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viernes, 14 de octubre de 2016

EL TRASPARENTE O TABERNÁCULO DEL PAULAR

EL TRASPARENTE O TABERNÁCULO


Tradicionalmente los cartujos han solído tener al Santísimo fuera de la iglesia propiamente dicha y más precisamente en una capilla situada detrás del presbiterio.
Así ocurrió también en El Paular y de ello dan buena prueba las dos portaditas laterales del retablo mayor.
Pero fue esta capilla la que más transformaciones sufrió con los siglos, quizá por la excepcional importancia que le atribuían.
Y así sabemos que en la versión del siglo XVII su cúpula fue decorada al fresco, en 1619, por Antonio Lanchares, por cuyo trabajo le pagaron 4.000 ducados, y que el año siguiente, junto con el escultor Miguel Tomás, realiza un retablo de escultura, pintura y estofado para el que pinta los lienzos de “La Ascensión”, “Pentecostés”, “Adoración de los Pastores” y “Adoración de los Reyes” , de todo lo cual no queda más que el recuerdo, así como seis cuadros pintados para las misma por el cartujo Sánchez Cotán.


El autor del proyecto de conjunto fue el cordobés Francisco Hurtado (1669-1725), que ya en 1702 había realizado esa otra estupenda obra que es el Transparente de la cartuja de Granada (así como la Sacristía), del que éste es paradigma en pie de igualdad (ambos se han considerando como los dos mejores conjuntos “churriguerescos” de España: aunque los Churriguera fueran posteriores a Hurtado...).

De él ha escrito Kubler: “El volumen exterior de la antesala de amplia expresión a cada recinto del diseño, en un conjunto de cuerpos planos y curvos elevándose hasta el tambor reforzado con torrecillas en los ángulos. Estos elementos delatan la dependencia de Hurtado respecto a la brillante obra del más joven arquitecto castellano, Pedro de Ribera, cuyo proyecto para Nuestra Señora del Puerto, en Madrid, fue acabado en 1718”.

 A su muerte, la obra fue terminada por sus discípulos. El tabernáculo, en particular, es según un texto de 1728, de Teodosio Sánchez de Rueda.

El Transparente del Monasterio del Paular | Foto: Beatriz de Lucas


La parte pictórica, de la que hoy quedan pocos restos, la ejecutó, en 1723, Antonio Palomino como final de su carrera y es, según Gaya Nuño “una de sus más bellas y frescas invenciones, de las mas libres, de las mejor imbuidas por el espíritu del nuevo siglo”. También Madoz, pintó varios cuadros al óleo para el Transparente, cuyo paradero se desconoce.

 El Sagrario o Transparente (por el papel que aquellos artistas hacían jugar a la luz en sus concepciones arquitectónico-escultóricas), como también suele denominarse, se compone de dos estancias escalonadas detrás del ábside.

 
 El transparente y la antecámara están separados por una preciosa mampara decorada en rojo y oro en la que se abren una puerta y grandes vanos que debieron estar encristalados y permitían contemplar el Santísimo aunque ésta estuviese cerrada.


El tabernáculo
 La más próxima al ábside y es  donde estaba el ostensorio con el Santísimo,




 es, en alzado, de forma octogonal aunque, en planta, es de lados paralelos a los del ábside (es decir, semi-hexagonal)
 El sagrario está iluminado por siete grandes ventanales de arco de medio punto y la antecámara por ventanales de arco escarzado en las extremidades de la cruz y óculos redondos en las pechinas de la cúpula.

El Tabernáculo propiamente dicho es una complicada creación, desbordante de imaginación y realizado a base de ricos mármoles de Cabra, Priego, Granada y serranía de Córdoba, y en el que se combinan columnas salomónicas y pilastras prismáticas, ángeles y angelotes, estatuas de Apóstoles y Evangelistas y alegorías de las Virtudes. En el centro se alza la figura triunfante de Cristo resucitado. El todo, que asciende hasta la misma cúpula y que “arde con luz derramada desde arriba abajo”, está rematado por una figura alegórica femenina

Camarín Paular 2.jpg


Terminemos con una breve alusión a la gran custodia barroca de plata (pesaba, al parecer, veinticuatro arrobas), realizada por el cordobés Pedradas y que ocupaba el centro del tabernáculo. También molestaba extraordinariamente a ese defensor de la “restauración de las Bellas Artes” que se llamaba D. Antonio Ponz (la tilda de monstruosidad, embolismo, desgraciada obra, etc.). Pero no molestó tanto a los franceses que, durante la guerra de la Independencia, no dejaron de ella ni un tornillo para recuerdo.

Antesala

Resultado de imagen de transparente o tabernaculo del paular madrid
. El otro recinto, que actuaría como “nave” del anterior, es, en planta cuadrado y, en alzado, presenta forma de cruz griega, abriéndose en el brazo occidental la capilla del Sagrario y en los otros tres sendos altares.

 Sobre el centro de la cruz hay una cúpula en forma de casquete esférico y en los chaflanes de la intersección de los brazos se abren cuatro capillas de planta aproximadamente hexagonal y de menor altura que todo el resto.
 La entrada a este recinto se realiza a través de dos pasadizos que flaquean el ábside y arrancan en diagonal de las sacristías, la antigua y la actual.

Tiene planta cuadrado y, en alzado, presenta forma de cruz griega, abriéndose en el brazo occidental la capilla del Sagrario y en los otros tres sendos altares.

  La antecámara está también fastuosamente decorada a base de columnas de mármoles y jaspes así como de hojarasca barroca que cubre paramentos y pechinas, altares y hornacinas.

 En la clave de los cuatro arcos torales aparecen las armas de Felipe V entre sendas parejas de ángeles trompeteros.

 Sobre las cuatro puertas de acceso a las capillas hay sendas hornacinas con estupendas tallas de San Bruno y tres obispos cartujos (San Hugo, San Antelmo y San Nicolás Albergati).

 En el fondo del brazo meridional hay un altar dedicado a San Santiago y en los muros laterales del mismo, hornacinas con preciosas tallas de Santa Catalina y Santa Lucia.

 En el fondo del septentrional hay un altar presidido por una talla de San Juan y las correspondientes hornacinas: una está ocupada por Santa Águeda y la otra vacía.

 En el brazo oriental, hay una imagen de San Inés (ocupando el lugar de otra de la Virgen desaparecida) entre las de San Joaquín y Santa Ana.

 La mayoría de estas tallas se deben a Pedro Duque Cornejo (1677-1757), autor de la célebre sillería del coro de la catedral de Córdoba, con quien fueron contratadas el 20 de mayo de 1725.

 El resto son de la mano del vallisoletano Pedro Alonso de los Ríos, autor de las esculturas de la fachada de la iglesia de San Cayetano, de Madrid. Por esta época trabajó también para El Paular la Roldana, que dejó varios ejemplares de sus deliciosos “Nacimientos” en barro, de los que no ha dado ni rastro.

 El sagrario está iluminado por siete grandes ventanales de arco de medio punto y la antecámara por ventanales de arco escarzado en las extremidades de la cruz y óculos redondos en las pechinas de la cúpula. El transparente y la antecámara están separados por una preciosa mampara decorada en rojo y oro en la que se abren una puerta y grandes vanos que debieron estar encristalados y permitían contemplar el Santísimo aunque ésta estuviese cerrada.




jueves, 13 de octubre de 2016

RETABLO DEL PAULAR

RETABLO DE LA IGLESIA

Rascafria - Monasterio de Santa Maria del Paular 17.JPG

La joya máxima de El Paular es el retablo gótico en alabastro que preside la iglesia del monasterio. Es una gran pieza de 8,85 x 12 metros, que ocupa todo el fondo del presbiterio, del tipo llamado de batea y dividido interiormente en compartimentos rectangulares con grandes guardapolvos de tracería gótica y en el interior bellas bóvedas nerviadas.


El retablo es seguramente la joya del monasterio. Se trata de alabastro traído de Génova y labrado y policromado en el monasterio, aunque no se sabe si por el taller toledano de Juan Guas o por el taller burgalés de Gil de Siloé. Lo que sí está claro es su influencia flamenca y que se fecha entre 1475 y 1490.

Por primera vez,se puede afirmar incuestionablemente, que este espléndido conjunto fue labrado “in situ” por artistas de la escuela de Guás durante la última década del siglo XV. Así lo demuestran una gran cantidad de desechos del mismo alabastro que el del retablo que se arrojaron al patio de Matalobos para terraplenar determinado lugar (algunos parcialmente labrados) y que han aparecido con motivo de recientes obras.

 Aún más, el actual prior conserva un fragmento de unos 25 centímetros, totalmente tallado con volutas vegetales idénticas y del mismo tamaño que las del guardapolvos exterior, y encontrado en el mismo lugar. No queda ya sino averiguar los nombres de los artífices...
File:Monasterio de El Paular, Retablo Mayor III.jpg
comstruido durante el reinado de Isabel la Católica.
 A primera vista se advierte que es de estiló hispanoflamenco y de finales del siglo XV (última década). Está tallado en alabastro (lo que es excepcional en Castilla, cuyos retablos son de talla, a diferencia de Aragón), posteriormente policromado


Atico

El último cuerpo no consta más que de dos compartimentos en que se efigia la bajada de Jesús al Limbo, figurado como la boca de un gran dragón, en presencia de curiosas representaciones de demonios, muy del gusto flamenco (en la parte superior de esta escena y en pequeño tamaño se ve la aparición de Jesús a su Madre, tema de gran rareza iconográfica); y la Resurrección, en que los dormidos soldados parecen escapados de los tercios del Gran Capitán.

  Monasterio de El Paular, Retablo Mayor, cuatro escenas.jpg
Cuerpo central
 Con compartimentos rectangulares con grandes guardapolvos de tracería gótica que contienen escenas de la Vida de Cristo

Tiene la misma disposición que el anterior y en él las escenas se suceden así:
 la Flagelación, ante la presencia de Herodes, y en la que destaca la noble y serena actitud de Cristo;
Rascafria - Mº Sta Maria Paular 29.jpg
 el Camino del Calvario, entre gran concurrencia de tropa, con indumentos casi renacentista, y en la que causa maravilla que la cuerda con que el sayón tira de Jesús pueda estar hecha de alabastro, tal es su perfección;


 el Calvario, sin fondo alguno, para mejor destacar la soledad de Cristo crucificado, nota que se acentúa por el alejamiento de los dos grupos presentes (en el de la izquierda es impresionante el patetismo de la Virgen, a la que sostiene en brazos San Juan y una santa mujer).

 Y el Descendimiento o Piedad, donde la Virgen recoge sobre sus rodillas el cuerpo rígido de su Hijo, con un fondo de tinieblas.


  Pradela

La predela, elevada está constituida por seis compartimentos de las mismas dimensiones en que se efigian escenas de la vida de la Virgen, quizá la más atrayentes de todo el retablo.

 Son éstas, de izquierda a derecha del espectador,

 la Presentación de la Virgen en el Templo (destacan los dos curiosos que se asoman por una galería y el mendigo que sestea en el atrio indiferente a lo que sucede, así como la arquitectura del templo, de transición gótico-plateresca);
 la Anunciación, en la que además del Espíritu Santo aparece Dios Padre, detalle poco frecuente en la iconografía (es de señalar también la minuciosidad con que se ha representando el mobiliario);

 la Visitación, una de las escenas con mayor encanto, y en la que hay que señalar la variedad de peinados e indumentos de las mujeres participantes, así como elementos arquitectónicos;

 el Nacimiento de San Juan Bautista, deliciosa composición, llena de intimismo en la que no falta ni un detalle;

el Nacimiento de Jesús en la que se incluye un encantador Anuncio a los Pastores;

 y la adoración de los Magos, en que destaca el lujoso vestuario de éstos y la arquitectura casi renacentista de la casa de la Sagrada Familia.


Debajo del retablo esta la talla de la Virgen del Paular, rodeada de angelitos, de una gran delicadeza e ingenuidad

 A ambos lados, dos portaditas muy decoradas, de acusado sabor isabelino.



El cuerpo inferior lo compone la hornacina de la Virgen entre dos portaditas que comunicaban con el primitivo Sagrario, todo ello delimitado por cuatro pilastras con estatuillas bajo doseletes.  La talla de la Virgen de El Paular, de mediano tamaño, es una verdadera delicia, tanto por la delicadeza y belleza del rostro como por la movilidad de la composición. Nuestra señora tiene un racimo de uvas en la mano derecha que parece ofrecer al Niño, uno de los ejemplares más logrados y realistas de la iconografía, quien a su vez tiene un pájaro en la mano izquierda al que da de comer un grano de uva.



 Madre e hijo están rodeados por un precioso coro de seis ángeles que tañen diferentes instrumentos musicales de la época. El conjunto es inefable y para pasarse muchas horas de contemplación ante él. De las dos portaditas, muy decoradas, con sendos ángeles en las enjutas y estatuillas de santas en los intercolumnios se ha escrito que “por sí solas, estas puertas son monumentos sin rival del estilo isabelino”.
Monasterio de El Paular, Retablo Mayor, Puerta derecha con ángeles.jpg




Vista del retablo de alabastro de la iglesia del Monasterio del Paular | Foto: Beatriz de Lucas


Además de las escenas mencionadas no hay que perder de vista la riquísima y bien terminada decoración en que junto a los finos encajes gótico-floridos de los guardapolvos alternan motivos vegetales, entrelazados a veces con angelotes desnudos y bicharracos, y otros simbólicos (junto al Descendimiento hay siete cabezas juveniles, ¿los legendarios siete infantes de Lara...?!.

 Pero más importancia tienen los treinta y nueve santos y santas que se albergan bajo góticos doseletes adosados a las diversas caras de las pilastras, de que pueden distinguirse fácilmente S. Andrés, S. Judas Tadeo, S. Pedro, Sta. Bárbara, S. Juan Bautista, S. Bartolomé, Santiago el Menor, Santiago el Mayor, S. Pablo, San Antonio Abad, S. Sebastián, S. Cristóbal, etc., etc.

 Sobre las alas del segundo cuerpo hay, además, sendas tallas barrocas (s. XVII) de S. Juan Bautista y S. Bruno, de buena calidad. Y rematando el retablo, el tradicional grupo de Calvario, también barroco y de buena factura (quizá sustituyese al que hoy preside el refectorio, gótico del siglo XV).



martes, 15 de diciembre de 2015

CLAUSTROS Y JARDÍN DEL MONASTERIO DEL PAULAR

CLAUSTRO Y JARDÍN

Tiene su entrada por el Atrio del monasterio










Detalle del techo en la galería de acceso al claustro




 Desde el atrio de la iglesia, a través de una magnífica portada del más logrado gótico florido de la escuela burgalesa, se pasa al claustro de la "monjía" atravesando una galería de nervadura gotico-trapezoidal que da acceso al claustro soli meruere beati.






 Claustro, ala norte

 Este claustro, de un delicado gótico flamígero, forma un armonioso conjunto de cuatro galerías de 45 metros de largo, a las que se abren las puertas de las antiguas celdas o "casitas" cartujanas, así como un delicioso jardín-cementerio desde el que todavía se ven las chimeneas en ladrillo de las mismas.


 El conjunto está bastante bien restaurado y fue construido entre 1484 y 1486 por Juan Guas.

 El interior, realizado en 1714, forma un todo compacto de cuatro galerías, de tracería sobriamente elegante y variada, con ventanales al jardín, actualmente emplomados y cerrados (por razones climatológicas muy comprensibles) con una excelente carpintería de pino rematada co finos herrajes (desaparecidos en parte).


 Hasta 1836, los muros interiores estaban tapizados por 54 lienzos de gran tamaño (3,45 x 3,15 m), debidos al pintor florentino hispanizante Vicente Carducho (1576-1638). Lon pintó entre 1626 y 1632 por encargo de dom Juan de Baeza (+ 1641), prior de El Paular, que facilitó al artista una detallada nota explicativa sobre los temas que debía representar.

 En la actualidad, estos lienzos que fueron cedidos en depósito a diferentes museos, han sido de nuevo reunidos para su reposición en el lugar para el que fueron pensados, una vez finalicen las obras de acondicionamiento del claustro.


Claustro, ala oeste


 Su parte exterior forma un conjunto gotico-mudejar de gran calidad: cornisas, gárgolas, pináculos, granadas isabelinas y los aljimeces típicos del mudéjar español en forma de uña.




Todo ello revela la época isabelina en la que trabajaba Juan Guas, a quien un mandato de Isabel la Católica ordenándole que se trasladara a Toledo para iniciar la construcción de San Juan de los Reyes le impidió culminar su obra en El Paular, que finalizarían los Colonia de Burgos.


Claustro gótico de Rascafría
Cabe reseñar la riqueza ornamental de este jardín, que engloba en una visión única el templete octogonal (s. XVII), son su típica ornamentación horológica de Martín Galíndez (1627);



la esbelta crus renacentista del Humilladero, erigida sobre cinco escalones poligonales, que preside la zona cementerial; el sacófago del obispo de Segovia don Melchor Moscoso y Sandoval, consagrante de la iglesia de El Paular (11 de julio de 1629) y que murió en el monasterio como cartujo rn 1632, y al fondo la atrevida torre de Ventura Rodríguez,


Monasterio del Paular by <a href='http://www.panoramio.com/photo/4149574' target='_blank'>Mario FF</a>


 construida sobre un plano de 1.200 m de altitud, que parece un reto a las crestas del cercano Peñalara, reto que se ha traducido en tres incendios de la misma provocados por las tormentas: el día de Santo Domingo de 1704, el año 1909 y el 18 de junio de 1968, aunque ya está sólidamente restaurada.



 Los contrafuertes góticos, las graciosas gárgolas y la perfección de los pináculos, así como la bella simetría del conjunto, hacen de este claustro una obra muy estimable del gótico flamígero más puro.



 Panorámica del jardín del claustro

El Paular - Reloj de Sol by <a href='http://www.panoramio.com/photo/5641993' target='_blank'>juanmagl</a>
 Pueden contemplarse los dos templetes, octogonal el del centro, cuadrangular sobre columnas el de la derecha, y su gran profusión de gárgolas y pináculos.




 

CLAUSTRO DE LA RECORDACIÓN

 obra primeriza de Vicente Acero que cuenta con bella azulejería talaverana, comunica el claustro mayor con el refectorio y la iglesia, permitiendo también el acceso a la sacristía.



miércoles, 14 de octubre de 2015

IGLESIA DEL MONASTERIO DEL PAULAR DE MADRID

IGLESIA DEL MONASTERIO DEL PAULAR

Vista de iglesia en Rascafría.jpg
La iglesia es de una sola, alta y alargada nave, de planta y exterior isabelinos, con cornisa de bolas y contrafuertes, habiendo desaparecido sus ventanas góticas durante la restauración del siglo XVIII.

Su exterior es difícil de apreciar, dada la cantidad de edificaciones adosadas que tiene, y sólo se goza de una perspectiva de conjunto desde la huerta (costado norte) y desde la carretera (costado sur).

Rascafria - Monasterio de Santa Maria del Paular 04.JPG
También vista desde fuera, lo que más llama la atención son las formas prismáticas y las curiosas cubriciones de presbiterio y que albergan el sagrario o “transparente”, ambas del siglo XVIII.

También es de este mismo siglo la torre, adosada al costado norte y rematada por airoso chapitel, víctima propiciatoria en diversas ocasiones de los rayos, que lo hicieron desaparecer.


Su entrada
Desde el atrio


La puerta gótica que da acceso a la iglesia, obra magnifica de Juan Guas, del tiempo de los Reyes Católicos.

Esta formada por un arco conopial, ricamente decorado con elementos vegetales y animales y estatuillas de santos, profetas y apóstoles en las arquivoltas. En el tímpano hay una emotiva Piedad policromada de estilo hispano flamenco que lleva esta leyenda VIDETE SI ES DOLOR SICUT DOLOR MEUS.





 Atención a las hojas de madera de las puertas interiores adornadas con símbolos de la pasión y escudos.



Ya hemos indicado que en el hastial occidental hay un gran blasón con las armas de Castilla.

Rascafria Monasterio Paular.jpg

 También se ha dicho que, so pretexto del terremoto de 1755 (que no debió tener tanta importancia en un macizo montañoso tan antiguo como éste), se “disfrazo” todo su interior al gusto barroco (más bien rococó) imperante en la época, tarea de la que se ocuparon algunos artífices que trabajaban en el vecino palacio de la Granja.




 Donde primero se echa de ver su intervención es en la bóveda, de medio cañón con lunetos, que cubre la nave y que está profusamente decorada con adornos de escayola policromados y dorados, que se han restaurado recientemente. En los lunetos del muro meridional y del ábside hay ventanales cuadrados de la misma época que proporcionan suficiente iluminación al templo.


Ya hemos mencionado que durante tres siglos y a bastante mayor altura que esta bóveda hubo un magnífico artesonado mudéjar, realizado por uno de los colaboradores del maestro Abderramán (con el dinero que ha costado la restauración citada se podría haber hecho otro artesonado más en consonancia con el carácter de esta construcción).

También los muros de la nave se decoraron al mismo gusto, con seis pares de pilastrillas adosadas, con capiteles compuestos, sobre los que corre un ancho y volado entablamento, todo ello también con abundante y policroma ornamentación. Esto contrasta con la desnudez absoluta de tales muros, antes tapizados materialmente de retablos y cuadros, entre los que las dos piezas maestras de este templo, retablo y reja góticos, parecen como “gallina en corral ajeno”.





Como todas las iglesias cartujanas, ésta se encontraba dividida en tres tramos:
- el primero, hasta la reja, destinado a los seglares varones (estaba prohibida la entrada a las mujeres);




En El Paular, al primer tramo se desciende por una escalinata de ocho escalones y baluartes a cuyos flancos hay sendas pilas benditeras. Sobre el dintel de la puerta hay un potente blasón barroco con las armas de Carlos III y, encima del entablamento, un óculo circular.


TARJETA POSTAL DE RASCAFRIA ( MADRID). MONASTERIO DE ´´ EL PAULAR´´. PUERTA DE SALIDA DE LA IGLESIA. (Postales - España - Comunidad de Madrid Antigua (hasta 1939) - Madrid Provincia)
Puerta de salida de la iglesia




 A ambos lados había sendos retablos barrocos enmarcando un lienzo cada uno (“la coronación de Espinas” en uno y la “Oración del Huerto” en el otro).

En el muro septentrional se conserva, en cambio, una lápida de piedra que conmemora la bendición del templo por el obispo de Segovia Dom Melchor de Moscoso, el 11 de junio de 1629.

Reja El Paular
 Cierra este tramo una magnifica reja de hierro forjado y policromado, de este estilo isabelino, quizá el mejor ejemplar de esta época que se conserva en España. La forjó el gran rejero, que fue hermano converso de esta cartuja, Fray Francisco de Salamanca, autor también de las de la catedral de Sevilla, cartuja de Miraflores y monasterio de Guadalupe, y que realizó esta obra donde se entrecruzan círculos y semicírculos, combinados con angeles tenantes; el escudo de los Trastámara y un medallón con un busto de San Juan, todo ello a dos haces.



 Remata el conjunto excepcional una cruz que resultó gravemente dañada durante los años de abandono, pero ha sido admirablemente restaurada.





Santa María de El Paular - Reja - Detalle


 - el segundo, el coro de hermanos conversos,






Santa María de El Paular - Sillería de hermanos






- y el tercero, el más cercano al presbiterio a coro de monjes (así se puede ver aún en la cartuja de Miraflores, por ejemplo).




En el año 2003 se repuso en su actual y original ubicación, la silleria del coro que en el año 1883 había sido trasladada a San Francisco el Grande de Madrid.
 Esta silleria, de madera de nogal, fue tallada en el siglo XVI por el segoviano Bartolomé Fernández, que también fué el creador de la silleria de la iglesa del monasterio de El Parral en Segovia,






Fuente: www del monasterio
Fotos de internet

miércoles, 7 de octubre de 2015

ATRIO DE LA IGLESIA DEL MONASTERIO DEL PAULAR



Monasterio de El Paular. Rascafría

Entramos al conjunto por una pequeña puerta que da acceso a un pasadizo.





 En los laterales de este pasadizo vamos encontrando salidas que nos llevan a las dependencias del monasterio.





 Como puede ser este patio.

Rascafria - Monasterio de Santa Maria del Paular 20.JPG

Al final del pasadizo llegamos a un patio




File:El Paular04.JPG

con arcadas y en frente la facada del atrio del la iglesia

Antes de acceder a la iglesia nos encontramos con el atrio, una pequeña sala que está habilitada hoy día para la venta de entrada


Rascafria - Monasterio de Santa Maria del Paular 26.JPG

ATRIO DE LA IGLESIA

Desde el patio de la iglesia, mediante seis escalones de granito y una airosa portada gótica, formada por tres arquivoltas,





accedemos al atrio de la iglesia, que se abre a nuestra derecha; por él, a través de una magnífica portada del más logrado gótico florido de la escuela burgalesa, se pasa al claustro de la "monjía".



 Es este atrio una construcción de planta cuadrada adosada a los pies de la nave, de menor altura y fecha posterior a ella.

Rascafria Monasterio Paular boveda atrio.jpg

Está cubierto por bóveda gótica de crucería de terceletes que apoyan sobre columnas adosadas con capiteles , y con siete claveles en cada tramo.
Mº del Paular Atrio Trastámara NE.jpg

En estas hay florones de hierro forjado y policromado, repitiéndose en ellos las armas de Castilla y de Trastámara, que vuelven a aparecer, entre parejas de ángeles tenantes, a la altura de los capiteles.



Foto de arteYmadrid


En el muro oriental hay un gran bajorrelieve, con restos de policromía, que representan a San Bruno con sus seis primeros compañeros (siglo XVI),




En el muro  meridional, un ventanal a cada lado de la puerta con vidrieras modernas que sustituyen a otras del siglo XVI.



Esta puerta de acceso al claustro a través de una galería cubierta con bóveda de piedra en forma de artesa invertido, apoyada sobre imposta de triple baquetón.



En el mismo muro hay una lápida de piedra negra en que, en latín, se recuerdan las principales efemérides referentes a la fundación y construcción del monasterio por los sucesivos Trastámara.

En el septentrional hay una puerta gótica florida con tímpano de arco gótico rebajado y en cuya clave y sobre una ménsula hay una Virgencita de estilo gótico que reemplazada a la primitiva imagen de la Virgen del Paular.

En el atrio de la iglesia mayor del monasterio existe una placa conmemorativa de tal efemérides, cuya foto, texto en latín y su traducción al castellano incluimos a continuación.



 El muro occidental, por fin, está ocupado en su casi totalidad por la gran portada de acceso a la iglesia,




 magnifica obra isabelina debida al gran artífice de los Reyes Católicos, el hispano-flamenco Juan Guás. Está formada por tres archivoltas ojivales en degradación, prolongadas por finas columnillas con capiteles vegetales, y una cuarta, la más externa, de arco conopial, rematado por florón y que apoya sobre pilastras (sus pináculos fueron sustituidos por grandes ángeles barrocos de madera, que se han eliminado acertadamente).




En las caras de estas últimas hay cuatro hornacinas, a base de ménsula y guardapolvos, que cobijan estatuas de santos y santas.


 En el más interior de los intercolumnios, continuando entre las archivoltas, hay otras doces de estas hornacinas con sus correspondientes estatuillas, de buena factura. En el resto de los intercolumnios y cubriendo hasta el menor de los espacios hay abundancia de hojarasca, animalejos y otros temas decorativos, constituyendo un conjunto de gran barroquismo y de excelente talla.


En el tímpano hay una emotiva “Piedad” policromada, netamente hispano-flamenca, parecida aunque de mejor factura, a las de las portadas análogas del claustro de la catedral de Segovia, Santa Cruz la Real, en la misma ciudad, y parroquia del Colmenar Viejo. En el dintel y en grandes caracteres se lee la inscripción “VIDETE SI EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS”.

 Es obra típicamente isabelina (fines del siglo XV), debida seguramente a Juan Guás.