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viernes, 6 de marzo de 2026

VISITAS AL CRISTO DE MADINACELI 2026

Ayuso y Almeida participan en el tradicional besapiés al Cristo de Medinaceli junto a miles de fieles en Madrid



 Almeida participa en el besapiés al Cristo de Medinaceli y pide “paz, salud y empleo para Madrid”



 El alcalde acude a la basílica madrileña en el tradicional acto del primer viernes de marzo, que reúne cada año a miles de fieles





El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha participado este viernes en el tradicional besapiés al Cristo de Medinaceli, una de las celebraciones religiosas más multitudinarias de la capital que se celebra cada primer viernes del mes de marzo. 



 Durante su visita a la Basílica de Jesús de Medinaceli, el alcalde ha trasladado a la imagen sus “deseos de paz, salud y empleo en estos tiempos difíciles”, así como su esperanza de que la sociedad alcance “un mejor entendimiento del que estamos teniendo


La presidenta regional  de Madrid



y el alcalde de Madrid 




han acudido a la Basílica de Jesús de Medinaceli en el primer viernes de marzo para venerar al Nazareno.


Frente al Cristo de Medinaceli, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha recordado la importancia de saber de dónde venimos y de mantener vivas las tradiciones que nos conectan con la historia y la fe de Madrid.



 Además, ha lanzado un mensaje contra las injusticias, los abusos y la explotación de mujeres y niñas obligadas a casarse contra su voluntad.



Una tradición profundamente arraigada en Madrid 

El besapiés al Cristo de Medinaceli es una de las tradiciones religiosas más arraigadas entre los madrileños, congregando cada año a miles de fieles que acuden al templo para rendir homenaje a la imagen del Nazareno. 



 Durante toda la jornada, devotos y visitantes forman largas colas para participar en el acto de veneración, considerado por muchos como uno de los momentos más simbólicos de la religiosidad popular madrileña. 

 Acompañado por el concejal del distrito Centro, Carlos Segura, el alcalde se ha sumado a esta tradición que se repite año tras año en la capital.



El Cristo de Medinaceli, símbolo de devoción popular

 La Basílica de Jesús de Medinaceli alberga la popular imagen del Cristo de Medinaceli, un Nazareno del siglo XVII que se ha convertido en una de las figuras religiosas más veneradas en Madrid.

 El templo se levanta sobre el antiguo convento de los trinitarios descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación, y a lo largo de los años ha consolidado su papel como uno de los principales centros de devoción de la ciudad. 

 Cada primer viernes de marzo, miles de personas acuden al besapiés con la tradición de formular tres peticiones al Cristo de Medinaceli, una costumbre profundamente arraigada entre los fieles madrileños.

PRIMER VIERNES DE MARZO EN MADRID

Miles de devotos se citan este viernes en el tradicional besapiés de Jesús de Medinaceli: "Pedimos lo de siempre, salud"

La Basílica del 'Señor de Madrid' ha abierto sus puertas desde las 00.00 horas para agilizar el paso de los fieles



 Miles de personas se citan este primer viernes de marzo, festividad popular de Jesús de Medinaceli, en torno al templo que alberga la imagen de este Nazareno para participar en el tradicional besapiés de la imagen del considerado 'el Señor de Madrid'. 


 El templo ha abierto sus puertas a las 00:00 horas de este 6 de marzo para facilitar que los fieles puedan acceder a su interior y se cerrará tras el pase del último devoto. Además, se celebrarán misas a las horas en punto, según el programa de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. 

 La Reina Sofía acudirá al templo en representación de la Casa Real, como suele ser habitual cada año. También lo harán el alcalde, Martínez-Almeida, y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. 

 "Pedimos lo de siempre, salud", confiesan algunas devotas a las puertas de la iglesia, en el programa Buenos Días Madrid. Algunos fieles llevan dos semanas haciendo cola para ser los primeros en acceder al recinto, aguantando -como ocurre este día- la lluvia y el frío en la calle. 


 


Según datos de la Policía Municipal de ediciones anteriores, la afluencia de fieles en el templo coincidiendo con el primer viernes de marzo suele rondar las 300.000 personas, cifra que se eleva hasta el millón que acompañan a esta imagen de Cristo en la procesión que protagoniza en Semana Santa. En los primeros viernes de marzo pasados, los devotos han llegado a protagonizar una fila de hasta un kilómetro de longitud a la espera de poder entrar en la basílica para ver la imagen en esta fecha.

 La Basílica de Jesús de Medinaceli es una de las cinco basílicas que existen en Madrid, famosa por albergar la imagen del Cristo de Medinaceli, un cristo nazareno del siglo XVII de gran devoción entre los madrileños. El templo, declarado basílica menor por el papa Pablo VI en 1973, se levanta sobre el antiguo Convento de trinitarios descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación. Es la sede canónica de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.

La reina Sofía cumple con el rito de venerar el primer viernes de marzo al Cristo de Medinaceli.


La madre del Rey ha llegado a las inmediaciones de la iglesia sobre las 12 del medio día y, al salir del coche, ha saludado con la mano a algunas de las miles de personas que, a pesar de la lluvia y el frio, hacían cola para cumplir con la tradición que consiste en besar el pie de la talla de madera que representa al Cristo y, al tiempo, rogarle su intercesión . Ya dentro de la iglesia y mientras el órgano interpretaba los acordes del himno nacional, la reina Sofía ha avanzado por la nave central entre los aplausos y de los fieles, muchos captando la escena con su móvil, que habían conseguido entrar los primeros.



Cumpliendo con la tradición centenaria de la familia real, pero como acto de carácter privado dado el contenido religioso, la reina Sofía ha sido la encargada de acudir, este viernes, el primero de marzo en tiempos de Cuaresma, al tradicional besapié a la imagen del Cristo de Medinaceli que se venera en la iglesia del mismo nombre ubicada en Madrid, a escasos metros del Congreso de los Diputados. La madre del Rey, que vestía de alivio luto, traje pantalón negro, camisa blanca y foulard blanco y negro, ha llegado en coche hasta las puertas del templo.



El año pasado fue el Rey quien cumplió con el rito religioso como hizo en 2024 y 2018, mientras que en otros primeros viernes de marzo, la encargada de mantener la tradición, como en esta ocasión, ha sido su madre, la reina Sofía y también, la infanta Elena. En 2004, a dos meses de su boda, el entonces príncipe acudió con su prometida Letizia Ortiz; la actual reina, que no oculta su laicismo, no ha vuelto al templo.

JESÚS DE MEDINACELI II

SIGUE SU HISTORIA


Durante la Guerra Civil, el día 13 de marzo de 1936 los devotos y vecinos del convento lograron impedir que la imagen fuera destruida por un piquete de revolucionarios.

El 17 de julio los frailes ocultaron la imagen en una caja de madera, y envuelta en sábanas, en los sótanos del convento.

 Alojándose en el mismo el batallón republicano conocido con el sobrenombre de "Margarita Nelken", y para mitigar el frío del invierno madrileño que allí padecían sus tropas, al buscar unas tablas para calentarse se encontraron con la sorpresa de la caja que contenía la sagrada imagen... Al comprobar Juan Manuel Oliva, jefe del batallón, "a las cuatro de la tarde" que se trataba del Cristo de Medinaceli, no sólo por motivos artísticos, sino también religiosos, entregó la imagen a la "Junta del Tesoro", que la trasladó bien pronto a la ciudad de Valencia, concretamente al Colegio del Patriarca.

 En marzo de 1938 fue transportada a Barcelona y desde allí , el día 3 de febrero de 1939, fue trasladada con todo el Tesoro Artístico a la ciudad suiza de Ginebra, a la que llegó el día 12 de febrero

.Jesús de Medinaceli a su regreso de Ginebra

Cuando terminó la guerra y fue recuperado el Tesoro, Don Fernando Álvarez de Sotomayor, representante del nuevo Gobierno español, consiguió que la imagen del Cristo saliera de Ginebra el día 10 de mayo de 1939, siendo esperada con toda devoción en Pozuelo de Alarcón, pueblo cercano a Madrid.
 Allí fue recibida con honores militares y de ella se hizo cargo la Junta de la Real Esclavitud, llevándola a Madrid, momentáneamente al monasterio de la Encarnación.
La víspera de la festividad de San Isidro, el día 14 de mayo, todo el pueblo de Madrid se organizó en solemne procesión acompañando la imagen hasta el altar de su templo en el que siguió recibiendo el culto y la veneración de multitud de devotos.



Siempre, pero sobre todo los viernes del año, y de forma multitudinaria el primer viernes de marzo, son incontables las personas que acuden a venerar al Cristo de Medinaceli, para lo que han de aguantar largas horas de espera y de incomodidades aún climatológicas, hasta conseguir besarle el pie y formularle las tres peticiones rituales.

La procesión  que a las siete de la tarde comienza a recorrer las calles de Madrid con la imagen del Cristo el Viernes Santo y que organiza la "Archicofradía Primaria nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno" es espectacular y en ella son muchos los que le expresan sus muestras de devoción, agradecimiento y sacrificio de múltiples maneras, rozando algunas de ellas hasta los límites de lo esperpéntico a veces, y otras, de los sacrificios cruentos.

Los viernes son días especiales para venerarla.
Recibe culto en la Iglesia de los RR.PP. Cacpuchinos de la Calle Jesús de la capital. Preside el templo desde su camarín.



El Papa Pablo VI el día 1 de septiembre de 1973 elevaría a Basílica Menor la iglesia de Nuestro Padre Jesús.

LA IMAGEN

Representa el momento en que Pilatos, dirigiéndose al pueblo judío, le dice: "Ecce Homo, he aquí al Hombre".


La imagen de Jesús tiene una altura 173 cm y fue elaborado en talleres sevillanos hacia el siglo XVII.
 Es de talla completa pudiendo ser presentado sin vestir, constando entonces de un paño de pureza.
 Tiene una mirada que refleja un gran sufrimiento así como una gran paciencia.
 La talla está encorvada por el dolor de espalda producido por la flagelación .



. La imagen tiene una cabellera tallada a pesar de que no se muestre al estar tapada por la "artificial" que se le pone.
 La imagen consta de un gran ajuar compuesto por más de treinta túnicas entre las que destacan una de 1846, regalada por el rey Francisco de Asís y otra de 1883, regalo de la Duquesa de Medinaceli.



 Para las grandes ocasiones como el primer viernes de Marzo o la procesión, Jesús luce una corona de oro macizo de medio kilo de peso con piedras preciosas incrustadas, regalo de los joyeros madrileños en la década de los cincuenta.

PRIMER VIERNES DE MARZO I

Miles de fieles madrileños acuden a la tradicional cita del primer viernes de marzo para venerar y dar culto a la imagen del Cristo de Medinaceli, en la Basilica de los PP. Capuchinos de Madrid.


Las puertas se abren a las 11.30 de la noche anterior para dar paso a los fieles que esperan en las puertas del templo para besar los pies  del Cristo, rezarle y participar en la Eucaristía.


Durante todo el día se celebran 30 Eucaristías, empezando la primera a las 12 de la noche.
La inmensa cola empieza a formarse a lo largo de la semana anterior, es admirable la devoción de los madrileños, a su Jesús de Medinaceli.
La imagen de Jesús de Medinaceli pertenece a la Escuela Sevillana del taller de Juan de Mena o alguno de sus discipulos, tallada en la primera mitad del s. XVII en Sevilla.
Fue llevada por los Capuchinos a Mehdía -Marruecos- para culto de los soldados españoles.
La imagen representa el momento en que Pilatos, dirigiéndose al pueblo judio, le dice: "he aquí al Hombre"
En 1681, cae prisionera de los moros,la arrastran por las calles de Mequinez, y la rescatan los Trinitarios llegando a Madrid en el verano del 1682.
Ese mismo año se organiza la primera procesión a la que asiste el pueblo fiel, la nobleza y casa real.
Desde entonces todos los años, en el peregrinar del primer viernes de marzo, asiste algún miembro de la familia real a rezar a Jesús de Medinaceli.
                                     El rey en el 2004.

viernes, 1 de marzo de 2024

JESUS DE MEDINACELIS 2024 EN MADRID

 El primer viernes de Marzo de cada año tiene lugar su multitudinario besapiés, al que acuden miles de fieles para besar los pies de la imagen del Jesús de Medinaceli en Madrid. 

Durante toda la jornada del 1 de marzo de 2024 los devotos se acercan a la Basílica de Jesús de Medinaceli para realizar el tradicional besapiés y venerar a la figura, a la que se atribuyen propiedades milagrosas


La Basílica de Jesús de Medinaceli,
 es una de las cinco basílicas que existen en Madrid, famosa por albergar la imagen del Cristo de Medinaceli, un cristo nazareno del siglo XVII de gran devoción entre los madrileños. 
Cada año, el primer viernes de marzo, se celebra un popular besapiés de la imagen. 




 El templo, declarado basílica menor por el papa Pablo VI en 1973, se levanta sobre el antiguo Convento de trinitarios descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación. Es la sede canónica de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. Actualmente está regida por una comunidad de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. 

 Como todos los años, el primer viernes de marzo, al menos desde hace un siglo, se ha convertido por tradición en el día en que los devotos de esta talla se concentran para rezar y pedir ante la imagen de Jesucristo. 

Y Jesús tocó el suelo de Madrid, haciéndose humilde, para que todos nos podamos postrar ante su sagrada imagen, venerándole con el tradicional gesto del besapié.



Y es un momento para que los curiosos, también, se crucen con algún miembro de la Familia Real española. Porque desde hace décadas los Borbones cumplen con la tradición de besar el pie izquierdo del Cristo. Los allí presentes esperan encontrar a la Reina Doña Sofía, la que más años ha venerado al Cristo, sin embargo, este 2024 les esperaba una sorpresa. 

Felipe VI se encomienda al Cristo de Medinaceli el día de su adoración 

Felipe VI ha retomado la tradición que durante más de 300 años han llevado a cabo los miembros de la casa real.

El Rey renovó el vínculo de la Casa Real con esta talla histórica de Madrid tras seis años de ausencia 

 Pasaban las diez de la mañana cuando el sol comenzaba a templar en la plaza Jesús 2, de pronto, un coche oficial se detenía a la entrada de la Basílica del Cristo. De él, para alegría de los curiosos, descendía Felipe VI. Dentro de la iglesia, atestada, muchos devotos esperaban y se giraban para mirar curiosos quién había llegado. 


El Jefe del Estado saludó a los presentes y entró en el templo bajo los acordes del himno de España interpretados por el órgano de la iglesia. 







Como todos los años, un miembro de la familia aristocrática Medinaceli le esperaba dentro para recibirle. Felipe VI besó el pie izquierdo del Cristo, renovando su compromiso con la talla y con la tradición madrileña. 







 Habían pasado seis años desde la última vez que el Rey cumplió con la tradición. Fue en 2018 cuando el Monarca se personó por última vez ante el Cristo. Desde entonces, la Reina Sofía le ha representado todos los años. Doña Letizia sólo acudió en una ocasión. Fue en marzo de 2004, antes de su boda con Felipe VI.



El rey luce la medalla de esclavo de honor de la hermandad 

La visita, de unos veinte minutos, se ha completado con un encuentro en la sacristía con los padres capuchinos y algunos miembros de la Cofradía de Jesús de Medinaceli. El rey ha lucido el cordón con la medalla de esclavo de honor que la hermandad le concedió en 2018. 

 A la salida de la basílica, situada cerca del Congreso de los Diputados, las personas congregadas en el exterior han vuelto a vitorear al monarca, que se ha acercado a saludar a algunas de ellas antes de montar en el coche oficial para acudir a otro acto.

Eucaristia en la Basilica

Desde las 00h y hasta que pase el último fiel de la fila, se celebrarán Eucaristías en la Basílica a cada hora en punto, y las confesiones tendrán lugar en la cripta. ¡¡Feliz Primer Viernes de Marzo a todos, esclavos y devotos de Jesús de Medinaceli!!


Almeida asisten al tradicional Besapiés del Cristo de Medinaceli

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha visitado hoy la Basílica del Cristo de Medinaceli para honrar la tradición del besapiés que se realiza cada primer viernes del mes de marzo y que, en esta ocasión, tiene un significado especial ya que el alcalde ha sido reconocido como ‘esclavo de honor de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli’.



Acompañado por el concejal-presidente del distrito de Centro, Carlos Segura, el alcalde ha pedido hoy al Cristo “por las víctimas y los familiares del 11M” que sufrieron “aquel trágico y dramático atentado” en la capital, del que se cumplen este mes 20 años. Almeida no ha querido olvidarles en esta efeméride y ha pedido “para que los llevemos siempre en nuestro recuerdo y para que guíen nuestro futuro en paz como sociedad”.



El alcalde se ha mostrado “profundamente orgulloso” por el significado de la distinción que ha recibido y por hacerlo “representando a todo el pueblo de Madrid”, según ha afirmado tras recoger la medalla de manos del hermano mayor de la Archicofradía, Miguel Ángel Izquierdo. La Archicofradía de Jesús de Medinaceli, ha recordado Almeida, cuenta con la Medalla de Oro de la ciudad de Madrid “por la extraordinaria labor que hace no sólo desde el punto de vista apostólico, sino desde el punto de vista asistencial, realizando una labor social muy digna de elogio”. Visita de Felipe VI


JESÚS DE MEDINACELI DE MADRID

NUESTRO PADRE JESÚS DE MEDINACELI      "EL SEÑOR DE MADRID"

Jesus de Medinaceli
La imagen del Cristo es de la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura. Fue tallada en Sevilla, lo que explica que su iconografía es la correspondiente a los Cristos llamados "de la Sentencia"

SU HISTORIA

En 1614, España llevó a cabo la conquista de la fortaleza norteafricana de La Mámora (actual Mehdía), perteneciente al reino de Fez, que desde el siglo XVI se había convertido en un nido de piratas berberiscos y a la que se rebautizó como San Miguel de Ultramar.

Para cuidar de la atención espiritual de los soldados españoles se reconvirtió en iglesia cristiana a una mezquita de la citada plaza fuerte, cuya atención fue encomendada a los Franciscanos, quienes en 1645 fueron reemplazados por frailes capuchinos. Poco tiempo después el templo resultó destruido por una explosión en uno de los numerosos ataques perpetrados por los musulmanes, lo que obligó a su reconstrucción.

 Para reponer cuanto era necesario, se enviaron desde la Península distintos enseres, entre ellos una imagen de Jesús Nazareno que, en principio, estaba destinada al convento sevillano de los capuchinos y llegó a La Mámora entre 1665 y 1688.

 La imagen se realizó por encargo de la comunidad de los Padres Capuchinos de Sevilla, quienes la llevaron a la colonia española de Mámora en el norte de África.

 El día 30 de abril de 1681, Mámora cayó en manos de Musley Ismael y su ejército y la imagen del Nazareno fue también capturada y llevada a Mequínez.



La historia atestigua por orden expresa del Rey Muley, la imagen fue arrastrada por las calles de Mequinez en señal de odio contra la religión cristiana y hasta algunos aseguran que, como si se tratara de carne humana, fue arrojada a los mismos leones...




Fue vista por el Padre de la Orden de la Santísima Trinidad, Fray Pedro de los Ángeles, quien, arriesgando su vida y presentándose ante el mismo rey, solicitó el rescate de la imagen como si se tratara de un ser vivo.
 Se dice que el rey le permitió al padre trinitario custodiar la imagen, hasta que reuniera el dinero para su rescate, amenazándole que, de no hacerlo así, lo quemaría a él y a la imagen.

 El Padre General de la Orden mandó a los Padres Miguel de Jesús, Juan de la Visitación y Martín de la Resurrección que se encargaran de servir de mediadores en la solución del problema y estos lograron convencer al rey Muley de que tasara el rescate de la imagen pagando su peso en oro.


 La leyenda asegura que la balanza se equilibró exactamente cuando se acumularon treinta monedas. Una y otra vez efectuada esta operación, el resultado fue siempre idéntico, con lo que el recuerdo del episodio evangélico en el que Cristo mismo apareció valorado en esas 30 monedas resultaba milagroso.

La primera advocación popular con la que consta que fue invocada la imagen del Cristo fue la de "Jesús del Rescate".




La imagen, ya rescatada, pasó después a Tetuán, de allí a Ceuta, y por Gibraltar a Sevilla, hasta llegar a Madrid en el verano de 1682.

 Llega con fama de milagrosa. Ese mismo año se organiza la primera procesión a la que asiste el "todo Madrid", pueblo fiel, nobleza y casa real.
Desde entonces todos los años, en la gran romería del primer Viernes de marzo, asiste algún miembro de la familia real a rezar al Nazareno.



La imagen se deposita en el convento de los Padres Trinitarios Descalzos, junto al que en 1689 se le erigió una capilla, donación de los Duques de Medinaceli.

 A consecuencia del decreto de Desamortización firmado por Mendizábal en 1836, la imagen volvió otra vez a peregrinar por Madrid, en esta ocasión hacia la iglesia de San Sebastián en la que permaneció diez años cuando, gracias a la influencia del Duque de Medinaceli,

Archivo:Iglesia de San Sebastián (Madrid) 01.jpg Iglesia de San Sebastian

volvió a la capilla del antiguo convento de Trinitarios, regentado entonces por las Religiosas Concepcionistas de Caballero de Gracia y después por las Agustinas y las Carmelitas de Santa Ana.

Fue en 1890 cuando, al derribarse el convento de los Capuchinos de San Antonio del Prado, sus patronos, los duques de Medinaceli, pensaron instalar definitivamente en su nueva capilla la imagen del Cristo. Esto aconteció el día 8 de julio 1895, interviniendo en la donación la Duquesa Madre de Medinaceli Doña Casilda Salabert y Arteaga.