lunes, 27 de febrero de 2017

MONACATO ORIENTAL

En el siglo V comenzó la decadencia del monacato egipcio (pacomiano).

 Casi todos los monasterios de Egipto, Palestina y Siria fueron destruidos durante la conquista árabe.

 De esa manera, Constantinopla pasó a ser el centro del monacato oriental, pues a partir de ese mismo siglo experimentó un gran desarrollo.

Cabe resaltar que fue en el siglo VI, cuando el emperador Justiniano hizo construir el monasterio de Santa Catalina, sobre el Monte Horeb, para organizar a los ermitaños del Sinaí en un mismo lugar y que se salvó de las incursiones árabes.

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En los siglos VII y VIII, fueron los monjes orientales, quienes mantuvieron la doctrina de la veneración de las imágenes, durante la lucha iconoclástica, siendo quizá el más importante de ellos,

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Teodoro Estudita (del monasterio de Studion), a quien se debe la lucha contra el eremitismo y la re-afirmación del monacato de Basilio.



​ Sobre el Monte Athos en el 963, Atanasio fundó la «Grande Laura», bajo la protección del emperador Nicéforo II e introdujo una Regla de tipo cenóbitico, basada en la del monasterio de Studion.

Los estatutos de la «Grande Laura» fue aprobada por el emperador Juan I Tzimisces.

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Los siglos XI y XII, representan la edad de oro para Athos, fue en esta época en que llegaron monjes de todas las nacionalidades y fundaron monasterios junto o cercanos a la Grande Laura.
Athos se convirtió en una ciudad monástica, bajo el gobierno casi absoluto y vitalicio del igúmeno (Abad), y centro de referencia cultural y espiritual para las iglesias orientales hasta el cisma (1050), y desde entonces para las iglesias ortodoxas.

En los albores del Cisma de Oriente, el emperador Constantino IX) promulgó, en septiembre de 1045 el decreto «Typikon de Monomaco», que determinó la vida organizada de Monte Athos de los siglos sucesivos.


 Se prohibió todo género de lujos, de comercio con lugares lejanos y de salida del monasterio. El responsable de la ciudad monasterio, ahora llamado protos (primero), continuó siendo un cargo vitalicio, pero solo tomaba por él mismo las decisiones sobre las actividades cotidianas, mientras que un consejo de monjes, las deliberaciones más importantes.97​

 Los monjes de Etiopía por su parte, durante el siglo IX, bajo el gobierno del Abba Jakob (superior del monasterio Debra Libanos),



se constituyeron en los difusores del Evangelio por Sudán y las costas del Este de África, llegando hasta Mozambique. Cuando los colonizadores portugueses llegaron a estas tierras en el siglo XVI, encontraron en ellas pequeñas comunidades cristianas.98​ El monacato oriental alcanzó su máxima expansión en el siglo XI, donde se fundaron los primeros monasterios de Rusia.

lunes, 20 de febrero de 2017

BEATOS JACINTA Y FRANCISCO MARTOS

20 DE FEBRERO  EATOS FRANCISCO Y JACINTA



Dos de los pastorcitos de Fátima



 En la Portugal rural del 1917 no es inusual el ver a los niños llevando a sus rebaños a pastorear.
 Esto es lo que los niños de la familia Marto y Santos, todos primos, hacían en estos días.



 Casi siempre eran Lucía Santos, Francisco Marto y su hermana Jacinta, los que con gusto tomaban esta responsabilidad agradecidos por el chance de estar al aire libre y de jugar y rezar mientras las ovejas pastaban en silencio.


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Ellos pastoreaban en diferentes lugares cercanos al pueblito de Fátima y de Aljustrel, que era donde ellos vivían.



 En estos lugares ocurrieron las apariciones que cambiarían el curso de la vida de estos niños y de la historia del siglo 20. Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917,

 La Virgen María se les apareció en la Cova de Iría (Cueva de la Paz) a Lucía, Francisco y Jacinta.

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Sus padres Olimpia de Jesús y Manuel Pedro Martos 1951
 A partir de estos encuentros, su fe creció y solo querían rezar y sufrir por la conversión de los pecadores.

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 Durante las apariciones, soportaron calumnias, insultos y persecuciones; siendo incluso encerrados varios días en la cárcel y amenazados de muerte por los enemigos de la Iglesia.

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FRANCISCO



 Francisco nació en Aljustrel, Fátima, el 11 de Junio de 1908. Fue bautizado el 20 de Junio de 1908. Su gran preocupación era la de “consolar a Nuestro Señor”. El Espíritu de amor y reparación para con Dios ofendido, fueron notables en su vida tan corta. Pasaba horas “pensando en Dios”. por lo que siempre fue considerado como un contemplativo.

 Su precoz vocación de eremita fue reconocida en el decreto de heroicidad de virtudes, según el que después de las apariciones "se escondía detrás de los árboles para rezar solo; otras veces subía a los lugares más elevados y solitarios y ahí se entregaba a la oración tan intensamente que no oía las voces de los que lo llamaban".

 Cayó victima de la neumonía en Diciembre de 1918 y falleció en Aljustrel a las 22 horas del día 4 de Abril de 1919.

 Sus restos mortales quedaron sepultados en el cementerio parroquial de Fátima hasta el día 13 de marzo de 1952, fecha en que fueron trasladados para la Basílica de Cova da Iria. acinta Marto,

JACINTA



 Nació en Aljustrel, Fátima, el 11 de Marzo de 1910. Fue bautizada el 19 de Marzo de 1910. Su vida fue caracterizada por el Espíritu de sacrificio, el amor al Corazón de María, al Santo Padre y a los pecadores. Llevada por la preocupación de la salvación de los pecadores y del desagravio al Corazón Inmaculado de María, de todo ofrecía un sacrificio a Dios, como les recomendará el Ángel, diciendo siempre la oración que Nuestra Señora les enseñará: “Oh Jesús, es por nuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María".

 Víctima de la neumonía cayó enferma en Diciembre de 1918. Murió el 20 de Febrero de 1920.

 El 1 de Mayo de 1951 fue finalmente trasladada a la Basílica del Santuario.

BEATIFICACIÓN





 El 13 de Mayo del 2000, el Santo Padre Juan Pablo II los declaró beatos en su visita a Fátima, en presencia de la otra vidente, Lucia.


 Francisco y Jacinta son los primeros niños no mártires en ser beatificados.

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domingo, 19 de febrero de 2017

VIDA RELIGIOSA ANACORETAS

La palabra anacoreta procede del latin medieval anachorēta, y éste del término griego Ανα-χωρέω, que significa 'retirarse'.



 La definición del término puede tener varios matices, si bien interrelacionados: el de aquel que vive aislado de la comunidad o también para referirse a quienes rehúsan los bienes materiales, y el de alguien que se retira a un lugar solitario para entregarse a la oración y a la penitencia.


Los anacoretas conocidos ya en tiempo de los judíos comenzaron a extenderse desde los principios del cristianismo y se multiplicaron durante los siglos II y III a causa de las persecuciones, refugiándose gran número de ellos en la Tebaida (Egipto).


El monacato en Egipto comenzó como una vida de completa soledad y la contemplación. No comenzó con la formación de los monasterios, pero con las personas que viven en la soledad de las cuevas, agujeros en el suelo, y otras viviendas pequeñas.


 Pensaban que apartándose de la sociedad humana, obedecían además el mandato cristiano de «no ser parte del mundo». Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, sino que yo os escogí del mundo, por esto el mundo os aborrece. (San Juan 15:19)


 El anacoretismo es un tipo de vida que surge como consecuencia de una corriente espiritual de la iglesia de Cristo a inicios del siglo IV: la espiritualidad monástica.



 Esta corriente espiritual buscaba la limpieza de corazón la cual la conseguían mediante el desprendimiento de todo lo creado (apartamiento del mundo) y la práctica de la caridad.

La limpieza de corazón era el requisito para la posesión del Reino de Dios, que en este mundo se obtiene por la contemplación divina y cristalizada en una forma de vida que se denomina vida contemplativa.

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 La primera manifestación de importancia de la vida anacoreta se dio en Egipto en torno a San Antonio Abad, quien congregó a su alrededor un gran número de discípulos que poblaron desiertos como los de Nitria y Scete.
 Su modo de vivir se caracterizaba sobre todo por la soledad y el silencio. Habitaban cuevas o cabañas, bien aislados o bien en grupos de dos o tres, dedicados plenamente a la oración, la penitencia y el trabajo manual.
 Una vez por semana, el domingo, los solitarios acudían a la iglesia en común para asistir a los oficios divinos y escuchar los consejos de los presbíteros

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 Se tiene noticias entre otros anacoretas de los santos Pablo, primer ermitaño (250), Antonio Abad, San Onofre, Pacomio, Simeón, San Rubén estilita, etc.

 En los siglos XIX y XX, Carlos de Foucauld constituyó un ejemplo singular.

Después de su conversión, rehusó conservar su gran fortuna, aunque no pareció tener intención de vivir aislado de la comunidad. Sin embargo, su deseo de servir a "los últimos" lo llevó al Sahara argelino, donde ejercitó largamente la oración y a la contemplación. Sin dudas, Foucauld constituyó, entonces y en la actualidad, un ejemplo del retorno a la espiritualidad del desierto en la era contemporánea.

jueves, 9 de febrero de 2017

FIESTA DE SAN CECILIO 2017

EUCARISTÍA DEL VOTO A SAN CECILIO

Granada expresa con agradecimiento su Fe a San Cecilio en la Eucaristía del voto presidida por el Arzobispo de Granada Mons. Javier Martinez
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 Esta festividad se celebra desde 1599.
Para salvar a la población de la violenta epidemia, el Cabildo pidió protección a los Santos Mártires con un voto solemne por el que la ciudad subiría todos los años, cada 1 de febrero, a ofrecerle al Patrón una ofrenda de incienso y flores.
 Y así ha sido desde entonces.


Granada sube al Monte
Aunque en los años 60 la celebración perdió el esplendor de antaño, a finales de los setenta el ayuntamiento se preocupó por poner en valor una tradición tan popular y granadina, recuperándose la ceremonia tal y como se planteó en sus orígenes: un acto cívico religioso con un estricto ritual (elección de comisarios por parte del Ayuntamiento y Abadía, visitas protocolarias, ceremonial durante la procesión y eucaristía…), al que suceden festejos populares en la explanada frente a la Abadía, mientras se degustan las tradicionales habas con ‘salaíllas’ regadas por vino mosto granadino.



Antiguamente, durante la romería, las jovencitas en edad casadera debían tocar la piedra blanca si querían conseguir marido; tocar la otra auguraba todo lo contrario. Así que ya sabéis, la elección es vuestra.



ROMERÍA DE SAN CECILIO

La Romería de San Cecilio, patrón de Granada, se ha celebrado este domingo en el entorno de la Abadía del Sacromonte con el reparto de 4.500 salaíllas, mil kilos de habas y 180 kilos de bacalao entre los asistentes.



Por otra parte se han repartido las tradicionales viandas consistentes en 4.500 saladillas, 1.000 kilos de habas, 180 kilogramos de bacalao y 5.000 botellas de agua.

Los asistentes han podido, a su vez, disfrutar de las actuaciones de bailes regionales a cargo de los grupos de Lancha de Genil y el Sacromonte.

La comitiva municipal partióa las 11.15 horas hacia la Abadía del Sacromonte, donde se celebraró una eucaristía a las 12.00 horas presidida por el Arzobispo de Granada Mons. Javier Martinez . Los comisarios municipales este año han sido los concejales Miguel Ángel Fernández Madrid y Antonio Granados.

Recordando palabras del Arzobispo del pasado miércoles 1 de febrero celebrar san Cecilio es hacer memoria de los orígenes tempranos de la fe en nuestra Iglesia de Granada. Lo suficientemente tempranos como para que en el Concilio de Elvira, el primer Concilio del que se conservan las actas de la Iglesia, todavía antes de la paz de Constantino, pudiese haber reunidos aquí 80 obispos, lo cual indica una vida cristiana sembrada muy tempranamente. Lo importante en todo caso es que nosotros podamos dar gracias a Dios por haber recibido esa fe por los cauces carnales, humanos, por los que la experiencia de la redención de Cristo ha llegado a nosotros.




http://www.archidiocesisgranada.es/index.php/multimedia/fotos/set72157676381465484

domingo, 5 de febrero de 2017

PROCESIÓN DE SAN CCECILIO EN GRANADA

MAÑANA GRANADA CELEBRA A SU PATRÓN

Mañana celebración popular de la romería de San Cecilio, en el Sacromonte.


Hoy salida procesional del Patrón de Granada por las calles del Realejo.
Organizada por la parroquia de San Cecilio y la hermandad del Santísimo Cristo de los Favores organiza la procesión con la imagen del Patrón que preside el retablo del templo realejeño, obra de Francisco Morales.

entrada a la iglesia de san cecilio con arco
Será esta tarde, a partir de las cinco de la tarde, con el acompañamiento de la Agrupación Musical “Dulce Nombre de Jesús” que estrenará la marcha “El Resurgir”, de Alberto Caballero Bonilla. El título hace referencia al resurgir de la fe cristiana en nuestra ciudad, con la figura del Varón Apostólico San Cecilio.

 La procesión de San Cecilio de este año modifica un poco su itinerario. Al transcurrir por San Matías girará hacia Jesús y María



buscando la Plaza de Santo Domingo, quedando el itinerario de la siguiente manera: Placeta Cristo de los Favores, Plaza de San Cecilio, Cuesta de San Cecilio, Campo del Príncipe, Misericordia Coronada, Molinos, plaza del Realejo, Fortuny, Carnicería, Plaza de Santo Domingo, Palacios, Plaza de los Campos, Cuesta del Progreso, San Matías, Jesús y María, Plaza de Santo Domingo, Portería de Santo Domingo, Fortuny, Plaza del Realejo, Santiago, Jarrerías, Molinos, Huete, Campo del Príncipe, Cuesta de San Cecilio, Plaza de San Cecilio y Placeta Cristo de los Favores.

Se espera el regreso hacia las 20:15 horas.

http://granadacofrade.zree.es/2017/02/san-cecilio-se-encontro-nuevo-granada/



jueves, 2 de febrero de 2017

CELEBRACIÓN DE SAN CECILIO EN GRANADA

La Iglesia Diocesana de Granada celebra a San Cecilio y venera sus reliquias

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El 1 de febrero, es el día de la festividad litúrgica de San Cecilio, Obispo, mártir y patrón de Granada. Ese día, como es tradición, se ha celebrado en la iglesia de la Asunción, en la Abadía del Sacromonte, la Eucaristía en el rito hispano-mozárabe.
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 Para la celebración de la Eucaristía, se expusieron las reliquias de San Cecilio junto al altar, y delante de éste, se colocaron siete cirios en representación de los Siete Varones Apostólicos. Al término de la Eucaristía, Mons. Martínez dio a besar el relicario a todos los asistentes. iniciándose con una procesión desde la iglesia para visitar las Santas Cuevas.

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Tras visitar las santas catacumbas, donde se encontraron las reliquias de los mártires, volvieron a la iglesia para continuar con la celebración de la Eucaristía.

 La Misa ha estado presidida por Mons. Javier Martínez, arzobispo de Granada, concelebrando con él los canónigos que forman el Cabildo Sacromontano.
También han participado los seminarios diocesanos, estando el servicio del canto litúrgico a cargo de la Schola Gregoriana Ilíberis.

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 Al terminar la celebración de la Eucaristía, el arzobispo Mons. Javier Martinez, acompañado de los canónigos, sacerdotes, seminaristas, presidente de Hermandades y Cofradías de la Ciudad Don Jesus L. Muros Ortega y su secretario Don Roberto Martin,



 los cofrades de la Hermandad del Santísimo Cristo del Consuelo con su presidente de la comisión gestora Don Francisco De Paula Cánovas, y los fieles presentes han venerado las reliquias del patrón de nuestra Archidiócesis dadas por el Sr. Arzobispo.

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FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO


A esta fiesta la solíamos llamar antiguamente -quiero decir, antes del Concilio- la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen.

Venía considerada como una de las fiestas importantes de Nuestra Señora.
 Lo más llamativo era la procesión de las candelas. De ahí el nombre de Candelaria.



 Era una procesión clásica, tradicional, atestiguada ya en antiguos documentos romanos. En concreto, el Liber Pontificalis nos asegura que fue el Papa Sergio I, a finales del siglo VII, quien dispuso que se solemnizaran con una procesión las cuatro fiestas marianas más significativas por su antigüedad: la Asunción, la Anunciación, la Natividad y, por supuesto, la Purificación. Éste sería seguramente el origen de la procesión de las candelas.


El nuevo calendario litúrgico, establecido a raíz de la reforma del Vaticano II, considera de nuevo esta solemnidad como fiesta del Señor. Sin embargo, sin renunciar a este carácter fundamental de la fiesta, la piedad popular bien puede alimentar su devoción mariana y seguir celebrando a María, íntimamente vinculada al protagonismo de Jesús, en este acontecimiento emblemático de la presentación en el Templo, por el que Jesús es reconocido como Salvador y Mesías por los dos ancianos Simeón y Ana, representantes singulares del pueblo elegido.


Del Evangelio:
                                
"cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz,como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvaciónque preparaste delante de todos los pueblos:luz para iluminar a las naciones paganasy gloria de tu pueblo Israel».



Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos». "





miércoles, 1 de febrero de 2017

SAN CECILIO EN GRANADA

1 DE FEBRERO

San Cecilio (siglo I o II?) es un santo de la Iglesia Católica considerado mártir.

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 Según una tradición cristiana medieval recogida en la leyenda de los siete varones apostólicos1 y el Códice Emilianense, documentos del siglo X basados en textos más antiguos, fue uno de los siete varones apostólicos, discípulos del apóstol Santiago enviados a evangelizar a Hispania por san Pedro y san Pablo.


Los otros seis son: Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio y Hesiquio. La vida de todos ellos está oculta tras los velos de la leyenda transmitida oralmente.

Es considerado primer obispo de Ilíberis y desde finales del siglo XVI venerado como patrono de Granada y su archidiócesis.

Según unos manuscritos del siglo X, que transmiten información más antigua (del siglo VIII o del siglo IX), los siete varones apostólicos llegaron a Acci (Guadix) cuando se estaban celebrando las fiestas paganas de Júpiter, Mercurio y Juno y los paganos les persiguieron hasta el río, pero el puente se partió milagrosamente y los siete varones apostólicos quedaron salvos.
Una noble mujer llamada Luparia se interesó por ellos y los escondió, y se convirtió al Cristianismo después de haber levantado un altar a San Juan Bautista.


 A continuación los varones apostólicos se separaron para dar noticia del Cristianismo por distintas regiones de la Bética: Torcuato permaneció en Acci (Guadix), Tesifonte marchó a Vergi (Berja), Hesiquio a Carcere (Cazorla), Indalecio a Urci (Pechina), Segundo a Abula (Abla), Eufrasio a Iliturgi (Andújar) y Cecilio a Iliberri (Iliberris o Elvira, la actual Granada). La identificación de esas localidades es muy insegura.

 Un autor del siglo IX fundió esta tradición con la de Santiago Apóstol en la Translatio S. Iacobi in Hispaniam. Según éste, siete discípulos de Santiago trajeron su cuerpo a Hispania después de su martirio desde Jerusalén y tuvieron que refugiarse en una fuente protegida por una cripta porque eran perseguidos por el rey; cuando entraron para prenderlos la cripta se derrumbó y el rey y los suyos perecieron.
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Una mujer, también llamada Luparia, se convirtió al Cristianismo y mandó colocar el cuerpo de Santiago en un edificio que previamente había estado consagrado a ídolos paganos; esta tradición cuenta también que tres de estos discípulos, Torcuato, Atanasio y Tesifonte, fueron enterrados junto al apóstol. También habla sobre los siete varones apostólicos el escritor dominico del siglo XIII Rodrigo de Cerrato.
La vida de todos ellos está oculta tras los velos de la leyenda transmitida oralmente.


 Con todo estos siete varones fueron los que trajeron la fe católica a España, por eso el Papa Juan Pablo II en su primer viaje a España del año 1982 pronunció las siguientes palabras refiriéndose a nuestra nación: “...fue conquistada para la fe por el afán misionero de los Siete Varones Apostólicos”.

 Se sabe a ciencia cierta que San Cecilio fue obispo de Illíberis, que escribió algunos tratados para instrucción de los fieles y que sufrió martirio bajo la dominación de Nerón, supuestamente quemado en el monte Illipulitano.

 Pero la larga dominación árabe destruyó todos los rastros de cristianismo. Granada estuvo bajo los sarracenos casi ochocientos años; no los suficientes para perderse la memoria y la tradición. Lo cierto es que en 1501 se funda la parroquia titulada San Cecilio.  Pero la larga dominación árabe destruyó todos los rastros de cristianismo. Granada estuvo bajo los sarracenos casi ochocientos años; no los suficientes para perderse la memoria y la tradición, pero sí para no quedar ni rastro de documentos ni reliquias.

  Tras la Reconquista, basándose en la tradición medieval y buscando enlazar la nueva Iglesia de Granada con sus más remotos orígenes en la comunidad cristiana de Ilíberis, una de las primeras parroquias creadas en la ciudad fue la de san Cecilio, aunque se veneraba a san Gregorio Bético o de Elvira como patrón.


 La extraordinaria aparición entre 1588 y 1599 en la torre Turpiana y en el Sacromonte —entonces monte de Valparaíso—,


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 de una serie de reliquias, entre ellas las supuestas cenizas de san Cecilio, una lámina que indicaba que su martirio tuvo lugar en el monte Ilipulitano en el segundo año del imperio de Nerón y los Libros plúmbeos, intensificaron la devoción y el culto al santo obispo en Granada.


A pesar de la polémica suscitada por los hallazgos, considerados actualmente un intento sincrético de la comunidad morisca para evitar la expulsión que finalmente acabó produciéndose, un concilio local celebrado en 1600 declaró auténticas las reliquias encontradas, mientras que los Libros plúmbeos, tras numerosas vicisitudes, fueron declarados falsos y condenados por un breve apostólico de Inocencio XI en 1682.


A raíz de estos acontecimientos, se cambió la fiesta litúrgica de san Cecilio del 15 de mayo, fecha en que se celebraba junto a los otros seis varones apostólicos, al 1 de febrero, fecha del martirio según una de las láminas encontradas.


Para venerar los restos, se creó, con el impulso del arzobispo de Granada Pedro de Castro, la Abadía del Sacromonte, lugar donde actualmente se conservan.

Aunque no se proclamara oficialmente como tal, san Cecilio ha sido considerado desde entonces patrono de Granada y su archidiócesis


fue el primer obispo de Granada cuando, bajo la dominación romana, se llamaba todavía Illíberis.