YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 30 de agosto de 2024

SEMANA XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

 SÁBADO

“ Como has sido fiel en lo poco, entra en el gozo de tu Señor ”


El Evangelio de hoy nos presenta la parábola de los talentos. Esta parábola nos habla: de ser creativos, de llevar la iniciativa. De superar la tentación de no complicarnos nuestra existencia por amor a los demás. 

Que más que propietarios de los dones recibidos somos administradores de los mismos. Una llamada fuerte a estar atentos a nuestros pecados de omisión, que provocan apatía, pereza, comodidad, psicosis de seguridad, miedo paralizante, no complicarse la existencia… 

La parábola nos habla que el Señor cuenta con todos, Dios cuenta con nosotros, quiere colmarnos con sus dones.

san Mateo 25, 14-30 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad;l uego se marchó. 

Lo primero que salta a la vista es un Dios que reparte bienes a todos. Dios es pura generosidad, puro derroche. Lo suyo es dar y no cansarse de dar. Hablando al modo humano, diríamos que Dios se realiza “dando”.

El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos. 

Con lo que Dios nos ha dado a cada uno podemos realizarnos, podemos triunfar en la vida, sin pensar que al otro le ha dado más.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. 

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. 

Se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabia que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. 

El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? 

Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. 

Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes”».


Lo importante es estar contentos con lo que Dios nos ha dado a cada uno sin tener envidia de nadie. Al que no alaba sino que lo rechaza es al que “ha enterrado el talento” y no ha negociado. 
Y aquí está el pecado de omisión al que le damos tan poca importancia. El no hacer el bien es un gran mal. El bien que no hayamos hecho se quedará sin hacer. El tiempo perdido, las horas vacías rodarán vacías por toda la eternidad sin que nadie, ni Dios, pueda llenarlas de sentido.

VIERNES

“ Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora ”


En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola de las diez vírgenes, seguimos con la llamada a la vigilancia, se propone una actitud de fidelidad en tensión amorosa y a la espera. “Velad, porque no sabéis el día ni la hora”. Es un toque de alerta.

según san Mateo 25, 1-13 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. 

Llama la atención el no compartir el aceite. Da la sensación de egoísmo, tienen provisión de aceite y no quieren compartirlo, chirría a nuestros oídos, el amor comparte, el discípulo ayuda, tienen en cuenta las necesidades de los que le rodean. 

¿Qué representa el aceite? La lámpara encendida es signo de previsión, esa responsabilidad personal es insustituible, previsión y vigilancia no se puede compartir , ni prestar, es nuestra respuesta personal a Dios: nuestros gestos de amor, de entrega, de servicio, son nuestro aceite, depende de cada uno.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. 

A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”. Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. 

Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. 

La vida cristiana, vivida con la lámpara del amor bien encendida, es una fiesta de boda. Pero, cuando falta el aceite, se van apagando las lámparas y se acaba la fiesta. Jesús, que sólo quería que todos viviéramos felices, al morir, sólo nos dejó un mandato: “que os améis como yo os he amado”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. 

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora»


La lampara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras que el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta y hace fecunda y creíble la luz de la fe.

JUEVES

“ Juan era un hombre honrado y santo ”


El 24 de junio celebrábamos el nacimiento del Bautista. Hoy celebramos, su muerte, su martirio, la culminación de su vida; se viene celebrando desde el siglo V.

según san Marcos 6, 17-29 

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 

Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía.

El Bautista había predicado la justicia y la conversión del corazón. Y había entrado en el alma del rey. Por el contrario, Herodías se sentía cada vez más contrariada por la predicación del profeta y lo detestaba. Herodes por desgracia no continuó escuchando la palabra del profeta y aunque sentía temor, este no le hizo convertirse. 

 Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. 

La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. 

El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». 

Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». 

Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 

El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. 

Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Juan Bautista es en labios de Jesús “el mayor entre los nacidos de mujer”. Su sentido de la misión, su humildad, su coraje para defender la verdad incluso ante el rey, han convertido a Juan en el precursor del Señor, en el mejor representante, el más parecido a Jesús. 
Te pido que sepa contagiarme de estos valores.

MIERCOLES

“ Proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios ”


El sepulcro blanqueado es el símbolo de la hipocresía: ¡

según san Mateo 23, 27-32 

En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! 

Lo contrario al sepulcro es el sagrario, que alberga vida en lugar de muerte. Y lo contrario al sepulcro blanqueado es el Crucifijo, cubierto por fuera de infamia, y limpieza de Dios por dentro.

Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad. 

Lo contrario al sepulcro es el sagrario, que alberga vida en lugar de muerte. Y lo contrario al sepulcro blanqueado es el Crucifijo, cubierto por fuera de infamia, y limpieza de Dios por dentro.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas”! 

Cada vez que leemos este capítulo 23 de Mateo comenzamos a pensar en cuántos fariseos conocemos, y de seguro identificamos unos cuantos de inmediato. Pero rara vez nos detenemos a mirar en nuestro interior. ¿Será por temor a encontrar el fariseo que allí habita?

Con esto atestiguáis en vuestra contra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».

Nada te molesta tanto como una vida apoyada en la mentira. Dame tu gracia para vivir sin doblez, para ser lo que soy, para vivir en íntima coherencia entre lo que vivo y lo que hago. Que mi mejor predicación sea la vida misma.

MARTES

“ Justicia, misericordia, fidelidad ”

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Continúa la larga invectiva de Jesús contra escribas y fariseos.
Recordemos que Jesús está hablando a la multitud y a sus discípulos

Será bueno entender sus palabras como un aviso que nos mantenga alerta ante unas actitudes que pueden darse en grupos religiosos de cualquier tiempo y lugar. Se dan cuando la práctica religiosa relega lo esencial a un segundo plano. Lo esencial, como el Señor dijo con absoluta claridad, es el amor: Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Jn 15, 12). Y las expresiones del amor son la misericordia, la compasión, el perdón, el servicio.

según san Mateo 23, 23-26 

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!

¿Quizá nos preocupamos tanto de algunas prácticas de piedad que nos parece que con eso ya hemos cumplido la tarea de un buen seguidor de Jesús? ¿O quizá vivimos una vida tan pendiente de nuestro entorno y tan preocupada por nuestro buen nombre que hemos llegado a olvidar la interioridad? 

Porque el seguimiento de Jesús es algo mucho más profundo que el cumplimiento externo de una serie de normas y ritos. El seguimiento de Jesús es cosa del corazón.

 Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! 

No es tan difícil instalarse en la complacencia de una vida edificada sobre una decorosa moralidad y respetabilidad. Habremos caído en ese engaño cuando nuestro corazón no palpita al ritmo del entusiasmo, la generosidad, la gratuidad, la alegría, la apertura y la frescura del Evangelio. Entonces nuestro culto será el culto de quien honra a Dios con los labios, pero el corazón está lejos de Él.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera».

La invitación es clara, no hay que seguir a aquellos maestros que se desautorizan a sí mismos con su actitud y testimonio de vida, sino al verdadero Maestro, que es Jesús. ¿Y por qué, qué hace Jesús? Jesús cuida lo verdaderamente importante, la dignidad de todo ser humano, el amor misericordioso de un Dios que es Padre, “el derecho, la compasión y la sinceridad”.


Vivían de apariencias, es decir, del cuento. Y eso les iba bien. Pero Tú no lo podías soportar. 

Dame fuerza Señor  para comprender que tu vida era limpia, coherente, llena de transparencia. 

Tus discípulos podían contemplar cada día la verdad de tus labios como se contempla la belleza de una montaña nevada. No quiero, Señor, limitarme a decir verdades. Quiero ser “verdad”.

LUNES

“ Ay de vosotros hipócritas ”



Aquí lo más importante que recrimina Jesús a los jefes del pueblo no es tanto el que ellos no quieran entrar en el nuevo camino traído por Él, sino el que “cierren la puerta para que otros entren”. Y esto es muy actual en nuestros días.

según san Mateo 23, 13-22 

En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! 

Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros!

 ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?

 O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga” ¡Ciegos! ¿Qué es más , la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de dios y también por el que está sentado en él».

Si te cuesta mucho entender el estilo del Señor, debes plantarse como vas de sincerida con El.

Sy llevas una doble vida nunca tendras una vida interior.

DOMINGO

“ ¿También vosotros queréis marcharos? ”





El final del discurso sobre el pan de vida nos ofrece el primer momento dramático del fracaso del anuncio de Cristo. Sus palabras son consideradas como “duras” y no logran convencer, provocando que muchos dejen de seguirle. Él sólo había dicho que “el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6,51). ¿Qué hay aquí de duro?

según San Juan 6, 60-69 

En aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» 

 Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?

 El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos de vosotros que no creen». 

 Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede». 

 Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. 

Cristo mira a la gente que se va y lo siente en el alma, ¿nadie entiende para qué ha venido? Él no ha venido a enseñar una doctrina, sino a dar la vida, carne y sangre para la vida del mundo. El Señor nos da su vida y luego nos enseña a vivirla; y lo realiza haciéndose comida para que nosotros la podamos asimilar.

 Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». 

 Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Este es el único comportamiento que permite acercarse a Jesús, ya que no puede ser reconocido a distancia, sino desde la abierta confianza. Pedro define a Jesús desde su relación con el Padre “tú eres el Santo”. “Santo” es lo que pertenece a Dios. Si Jesús es el Santo de Dios, esto quiere decir que él pertenece totalmente a Dios y que está plenamente unido a él.



Tú tienes palabras de vida eterna. Hay una bonita y elegante manera de decir a Jesús que sí; es ya no poder decirle que no. Son demasiados los encuentros, las experiencias, los detalles, que han acumulado de Jesús en sus corazones que ya es imposible arrancarse de esa persona. Ojalá, Jesús, estuviera tan metido en nuestras vidas que ya no nos fuera posible separarnos de Él.

VÍRGENES PRUDENTES Y VIRGENES NECIAS

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. 

Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.



El telón de fondo de esta parábola es una celebración nupcial tal como se hacía en Israel en tiempos de Jesús; el último día, el novio con sus amigos se dirigía a casa de la novia que esperaba con sus amigas.

 Si la negociación entre familias con vistas al matrimonio se alargaba, la espera de la novia y sus acompañantes también se dilataba.


 Al fin, cuando el novio llegaba, se formaba un solo cortejo hacia su casa donde se celebraba el matrimonio y el banquete. 

Hoy, todos sabemos lo que es prepararse para una fiesta de casamiento. Y cuánto más si nos han distinguido para alguna función especial en esa fiesta. 

No se menosprecia a nadie ni se improvisa a último momento para una ocasión así. 

Lo mismo ocurre con el Reino de los Cielos. La invitación ya la hemos recibido. ¡No nos quedemos dormidos! Velemos, porque no sabemos, ni el día, ni la hora. Miremos más allá del momento presente, y prevengamos contar con el aceite que falta en nuestra la lámpara.

 Cada cristiano tiene una parte de prudente y otra de necio. La cuestión está en qué proporción se entremezcla la una con la otra y qué voluntad o esfuerzo ponemos cada uno para ir disminuyendo esta para aumentar aquella, esto es, poner en práctica la palabra de Dios.


NOSOTROS
Tu y yo hemos recibido nuestra lámpara y el aceite suficiente para mantenerla encendida en tanto no llega el esposo.
 Es cuestión de estar en tensión y no relajarnos con las sombras de la noche para que no se apague nuestra lámpara y si esto llega a ocurrir, porque nuestra naturaleza es humana y débil, nada más oír la voz ‒que puede ser la propia conciencia, una lectura, un consejo, etc.‒ de que viene el esposo nos pongamos alerta y retomemos prontos y raudos las prácticas y obras correspondientes. 

Cada uno tenemos nuestra propia lámpara con sus características especiales y únicas, nuestra luz es distinta de las demás, por ello y en consecuencia la luz y el aceite de cada uno no es intercambiable porque solamente yo puedo poner en práctica la palabra de Dios.



Y las insensatas dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes respondieron, diciendo: ‘No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras.


 No se trata de que  las vírgenes prudentes seamos egoístas, ‒que también, pero no es el caso en esta reflexión‒ y no queramos compartir el aceite, sino que mi marca de aceite es incompatible con la marca de la lámpara del otro, y como decía S. Agustín y otros padres de la iglesia ven en este acto un símbolo del amor, que no se puede comprar, y es intransferible, yo no puedo amar por ti, cada uno responderemos de nuestras acciones, y como nos recuerda S. Pablo en el himno de la caridad, si me falta el amor, no me sirve, no es grato a Dios.




 El seguimiento de Jesús no consiste en arrebatos más o menos intermitentes, sino en buscar el Reino de los cielos y su justicia en cada instante de nuestra existencia, pues cada momento es regalo y tiempo de Dios. Nuestra lámpara ¿está dispuesta para este encuentro con el Señor? 

martes, 27 de agosto de 2024

Mi ULTIMA VISiTA

 Mi última oración de la mañana ante tu bella imagen de pastora. 

Pasar por tu manto los rosarios pedidos y algunos regalados. 




Y fotos de recuerdo de este agosto especial que tan cerquita de Ti he vivido. 






Y mi adiós Madre estando....... allá a lo lejos.... recordando a mis queridas amigas del cielo. 





domingo, 25 de agosto de 2024

¿ TAMBIEN VOSOTROS QUEREIS MARCHAROS?

 Del santo Evangelio según san Juan 6, 55. 60-69 

 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza?  


El discurso eucarístico de Jesús llega a su fin. Pero, como hemos ido meditando en estas últimas semanas, cuando no se escuchan las palabras de nuestro Señor con fe, sino que se las interpreta de un modo humano, demasiado “carnal”, “tierra-tierra”, las cosas acaban mal. Querer interpretarlas al pie de la letra es un absurdo y una locura. Y es lo que les pasó a los judíos.

 Pero no por culpa de Jesús, sino por las malas disposiciones de sus oyentes. Ya El se lo había anunciado y les había insistido, más de una ocasión, en la necesidad ineludible de la fe. Pero fue inútil. Y ahí tenemos los resultados…: el escándalo, la deserción y el abandono del Señor: “Duras son estas palabras –concluyen escandalizados-. ¿Quién puede oírlas? Es inaceptable este discurso. ¿Cómo hacerle caso?”.

 Pero a nuestro Señor no le preocupa “la opinión pública”, ese tirano que esclaviza a tantos hombres, incluso a aquellos que se consideran más inteligentes y libres. ¡Cuántos de nosotros somos víctimas de la opinión de los demás! Jesús no se retracta ni mitiga sus palabras para que sus discípulos no se le vayan. El quiere gente convencida, no admiradores fáciles, y menos aún aduladores engañosos y frívolos.



Esta vez no son sus adversarios sino sus discípulos los que se quejan a Jesús tachando su mensaje de inadmisible. Hasta ahora le han seguido y escuchado con simpatía, y a veces con entusiasmo. 

Pero ahora son muchos los que se van, sus corazones ya no entienden nada. ¿Y qué hace Jesús? Podría adaptarse a sus exigencias, hacer concesiones, suavizar su mensaje, ser menos exigente y sacar conclusiones de este fracaso. Pero no, Jesús, como buen profeta no puede rebajar y adulterar su mensaje y en vez de retener a sus discípulos con un discurso más fácil, Jesús les provoca:"¿También vosotros queréis marcharos? 

Esta pregunta les obliga a sus discípulos a hacerse hombres maduros en la fe pues el verdadero encuentro con Jesús tiene un precio: nuestra libertad. Esa será el mejor de los compromisos. Ojalá que nuestra respuesta sea como la de Pedro: "¿a quién vamos acudir? Tu tienes palabras de vida eterna".

HASTA EL AÑO QUE VIENE MADRE




Desde muy niño, a la sombra de mi parroquia, viví con intensidad  el mes de agosto, la bajada de la Virgen, la novena y la vuelta a su ermita.



Aprendí y entendí, muy pronto, que el ofrecimiento de los ramos de albahaca unidas a las oraciones se quedaba corto para simbolizar el aprecio y el cariño, la devoción y la ternura de tu pueblo que se postraba ante la figura de su Patrona..... Ntra Sra de Altagracia.



Siruela en este mes de agosto canta, reza en la misa de  despedida,  su Patrona vuelve a la ermita.



Ante Ti Madre, hasta el año que viene



Tu vida Madre siempre rodeada de humildad, silencio....... que al mismo Dios enamoró ..... dolor y cruz un gran ejemplo en mi nueva y dolorosa situación donde el dolor es grande y la cruz pesada, puedo con ella porque mi hombro está unido al hombro de tu Hijo. 


San Francisco Javier al responder a San Ignacio le dijo.....Aquí estoy Señor

Yo Madre hoy te digo igual.....Aquí estoy Sra

Sin mirar  a lo que atrás  dejó, consciente de que me han cerrado una puerta pero como tu dijiste en Canaa.... haz lo que El te dice 

 ........ abre tu corazón para dar servicios a quien lo necesita. 

 Caminar, como mi Madre lo haces, sin temor ni temblor sabiendo que te han cerrado una puerta y yo te abriré otras mas grandes




Caminando desde mi nueva casa al convento, parada obligatoria, yo me despido como las M. M Clarisas este verano en la plaza. 
Madre, te pido para todo el año, no olvidar mi triangulo espiritual
- Silencio y oración ante el Santísimo, me ayuda a amar mejor; que mi oración sea un descanso en el Señor. Que sea..... Luz y voz


. La Eucaristía, nos recuerda a Ti La Eucaristía, nos trae a Ti La Eucaristía, nos habla de Ti. Vienes, Cristo, personalmente a mi.........eres el Pan de Vida


- La Confesión.
 Pero sobre todo es el sacramento de la conversión y de la alegría por la liberación que produce en quien siente la experiencia de la misericordia de Dios y el perdón.



Transfoma mi corazón, 


 que nunca me canse perdonar, de amar.
 UN corazón como tu tienes sin odio, sin rencor, sin espinas. 


UN corazón como el tuyo Madre, un corazón para ti . un corazón para los que me rodean.
Que nunca me  aparte de Ti y si me aparto intercede por mi


Este año, desde la plaza......hasta el año que viene......Madre


Gracias por
Las nuevas puertas abiertas.
Los balcones de mis ojos abiertos al cielo.


Los cerrojos de mi corazón haciéndolos tuyos, sólo tuyos, siembres en ellos obediencia, alegría y aventura, oración y pobreza, nitidez y pasión, apertura y confianza.

Mis labios abriértos para Ti, repetir una y otra vez que “sí”. Que ha merecido la pena esperarte, recibirte y creer siempre en Ti. Amén.


 Gracias, Madre, eres don y regalo Don para nuestra Iglesia Regalo para todo el pueblo que, en nuestras luchas y debilidades, rezamos, cantamos, proclamamos y veneramos tu inmensa pureza de Madre coronada de estrellas. Amén.



sábado, 24 de agosto de 2024

VEN Y VERÁS

Del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51 

 En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien escribieron Moisés y la Ley y los Profetas lo hemos encontrado: a Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael le replicó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: Ven y verás.



«Ven y lo verás». 

Cada uno de nosotros ha llegado a conocer a Cristo gracias a otra persona. Un sacerdote nos bautizó y nos da los demás sacramentos; en casa o en la parroquia nos enseñaron el catecismo; seguramente algún amigo o amiga en concreto nos ha atraído más hacia la fe… En cada cristiano, a lo largo de los siglos, se repite el evento de Felipe, Natanael y Jesús. 

 Gracias, Señor, por todos aquellos que me han llevado a ti. ¿Qué sería de mí sin la ayuda de mis papás, de los sacerdotes, de mis amigos y hermanos en la fe? Gracias, Jesús, porque entraste en mi vida gracias a las personas que amo y sé que me aman; gracias por ser ese tesoro que he recibido de otros. Gracias, por la oportunidad de venir y verte, de conocerte más de cerca y de descubrir tu amor. Gracias porque, siendo el Hijo de Dios, has querido vivir entre nosotros. 

 Quien ha conocido a Cristo, ha recibido el mayor don de esta vida. Pero con el don viene una responsabilidad. ¡Cuánta gente no ha escuchado hablar de Cristo! ¡Cuántos saben de Él, pero no lo conocen en realidad, y por eso no lo aman! Y cuántos de ellos viven a nuestro lado, trabajan junto a nosotros, pasan por nuestras mismas calles. No podemos guardarnos el mayor tesoro de la humanidad para nosotros mismos. Tenemos que compartirlo, transmitir la gran noticia: ¡hemos encontrado a Aquél que tanto anhela el corazón humano! 



 Jesucristo, Tú tienes el gran deseo de que todos te conozcan, para que encuentren el verdadero Amor del Padre. Pero has querido hacerte necesitado de mi boca para hablar de ti. Cuenta conmigo. Aquí mismo donde vivo, en mi puesto de trabajo, entre mis amigos, sé que algunos no te conocen. Dame ese fuego misionero, la gracia de transmitir el encuentro contigo. 

ORACIONES DEL 2º TIEMPPO ORDINARIO DOMINGO XIX, XX Y XXI

 DOMINGO XXI


VOY CONTIGO, SEÑOR Porque eres el único que permanece, la verdad que nos hace libres el sol que, más allá del que alumbra en lo alto, nos alumbra una eternidad en el cielo. Te lo prometo, Señor; yo no me voy Porque, en el mundo, cambian muchas cosas Lo que es amor, luego se convierte en egoísmo Lo que es gratuito, a continuación es alto precio. Tú, en cambio Señor, cumples lo que prometes con un amor leal, legal y sin límites. ¿Se puede pedir algo más santo y bueno, Señor ?

 VOY CONTIGO, SEÑOR Porque, en medio del recio viento, eres veleta que orienta para no perderme Porque, en medio del bravío mar, eres timón seguro que siempre lleva a buen puerto Porque, si miro hacia atrás, sé que el arado que agarra mis manos no podrá trabajar con la misma fuerza y hondura que mirándote a los ojos, Señor .
 VOY CONTIGO, SEÑOR Ayúdame a no desertar, a no alejarme de Ti Te doy las gracias, por la libertad que me ofreces para seguirte Te doy las gracias, porque, aún en medio de tanta seducción, sigues optando por mí, sigues esperando mi respuesta sigues añorando mi presencia. 

VOY CONTIGO, SEÑOR Ayúdame a cumplir con este reto, con esta firme propuesta: quiero estar contigo, Señor Quiero estar a tu lado, siempre, Señor.
D
Tú tienes palabras de vida eterna. Hay una bonita y elegante manera de decir a Jesús que sí; es ya no poder decirle que no. Son demasiados los encuentros, las experiencias, los detalles, que han acumulado de Jesús en sus corazones que ya es imposible arrancarse de esa persona. Ojalá, Jesús, estuviera tan metido en nuestras vidas que ya no nos fuera posible separarnos de Él.
L
Cuántas personas se alejan de la Iglesia por el pobre testimonio que damos. Ayúdame, Señor Jesús, a hacer esta oración para que mi corazón escuche y mi generosidad crezca a fin de poder responder a todas las luces de tu Espíritu Santo.
Dame la gracia, Señor, de confiar en que lo que me pides, siempre lo pides por amor, y que es lo mejor para mí. Gracias por el amor que me tienes que es capaz de prevenirme, levantarme y ayudarme a retomar el camino correcto.

M
Vivían de apariencias, es decir, del cuento. Y eso les iba bien. Pero Tú no lo podías soportar. Dame fuerza Señor para comprender que tu vida era limpia, coherente, llena de transparencia. Tus discípulos podían contemplar cada día la verdad de tus labios como se contempla la belleza de una montaña nevada. No quiero, Señor, limitarme a decir verdades. Quiero ser “verdad”.
X
Señor, hoy el tema de la oración es sugerente. Me enseñas a vivir con limpieza, con transparencia, con sinceridad. Nada te molesta tanto como una vida apoyada en la mentira. Dame tu gracia para vivir sin doblez, para ser lo que soy, para vivir en íntima coherencia entre lo que vivo y lo que hago. Que mi mejor predicación sea la vida misma.

J
Juan Bautista es en labios de Jesús “el mayor entre los nacidos de mujer”. Su sentido de la misión, su humildad, su coraje para defender la verdad incluso ante el rey, han convertido a Juan en el precursor del Señor, en el mejor representante, el más parecido a Jesús. Te pido que sepa contagiarme de estos valores.
V
La lampara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras que el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta y hace fecunda y creíble la luz de la fe.
Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad. Y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras. Pero cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo. Por eso, en el Reino de los cielos cada uno tiene que ser él mismo.

S
Lo importante es estar contentos con lo que Dios nos ha dado a cada uno sin tener envidia de nadie. Al que no alaba sino que lo rechaza es al que “ha enterrado el talento” y no ha negociado. Y aquí está el pecado de omisión al que le damos tan poca importancia. El no hacer el bien es un gran mal. El bien que no hayamos hecho se quedará sin hacer. El tiempo perdido, las horas vacías rodarán vacías por toda la eternidad sin que nadie, ni Dios, pueda llenarlas de sentido.

DOMINGO XX


LA FIESTA ERES TU, SEÑOR

 Cada domingo, con la Eucaristía, nos unimos en un mismo sentir, en una misma esperanza. Brota la alegría de creer la esperanza del más allá. Nuestra fiesta, la auténtica fiesta, eres Tú, Señor.

 Cada domingo, la mesa del altar, se agranda de tal manera que, nadie puede quedar sin pan; sin el pan de la fraternidad sin el pan de tu Palabra sin el pan de tu presencia

 ¿Qué tiene tu pan, Señor? Tiene el sabor de la eternidad El brillo del cielo El amor de Dios La fuerza del Espíritu 

¿Qué tiene tu pan, Señor? Tiene el gozo de la vida cristiana Es fiesta adelantada del cielo Es pregón de lo que un día nos espera Sí, Señor; ¡Eres fiesta, eterna fiesta! 

Aquí, en esta mesa del altar, aperitivo, un adelanto de lo que estamos llamados a gustar de una forma definitiva y eterna junto a Ti, junto a Dios, en el Espíritu con María, la Virgen, allá en el cielo. 

Eres fiesta, cada domingo Señor, eres fiesta que pone en vilo nuestras almas. Amén

D

Jesús, ayúdame a valorar la Eucaristía. El poder vivir para siempre, por ti, es mi gran anhelo. Quiero hablar contigo y escuchar tu Palabra para recibirte con el amor que te mereces; sin ningún interés personal, sólo la ilusión de que me llenes de ti y me hagas experimentar tu amor.

L

Es en el amor de Dios donde nos abrimos al amor, y nos capacita para poder amar al otro, es en su amor donde aprendemos a ver a los demás desde el corazón de Dios y reconocemos en los demás a aquellos por los que el Señor ha dado su vida amándonos hasta el extremo.

M

Señor Jesús, sálvame. Creo en ti. Espero y te amo sobre todas las cosas. Enciende en mi corazón el amor al Padre que está en el cielo y la alegría de ser cristiano. Dame el fuego de tu Santo Espíritu, que ilumine mi mente para desinteresadamente buscarte en esta oración.

X

Señor Jesús, Tú sabes que es lo que más me conviene. Cuenta conmigo, llámame, a la hora que quieras, para trabajar en tu viña. Tú eres fiel a tu Palabra y estás más interesado que yo en mi bien espiritual, por eso confío plenamente en ti. Quiero escuchar tu voz. Habla, Señor, estoy a la escucha.

J

No hay duda que el Señor nos invita a todos a su Reino, santos y pecadores. Pero para ser acreedores de sentarnos al “mesa del banquete”, lo menos que podemos hacer es lavar nuestra túnica. Así llegaremos a formar parte de aquella multitud, “imposible de contar” de toda nación, raza, pueblo y lengua, que harán su entrada en el salón del trono del Cordero, “vestidos con sus vestiduras blancas”

V

Jesús, gracias por recordarme que lo más importante es amarte en los demás. El mantener una relación personal contigo en la oración debe ser la prioridad en mi vida. Creo, espero y te quiero, ilumina mi oración para que el amor me transforme.

S

Señor, Bartolomé se encontró con Felipe y éste lo llevó a Jesús. Hoy quiero comenzar mi oración dándote gracias por los encuentros que he tenido con hombres y mujeres que me han ayudado en mi camino de fe. ¿Qué hubiera sido de mí si no hubiera sido por mis padres, el párroco de mi pueblo, religiosas, laicos comprometidos?… Gracias, Señor, por tantas personas que pusiste en mi camino y me ayudaron a encontrarme contigo.

DOMINGO XIX



4.- PAN VIVO, EN UN MUNDO MUERTO 

 Fortaleces, con tu pan, al que hambriento de otros panes cae bajo el peso de su propia debilidad. Nos sacias, Señor, con tu ternura y, cuando falla el calor humano, te haces encuentro, caricia, abrazo, respuesta y amor entregado 

 Eres pan vivo, Señor, en un mundo que, creyéndose seguro, es zarandeado al viento de su propio egoísmo. 

 Eres pan vivo, Señor, que, cuando se recibe con fe, produce el milagro del amor sin farsa el milagro de la fe sin fisuras el milagro de las manos abiertas el milagro de darse sin agotarse 

 Eres pan vivo, Señor, y quien te recibe, vive eternamente quien te recibe, cree y espera quien te come, ama y se entrega quien te comulga, perdona y olvida

 Eres pan vivo, Señor; ayúdame a responderte con mi fe enséñame a ver más allá de mi mismo condúceme hasta tu regazo para que, allá donde yo vaya, siempre contigo me encuentre.

 Y, cuando yo crea sentirme demasiado vivo, haz que, con tu pan, comprenda que el mundo está demasiado muerto cuando es incapaz de reconocerte como el pan vivo y verdadero sustento. Amén.

D

Comer el pan eucarístico es una llamada a vivir lo que significa ese sacramento: es un alimento que nos transforma, nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón, anticipación de la gloria celestial, alimento de inmortalidad. Estamos hechos para Dios y solo Él sacia plenamente la sed que habita en el corazón humano.

L
También nosotros somos esclavos, en muchas ocasiones, de las emociones, apegados a los sentimientos que experimentamos en presencia de Dios.
M
Jesús te propone a vivir en la actitud de niños. Confiando en tu Padre Dios, sabiendo que nunca te dejará solo; la actitud de la alegría, porque un niño le pone alegría a la vida y es la alegría de la familia, eso en algún momento lo fuiste vos y capaz que ya no lo sos.
 La actitud de ser sencillo, porque es a ello a lo que nos propone Jesús, es el eje de la niñez, encontrate en lo sencillo y deja de ser tan complicado y avinagrado. Vos podés dar mucho porque ya en algún momento lo diste.
X
Señor, te doy gracias por tu gran generosidad frente a nuestra flaqueza. Tú sabías lo difícil que es para nosotros la “convivencia”. Por eso nos dejaste tu presencia a la hora de rezar juntos. “Yo estoy en medio”. Si Tú estás en medio de nosotros, nuestra oración será auténtica.
J
Se abrieron las puertas del cielo con la misma rapidez con la misma rapidez que abrieron las de tu corazón aquel día de Nazaret. Feliz día!!
V
Hoy, Señor, quiero pedirte por tantas parejas que fracasan; por tantos hombres y mujeres que se quisieron mucho y, con el paso del tiempo, llegan a odiarse, incluso a matarse. Los sueños de Dios sobre el matrimonio eran bellísimos, las intenciones no podían ser mejores: ponerles en un Jardín de delicias. ¿Qué ha pasado? ¿Qué está pasando? Te pido que ayudes a tantas parejas malogradas, a tantos niños que, sin ninguna culpa, tienen que pagar muy caro los errores de sus padres.
S
Nos compete a los adultos, llevar al encuentro con el Señor, a los niños, a los más jóvenes. Somos responsables de ayudar a cultivar en los niños la fe de su Bautismo, de irlos acercando al amor de Jesucristo, de presentarlos a la Virgen, de que aprendan a dirigirse a su Padre celestial, que se sepan cuidados por su Ángel de la Guarda, que sientan sobre sus cabezas las manos del Señor, bendiciéndolos.