YA ES SEMANA SANTA

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sábado, 27 de septiembre de 2025

DE VICARIO A PARROCO

SIN ABISMO ENTRE EL SEÑOR Y TU

QUE NO SEA YO, EPULÓN, SEÑOR ...................... QUE NO VIVA ASÍ

Con las manos, tan metidas de lleno en el mundo, que me olvide de mirar con los ojos al cielo Tan pletórico de alegría y de salud, que olvide  a los que nada o poco tienen, llegue a pensar que todos viven igual que yo 

 Pendiente de lo intrascendente y dejando a un lado lo que, mañana, después de mi muerte me aguarda a tu lado, me espera en tu presencia 
Tan nutrido en mí mismo y marginando a todo aquel que no vive conmigo

 Deslumbrado por el oro y al margen de la riqueza que Tú me ofreces 
 Con mis manos cerradas a ofrecer y dar 
Con mis pensamientos en la tierra, sólo en la tierra 
¡¡¡Que no viva, así, Señor, !!!


Si estoy frío, calienta mi espíritu 
Si vivo de espaldas a tu Palabra, vuélveme en la dirección adecuada 
Si soy insensible a tu llamada, háblame de nuevo 
Si escucho demasiado al mundo, llévame al oasis del silencio 
Si estoy pendiente de los mil tesoros, hazme descubrirte como el más valioso.

¡¡¡ MUCHAS FELICIDADES!!!
Mis oraciones para que siempre, siempre estés al lado de los lazaros de estos tiempo.
28 de septiembre.


LA VIRGEN DEL PILAR EN EL VATICANO

 24 DE SEPTIEMBRE 2025


La Virgen del Pilar en los Jardines Vaticanos: Un recorrido espiritual y artístico

 La mañana de este miércoles, 24 de septiembre, se inauguró y bendijo en los Jardines Vaticanos el mosaico de la Virgen del Pilar, Patrona de la Hispanidad, en el momento en el que se le aparece al Apóstol Santiago, Patrón de España a orillas del río Ebro.


Este miércoles, 24 de septiembre, se celebró en los Jardines Vaticanos la bendición de un panel cerámico que representa la aparición a orillas del río Ebro de la Virgen del Pilar al Apóstol Santiago, patrona de la Hispanidad y patrón de España, respectivamente. 




Esta obra, colocada en el “Bastione Maestro” de los Jardines Vaticanos, se convierte en la representación oficial de España en el Vaticano, donde ya se encuentran otras imágenes marianas pertenecientes a diversas naciones, la mayoría de ellas representando a países de Hispanoamérica.

El acto de inauguración en los Jardines Vaticanos

 El acto fue presidido por el cardenal Fernando Vérgez Alzaga, Presidente emérito de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y contó con la presencia de monseñor Carlos Manuel Escribano Subías, Arzobispo de Zaragoza; la señora Isabel Celaá Diéguez, Embajadora de España ante la Santa Sede; don Juan Sebastián Teruel Pérez, Deán-Presidente del Cabildo de Zaragoza; don Manuel Jesús Formoso Fernández, Deán-Presidente del Cabildo de Santiago de Compostela y fue dirigido por monseñor José Jaime Brosel Gavilá, Rector de la Iglesia Nacional Española de Roma. 

 Después de las palabras que las autoridades dirigieron a los presentes, a los peregrinos de la diócesis de Zaragoza, a los miembros de la Guardia Civil destinados en la capital italiana; el Arzobispo de Zaragoza y la Embajadora de España descubrieron la imagen de la Virgen del Pilar. Luego, se procedió al rito de bendición, presidido por el cardenal Fernando Vérgez Alzaga. Durante el acto se entonó tanto el “Himno de la Virgen del Pilar” como el “Himno del apóstol Santiago”

Cardenal Vérgez Alzaga: Un signo de fe y esperanza 

El cardenal Fernando Vérgez Alzaga, Presidente emérito de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano señaló que, “esta iniciativa de poner la imagen de las Vírgenes en la Ciudad del Vaticano nació cuando él era Secretario de la Gobernación y en todos estos años faltaba la imagen de una advocación mariana de España”. 

 “Para mí es un consuelo que la Virgen del Pilar, a la que le tengo una gran devoción, esté aquí en los Jardines Vaticanos porque es un signo de fe y de esperanza a la cual podemos encomendarnos en estos momentos de especial dificultad que vivismo en España y pido también por todo el país”.


Monseñor Brosel: Una iniciativa común de la Iglesia en España 
La iniciativa, explicó monseñor José Jaime Brosel Gavilá, Rector de la Iglesia Nacional Española, es un proyecto conjunto de la Conferencia Episcopal Española y la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles de Roma (también conocida como Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat).

 “Cabe subrayar que, desde el primer momento, los cabildos de las catedrales de Zaragoza y de Santiago de Compostela se han unido a esta iniciativa con un apoyo generoso y comprometido, cuya aportación ha sido fundamental para dar forma y solidez a este proyecto común de la Iglesia en España. Su implicación resulta especialmente significativa, pues la catedral de Zaragoza custodia el Pilar y la memoria de la aparición de la Santísima Virgen al Apóstol Santiago, mientras que la catedral compostelana alberga el sepulcro del patrón de España”.



Los Jardines Vaticanos cuentan desde hoy con una nueva imagen que une historia, devoción e identidad española: un panel cerámico que representa la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol Santiago. 





Monseñor Escribano: María es el pilar de nuestra fe Por su parte el Arzobispo de Zaragoza manifestó su alegría por haber descubierto el mosaico, y explicó que la imagen “representa el momento de la venida de la Virgen María cuando se aparece al Apóstol Santiago el 2 de enero del año 40”, y esto constituye un momento destacado para la historia de Zaragoza y de España. 
 “María anima a Santiago, que estaba evangelizando, en un momento de desfallecimiento, pero se siente fortalecido por la presencia de la Madre. Ella deja la columna, y a partir de ahí a María la veneramos como la Virgen del Pilar, el pilar de nuestra fe”.



La bendición de esta obra ha tenido lugar este mediodía en el “Bastione Maestro”, convirtiéndose en la representación oficial de España en este espacio singular del Vaticano, donde ya se veneran imágenes marianas de otros países, especialmente de Hispanoamérica.




 En su saludo, Mons. Carlos Escribano ha subrayado que “las tradiciones jacobea y pilarista, indisolublemente unidas, se hacen más universales al estar presentes en el corazón de la Iglesia. María se muestra como la primera discípula misionera, la mujer que sostiene y anima a la Iglesia naciente en su tarea evangelizadora”. 




Alrededor de 150 personas han participado en este acto, entre ellas la peregrinación diocesana de Zaragoza que se encuentra en Roma con motivo del Jubileo de la Esperanza, y un grupo de guardias civiles destinados en la capital italiana, que han querido rendir homenaje a su patrona.

Video

https://youtu.be/uqFIEpQILLw?si=KnwaW5hNVoz714zo

Características del panel: Arte, devoción e identidad española 

Este panel devocional ha sido elaborado por “La Cerámica Valenciana. Sucesores de José Gimeno Martínez, S.L.”, empresa artesana de reconocido prestigio.

 Los azulejos han sido elaborados y decorados a mano, siguiendo los modelos de la cerámica valenciana del siglo XVIII. 

 El retablo mide 140 cm de alto por 90 cm de ancho, y ha sido enmarcado en travertino, el mismo material utilizado en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. 




 Si bien la patrona de España es la Inmaculada Concepción, esta representación iconográfica ya existe en la gruta de Lourdes que se encuentra en dichos jardines. Por ese motivo se optó por otra advocación mariana que goza de gran tradición en territorio español y en otros muchos países, como es la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad. El momento representado permitió incluir al apóstol Santiago, patrón de España. 

 La composición refleja el modelo iconográfico tradicional de la aparición: la Virgen sobre la columna, el Apóstol Santiago arrodillado como peregrino (con bordón o bastón, esclavina, vieiras, sandalias...), y una vista idealizada de Zaragoza junto al río Ebro. En la parte superior está la inscripción “España”, mientras que en la inferior el título “Nuestra Señora del Pilar”. 

 La obra incorpora dos guiños históricos: la imagen idealizada de la ciudad de Zaragoza se inspira en la antigua fachada de la Iglesia romana de Santa María de Montserrat de los Españoles; y la inclusión de un buey, símbolo heráldico de la familia Borja (Borgia), a la que pertenecen los dos Papas españoles, Calixto III (1455-1458) y Alejandro VI (1492-1503), ambos actualmente enterrados en dicha Iglesia.

 Según la tradición, dicho evento tuvo lugar el día 2 de enero del año 40, a orillas del río Ebro en Zaragoza. Es un acontecimiento que, en el año 2040, cumplirá los dos milenios. 

viernes, 26 de septiembre de 2025

DOMINGO XXV

SÁBADO

“ El Hijo del hombre va a ser entregado ”





A la admiración por lo que hacía, los milagros, Jesús contrapone sus palabras, que son también fuente de vida y de verdad, y lo que nos dice no está en contradicción con lo que hacía, el bien. Pero nosotros preferimos quedarnos con los milagros, y olvidarnos de Su Palabra de vida, que, no obstante, pasa por la cruz y el sufrimiento.

según san Lucas 9,43b-45 

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacia, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». 

La cruz humanamente no se entiende. Sólo se puede vislumbrar desde “el amor desmedido” como le pasó a Jesús. Para una persona que ama poco, todo le parece mucho; pero para una persona que ama mucho, todo le parece poco.

A Jesús le pareció poco el haberse encarnado, el haber pasado por la vida “como uno más, como uno de tantos”; le pareció poco todo lo que tuvo que padecer en su pasión.

 Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. 

 Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.



Señor, abre nuestra mente y nuestro corazón para acoger y entender tu Palabra. Haznos dóciles para seguir fielmente tu camino. Fortalece nuestra voluntad para vencer todos los obstáculos y dificultades que nos impidan hacer tu voluntad. Ayúdanos a sumergirnos en nuestro “Reino interior” en el que Tú habitas, nos defiendes y nos libras del mal. 

VIERNES

“ Y vosotros, ¿ quién decís que soy yo? ”



según san Lucas 9,18-22 

Jesús estaba orando…”, Lucas siempre alude a la oración en los momentos importantes de la vida de Jesús.

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» 

 Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».

 Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». 

Pedro y los demás Apóstoles, a diferencia de la mayor parte de la gente, creen que Jesús no es sólo un gran maestro o un profeta, sino mucho más. Tienen fe: creen que en él está presente y actúa Dios

 Pedro respondió: «El Mesías de Dios».

Jesús no vino a enseñarnos una filosofía, sino a mostrarnos una senda; más aún, la senda que conduce a la vida. Esta senda es el amor, que es la expresión de la verdadera fe. Si uno ama al prójimo con corazón puro y generoso, quiere decir que conoce verdaderamente a Dios.

En cambio, si alguien dice que tiene fe, pero no ama a los hermanos, no es un verdadero creyente. Dios no habita en él.

 Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. porque decía: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».

¿quién es Jesús por el que yo me comprometo? El Evangelio de hoy responde con el anuncio de la pasión: Jesús es el hombre nuevo, totalmente entregado a la voluntad del Padre.



Nosotros creemos en un MESÍAS CRUCIFICADO. Es la CRUZ la que suprime todos los malos entendidos. La cruz no es un incidente en la vida de Jesús, es algo querido, estaba previsto en los planes de Dios. Y es en la cruz donde radica la novedad de Cristo: en la entrega de si mismo que no se echa atrás ni siquiera frente a la muerte, donde está encerrada la victoria de Dios.

 JUEVES

“ ¿Quién es este? 


según san Lucas 9, 7-9 

Después de ser bautizado por Juan el Bautista, después de rodearse de un pequeño grupo de amigos, se dio a proclamar el evangelio del Reino de Dios, su buena noticia. El predicador Jesús, pronto empezó a tener fama.

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Sus oyentes se dieron cuenta de que no era como los otros predicadores, sus palabras sonaban de manera distinta, hacía curaciones, trataba con amor especial a los pobres, a los afligidos, prometía un camino que llevaba a la alegría en esta tierra

 Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?». Y tenía ganas de verlo.

Pero sabemos que quería verlo por mera curiosidad o por el temor a que este nuevo profeta le pudiese echar en cara la muerte de Juan.




La pregunta para nosotros, que ya hemos visto a Jesús y le hemos metido en nuestra vida, es si queremos permanecer a su lado, en su amistad, porque ya hemos experimentado que su camino lleva a la vida y vida en abundancia.

MIÉRCOLES

“ Proclamad que el Señor es grande ”

L

según san Lucas (9,1-6) 

En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Jesús comparte poderes y autoridad con los Doce y con todo creyente, porque el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún (Jn 14, 12). El ser discípulo de Jesús, gracias al don de la fe, además de ser un honor y un privilegio, es un servicio a la humanidad.

 Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.

Los quiere ligeros.

Incluso en este evangelio de Lucas se quita el bastón, lo único que aparece en el evangelio de Marcos (6,8). Lo más probable es que Jesús les dejara un bastón para defenderse de las fieras del camino. Cuando San Lucas lo quita, significa que ya en las comunidades primitivas el bastón comenzaron a interpretarlo como símbolo de poder.

 Quedaos en la ca.sa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. 

 Y si algunos no os reciben, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de vuestros pies, como testimonio contra ellos». 

 Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.


Nosotros seremos rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos, como los discípulos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios.

MARTES 

“ Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica ”



san Lucas 8, 19-21 

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. 

Entonces lo avisaron: "Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte". 

Él respondió diciéndoles: "Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".

No basta con oír, es necesario escuchar. El oír es cosa de los oídos, el escuchar es cosa del corazón. Escuchamos la Palabra. Con mayúscula, porque la Palabra no es algo, sino Alguien

Somos su madre y sus hermanos si escuchamos la Palabra y la cumplimos. Comenzando por lo más esencial: Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 13, 34). Esto nos hace miembros de la gran familia de Dios, unidos por lazos más fuertes que los de la sangre. Es una gran bendición el haber nacido en una familia cristiana; pero es mucho mayor la bendición de la nueva familia formada por hermanos de todo tiempo y de todo lugar. Con María de Nazaret como madre de todos, porque nadie como ella ha escuchado la Palabra de Dios y la ha guardado.

Jesús, forma una familia. No basada en la sangre, ni en el parentesco, sino en la comunión profunda entre Cristo y su misión: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra”.

LUNES

“ Nada hay oculto que no llegue a descubrirse ”





según san Lucas 8,16-18 

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

La lámpara de la fe lo ilumina todo con la gozosa certeza del amor infinito y gratuito de Dios. Así es cómo la vida adquiere sentido y brilla la esperanza. Esta lámpara nos ha sido dada, no para esconderla en lo interior y disfrutarla nosotros solos, sino para iluminar a los demás. Esta lámpara, esta fe, si no es misionera, ni es lámpara ni es fe.

 Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público. Mirad, pues, cómo oís. pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».

Cuanto más comparto la luz de la lámpara, más crece esa luz. Por eso es muy cierto que al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener. Al que comparte, se le da más; adquiere una mayor receptividad y una percepción más fina. En cambio, el timorato que se guarda su talento, acaba perdiéndolo.


Jesús nos habla de la necesidad de iluminar y de la necesidad de encender la lámpara. El discípulo no alumbra con su propia luz, sino con la única luz que viene de Cristo. Si lo hace de manera diferente, sentirá la tentación de confundir sus propias ideas y sus propios gustos y sus propias opciones con las de Cristo. Por eso cada día necesitamos encender nuestra lámpara con la luz de Cristo, con su Palabra. Es su luz y no la mía la que ilumina al mundo. Hay que iluminar pero no sólo de palabra sino con la vida. Iluminamos cuando mi vida refleja, lo menos lejos posible, el modo de ser, de pensar y de hablar de Jesús.

DOMMINGO

“ No podéis servir a Dios y al dinero ”



según San Lucas 16, 1-13 

El Evangelio de este domingo, parece sacado de ese ambiente común que domina nuestro mundo, que elogia al que es hábil para robar y enriquecerse. Los astutos, como el administrador injusto del texto, son felicitados por el amo: “los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz”. Lo tienen claro.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. 

 Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. 

 El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pus mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

 Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. 

 Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dijo: “Aquí está tu recibo, escribe ochenta”. Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. 

 Los que son sólo hijos de este mundo se entregan a estos asuntos en cuerpo y alma, y, por obtener este género de bienes, no sólo “usan” el dinero, sino que se inclinan ante él como si fuese Dios; no se sirven de él, sino que “lo sirven”: se hacen siervos del dinero y de los bienes que desean poseer. 

Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. 

 En cambio, si somos hijos de la luz, entonces estamos llamados, no a inhibirnos de estas dimensiones de nuestra vida (también somos hijos de este mundo), sino a llevarlos a la luz, a iluminarlos con la sabiduría que proviene de Dios, a usarlos sin entregarles nuestro corazón ni hacernos servidores suyos.

 Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

 El que es de fiar en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. 

 Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿ quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? 

 Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. 

No podéis servir a Dios y al dinero». 

La Palabra de Jesús es tajante: "no podéis servir a Dios y al dinero". Se trata de un enemigo peligroso. Descubrir su juego, vencerlo en toda regla, ponerlo al servicio de los valores del reino: he ahí el serio deber de todos los que seguimos a Jesús. No nos confundamos, Jesús no alaba esa astucia deshonesta en la que el fin justifica los medios, cualesquiera que estos sean de este administrador injusto.


Jesús nos quiere astutos, sagaces, inteligentes, con nuestra gente si es que somos hijos de la luz. Así como hay que tener habilidad para “salvarse” de las situaciones apuradas en que nos pone la vida. 


Es en el trato con estos bienes, reales, pero no definitivos, donde se pone a prueba si somos realmente hijos de la luz o sólo hijos de este mundo.

sábado, 20 de septiembre de 2025

PARROQUIA SANTA ANA DEL VATICANO


A SU LLEGADA







DIA 21 DE SEPTIEMBRE

El Papa en parroquia Santa Ana: “No se puede servir a Dios y a la riqueza”



 León XIV en su homilía en la parroquia de Santa Ana en el Vaticano, advirtió que no se puede servir a Dios y a la riqueza, e invitó a los fieles a optar por un estilo de vida centrado en la confianza, la fraternidad y el bien común.





El Papa León XIV presidió esta mañana la celebración eucarística en la parroquia de Santa Ana, confiada desde 1929 a la orden de los Agustinos. Concelebraron con él, el nuevo prior de los agustinos, padre Joseph Farrell y el párroco padre Mario Millardi. 



Entre los presentes, el agustino padre Gioele Schiavella, que mencionó el Papa en su homilía, por estar cumpliendo 103 años. 



Fue párroco de Sant'Anna desde 1991 hasta 2006 y hoy en día vive allí, en la parroquia.












En su homilía, León XIV subrayó la necesidad de una elección clara y coherente en la vida cristiana: optar entre Dios o la riqueza. Frente al riesgo de que los bienes materiales ocupen el lugar de Dios en el corazón, el Santo Padre invitó a vivir un auténtico estilo de vida marcado por la confianza, la fraternidad y el bien común. 



 El Pontífice recordó que la Iglesia de Santa Ana se encuentra “en la frontera”, en la entrada al Vaticano, un lugar de paso para trabajadores, peregrinos y visitantes. En ese contexto, exhortó a que sea un espacio de puertas abiertas al encuentro, la oración y la caridad.



No se puede servir a Dios y a las riquezas 



Comentando el Evangelio de san Lucas, el Papa explicó que la riqueza puede convertirse en un falso salvador, capaz de esclavizar el corazón humano. “Quien sirve a Dios se hace libre de la riqueza, pero quien sirve a la riqueza queda esclavo de ella”, advirtió.



 Al mismo tiempo, señaló que la Providencia de Dios alcanza tanto a los pobres materiales como a quienes sufren miseria espiritual o moral. Lea también El Papa: Usemos los bienes que Dios nos confía para construir un mundo más justo 

El Santo Padre destacó que la conversión comienza en el corazón, con la apertura de las manos para dar y de la mente para construir una sociedad más justa. Recordó además la exhortación de san Pablo a orar por todos, especialmente por las autoridades, para que no caigan en la tentación de usar la riqueza como instrumento de violencia o de opresión.

Finalmente, el Pontífice agradeció a la comunidad parroquial por su servicio y los animó a ser testigos de esperanza y caridad en un mundo herido por la guerra y la indiferencia. “Ante los dramas actuales no queremos ser pasivos —dijo—, sino anunciar con la palabra y con las obras que Jesús es el Salvador del mundo”.






https://youtu.be/M7Qwe2ApFEM?si=bNZ7XZy7YjjkrUNs









viernes, 19 de septiembre de 2025

DOMINGO XXIV

SÁBADO

“ La guardan y dan fruto con perseverancia ”



El que siembra esparce la semilla con generosidad y alegría, es importante que la siembra sea generosa para poder recoger con abundancia. No se echa la semilla con cuentagotas porque la cosecha sería ridícula. Así, la Iglesia, como hizo Jesucristo, está constantemente anunciando la Palabra de Dios a los hombres, como semilla que al caer en el corazón ha de dar buen fruto.

según san Lucas 8, 4-15

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla.

 Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad. 

 Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno». 


 Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola. 

 Él dijo: «A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas,” para que viendo no vean y oyendo no entiendan”. El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. 

 Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. 

 Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes y riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro. 

 Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».




Es tarea de todos y tarea urgente anunciar el Evangelio, hablar de Jesucristo, hacer que su Palabra resuene en el mundo sin miramientos, con alegría y generosidad porque lo nuestro es sembrar y ya el Señor se encargará del crecimiento y la cosecha.

El buen sembrador nunca se cansó de sembrar. Yo también quiero sembrar, sembrar el mundo de paz, de bondad, de sencillez, de amor.

VIERNES

“ Jesús iba acompañado por algunas mujeres ”




según san Lucas 8,1-3 

San Lucas nos muestra cómo Jesús “iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del Reino de Dios”.

 Esa era su única preocupación (Lc 4,43), y toda su vida giró en torno a esa misión. Nació pobre y así mismo murió. Le bastaba con tener qué comer y qué vestir, pues el verdadero misionero depende de la Divina Providencia (Cfr. Mt 6,26). 

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

 Así, vemos cómo a Jesús y a los Doce les acompañaban un grupo de mujeres, entre las que se encontraba María Magdalena, a quien la Orden de Predicadores venera como su protectora, “que le ayudaban con sus bienes”.

Pero Jesús rompe los esquemas sociales y culturales a la hora de optar por un auténtico feminismo, incluso incorporando a las mujeres a su propia misión evangelizadora. Y fue una mujer, María Magdalena, la que dio a los discípulos la noticia de que Cristo había Resucitado.



Señor, te agradezco que hayas incorporado a la mujer a tu misión, a la construcción del Reino. En medio de un contexto totalmente machista, Tú optaste a favor del feminismo de una manera clara y contundente

Al igual que aquellas mujeres, todos los cristianos tenemos la obligación de contribuir, en la medida de nuestros medios, al sostenimiento de nuestra Iglesia, para que nuestros pastores puedan concentrarse en su misión de enseñar. Pero, ¡ojo!, que esa Palabra sea cónsona con el mensaje de Cristo.

JUEVES

“ ¿Quién es este, que hasta perdona pecados? ”




Los protagonistas de esta escena son dos hombres y una mujer. 

El fariseo se recrea en recoger la basura y el estiércol del pasado de la pecadora para tirárselo a la cara: “Es una prostituta”.
 En cambio a Jesús no le interesa para nada lo que ella ha sido sino lo que ella está llamada a ser: “puede ser una santa”. Es interesante la pregunta de Jesús al fariseo: ¿Ves esta mujer? Porque tú no la has visto. Sólo has visto sus pecados, su miseria, su pasado.

Segun san Lucas 7, 36-50 


En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. 

Esta mujer, desde que ha entrado en esta casa, no ha dejado de sorprenderme con mil detalles de afecto y de cariño: Me ha lavado los pies con un perfume exquisito. Y no lo ha derramado a cuentagotas, sino que ha roto el frasco y me lo ha derramado del todo, sin reservarse nada.

En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. 

Esa mujer tiene un gran corazón; esa mujer con sus besos, su ternura, sus mil detalles, es una afrenta y acusación para ti que, al entrar en tu casa, ni me has saludado, ni me has ofrecido agua para lavarme; eso que se hace en todas las casas con los invitados. Realmente has sido un grosero. Esa mujer ha demostrado mucho amor y por eso se le han perdonado sus muchos pecados.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que que lo está tocando, pues es una pecadora». 

 Jesús respondió y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». El contestó: «Dímelo, maestro». Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. 

¿Cuál de ellos le mostrará más amor?» Respondió Simón y dijo: «Supongo que aquel a quien le perdonó más».

Nos pone delante dos actitudes ante Dios. Uno con una actitud autosuficiente, eso le dificultad alcanzar el reino de Dios e incluso recibir el favor de Dios, que ya cree poseer; y la otra por su postura humilde, su arrepentimiento, su amor, consigue el perdón y el don de Dios.

 Le dijo Jesús: «Has juzgado rectamente». Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. 

Tú no mediste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco». 

El amor y el perdón se implican mutuamente, como nos recuerda la Sagrada Escritura: “el amor cubre multitud de pecados” (1 Pe 4,8). Ante Dios todos somos deudores y todos hemos recibido el perdón desde la gratuidad. Es necesario comenzar por reconocernos pecadores, necesitados y no merecedores del mismo.

 Y a ella le dijo: «Han quedado perdonados tus pecados». Los demás convidados empezaron a decir entre ellos: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?». 

 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».


Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida.

MIERCOLES

Solo protectar y mas protectar por todo y olvidando que el mundo fue creado por Dios.....dueño y Señor de todo.

“ ¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ”




evangelio según san Lucas (7,31-35)

 En aquel tiempo, dijo el Señor: «A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes? 

La queja de Jesús que refleja el evangelio proclamado es esa indiferencia de sus contemporáneos al no reconocer las llamadas de Dios a través de las personas y de los sucesos:

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de: “Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”. 

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: “Tiene un demonio”; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. 

Como los coetáneos de Jesús solemos rechazar las insinuaciones de Dios, tanto a la penitencia de Juan como la condescendencia de Jesús. Pero la llamada insistente de hoy es acoger el Amor, el sabio designio de Dios.

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».



Miremos a lo esencial: en el corazón del hombre Dios ha puesto el Amor, la eternidad. Por eso Pablo dice de la caridad que " permanece", es lo único que permanece eternamente. 

MARTES

“ A ti te lo digo, levántate ”



En el Evangelio de hoy nos aparece la compasión del Señor, siente lástima, condolencia y ternura por la viuda que ha perdido a su hijo y por eso quiere realizar el prodigio de devolver a la vida al muchacho. La compasión lleva a intervenir al Señor.

según san Lucas 7,11-17 

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. 

sin embargo, el corazón de esta narración no es el milagro, sino la ternura de Jesús hacia la mamá de este chico. La misericordia toma aquí el nombre de gran compasión hacia una mujer que había perdido el marido y que ahora acompaña al cementerio a su único hijo. Es este gran dolor de una mamá que conmueve a Jesús y le inspira el milagro de la resurrección.

 Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo: «No llores». 

Luego, tocando el féretro, hace que el cortejo se detenga. Nadie le ha pedido nada. Nadie cree que Jesús pueda devolver la vida al muchacho y la alegría a su madre. Hoy, lo único que funciona es la compasión. A Jesús, a Dios, le puede la compasión. Ni la muerte ni el pecado son tan fuertes como la misericordia.

 Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: 

«¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!». ´

En esta victoria sobre la muerte, veamos el poder de Jesús para superar las muertes cotidianas que nos hunden en la desesperanza. Cuando, en cualquier circunstancia, pensamos que no hay nada que hacer, hagamos resonar en lo interior su palabra: Yo te lo ordeno, levántate.

 El muerto se incorporó y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo.»

 Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante.


Nosotros también como el hijo de la viuda de Naím podemos escuchar la voz de Cristo que nos invita a levantarnos de nuestras postraciones, abatimientos y desánimos. Si el corazón se deja tocar por Cristo, entonces su gracia se convierte en una fuerza transformante, que sana y restablece lo que estaba enfermo.


 LUNES

 “ Junto a la cruz de Jesús estaba su madre ”


Señor, Tú has sido el único que has podido elegir a tu propia madre. Y, lógicamente, la has elegido como Dios: la más bella, la más dulce, la más tierna, la más bondadosa, la más amable, la más misericordiosa. Y, al elegirla, has roto todos nuestros esquemas. No has ido ni a la sabia Grecia ni a la opulenta Roma sino a una aldea insignificante, a Nazaret, a una mujer humilde y sencilla. ¡Tú la miraste! Y, desde entonces, ya no ha sucedido en este mundo nada más bello como esa mirada.

Ayer contemplábamos la cruz como señal inequívoca del amor de Dios a los hombres. Hoy la Iglesia contempla a "María iuxta crucen Jesu". Así María, es la primera que sufriendo con su Hijo moribundo en la cruz, cooperó de un modo absolutamente especial en la obra del Salvador.

según san Juan 19, 25-27 J

unto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. 

 Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: 

«Mujer, ahí tienes a tu hijo». 

María, mujer del dolor, madre de los vivientes, Virgen junto a la cruz, donde se consuma el amor y brota la vida nos acompaña en nuestro caminar, y junto al discípulo amado y en él a toda la Iglesia, nos propone la belleza de este estilo de discípulado no exento de encrucijadas de dolor pero lleno de una inmensa confianza y ternura en medio del misterio del dolor presente en el corazón de cada uno de nosotros.

 Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». 

 Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.



Que no se te escape este día sin hacer un alto y contemplar el misterio del dolor y del sufrimiento delante de la cruz.... con mirada de madre.


 DOMINGO

“ Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo ”



del santo evangelio según san Juan 3, 13-17 

Esta frase, aunque breve, lo dice todo. Nos habla de un amor inmenso, un amor que no se queda en palabras, sino que se entrega. Dios no se quedó viendo desde lejos el sufrimiento del mundo, no se desentendió de nuestros pecados, nuestras heridas, nuestras luchas... Al contrario, envió a su propio Hijo, no para condenar, sino para salvar. No para castigar, sino para sanar. Y esto es algo que debemos recordar siempre: Dios no vino a aplastarnos con un juicio, sino a levantarnos con su misericordia.

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 

 Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. 

Jesús también hace referencia a la historia de Moisés levantando la serpiente en el desierto. Era una historia que los judíos conocían bien: cuando el pueblo fue mordido por serpientes venenosas, Dios le dijo a Moisés que levantara una serpiente de bronce en un palo, y todo el que la mirara, se curaba. 

 Así también —dice Jesús— Él será levantado, en la cruz. Y todo el que lo mire, con fe, con confianza, encontrará la salvación. Porque mirar a Jesús crucificado no es solo ver un hombre sufriendo, es reconocer el amor más grande: el de quien da la vida por sus amigos.

 Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. 

 Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».

En este domingo, el Señor nos invita a levantar la mirada hacia Él. A no quedarnos atrapados en la culpa, el miedo o el dolor. Nos dice a cada uno y cada una de nosotros: “Yo estoy aquí, no para condenarte, sino para salvarte. Mírame, confía en mí, y vivirás.”


A veces, podemos tener una imagen de Dios equivocada, como si fuera un juez severo que está esperando que fallemos para castigarnos. Pero este Evangelio nos recuerda que el corazón de Dios es amor. Que Jesús vino a mostrarnos el rostro compasivo del Padre, un Dios que perdona, que espera, que nos da nuevas oportunidades.