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miércoles, 21 de enero de 2026

LOS CORDEROS DE SANTA INES



Presentación de corderos en memoria de Santa Agnesa, virgen y mártir Capilla Urbana VIII, Palacio Apostólico a las 8:30, la tradición regresa con el Papa León XIV...




Posteriormente fueron tomados para ser bendecidos en la Basílica Menor de Santa Inés fuera de los muros. Los corderos están vestidos con flores rojas y blancas para significar el martirio y la virginidad del joven mártir romano.

La lana de estos corderos se usará para hacer la palia para los recién nombrados arzobispos metropolitanos. El palio es una vestimenta litúrgica de honor y jurisdicción, usada por el Papa y por los arzobispos metropolitanos en sus propias iglesias y provincias eclesiásticas.




 Hecho de lana blanca y marcado con seis cruces de seda negra, es bendecido y conferido por el Santo Padre cada año el 29 de junio, la solemnidad de los San Pedro y Pablo.






miércoles, 24 de diciembre de 2025

DIA DE NAVIDAD DE LEON XIV

DIA 24 DE DICIEMBRE

 En su primer encuentro navideño con los empleados del Vaticano, el Papa León XIV subrayó el valor del trabajo cotidiano a la luz del belén. A través de la sencillez de los oficios representados en el nacimiento, recordó que cada tarea, realizada con dedicación, participa del designio de Dios y da gloria al Señor.

https://fb.watch/Eg0mxdEAhc/


Desde la Basílica de San Pedro, Santa Misa de Nochebuena presidida por el Santo Padre León XIV



Papa León XIV: En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida 

En la Misa de la noche de Navidad el Santo Padre celebró la misa en la Basílica de San Pedro, exhortando a contemplar como “la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante”.






“He aquí la estrella que sorprende al mundo, una chispa recién encendida y resplandeciente de vida: «Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,11)”, afirmó el Papa León XIV en la homilía de la misa de la noche de Navidad en la Basílica de San Pedro. Exhortando a admirar la sabiduría de la Navidad: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida”



 Al inicio de la ceremonia, en preparación a la Eucaristía, fueron leídos algunos pasajes bíblicos que anunciaban el nacimiento del Salvador, y luego la proclamación de la Kalenda - anuncio de la Navidad y espera de la salvación-. Posteriormente el Santo Padre develó la imagen del Niño Jesús para incensarlo, mientras le acompañaba un grupo de niños de diversas naciones: Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania. Luego continuó con los ritos iniciales de la misa.



Roma amaneció, este jueves 25 de diciembre de 2025, bajo una intensa lluvia que se cierne sobre la ciudad desde hace varios días, pero este clima adverso no fue un impedimento para que miles de personas se dirigieran a la Basílica de San Pedro para acompañar al Papa León XIV en su primera Navidad como Sumo Pontífice. 



 Debido a que la cantidad de fieles excedía los lugares disponibles en el templo, muchos siguieron la eucaristía desde la plaza a través de las pantallas gigantes. La ocasión tuvo, además, un componente muy especial, pues la última vez que un Pontífice había presidido la misa el mismo día de Navidad fue en 1994, con Juan Pablo II.

El Papa en la homilía reflexionó sobre la elocuencia del llanto del frágil niño nacido en Belén y que trae la Salvación, a quien podemos encontrar mirando en la cercanía, ya que Dios se hizo hombre para libranos de la esclavitud del pecado.



El Verbo se hace carne en el silencio

 Durante su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre el misterio de la Encarnación, señalando que el Verbo de Dios se manifiesta paradójicamente sin saber hablar, como un recién nacido que solo llora. Explicó que esta "carne" representa la desnudez radical de quienes hoy carecen de palabra y dignidad.

 “La carne humana requiere cuidado, solicita acogida y reconocimiento, busca manos capaces de ternura y mentes dispuestas a la atención, desea palabras buenas.” 

 Para el Pontífice, la Navidad nos arrebata de la indiferencia, recordándonos que el verdadero poder de ser hijos de Dios permanece enterrado mientras no escuchemos el llanto de los niños y la fragilidad de los ancianos.



 “Vive entre nosotros quien da su vida por nosotros, iluminando nuestra noche con la salvación. No hay tiniebla que esta estrella no ilumine, porque en su luz toda la humanidad ve la aurora de una existencia nueva y eterna”, dijo León XIV. 

 El Santo Padre manifestó que “es el nacimiento de Jesús, el Emmanuel. En el Hijo hecho hombre, Dios no nos da algo, sino a sí mismo, «a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido» (Tt 2,14)”. Y para encontrar al Salvador, precisó el Pontífice con el evangelio: «un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12).



Contemplar hacia abajo “Para encontrar al Salvador no hay que mirar hacia arriba, sino contemplar hacia abajo: la omnipotencia de Dios resplandece en la impotencia de un recién nacido; la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante; la santidad del Espíritu brilla en ese cuerpecito limpio y envuelto en pañales”, dijo el Papa. 

 “Para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto de amor iniciado con la creación del mundo


“Donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios”

 Y recordando una homilía de Benedicto XVI: «tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros», señaló que estas palabras son “tan actuales, nos recuerdan que en la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios; y entonces un establo puede llegar a ser más sagrado que un templo y el seno de la Virgen María, el arca de la nueva alianza”.

 Invitó el Papa a admirar la sabiduría de la Navidad:“En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida ―la suya―, para todos. No es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra”. 

 “Como señalaba san Agustín, «tanto te oprimió la soberbia humana, que sólo la humildad divina te podía levantar» (Sermo in Natale Domini,188, III, 3)




https://youtu.be/osSSqDbVYZg?si=vxEhMjhjT8cONktW

martes, 2 de diciembre de 2025

5º DIA DEL VIAAJE DE LEON XIV 2ª parte

La Virgen del Buen Consejo acompaña al Papa León en el vuelo

  La imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo se encuentra en el avión que lleva al Papa León XIV en su primer viaje apostólico internacional. 

 Su santuario fue justamente el destino de su primer viaje fuera del Vaticano tras ser elegido Papa. 

El 10 de mayo, poco después de su elección, León XIV visitó el Santuario de la Madre del Buen Consejo en Genazzano, a las afueras de Roma, para encomendar su pontificado.



Según la tradición, el 25 de abril de 1467 una nube descendió sobre una antigua iglesia de Genazzano y, al disiparse, apareció una delicada imagen de la Virgen con el Niño sobre una fina lámina de yeso. 

 Tras su aparición, un sacerdote registró más de 160 milagros, desde curaciones hasta conversiones. Durante la Segunda Guerra Mundial la iglesia fue destruida en gran parte, pero la imagen quedó intacta y hoy se venera en una capilla central.

https://youtu.be/gCocb3auMck?si=1sngnxlWTwCyOLE_

PLAZA DE LOS MARTIRES



Dos mosaicos recuerdan las visitas de Juan Pablo II y de Benedicto XIV al Líbano Por: Eduardo Berdejo En la plaza frente al Patriarcado Maronita, dos mosaicos recuerdan las visitas de Juan Pablo II (1997) y Benedicto XVI (2012) al Líbano. Hoy, esas imágenes vuelven a cobrar sentido en Beirut con la visita del Papa León XIV.

https://youtu.be/e2Drjglz1bU?si=gLXMVTgh5YBZ0ghj

En la carpa instalada en la Plaza de los Mártires de Beirut para el encuentro ecuménico e interreligioso con León XIV, representantes cristianos y musulmanes se alternaron, destacando la necesidad de fortalecer la unidad nacional en el Líbano. El Líbano es una nación de coexistencia y pluralidad religiosa, lo cual enriquece la vida cotidiana. Las guerras artificiales en nombre de las religiones no expresan la verdad de la religión, que se fundamenta en la sacralidad del ser humano.



El Patriarca siro-católico, Ignacio Youssif III Younan, dio la bienvenida al Pontífice. Espera, ante todo, que su visita contribuya a establecer la paz y la estabilidad en el Líbano y otros países de Oriente Próximo, y recuerda que coincide con dos acontecimientos históricos: el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, con motivo del cual las Iglesias libanesas organizaron encuentros ecuménicos, y el 60 aniversario de Nostra Aetate y su llamado al diálogo interreligioso. 



«Nuestros pueblos, por encima de todo, anhelan la estabilidad política, una paz constructiva y una auténtica fraternidad humana entre todos los ciudadanos», afirma el Patriarca Siro-Católico, convencido de que la presencia de León «nos animará a fortalecer» el «compromiso de vivir juntos en un espíritu de diálogo interreligioso sincero, diciendo la verdad con caridad y respeto mutuo», en fidelidad a sus raíces. De ahí el compromiso de «caminar juntos», «inspirados por la esperanza», y «convertirnos en constructores de una paz auténtica en el Líbano y en todos los países de Oriente Medio».




"Bienaventurados los pacificadores" 

El saludo del Patriarca sirio católico es seguido por cánticos del Evangelio y el Corán, seguidos de la proyección de un reportaje titulado "Bienaventurados los pacificadores", que presenta iniciativas, experiencias e historias de vida que demuestran cómo la coexistencia de diferentes religiones, como la que se vive en el Líbano, "es una experiencia enriquecedora para toda la humanidad".



 El vídeo expresa la esperanza de que, tras varios conflictos, el país pueda lograr una completa "purificación de la memoria", una "sanación de la memoria libanesa tras la guerra". Se espera que la visita del Papa León "sea un verdadero impulso en este camino hacia la construcción de un futuro estable". 



El vídeo presenta a una serie de personas que relatan su vida cotidiana, cristianos y musulmanes que conviven y sueñan con un diálogo más amplio y una coexistencia más pacífica. Entre las iniciativas destinadas a mejorar esta coexistencia, se ilustra en las escuelas un programa de educación para la ciudadanía activa, que incluye la diversidad.



Difundir el mensaje del Documento sobre la Fraternidad Humana Ocho líderes religiosos tomaron la palabra por turnos. 


La Tierra de los Cedros, un puente entre Oriente y Occidente

 En un discurso improvisado, el Catholicós Aram I , representante de la Iglesia Ortodoxa Armenia en el evento celebrado en la Plaza de los Mártires, reiteró la riqueza que surge del encuentro de la diversidad en la Tierra de los Cedros. Señaló que la diversidad se manifiesta en la unidad, que preserva y enriquece esta diversidad al servicio de un Líbano unido, soberano e independiente. 



Para el líder armenio ortodoxo, dentro de la nación, «la coexistencia entre musulmanes y cristianos constituye la base», «el rasgo distintivo» de su singularidad, y a su vez, la «unidad en la diversidad y el espíritu de coexistencia» que la distinguen la convierten en «un puente entre Oriente y Occidente». El reto que enfrenta el pueblo libanés es mantener su diversidad «y mantener una sólida coexistencia entre musulmanes y cristianos, profundizando y articulando concretamente» la unidad nacional.



Más de 15.000 jóvenes participan en uno de los eventos más esperados de la visita de León XIV al Líbano



https://youtu.be/Y6TlYmKhKcM?si=eHRC4bf65PWynpIL

En un mundo que lucha por reconocerse en el espejo por lo "desfigurado" que está, donde nada parece echar raíces, poniendo plazos incluso al amor, los jóvenes conservan un don tan fugaz como poderoso: el tiempo. Hay "un tiempo para todo", nos recuerda el Libro de Qohelet, y en la juventud se abren espacios para soñar, organizar y crear una paz que el paso del tiempo no pueda arrebatar. Que arraigue, sí, porque sus raíces son tan profundas como sus ramas. 



Como un cedro del Líbano. Es este paralelismo —un árbol milenario que inspira a las nuevas generaciones reunidas, como en una JMJ en miniatura, en las alturas de Bkerké con vistas a la bahía de Jounieh— el que sirve de telón de fondo a las palabras del Papa León XIV. Desde el escenario instalado en la plaza frente al Patriarcado Maronita de Antioquía, el Pontífice se dirige a los jóvenes, envueltos en las banderas de su patria mientras ondean las blancas y amarillas de la Ciudad del Vaticano: los escucha, responde a sus preguntas y, junto con ellos, les hace una "promesa de paz", que se asemeja al "resplandor del amanecer" que se vislumbra en la "noche oscura" que vive la humanidad. 

 "¡Ustedes tienen tiempo!" ¡Assalamu lakum! “¡La paz esté con ustedes!” 



El Papa saluda en árabe a los jóvenes presentes, provenientes no solo del Líbano, sino también de Siria e Irak. Durante el encuentro, algunos compartieron sus historias, hablando de “valentía en el sufrimiento”, “esperanza en la decepción” y “paz interior” en tiempos de guerra. Son experiencias con las que todos pueden identificarse, pero en el caso del Líbano, cuentan la historia de un país afligido por profundas heridas, “que luchan por sanar”, porque trascienden las fronteras nacionales y se entrelazan con complejas dinámicas sociales y políticas. 

 “Queridos jóvenes, quizá lamenten haber heredado un mundo desgarrado por guerras y desfigurado por injusticias sociales. Y, sin embargo, en ustedes reside una esperanza, un don, que a nosotros adultos parece escapársenos. Ustedes tienen tiempo. Tienen más tiempo para soñar, organizar y realizar el bien. ¡Ustedes son el presente y en sus manos ya se está construyendo el futuro! Y tienen el entusiasmo para cambiar el curso de la historia. La verdadera resistencia al mal no es el mal, sino el amor, capaz de curar las propias heridas mientras sana las de los demás”.

Miles de jóvenes se reúnen en Bkerké, Líbano, para uno de los momentos más esperados de la visita del Papa León XIV a este hermoso país: un encuentro con los jóvenes en la plaza frente al Patriarcado Maronita.



"Tengan tiempo para cerrar los ojos" 

Destaca el ejemplo brillante, aún más resplandeciente en la "luz tenue en la que eligió refugiarse", de San Charbel, considerado el santo patrón del país. Su representación con los ojos cerrados, "como para contener un misterio infinitamente mayor", inspiró un himno que León XIV cita: 

 “Oh, tú que duermes y tus ojos son luz para los nuestros, sobre tus párpados ha florecido un grano de incienso”. 

 En un mundo dominado por "distracciones y vanidad", el Papa invita a los jóvenes a reservar tiempo para "cerrar los ojos" y contemplar a Dios, que "a veces parece silencioso o ausente", pero se revela a quienes lo buscan en silencio. Siguiendo el ejemplo de San Charbel y haciéndose eco de la invitación de Benedicto XVI a los cristianos de Oriente, León XIV nos anima a «cultivar continuamente la verdadera amistad con Jesús a través de la oración».

Poco antes del esperado encuentro del Papa León XIV con miles de jóvenes en Beirut, el escenario de la plaza que está delante del Patriarcado de Antioquía de los maronitas se transformó en un potente acto teatral que mezcló belleza, esperanza y el estremecedor eco de la guerra que aún marca la vida cotidiana del país.´

   El espectáculo, preparado por un grupo de jóvenes, ofreció una narración visual que emocionó al Pontífice. 



 Sobre el escenario, varios jóvenes aparecieron estudiando y tocando la guitarra, mientras globos multicolores se elevaban lentamente hacia lo alto, símbolo de sueños, proyectos y anhelos de paz. 

 Pero la armonía duró apenas unos segundos. La música se vio interrumpida por el estruendo de disparos y explosiones, reproducidos mediante efectos de sonido. Los jóvenes se dispersaron, se ocultaron, cayeron al suelo o se cubrieron el rostro, como reflejo directo de las experiencias que muchos libaneses han vivido durante años de conflicto. 

 El espectáculo también incluyó una mención a la terrible explosión del puerto de Beirut hace cinco años que dejó más de 280 muertos y de la que todavía hay más dudas que respuestas. Los testimonios relataron la experiencia de fe en medio de la guerra: cómo los jóvenes libaneses han visto la mano de Dios sostenerlos en el sufrimiento diario. Otro testimonio hablaba del desafío de perdonar y reconstruir.

 Finalmente apareció una gran paloma de la paz, mientras se ejecutaba una danza acompañada por un himno de alabanza. Hace 6 horas y 32 minutos