miércoles, 7 de octubre de 2015

ATRIO DE LA IGLESIA DEL MONASTERIO DEL PAULAR



Monasterio de El Paular. Rascafría

Entramos al conjunto por una pequeña puerta que da acceso a un pasadizo.





 En los laterales de este pasadizo vamos encontrando salidas que nos llevan a las dependencias del monasterio.





 Como puede ser este patio.

Rascafria - Monasterio de Santa Maria del Paular 20.JPG

Al final del pasadizo llegamos a un patio




File:El Paular04.JPG

con arcadas y en frente la facada del atrio del la iglesia

Antes de acceder a la iglesia nos encontramos con el atrio, una pequeña sala que está habilitada hoy día para la venta de entrada


Rascafria - Monasterio de Santa Maria del Paular 26.JPG

ATRIO DE LA IGLESIA

Desde el patio de la iglesia, mediante seis escalones de granito y una airosa portada gótica, formada por tres arquivoltas,





accedemos al atrio de la iglesia, que se abre a nuestra derecha; por él, a través de una magnífica portada del más logrado gótico florido de la escuela burgalesa, se pasa al claustro de la "monjía".



 Es este atrio una construcción de planta cuadrada adosada a los pies de la nave, de menor altura y fecha posterior a ella.

Rascafria Monasterio Paular boveda atrio.jpg

Está cubierto por bóveda gótica de crucería de terceletes que apoyan sobre columnas adosadas con capiteles , y con siete claveles en cada tramo.
Mº del Paular Atrio Trastámara NE.jpg

En estas hay florones de hierro forjado y policromado, repitiéndose en ellos las armas de Castilla y de Trastámara, que vuelven a aparecer, entre parejas de ángeles tenantes, a la altura de los capiteles.



Foto de arteYmadrid


En el muro oriental hay un gran bajorrelieve, con restos de policromía, que representan a San Bruno con sus seis primeros compañeros (siglo XVI),




En el muro  meridional, un ventanal a cada lado de la puerta con vidrieras modernas que sustituyen a otras del siglo XVI.



Esta puerta de acceso al claustro a través de una galería cubierta con bóveda de piedra en forma de artesa invertido, apoyada sobre imposta de triple baquetón.



En el mismo muro hay una lápida de piedra negra en que, en latín, se recuerdan las principales efemérides referentes a la fundación y construcción del monasterio por los sucesivos Trastámara.

En el septentrional hay una puerta gótica florida con tímpano de arco gótico rebajado y en cuya clave y sobre una ménsula hay una Virgencita de estilo gótico que reemplazada a la primitiva imagen de la Virgen del Paular.

En el atrio de la iglesia mayor del monasterio existe una placa conmemorativa de tal efemérides, cuya foto, texto en latín y su traducción al castellano incluimos a continuación.



 El muro occidental, por fin, está ocupado en su casi totalidad por la gran portada de acceso a la iglesia,




 magnifica obra isabelina debida al gran artífice de los Reyes Católicos, el hispano-flamenco Juan Guás. Está formada por tres archivoltas ojivales en degradación, prolongadas por finas columnillas con capiteles vegetales, y una cuarta, la más externa, de arco conopial, rematado por florón y que apoya sobre pilastras (sus pináculos fueron sustituidos por grandes ángeles barrocos de madera, que se han eliminado acertadamente).




En las caras de estas últimas hay cuatro hornacinas, a base de ménsula y guardapolvos, que cobijan estatuas de santos y santas.


 En el más interior de los intercolumnios, continuando entre las archivoltas, hay otras doces de estas hornacinas con sus correspondientes estatuillas, de buena factura. En el resto de los intercolumnios y cubriendo hasta el menor de los espacios hay abundancia de hojarasca, animalejos y otros temas decorativos, constituyendo un conjunto de gran barroquismo y de excelente talla.


En el tímpano hay una emotiva “Piedad” policromada, netamente hispano-flamenca, parecida aunque de mejor factura, a las de las portadas análogas del claustro de la catedral de Segovia, Santa Cruz la Real, en la misma ciudad, y parroquia del Colmenar Viejo. En el dintel y en grandes caracteres se lee la inscripción “VIDETE SI EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS”.

 Es obra típicamente isabelina (fines del siglo XV), debida seguramente a Juan Guás.

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