viernes, 6 de diciembre de 2013

LA INMACULADA CONCEPCIÓN Y LA PINTURA

La cuestión inmaculista era en Sevilla objeto de vivo debate, con amplia participación popular volcada en general en defensa de la definición dogmática.


 La controversia estalló en 1613 cuando el dominico fray Domingo de Molina, prior del convento de Regina Angelorum negó la concepción inmaculada desde el púlpito, afirmando que María «fue concebida como vos y como yo y como Martín Lutero».

Entre los fervorosos defensores de la Inmaculada estuvo Francisco Pacheco, bien relacionado con los jesuitas Luis del Alcázar y Juan de Pineda, implicados en su defensa.

Al calor de la controversia los pintores recibieron numerosos encargos, siendo por tal motivo la pintura de la Inmaculada uno de los asuntos más repetidos.

Francisco Pacheco como teórico concreta esta iconografía a nivel plástico.
 Al final de su tratado el Arte de la Pintura, publicado en 1649, realiza una serie de recomendaciones para representar la Inmaculada Concepción de María.
 Entre estos consejos dice que no debe aparecer con el Niño en los brazos; ha de estar coronada de estrellas con la luna a sus pies; ha de ser pintada en la flor de su edad, de doce a trece años, y con las puntas de la media luna hacia abajo; ha de estar adornada con serafines y ángeles, y se ha de pintar con túnica blanca y manto azul.


  Aunque Francisco Pacheco en El arte de la pintura aconsejaba pintar a la Inmaculada Concepción con túnica blanca y manto azul, tal como se apareció a la portuguesa Beatriz de Silva,

File:10 Inmaculada Concepción (National Gallery de Londres, c. 1618).jpg
 Velázquez empleó la túnica rojo-púrpura del mismo modo que acostumbraba a hacerlo el propio

Galeria Nacional de Londres
Fue pintado para el Carmen Calzado de Sevilla, que celebraba fiestas en honor a la Concepción  Inmaculada de María.



Pacheco en sus diversas aproximaciones al tema (Inmaculada Concepción con Miguel Cid, Catedral de Sevilla; Inmaculada concepción con la Trinidad, Sevilla, iglesia de San Lorenzo, etc.).

 Este era también el modo más extendido en Sevilla en las primeras décadas del siglo XVII, como se observa también en la Inmaculada de Juan de Roelas del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

File:Roelas Alegoría de la Inmaculada Concepción Óleo sobre lienzo. 326 x 197 cm. Museo Nacional de Escultura. Valladolid.jpg


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