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domingo, 14 de diciembre de 2025

SAN JUAN DE LA CRUZ

 14 DICIEMBRE: SAN JUAN DE LA CRUZ, PRESBÍTERO Y DOCTOR DE LA IGLESIA 

 Memoria de san Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, el cual, por consejo de santa Teresa, fue el primero de los hermanos que emprendió la reforma de la Orden, empeño que sostuvo con muchos trabajos, obras y ásperas tribulaciones, y, como demuestran sus escritos, buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura, descansando finalmente en el Señor, en Úbeda, de la provincia de Jaén (1591).








Fecha de beatificación: 25 de enero de 1675 por el Papa Clemente X 

Fecha de canonización: 27 de diciembre de 1726 por el Papa Benedicto XIII 

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordioso, es de origen hebreo.

BIOGRAFIA

 Ávila y concretamente Fontiveros fue su patria chica. Luego lo será Castilla y de modo principal Andalucía la tierra de sus amores. Se llamó Juan Yepes. 

Nació en 1542 del matrimonio que formaban Gonzalo y Catalina; eran pañeros y vivían pobres. Su padre muere pronto y la viuda se ve obligada a grandes esfuerzos para sacar adelante a sus tres hijos: Francisco, Luis y Juan. Fue inevitable el éxodo cuando se vio que no llegaba la esperada ayuda de los parientes toledanos; Catalina y sus tres hijos marcharon primero a Arévalo y luego a Medina del Campo que es el centro comercial de Castilla. Allí malviven con muchos problemas económicos, arrimando todos el hombro; pero a Juan no le van las manualidades y muestra afición al estudio. 

Relicario de San Juan de la Cruz en Úbeda, con una pequeña parte del cuerpo.


Entra en el Colegio de la Doctrina, siendo acólito de las Agustinas de la Magdalena, donde le conoció don Alonso Álvarez de Toledo quien lo colocó en el hospital de la Concepción y le costea los estudios para sacerdote. Los jesuitas fundan en 1551 su colegio y allí estudió Humanidades. Se distinguió como un discípulo agudo.



 Juan eligió la Orden del Carmen; tomó su hábito en 1563 y desde entonces se llamó Juan de Santo Matía; estudia Artes y Teología en la universidad de Salamanca como alumno del colegio que su Orden tiene en la ciudad. El esplendor del claustro es notorio: Mancio, Guevara, Gallo, Luis de León enseñan en ese momento. 

En 1567 lo ordenaron sacerdote. Entonces tiene lugar el encuentro fortuito con la madre Teresa en las casas de Blas Medina. Ella ha venido a fundar su segundo "palomarcico", como le gustaba de llamar a sus conventos carmelitas reformados; trae también con ella facultades del General para fundar dos monasterios de frailes reformados y llegó a convencer a Juan para unirlo a la reforma que intentaba salvar el espíritu del Carmelo amenazado por los hombres y por los tiempos. Llegó a exclamar con gozo Teresa ante sus monjas que para empezar la reforma de los frailes ya contaba con "fraile y medio" haciendo con gracia referencia a la corta estatura de Juan; el otro fraile, o fraile entero, era el prior de los carmelitas de Medina, fray Antonio de Heredia. 



Inicia su vida de carmelita descalzo en Duruelo y ahora cambia de nombre, adoptando el de Juan de la Cruz. Pasa año y medio de austeridad, alegría, oración y silencio en casa pobre entre las encinas. Luego, la expansión es inevitable; reclaman su presencia en Mancera, Pastrana y el colegio de estudios de Alcalá; ha comenzado la siembra del espíritu carmelitano. 



La monja Teresa quiere y busca confesores doctos para sus monjas; ahora dispone de confesores descalzos que entienden -porque lo viven- el mismo espíritu. Por cinco años es Juan el confesor del convento de la Encarnación de Ávila. La confianza que la reformadora tiene en el reformador -aunque posiblemente no llegó a conocer toda la hondura de su alma- se verá de manifiesto en las expresiones que emplea para referirse a él; le llamará "senequita" para referirse a su ciencia, "santico de fray Juan" al hablar de su santidad, previendo que "sus huesecicos harán milagros".

 No podía faltar la cruz; llegó del costado que menos cabía esperarla. Fueron los hermanos calzados los que lo tomaron preso, lo llevan preso a Toledo donde vivió nueve meses de durísima prisión. Es la hora de Getsemaní, la noche del alma, un periodo de madurez espiritual del hombre de Dios expresado en sus poemas. Logra escapar en 1578 del encierro de forma dramática, poniendo audacia y ganando confianza en Dios, con una cuerdecilla hecha con pedazos de su hábito y saliendo por el tragaluz. 



En los oficios de dirección siempre aparece Juan de la Cruz como un segundón; serán los padres Gracián y Doria quienes se encarguen de la organización, Juan llevará la doctrina y cuidará del espíritu.

 Se le ve presente en la serranía de Jaén, confesor de las monjas en Beas de Segura, donde se encuentra la religiosa Ana de Jesús. Después en Baeza; funda el colegio para la formación intelectual de sus frailes junto a la principal universidad andaluza. Y en Granada, en el convento de los Mártires, continuará su trabajo de escritor. En 1586 funda los descalzos de Córdoba, como los de Mancha Real. 

Consiliario del padre Doria, en Segovia, por tres años. ¡Cómo no recordar su deseo-exponente de amor rendido- ante la contemplación de un Cristo doliente! "Padecer, Señor, y ser menospreciado por Vos".



 En 1591 la presencia de fray Juan de la Cruz empieza a ser non grata ante el padre Doria. La realidad es que está quedando arrinconado y hasta llega a tramarse su expulsión del Carmelo. 

Marcha a la serranía de Jaén, en la Peñuela, para no estorbar y se plantea la posibilidad de marchar a las Indias; allí estará más lejos. Es otro tiempo de oración solitaria y sabrosa. La reforma carmelitana vive agitada por el modo de proceder de Doria; a Juan le toca orar, sufrir y callar. Quizá tenga Dios otros planes sobre él y está preparándolo para una etapa mejor. 



Aquella inapetencia tan grande provocada por las calenturas persistentes provocó un mimo de Dios haciendo que aparecieran espárragos cuando no era su tiempo para calmar el antojadizo deseo de aquel fraile que iba de camino, sin fuerzas y medio muerto de cansancio, buscando un médico. 

Pasó dos meses en Úbeda. No acertó el galeno. Se presentó la erisipela en una pierna; luego vino la septicemia. Y en medio andaban los frailes con frialdad y era notoria la falta de consideración por parte del superior de la casa. Hasta que llegó el 13 de diciembre, cuando era de noche, que marchó al cielo desde el "estercolero del desprecio". Llovía. 



Al final de este resumen-recuerdo de un fraile místico que supo y quiso aprovechar el mal para sacar bien, el desprecio de los hombres para hacerse más apreciado de Dios, y el mismo lenguaje para expresar lo inefable de la misteriosa intimidad con Dios con lírica palabra estremecida, pienso que será buen momento para hacer mención de algunas de las obras que le han hecho figura de la cultura hispana del siglo XVI. Subida al Monte Carmelo y Noche oscura del alma que bien pueden considerarse tanto una obra como dos; el Cántico espiritual, Llama de amor viva y algunos poemas y avisos. Pío XI lo hizo doctor de la Iglesia en 1926. Su gran conocedor y admirador San Juan Pablo II, lo nombró patrono de los poetas.



miércoles, 15 de octubre de 2025

SANTA TERESA DE JESUS

 


El 3 de octubre un barbero le realizó una sangría y le aplicó unas ventosas.
 A las nueve de la noche, recibió la extremaunción. 
Murió, en los brazos de Ana de San Bartolomé, a las nueve de la noche del 4 de octubre de 1582 (al día siguiente el calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano en España, por lo que al día de su fallecimiento le sucedió el día viernes 15 de octubre).

SU ENTERRAMIENTO IN TANTO RARP

El cuerpo, que no se embalsamó, fue envuelto en una tela bordada con oro, regalo de los duques de Alba, y puesto en una ataúd de madera. El ataúd estuvo expuesto en la capilla del Convento de la Anunciación hasta la misa funeral, que se celebró, según el nuevo calendario, el 15 de octubre. La patrona del convento, Teresa Layz, la priora, Antonio de Jesús y los duques de Alba decidieron que el cuerpo de la santa, de gran valor, se quedase allí y apresuraron el entierro.

Patrona de los escritores y periodistas

Que nos ayude a escribir con nuestra propia vida la presencia de Dios en medio de nuestro mundo.



Su alma fue tocada por un Cristo que amó con locura 
.Dios no se muda permanece y, Dios, es lo único que queda. 
Sólo desde Él a nada hay que tener miedo porque sólo Él basta. 

 Cuentan que se quejaba un día Santa Teresa de lo mal que la trataba el Señor con enfermedades, problemas, arideces... 
A lo que Jesús le dice... 
 - Teresa, así trato yo a mis amigos. Teresa, con mucha gracia, le responde... -
 Ah, Señor, por eso tienes tan pocos..


Canciones que pueden llegar a oraciones
DUEÑO DE MI VIDA
Dueño de mi vida, vida de mi amor, ábreme la herida de tu corazón. 
 Corazón divino, dulce cual la miel, Tú eres el camino para el alma fiel. 
 Tú abrasas el hielo, Tú endulzas la hiel, Tú eres el consuelo para el alma fiel. 
Dueño de mi vida, vida de mi amor, ábreme la herida de tu corazón. 
 Corazón divino, ¡qué dulzura dan de tu sangre el vino, de tu carne el pan! 
 Tú eres la esperanza del que va a vivir; Tú eres el remedio del que va a morir.
 Dueño de mi vida, vida de mi amor, ábreme la herida de tu corazón. 
 Corazón divino, dulce cual la miel, Tú eres el camino para el alma fiel.
 Dueño de mi vida, vida de mi amor, ábreme la herida de tu corazón.

NADA TE TURBE





jueves, 17 de julio de 2025

CARMRLITAS MARTIRES



CARMELITAS MÁRTIRES DE COMPIÉGNE

Hoy conmemoramos a las 16 mártires carmelitas asesinadas durante la Revolución Francesa

Cada 17 de julio, un día después de la fiesta de la Virgen del Carmen, la Iglesia Católica celebra a las dieciséis carmelitas mártires de Compiègne (Francia). Estas valerosas mujeres fueron asesinadas por odio a Cristo en tiempos de la Revolución Francesa (1789-1799). 

 A estas mártires se les suele llamar también “teresianas”, en alusión a Teresa de San Agustín, priora del monasterio carmelita de Compiègne.


 
Resultado de imagen de compiègne MONASTERIO CARMELITA Su martirio había sido profetizado 100 años antes de su muerte por sor Isabelle Bautiste, religiosa de la misma comunidad de Compiègne, que había tenido una especie de sueño o visión en la que había visto a todas las carmelitas del monasterio vestidas de blanco resplandeciente y portando la palma del martirio. Las carmelitas se habian establecido en Compiègne en 1641. 

Su monasterio se concluyó en sólo 7 años, y fieles al espíritu de Santa Teresa se ganaron pronto el aprecio de los vecinos de la ciudad. Resultado de imagen de monasterio de Compiègne El 14 de julio de 1789 comenzó el período conocido como Revolución Francesa, caracterizado por múltiples desmanes e injusticias. Desde un principio fue enemiga de la Fe y realizó contra la Iglesia una despiadada presecución. 

La ley del 13 de febrero de 1790 prohibía las comunidades religiosas, más aún las de vida claustral, por considerarse contrarias a la razón. La comunidad estaba formada por 17 hermanas: Resultado de imagen de compiègne Hna. Teresa de San Agustín (Magdalena Claudina Lidoine) Priora de todas ellas, nacía en París el 22 de Septiembre de 1752. Hna. San Luis (María Ana Francisca Brideau), nace en Belfort. Hna. de Jesús Crucificado (María Ana Piedcourt), nace en Paris. Hna. de la Resurrección (Ana María Magdalena Carlota Thouret), nace en Mouy (Oise). Beata Carlota da Ressurreição, Virgem e Mártir (uma das mártires de Compiègne, França).: Hna. Eufrasia de la Inmaculada Concepción (María Claudia Cipriana Brard),nace en Bourth Eure. Hna. Enriqueta de Jesús (María Francisca Gabriela de Croissy) nace en París. Hna. Teresa del Corazón de María (María Ana Hanisset), nace en Reims. Hna. Teresa de San Ignacio (María Gabriela Trézel), nace en Compiègne. Hna. Julia Luisa de Jesús (Rosa Chrétien), nace en Evreux (Eure). Hna. María Enriqueta de la Providencia (Anita Pelras), nace en Cajarc. Hna. Constanza (María Juana Meunier), nace en Saint-Denis. Hna. María del Espíritu Santo (Angélica Roussel), nace en Fresnes. Hna. Santa María (María Dufour), nace en Bann´s. Hna. San Francisco Javier (Isabel Julieta Verolot), nace en Lignières. y dos hermanas externas, Catalina y Teresa Soiron, que vivían en la portería, manteniendo el contacto del exterior con las monjas.  Aunque son 17, sólo 16 fueron mártires, pues la Madre María de la Encarnación, anterior priora, se hallaba fuera del monasterio cuando fueron apresadas. Resultado de imagen de monasterio de Compiègne El 4 de agosto de 1792, fueron conminadas a abandonar los hábitos y el monasterio.  Antes firmaron el juramento de Libertad-lgualdad, por miedo a la deportación y pensando todo sería temporal.  Los revolucionarios pretendieron "liberarlas" de aquella vida de superstición y sometimiento, contraria a la libertad y sumergida en algo tan inútil como la oración. Niguna de ellas quería aquella "libertad" impuesta; todas ya habían elegido libremente, mucho antes que aquellos liberales pensaran por ellas. Hasta el 14 de septiembre de 1792 pudieron llevar vida comunitaria en relativa calma, incluso celebraron los votos de la hermana conversa María de San Francisco Javier, los últimos celebrados antes del martirio.  Igualmente celebraron elecciones, recayendo los cargos de priora en la Madre Teresa de San Agustín, que eligió como supriora a Ana María de San Luis y como maestra de novicias a María Enriqueta de la Providencia. La priora, al arreciar la persecusión y martirio de los religiosos o seglares, tuvo la inspiración de hacer un voto de ofrecimiento como víctimas al Sagrado Corazón de Jesús, ofreciéndose para aplacar la cólera divina y para que la paz volviera a la Iglesia y a Francia.  Reunió momentáneamente a las demás religiosas y externas, y todas aceptaron, menos las dos más ancianas, Sor Gabriela y Sor Carlota, aunque solo en un primer momento, pues luego hicieron el voto igualmente, que renovaban cada día. Resultado de imagen de compiègne Ante la inminencia de la exclautración, la priora había buscado cuatro casas de católicos leales, donde pudiera seguir en contacto con las monjas y, de alguna manera, vivir como carmelitas. Desde que se había decretado el masónico ,"culto a la diosa razón" las demás expresiones de culto fueron prohibidas, incluso en el ámbito privado. Por esto, las imágenes, oraciones, y la Santa Misa, eran objetos y gestos perseguidos y causantes de ser acusado de alta traición y pagar con la vida. Pasado un tiempo la priora Teresa de San Agustín propuso a sus hermanas hacer nuevamente una estricta vida conventual, como si no hubiesen sido exclaustradas. De ese modo y pese a estar en distintas casas, vivieron la obediencia a su superiora. thumb compiegne El 20 de junio de 1794, en Compiègne se celebró un festival de exaltación masónica del "Ser Supremo", en la iglesia de Santiago Apóstol, ya desacralizada en noviembre de 1793, y convertida en templo del culto de la Razón. Ese mismo junio, en medio de este ambiente anticatólico, luego de dos años de exclaustradas, la vida oculta que llevaban las carmelitas, con horarios regulares, su nula aparición en las calles (salvo para visitarse y alentarse), su silencio, alertaron a las autoridades jacobinas de que podían estar viviendo aún religiosamente. Las denunciaron al Comité de Salud Pública y fueron apresadas y acusadas de conspiración, reuniones ilícitas y correspondencia con contrarrevolucionarios. Éste de inmediato hizo registrar los domicilios de las religiosas y se incautaron pruebas de la vida conventual, como eran diversos objetos devocionales (por ejemplo, una estampa del Sagrado Corazón), cartas y escritos. Se redactó entonces un informe donde explicaba que ,“ las ciudadanas religiosas, burlando las leyes, vivían en comunidad”, y que tramaban en secreto el restablecimiento de la monarquía y la desaparición de la República. Se las detuvo, pues y se las encerró en el monasterio de la Visitación – que entonces era usado de cárcel. En su encierro, ellas acordaron retractarse del juramento revolucionario, “prefiriendo mil veces la muerte a ser culpables de un juramento así”, y tal resolución las llenó de serenidad, alivio y fuerzas. Por ello, cuando se les exigió que firmaran de nuevo el juramento revolucionario, esta vez dijeron que no. Aquello, a ojos de los revolucionarios, era abogar por el retorno de la monarquía y el dominio católico, y fueron halladas culpables de conspirar contra la Revolución. El 12 de julio el Comité ordenó que fueran trasladadas a París. Pese a que estaban mojadas por haberse dedicado a lavar ropa, no les dieron tiempo a cambiarse. Les ataron las manos a la espalda y las montaron en dos carretas de paja. Escoltadas por un grupo de soldados se dirigieron a la prisión de la Conciergerie, antesala de la guillotina, llena de presos, sacerdotes, religiosos y seglares que estaban condenados a morir. Fue un viaje duro y largo en carro, y ellas tenían las manos atadas a la espalda. No les ayudaron a bajar del carro al término del viaje, y la anciana Carlota de la Resurrección, que no sabía cómo se las arreglaría para bajar, fue empujada por sus escoltas y estrellada contra el suelo. Cuando pudo levantarse, se dirigió a los que la habían agredido y les dijo:“Créanme, no les guardo ningún rencor. Al contrario, les agradezco que no me hayan matado, porque si hubiera muerto, habría perdido la oportunidad de pasar a la gloria y la dicha del martirio”. Hasta tal punto había cambiado su opinión primera respecto a la muerte voluntaria. Allí, en la prisión parisina, fueron modelo de piedad y de firmeza en la fe. Siguieron haciendo vida de oración, como si en ningún momento hubiesen abandonado el convento. Los presos dieron testimonio de que a las dos de la mañana se las oía recitar los oficios. Llegaron incluso a festejar el día de la Virgen del Carmen, el 16 de julio, con toda alegría y solemnidad. Al día siguiente, en un juicio sumarísimo, serían condenadas a muerte y guillotinadas. Al comparecer ante el Tribunal Revolucionario cantaron, por encima de la música de La Marsellesa, unos versos improvisados en los que manifestaban su fe, su temor y su confianza, que se conservan en el convento de Compiègne. Ante el tribunal, el fiscal Fauquier-Tinville expuso su acusación: “Aunque separadas en diferentes casas, formaban conciliábulos contrarrevolucionarios en los que intervenían ellas y otras personas. Vivían bajo la obediencia de una superiora, y en cuanto a sus principios y sus votos, sus cartas y escritos son suficiente testimonio”. Las acusaron formalmente de fanatismo, de formar conciliábulos contrarrevolucionarios, guardar armas, vivir bajo obediencia y mantener los votos monásticos. La Madre Teresa de San Agustín respondiá a la acusación de las armas, enseñando su crucifijo y respondiendo: "He aquí las únicas armas que siempre hemos tenido en el convento, y nadie podrá probar que hayamos tenido otras". Intercedió por las externas, pero fue desoída, con alegría es estas. La Madre María Enriqueta de la Providencia preguntó que era eso de "fanatismo", a lo que se le respondió: "vuestro apego a esas creencias pueriles, sus tontas prácticas de religión". Una hora después, subían a un carromato que las conduciría a la plaza del Trono, donde las esperaba la guillotina. Durante el trayecto la gente se amontonaba ambos lados, unos injuriándolas, otros admirándolas, mientras ellas entonaban el Miserere y la Salve Regina. Ya al pie de la guillotina, cantaron el Te Deum y renovaron sus promesas de bautismo y sus votos religiosos. La novicia, Constance de Jésus, al ser llamada al cadalso, se arrodilló ante la priora con la misma naturalidad con que lo hubiese hecho en el convento y le dijo: “Dadme vuestra bendición y concededme el permiso para morir”. Luego, cantando el salmo Laudate Dominum omnes gentes, subió decidida los escalones. Así fueron subiendo, una por una, empezando por la novicia y terminando por la misma priora, Thérèse de Saint Augustin. Una tras otra, las dieciséis carmelitas fueron siendo guillotinadas mientras cantaban el Veni Creator. Era el 17 de julio de 1794, por la tarde. Los cuerpos de las mártires, mezclados con los de otro 24 ejecutadoss, fueron arrojados a la fosa común de lo que más tarde se llamó cementerio de Picpus. Estos restos no han podido ser recuperados, pero una placa de mármol figura, a modo de conmemoración, sobre dicha fosa, con la sentencia Beati qui in Domino moriuntur (“Felices los que mueren en el Señor”.) El cardenal Richard, arzobispo de París, inició el proceso de su beatificación el 23 de febrero de 1896. El 16 de diciembre de 1902 el papa León XIII las declaraba Venerables. Fueron beatificadas por el papa San Pío X el 27 de mayo de 1906.

https://www.aciprensa.com/noticias/56376/hoy-conmemoramos-a-las-16-martires-carmelitas-asesinadas-durante-la-revolucion-francesa

sábado, 14 de octubre de 2023

15 DE OCTUBRE: SANTA TERESA DE JESÚS II

 Hoy 15 de octubre, conmemoramos a Santa TERESA DE ÁVILA, Doctora de la Iglesia.



SANTA TERESA DE ÁVILA (28 DEMARZO DE1515-1582) nació en el seno de una familia noble de Ávila, España, en el contexto de la expansión española en el siglo XVI.

Santa Teresa de Ávila, conocida también como Santa Teresa de Jesús, vino al mundo con el nombre de Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada. Fue la tercera de doce hijos; su padre era descendiente de judíos conversos, y su madre estaba emparentada con ilustres familias de Castilla.



Mientras que uno de sus hermanos se lanzó a la conquista de América a Nicaragua y luego a Perú, Santa Teresa dio muestras de santidad desde que era muy pequeña, igual que de una inteligencia fuera de lo común


Profesó en 1534 en el convento de la Encarnación de Ávila, pero los primeros años padeció una misteriosa enfermedad que un tiempo la mantuvo paralítica.


20 años después, los jesuitas Juan de Prádanos y Baltasar Álvarez fundaron en Ávila un colegio de la Compañía (1555).
 Teresa confesó con Prádanos; al año siguiente (1556) comenzó a sentir grandes favores espirituales y poco después se vio animada (1557) por san Francisco de Borja.



Tuvo en 1558 su primer rapto y la visión del infierno. Tomó por confesor (1559) a Baltasar Álvarez, que dirigió su conciencia durante unos seis años, y disfrutó, dice, de grandes favores celestiales, entre los que se contó la visión de Jesús resucitado. Hizo voto (1560) de aspirar siempre a lo más perfecto. San Pedro de Alcántara aprobó su espíritu y san Luis Beltrán la animó a llevar adelante su proyecto de reformar la Orden del Carmen, concebido hacia dicho año.




 Teresa quería fundar en Ávila un monasterio para la estricta observancia de la regla de su orden, que comprendía la obligación de la pobreza, de la soledad y del silencio.
 Por mandato de su confesor, el dominico Pedro Ibáñez, escribió su vida (1561), trabajo que terminó hacia junio de 1562; añadió, por orden de fray García de Toledo, la fundación de San José; y por consejo de Soto volvió a escribir su vida en 1566. 

A fines de 1561 recibió Teresa cierta cantidad de dinero que le remitió desde el Perú uno de sus hermanos, y con ella se ayudó para continuar la proyectada fundación del Convento de San José.




 Esta, a principios de 1562, marchó a Toledo a casa de Luisa de la Cerda, en donde estuvo hasta junio. En el mismo año conoció al padre Báñez, que fue luego su principal director, y a fray García de Toledo, ambos dominicos.
 Descontenta con la «relajación» de las normas que en 1432 habían sido mitigadas por Eugenio IV, Teresa decidió reformar la orden para volver a la austeridad, la pobreza y la clausura que consideraba el auténtico espíritu carmelitano.

 Pidió consejo a Francisco de Borja y a Pedro de Alcántara que aprobaron su espíritu y su doctrina. Después de dos años de luchas llegó a sus manos la bula de Pío IV para la erección del convento de San José, en Ávila, ciudad a la que había regresado Teresa.

Avila - Convento de San Jose o de las Madres 55.jpg

Se abrió el monasterio de San José (24 de agosto de 1562); tomaron el hábito cuatro novicias en la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José; hubo alborotos en Ávila; se obligó a la santa a regresar al convento de la Encarnación, y, calmados los ánimos, vivió Teresa cuatro años en el convento de San José con gran austeridad.

 Las religiosas seguidoras de la reforma de Teresa, dormían sobre un jergón de paja; llevaban sandalias de cuero o madera; consagraban ocho meses del año a los rigores del ayuno y se abstenían por completo de comer carne.



Teresa no quiso para ella ninguna distinción, antes bien siguió confundida con las demás religiosas no pocos años. La reforma propugnada por Teresa junto a san Juan de la Cruz, que, como se verá, comprendió también a los hombres, se llamó de los Carmelitas Descalzos, y progresó rápidamente, no obstante los escasos recursos de que disponía la santa.

 El padre Rossi, general del Carmen, visitó (1567) el convento de San José, lo aprobó, y dio permiso a Teresa para fundar otros de mujeres y dos de hombres.

La santa, en aquel año, marchó a Medina del Campo para posesionarse de otro convento; estuvo en Madrid, y en Alcalá de Henares arregló el convento de descalzas fundado por su amiga María de Jesús. Por entonces se empezó a tratar de la reforma para hombres.






1562 llegó a Malagón y fundó otro monasterio de la reforma. El monasterio fue bendecido en su inauguración el día de Ramos (11 de abril) de 1568. Como anécdota y dato curioso cabe decir que en la celda del monasterio que ocupó santa Teresa hay una imagen suya sentada escribiendo en una pequeña mesa y que sólo se expone una vez cada 100 años en esa iglesia. Actualmente, en el monasterio viven carmelitas de clausura.

De Malagón se trasladó Teresa a Toledo, a donde llegó enferma (1568), y tras una corta residencia en Escalona, regresó a la ciudad de Ávila.



De ella salió para Valladolid; allí dejó establecido otro convento, y por Medina y Duruelo de Blascomillán (Ávila), volvió al de Ávila (1569).


Pasó a Toledo y Madrid; de aquí otra vez a Toledo, ciudad en la que experimentó muchas dificultades para la fundación de un convento, la cual quedó hecha a 13 de mayo, y vencidos otros obstáculos, tomó posesión del Convento de la Concepción Francisca de Pastrana (9 de julio).


"Santa Teresa de Jesús da el hábito a Juan Narduch y Mariano Azzaro". Detalle. Óleo sobre lienzo. Museo Franciscano. Pastrana.
 De vuelta en Toledo, allí permaneció un año, durante el cual hizo algunas breves excursiones a Medina, Valladolid y Pastrana. En Duruelo de Blascomillan (Ávila) se había fundado el primer convento de hombres (1568). Se afirma que vio Teresa milagrosamente el martirio del Padre Acevedo y otros 40 Jesuitas asesinados (1570) por el pirata protestante Jacobo Soria.

Tras una visita a Pastrana, de donde regresó a Toledo, entró en Ávila (agosto). Poco después se fundaba en Alcalá el tercer convento de descalzos, y en Salamanca, ciudad en que estuvo la santa, el séptimo de descalzas, al que siguió otro de mujeres en Alba de Tormes (25 de enero de 1571).
 De Alba volvió Teresa a Salamanca, siendo hospedada en el palacio de los condes de Monterrey; pasó a Medina, y de vuelta en Ávila, aceptó el priorato del convento de la Encarnación, cuya reforma consiguió. El priorato duró tres años.
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Se fundaron varios conventos más de descalzos; algunos en Andalucía abrazaron la reforma, y comenzó la discordia entre calzados y descalzos, todo ello en 1572, año en que Teresa recibió muchos favores espirituales en el convento de la Encarnación: tales fueron su desposorio místico con Jesucristo y un éxtasis en el locutorio cuando conversaba con san Juan de la Cruz. Teresa, que en el transcurso de su vida escribió muchas cartas, estuvo en Salamanca en 1573. Allí, obedeciendo a su director, el jesuita Ripalda, redactó el libro de sus fundaciones.




En 1582, luego de haber fundado 17 conventos de Carmelitas Descalzas, cayó enferma el Alba de Tormes, cerca de Salamanca.






Donde finalmente falleció el dia 4 de octubre de 1582, según el calendario juliano y que fue sustituidio por el calendario gregoriano en España, por lo que ese día pasó a ser viernes 15 de octubre.



Su cuerpo fue enterrado en el convento de la Anunciación de Alba de Tormes, exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la sala capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto al pueblo de Alba de Tormes
.Muchos años después se confirmo que su cadáver permanecía incorrupto.





Fue beatificada  en 1614 por Paulo V, e incluida entre las santas por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622.
En 1627 fue designada  para patrona de España por Urbano VIII.
 En 1626 las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo.




 Fue nombrada Doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores.
En 1970 se convirtió -junto con Santa Catalina de Siena- en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. 


Felicidades a todas  las Teresas.
Juan Pablo II en una de sus viajes a España visito los lugares donde santa Teresa vivió.



lunes, 16 de octubre de 2017

ORDEN CARMELITA II



Santa Teresa conoció a San Juan de la Cruz en Medina del Campo contando ella 52 años y él 24, y le convenció para unirse a la reforma, olvidando sus planes de retirarse a la cartuja de El Paular.

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Conventos fundados para los Carmelitas Descalzos.
 A estos conventos hay que sumar el primero del Carmelo masculino que funda con San Juan de la Cruz en Duruelo (1567).



 En Duruelo de Blascomillan (Ávila) se había fundado el primer convento de hombres (1568). Se afirma que vio Teresa milagrosamente el martirio del Padre Acevedo y otros 40 jesuitas asesinados (1570) por el pirata protestante Jacobo Soria.




Era el primer convento de la rama masculina del Carmelo Descalzo siguiendo la «Regla Primitiva» de San Alberto esto es, un establecimiento que propugna el retorno a la práctica original de la orden.

​ Durante la ceremonia cambia su nombre por el de fray Juan de la Cruz.

En 1570 la fundación se trasladó a Mancera, donde Juan desempeñó el cargo de subprior y maestro de novicios.

En 1571, después de una breve estancia en Pastrana, donde puso en marcha su noviciado, se establece en Alcalá de Henares como rector del recién fundado Colegio convento de Carmelitas Descalzos de San Cirilo.

Resultado de imagen de convento de Carmelitas Descalzos de San Cirilo. de alcalá de henares
 Juan se convierte en uno de los principales formadores para los nuevos adeptos a esta reforma carmelitana.

 En 1572 viaja, invitado por Teresa de Jesús, al Convento de la Encarnación en Ávila, donde asumirá las tareas de vicario y confesor de las monjas. Permanecerá aquí hasta finales de 1577, por lo que acompañará a la madre Teresa a la fundación de diversos conventos de descalzas, como el de Segovia.


 Enfrentamiento entre carmelitas
Durante este periodo, en el seno de la Orden del Carmelo se habían agravado los conflictos jurisdiccionales entre los carmelitas calzados y descalzos, debidos a distintos enfoques espirituales de la reforma; por lo demás, el pleito se enmarcaba también en la confrontación entre el poder real y el pontificio por dominar el sector de las órdenes religiosas.

Así, en 1575, el Capítulo General de los Carmelitas decidió enviar un visitador de la Orden para suprimir los conventos fundados sin licencia del General y de recluir a la madre Teresa en un convento.
 Finalmente, en 1580 el Carmelo Descalzo se erige en Provincia exenta y en 1588 es reconocida como Orden.
En este contexto es en el que se produce el encarcelamiento de Juan de la Cruz, quien ya en 1575 había sido detenido y encarcelado en Medina del Campo durante unos días por los frailes calzados. La noche del 3 de diciembre de 1577 Juan de la Cruz es nuevamente apresado y trasladado al convento de frailes carmelitas de Toledo, donde es obligado a comparecer ante un tribunal de frailes calzados para retractarse de la Reforma teresiana.

Ante su negativa, es recluido en una prisión conventual durante ocho meses. Durante este periodo de reclusión escribe las treinta y una primeras estrofas del Cántico espiritual (en la versión conocida como protocántico), varios romances y el poema de la fonte, y los canta en su estrecha reclusión para consolarse.

Muerte de santa Teresa

 Regresando de la fundación de Burgos, hace parada en Medina del Campo, pero es requerida en Alba de Tormes por la Duquesa de Alba. Está enferma y agotada. Muere en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del 4 de Octubre al 15 de Octubre de 1582 (y esto por coincidir con el cambio del calendario Juliano al Gregoriano).

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Al llegar a Alba de Tormes (20 de septiembre) su estado empeoró. Recibido el viático y confesada, murió en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del jueves 4 de octubre de 1582 (al día siguiente el calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano en España, por lo que al día de su fallecimiento le sucedió el día viernes 15 de octubre).

 Su cuerpo fue enterrado en el Convento de la Anunciación de esta localidad, con grandes precauciones para evitar un robo.

Se lo tapó con grandes cantidades de roca y tierra al punto que éstas rompieron el ataúd.

Tres años después del fallecimiento la Orden de los Carmelitas Descalzos mandó llevar el cuerpo a Ávila así que fue exhumado el 25 de noviembre de 1585 y se trasladó el cuerpo incorrupto aunque sin un brazo que se quedó en Alba de Tormes para compensar de la pérdida.

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 La decisión provocó el rechazo de los Duques de Alba, que echaron mano de su poder para recuperar el cuerpo y lo lograron. A través del nuncio en España, César Speciano, el papa Sixto V dio la orden, bajo pena de excomunión de que el cuerpo fuera inhumado de nuevo en su sepulcro primitivo de Alba de Tormes, y continuó incorrupto.

 El 23 de agosto (de 1586), como a las ocho de la mañana, ya estaba el santo cuerpo en las monjas de Alba (P. Silverio).
 El sepulcro de Teresa de Jesús está custodiado por nueve llaves, de las que tres están en posesión de la Casa de Alba.
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​ Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una caja de plata.

Ordem Carmelita camino de espiritualidad
A pesar de esta división, en los siglos sucesivos la Orden Carmelita continuó su camino espiritual. Numerosos religiosos y religiosas ilustres dieron vida al Carmelo con su espiritualidad y su genio. Grandes avances se dieron también entre los seglares con la institución de la Tercera Orden del Carmen y de las Cofradías del Escapulario del Carmen en varias partes del mundo.

 En los siglos XVII y XVIII se expandió por algunas partes el movimiento de la más estrecha observancia con la Reforma Turonense en Francia y con las de Monte Santo, Santa María della Vita, Piemonte y Santa María della Scala en Italia.

Al inicio de la Revolución Francesa la Orden Carmelita estaba ya establecida en todo el mundo con 54 Provincias y 13,000 religiosos.
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 Precisamente a causa de la Revolución Francesa la Orden del Carmelo sufrió graves daños, de modo que al final del siglo XIX se vio reducida a 8 Provincias y 727 religiosos

 Sin embargo fueron estos pocos religiosos los que durante el siglo XX, con valor y determinación, restablecieron la Orden en aquellos países donde habían estado presentes anteriormente, así como también implantaron el Carmelo en nuevos continentes.


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  Según el libro "La Vida Religiosa de la A a la Z" de George Schwaiger publicado por Editorial San Pablo en 1998, la situación en 1996 era la siguiente: los Carmelitas Calzados tenían 361 conventos en todo el mundo con 2.197 miembros, 1434 de ellos sacerdotes, mientras que los Carmelitas Descalzos poseían 525 conventos con 3.809 miembros, 2.422 de los cuales eran sacerdotes.






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El espíritu de Santa Teresa fue difundido fuera de España y se abrieron muchos conventos en diferentes países de Europa.

Escudo 


 El Escudo Carmelitano es un emblema verdaderamente bello por su sencillez, celebre por su antigüedad y sagrado significado.
 Esta compuesto de fondo blanco en la parte superior y marrón la inferior, representa el vestido que la Stma. Virgen llevo en vida y el habito de los carmelitas. Así mismo la parte inferior marrón indica el Monte Carmelo donde vivió la Stma. Virgen durante su vida mortal, la Cruz fue agregada por San Juan de la Cruz en la época de la reforma, representado a Nuestro Señor Jesucristo.

En el centro de color marrón (Monte Carmelo), se encuentra una estrella plateada, que representa a la Stma. Virgen María.
El fondo blanco de la parte superior significa que el profeta Elias contemplo a la Stma. Virgen María en una nubecilla blanca, en el mismo fondo se posan dos estrellas, doradas las cuales representan a dos grandes profetas N.N.P.P. Elias y Elíseo.
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 En la parte superior del escudo se encuentran doce estrellas las cuales significan la corona de la Stma. Virgen María, simbolizan los doce grandes favores y gracias que concedió a su orden y de manera especial, los doce privilegios y gracias singulares con el que el Señor ensalzo a María.
De la corona que se encuentra en la parte superior del Escudo sale un brazo que sujeta una espada, se le atribuye al Santo Patriarca Elias, termina en un punta en llama de fuego con esta dio muerte a los falsos profetas de Baal en el Torrente de Gison, por la honra de Nuestro Señor Dios Padre.

A la vuelta de la espada hay una inscripción en latín que dice: ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCITUUM, me abrazo, me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.