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sábado, 5 de septiembre de 2015

LA MANRESA QUE ACOGIÓ A SAN IGACIO EN EL SIGLO XVI

LA ERMITA  DE GUIA

La ermita  de la Virgen de la Guía se encontraban al pie del camino real que unía Montserrat con Manresa y que llegaba hasta el Pont Vell, antes de acceder a la ciudad.

Fitxer:Ermita de la Mare de Déu de la Guia.jpg
 La Virgen de la Guía es la patrona de los mensajeros, por lo que los devotos se detenían a rezar antes de emprender el camino. Popularmente, se cree que en su llegada a Manresa, san Ignacio tuvo una aparición de la Virgen que le animó a continuar la penitencia.


La capilla de la Virgen de la Guía es una Ermita de construcción popular situada en la orilla derecha del Cardener en un rellano de la colina de Santa. Catalina el término municipal de Manresa (Bages). Es una obra incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña.


Capilla de una sola nave cubierta con un tejado a doble vertiente y una vuelta de obra. La decoración es muy sencilla; solamente presenta una moldura de yeso que recorre toda la parte alta del edificio.

 El presbiterio está ligeramente elevado y en él se encuentra la imagen de la Virgen de la Guía.

 A poniente está la puerta, de medio punto, obrada con grandes dovelas, y con arquivoltas en degradación. 


En la parte superior de la fachada se abre un ojo de buey enmarcado con dovelas. Corona este muro oeste una cruz de piedra. Dos ventanas, de medio punto, se abren en cada esquina del edificio, y un pequeño campanario de espadaña alza en el muro de oriente.


Originariamente estuvo ubicada más abajo del emplazamiento actual, más concretamente entre el Puente Viejo de Manresa y la carretera comarcal. La fecha exacta de la edificación original es desconocida, pero por ser ésta muy pequeña fue edificada de nuevo, siendo pues esta la existente cuando San Ignacio de Loyola llegó a Manresa procedente de Montserrat, el 25 de marzo de 1522 donde aprovechar para hacer oración a la Virgen María.

 Siglos después durante las obras del ferrocarril la imagen de la Virgen fue trasladada a la Cueva de San Ignacio y una vez estas finalizadas fue devuelta a día 26 de marzo de 1864 con gran solemnidad, en un acto presidido por las autoridades de la ciudad .

Construcción del ferrocarril Barna-Zaragoza motivó el derribo de la antigua capilla y la construcción de una nueva, bendecida el 24-VII-1862.

 En 1922 con motivo de la ampliación del sector de mercancías de la estación de Manresa junto con los depósitos de la CAMPSA, fue derribada la ermita existente y reconstruida mediante ingenieros y arquitectos ferroviarios en el emplazamiento actual, de un estilo más moderno donde posteriormente la rodearían las viviendas de los ferroviarios.

Una tercera capilla, la actual, se inauguró el 12-III-1922, ya que las obras en las instalaciones ferroviarias obligó su derribo.
A finales de 1936 fue profanada y dañada

CRUZ DE GUIA



Situadas antiguamente cerca del río, en el inicio del Pont Vell, antes de entrar en la ciudad.

 Según la tradición, tan pronto llegó a Manresa, Ignacio tuvo una visión de la Virgen y experimentó diversos raptos e ilustraciones.
La antigua ermita – de finales del siglo XV – fue trasladada a su actual ubicación el 1856 a causa de la construcción de la línea ferroviaria Barcelona – Zaragoza



 Esta fue la primera cruz de Manresa que vio Ignacio cuando llegó el 25 de Marzo de 1522 (día de la Anunciación), le cogió una estimación especial. Manresa, unos meses después se vio amenazada por la peste como lo estaba Barcelona y los Consejeros de la ciudad decidieron ir a Montserrat para que la virgen intercediera ante Dios y evitar los posibles daños.

Ignacio se añadió al grupo de gente que fue a Montserrat, volviendo de la peregrinación, estaba completamente desfallecido y le salía sangre de un pie, se detuvo en la cruz según explicaba una testigo, la señora Aldonça Viñas; hacía un momento habían dejado atrás la ermita de la Guía y allí en la cruz: “… apparuisse dicto P. Ignatio Virginia Mariam eum divinitus consolando … ” se le apareció la virgen María que le consoló. Las actas no explican si la visión se refiere a la madre de Dios de la Guía o de Montserrat.

PUENTE VIEJO


Es un puente medieval de origen romano que ha sufrido varias reconstrucciones, la última en la segunda parte del siglo pasado donde tuvieron que rehacer algunas arcadas que habían hecho volar durante la guerra civil.
Manresa, Pont Vell y Cova de Sant Ignasi-PM 40294.jpg


Se llama puente “viejo” porque Berenguer de Montagut hizo uno de “nuevo” a principios del 1300 en el camino de la Segarra. El “viejo” está en el camino de Montserrat y era paso obligatorio para entrar en Manresa, la Guía, Santa Catalina o para hacer el camino de Santiago.

 En el fondo de la imagen se ve la Cueva de San Ignacio, a la derecha de la fotografía está la cruz dela Guía.
Cova de sant ignasi-2014.JPG

LA MANRESA QUE ACOGIÓ A SAN IGACIO EN EL SIGLO XV II

CAPILLA DE SAN MARCOS



En el año 1432 se construía cerca del Puente Viejo, en Manresa, una pequeña capilla dedicada a San Marcos, de alguna manera deberían saber los promotores, la existencia de un antiguo retablo pintado por Arnau Bassa sobre esta misma advocación que habían encomendado los zapateros de Barcelona unos cien años antes y lo adquirieron, pues las medidas del retablo encajaban perfectamente con las dimensiones de la pequeña capilla.







 El retablo de Arnau permaneció en esa pequeña capilla a tocar el río más de cuatro siglos hasta que finalmente fue adquirido por los hermanos manresanos Soler y March al comenzar el siglo XX y lo entregaron a la Seo de Manresa. Después de la guerra civil se hizo restaurar y se instaló en un altar de la misma Seo.



 La obra de Arnau Bassa es muy escasa y esto da más valor al retablo de San Marcos, se considera que tanto él como su padre Ferrer Bassa podrían haber muerto durante la época de la Peste Negra. La distribución de las tablas de la fotografía (foto manipulada), es tal como Ignacio lo vio, pero después de una restauración a mediados del siglo pasado, se invirtieron las calles laterales pasando el lado derecho a la izquierda.




HOSPITAL DE SANTA LUCIA E IGLESIA DE SAN IGNACIO

Bajando de la Guía, Ignacio atravesó el Puente Viejo y pasó por delante de la capilla de San Marcos y cerca de las murallas de Manresa, sin entrar en la ciudad, por el camino de Montserrat (situado junto a la Vía San Ignacio) y subió hasta la actual plaza también de San Ignacio, allí estaba el hospital.

 Este hospital estaba dedicado “… a los pobres enfermos de la ciudad: los forasteros y transeúntes se albergaban en otro, dentro de los muros, llamado de San Andrés …” (nota: el hospital de San Andrés nunca ha estado dentro de las murallas de Manresa) San Ignacio se quedó allí como enfermo, no como peregrino, iba cojo de la herida recibida, mal comido, cansado -venía de Montserrat andando- etc.

El hospital de Santa Lucía era un edificio gótico del siglo XIII, es el edificio situado en diagonal, al fondo la iglesia barroca de San Ignacio, en el extremo izquierdo de la fotografía se ve un obelisco que la ciudad de Manresa erigió en honor de Ignacio en 1777, debido a diversas transformaciones urbanísticas anteriores al siglo XX, cambió de ubicación tres veces, todo lo que se ve en la fotografía, se perdió durante la guerra civil.


 La foto de la derecha muestra dos portales del hospital tapiados, que en época de Ignacio, no lo estaban.

 El de la izquierda dice: Porta d’entrada del antic hospital de S. Llúcia. Aquí sant Ignasi l’any 1522 ensenyà la doctrina (Puerta de entrada del antiguo hospital de S. Lucía. Aquí san Ignacio el año 1522 enseñó la doctrina).
Antes de tapiar la puerta había un letrero similar sobre las dovelas del arco. El de la derecha dice: Antiga porta d’entrada a la església de S. Llúcia (Antigua puerta de entrada a la iglesia de S. Lucía). Otro letrero más antiguo decía en formato verso y en lengua castellana: “Sirviendo en este Hospital, Ignacio en gloria Divina, Enseñaba la Doctrina, en las piedras de este umbral“.


Los dos antiguos edificios (hospital e iglesia) se levantaban en la actual plaza de San Ignacio.

 En los bajos del hospital existía una capilla dedicada a Santa Lucía.

En el vestíbulo de este hospital es donde Ignacio, tuvo “el rapto”. En este lugar se habilitó otra pequeña capilla para recordar el hecho y años más tarde se construyó la iglesia barroca dedicada a San Ignacio que vemos al fondo de la imagen superior y en la fotografía inferior.

 Todos estos edificios: hospital, iglesia de San Ignacio, capilla del rapto, capilla de Santa Lucía y obelisco, se perdieron durante la guerra civil.

 Tras la guerra, los jesuitas no volvieron a construir ninguna otra iglesia y en el espacio que ocupaba este edificio, construyeron un teatro “Sala Loyola”.  

 CAPILLA DEL RAPTO

Después de la guerra civil allí quedó un gran solar vacío (hospital, capilla de Santa Lucía, capilla del rapto e iglesia de San Ignacio) todo derruido.

 La nueva capilla del rapto se construyó a mediados del siglo pasado con restos procedentes de las antiguas construcciones.


 Ocupa la plaza que había frente al hospital, si se observan las fotografías superiores, se puede apreciar que el hospital no estaba en línea ni con la iglesia de San Ignacio ni con el colegio.

 Situada en el antiguo hospital de Santa Llúcia, derribado durante la Guerra Civil, esta capilla recuerda uno de los milagros protagonizados por San Ignacio de Loyola durante su estancia en la ciudad en el siglo XVI: un rapto espiritual, durante el cual se quedó inmóvil durante ocho días.

 Actualmente conserva el portal gótico y una escultura yaciente de San Ignacio, que ya se veneraba antes de la Guerra Civil. Se puede acceder al interior con la visita guiada "La Manresa ignaciana".
Fuente: medievaljespi.blogspot.com.es

viernes, 4 de septiembre de 2015

LA MANRESA QUE ACOGIÓ A SAN IGACIO EN EL SIGLO XV III

LA CUEVA DE SAN IGNACIO   "COVETA"

La Coveta, es el lugar donde, según la tradición, Ignacio escribió los Ejercicios Espirituales. Consta de dos partes:


- La ante-cueva, antes de llegar a la Coveta, pasamos por un amplio pasillo diseñado por el jesuita Martín Coronas (principios del siglo XX).


 En el lado Sur hay cuatro vidrieras de colores que muestran diversas imágenes de la historia de los jesuitas.
 En el lado Norte, hay unos relieves de bronce de Flotats.




El techo tiene un rico artesonado.


Al fondo del pasillo hay dos ángeles, obra de Llimona que simbolizan la penitencia y la oración de Ignacio y que dan entrada a la Coveta.


- La "Coveta" tras la reciente restauración, obsérvese que se han eliminado los medallones de Joseo Sunyer del siglo XVIII en el lado derecho (foto superior) para recuperar la cueva natural y se ha mejorado la iluminación en el lado izquierdo.



 La Coveta es una gruta natural que mira a Montserrat, sobre la que están los edificios de la residencia y la casa de ejercicios.


 Se puede contemplar el retablo barroco de alabastro de los hermanos manresanos Joan y Francesc Grau del siglo XVII, nos muestra a Ignacio escribiendo con una pluma en la mano y mirando a Montserrat.


En la ultima restauración (2015) solo se han dejado unas cruces supuestamente grabadas en la piedra por el propio Ignacio en el lugar donde oraba.





El medallón auténtico de la Cruz del Tort, que sudó sangre el 31 de julio de 1527 y que estaba al lado de las cruces, también ha sido reubicado junto con los medallones y la puerta del jubileo a la entrada de la ante-cueva.

PUERTA DEL JUBILEO



 SANTUARIO




La iglésia
Edificada ecima de la Cueva





 Edificada en 1759 y de estilo barroco, la fachada principal tiene la puerta entre cuatro columnas. Encima, en un nicho, hay una escultura de San Ignacio peregrino.



El lateral de la iglesia está decorado con 26 ángeles y 24 personajes históricos.

 La decoración interior es de estilo rococó y que es de un siglo más tarde. Cabe destacar el altar con la Santísima Trinidad y los lados están las imágenes de San Ignacio y San Francisco Javier.

 En las columnas laterales hay imágenes de santos de la Compañía de Jesús, obra del escultor Flotats.

 La casa de Ejercicios Espirituales

 Se encuentra al lado de la iglesia y es donde uno puede poner en práctica los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, hacer cursos, talleres, meditación, etc.




MANRESA Y SAN IGNACIO DE LOYOLA

Manresa



 quiere dar a conocer la presencia de San Ignacio de Loyola en la ciudad y mostrar como el posterior establecimiento de la Compa- ñía de Jesús, seguidora de San Ignacio, influyó y sigue influyendo tanto en la arquitectura y el paisaje urbano como en la vida espiritual, social y también económica de la ciudad.


La monumentalidad de la fachada de la Cueva, en la entrada sur de la ciudad, es el telón de presentación de la influencia de los jesuitas en la ciudad.


El 25 de marzo de 1522, Ignacio de Loyola (Iñigo López de Recalde) bajó de Montserrat a Manresa. Se instaló y vivió allí durante once meses.


 La estancia de San Ignacio en Manresa -mucho más larga de lo que estaba previsto- tiene un gran relieve en la biografía y la obra del santo.

 En una cueva cerca del río Cardener, Ignacio vivió una fuerte experiencia espiritual, que sería el origen de una serie de indicaciones metodológicas para guías de experiencias parecidas: el Libro de los Ejercicios,

 una ayuda para orientar la propia vida segun Diós: "en todo servir y amar". Ignacio consideró siempre muy importante su paso por Manresa.

 De los meses de vida en la ciudad decía que habían sido para él una especie de noviciado en las cosas del espíritu. Por eso, la expresión "ir a Manresa" significa para los jesuítas una peregrinación a las fuentes de su historia, vocación religiosa y espiritualidad.

 No hay en el mundo ninguna otra ciudad catalana que haya dado su nombre a tantas obras fundadas por los jesuítas (actualmente se cuentan 57).

El paso de San Ignacio por Manresa tiene un episodio fundamental que vivió delante del río Cardener. Allí tuvo una visión, lo que se llama la ilustración del Cardener:


 "Y mientras estaba allí sentado, se le empiezan a abrir los ojos del entendimiento. No es que viese alguna visión, sino que entendía y conocía muchas cosas con una iluminación tan grande que todo le parecía nuevo"



PUERTA DEL JUBILEO IGNACIANO

No todos los peregrinos conocen la existencia de esta puerta al final del Camino Ignaciano.

 Pero los que la cruzan lo hacen con devoción y sentimiento de comunión, cumpliendo con el ritual de asistir a misa, orar por el Papa Francisco, recibir el sacramento del perdón y realizar alguna obra de caridad.






CAMINO IGNACIANO 27º ETAPA

MONSERRAT - MANRESA




MONTSERRAT


 Nos despedimos de la Mare de Déu de Montserrat y emprendemos la marcha por el mismo Camí dels Degotalls por el que llegamos al Monasterio.


 Deshacemos lo andado en la jornada anterior, así que volvemos a la misma carretera, pero ahora la tomamos a nuestra izquierda, puesto que nos dirigimos de nuevo a la ermita de Santa Cecilia, que ya conocemos.

 Caminamos por el sendero paralelo a la carretera y después de pasar por la derecha del túnel, vemos la ermita en lo alto, junto a la carretera. Llegados a ella, tomamos un camino asfaltado que baja a nuestra derecha.

 Un poste nos indica “GR-4 a Sant Cristófol”.


 Seguimos su indicación. Dejamos la ermita a nuestra izquierda y vamos bajando por el camino asfaltado. Vamos en paralelo a la carretera, pero por debajo de ella.

 Cruzamos torrenteras que bajan de la montaña.

 Ante cada nueva pista, tomamos siempre la que sale siempre a nuestra derecha, siempre descendiendo. Hemos de llegar hasta un cauce y pasarlo al otro lado, para subir por el camino de tierra y encontrarnos al final del camino vecinal (unos hierros cruzados indican el punto) con los peregrinos de a pie, que han bajado directamente por la ladera de la montaña. Los viandantes han de seguir sin posible pérdida las indicaciones del sendero GR-4 que nos lleva a Sant Cristófol.

SANT CRISTÓFOL

Así nos lo indica un poste situado en una curva cerrada del camino vecinal. Es una senda sendero de montaña que desciende en pendiente fuerte. Seguimos las señales rojas y blancas del GR-4 y llegamos a una pista ancha de tierra: la tomamos a la derecha.

 Los peregrinos en bicicleta se unen a nosotros. Flechas amarillas, a contracorriente. Entramos en la urbanización de Can Prat, por la calle Carrer de les Agulles. Seguimos las marcas rojas y blancas. Siempre hacia delante por la misma calle. A veces las señales en los postes de la luz están cubiertas con pintura rosa, pero no hay pérdida posible.

Llegamos a una curva muy cerrada a nuestra derecha y en ella un poste nos indica el camino hacia Manresa, a nuestra izquierda.


SANT JAUME DE CASTELLBELL

 Tomamos el camino a nuestra izquierda, siguiendo la indicación de Sant Jaume de Castellbell.

Sant Jaume de Castellbell by juluma

Descendemos hacia un torrente, siguiendo las marcas del GR-4. Cruzamos el cauce y dejamos una casa a nuestra izquierda. Otra bifurcación: tomamos a la derecha, siguiendo las pistas rojas y blancas. Llegamos a la carretera asfaltada y tomamos a la izquierda para bajar hasta el puente.


Tomamos la dirección de Castellbell y el Vilar. Tras pasar el puente y al lado del restaurante aparece un camino a la izquierda que nos hace subir.

Un poste nos indica la dirección de Manresa.

 El camino de tierra se une a otro que aparece a nuestra derecha. Seguimos siempre de frente y nos encontramos con una granja porcina de grandes dimensiones a nuestra izquierda.

Pasadas las edificaciones de la granja, llegamos a una bifurcación: tomamos a la izquierda siguiendo el camino. Un poste nos confirma la dirección. Dejamos las pistas del GR-4 (rojas y blancas) y ahora seguimos las marcas azul y blanco. Otra bifurcación: tomamos a la derecha. El camino nos lleva a cruzar un cauce y, tras cruzarlo, empieza otro camino a la derecha del nuestro.

CASTELLGALÍ
 Un poste nos indica a la derecha la dirección de Manresa y Castellgalí y tomamos, pues, a la derecha obedeciendo la señal. Nuestro camino cruza otro, que tomamos a la derecha.
Vista de Castellgalí
Más adelante un camino empieza a nuestra izquierda, pero nosotros continuamos con el que llevamos. Llegamos a las primeras casas de Castellgalí: un viejo cartel de la Unión Excursionista nos dice que nos quedan dos horas hasta Manresa.


Tomamos la primera calle a nuestra izquierda, siguiendo las pistas blancas y azules. Estamos en la calle “Camino de Montserrat” y seguimos siempre de frente por ella. Nos acercamos al núcleo del pueblo y vemos la iglesia en lo alto, en frente de nosotros.


Subimos hacia ella por la calle de Sant Antoni, y aquí decimos adiós a las pistas azules y blancas y al Camino de Santiago catalán, puesto que nuestro Camino Ignaciano sigue recto pasando por delante de la fachada de la iglesia.

 Continuamos adelante y al final de las casas del pueblo, empieza un camino de tierra junto a un poste de electricidad. Un cartel nos indica que entramos en el antiguo camino de los peregrinos de Manresa a Montserrat que data del siglo X.

 Empezamos un fuerte descenso en dirección a la carretera C-55. Vamos bajando hasta llegar a ella, que tomamos a nuestra izquierda.


A poco alcanzamos a ver ya a distancia la ciudad de Manresa. Siempre en nuestro camino, hacia delante, sin meternos por otros caminos que van surgiendo a derecha e izquierda, nos dirigimos al castillo de Oller del Mas.

 Tras recorrer kilómetro y medio, se nos une un camino por la izquierda y en unos metros más, llegamos a 100m de las puertas del castillo. Nosotros giramos a la derecha y pasamos junto a una columna que nos indica que estamos sobre la antigua calzada romana que seguramente
Ignacio tomó para acercarse a Manresa.

 Dejamos un camino que baja a nuestra derecha y seguimos hacia unas casas, que pasamos dejándolas a nuestra izquierda. Después de una corta bajada, llegamos a la entrada de otra casa y en ese punto tomamos a la izquierda un camino que baja hacia la riera. Descendemos y la cruzamos por un pequeño puente.

 Pasado el riachuelo, giramos a nuestra derecha unos 50 m y subimos por un camino que vamos a seguir, junto a un muro de piedra. Una vez arriba tomamos a la izquierda y nos dirigimos hacia unas casas que pasamos y seguimos recto hasta un nuevo cruce, con unos postes de electricidad muy visibles.

En el cruce tomamos a nuestra derecha, alejándonos del barrio de El Xup. Seguimos de frente. Giramos bruscamente a la derecha para entrar en una granja, pero nosotros seguimos de frente, por un camino antiguo, no muy bien marcado que pasa entre los campos de labranza. A unos 200 metros se bifurca. Tomamos el sendero estrecho que sigue recto a nuestra derecha. Nuestro camino cruza un camino asfaltado.

 Seguimos recto en dirección a la Torre de Santa Caterina, un antigua atalaya. Vamos rectos hacia ella.

Un parking a nuestra izquierda nos allana el camino para llevarnos hasta la Torre. Una vez allí, tenemos frente a nosotros Manresa:

 La Basílica de La Seu y el edificio de la Casa de Ejercicios Espirituales de la Cova de Sant Ignasi.

Abajo salvando el río Cardoner vemos el Puente Viejo, el puente medieval en lomo de asno, que hemos de cruzar como lo hiciera Ignacio de Loyola hace casi 500 años.



 Bajamos del Torreón por un camino que parte justo delante, en dirección a la Cova.



 La fuerte bajada nos lleva casi hasta la ermita de la Virgen de la Guía, que vemos a nuestra derecha.


Dice la tradición que, al llegar Ignacio a este punto, se encontró al pueblo en romería en honor de la Virgen.
 Muy probablemente se encomendó a la Virgen de la Guía para que le guiase en su peregrinar. Tomamos la carretera a nuestra izquierda, para cruzar por un puente las vías del tren. Bajamos a la carretera del río Cardoner y giramos a la derecha para dirigirnos al Puente Viejo.


 Lo cruzamos con la emoción de quien está llegando al final de un largo trayecto, a un lugar largamente deseado.



 De frente y en lo alto, el edificio de la Cova de San Ignacio.




 Al final del puente, un poco a la izquierda, parte una calle que sube hacia la Cova.

 Los peregrinos deberían dirigirse primero al antiguo colegio de los jesuitas en Manresa, en la calle de Sant Ignasi 36, para poder sellar su credencial y obtener su certificado final en la Oficina de Acogida del Peregrino.
Para llegar allí, pasado el puente viejo, subimos junto a la ermita de Sant Marc,



por la vía de Sant Ignasi, dejando en lo alto la basílica de La Seu a nuestra izquierda.


 En 400 m llegamos a la Plaza de Sant Ignasi y a la ermita del Rapte.


La Oficina del Peregrino del Ayuntamiento de Manresa está a escasos metros.