YA ES SEMANA SANTA

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miércoles, 3 de enero de 2024

Y SE POOSO SOBRE EL

 

Oración preparatoria 

 Concédeme la gracia, Señor,de dejarme ver por ti y aprender a verte. 

 Del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34

 Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.” Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel”. Y Juan dio testimonio diciendo: “He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.” Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. 


 Palabra del Señor. 

  El Evangelio que nos propone la Iglesia para hoy tiene dos momentos, el primero – que se leyó ayer, en el que Juan reconoce lo que no es y acepta lo que es – y el segundo, el de hoy, en que Juan ve a Jesús ir hacia él. Es de notar que Jesús ya había visto a Juan, razón por la que se acercaba a éste, pero lo que importa es lo que el evangelista plasma: el encuentro de dos miradas, momento en el que Juan exclama “Éste es el cordero…”. 

 Piensa en esos momentos en que, por la calle, centro comercial o algún otro sitio, te encuentras a un familiar o amistad, seguramente le reconoces a distancia o probablemente cuando está muy cerca de ti; y, seguramente, con el pensamiento o en voz alta dices “si es xy persona…”- sea agradable o no la persona que te encuentres – lo que pienses o digas parte de una mirada. 

 En este contexto, Dios quiere intercambiar miradas contigo.Descubre la belleza de la vida en sus ojos, en los ojos de quien te encuentras y con quienes compartes momentos de tu vida. Supera el temor de ver en los demás su dignidad de hija (o) de Dios, y deja que los demás vean que eres hija (o) de Dios. Dirígele tu mirada a Jesús y a cuantos encuentras en tu camino. Dios se encarnó porque en su inocencia quiere que le veas sin temor, y que reconozcas cuanto te ama, quiere encontrarse contigo, Él te ve y quiere que le veas.







martes, 2 de enero de 2024

NO SOY EL MESIAS

Del santo Evangelio según san Juan 1, 19-28 

 Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?”. Él reconoció y no negó quien era. El afirmó: “Yo no soy el Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?”. Él les respondió: “No lo soy”. “



Sólo delante de ti, Señor, encuentro mi verdadera identidad. Tú me conoces en lo más hondo y esperas que brote lo mejor que hay en mí. Ante ti, Señor, no hay máscaras, no hay apariencias, sino un encuentro auténtico, cara a cara. Así me quiero presentar a ti en esta oración. 

 Así también me quiero presentar a los hombres, cuando me pregunten quién soy. Jesús, por el bautismo Tú me has llamado a ser un hombre o una mujer que predica tu venida, que anuncia tu nombre sin reservas, que busca preparar el camino para que te encuentres con tantas personas a mi alrededor. 

 Hoy quiero ser como Juan Bautista. En mi casa, en el trabajo, incluso en mis tiempos de descanso, quiero confesar mi fe con obras. Quiero que todos escuchen tu voz por medio de mi testimonio de caridad, de alegría, de esperanza, de entrega, de honestidad… Habla, Señor, a mi corazón, para que descubra qué quieres de mí para este día. Habla también a través de mí a todas las personas que me encuentre en mi camino.

oracion

Señor, tú me sondeas y me conoces, Tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso. Te das cuenta si camino o descanso, y todos mis pasos te son familiares. Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: Tú conociste hasta el fondo de mi alma, y nada de mi ser se te ocultaba. Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; examíname y conoce lo que pienso; observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno. Amén. (Del Salmo 139)

viernes, 29 de diciembre de 2023

ENCONTRAR AL NIÑO JESÚS


 Del santo Evangelio según San Lucas 2,22-35 



 Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, 

Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos, luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

 El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. 

 Palabra del Señor. 

En esta octava de Navidad el Evangelio invita a llevar a Jesús a los demás, para que tengan un encuentro personal con Cristo y pongan sus vidas en las manos de Dios, como lo hizo el anciano Simeón: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz”. 

 ¿Llevar a Jesús a los demás? Es válida la pregunta de cómo hacerlo, y la respuesta depende de nosotros, basta que reconozcamosnuestra dignidad de hijos de Dios, nos acerquemos a los sacramentos – como el hijo pródigo que retorna a la casa del Padre -, que vivamos cada día dando lo mejor de nosotros, siendo agradecidos, llevando esperanza y sonrisas a los corazones tristes. 



Esto es lo que hicieronsan José y la Virgen María, como hijos de Dios, se presentaron en el templo y consagraron al niño Jesús, llevaron esperanza y alegría a Simeón y Ana (Lc 2, 22-40).

 Llevar a Jesús es tan fácil, que basta recordar las palabras atribuidas a san Francisco de Asís, con quien nace la tradición del pesebre:”predica el Evangelio en todo momento y si es necesario usa las palabras” 

Concédeme la gracia, Señor,de encontrarme contigo. 

jueves, 28 de diciembre de 2023

LA PUREZA DE LOS INOCENTES


 Del santo Evangelio según Mateo 2, 13-18 

 Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.

 Vengo ante ti para hablar con un amigo, con un hermano. Quiero tener un auténtico encuentro al grado de olvidarme de mí y servirte solo a t 

Es extraño ver, entre la alegría de la navidad, el egoísmo y la ira de un hombre cegado por la maldad. Los santos inocentes aparecen, en medio de este ambiente de gozo, para no olvidar el dolor de los hombres cuyos llantos no han sido escuchados. 

 Podemos formarnos, entre regalos y adornos, entre amistades y comidas, una esfera o una burbuja en donde nos aislamos de todo sufrimiento ajeno. Se trata de un dolor silencioso que puede estar a nuestro lado. ¿Quién hace caso de este sufrimiento en medio de la navidad? 

 Dios da el ejemplo. Nos acompaña como la luz entre las tinieblas. Por eso se ha encarnado. Se ha puesto a lado de los que sufren y se desesperan, trayendo la esperanza a los que, a lo largo de toda la historia, han llevado el nombre de inocentes. 

 Aunque no sepamos quién es el inocente que sufre en silencio podemos acompañarlo ¿Cómo hacerlo? Intercedamos ante Dios por los que llevan el nombre de inocentes para que puedan ser Santos inocente 

miércoles, 27 de diciembre de 2023

RESUCITEMOS EN LA FE

Del santo Evangelio según san Juan 20, 2-9 

 El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.  




El Evangelio que hoy meditamos pareciera estar fuera de lugar, estamos en la celebración de la octava de navidad y la liturgia nos propone un evangelio sobre la resurrección. 

 Hoy la Iglesia nos pone como ejemplo de santidad a san Juan evangelista. Juan era joven inquieto, que nunca se conformaba, que siempre quería estar lo más cerca posible de su amigo Jesús, pero lo más importante, fue un joven que supo entender muy bien lo que significa nacer de nuevo. 

 Durante estos últimos tres días hemos estado celebrando nacimientos. En primer lugar, el de nuestro Señor, en segundo lugar, ayer celebrábamos el martirio de san Esteban, que es el nacimiento al cielo del primer hombre que dio la sangre por Cristo, y por último, hoy celebramos el nacimiento en la fe con san Juan. 

 Juan amaba tanto al Señor, que apenas supo que había resucitado, salió corriendo sin importar que lo apresaran en el camino por ser seguidor de Jesús. Su “nuevo nacimiento” en la fe lo está viviendo en este relato evangélico con la fuerza de la alegría que produce una experiencia real y cercana con Jesús como mejor amigo. 

 Jesús desea ardientemente que nosotros también tengamos ese nuevo nacimiento en espíritu. Hoy nos invita a que corramos en la fe. A lo mejor cojeamos un poco con una fe cansada y rutinaria, o puede ser que los “músculos” de nuestra fe se encuentren débiles y acalambrados. Para ganar este maratón el mejor entrenamiento es amar y dejarnos tocar por Dios para nacer de nuevo. 

 Al final de la carrera, según nos cuenta el Evangelio, Juan no vio al Señor al instante, pero vio sus signos y creyó ¿Cuántos signos nos ha dado a nosotros?

jueves, 21 de diciembre de 2023

DIOS UN REGALO

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45 

 En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel.  

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio 

Señor, ayúdame a experimentar la alegría de ser cristiano.

 Cuando eramos niños no había nada más emocionante que abrir un regalo. Descubrir que era algo que queríamos, a veces sin saberlo, nos llenaba luego de mucha alegría. Pero cuando el regalo no lo necesitábamos, la alegría simplemente no llegaba.


 San Juan Bautista se alegra en el vientre de su madre porque la Virgen María ha traído el mejor regalo para él, al Niño Dios. 

 El mundo nos hace creer que nuestra felicidad es el dinero, carros, hombres o mujeres, un buen trabajo, etc., pero al final todo eso, sin Dios, se queda en pura emociones, en un romper constantemente el envoltorio sin llegar al regalo, sin llegar a experimentar la verdadera felicidad, sin tener a Dios.

 Dios es el regalo de esta Navidad, su presencia en nuestra vida es lo que nos da la verdadera felicidad. No hay mayor regalo que Dios. Hay muchos que están buscando esta felicidad sin poderla encontrar, muchos que buscan a Dios sin saberlo. 

Los cristianos debemos llevar este regalo a los corazones de esas personas, sea un familiar, un amigo o un desconocido, porque este regalo es uno que se comparte, un regalo que es para todos. Sabemos que todo regalo se envuelve y Dios ha querido que yo sea el papel, soy yo quién convierte a Dios en regalo para otros, es Dios en mí para los demás. 

El lazo con que se presenta este regalo nos lo muestra la Santísima Virgen; es el lazo del servicio con amor, es entregarnos con amor a la necesidad del otro y así, en nosotros, las personas podrán tener “el regalo” en esta Navidad, podrán tener a Dios. Hagamos como María Santísima en esta Navidad y llevemos el regalo del Niño Dios adornado con el ejemplo de nuestra propia vida, un ejemplo de amor

martes, 18 de julio de 2023

JESÚS SIGUE LLAMADO

 ES JESÚS EL QUE LLAMA

Jesús podría el solo hacer muchas cosas pero desde que vivió en la tierra eligió sus colaboradores, los Apóstoles

Dios esta muy cerca de nosotros

Y en el siglo XXI sigue llamando a sus colaboradores.

Jesús nos llama porque quiere estar con  nosotros

En el Templo podemos encontrar cinco presencias de Nuestro Señor



1º A través de la Palabra de Dios

Son como vitaminas que Dios nos da. Muy positivo leer diariamente el Evangelio de día y que darnos con una frase de la lectura y reflexionar sobre ella.

Si diariamente asistimos a misa esta ,muy atentos

2º Presencia  en el Altar,  presencia Sacramental.

Estar en presencia del que ienea nutrirme con su gracia.



Un trozo de pan y una copa de vino que en el momento de la Transubstanciación se convierte en Cuerpo y Sangre de Cristo.

Que después lo comulgamos y Cristo esta dentro de nosotros..................convirtiéndonos en Custodia.

3 Presente en el Sagrario., lugar donde se deja a Cristo

Lugar de la Reserva, lugar donde se deja a Cristo para que nunca nos falte.

En el Sagrario, Cristo nos espera para estar con El un ratito. Ante el nos arrodillamos y adoramos al Amor de los Amores porque somos mendigos de su Amor. 

4º Presente en María, Ella la esclava del Señor.

Ella que ya le tuvo 9 meses en sus entrañas nos lleva a Jesús. 

5  Presente en el silencio. 

Vamos al templo para estar con Nuestro Señor y no los unos con los otros.

Si nos distraemos dejamos de lado al Señor



martes, 14 de febrero de 2023

PONEROS EN CAMINO

 Lectura del santo Evangelio según san Lucas (10,1-9)

 En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.



De dos en dos, para contarse por el camino la belleza de Dios y las maravillas que hace su misericordia. Setenta y dos para ir por todos los caminos. Así fueron, Cirilo y Metodio, cuya fiesta celebramos hoy, apóstoles de los pueblos eslavos en el siglo IX traduciendo a esta lengua la Palabra de Dios.


 Dios es optimista. Le espera la cruz en Jerusalem y él grita: "¡La mies es abundante!" La urgencia de la situación provoca un entusiasmo renovado: es preciso que se anuncie la palabra. Aprisa. Cueste lo que cueste. A Cirilo y Metodio, patronos de Europa, les acompañó esta pasión y celo por propagar la vida nueva que anuncia el Evangelio. 

 Al buen evangelizador, las estrategias les sobran, las maletas les estorban, los seguros les son inútiles. Mirad a los setenta y dos discípulos partir sin más certeza que la de ser portadores de paz y testigos de una noticia de gracia.

 La Iglesia del evangelio es una Iglesia inocente, tan absorta en la siega que se olvida de la cizaña, tan pacífica que se extraña ella misma de su audacia. Una Iglesia que solo tiene una palabra en los labios, un deseo en el corazón: "¡Shalom, paz a vosotros!" La mies es abundante, porque la paz de Dios ha de manifestarse. Y si la Iglesia tiene que vivir el Evangelio, es para salvar la cosecha. 

 Pidamos por esta vieja Europa que olvida fácilmente sus raíces evangélicas.


NOSOTROS


"¡Poneos en camino!" Id al mundo entero y proclamar el evangelio

Él cuenta con nosotros, para cristianizar la sociedad desde sus mismos cimientos, como lo hicieron los primeros cristianos y San Cirilo y San Metodio.

 Nada de quedarse quietos. La Palabra nos 'quema'. Los seguidores de Jesús no somos de sofá, somos de calle.

 ¡Hay que ponerse en camino! La gente necesita a Jesús Con el hermano el camino es más fácil, más llevadero.

En la predicación no debemos estar pensando en los resultados, las dificultades, en la victoria o en la derrota, en el éxito o en el fracaso; tenemos que tener como motor para nuestra vida, el vivir buscando y haciendo la voluntad de Dios

 Hay que jugársela por el Reino Envíanos a anunciar tu Reino ligeros de equipaje y con el corazón lleno de paz. Haznos a todos discípulos misioneros.

lunes, 13 de febrero de 2023

RECLAMAR UN SIGNO

 evangelio según san Marcos (8,11-13) 

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.



Lo tienen delante pero no lo ven. Están ciegos y no son capaces de descubrir que el propio Jesucristo es el mayor signo del cielo, obra del Padre que lo ha enviado. O no quieren verlo, que es peor. 

Hoy Jesús suspira profundamente. Su suspiro sabe a queja. Es asombrosa la paciencia infinita de Dios con su pueblo. Ahí están cuestionándole todo, pidiendo más pruebas, son la generación de la que hablaba el profeta Isaías: "miran y no ven". 

 Jesús expresa con este suspiro, con este gemido, todo el sufrimiento de Dios ante la cerrazón y la incomprensión a la que son sometidos sus caminos, infinitamente misericordiosos, en este mundo. 

En el fondo no dejamos a Dios ser Dios, queremos que diga, que actúe y que responda a lo que le pedimos.

 Y en cambio la fe es más dejarse hacer que hacer, es más contemplar con los ojos del corazón que con los ojos de ver. 

Seguimos sin enterarnos en que consiste la verdadera fe, que no está para sacarnos las castañas del fuego sino para darnos una mirada confiada sobre la vida y todo lo que en ella acontece. No hay más señal que Cristo: su muerte y resurrección nos ha abierto a vivir la vida con sabor de eternidad



NOSOTROS

Los fariseos quieren pruebas y a nosotros nos  sucede también- quieren que Jesús los asombre para no tener que caminar por el territorio siempre inexplorado de la fe sino por el camino trillado de la aprobación. 

Quieren un signo, un milagro, que ellos puedan aprobar invirtiendo así la carga de la prueba. No quieren un signo para creer, sino para que certifique su creencia. Jesús no se lo da. Con un suspiro, que es un lamento de fastidio, lo ha dicho todo.

Seguimos sin enterarnos en que consiste la verdadera fe, que no está para sacarnos las castañas del fuego sino para darnos una mirada confiada sobre la vida y todo lo que en ella acontece. No hay más señal que Cristo: su muerte y resurrección nos ha abierto a vivir la vida con sabor de eternidad.

La fe creer sin ver y lo que tenemos que pedir que aumente nuestra fe para poder seguir adelante en estos  tiempos  dificiles.



jueves, 9 de febrero de 2023

LAS MIGAJAS QUE TIRAN LOS NIÑOS

 Lectura del santo Evangelio según Marcos ( 7, 24-30) 

 Desde allí fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.

Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños


En el Evangelio de hoy continuamos con los encuentros con el Señor y las curaciónes. Nos relata el evangelista la intención del Señor de procurar pasar desapercibido, sin embargo, una mujer nos la describe como no creyente, pagana, se le acercó y comenzó a suplicar la curación de su hija. 

La respuesta dada por el Señor desconcierta, pero la mujer sigue insistiendo, echada a sus pies, rogaba por la curación de su hija. El Señor se olvida de su propósito de pasar desapercibido, deja sus planes, acoge, escucha y vuelve a hacer de su vida una entrega, sirve, libera, ama y destaca los valores de esa mujer. 

 Con profunda sencillez volvió a rogar para que le curara a su hija. 

Todo un ejemplo de oración de intercesión, un modelo de insistencia, una muestra de perseverancia y una pauta de confianza. En esa mujer fenicia de Siria, vemos reflejadas las características de la verdadera oración: fe, humildad, perseverancia y confianza. 


NOSOTROS

Este pasaje evangélico nos enseña a ser audaces en la oración, a pedir lo que realmente necesitamos, a hacerlo con fe, con una adhesión filial a Dios. A no abandonar, a seguir insistiendo. Esta es la fuerza de la oración: Todo es posible para el que cree. Y desde el encuentro con el Señor, desde la intimidad de la oración, disponer el corazón para aceptar la voluntad del Padre.

Señor, en este tiempo de oración contigo quiero que me des la fe de esta mujer cananea, la fe de una mujer que nunca ha estado en el templo de Jerusalén, ni sabe nada de los libros de la Biblia.

 Una mujer que pone su corazón y todo su ser en la plegaria; una mujer que ha rezado poniendo delante de ti su vida desgarrada por el dolor de su hija gravemente enferma. Dame, Señor, la gracia de rezar así, poniendo mi vida rota y maltrecha delante de ti.

sábado, 4 de febrero de 2023

ANDAN COMO OVEJAS QUE NO TIENE PASTOR

Lectura del santo Evangelio según Marcos (6, 30-34) 

 Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».  



Andaban como ovejas que no tienen pastor 


Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Los apóstoles tiene muy claro que no son los dueños del mensaje son los transmisores

Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». 


 La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. 

¿Cómo reaccionará Jesús? El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no solo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos». Los lleva a todos muy dentro de su corazón. Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor»: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. 

Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades. Y nosotros debemos de seer instrumentos en sus manos, que curen heridas, escuche y sepan dar amor y misericordia, como el hacía con todos.


NOSOTROS

Jesús no sólo a los suyos les muestra su ternura y compasión, sino también a "tantos que andan como ovejas sin pastor" les enseña todo lo necesario para saciarle su hambre más profunda con la verdad de Dios y mostrarle el camino que conduce a la Vida, meta y fin de toda existencia humana. 

Jesús invita a sus discípulos a descansar un poco. El descanso lo hacen con Él. “Yo seré vuestro descanso”. 

En realidad, descansamos cuando estamos con las personas que amamos: descansa el niño en los brazos de su madre y el amigo con el amigo y el esposo con su esposa. Y el hombre-varón y mujer- descansa con su Dios. “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti” (San Agustín). 

Como los apóstoles tenemos que enseñar lo que Jesus nos dice en el Evangelio con fe respetaremos la enseñanza de Cristo

Pero descansar en Dios no significa desentenderse de aquellos que no tienen descanso, de aquellos que sufren, que lo pasan mal. 

En el evangelio de hoy vemos que Jesús, al ver a la gente como ovejas sin pastor, “se le removían las entrañas”. No basta que se muevan nuestras manos, nuestros pies, si no se nos mueve antes el corazón. Decía a sus monjas San Vicente Paúl: “hermanas, más corazón en las manos”. Más corazón en las manos y en los pies, y en la cabeza y, sobre todo, más corazón en el corazón. Que el corazón más que un músculo del cuerpo sea un vehículo de amor.


miércoles, 1 de febrero de 2023

NO DESPECIAN A UN PROFETA MÁS QUE EN SU TIERRA

Evangelio según san Marcos 6,1-6 

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso?  

Treinta años vivió Jesús en Nazaret junto con su madre María y José, su esposo y padre adoptivo de Jesús. Y en todos estos años se acogió al silencio y a la reserva de una vida escondida. Es éste un gran Misterio, cómo el Hijo de Dios no reveló su personalidad divina, de forma que nadie de su pueblo pudo imaginar quién era Jesús y la misión que tenía acerca de la salvación de todos los hombre.
José y María no eran conocedores de estas grandezas por el diálogo y el roce cotidiano de sus vidas, sino por el anuncio de un ángel, primero a María y después a José. Cuando Dios manifiesta sus misterios, no hay más qué hablar, se sabe todo desde el interior y sólo queda adorar y dar vueltas en el corazón para más amar…

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor dirigiéndose a su pueblo, enseñó en la sinagoga, y los suyos se resistían, le salen sus prejuicios, lo conocen desde pequeño y eso no es una ayuda, resulta todo lo contrario, tienen dificultades para ver la presencia de Dios en Él, ¿no es el hijo de María? 


Una llamada grande para cada uno de nosotros, ¿si nos dejamos sorprender por Dios?, ¿si percibimos su presencia en lo cotidiano de cada día?, ¿si tenemos mirada de fe ante los acontecimientos?, ¿acogemos su Palabra? ¿lo escuchamos? ¿nos dejamos interpelar por Él? 

Para nuestra meditación os propongo la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI, realizada en el ángelus del 8 julio del 2012: “un texto del que se tomó la famosa frase «Nadie es profeta en su patria», es decir, ningún profeta es bien recibido entre las personas que lo vieron crecer.

 De hecho, Jesús, después de dejar Nazaret, cuando tenía cerca de treinta años, y de predicar y obrar curaciones desde hacía algún tiempo en otras partes, regresó una vez a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga.
 Sus conciudadanos «quedaban asombrados» por su sabiduría y, dado que lo conocían como el «hijo de María», el «carpintero» que había vivido en medio de ellos, en lugar de acogerlo con fe se escandalizaban de él. 

. A ellos les resulta difícil creer que este carpintero sea Hijo de Dios. Jesús mismo les pone como ejemplo la experiencia de los profetas de Israel, que precisamente en su patria habían sido objeto de desprecio, y se identifica con ellos. 

Debido a esta cerrazón espiritual, Jesús no pudo realizar en Nazaret «ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos». De hecho, los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que se actúa allí donde encuentra la fe del hombre, es una reciprocidad. […] 

Al estupor de sus conciudadanos, que se escandalizan, corresponde el asombro de Jesús. También él, en cierto sentido, se escandaliza. Aunque sabe que ningún profeta es bien recibido en su patria, sin embargo la cerrazón de corazón de su gente le resulta oscura, impenetrable: […] 

Y mientras nosotros siempre buscamos otros signos, otros prodigios, no nos damos cuenta de que el verdadero Signo es él, Dios hecho carne; él es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre. 

Quien entendió verdaderamente esta realidad es la Virgen María, bienaventurada porque creyó. María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Así pues, aprendamos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.”


Sin duda son muchos los que pasan de Dios en este hoy que nos ha tocado vivir, son muchos los que ni creen en Dios ni lo esperan. Hay "nazarets" enteros que seguirán rechazando a Dios. Y Jesús se alejará extrañado. Extrañeza de un amor ofrecido sin deseo de herir ni de ser gravoso, de un amor ofrecido para alegrar y para liberar, de un sufriendo por no ser recibido. Jesús se aleja porque respeta nuestra libertad, pero lo hace para recorrer otras aldeas y encontrar otros corazones libres que le digan "si". Y es que el amor no logra resignarse ante el rechazo.







NINGUN PROFETA ES ACEPTADO EN SU TIERRA

 



En el evangelio, Jesús asume esta identidad profética. 
 Se muestran dudosos por la procedencia humilde de Jesús. Él se identifica como profeta despreciado en su tierra y echa en cara a sus paisanos su incredulidad. En cambio, pregona la apertura de los paganos a la fe, recordando la misión de los profetas Elías y Eliseo entre los paganos. 
Los presentes se enfurecen y quieren despeñar a Jesús. Aunque pudo escapar de sus manos, su destino comienza ya a prefigurarse.

Y este Evangelio nos muestra que el ministerio público de Jesús comienza con un rechazo y con una amenaza de muerte, paradójicamente por parte de sus paisanos. Jesús, al vivir la misión que el Padre le confió, sabe que debe enfrentar la fatiga, el rechazo, la persecución y la derrota. Un precio que, ayer como hoy, la auténtica profecía está llamada a pagar. 



El duro rechazo, sin embargo, no desanima a Jesús, ni detiene el camino ni la fecundidad de su acción profética. El sigue adelante por su camino, confiando en el amor del Padre.

“Ningún profeta es bien recibido en su patria” o como decimos nosotros: «nadie es profeta en su tierra».

La frase de Jesús tiene un sentido muy profundo: nadie tiene privilegios en el corazón de Dios, los hijos de Israel, los hijos de la Iglesia, no son mejores ni más bendecidos que los demás.

A la luz del texto, la gente de Nazaret sintió rabia hacia Jesús, ellos no aceptaban la nueva imagen de Dios que Jesús les comunicaba a través de esta nueva interpretación más libre de Isaías; les costaba aceptar que Dios también ama a “los de afuera”, a los que no son del propio grupo.

Este texto nos muestra como los profetas de Dios son despreciados por la gente con la que ellos viven porque estos les revelan sus faltas y errores, pero el mensaje de Dios que ellos llevan siempre es bien recibido por los que están preparados para recibirlo.




NUESTRO MUNDO

Los dones de Dios, o se acogen o nos irritan llevándonos al odio y a la envidia… Esto es muy grave, porque ante la Palabra de Dios no podemos estar indiferentes o lejanos, pues o la acogemos con todo nuestro corazón o nos irrita y la rechazamos hasta llegar a querer destruirla, para que no nos arguya ni nos denuncie… ¡

Que Dios no permita que nos endurezcamos ante su Palabra, ya sea en nuestro corazón corrigiéndonos; ya en su presencia real en la Eucaristía, donde se nos pide amar mucho y pensar poco…

Es posible que nosotros, los de casa, los que le oímos todos los días, los que le tocamos en la Eucaristía, no creamos de verdad. Me pregunto: ¿Estará Jesús sorprendido de mi poca fe?

Quien entendió verdaderamente esta realidad es la Virgen María, bienaventurada porque creyó. María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Así pues, aprendamos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.”

También hoy el mundo necesita ver en los discípulos del Señor, profetas, es decir, personas valientes y perseverantes en responder a la vocación cristiana. 
Gente que sigue el “empuje” del Espíritu Santo, que los envía a anunciar esperanza y salvación a los pobres y excluidos; personas que siguen la lógica de la fe y no de la milagrería; personas dedicadas al servicio de todos, sin privilegios ni exclusiones. En resumen: las personas que están abiertas a aceptar en sí mismas la voluntad del Padre y se comprometen a testimoniarla fielmente a los demás.”

jueves, 12 de enero de 2023

LA LEPRA LE DESAPARECIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN MARCOS (1, 40-45) 

Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». 

La lepra se le quitó y quedó limpio

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con un leproso. Me sigue sorprendiendo la manera con la que se dirige al Señor su petición, su necesidad: “Si quieres”, si te parece bien, le solicita permiso al Señor, es de una delicadeza extrema, poniendo su suplica en sus manos: “Si quieres”.
 Pero a la misma vez con la confianza extrema sabiendo que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, y que por lo tanto para Él “todo” es posible, aunque no todo lo que le pedimos nos conviene. 

Jesús no evita el contacto con este hombre; más aún, impulsado por una íntima participación en su condición, extiende su mano y lo toca —superando la prohibición legal—, y le dice: «Quiero, queda limpio». 
En ese gesto y en esas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de curarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y arruina nuestras relaciones.
Un leproso, en tiempos de Jesús, estaba condenado a vivir alejado de todo. Era un apestado, un excluido. Le obligaban a taparse el rostro con un velo, prácticamente dejaba de ser persona. 
 Pero a este leproso le duele su lepra, no se resiste ni se conforma a vivir pegado a ella. Y se atreve a desafiar las normas y leyes, y se acerca a Jesús. ¡Está loco! Oid lo que le dice a Jesús: "si quieres, puedes limpiarme". Y entonces se produce lo increíble: Jesús le toca y pronuncia unas palabras que están reservadas a Dios: "quiero, ¡queda limpio! A Dios no le importa mancharse con nuestras miserias y pecados.



Ojalá que nuestra oración sea siempre: “Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bien para mi salvación”
Este es el camino a seguir con nuestras "lepras", con todo lo que no nos gusta de nosotros, con todo lo que "huele mal" en nuestra vida: primero tener el valor de reconocerlo, segundo que te duela tu miseria porque sino correrás el riesgo de vivir atado de por vida a ella, y tercero salir de si e ir al único que puede curarte: Jesús. 
 Y en adelante ya no será la lepra la que contagia, sino el amor y la misericordia de Dios. 
Ya no son el mal y la desolación los que tienen la última palabra en nuestra vida. Ahora es Cristo el que contagia y dejarse tocar por Él, permitirle que ponga su mano en nuestra herida es el único camino que nos devolverá la dignidad que el mal y el pecado nos ha robado. El amor es contagioso, ¡por favor ponte hoy a tiro de Él! DIOS ES AMOR.

A través de su Madre es siempre Jesús quien sale a nuestro encuentro para liberarnos de toda enfermedad del cuerpo y del alma. ¡Dejémonos tocar y purificar por él, y seamos misericordiosos con nuestros hermanos!”

¡¡¡ GRACIAS SEÑOR!!!

CURA A MUCHOS ENFERMOS

según san Marcos 1,29-39 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 

Curó a muchos enfermos 

El evangelista nos presenta el retrato de una jornada típica de Jesús. Después del primer exorcismo, el primer milagro: la curación de la suegra de Pedro, a la que dice la Palabra que “la cogió de la mano y la levantó”. Es la mano misericordiosa de Jesús la que nos levanta. Y no es baladí ese gesto, sino que tiene una trascendencia más allá de la figura teológica que intuimos. 

Levantar a aquella mujer significa devolverle su dignidad, traerla de vuelta e insertarla en la familia, en el grupo social al que pertenece y devolverle la capacidad de dar amor en el servicio ordinario que apenas sobresale. A esa primera curación milagrosa, siguen otras muchas porque se corre la voz de que el nazareno Jesús cura de las dolencias del alma y del cuerpo.

La suegra de Pedro que al ser curada se puso a servir. El valor del servicio, de la entrega, de la donación, del salir de uno mismo al encuentro de lo que necesita el otro. Nuestra vida encuentra su sentido cuando nos lleva al servicio de los demás. Mirar al Señor es entrar en el camino del servicio, el que más ame que más sirva. “Aprended de mí”, -nos dice el Señor-, el que se puso a lavar los pies de los discípulos. El amor desemboca en el servicio, en la entrega.

El episodio que narra Marcos nos ayuda a conocer lo que significaba la oración para Jesús. La víspera había sido una jornada dura. Jesús «había curado a muchos enfermos». Las gentes de Cafarnaúm hablaban de El: «La población entera se agolpaba» en torno a Jesús. Todo el mundo hablaba de él. 

 Esa misma noche, «de madrugada», entre las tres y las seis de la mañana, Jesús se levanta y, sin avisar a sus discípulos, se retira al descampado. «Allí se puso a orar». Necesita estar a solas con su Padre. No quiere dejarse aturdir por el éxito. Solo busca la voluntad del Padre: conocer bien el camino que ha de recorrer.

En medio de su intensa actividad de profeta itinerante, Jesús cuidó siempre su comunicación con Dios en el silencio y la soledad. Los evangelios han conservado el recuerdo de una costumbre suya que causó honda impresión: Jesús solía retirarse de noche a orar.


Uno de los rasgos más positivos en el cristianismo contemporáneo es ver cómo se va despertando la necesidad de cuidar más la comunicación con Dios, el silencio y la meditación. El cristiano de hoy, y cada día más, siente la necesidad de vivir de manera más contemplativa.

“Jesús, […] encuentra una humanidad enferma, enferma de fiebre, de la fiebre de las ideologías, las idolatrías, el olvido de Dios. 

 Nos toma de la mano con su palabra, 

 Nos toma de la mano en los sacramentos, nos cura de la fiebre de nuestras pasiones y de nuestros pecados mediante la absolución en el sacramento de la Reconciliación. 

 […] el Señor se encuentra con nosotros, nos toma de la mano, nos levanta y nos cura siempre de nuevo con el don de su palabra, con el don de sí mismo.

lunes, 9 de enero de 2023

CONVERIROS Y CREED EN EL EVANGELIO.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN MARCOS (1, 14-20) 

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios;



Convertíos y creed en el Evangelio

El relato vocacional de los primeros apóstoles está colocado al inicio del tiempo ordinario, esta primera semana de ‘normalidad’ tras el tiempo de Navidad, al que precedió el Adviento. 

Ahora, la liturgia se empeña en describirnos cómo se conformó el primer grupo de seguidores de Cristo como un modelo que imitar: el Dios encarnado de la Natividad, el Jesús glorificado por el Padre en el bautismo, nos invita ahora a su seguimiento. A ponernos detrás de él y a acompañarlo en la predicación del reino de Dios que va a comenzar. 

Basta una palabra de Cristo para que aquellos rudos pescadores galileos dejen las redes de sus quehaceres cotidianos y se lancen a la aventura del discipulado. Porque es una aventura y no faltarán peligros, riesgos, tentaciones, caídas… 

NOSOTROS



Al inicio de este tiempo ordinario, Jesús se quiere hacer el encontradizo contigo e invitarte a ponerte detrás de él, evitando la tentación de ponernos por delante como si fuésemos otros profetas como el Bautista: detrás significa pisando sus huellas, las que a diario observamos en los detalles más insospechados sin forzar ni acelerar nada, dejando que el Camino nos muestre por dónde ir.


Con la llamada a la conversión, nos ofrece un camino de plenitud, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Esta cerca el Reino de Dios”. Que abramos mucho nuestros ojos para detectar su presencia. Que nos podemos estar perdiendo el gran tesoro que Él nos ofrece ya que es muy fácil descuidarse y permanecer sin acoger su invitación.

miércoles, 4 de enero de 2023

VENID Y VEREIS

según san Juan 1, 35-42 

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios».



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 El Evangelio del día propone dos de los momentos cruciales de la vida de todo cristiano, según la formuló el difunto Benedicto XVI al inicio de su encíclica ‘Deus caritas est’: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». 

 Es el encuentro con Jesús el que mueve a Andrés a seguirlo junto con otros discípulos del Bautista.
Eso le paso al discípulo Andrés, aprender cómo comunica su experiencia rapidísimamente, “hemos encontrado al Mesías”, no puede ocultarla, se hace instrumento de encuentro con el Señor, “lo llevo a Jesús”. 




A Belén uno no va a quedarse, a Belén uno va a adorar al Niño-Dios para después volver a su vida y hacer como el Bautista, señalar e invitar a los que le rodean a iniciar un nuevo camino, a comenzar de nuevo:“Éste es el Cordero de Dios.” 

 Ese día los discípulos encontraron la dirección a donde se querían dirigir, el tesoro por el que valía la pena venderlo todo, la perla preciosa por la que dejar todo: ¡Venid y lo veréis! 



 El siguiente momento es el del apostolado,  Andrés corre a comunicar la noticia a su hermano Simón, porque no puede retenerla en el pecho para sí sino que necesita darle cauce: en su vida hay un nuevo horizonte al que se orienta toda la existencia y necesita que lo demás lo sepan, empezando por su hermano al que Jesús llama Pedro para fundar así su Iglesia. 

Lo más curioso es que la primera palabra que leemos de labios de Jesús en el Evangelio joánico sigue siendo plenamente vigente más de dos mil años después: «¿Qué buscáis?». Es la pregunta que Jesús sigue haciendo hoy, dirigida a ti: ¿qué buscas?.

NOSOTROS



 La experiencia se sigue repitiendo en todos aquellos que sienten la llamada del Señor, cuántos santos son testigos de ello, por ejemplo, el mismo San Francisco, herido de amor, iba por las calles y plazas, por las villas y bosques gritando: «El Amor no está siendo amado». Urge comunicar lo grande que el Señor esta y ha estado con nosotros.

 La primera palabra que leemos de labios de Jesús en el Evangelio joánico sigue siendo plenamente vigente más de dos mil años después: «¿Qué buscáis?». 

Es la pregunta que Jesús sigue haciendo hoy, dirigida a ti: ¿qué buscas?.

 Estos días, son días para hacernos los encontradizos con Jesús, leyendo y escuchando con el corazón su Palabra, acercándonos a los pobres y marginados, como Él se acercaba.

A Belén uno no va a quedarse, a Belén uno va a adorar al Niño-Dios para después volver a su vida y hacer como el Bautista, señalar e invitar a los que le rodean a iniciar un nuevo camino, a comenzar de nuevo.



lunes, 2 de enero de 2023

EL TESTIMONIO DE JUAN

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,19-28) 

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»

En el pasaje del Evangelio de hoy destaca de manera grande a S. Juan Bautista desde la urgencia a TESTIMONIAR. 

La Gloria de Juan Bautista fue su humildad: “Yo no soy el Mesías”, tenía muy clara su misión, Él es la voz que en medio del desierto, en medio de la sequedad y tinieblas invita a un cambio de vida a “allanad el camino al Señor”, su misión es presentar al Salvador, anunciar al pueblo a Jesucristo, y con la conciencia que “no soy digno”. 

Dando testimonio de Jesucristo, “el desconocido”, en medio de un mundo que lo necesita a gritos. -(aunque a veces, ni él mismo lo sepa)- Cristo ha venido a vendar los corazones desgarrados. Conocer que Dios está entre nosotros, que Cristo se ha hecho uno de los nuestros, es motivo de gran esperanza.


NOSOTROS

Nosotros los cristianos nos definimos en función de Cristo, es decir, que nosotros no nos entendemos ni nos comprendemos sin Cristo, que viene siempre a nosotros a comunicarnos vida y salvación. 



Estamos llamados a dar testimonio de Cristo, a llevar a los demás a Cristo. Cual heraldos, como otro Juan Bautista, que invitamos a todos a volver al desierto para preparar espiritualmente el camino al Mesías. 

En estos días, que nos hemos sentido pastores hemos comprendido que este Niño-Dios ha traído una misión a la que nos pide ayuda: llevar a todos la alegría de su presencia. 

Nuestra misión no es otra que, como Juan el Bautista allanar el camino a los hermanos para que encuentren a Cristo. A nosotros nos toca ser testigo del Evangelio con la propia vida encarnando en nosotros la cultura del cuidado como la mejor manera de vivir el Evangelio en el hoy de nuestra historia.



martes, 20 de diciembre de 2022

 Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38) 

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazarat, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El Espíritu Santo vendrá sobre ti, …el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios.


El Evangelio de hoy contiene el anuncio del ángel del Señor a María. Una pagina bellísima de la Santísima Virgen, pasaje muchas veces leído, proclamado y meditado. Esto puede tener el riesgo de pasar muy por encima y no acogerlo, diciéndonos a nosotros mismos: este ya me lo sé; y evitar de esta forma que nos sorprenda el Espíritu Santo, porque podemos caer en el campo de las ideas y no de la experiencia de fe.

Comentario del Papa Benedicto XVI dado en el ángelus del 25 de marzo de 2007: “La Anunciación, […] es un acontecimiento humilde, oculto —nadie lo vio, nadie lo conoció, salvo María—, pero al mismo tiempo decisivo para la historia de la humanidad. Cuando la Virgen dijo su «sí» al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con él comenzó la nueva era de la historia, que se sellaría después en la Pascua como «nueva y eterna alianza”. En realidad, el «sí» de María es el reflejo perfecto del de Cristo mismo cuando entró en el mundo, como escribe la carta a los Hebreos interpretando el Salmo 39: «He aquí que vengo —pues de mí está escrito en el rollo del libro— a hacer, oh Dios, tu voluntad». La obediencia del Hijo se refleja en la obediencia de la Madre, y así, gracias al encuentro de estos dos «sí», Dios pudo asumir un rostro de hombre. Por eso la Anunciación es también una fiesta cristológica, porque celebra un misterio central de Cristo: su Encarnación.




Hoy contemplamos esta escena impresionante de la Anunciación. Dios, siempre fiel a sus promesas, a través del ángel Gabriel hace saber a María que es la escogida para traer al Salvador al mundo. 

NOSOTROS

Dios tiene sus planes para María, como para ti y para mí, pero Él espera la cooperación libre y amorosa de cada uno para llevarlos a término. María nos da ejemplo de ello: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» . No es tan sólo un sí al mensaje del ángel; es un ponerse en todo en las manos de Dios, un abandonarse confiadamente a su providencia entrañable, un decir sí a dejar hacer al Señor ahora y en todas las circunstancias de su vida.

De la respuesta de María, así como de nuestra respuesta a lo que Dios nos pide — decía un santo— « dependen muchas cosas grandes». 

Nos estamos preparando para celebrar la fiesta de Navidad. La mejor manera de hacerlo es permanecer cerca de María, contemplando su vida y procurando imitar sus virtudes para poder acoger al Señor con un corazón bien dispuesto. Que María nos sostenga en la escucha generosa de Dios en estos días tan próximos al misterio de la Encarnación.



domingo, 18 de diciembre de 2022

LA VIRGEN ESTA EN CINTA Y DARA A LUZ UN HIJO




“ Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo ”

según san Mateo 1, 18-24
La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

En la vida de los hombres, por desgracia, una palabra dada cada vez vale menos. Por eso, da gusto asomarse a un mundo en el que una palabra dada tienen fuerza de ley. Un mundo en el que, por obra y gracia del amor, la palabra vale más que montañas de documento. En el que uno ama tanto al otro, que está seguro de que nunca va a ser engañado. Éste es, precisamente, el estilo, el sello de toda la obra de Dios. 


 El trozo de evangelio de este último domingo de adviento nos muestra hasta qué punto Dios se fía del hombre y hasta qué punto hay hombres y mujeres que se fían de Dios. 

María se fía de Dios : por eso le da su “si” a todo un plan que no acaba de comprender, y que traerá cola. Está segura de que Dios la ama, y no duda en dar su palabra. Se pone en sus manos, para lo que Él vaya queriendo. 
 José se fía de María-

En el Evangelio de hoy nos destaca a San José, obediente a la voluntad de Dios, “hizo lo que había mandado el ángel”, nos adentraremos en contemplar a S. José a través de las palabras del Papa Francisco, pronunciadas en el Ángelus del día 22 de diciembre de 2013: “En este cuarto domingo de Adviento, el Evangelio nos relata los hechos que precedieron el nacimiento de Jesús, y el evangelista Mateo los presenta desde el punto de vista de san José, el prometido esposo de la Virgen María.

José y María vivían en Nazaret; aún no vivían juntos, porque el matrimonio no se había realizado todavía. Mientras tanto, María, después de acoger el anuncio del Ángel, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. Cuando José se dio cuenta del hecho, quedó desconcertado. El Evangelio no explica cuáles fueron sus pensamientos, pero nos dice lo esencial: él busca cumplir la voluntad de Dios y está preparado para la renuncia más radical. En lugar de defenderse y hacer valer sus derechos, José elige una solución que para él representa un enorme sacrificio{…} Una prueba semejante a la del sacrificio de Abrahán, cuando Dios le pidió el hijo Isaac (cf. Gn 22): renunciar a lo más precioso, a la persona más amada. 



 Pero, como en el caso de Abrahán, el Señor interviene: encontró la fe que buscaba y abre una vía diversa, una vía de amor y de felicidad{…}

 Este Evangelio nos muestra toda la grandeza del alma de san José. Él estaba siguiendo un buen proyecto de vida, pero Dios reservaba para él otro designio, una misión más grande. José era un hombre que siempre dejaba espacio para escuchar la voz de Dios, profundamente sensible a su secreto querer, un hombre atento a los mensajes que le llegaban desde lo profundo del corazón y desde lo alto. No se obstinó en seguir su proyecto de vida, no permitió que el rencor le envenenase el alma, sino que estuvo disponible para ponerse a disposición de la novedad que se le presentaba de modo desconcertante. Y así, era un hombre bueno. 
No odiaba, y no permitió que el rencor le envenenase el alma. ¡Cuántas veces a nosotros el odio, la antipatía, el rencor nos envenenan el alma! Y esto hace mal. No permitirlo jamás: él es un ejemplo de esto. Y así, José llegó a ser aún más libre y grande. Aceptándose según el designio del Señor, José se encuentra plenamente a sí mismo, más allá de sí mismo. {…}






NOSOTROS

 Pues a las puertas del misterio de la Navidad qué mejor don y regalo que seguir apostando por la confianza: confiar a pesar de los palos que nos da la vida, de los problemas, de las tradiciones, de los desengaños... Confiar en la vida, confiar en uno mismo, confiar en los demás, confiar en Dios. 

Nos disponemos entonces a celebrar la Navidad contemplando a María y a José: María, la mujer llena de gracia que tuvo la valentía de fiarse totalmente de la Palabra de Dios; José, el hombre fiel y justo que prefirió creer al Señor en lugar de escuchar las voces de la duda y del orgullo humano. Con ellos, caminamos juntos hacia Belén.”