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viernes, 8 de diciembre de 2017

EL AÑO DE MURILLO EN SEVILLA II



EL ALCAZAR

 Aunque Murillo no realizó ninguna pintura para el Real Alcázar, sin embargo, su producción artística está relacionada, de forma póstuma, con este edificio.

 En 1810, durante la invasión francesa, el Alcázar fue sede del llamado «Museo Napoleónico», que acogió 999 obras artísticas expoliadas a instituciones religiosas sevillanas, de las cuales, 45 eran pinturas de Murillo.
 Tras la expulsión de los franceses, sólo quedaron 8 obras, entre ella, «San Francisco Solano y el toro»,

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realizada para el Convento de San Francisco y actualmente expuesta en el Alcázar.



EL ARCHIVO GENERAL DE LA INDIAS


 Murillo mantuvo con el edificio de la Lonja, actual Archivo General de Indias, una estrecha relación, ya que en él se instaló la innovadora Academia de Pintura, fundada por el artista y por Herrera el Joven en 1660 y de la que fue presidente desde 1660 a 1663.

Durante el «Año Murillo», este edificio recupera el espíritu creativo que le otorgaron los dos artistas, mostrando en su interior reproducciones de dibujos de Murillo y de los pintores que asistieron a la Academia de Pintura, como Valdés Leal, Arteaga o Iriarte.

HOSPITAL DE LA CARIDAD

 Murillo estuvo vinculado a la Hermandad de la Santa Caridad tanto de forma personal como profesional y, especialmente, a su hermano mayor, Miguel Mañara.

Fachada del Hospital de la Caridad.jpg

En 1655 ingresó el artista en esta institución y entre 1667 y 1670 trabajó a su servicio, realizando algunas de sus pinturas más relevantes y contribuyendo a convertir la Iglesia de la Caridad en el interior eclesiástico más deslumbrante del barroco español. Actualmente hay siete obras originales suyas y cuatro copias.

Nos acercamos a la calle Temprado, en el barrio del Arenal , a la iglesia del Hospital de la Caridad, institución muy relacionada con el artista

. Realizaría para su iglesia varias obras de motivos caritativos, situadas en los altares de la nave. Son los cuadros de San Juan de Dios ayudado por un Ángel y Santa Isabel de Hungría


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curando a los tiñosos, mostrando mendigos enfermos, incluso incidiendo en la interpretación realista y desagradable de las llagas, lo que no dejó de suscitar algunas críticas.

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Hay cuatro copias de cuadros de Murillo  robadas por en la invasión francesa , situadas muros de la iglesia son, Abrahan recibiendo al hijo pródigo, Abrahan recibiendo a los tres ángeles, San Pedro liberado por un Angel, la curación del paralítico en la piscina, Otros cuadros de Murillo en el muro son la multiplicación de los panes y los peces y Moises haciendo brotar agua de una peña. Otros cuadros del autor son San Juan Bautista niño



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 y la Anunciación El Convento de San Francisco

 El primer encargo importante recibido por Murillo fue la ejecución de un ciclo de pinturas para el desaparecido Convento de San Francisco de Sevilla, que se emplazaba en la actual Plaza Nueva. Estas obras estaban dirigidas a hacer propaganda de las virtudes de la orden franciscana y, por ello, el artista representó a los monjes ejerciendo la caridad y protagonizando milagros y trances místicos. En 1810, con la invasión francesa, las obras fueron incautadas y se dispersaron.

 El Ayuntamiento organizará una exposición temporal en la Avenida de la Constitución entre el 27 de abril y el 10 de junio de 2018.

LA MAGDALENA


 Murillo fue bautizado el 1 de enero de 1618 en la pila bautismal conservada en la actual iglesia de la Magdalena.


 Su relación con este templo fue estrecha durante su infancia y juventud, ya que la vivienda familiar del pintor se situaba en su entorno.
 Allí ingresó en 1644 en la Confradía del Rosario y contrajo matrimonio en febrero de 1645 con Beatriz de Cabrera.
El próximo 20 de diciembre se abrirá la exposición documental «La familia de Murillo y la Magdalena».


LA CASA NATAL

 La casa natal de Murillo estuvo emplazada junto al Convento de San Pablo y ella vivió durante su infancia junto a su padre, el barbero cirujano Gaspar Esteban, su madre, maría Pérez Murillo, y sus trece hermanos.

Aunque se ignora la ubicación exacta de esta primera residencia del pintor, ya que el urbanismo ha sido muy remodelado, pudo estar situada a la izquierda del ábside de la antigua iglesia conventual haciendo esquina con la plaza de San Pablo

EL MUSEO DE BELLAS ARTES

 El Museo de Bellas Artes de Sevilla es el lugar emblemático para el conocimiento de la personalidad artística de Murillo, ya que conserva una de las más importantes colecciones de pinturas del artista. Actualmente acoge la exposición «Murillo y los Capuchinos», con «El jubileo de la Porciúncula»


Murillo BBAA 3



Jubileo-1.jpg


como principal obra. A finales de 2018 se llevará a cabo allí una exposición antológica.

Comenzaremos por el Museo de Bellas Artes , donde se conserva una de sus mejores colecciones.

En la plaza del Museo frente a la entrada está la estatua en bronce del pintor, sobre un pedestal, obra realizada en 1864 por el escultor madrileño Sabino de Medina. Representa al pintor de pie junto a un estrado donde se apoya y sostiene una paleta y un boceto.
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En el interior del museo, dirigirse a la planta baja, Sala V, junto al patio en la antigua iglesia del convento. Esta iglesia fue construida para los Mercedarios entre 1603 y 1612, en forma de cruz latina, bóveda de media naranja bellamente decorada y con portada del último tercio del siglo XVIII.

La sala está dedicada al Barroco sevillano, presidiendo en el altar mayor,

Parte del Retablo de los Capuchinos, en el Museo de Bellas Artes de...


 el antiguo retablo de la iglesia de Capuchinos de Sevilla, salvado de la invasión francesa, en el centro la Inmaculada grande “La Colosal”, de 1650. del convento de San Francisco. La Virgen viste túnica blanca y manto azul, conforme a la visión de la portuguesa Beatriz de Silva.

Archivo de Sevilla. Sala central de la exposición 'Murillo y los Capuchinos de Sevilla'. Abajo, entrada a la exposición 'Sevilla, la mirada innovadora'./Juan Flores

En la zona inferior tenemos La Virgen de la Servilleta, una de sus obras maestras. La tradición cuenta que un fraile del convento encarga a Murillo una representación de la Virgen con el Niño para poder orar privadamente en su celda. Murillo acepta, pero solicita un lienzo para realizar la pintura, el fraile le entregó una servilleta, en la que el artista realizó el trabajo.

En los laterales otras de sus obras más conocida es el cuadro de las Santas Justa y Rufina

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, y a la derecha “San Leandro y Santa Buenaventura”, patronos de Sevilla.
 En el segundo cuerpo se sitúa San José con el Niño y San Juan Bautista. En el ático, San Antonio con el Niño y San Félix de Cantalicio con el Niño, Otros cuadros de Murillo en esta sala, provenientes del convento de los Capuchinos y realizados en 1668, son:

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Inmaculada del Coro, “La Niña” y la Inmaculada con el Padre Eterno. San Francisco con el Niño y San Francisco abrazando a Cristo Crucificado. Santo Tomás de Villanueva. La Anunciación. La Adoración de los pastores.




Se puede visitar el convento de Capuchinos,



situado en la Ronda de igual nombre, frente a las Murallas, donde se encuentra el altar al que pertenecieron estas pinturas y donde se quieren colocar las copias de dichos cuadros. En la entrada un azulejo recuerda la estancia del pintor en este convento, donde llegó a realizar 22 obras.

En la planta alta, sala VII, hay una selección de pinturas de Murillo, de San Agustin , San Jerónimo y San Francisco. Junto a ellas, obras de sus discípulos como Meneses Osorio, Núñez de Villavicencio y Simón Gutiérrez, que imponen un estilo que caracterizará la pintura sevillana hasta XVIII.

  CAPILLA DEL MUSEO


 Murillo realizó para la capilla de la Hermandad del Museo una representación de la Resurrección de Cristo que actualmente se conserva en la Real Academi ade Bellas Artes de San Fernando de Madrid, tras haber sido expoliada por el mariscal Soult en 1811.


 Durante el Año Murillo, la hermandad expondrá una reproducción de esta obra.


EL AÑO DE MURILLO EN SEVILLA

Cuatrocientos años después de su nacimiento, Bartolomé Esteban Murillo sigue vivo en muchos rincones de Sevilla.

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 Esa es la huella que el «Año Murillo» pretende dejar en los sevillanos y viajeros que quieran acercarse al colosal patrimonio que dejó el pintor en su ciudad natal, donde desarrolló la mayor parte de su carrera.

LA  CASA DE MURILLO


La Casa Murillo, en el centro de Sevilla
 La Casa de Murillo fue la penúltima residencia del artista, en la que vivió como un pintor reconocido y donde trabajó los últimos años de su vida.

Calle santa Teresa , barrio de Santa Cruz

Murillo desarrolló toda su trayectoria en Sevilla, al margen de una breve estancia en la corte madrileña en 1658. Por ello, además de por su excepcional talento y su extremada sensibilidad, supo captar como ningún artista el espíritu de su ciudad. Durante este año, este inmueble será su centro de interpretación.

Patio de la Casa Murillo con una de las obras emblemáticas del autor.
Allí hay una sala de proyecciones con el documental «Murillo, el último viaje», que se emite dos veces al día; una sala de talleres para escolares entre semana y para familias los fines de semana; y un centro interactivo en el que se obtiene toda la información sobre los lienzos que se conservan en la ciudad o sobre las reproducciones de las obras que fueron expoliadas.

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LA CATEDRAL

 En la Sevilla de Murillo, la Catedral era el centro neurálgico de la vida religiosa, cultural y cotidiana. Por ello, todo artista ansiaba trabajar al servicio del Cabildo catedralicio. Murillo, considerado por el Cabildo como el mejor pintor de la ciudad, trabajó para la Catedral entre 1655 y 1667, realizando algunas de sus obras más relevantes, muchas de las cuales puden aún contemplarse en el templo, ubicadas la mayoría en los lugares originariamente pensados para su función espiritual.

 El Cabildo organiza una exposición que se inaugura este 8 de diciembre, día de la Inmaculada, y que estará abierta hasta el 8 de diciembre de 2018.


Exhibirá 16 obras originales del maestro y 40 documentos archivados en el Arzobispado en los que se revelan datos tan determinantes para entender al pintor como el expediente de restauración de la Sala Capitular, donde se conserva su legado más trascendente, o su expediente matrimonial, entre otras cosas. Uno de estos legajos desvela, por ejemplo, que uno de los hijos de Murillo fue canónigo de la Catedral.

Un pintor ligado a la vida católica Murillo se bautizó en la Magdalena de Sevilla, fue hermano de la Caridad, de San Bartolomé, de la Veracruz y de Montesión. Y mantuvo una relación directa con la Iglesia durante toda su vida. Su obra sirvió como «porta fidei» -puerta de la fe- a los sevillanos del siglo XVII, que cruzaron «el puente tendido hacia la experiencia religiosa» gracias «a la belleza» de sus obras.

La exposición organizada por el Cabildo tiene un coste de 50.000 euros y está comisariada por Ana Isabel Gamero, conservadora de bienes muebles de la Catedral.

El itinerario de la exposición 

El diario ABC detalla el itinerario de la exposición. El itinerario consta de cuatro espacios, de manera que la visita comienza en el trascoro y termina en la Sala Capitular.

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 En la primera zona, que abarca el citado trascoro y la capilla de San Antonio, los visitantes podrán contemplar el retrato del rey guerrero San Fernando que Murillo pintó en 1671 con motivo de la canonización del rey.

Junto a esta obra se podrá ver otra que ha sido cedida por el Palacio Arzobispal, «La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo»,

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 considerada la primera obra conocida del artista, ya que está fechada entre 1638 y 1640. Apenas rondaba los 20 años.

Este primer espacio lo completan dos cuadros que hasta abril estarán cedidos a otras exposiciones del Año Murillo: «El Ángel de la Guarda», que estará en el Bellas Artes, y «La beata Dorotea», que se verá hasta entonces en Santa Clara.

Y en la capilla de San Antonio se mostrarán dos obras pintadas por Murillo para ese lugar exacto: «El bautismo de Cristo»


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 y «Visión de San Antonio»,


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Visión de San Antonio de Padua

al que se le están realizando trabajos de rehabilitación en la zona inferior del lienzo.

En esta primera parte del recorrido también se expondrán el retrato de Justino de Neve -amigo y mecenas del pintor- y el del propio Murillo realizados en el siglo XIX, actualmente conservados en la Biblioteca Capitular.

Y por último habrá un itinerario guiado por la sepultura de Neve, el tapiz filipino del siglo XVII que se vio por última vez en 1989, un simpecado de la Concepción también del XVII y varios paneles pedagógicos en los que se explicará la relación de Murillo con la iglesia.

De ahí se pasa a la Sacristía Mayor,



 donde se ubican otras dos obras fundamentales del artista, «San Isidoro» y «San Leandro».
 Los retratos de los dos santos sevillanos fueron encargados por el canónigo de la Catedral Juan Federighi Fantoni en 1655. Junto a estas dos pinturas clave se situarán las vitrinas documentales antes de pasar al tercer espacio, el Antecabildo y el Patio del Mariscal.

Está será una zona preparatoria de la más importante que tiene la exposición, la Sala Capitular,

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Imagen relacionada


 donde Murillo pintó una excepcional Inmaculada rodeada por los ocho santos sevillanos: Santa Justa, Santa Rufina, San Fernando, San Hermenegildo, San Pío, San Leandro, San Isidoro y San Laureano.

Estas obras fueron ejecutadas en la cúpula por el artista, por lo que a ras de suelo es muy complicado apreciar los detalles. Se expondrán reproducciones en alta resolución en el Antecabildo, donde también se ofrecerán datos sobre los santos y se colocarán varios paneles para explicar el movimiento concepcionista.
 En total, 16 obras originales que sitúan a Murillo como el pintor por excelencia de la Catedral y como hombre de iglesia. De ahí el título de la muestra: «Murillo en la Catedral. La mirada de la santidad».


PALACIO ARZOBISPAL

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 Murillo realizó para el arzobispo don Ambrosio de Spínola una Virgen con el Niño destinada al Oratorio Bajo del Palacio, que ha sido reproducida en el interior del edificio.

 Porteriormente, con la desamortización de 1836, dos obras del artista, realizadas para diferentes conventos sevillanos, ingresaron en la colección arzobispal: «La Inmaculada con fray Juan de Quirós» y «La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo», que se ha cedido a la Catedral para su exposición.

 En el cercano palacio Arzobispal se encuentra una Inmaculada de grandes dimensiones pintada en 1652, para el Convento de San Francisco, actual Plaza Nueva. La Virgen presentando el Rosario a Santo Domingo- A estas obras añadir un lienzo de la Virgen del Rosario, aunque las limitaciones para las visitas (dos sábados al mes, previa reserva) dificultan su contemplación.