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domingo, 6 de diciembre de 2020

INMACULADA CONCEPCIÓN EN LA PINTURA II

El día 8 de este mes de diciembre, la Iglesia Católica celebra solemnemente la fiesta de la Concepción Inmaculada de María, misterio históricamente defendido por nuestras antiguas universidades, teólogos y santos, hermosamente representado por nuestros pintores y escultores, bellamente expresado por nuestros poetas y literatos, y proclamada por el Estado Español como Patrona de España.


PINTURA
el tema de la Inmaculada Concepción, una de las imágenes más genuinas del Barroco español que será representada por Zurbarán, Velázquez, Alonso Cano y especialmente por Murillo.

Tras el Concilio de Trento que inicia la Contrereforma se incide en manifestar la importancia de la Virgen en la vida de Jesús y su papel como intercesora de la Humanidad.
 Se refuerza además la idea de la virginidad, cuestionada por los protestantes.

INMACULADA CONCEPCIÓN

es una obra de El Greco, realizada en 1613 durante su último período toledano

Inmaculada Oballe El Greco.jpg

La Inmaculada Concepción era una de las imágenes predilectas del arte de la Contrarreforma, a la que servía El Greco.
 La Virgen María se sitúa en el centro del lienzo, acompañada por ángeles, querubines y la paloma del Espíritu Santo.

 A sus pies se encuentran varios símbolos marianos, como la luna. San Juan Evangelista está presente en esta obra, es una figura de gran naturalidad.

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 La belleza del rostro de la Virgen contrasta con el gesto sereno y un poco adusto del apóstol.
María aparece acompañada por San Juan Evangelista, de espaldas al espectador para introducirnos en la escena.
La Virgen se sitúa en el centro del lienzo, acompañada por ángeles músicos, querubines y la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza.
 Viste túnica roja y manto azul y se sostiene sobre una peana constituida por cabezas de querubines. Bajo sus pies encontramos diferentes símbolos marianos como el templo, las rosas, las azucenas o la luna, conformando un paisaje que da profundidad a la composición.
 Ambas figuras mantienen un diálogo a través de sus miradas. San Juan es un modelo de marcada anatomía, inspirada en la obra de Miguel Ángel.


La luz, procedente de la visión celestial, resbala por sus vestidos. María acentúa el movimiento de su cuerpo al desplazar sus manos juntas hacia la izquierda, al igual que la cabeza. De esta manera realiza una especie de giro que identifica a la mayor parte de las Inmaculadas.
Ambas figuras aún mantienen el canon clásico, canon que será sustituido posteriormente por el típico de El Greco, mucho más alargado. La belleza del rostro de María contrasta con el mayor naturalismo del de San Juan.

INMACULADA CONCEPCIÓN
Aloso Cano 1648



INMACULADA DE ALONSO CANO

Alonso Cano - Inmaculada Concepcion.jpg

INMACULADA CONCEPCIÓN

Inmaculada

Alonso Cano realizó esta Inmaculada Concepción según los postulados de la estética barroca sevillana. El tema de la Inmaculada pone de manifiesto la inocencia y la virginidad de María al concebir a Jesús.
Para destacar esta idea, la joven María suele representarse con una serie de características que el fiel conocía e identificaba.
Eran, por ejemplo, la túnica blanca con el manto azul, las doce estrellas que coronan su cabeza, la media luna sobre la cual se apoya, etc.
 Estos rasgos fueron establecidos, especialmente, a través de escritos como los de Francisco Pacheco, el suegro de Velázquez, que luego otros pintores ejecutaban en sus obras. Cano ha utilizado para esta pintura sus dotes de escultor, puesto que la imagen tiene un aspecto muy tridimensional, con correctos volumen y sombreado, como si fuera una escultura de bulto redondo.

INMACULADA CONCEPCIÓN

1684, óleo sobre lienzo (167 x 138 cm), colección privada.


INMACULADA CONCEPCIÓN

Esta representación de la Inmaculada Concepción fue realizada por el pintor rococó italiano Giovanni Battista Tiepolo. Data de los años 1767-1769 y está pintada al óleo sobre lienzo, midiendo 281 cm de alto por 127 cm de ancho. Se expone en el Museo del Prado de Madrid, España.

 Entre 1767 y 1769 pintó Tiepolo siete lienzos para la iglesia real del convento de San Pascual en Aranjuez, hoy divididos entre el Museo del Prado de Madrid (además de este hay un San Pascual Baylón y un San Antonio de Padua) y el Palacio Real de Madrid. Se representa a la Virgen tal como se narra su aparición en el Apocalipsis, capítulo 12, versículos 1-17:


  The Immaculate Conception, by Giovanni Battista Tiepolo, from Prado in Google Earth.jpg


Aparecen en esta escena toda una serie de símbolos relacionados tradicionalmente con la Virgen: en primer lugar, la corona de doce estrellas y sobre ella, una paloma que representa el Espíritu Santo.




Se alza, envuelto en el típico manto azul celeste, sobre la esfera terrestre y una media Luna, pisando a la serpiente o dragón que es el Diablo que lleva en la boca la manzana que hizo caer en la tentación a Adán y Eva, de manera que la Virgen aparece como redentora del Pecado Original.

Uno de los ángeles porta la vara de azucenas, sobre el suelo se ve una palmera, una rosa y, entre las nubes, un espejo. De esta manera se representaba el dogma de la Inmaculada Concepción de María para la Iglesia Católica, como el único ser humano concebido sin pecado original. Tiepolo usa colores claros, iluminando la escena con una intensa luz dorada.

INMACULADA




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INMACULADA




 





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lunes, 19 de noviembre de 2018

INMACULAS DE ZURBARAN

La estancia de Zurbaran en Sevilla   le convierte en un fervoroso defensor de las ideas concepcionistas que allá por 1616 crearon gran polémica en la ciudad

La Virgen aparece en actitud de oración, con las manos unidas, y con una simbología que sólo está al alcance de los entendidos en temas teológicos. A la vez, y para la gente sencilla, el pintor nos muestra una María bella, de dulces rasgos, a fin de promover el fervor hacia su culto.


File:Inmaculada (Zurbarán).jpg



Inmaculada Bardaran, Museo del Prado

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Museo del Prado


Inmaculada Niña, Museo Diocesano de Siguenza


Francisco de Zurbarán - Immaculate Conception - Google Art Project.jpg
Inmaculada, Museo Nacional de Arte de Barcelona
Está realizado en óleo sobre lienzo. Mide 252 cm de alto y 168 cm de ancho. Está firmado y fechado en 1632
     La imagen puede contener: una persona, nubes

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Inmaculada del Ayuntamiento




Inmaculada de la Catedral


Inmaculada, Museo Cerrato de Madrid
http://aznalfarache.blogspot.com.es/2013/11/zurbaran-y-la-inmaculada-concepcion.html

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA INMACULADA Y LA PINTURA


 La cuestión inmaculista era en Sevilla objeto de vivo debate, con amplia participación popular volcada en general en defensa de la definición dogmática.



 La controversia estalló en 1613 cuando el dominico fray Domingo de Molina, prior del convento de Regina Angelorum negó la concepción inmaculada desde el púlpito, afirmando que María «fue concebida como vos y como yo y como Martín Lutero».

Entre los fervorosos defensores de la Inmaculada estuvo Francisco Pacheco, bien relacionado con los jesuitas Luis del Alcázar y Juan de Pineda, implicados en su defensa.

Al calor de la controversia los pintores recibieron numerosos encargos, siendo por tal motivo la pintura de la Inmaculada uno de los asuntos más repetidos.


10 Inmaculada Concepción (National Gallery de Londres, c. 1618).jpg

Diego de Velazquez

La Inmaculada Concepción de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez que se encuentra en la National Gallery londinense pertenece a su etapa sevillana y está datada hacia 1618 cuando el pintor, discípulo de Francisco Pacheco, contaba 18 años de edad.
 . La obra se realiza en un momento en que Sevilla vive una apasionada defensa del dogma concepcionista. En su realización sigue las directrices emanadas de su maestro Francisco Pacheco aunque se toma algunas libertades al respecto. Parece que la modelo fue su propia esposa, Juana, hija de Pacheco y la forma en que la representa se asemeja más a un retrato del natural que a la forma en que las normas de su suegro y maestro idealizan la representación de la Inmaculada Concepción.


Diego Velázquez - Inmaculada Concepción (1618) - Fundación Focus-Abengoa (Sevilla)

Inmaculada Concepción, Velazquez
 

La Inmaculada Concepción por Peter Paul Rubens, en el Museo del Prado.


José  Ribera, conocido como "el españoleto"

José de Ribera, Museo del Prado

Inmaculada Concepción


Inmaculada Concepción de Monterrey, José Ribera

Para el retablo mayor de la iglesia del Convento de Agustinas Recoletas de Monterrey en Salamanca pintó Ribera esta excepcional Inmaculada Concepción por encargo del entonces Virrey de Nápoles, don Manuel de Zúñiga y Fonseca, conde de Montertry

José Ribera (1591-1652) pintó esta Inmaculada Concepción para el retablo mayor de la Iglesia de las Agustinas de Salamanca, encargada en 1635 por el Conde de Monterrey,( Virrey de Nápoles)

Jose Bartolomeo Claro


Juan de Valdes Leal


Inmaculada Concepcióm de José Antolinez

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Mateo Cerezo, Museo del Prado


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domingo, 3 de diciembre de 2017

MURILLO Y SUS INMACULADAS

Se conocen cerca de veinte cuadros con el tema de la Inmaculada pintados por Murillo, una cifra solo superada por José Antolínez y que ha hecho que se le tenga por el pintor de las Inmaculadas, una iconografía de la que no fue inventor pero que renovó en Sevilla, donde la devoción se hallaba profundamente arraigada.


 La Inmaculada Concepción, conocida también como la Purísima Concepción, es un dogma de la Iglesia Católica que sostiene que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, estuvo libre de todo pecado.



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Algunas de la Inmaculadas están en el Museo del Prado de Madrid


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La Inmaculada del Escorial, de Bartolomé Esteban Murillo. (Museo del Prado, Madrid). 

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Murillo
 Hacia 1651 los franciscanos de Sevilla encargan a Murillo una Inmaculada para situarla en el arco triunfal de su iglesia.

 La Virgen se muestra en actitud triunfante, apoyando su pie derecho sobre la luna y su rodilla izquierda en una nube sostenida por querubines. Viste amplia túnica blanca y manto azul -siguiendo la visión de Beatriz de Silva-, siendo sus ropajes pesados y voluminosos aunque dan muestran de movimiento, especialmente el manto, en sintonía con la cabellera.

La Inmaculada Concepción  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID


La Inmaculada Concepción Óleo sobre lienzo 91 x 70 cm. Hacia 1665  Colección Real

 Esta obra fue adquirida por el cardenal Gaspar de Molina y Oviedo (Sevilla) y después pasó a la reina Isabel de Farnesio, esposa de Felipe V, gran admiradora de la pintura de Murillo. En 1746 el cuadro se encontraba en el palacio de La Granja, pasando al de Aranjuez en 1794 y definitivamente al Museo del Prado en 1819. Estamos ante una obra que se aparta de los esquemas iconográficos habituales al representar a la Virgen solo de medio cuerpo.

La Inmaculada Concepción  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
Murillo, Colección Real

El año 1729 la corte se traslada a Sevilla y el Alcázar se convierte en residencia real. La reina Isabel de Farnesio, gran amante del arte, descubre la obra de Murillo en las iglesias y conventos de la ciudad y queda cautivada tanto por la temática como la radiante belleza de sus composiciones de forma que adquiere varias obras del maestro sevillano para su colección particular. Entre esas adquisiciones figura esta Inmaculada que decoró el Palacio de la Granja en 1746, pasando posteriormente al Palacio de Aranjuez (1794), Palacio Real de Madrid (1814) y Museo del Prado (1819)

La Inmaculada de Aranjuez  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
Inmaculada de Aranjuez, Murillo
 Debe su nombre a que procede del Palacio Real de Aranjuez donde estuvo expuesta en la capilla de San Antonio hasta 1818. Esta Inmaculada realizada en la última década de vida de Murillo ya no muestra los rasgos adolescentes de sus primeras obras y la figura de María aparece más estilizada en un planteamiento más barroco tanto en las formas como en la composición.

La Inmaculada Concepción de los Venerables  - Bartolomé Esteban Murillo - Museo del Prado, MADRID
Inmaculada de los Venerables, Murillo
Llamada también Inmaculada Soult
A pesar de su considerable tamaño, la Virgen aparece aquí de dimensiones más reducidas al aumentar considerablemente el número de angelitos que revolotean alegres a su alrededor, anticipando el gusto delicado del rococó.

Fue adquirida en 1685 por Justino de Neve para el Hospital de los Venerables de Sevilla formando parte de su retablo desde 1686 hasta 1810 en que se trasladó en depósito al Alcázar de Sevilla y de allí fue expoliada, junto a otras importantísimas obras, por el mariscal francés Soult y llevada a París en 1813.
 La adquiere el Museo del Louvre en 1852, comprándola a los herederos de Soult, y en 1941 regresa a España mediante una permuta de obras entre el Museo del Prado y el Louvre. Es una obra de los últimos años de la vida de Murillo con la figura de María estilizada pisando la luna y con la mirada en el cielo, uniendo dos tradiciones iconográficas, la Inmaculada y la Asunción. Estamos ante una de las mejores obras de Murillo y un extraordinario ejemplo del arte barroco.


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En el Museo de Bellas Artes de Sevilla
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 La más primitiva de las conocidas es, probablemente, la llamada Concepción Grande
 Sevilla, Museo de Bellas Artes


Pintada para la iglesia de los franciscanos donde se situaba sobre el arco de la capilla mayor, a gran altura, lo que permite explicar la corpulencia de su figura. Por su técnica puede llevarse a una fecha cercana a 1650, cuando se reconstruyó el crucero de la iglesia tras sufrir un hundimiento.


 La Virgen se muestra en actitud triunfante, apoyando su pie derecho sobre la luna y su rodilla izquierda en una nube sostenida por querubines. Viste amplia túnica blanca y manto azul -siguiendo la visión de Beatriz de Silva-, siendo sus ropajes pesados y voluminosos aunque dan muestran de movimiento, especialmente el manto, en sintonía con la cabellera.

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Inmaculada del Padre Eterno
Recibe este nombre por aparecer en la parte superior el Padre Eterno en una actitud acogedora en la que exime a María del pecado original. En la parte inferior del cuadro un globo terráqueo y un dragón representan el dominio del pecado original sobre la humanidad sobre el que María resplandece triunfadora.
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 Su composición en diagonal muestra su profunda inspiración barroca. Se expone actualmente en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla, en la que fue iglesia del Convento de la Merced.


Inmaculado del Coro La Niña

Está inspirada en una joven doncella, de ahí su nombre, con las manos cruzadas sobre el corazón y la mirada en alto. A sus pies aparecen una multitud de ángeles portando, algunos de ellos, símbolos relativos a las Letanías, mientras en la parte superior otro grupo revolotea alegremente. Se expone actualmente en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla, en la que fue iglesia del Convento de la Merced.

Inmaculada - 1670 - Murillo - Museo de Bellas Artes de Sevilla
Inmaculada 1670
Presenta los rasgos tradicionales de las Inmaculadas de Murillo: mujer joven con el cabello largo, túnica blanca y manto azul recogido sobre el hombro. Está coronada por doce estrellas y en su base varios ángeles sostienen la palma, las rosas, las azucenas y el espejo, todos ellos atributos de la Virgen. Se expone actualmente en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla, sala VII.





 La Virgen  de Murillo visten  túnica blanca y manto azul, conforme a la visión de la portuguesa Beatriz de Silva recordada por Pacheco en sus instrucciones iconográficas, pero Murillo prescindió por entero de los restantes atributos marianos que con carácter didáctico abundaban en las representaciones anteriores y, de la tradicional iconografía de la mujer apocalíptica, dejó sólo la luna bajo sus pies y el «vestido de sol», entendido como el fondo atmosférico de color ambarino sobre el que se recorta la silueta de la Virgen.

Sobre una peana de nubes sostenida por cuatro angelotes niños y reducido el paisaje a una breve franja brumosa, la sola imagen de María bastaba a Murillo para explicar su concepción inmaculada.43​56​

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Museo Hermitage





Inmaculada Concepción de Esquilache


Inmaculada Concepción 1680


Inmaculada concepción de San Felipe Neri
 La segunda aproximación de Murillo al tema inmaculista está relacionada también con los franciscanos, los grandes defensores del misterio, y es en rigor un retrato, el de fray Juan de Quirós, que en 1651 publicó en dos tomos Glorias de María.

El cuadro, de grandes dimensiones y actualmente en el Palacio arzobispal de Sevilla, fue encargado en 1652 a Murillo por la Hermandad de la Vera Cruz que tenía su sede en el convento de San Francisco.
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 El fraile aparece retratado ante una imagen de la Inmaculada, acompañada por ángeles portadores de los símbolos de las letanías, e interrumpe la escritura para mirar al espectador, sentado frente a una mesa en la que reposan los dos gruesos volúmenes que escribió en honor de María.
 El respaldo del sillón frailuno, superpuesto al borde dorado que enmarca la imagen, permite apreciar sutilmente que el retratado se encuentra ante un cuadro y no en presencia real de la Inmaculada, cuadro dentro del cuadro enmarcado por columnas y festones con guirnaldas.

El modelo de la Virgen, con las manos cruzadas sobre el pecho y la vista elevada, es ya el que el pintor va a recrear, sin repetirse nunca, en sus muy numerosas versiones posteriores.

​ En la Inmaculada pintada para la iglesia de Santa María la Blanca,

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Entre todas las obras maestras que surgieron bajo la amistad de Murillo y Justino de Neve, la principal de ellas fueron los encargos para la reapertura de la iglesia de Santa María la Blanca, que se inauguró en el año 1665. Dicho templo, que había sido anteriormente sinagoga y después mezquita, era administrado por el cabildo de la Catedral de Sevilla



miércoles, 9 de diciembre de 2015

EL PINTOR DE LAS INMACULADAS

8 de Diciembre festividad de la Inmaculada Concepción.

 Nos recuerda que Maria estuvo libre de todo pecado, desde el primer instante de su concepción.

 La Inmaculada no es una representación más de la Virgen Maria, es símbolo de su pureza, bondad y la belleza que sólo Ella conserva.
 Nadie llegó a plasmar todo ese simbolismo mejor que Murillo (Sevilla,1617-1682), conocido como el pintor de la dulzura, de los niños y sobre todo de la Inmaculada.

Tipificó el modelo a seguir (con manto azul y traje blanco), creando una Virgen joven, bella y de grandísima dulzura.


Se conocen cerca de veinte cuadros con el tema de la Inmaculada pintados por Murillo, una cifra solo superada por José Antolínez y que ha hecho que se le tenga por el pintor de las Inmaculadas, una iconografía de la que no fue el inventor pero que renovó en Sevilla, donde la devoción se hallaba profundamente arraigada.


La más primitiva de las conocidas probablemente sea la llamada

INMACULADAS DEL MUSEO DE BELLAS ARTES  DE SEVILLA

Concepción Grande, Sevilla, 

 pintada para la iglesia de los franciscanos, donde se situaba sobre el arco de la capilla mayor, a gran altura, lo que permite explicar la corpulencia de su figura.
Por su técnica puede llevarse a una fecha cercana a 1650, cuando se reconstruyó el crucero de la iglesia tras sufrir un hundimiento.

Inmaculada la Grande, Inmaculada Concepción


 Ya en esta primera aproximación al tema Murillo rompió decididamente con el estatismo que caracterizaba a las Inmaculadas sevillanas, atentas siempre a los modelos establecidos por Pacheco y Zurbarán, dotándola de vigoroso dinamismo y sentido ascensional mediante el movimiento de la capa, influido posiblemente por la Inmaculada de Ribera para las agustinas descalzas de Salamanca, que pudo conocer por algún grabado.
La Virgen viste túnica blanca y manto azul, conforme a la visión de la portuguesa Beatriz de Silva recordada por Pacheco en sus instrucciones iconográficas, pero Murillo prescindió por entero de los restantes atributos marianos que con carácter didáctico abundaban en las representaciones anteriores y de la tradicional iconografía de la mujer apocalíptica dejó sólo la luna bajo sus pies y el «vestido de sol», entendido como el fondo atmosférico de color ambarino sobre el que se recorta la silueta de la Virgen.
Sobre una peana de nubes sostenida por cuatro angelotes niños y reducido el paisaje a una breve franja brumosa, la sola imagen de María bastaba a Murillo para explicar su concepción inmaculada


Inmaculada del Padre Eterno  

Inmaculada del Padre Eterno - Murillo - Museo de Bellas Artes de Sevilla




Inmaculada del coro "la Niña"


Inmaculada del Coro "la Niña" - Murillo - Museo de Bellas Artes de Sevilla


Origen: Convento de Capuchinos (Sevilla)

 Recibe este nombre por aparecer en la parte superior el Padre Eterno en una actitud acogedora en la que exime a María del pecado original. En la parte inferior del cuadro un globo terráqueo y un dragón representan el dominio del pecado original sobre la humanidad sobre el que María resplandece triunfadora. Su composición en diagonal muestra su profunda inspiración barroca. Se expone actualmente en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla, en la que fue iglesia del Convento de la Merced.

Inmaculada


Inmaculada - 1670 - Murillo - Museo de Bellas Artes de Sevilla


1670 Adquirido por el estado en 2013 Presenta los rasgos tradicionales de las Inmaculadas de Murillo: mujer joven con el cabello largo, túnica blanca y manto azul recogido sobre el hombro. Está coronada por doce estrellas y en su base varios ángeles sostienen la palma, las rosas, las azucenas y el espejo, todos ellos atributos de la Virgen. Se expone actualmente en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla, sala VII.
Inmaculada del Palacio arzobispal de Sevilla

La segunda aproximación de Murillo al tema inmaculista está relacionada también con los franciscanos, los grandes defensores del misterio, y es en rigor un retrato, el de fray Juan de Quirós, que en 1651 publicó en dos tomos Glorias de María.



El cuadro, de grandes dimensiones y actualmente en el Palacio arzobispal de Sevilla, fue encargado en 1652 a Murillo por la Hermandad de la Vera Cruz que tenía su sede en el convento de San Francisco.
 El fraile aparece retratado ante una imagen de la Inmaculada, acompañada por ángeles portadores de los símbolos de las letanías, e interrumpe la escritura para mirar al espectador, sentado frente a una mesa en la que reposan los dos gruesos volúmenes que escribió en honor de María.
El respaldo del sillón frailuno, superpuesto al borde dorado que enmarca la imagen, permite apreciar sutilmente que el retratado se encuentra ante un cuadro y no en presencia real de la Inmaculada, cuadro dentro del cuadro enmarcado por columnas y festones con guirnaldas.
 El modelo de la Virgen, con las manos cruzadas sobre el pecho y la vista elevada, es ya el que el pintor va a recrear, sin repetirse nunca, en sus muy numerosas versiones posteriores

Inmaculada Concepción con seis figuras

Pintada para la iglesia de Santa María la Blanca para el testero

Inmaculada Concepción con seis figuras



Murillo pintó en 1665 está Inmaculada Concepción que acompañaría en el mismo emplazamiento al Sueño del patricio y la Visita al Pontífice.
La Inmaculada aparece en una postura característica: en pie, con las manos juntas a la altura del pecho y desplazadas hacia su izquierda, sobre las nubes que hacen un trono y acompañada por un grupo de ángeles y serafines.
Viste su tradicional túnica blanca y manto azul y dirige su mirada hacia un grupo de seis fieles que representan a la cristiandad en todas sus edades ya que muestra a un niño, tres adultos y dos ancianos. Al menos dos de los personajes parecen retratos. Se trata de las figuras que aparecen a la izquierda de la composición, identificándose el clérigo que se muestra en primer término como el licenciado Domingo Velázquez Soriano -uno de los principales promotores de las obras en el templo de Santa María la Blanca- mientras que el clérigo más joven que se sitúa tras él podría ser su auxiliar, el bachiller Salvador Rodríguez, cura interino tras la muerte del licenciado.
Se especula con la identidad del personaje de espaldas, considerando que se trata de don Manuel Pérez de Guzmán, marqués de Villamanrique y vecino de la iglesia al habitar en la casa contigua al templo.
Si esto es así el niño podría ser su hijo, don Melchor Pérez de Guzmán que en aquellos momentos contaba con trece años de edad. Como viene siendo habitual en esta década de madurez, Murillo no abandona el naturalismo de épocas anteriores pero ahora lo suaviza al emplear unas iluminaciones más sutiles que crean unos sensacionales efectos atmosféricos, diluyendo las contornos y creando unas sensaciones aéreas que recuerdan a Velázquez.


viernes, 6 de diciembre de 2013

LA INMACULADA CONCEPCIÓN Y LA PINTURA

La cuestión inmaculista era en Sevilla objeto de vivo debate, con amplia participación popular volcada en general en defensa de la definición dogmática.


 La controversia estalló en 1613 cuando el dominico fray Domingo de Molina, prior del convento de Regina Angelorum negó la concepción inmaculada desde el púlpito, afirmando que María «fue concebida como vos y como yo y como Martín Lutero».

Entre los fervorosos defensores de la Inmaculada estuvo Francisco Pacheco, bien relacionado con los jesuitas Luis del Alcázar y Juan de Pineda, implicados en su defensa.

Al calor de la controversia los pintores recibieron numerosos encargos, siendo por tal motivo la pintura de la Inmaculada uno de los asuntos más repetidos.

Francisco Pacheco como teórico concreta esta iconografía a nivel plástico.
 Al final de su tratado el Arte de la Pintura, publicado en 1649, realiza una serie de recomendaciones para representar la Inmaculada Concepción de María.
 Entre estos consejos dice que no debe aparecer con el Niño en los brazos; ha de estar coronada de estrellas con la luna a sus pies; ha de ser pintada en la flor de su edad, de doce a trece años, y con las puntas de la media luna hacia abajo; ha de estar adornada con serafines y ángeles, y se ha de pintar con túnica blanca y manto azul.


  Aunque Francisco Pacheco en El arte de la pintura aconsejaba pintar a la Inmaculada Concepción con túnica blanca y manto azul, tal como se apareció a la portuguesa Beatriz de Silva,

File:10 Inmaculada Concepción (National Gallery de Londres, c. 1618).jpg
 Velázquez empleó la túnica rojo-púrpura del mismo modo que acostumbraba a hacerlo el propio

Galeria Nacional de Londres
Fue pintado para el Carmen Calzado de Sevilla, que celebraba fiestas en honor a la Concepción  Inmaculada de María.



Pacheco en sus diversas aproximaciones al tema (Inmaculada Concepción con Miguel Cid,

Archivo:Inmaculada con Miguel del Cid, de Francisco Pacheco. (Catedral de Sevilla).jpg

Catedral de Sevilla; Inmaculada concepción con la Trinidad, Sevilla, iglesia de San Lorenzo, etc.).

 Este era también el modo más extendido en Sevilla en las primeras décadas del siglo XVII, como se observa también en la Inmaculada de Juan de Roelas del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

File:Roelas Alegoría de la Inmaculada Concepción Óleo sobre lienzo. 326 x 197 cm. Museo Nacional de Escultura. Valladolid.jpg