificultades, debemos “levantar la cabeza” y no permitamos que nos roben la alegría, porque hemos sido redimidos, ¡somos muy amados por Dios!. Este es uno de los pilares más fuertes que sostiene al creyente en medio de la adversidad.

jueves, 17 de noviembre de 2022

JERUSSALÉN, JERUSALÉN.... SI RECONOCIERAS

 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (19,41-44)



 En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!



Seguimos la lectura semi continua del Evangelio según San Lucas; continuamos en el capítulo diecinueve, donde quedamos ayer. Después de la parábola de las minas (monedas), el evangelista nos narra la subida de Jesús desde Jericó hacia la ciudad de Jerusalén y su entrada triunfal en ella; y, en medio de este estallido de alegría de la multitud que acompaña al Maestro, Él se lamenta y llora por Jerusalén y hace el primero de sus tres anuncios sobre la destrucción de la ciudad santa, manifestándose como el Rey que sentencia a la ciudad que lo va a rechazar; en efecto la ciudad será destruida por Tito en el año 70 DC.



 El Señor Jesús, como antes Moisés, Jeremías, Isaías y Oseas, se identifica con la rabia, la angustia, la frustración y el dolor de Dios por Israel, el pueblo rebelde. 

Por lo tanto, la profecía de Jesús, sobre el desastroso final que tendrá la ciudad de Jerusalén, se inspira y es heredera de una serie de profecías del AT sobre la ciudad santa; de esta manera el Señor muestra como los dirigentes de Jerusalén repiten los mismos errores de sus antepasados.

 El gran error de Jerusalén fue no reconocer el momento de la salvación que llegaba con Jesús, no reconocer la visita de Dios; Zacarías (el padre de Juan Bautista) y la gente de Naín, reconocieron la visita de Dios, pero la ciudad santa no.

No es una amenaza ni un vaticinio de la destrucción futura de la ciudad como castigo divino. Él no ha hecho más que mostrar la misericordia de un Dios que perdona. Pero no es ciego a lo que su pueblo puede causarse a sí mismo por haberse negado a comprender lo que conduce a la paz. Quien obstinadamente rechaza la paz, atrae contra sí la guerra y la desgracia.

 Jerusalén cuyo nombre significa paz no comprendió el “mensaje de paz” traído por el Maestro de Nazaret.



Jesús llora

Llora ante el final que le espera y llora por lo que sufrirá ese pueblo al que él ama.

 Él ha venido como príncipe de la paz y ellos no han sido capaces de reconocer en su venida el gesto amoroso de Dios.

 

domingo, 15 de mayo de 2022

V DOMINGO DE PASCUA ..PRIMERA LECTURA

Hechos de los Apóstoles 14, 21b-27 

En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquia, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios. 



Lo señala la primera lectura de este domingo; Pablo y Bernabé animaban a aquellas primitivas comunidades cristianas y, entre otras cosas, les recordaban que creer en Jesús no siempre iba a ser algo dulce al paladar. 

Nosotros , los cristianos del siglo XXI, hacemos lo mismo que hacía los  primeros cristianos...celebramos que Jesús a resucitado en ese Gran Domingo día de la Pascua.

Vamos a celebrar la Eucaristía  para orientar nuestras vidas con la burbuja de la fe en estos tiempos difíciles, no sabemos que creer, que esperar y que es lo más importante de la fe.

Vamos a celebrar la Eucaristía  para orientar nuestras vidas con la burbuja de la fe en estos tiempos difíciles, no sabemos que creer, que esperar y que es lo más importante de la fe.

Hoy, esta lección, sigue estando de total actualidad en el marco en el que nos encontramos.



Y al igual que los primeros cristianos  tenemos que pasar lo nuestro.
Mantener la  fe por fuera es fácil pero hay que profundizar y que nuestra fe tenga contenidos.

"hay que pasar por muchas tribulaciones "
y Pablo nos  dice que además de padecer tenemos que  esperar para llegar al cielo y sobre todo aguantar. Aguantar hasta cierto punto, muy importante la fe no se impone..la fe se propone.





¿ Tendría que ponerse la Iglesia al día ? ¿en que?

Quizás en ahorrar en gastos superfluos pero en ningún momento aceptar leyes como......

 _ abortar sin autorización de los padres a los 16 años

El aborto es un crimen.

La Iglesia no es una sociedad al servicio del mundo, es una fundación de Cristo con la mente de Cristo. Es la comunifaf de los que creemos, seguimos y sentimos a  Cristo.

A la sociedad que nos rodea le molesta que los cristianos no digamos si a todo.

Nosotros, decimos si Él y a todo lo que nos dejó.




viernes, 13 de mayo de 2022

LA VIDA CRISTIANA COMO DIOS MANDA

 La Resurrección ya nos dejó muchas pistas para que pensáramos qué significaba ser cristianos o discípulos suyos. 

No podemos quedarnos exclusivamente en el ser buenos, en afanarnos por un mundo mejor, en compartir algo de lo nuestro ,eso lo puede realizar cualquiera que no sea creyente, para afirmar que nuestra vida cristiana ya es “como Dios manda”. Hay que ir más allá.

El Buen Pastor, Jesús, espera nuestra adhesión hacia Él. Implica el dejarnos guiar, seducir y regir por su cayado y por su voluntad. 

Tres huellas, del Buen Pastor, nos pueden ayudar a no alejarnos de El: 

La Palabra: 

nos ilumina. Nos anima en tiempos de dificultades. Nos rescata de atolladeros en los que, por diversas circunstancias, nos hemos metido. La Palabra del Buen Pastor es siempre segura, certera, sabrosa. No escucharla nos lleva, en la mayoría de los casos, a un desconocimiento total de la personalidad y de la misión de Jesús. 

La Oración:

 con la oración, el Buen Pastor, se relaciona personalmente con cada uno de los miembros de su rebaño. Con la oración, Jesús, nos señala la vía que hemos de escoger para no perdernos en las noches oscuras de la vida. Con la oración sentimos la necesidad de entrar en diálogo con Aquel que nos ama, que nos comprende y que nos quiere tal y como somos.

 La Eucaristía: 

sin ella, los amigos de Cristo, nos debilitamos. El cristiano que no vive ni participa de la eucaristía corre un serio riesgo: ser un simple borrego. Se deja ordenar por lo dictados del mundo. Se alimenta exclusivamente por otros alimentos perecederos que la sociedad ofrece, para embellecer el cuerpo o agradar

jueves, 31 de marzo de 2022

EVANGELIO ABBA PADRE

según san Juan 5, 17-30 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».



El Evangelio de hoy dice precisamente que los judíos lo querían matar por hacerse como Dios.

Semana Santa se acerca;
- Abrazamos la cruz, no vacía y si llena de Cristo
- Nos arrodillamos en Jueves Santo, no  en el suelo si ante los hermanos
- El Domingo de Ramos aclamamos con las manos llenas, no  de coherencia y si de traición. Aclamamos  a  Jesús pero, en los  días siguientes, vemos  que es difícil seguirle y le abandonamos.

En esto tiempos de muertes, de podredumbre, de miles y miles problemas personales hoy Jesús en el evangelio nos  dice:
                                      DIOS ES LA VIDA
para estos  momentos que vivimos es una gran dosis de esperanza.
Es bueno sentir la unión que hay entre el Padre y el Hijo:
- Jesús humano y divino. Nace en Belén pero viene del cielo.
- Es Jesús de Nazaret pero es Dios
- En el habita el espíritu Santo y el Padre.
A Jesús no le entienden los de su época. Le esperan en carroza y en un gran palacio y      llega en una carroza de madera y en un palacio de Belén donde la pobreza y sencillez es la máxima riqueza.
NOSOTROS




Como  esperamos nosotros a Dios y que esperamos de El
Pedimos que nadie no quite la vida, la esperanza y la capacidad de soñar, de levantarnos, de superarnos siendo hombres y mujeres de vida y esperanza.
Imitemos al Nazareno;

Su oración primera, con la frescura de la mañana, era como el primer beso, que le dirigía a Dios. Después vendrá el día, el trabajo del día, la preocupación por las cosas, y dentro de ese trabajo intenso, el esfuerzo, la fatiga, el cansancio. Pero todo se alivia con la emoción de la primera caricia del día. Y todo se compensa con la plegaria a la puesta del sol, al poder ofrecerle a su Dios, el haber hecho durante el día “todo lo que al Padre le agrada” En Jesús, el día y la noche no lo marca el sol ni la luna. Jesús vive “día y noche” al ritmo de la ternura de Dios, su “Abbá”. Lo que nosotros debemos hacer es ser “continuadores” de la persona y de la misión de Jesús.





  








miércoles, 29 de diciembre de 2021

PRESENTACION DE JESÑUS EN EL TEMPLO Y PURIFICACION DE MARÍA

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2, 22-35: Los días de su purificación. 

Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

 «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».





EXPLICACIÓN

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la purificación de María Santísima y la presentación del Niño al Templo. No era necesario que María fuese a purificarse, pues fue preservada del pecado, preparada por Dios para la misión encomendada de ser la Madre del Hijo de Dios. 

También podemos afirmar que no hacía falta presentar al Niño al Templo, parece como más propio que el Templo se presentase ante el mismo Dios hecho hombre. Hay aquí una llamada a aprender de la humildad de la familia de Nazaret. No querían los padres escapar a ningún precepto de la ley de Moisés. Simplemente amaban a Dios con toda el alma y querían darle gusto hasta en los mínimos detalles. No se sentían obligados, obedecían por puro amor. 


 Otro punto nos lo da la ofrenda realizada. La ley prescribía el sacrificio de un cordero para las familias con recursos económicos, o un par de tórtolas si eran pobres. La familia de Nazaret presentaba un par de tórtolas o dos pichones, nos esta hablando que se encontraban dentro del grupo de los humildes.



 La sencilla acción de los padres de Ntro. Señor tuvo una repercusión trascendental en la vida de Simeón y de Ana. De esta manera cumplió Dios lo que había prometido al justo y piadoso Simeón por una revelación particular del Espíritu Santo por la que “no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor”. 


 Otro punto, para nuestra meditación, es el bien que puede sacar el Señor cuando intentamos responder a la tradición heredada y las llenamos de espiritualidad, se nos escapa de nuestras previsiones, pero todo bien repercute en la extensión del Reino. 

Dios siempre saca bien, en la medida que somos fieles a la Palabra, fieles al Señor, fieles a nuestra conciencia podemos ser fuente de bendiciones para los demás. 

Aunque no sea esa nuestra intención, podemos cambiar la vida de otras personas, con el testimonio, con las buenas acciones de cada día, como le sucedió a Simeón cuando la Virgen y San José acudieron al Templo siendo fieles a la tradición de Moisés, fueron instrumento de Dios para el encuentro con Simeón y la profetisa Ana. 


 Nuestra oración




Suplica a Dios que nos ayude a aprender de Simeón a recibir a Ntro. Señor con el deseo y la misma intensidad de búsqueda , entregando a Jesucristo, nuestro corazón y entendimiento. 

Y también, solicitar a nuestra Madre, la Santísima Virgen María, poder llenarnos de su inmensa alegría y rogarle a Ella, que colabore con nosotros, en la tarea de llevar su Hijo a los demás.

Eres Señor Luz de mi vida desde mi encuentro contigo pudiendo ser también sigo de contradicción en mi ambiente pero mi corazón y entendimiento son tuyos. 
La Purificación y Presentación de Jesús y María en el Templo no era necesaria y por tanto tengo mucho que aprender de su humildad. 

martes, 7 de diciembre de 2021

DIOS NO QUIERE QUE EPIERDA NI UNO DE ESTOS PEQUEÑOS

Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños esto es lo que  nos recuerda la Palabra de Jesús.

l Evangelio de hoy es muy breve, son solo dos versículos, pero en estas cortas frases, nos muestra la grandeza del corazón de Dios. Nos presenta la parábola de la oveja perdida, vemos como no deja a nadie por perdida, sale en su búsqueda, va tras la oveja perdida, deja a las demás, aunque en numero sean mayor, más numerosas, son muchísimas más las que tiene que abandonar para ir al encuentro de la perdida, una sola merece toda su dedicación y toda su entrega.



El valor de esa oveja para el pastor es incalculable, el mensaje es que el Señor da la vida por cada uno, por eso la alegría es inmensa, cuando evita que se pierda, muchas veces, nos recuerda que no ha venido a condenar sino a salvar, que Dios quiere que todos los hombres se salven, que no da a nadie por perdido, que no se cansa de salir a nuestro encuentro.

Jesús contesta: “Este pastor es Dios, nuestro Padre, y la oveja perdida eres tú”. Dicho con otras palabras, aquel que actúa así es Dios movido por su gran amor hacia los pequeños, los pobres, los excluidos. Solamente un amor así de grande es capaz de hacer una locura de este tipo. El amor con que Dios nos ama supera la prudencia y el sentido común. El amor de Dios hace locuras. ¡Gracias a Dios! Si así no fuera, ¡estaríamos perdidos!

Los pequeños somos nosotros, por muy adultos en la fe que nos veamos, por mucha intimidad en la oración que hayamos encontrado en Dios. Somos pequeños y nos extraviamos. 



Y Dios viene a rescatarnos de todos los peligros que nos acechan, a devolvernos al redil.

 Jesús  nos presenta a Dios que deja las noventa y nueve ovejas para ir en busca de la perdida, a un Dios que se lastimará los pies, por seguir buscando a la “oveja perdida”; Asi es el amor de Dios, el mismo amor que en pocos días los veremos con toda su fuerza en la debilidad de un recién nacido. 

Si no nos asombra los gestos inesperados o imprudentes que es capaz de hacer un hombre arrastrado por amor no podremos hablar del Dios de Jesús que nos ama hasta cometer locuras: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido" ¡Qué inmensa alegría produce saber que Dios está empeñado en hacernos feliz. Con razón nos creó para la alegría, para su alegría.

 


domingo, 14 de noviembre de 2021

EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁ, MI PALABRA NO PASARÁ



El evangelio está sacado del “discurso escatológico” (Mc 13,1-37), uno de los textos más complejos del NT, que está redactado en estilo apocalíptico, propio de la época, y está lleno de simbolismos. 

A pesar de la aparente oscuridad, su intención fundamental es la de tranquilizar una comunidad turbada y asustada a causa de los acontecimientos sucedidos en Judea durante los años 70 d.C. (opresión romana, destrucción del templo y persecución de la comunidad cristiana). 



Este discurso está situado entre las controversias que Jesús tiene en Jerusalén con sus dirigentes (Mc 11-12) y su pasión, muerte y resurrección (Mc 14-16). 

Funciona, así como un alto en el camino, una pausa de reflexión: a las puertas se encuentra el Hijo del hombre, que viene en gloria y majestad. Jesús acaba de salir del Templo, donde ha elogiado a una pobre viuda que ha echado en el arca de las ofrendas cuanto tenía para vivir, y se encuentra ahora en el monte de los Olivos junto a sus discípulos, que están fascinados por la vista impresionante del Templo de Jerusalén. 

Jesús interrumpe su asombro y les anuncia que no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido. Jesús les propone un largo discurso donde el final de Jerusalén con su Templo se convierte también en una imagen anticipada del fin del mundo.

 Ciertamente, suponía el fin del mundo conocido, pues un judío no concebía la vida sin el Templo donde poder adorar a Dios. Sin embargo, el tono general de las lecturas de hoy nos habla de un mensaje transido de esperanza. 

Junto al sufrimiento que conllevará el cambio, se proclama que el pueblo se va a salvar (1ª lectura), que el Señor lo va a librar de la muerte y la corrupción (Salmo), que será el mismo Hijo del hombre revestido de poder y majestad el que reunirá a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales. 

Al final el que vence es Dios y nos promete que “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mc 13,31).

 La prueba de que Dios ha vencido la tenemos en Jesucristo. Su entrega al Padre lo convierte en la ofrenda que borra todos los pecados y permite tener libre acceso a Dios (2ª lectura).

 Así, Jesucristo es erigido por Dios como el Templo definitivo y la buena noticia es que está a las puertas, que viene para llevarnos con su Padre; por esta razón estemos atentos a su llamada, para poder abrirle nuestra morada.