miércoles, 31 de agosto de 2011

LA JMJ, SEGÚN EL PROFESOR NAVARRO VALLS

Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.




Esta Jornada Mundial de la Juventud que acaba de concluir - y que mira ya a la que se celebrará en 2013 en Río de Janeiro- , ha tenido como protagonista una simple palabra, que ha dividido a los espíritus durante siglos : “ verdad”. En todos los discursos de Benedicto XVI, de una u otra forma, ha sido citada. Recuérdese que, precisamente es el menosprecio de la verdad quien llevó a Cristo a la cruz, esa cruz que portaron los jóvenes en el Vía Crucis celebrado en la madrileña calle de la Castellana. Ante el requerimiento de Pilatos: “¿Qué es la verdad?”, Benedicto XVI recuerda en su Jesús de Nazaret que no ha sido el procurador romano “el único que ha dejado al margen esta cuestión como insoluble y, para sus propósitos, impracticable. También hoy se considera molesta, tanto en la contienda política como en la discusión sobre la formación del derecho”.



En la JMJ que ha concluido hace unos días en Madrid, la expresión de Pilatos en su diálogo con Jesús, no ha sido un punto y aparte, sino un punto y seguido. Es decir, no el fin de la cuestión sino el principio. El tema de fondo que ha sobrevolado el entusiasmo y la alegría de esos centenares de miles de jóvenes, ha sido la búsqueda del concepto de verdad. Inicialmente un tema filosófico, pero que ha terminado por ser un encuentro no con una cosa, sino con Alguien: Cristo. Por ese Alguien el Papa ha pedido, por ejemplo,”sufrir por el amor a la verdad ” , y sobre la difusión de la verdad como misión de los profesores se ha concentrado Benedicto XVI con la intensidad de un rayo laser. En fin, ha recordado, como buen intelectual, la famosa frase de Platón: “Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, luego se te escapará de las manos”. 
Desde mi punto de vista, una modesta pancarta - que ondeaba en medio de la multitud concentrada en Cibeles - marcó otra de las claves de estas Jornadas Me refiero a la que, escrita a mano, decía “We are family”. Efectivamente, esos dos millones de jóvenes eran una gran familia multiétnica y multirracial que se reunía en torno a un padre común: Benedicto XVI. De ahí el “ambiente de familia” que se respiraba por Madrid durante esos días.




¿Cómo reaccionó el anciano papa Ratzinger ante esta avalancha, que se le ha venido encima en el otoño de su vida? El “panzer -cardenal” (como algunos lo llamaban cuando estaba al frente de la Congregación para la Fe) se ha asemejado mucho más a un sencillo arado que a una máquina de guerra, como diría Messori. También en Madrid, en sus discursos, no ha calcinado la tierra como una apisonadora, más bien la ha removido para la siembra. Ha ido dejando caer la semilla de la buena doctrina en una tierra joven. Una multitud de gentes con el sol de cara –cuando ya a muchos el sol nos da por la espalda – que te decía: “No sé si podré estar a la altura de lo que me pide el Papa. Pueda o no hacerlo, él tiene razón: nadie nunca me había hablado así”.



En un momento de “insurrección social” de la juventud (Londres, Oslo, la “primavera árabe”, los “indignados”) el Papa ha hecho llamadas continuas a no perder la esperanza, al optimismo, a descubrir la fuerza de Dios en la historia, al sentido del dolor, a detenerse ante el “sufrimiento del mundo”… Ha pedido “radicalidad evangélica” ante el compromiso personal, ha sido exigente sin una frase de adulación y, al tiempo, a derecha e izquierda ha repartido afabilidad y sonrisas. Incluido el momento en que, literalmente, el diluvio cayó sobre él en la inmensa explanada de Cuatro Vientos. Su respuesta ante el incidente: serenidad, buen humor y esta consigna para los centenares de miles de asistentes: “¡Gracias por vuestra resistencia! ¡Vuestra fuerza es mayor que la lluvia!”.
 

 
La única sombra de esta semana ha sido una anécdota que los media – sobre todo los extranjeros- transformaron en un drama. Me refiero a la mini - manifestación de unos centenares de “anti-papas”. No hubiera tenido mayor trascendencia, si no hubiera sido por la lamentable agresión de que fueron objeto algunos chicos – sobre todo, chicas- peregrinos que coincidieron con los manifestantes. Para cualquier demócrata, fue bochornoso observar como los representantes de unos grupúsculos agonizantes maltrataban de palabra y de obra a unos adolescentes, profiriendo gritos contra su invitado de honor: el líder espiritual de mil millones de católicos. Un líder que encarna “la primera autoridad moral de la Tierra”, como lo calificó Gorbachov, cuando presentó a su mujer Raisa a Juan Pablo II en Roma. Era penoso contemplar – ya se encargó la BBC de amplificarlo, para confusión de los españoles – los gritos, gestos y expresiones de unos energúmenos ante la serenidad pacífica y algo atemorizada de unos casi niños.




Pero nada ni nadie ha podido disminuir lo que ha sido otra coordenada de esta JMJ: la alegría de los asistentes. Una alegría ruidosa, pero con raíces profundas. De ahí que Benedicto XVI en la homilía de la Misa de Cuatro Vientos les diera esta misión: “ Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe". Alguien ha calificado a las Jornadas Mundiales de la Juventud como “laboratorios de la fe”. La JMJ Madrid 2011 ha sabido mezclar en una fórmula magistral, estos tres ingredientes: la “verdad “ como búsqueda, la alegría y el sentido de familia. El resultado ha sido óptimo.

Artículo de la Revista Eclessia

viernes, 26 de agosto de 2011

FOTOS DE LA JMJ

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EL CARDENAL ROUCO VARELA Y EL PAPA

Ya en el mes de febrero, Rouco Varela, entregó personalmente la mochila del peregrino al Papa.



Benedicto XVI se sintió emocionado con la respuesta de los jóvenes peregrinos que acudieron desde todos los rincones del planeta a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), según explicó ayer el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

Supervisando el escenario de Cibeles.



Después de acompañar al pontífice durante las 79 horas que permaneció en España, Rouco Varela aseguró que Joseph Ratzinger -al que calificó como «un gigante de la fe y de la humanidad»- vivió «con emoción y alegría todos los actos». De esta manera, según el cardenal, los momentos más emotivos del papa en sus encuentros con los fieles fueron la multitudinaria misa del domingo en el aeródromo de Cuatro Vientos, donde «le dejó impresionado los silencios y los momentos litúrgicos» y, sobre todo, la vigilia del sábado, el momento más «impresionante» de la visita, según Rouco, donde el papa aguantó la tormenta, parapetado con cinco paraguas, frente a los miles de peregrinos allí congregados.

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 A sus 84 años Benedicto XVI rompió todos los esquemas y se saltó el protocolo para estar más cerca de los jóvenes. «Fue contra toda previsión, realizando un esfuerzo físico de extraordinarias dimensiones»,
Rouco revela que el Papa «estuvo al borde de las lágrimas» en Madrid

Ha sido una gran fiesta; muy original. Original, en el sentido de que las fiestas que organiza la sociedad y que organizan los hombres tienen otros contenidos y otras fórmulas de expresión, sobre todo las que están alejadas del mundo de la fe. Ha sido una fiesta original porque ha salido del origen, del origen de la experiencia cristiana, de la afirmación de Cristo resucitado; ha surgido de ese nuevo pueblo que ha nacido de Cristo resucitado y de su gozosa esperanza de que va a vivir la realidad de lo que el Apocalipsis vislumbra en el futuro: la Jerusalén celestial, la Iglesia de la gloria, la Humanidad salvada y redimida.




Creo que ésa ha sido la realidad de esta JMJ, donde la Iglesia se ha mostrado como es: como el cuerpo de Cristo, que vive del Señor resucitado, de su gracia y de las promesas de su gloria, del don del Espíritu. Y ha mostrado esa realidad doble que le caracteriza, divina y humana: con el Papa, su cabeza visible, que representa al Señor, y es cabeza también del Colegio episcopal, cuyos miembros, a su vez, estaban rodeados de miles de presbíteros, como en ninguna otra JMJ. Era impresionante la vista, desde arriba, de los concelebrantes, con los jóvenes de la Iglesia, y también con algunas personas mayores, padres de familia y niños, aunque la mayoría eran jóvenes.


Y la Iglesia se mostró al mundo como lo que es: la casa de Dios, la familia de Dios, donde el Resucitado está vivo. El domingo, mirando desde el altar, decía: Señor, aquí estás Tú. Él era el centro de todo lo que estábamos viviendo, del mismo modo que, en la noche, durante la Vigilia, había estado sacramentalmente presente. La Iglesia se ha presentado como lo que es, y también cuál es su razón de ser: llevar al hombre al encuentro, a través de Cristo, con el Dios que lo salva.

Y ha sido también humanamente una gran fiesta de los jóvenes, que son quienes atraviesan los momentos de mayores incertidumbres personales e incógnitas en relación con el futuro, porque ése es el momento en el que hay que despejar el camino de la vida con opciones fundamentales, según la propia vocación, en el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio… Se ha demostrado que, efectivamente, los jóvenes, en la Iglesia, viven la Iglesia a fondo, y cuando la Iglesia se presenta ante ellos en su plenitud, como signo del Resucitado que salva al mundo, se llenan de gozo, de alegría y de esperanza, y la transmiten al mundo. Por eso, la JMJ ha sido, una vez más, una especie de gran acción misionera.






El Papa estaba muy admirado, cuando recorríamos las calles, de cómo Madrid se volcó. Yo le explicaba: «La mitad de Madrid está fuera, pero la otra mitad está en la calle». Le llamaba muchísimo la atención. «Sí, aquí están abuelas, padres, niños… ¡Está todo el mundo!» Eso le impresionó muchísimo al Papa.



La Fiesta del Perdón ha sido la expresión más visible y más comunicada, y quizás de más impacto exterior y mediático de lo que se vivió en la JMJ. En todos los lugares de catequesis, de acogida, en los actos centrales, el sacramento de la Penitencia se vivió y se impartió masivamente. ¿Cuántos chavales se habrán confesado? Cientos de miles. Nosotros le dimos esa forma expresiva, espectacular, en el Paseo de Carruajes del Retiro, con esos confesionarios de Nacho Vicens, tan sugestivos.

 Y junto a ellos estaba la carpa de oración de las Hermanas de la Madre Teresa, síntesis y médula de la vida cristiana: adorar, creer, entregarte al Señor, pedirle perdón constantemente para ir venciendo en tu carne al pecado y a la muerte... Y todo ello, desde la certeza de que Él está allí, en medio de la Iglesia, a través del signo sacramental de la Eucaristía. Eso produce después una caridad sin límites, una caridad que no conoce el mundo. Eso es el cristianismo.






jueves, 25 de agosto de 2011

UN AÑO MÁS ANTE MI CASA MADRE DE ALTAGRACIA

Un año más, Madre, frente a mi casa.
reunidos ante ti casi todos,

y desde la ventana del cielo
te ven Virgen Santisima
 personas muy queridas que se alegran:
seguimos con la tradición de ver a Nuestra Madre
bajando a su pueblo.

Señora, no estaba mi hermana, ni mis hijos,
noté sus ausencia y para ellos
escribó esta entrada,


y mi estrellita chiquinina te tirará besos y al Niño Jesús
le dirá que ya tiene un año.

GRACIAS MADRE UN AÑO MÁS.

UNA "MADRUGÁ" EN PLENO CENTRO DE MADRID

Miles de personas congregadas en las aceras de la madrileña calle de Alcalá y en la Puerta del Sol han recibido con vítores y aplausos a los 14 pasos españoles que han procesionado desde el paseo de Recoletos a partir de las diez y media de la noche, tras el viacrucis presidido por el Santo Padre.




El recorrido ha sido inaugurado por el trono de la Virgen sevillana de Regla, que aunque era la última estación, ha despertado grandes ovaciones entre el público y ha entrado en Sol pasada la medianoche. Le ha seguido el Jesús del Prendimiento con Judas y San Juan, segundo estadio del viacrucis, ya que el primero de ellos, La Última Cena, de Murcia, no ha procesionado.

  Miles de personas se deleitan con las joyas escultóricas del «vía crucis»

La Virgen de Regla a su paso por la calle Alcalá, esta noche en Madrid. | Sergio Enríquez-Nistal






El resto de los tronos han seguido el orden del viacrucis en esta particular 'madrugá' madrileña: Las Negaciones de San Pedro de Orihuela (Alicante),


Jesús Nazareno "Cristo de Medinaceli" de Madrid,


 el Padre Jesús del Gran Poder de Madrid




 y el Cristo caído del Calvario de Úbeda ( Jaén).




Detrás han partido de Recoletos el trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno de León,


 La Verónica de Jerez de Palos de la Frontera (Cádiz),



 el granadino Jesús despojado de sus vestiduras,



 La Crucifixión, de Zamora;



y el Cristo de la Buena Muerte de Málaga.
«¡Al cielo de Madrid con Él!»




 

La 'madrugá' termina con el Santísimo Cristo de la Salud, de Cuenca;



 La Quinta Angustia, de Valladolid


 y el Cadáver de Jesús, que ha llegado a Madrid desde Segovia.




Fotos cedidas por Fotos Cofrades y se puede ver el trabajo, tan maravilloso, que ha realizado de tan importante acontecimiento en

http://www.fotoscofrades.com/2011/08/jmj-madrid-2011-via-crucis-con-los.html

Con el paso del Cristo Yacente de Segovia bajo el reloj de la Puerta del Sol a las 4 de la madrugada ha concluido la macroprocesión organizada tras el Via Crucis de la JMJ.


Han sido seis horas en las que catorce pasos de Semana Santa de toda España han procesionado por las principales calles de Madrid acompañadas por miles de peregrinos y ciudadanos que les vitoreaban con fervor.

Ver todos los pasos y una pequeña referencia de cada uno pinchando el enlace.

http://www.viendomadrid.com/2011/08/jmj-2011-imagenes-que-estuvieron-en.html

VIDEOS DE LA MADRUGA

LA VIRGEN DE REGLA












EL BESO DE JUDAS





JESÚS NAZARENO DE LEÓN






EL GRAN PODER DE MADRID






EL CRISTO CAIDO DEL CALVARIO DE UBEDA














LA VERONICA



JESÚS DESPOJADO DE GRANADA









EL PRENDIMIENTO DE MALAGA





EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE








DESCENDIMIENTO DE CUENCA



LA QUINTA ANGUSTIA








VIA CRUCIS DE LA JMJ




Via Crucis con Benedicto XVI

El Papa ha salido de la Nunciatura, después de tener un encuentro con el presidente del Gobierno, para presidir el Vía Crucis, que se ha celebrado con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).





 Ha comenzado en la Plaza de Cibeles y ha recorrido el Paseo de Recoletos, ya que a lo largo del mismo estaban colocados los 15 pasos procedentes de diferentes rincones de la geografía nacional. En esta ocasión, a la salida de la Nunciatura, de nuevo, como cada vez que entra o sale de ella, unos jóvenes han comenzado a cantar y tocar la guitarra.




El Pontífice ha llegado al escenario construido en la fachada del Ayuntamiento de Madrid, en Cibeles, y ha dirigido una bendición a los peregrinos que se congregaban para hacer el recorrido, que ha sido guiado por la 'Cruz de los jóvenes', portada en cada estación por dos asistentes de nacionalidades distintas



Via Crucis del Papa con los jovenes peregrinos del JMJ

Vía Crucis con los jóvenes

Via Crucis del papa Benedicto XVI con los jóvenes en Madrid

Via Crucis del Papa con los jovenes peregrinos del JMJ


 Fotos del Via Crucis

http://www.flickr.com/photos/madrid011/sets/72157627438143546/








Textos delVia Crucis
http://revistaecclesia.com/content/view/28377/1/




El Papa ha permanecido el escenario durante toda la ceremonia y en la última estación ha dirigido un discurso a los peregrinos y ha ofrecido una oración a la Virgen. "Queridos jóvenes, que el amor de Cristo por nosotros aumente vuestra alegría y os aliente a estar cerca de los menos favorecidos. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer", ha declarado.
En cada estación, se han leído las meditaciones escritas por la Congregación de las Hermanas de la Cruz.


ESTACIÓN I









ESTACIÓN II





ESTACIÓN III





ESTACIÓN IV





ESTACIÓN V







ESTACIÓN VI





ESTACIÓN VII





ESTACIÓN VIII





ESTACIÓN IX





ESTACIÓN X


ESTACIÓN XI





ESTACIÓN XII





ESTACIÓN XIII





ESTACIÓN  XIV





La Virgen de Regla a su paso por la calle Alcalá, esta noche en Madrid. | Sergio Enríquez-Nistal


Virgen de Regla en el Vía Crucis de Madrid






El Papa a los jóvenes en el Via Crucis: "No paséis de largo ante el sufrimiento humano"
http://revistaecclesia.com/content/view/28373/1/