YA ES SEMANA SANTA

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miércoles, 31 de marzo de 2021

DIA DEL AMOR FRATERNO

“HOY ES JUEVES SANTO

Tres jueves hay en el Año que reluce más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. 

Así, durante muchos años, empezaba a explicar el Jueves Santo y continuaba....para mi el día más importante del año. 

Jesús sabe que va a morir y sin conocernos nos tres grandes regalos. 



 HOY ES JUEVES SANTO Y NOS DEJA

Su Cuerpo y su Sangre convertido en Pan y Vino. Instituyendo la Eucaristía

 Tal vez, por ello mismo, quiso sentarse con los suyos y dejarnos, para todos, el memorial de su pasión, muerte y resurrección: la eucaristía. 

Cada vez que la celebramos compartimos con el Señor todo lo que el fue y nos trajo. 

Cada vez que la celebramos anunciamos su muerte y su resurrección hasta que El vuelva.Dios anticipa su sacrificio celebrando lo que sería la “primera Misa” de nuestra historia.

 Lástima que algunos olviden que, este sacramento, tiene efectos de salvación, de comunión, de eterna juventud. 

Un Mandamiento Nuevo; que os améis unos a otros como yo os he amada

 El Señor no se queda en las palabras, habla y actúa.

 Lavar los pies, en Jueves Santo, es descender allá donde las personas nos necesitan, que sin amor no somos nada. Que podemos correr el riesgo de ser cristianos de nombre, y para que no pase eso Jesús, nos traza un camino, la caridad. 




Institución el Ministerio del sacerdocio

Jesús, en este día, se constituye en sacerdote, víctima y altar.

Actualmente hay y habrá sacerdotes porque hay y habrá hombres dispuestos a responder a un Amor más grande. Cada una de sus historias.

No resulta fácil ser sacerdote. Por las críticas de algunos familiares, que no comprenden por qué un joven deja la carrera o el trabajo para ir al seminario. Por la sonrisa compasiva de amigos, que ven cómo queda "arruinado" un futuro que parecía prometedor. Por la mirada de gente anónima, que espera el día en que la Iglesia deje de existir sobre la tierra...




Necesitan nuestra oraciones y nuestro cariño...........................yo recuerdo que en mi familia el sacerdote de mi pueblo natal era un personaje que muy querido y respetado

Damos gracias a Dios por los sacerdotes y pedimos que con el testimonio, la audacia y valentía de todos los sacerdotes podamos seguir pregonando que Cristo está vivo.

La Eucaristía , el Mandamiento Nuevo, el Sacerdocio no son milagros. La Eucaristía nos tiene que convertir eucaristía personal, ofrecernos a los demás.

Es Ministerio osea, hacer lo de Jesús y como Jesús; perdonar,levantar al caído, aconsejar y animar

Tenemos que ser católicos con sentido dinamizador de los demás.

EL EVANGELIO DEL JUEVES SANTO

En el mundo que nos movemos, con el panorama que tenemos como consecuencia de la pandemia, estamos rodeados de personas oprimidos, reprimidos y deprimidos.

La Última Cena

Un acontecimiento con más causas de dolor  que de felicidad. Jesús  sabía todo lo que le esperaba terminar la cena; el prendimiento, la tortura, burla, el camino al Calvario, la muerte cruel  y vergonzosa, la traición de los suyos. el momento de Getsemaní y el grito de la Cruz.
Su silencio es debido a su obediencia. son momentos duros pero en ningún momento se manifiesta oprimido, tampoco reprimido y por supuesto no se deprime.

Por el contrario a Jesús se le puede calificar como:
-Expandido. Nos ama hasta el extremo. Nos lava los pies.
- Desprendido. En toda la gloria y de ser y actuar no la deja para si mismo por el contrario lo da todo por duplicado.
Él es la gran noticia, un hombre para los demás. demuestra que es el Hijo de Dios...........todo en todo para todo.
-Compartido. Cristo nos desafía  con su actitud de ser persona, de ser Hijo de Dios. Significa en definitiva nuestra identidad, nuestra felicidad.
Vivir y servir a los demás

A nosotros
Que calificativos tenemos los de Jesús o los generales del mundo que nos rodea.
Os deseo que al salir de una Eucaristía nos sintamos más libres, con más ilusión, mas llenos de Dios y llenar a los demás de Dios, que nada ni nadie nos quite la libertad.
Gracias, este año, estamos mejor que el año pasado. Esperar al año que viene sin opresión y sin depresión ---------------------pensat el hombro  de Cristo fue grande porque la Cruz fue grande.

                       CRISTO  EN EL ALTAR, EN EL SUELO Y EN NOSOTROS



EVANGELIO DE HOY


 ¡Ay de aquel por quien es entregado!


El relato de Mateo pone el acento sobre la motivación de Judas. Es su propia iniciativa la que lo lleva a ajustarse con los sumos sacerdotes para traicionar al Maestro.

Según la tradición del viejo libro  de Zacarías, ese era el precio de un esclavo. Ni que decir tiene que Jesús es vendido por el precio de un esclavo.

Los esclavos eran el último escalón de la organización social de Israel, carente de derechos.

Mateo  también  nos da cuenta de la Última Cena y de la turbación que les supone a los apóstoles saber que uno de ellos los iba a traicionar. Hasta que señala indudablemente a Judas, que se dirige a Jesús como Maestro mientras el resto de discípulos, entristecidos, lo han tratado de Señor. 

Comienza su pasión con un hecho muy doloroso, con la traición de uno de los suyos, con la infidelidad y deslealtad de uno de sus amigos, con la falsedad de uno del grupo de sus íntimos, con la traición de un discípulo

“uno de vosotros me va a entregar”, nos cuenta el pasaje que los discípulos se entristecieron y se pusieron a preguntarle uno tras otro: “¿Soy yo acaso, Señor?”.


“Jesús sabía que incluso entre los doce Apóstoles había uno que no creía: Judas. También Judas pudo haberse ido, como lo hicieron muchos discípulos; es más, tal vez tendría que haberse ido si hubiera sido honrado. En cambio, se quedó con Jesús. Se quedó no por fe, no por amor, sino con la secreta intención de vengarse del Maestro. ¿por qué? 

Porque Judas se sentía traicionado por Jesús, y decidió que a su vez lo iba a traicionar. Judas era un zelote, y quería un Mesías triunfante, que guiase una revuelta contra los romanos. Jesús había defraudado esas expectativas.

Mateo también nos revela que Jesús sabe todo lo que se está moviendo a su alrededor (incluyendo la traición) para provocar su muerte, pero Él, teniendo el control de todo lo que le sucede deja actuar, ya que hay algo más profundo en esos sucesos: es el Padre Celestial quien entrega a su Hijo y Él obediente hasta la muerte, sigue la voluntad de su Padre.

Cabe destacar que es diferente la forma en la cual se dirigen a Jesús sus discípulos. Todos, menos Judas Iscariote, lo llaman Señor, y de esa forma reconocen su autoridad y su poder; Judas, en cambio, lo llama Rabbí (Maestro), que es la forma que los enemigos del Señor usan para dirigirse a Él. Judas habla como los adversarios del Señor, porque no ha comprendido que Jesús es el Señor.

Es fácil echarle culpa a otro; eso nos hace sentir bien, nos justifica. Pero se nos olvida que Jesús murió por los pecados de toda la humanidad, cometidos y por cometer. Eso nos incluye a todos, sin excepción



 Pidamos a la Virgen María que nos ayude a creer en Jesús, como san Pedro, y a ser siempre sinceros con él y con todos. “

No pretendo justificar a Judas. Tan solo quiero recalcar que él no fue el único que traicionó a Jesús, ni será el último. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo? Hoy debemos preguntarnos: ¿Cuántas veces te he traicionado, Señor? ¿Cuáles han sido mis “treinta monedas”?

A ti, diariamente, también en esta Semana Santa, se te plantea cada jornada la misma disyuntiva: amor o traición a Jesús, Nuestro Señor. En esa alternativa está resumida la vida.

EJER CICIOS ESPIRITUALES 2020 PRIMER DÍA

 CAMINARE EN PRESENCIA DEL SEÑOR

Me envolvieron las redes de la muerte,

me atraparon los lazos del abismo,

caí en tristeza y angustia

pero invoqué el nombre del Señor:¡ Señor salva mi vida!

NECESIDAD D DIOS

Le necesitamos  ¡ claro quesi! sobre todo 

y Dios quiera que  la Pascua sea  resurrección para todos



Dios nos sigue llamando

Llamo a Abrahan "Sal de tu tierra"

y Abrahan que necesitaba a Dios , sin saber donde iba, obedeció.

Edih

Nosotros sabemos  con quien estamos. Creemos  en Dios i¡o vivimos  al margen de El

Moises  y la  zarza ardiendo......descalzate. La zarza es un misterio, tenemos  que  d escalzarnos  de muchas cosas:

las falsas seguridades, descalzarnos de nuestra altanería  ante los hermanos, cada uno pensar de que  nos  tenemos que  desscalzar.

 nosotros hoy el Señor nos  dice ....quedate en casa y vive esta nueva experiencia

Ante esa necesidad de Dios somos buscadores de Dios

Buscadores de alguien que nos  esta buscando. Jesús  vemos  en los  evangelios que  es que da los primeros pasos  para acercarse a los  demás. El nos busca.

¿ que hago por Dios? mejor  preguntarnos  que hace Dios por mi.

Para descubrir  a Dios  tenemos que salir de nuestras historias para entrar en la historia  que Dios tiene para nosotros.....sus planes  son grandiosos. Nosotros con nuestros  planes que  estan llenos  de egoismo y falta de humildad.



Para descubria  a Dios hay que pensar que nos  sabemos donde vamos pero si sabemos quien va con nosotros,

Dios cuando nos  llama  a ese vivir nuestra vida no nos da un mapa para el camino sino que nos hace vivir con fe y nos coge de la mano y nos dice: "no tengaís miedo"

Recordamos  a Dios  durante toda la Historia de Israel con su pueblo. Dios todo lo hace bien  aunque  no lo llegamos a creer del todo. Anecdotas infinitas, experiencias, realidades que ha ocurrido......unos planes nuestros y Dios  tenía otros.

Planes , Fray Antnio, nuestros. Nuestros planes y.....Dios otros.

Tenemos  un miedo instintivo a adentrarnos  en la llamadade Dios y más en este tiempo de duda pero responder con valentia......aquí estoy Señor. hasta donde tengo que llegar.

No nos pide nada que no nos ayude  a llevarlo.

Es neesario  de confiar en el Dios de las largas noches

en Dios  de los dias negros que te toma de la  mano y te dice....estoy aquí. Pensar de forma positiva a pesar del encerramiento porque con nosotros  está encerado el Señor.......muy necesario confiar en el Señor

Este Dios que nos  llama nunca nos deja  solos lo vemos  a lo largo  de la Biblia, nos empuja , nos anima, nos defiende, promete.....El vive en nuestra vida

El Antiguo Testamento esta lleno depromesas de Dios, promesas que se han cumplido en el Nuevo Testamento.

A cada uno  nos conoce por nuestro 



Ilusinarnos con la Pascua pooniendo los ojos en Cristo resucitado.

Mucha, mucha confianza en Dios y llamar A Dios Padrenuestro, Dios Padre-madre.

Sin miedo a nada porque mi Padre es el piloto de mi vida



martes, 30 de marzo de 2021

SEMANA SSANTA LUNES, MARTES Y MIERCOLES

 MIERCOLES

“ ¿Soy yo acaso, Maestro? ”


según san Mateo 26, 14-25 

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?». 

Judas ni siquiera pone precio. El precio lo ponen los compradores. Jesús en el mercado vale muy poco. Y sin embargo nosotros para él valemos mucho. “No nos ha comprado con oro ni plata sino con su preciosa sangre”. (I Pedro 1,19)

Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. 

El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». 

Él contestó: «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”». 

Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. 

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar». 

A pesar de ir en contra de “su grupo” lo pusieron. Es cierto que el “colegio apostólico” quedó manchado con ese pecado de traición, pero no quisieron ocultarlo ni taparlo. Que sirva de ejemplo para las comunidades cristianas posteriores. Una lección que nos está dando el Papa Francisco todos los días. Dentro de la Iglesia hay traidores que venden a Jesús a precio de dinero, de poder o de búsqueda de privilegios o dignidades.

Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?». 

Él respondió: «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. 

El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».

Dios nos ha hecho libres y sabía bien a qué se arriesgaba. Y, sin embargo, prefirió ir a la cruz, antes de cercenar nuestra libertad. Si tanto valora Dios nuestra libertad que nos deja libres para hacer el mal, ¿hemos pensado en la alegría que podemos dar a Dios haciendo el bien libremente, 

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?». Él respondió: «Tú lo has dicho».


Este miércoles santo quiero pensar en la traición de Judas. Y me horroriza lo que dice el evangelio: “Uno de los doce”. Uno que había comido y bebido contigo tantas veces. Uno que había escuchado de tus labios las palabras más dulces, más bondadosas, más misericordiosas. Y ahora te vende y te traiciona tan mezquinamente. Me pongo a temblar al pensar que también yo, a pesar de ser discípulo tuyo toda la vida, puedo acabar mal. ¡No lo permitas, Señor!

MARTES SANTO

“ Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ”



san Juan 13, 21-33. 36-38 

En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar». 

Es impresionante la reacción de Jesús ante la traición de un discípulo: “Se turbó”. Y no es para menos. Jesús tuvo con Judas gestos de especial cercanía. Le ha lavado los pies como a los demás y se los ha secado. En la cena le ha dado el bocado “untado en salsa”, signo de una amistad íntima.

Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. 

Si el nombre para un judío expresa la esencia de la persona, el verdadero nombre de este discípulo ya no puede ser Juan sino “el discípulo que Jesús tanto quería”. Eso es lo verdaderamente importante que ha ocurrido en su vida

Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?». 

Desde ahora se llamará “el discípulo amado”. Nos preguntamos, ¿se puede subsanar una traición? Sí, a base de amor. Y el amor desbordante de este discípulo va a compensar con creces la ingratitud del “traidor”

Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. 

Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». 

Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.

 Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. 

Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. 

Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”». 

Lo importante es lo que todavía podemos ser. Me emocionan estas palabras de Jesús: “Hijos míos qué poco me queda de estar con vosotros”. Nunca ha llamado a los discípulos hijos. Y el evangelista que ha sido testigo ocular, dice “hijitos”

Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde». 

Como la triple negación de Pedro va a quedar enterrada y olvidada por la triple profesión de fe. Para Jesús poco importa lo que hayamos sido.

Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti». 

Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».




LUNES SANTO

“ María, unge los pies de Jesús ”





según san Juan 12, 1-11 

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. 

María unge los pies de Jesús y los seca con sus cabellos, porque cree que es lo que debe hacer. Es una acción tintada de espléndida magnanimidad: lo hizo «tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro» (Jn 12,3). 

Es un acto de amor y, como todo acto de amor, difícil de entender por aquellos que no lo comparten. Creo que, a partir de aquel momento, María entendió lo que siglos más tarde escribiría san Agustín: «Quizá en esta tierra los pies del Señor todavía están necesitados.

María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. 

La protesta de Judas no tiene ninguna utilidad, sólo le lleva a la traición. La acción de María la lleva a amar más a su Señor y, como consecuencia, a amar más a los “pies” de Cristo que hay en este mundo.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». 

Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando. 

Nuevamente, a propósito de otro hecho, se repite la reflexión: no es cierto que, como suponemos, si hubiésemos conocido a Jesús habríamos cambiado de vida.

Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis». 

Y no lo hacemos hoy sólo porque no hemos sido tan privilegiados como quienes lo vieron y convivieron con Él en Palestina hace veinte siglos. En este texto se demuestra que hubo muchas personas a quienes, más a Jesús, les interesaba encontrar pruebas para acusarlo, porque les daba vueltas sus esquemas en los que intentaban atrapar a Dios por medio de mandatos injustificados y ritos hipócritas. “…fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro”

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. 

Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.


Esto nos lleva a preguntar: nuestros esfuerzos por ser cristianos, ¿son por seguir a Jesús o hay de fondo otros beneficios que se buscan con ello? 

lunes, 29 de marzo de 2021

JESÚS CAIDO AL SUELO CON LA CRUZ A CUESTA

 

Señor,  por las estrechas y tortuosas callejuelas vas camino al Calvario. Tu cuerpo, la noche ha sido muy dura y, está  debilitado, te faltan las fuerzas pero tu  rostro, ese rostro que siempre iluminado de serenidad dicen algo más.....la comitiva que  sigue el cortejo te ha  roto el corazón. Mañana es la Pascua judía y están de fiesta, Tu reconoces a algunos de los que te seguían.


Tu cuerpo extenuado se tambalea ya bajo la Cruz enorme. Un dolor agudo penetra en Tu alma y caes al suelo.

CRISTO CAÍDO DE SAN GINES MADRID

Obra del escultor de la escuela napolitana Nicola Fumo (1647-1725), firmada y fechada en 1698 en la propia obra.




Es de tamaño natural, de talla completa y realizada en madera policromada. Este autor italiano, nacido en Saragnano, provincia de Palermo, pertenecía a una familia de tallistas y recibió durante su carrera muchos encargos de la corte napolitana y también de la madrileña.
No procesiona pero recibe muchas visitas y oraciones en la calle Arenal de Madrid.


NUESTRO SEÑOR DE LA TERCERA CAÍDA DE MADRID

Titular de la Hdad. Sacramental Tres Caídas y Esperanza de Madrid.

En la Capilla de los Marineros, se ha descubierto la fisionomía del Hijo de Dios, el que nos enseña a levantarnos cuando las vicisitudes de la vida cotidiana nos obligan a clavar la rodilla en tier

COMUNICADO OFICIAL
 Triana, 9 de septiembre de 2017

 La Hermandad Sacramental Santisimo Cristo de las Tres Caidas y Nuestra Señora de la Esperanza de Madrid y San Juan Evangelista, se complace en hacer publica la imagen escultorica de nuestro Amantisimo Titular: Santisimo Cristo de las Tres Caidas de Madrid, obra del escultor sevillano y trianero D. Antonio Labrador Jimenez.



La presentacion oficial tendra lugar en el dia de hoy a las 21h. en la Calle Pureza de la ciudad hispalense, en la sede de la Hermandad (Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y archicofradia de nazarenos del Santisimo Sacramento y de la Pura y Limpia Concepcion de la Stma Virgen Maria, del Stmo Cristo de las Tres Caidas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista)

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La apertura al publico sera a partir de las 10 h. Y estara expuesto hasta las 21 h., momento en que se celebrara Santa Eucaristia por las intenciones de nuestras instituciones.

La presentación del Señor en Madrid fue en la Catedral  el 16 de Septiembre de 2017







La Imagen
Autor Antonio Labrador Jimenez 2016


Representa a Jesús de Nazaret camino sel Calvario en su Tercera Caída. Su Cruz apoyada sobre su hombro y abrazada con si mano. 



La otra mano apoyada sobre el suelo haciendo fuerza para levantarse y seguir su camino.

Su cara , ojos caídos, boca abierta y algún que otro hilos de sangres producido por las espinas.





Señor quiero estar siempre cerca de Ti.
Mis paso inseguros me hacen caer.
Pero como Tu me levanto y sigo mi Calvario.
Señor de Ti recibo la fuerza.
Y Tu, Madre de Esperanza no permitas que me separe de tu Hijo.
Amen
SEDE SAN ANDRÉS






ESTACIÓN DE PENITENCIA 





domingo, 28 de marzo de 2021

LOS DOLORES DE LA VIRGEN, CUARTO DOLOR

 MARIA ENCUENTRA A JESÚS CARGANDO CON LA CRUZ

Apenas se ha levantado Jesús de su primera caída, cuando encuentra a su Madre Santísima, junto al camino por donde El pasa. Con inmenso amor mira María a Jesús, y Jesús mira a su Madre; sus ojos se encuentran, y cada corazón vierte en el otro su propio dolor. El alma de María queda anegada en amargura, en la amargura de Jesucristo.







María se encuentra con su Hijo cargando con la Cruz, Ella quería mitigar el dolor de Jesús camino del Calvario. Sus miradas se encuentran y sin pronunciar palabra Jesús entiende a su Madre , suspira aliviado y saca fuerza para  seguir su camino al Calvario

¡¡¡Que amor tan grande!!!

Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la Cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer.




¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. 

En el cuarto de los 7 dolores de la Virgen pensamos en el profundo dolor que sintió la Virgen María cuando vio a Jesús cargado con la cruz, llevando el instrumento de su propio martirio. 

Imaginemos a María encontrándose con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Vivamos el tremendo dolor que sintió cuando sus ojos se encontraron, el dolor de una Madre que intenta dar apoyo a su Hijo.


Tres Ave Maria

Señor y Dios mio.

Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo. 

Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?


sábado, 27 de marzo de 2021

HORAS TRISTES Y AMARGAS DEL JUICIO

 LOS PRIMEROS SALIVAZOS


Semana Santa
 Como quienes ya nada tienen que temer del Nazareno vencido y condenado a morir, los inicuos consejeros se levantan y se retiran a descansar durante el poco tiempo que les queda hasta el amanecer del nuevo día.

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 Caifás ordena a la chusma de alguaciles y porteros y servidores que se encarguen del preso, que le traten como se merece... Ellos entienden que les da permiso para entretenerse con él en esta noche fría y de un trabajo extraordinario.
¡Les da permiso para divertirse con su Rey, para jugar con su Dios!

Se lo creen bien merecido aquellos hombres groseros, pero no saben por dónde empezar.

 El Nazareno está atado de pie, sin un amigo a su lado. Tiene una expresión de serenidad augusta en el rostro sudoroso y dolorido.
Es un pobre desvalido. Es un provinciano, condenado a muerte sin defensa ninguna por el tribunal más alto de la nación. Sin embargo, no gime, no suplica, no habla. Los mira como jamás los ha mirado nadie. Es una mirada dulce y penetrante, que pudiera llegar al fondo de su alma, si sus almas no estuvieran endurecidas.
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Se acerca a Jesús y le escupe en la cara. Una carcajada de los criados celebra la hazaña del señor. Han perdido el miedo, y uno tras otro, los salivazos de la canalla se clavan repugnantes en el rostro santísimo del Hijo de la Virgen.  El permanece quieto, pacientísimo.

 Esto los exaspera más, y uno de los más cercanos le da un empellón como para arrancarle alguna queja. Hecha la señal del primer golpe, siguen los demás entre gritos y risas: Le daban bofetadas en el rostro... Y le vendaban los ojos y le herían en la cara, mientras le preguntaban: —A ver, Cristo, profetiza: ¿quién es el que te ha pegado?

Y así decían otras muchas cosas blasfemando contra él.
 Noche triste para Jesús. Noche mil veces más triste para aquellos príncipes rencorosos que le han condenado y para estos servidores.


  LA CAÍDA DE PEDRO

«Antes de que el gallo cante dos veces, tu me negaras tres», le había dicho el Señor. Pedro le había respondido: «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.»

Gallo del paso de la Condena de Cristo. Cofradía Santo Cristo del Perdón. León. Foto G. Márquez.
Y confiado en sí mismo, se metió en el peligro. Confiado en sí mismo y movido también de su amor a Jesús, porque el amaba a su Maestro, y repuesto del primer susto, empezó a seguirle de lejos; quería saber en qué paraba todo aquello. Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús.
Ese discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el palacio 380 del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera junto a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, hablo a la portera e hizo entrar a Pedro. Este se encontraba tan nervioso y turbado entre caras desconocidas y enemigas, que basto la voz de una mujer para derribarlo. El mismo Pedro predicaba después esta escena con dolor infinito a los nuevos cristianos de Roma, y de sus labios la escuchó San Marcos y la describió con estas palabras:







Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llego una criada del Sumo Sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, le miró fijamente y le dijo: —También tú andabas con Jesús el Nazareno. El lo negó diciendo: —Ni sé ni entiendo lo que quieres decir. Salió fuera, al zaguán, y un gallo cantó. Reparando de nuevo en él la criada, empezó a decir a los presentes: —Este es uno de ésos. Y él lo volvió a negar. Al poco rato los presentes dijeron a Pedro: —Seguro que eres uno de ellos, pues en el acento se conoce que eres Galileo. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar: —No conozco a ese hombre que decís.

 Y en seguida, por segunda vez, cantó el gallo. ¡Cómo vibran entonces en el alma de Pedro, amistosas, resignadas, unas palabras recientes de Jesús: «Antes de que el gallo cante dos veces, tu me habrás negado tres veces»!




Pero este es el momento en que Jesús, atado entre guardianes, atraviesa el patio. Conducido tal vez del tribunal a la prisión.

Y nos dice San Lucas, el evangelista de los perdones que brotan del Corazón de Jesús, en miradas de misericordia: El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Qué mirada sin palabras para no comprometerle más, qué mirada suave
Lágrimas de San Pedro

Yo te conozco, Simón; y te perdono y te amo como siempre te he amado; pero tú, ¿podrás perdonarte a ti mismo? «Y Simón rompió a llorar.» Y salió afuera —necesitaba soledad, necesitaba echarse al suelo en su dolor interminable—.
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 «Y lloró amargamente.»
  AMANECER

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Aparecían las luces primeras del Día Santo. Este Viernes presenciará la crucifixión del Inocente, catástrofe final de la tragedia judía y principio de la eterna felicidad cristiana. 382 Es el día grande de Dios. Es el amanecer sobre la tierra de una claridad que jamás dejará de dilatarse hasta que alcance la plenitud de un mediodía que aún esta lejos.


 Es la hora esperada. La hora de Jesús. Muy de madrugada se juntan los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas; celebran otro simulacro de juicio, confirman la sentencia homicida, y para hacerla ejecutar. se dirigen en seguida al Poder civil, al representante del Emperador de Roma, Poncio Piloto, el cual ha quitado a los judíos el derecho de ejecutar las sentencias de muerte.

Comentario, El Drama de Jesús.

SEMANA SANTA

 DOMINGO DE RAMOS




San Marcos 14, 1–15, 47 
Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, hicieron una reunión. Llevaron atado a Jesús y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó: S. «¿Eres tú el rey de los judíos?». . Él respondió: + «Tú lo dices». 
Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: 
«¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan». 
Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba extrañado. Por la fiesta solía soltarles un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los rebeldes que habían cometido un homicidio en la revuelta. La muchedumbre que se había reunido comenzó a pedirle lo que era costumbre. Pilato les preguntó: 
«¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?». 

Pero amar como Jesús con su medida y con su finalidad, no es fácil. Amar como Él amó supone negarse, olvidarse, vencerse. Amar como amó Jesús supone considerar de verdad a los hombres, a todos los hombres, como hermanos y estar dispuesto a compartir con ellos la herencia, toda la herencia. No, no es fácil amar así. Y por eso no lo hacemos. No lo hacen los hombres en general y no lo hacemos, evidentemente, los cristianos. Por eso, fácilmente, el Jueves Santo no lo entendemos.

 
Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó: 
«¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?». Ellos gritaron de nuevo: «Crucifícalo». C. Pilato les dijo: 
«Pues ¿qué mal ha hecho?». 
Ellos gritaron más fuerte:  «Crucifícalo». Y Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. 

 Los soldados se lo llevaron al interior del palacio —al pretorio— y convocaron a toda la compañía. Lo visten de púrpura, le ponen una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:  «¡Salve, rey de los judíos!». 

Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacan para crucificarlo. C. Pasaba uno que volvía del campo, Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo; y lo obligan a llevar la cruz. Y conducen a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecían vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucifican y se reparten sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 

¡Qué difícil! Y, sin embargo, la muerte está ahí, dispuesta a acudir puntualmente a la cita. No queremos saber nada de ella. Viéndonos, también nosotros mismos podríamos pensar: ¡Qué terrible una muerte sin respuesta! ¡Qué angustiosa una muerte sin retorno! ¡Qué cruel una muerte sin victoria! Contemplando el modo de vida de los hombres, también quizá el nuestro, cabría preguntarse: ¿Qué esperan los hombres persiguiendo tan ansiosamente el poder, el dinero, la gloria? ¿Está ahí la meta anhelada, el fin último, la aspiración máxima? ¿Qué piensan los hombres de la muerte? No es fácil aprender a morir; sin embargo, debiéramos esforzarnos por dar, a la luz de la muerte y sin necrofilia, hondura y categoría a nuestra vida, sabor cristiano y trascendente a nuestro existir. Pensar serenamente el Viernes Santo, a la sombra de la Cruz.


 Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: S«Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz».  De igual modo, también los sumos sacerdotes comentaban entre ellos, burlándose: S. «A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos». 
los otros crucificados lo insultaban. C. Al llegar la hora sexta toda la región quedó en tinieblas hasta la hora nona. Y a la hora nona, Jesús clamó con voz potente: + «Eloí Eloí, lemá sabaqtaní?». 
(Que significa: + «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).  Algunos de los presentes, al oírlo, decían: «Mira, llama a Elías».  Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo: 
«Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo». 
Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. 
El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:  «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios».

Es la última palabra de la muerte. El triunfo, la gloria, la alegría. Jesús, venciendo el tedio, el dolor, la angustia, la incógnita que se alza perturbadora ante la mente humana. Su triunfo es el nuestro. ¿De verdad lo creemos así los cristianos? Quizá en el fondo de nuestro ser sí lo creemos. Nos falta avivar esa fe, hacerla realidad diaria, ponerla de relieve al enfocar la vida, al acercarnos a los hombres, al vivir con ellos. Hay que intentar resucitar cada día en un esfuerzo permanente por dar a nuestra existencia un tono y un estilo en el que se reconozca inmediatamente a Cristo, cuyo final no fue la Cruz, sino la Luz.

Debiéramos preguntarnos seriamente qué tenemos que ver cada uno de nosotros, en nuestro diario vivir, con el AMOR del Jueves Santo, la MUERTE del Viernes Santo y la RESURRECCIÓN del Domingo de Pascua. AMAR, MORIR, RESUCITAR, son como tres movimientos «in crescendo» de la Semana santa. Tres realidades que, sin duda, son las más importantes en la vida de cada hombre.

LA ANUNCIACIÓN A MARÍA

 




MARÍA

Muy joven, bella por dentro y por fuera, desposada con José

Con el “hágase tu voluntad”empieza la Redención

En esta solemnidad, celebramos el día del “SI”. No tuvo miedo a pronunciar el si hoy  muy dificilmente damos algún si que otro.

María sin tu “sí”, no hubiera sido posible la Encarnación de Cristo.

El inicio de la vida de Jesús de Nazaret en el seno de María empieza con la Anunciación pero, también empieza  un gran compromiso para su Madre pero en todo momento en su vida el centro era Dios. Felicitaciones maría por tu valentía y albergar en tu interior al Dios hecho hombre que viene a salvarnos

En tiempo donde la muerte  esta por encima de la vida no tenemos que callar y ser portadores vida  en la Anunciación del Señor

COMO MARIA ABRIREMOS, SEÑOR Las puertas de nuestros labios y, abriéndolos para Ti, repetir una y otra vez que “sí” Que ha merecido la pena esperarte recibirte y creer siempre en Ti.




SILENCIO, TERNURA Y PAZ

Dile que el mundo necesita de Dios 

 Que, el cielo nos queda muy lejos

En el silencio María Contesta Si

Con ternura el ängel comunica

la noticia a María.

Paz….con paz queda María 

 Y, en paz se marcha Gabriel, 

Con paz….comienza a germinar la VIDA


 Con paz…lleva las buenas nuevas


ES LA FIESTA DEL “SI”. 

 ¡Sí ¡Hágase tu voluntad!

,  Sí! ¡En todo agradar a mi Dios!

 Sí! Por Dios y por Cristo 

 ¡Sí! Aunque, a veces, tenga ganas de negarme ......Aquí estoy

Se acercan los días de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Y como San Ignacio digo: ¿que he hecho por Cristo y que hago por Él?

 ¿Amamos o nos dejamos amar?

MI ALMA ESTÁ AGITADA, SEÑOR

Condúceme por los caminos no inhumanamente estrechos. Pero, eso sí, Señor; No se haga mi voluntad Porque, sé mi Señor, que todo lo que me pides y me das que todo lo que pones bajo mis pies es porque, previamente, Señor sabes que lo puedo soportar y por Ti entregar. 

 MI ALMA ESTÁ AGITADA, SEÑOR Pero sé que, hoy siempre, la esperanza que tengo en Ti no me defraudará. Amén

viernes, 26 de marzo de 2021

V SEMANA DE CUARESMA


SÁBADO

“ Y aquel día decidieron darle muerte ”




Según san Juan 11, 45-57

 En aquel tiempo,muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. 

Los sumos sacerdotes y los fariseos, convocados en Sanedrín, deciden que hay que dar muerte a Jesús. No está diciendo nada herético ni blasfemo, salvo para aquellos que lo escuchan posicionados en la presunción de poseer la verdad absoluta.

Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? 

No está diciendo nada herético ni blasfemo, salvo para aquellos que lo escuchan posicionados en la presunción de poseer la verdad absoluta. No está haciendo nada malo sino todo lo contrario, realiza signos que alivian y sanan al pueblo levantándole de su postración, cosa que los que ostentan el poder entienden como soliviantar a las masas.

Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación». 

 No está reuniendo en torno a sí a un ejército para derrotar a los poderosos, solo lo siguen desahuciados y gentes de mala reputación. Habla de misericordia, de fraternidad, de paz y de amor para todos y entre todos, pero no deja de denunciar las injusticias que cometen unos cuantos que han pervertido la religión, olvidando el rostro de Dios para idolatrar la Ley.

Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera». 

Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. 

Jesús es un peligro, no para el hombre sino para el sistema que los hombres han organizado donde unos son privilegiados y muchos son descartados. Es un peligro para los que están seguros en sus esquemas y en su propia organización y anteponen sus intereses particulares al interés general.

 Es un peligro para los que manipulan al pueblo según su conveniencia e ideología. Es un peligro para los que han olvidado la dimensión trascendente de la persona porque han quitado a Dios y se han puesto ellos, endiosados por el orgullo y la vanidad.

Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. 

“os conviene que uno muera”, pensaría el Sumo Sacerdote: “muerto el perro se acabó la rabia”, “quitamos al que nos estorba y continuamos con nuestro sistema”. No podía intuir que Jesús entregaría su vida por amor para redimir y salvar, no sólo a la nación sino a todos los hombres, comenzando una revolución imparable, la de los hijos de Dios que renacen a una nueva vida por la muerte y resurrección de Aquel que dio su vida por amor.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. 

Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?». Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.




A este mundo no lo salvará la técnica, los aparatos sofisticados, los coches eléctricos o los viajes espaciales. A este mundo lo salvará el amor. Personas que, como Jesús, estén dispuestas a amar a los demás más que a sí mismos. Jesús pasará por todo, incluso por el sufrimiento y la muerte en Cruz. Pero jamás pasará de estar cerca de los que sufren, de los que lo están pasando mal. Y nunca dejará de acudir a la gran fiesta del amor, a la verdadera fiesta de la vida”.


VIERNES

“ Soy Hijo de Dios ”





según san Juan 10, 31-42 

En el Evangelio de hoy comienza con un episodio nada grato, quieren apedrear a Jesús, seguimos con el rechazo, la repudia y la poca estima entre los suyos;

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: «Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?». 

Los judíos le contestaron: «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios». 

Dos actitudes bien diferentes, unos intentaron apedrearlo, aún viendo los milagros que había realizado, sin embargo, no creyeron. Y en el otro grupo, podríamos colocar a los que sí creen en el Señor, y quieren acogerlo en su totalidad, incluida la cruz, la persecución, la muerte y la resurrección.

Jesús les replicó: «¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? 

Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? 

Jesús es el revelador del Padre. Jesús dedicó toda su vida a decirnos cómo era Dios, su Padre. Jesús no vino a decirnos que Dios existe sino a descubrirnos lo maravilloso que es ese Dios a quien tantas veces nombramos, tantas veces escuchamos, tantas veces lo estudiamos y, sin embargo, tan poco y tan mal lo conocemos.

Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».

Jesús nos revela al Padre por medio de sus palabras, de sus silencios, de sus actuaciones. Si Jesús acaricia a un niño es para decirnos: así de cariñoso es el Padre. Si Jesús cura a un enfermo, es para decirnos: así de compasivo es el Padre. Si perdona los pecados, es para decirnos: así de misericordioso es el Padre.

 Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. 

es acusado de querer hacerse Dios, ante la negativa y el rechazo se marchó el Señor al otro lado del Jordán, y nos dice el pasaje evangélico que “muchos acudieron a él” y termina constatando que “muchos creyeron en él”


Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad». 

Y muchos creyeron en él allí.

Son los que confían, aun en la adversidad, como dice el salmista: “en el peligro invoqué al Señor y me escuchó… yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza, mi roca, mi libertador…”. La página evangélica nos dice que aquel día muchos creyeron en Jesús. Ojalá que renovemos hoy nuestra fe en Él. Que para nosotros creer se traduzca en darnos a Dios, trabajar por Él y dar testimonio con las obras.
Nosotros conocemos a Dios a través de las obras de Jesús. Haciendo nosotros las mismas obras que hacía Jesús, también nosotros podremos revelar hoy el rostro del Padre a tantas personas que lo desconocen totalmente.

JUEVES

“ Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo ”



Ciertamente se trata de un texto cercano y ya conocido, pero que siempre nos impacta e interpela.

según san Lucas 1, 26-38 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». 

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 

en el «alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28) oímos por primera vez el nombre de la Madre de Dios: María (segunda frase del arcángel Gabriel). Ella tiene la plenitud de la gracia y de los dones.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 

Ángel hace vislumbrar a María que Dios la quiere sencilla, humilde, servidora, alegre, cerca de la gente.

Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». 

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. 

También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque “para Dios nada hay imposible”». 

Tal vez podríamos fijar nuestra mirada en María, quien confiando en Dios, se atrevió a decir “SI”, un SI que cambió la historia del mundo. Sí que manifiesta disponibilidad total para aceptar una misión que, a ojos humanos, parecía imposible realizar y que significaba, para una joven “arriesgarse por Dios”.

María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra». Y el ángel se retiró.


Por un momento el cielo y la tierra estaban pendientes de una palabra. Dios ya estaba decidido a hacerse hombre, a vivir entre nosotros, pero esperaba el consentimiento de una mujer. Y María dijo SÍ. Gracias. Señor, por tu gran amor. Y gracias María por haber dicho que sí.

MIÉRCOLES

“ La verdad os hará libres ”

según san Juan 8, 31-42 

Nos vamos aproximando a la Semana Santa. El Evangelio de hoy nos invita a perseverar en su Palabra. ¡Qué importante es referir nuestra vida siempre al Evangelio! Preguntémonos: ¿qué haría Jesús en esta situación que debo afrontar? ¿Cuál sería su reacción ante esta circunstancia?

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». 

¿Cuál sería su reacción ante esta circunstancia? El cristiano debe ser —según san Pablo— “otro Cristo”: “Vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí”

Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».

El reflejo del Señor en nuestra vida de cada día, ¿cómo es? ¿Lo muestro a Él?

 El Señor nos asegura que, si perseveramos en su palabra, conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres. Decir la verdad no siempre es fácil. ¿Cuántas veces se nos escapan pequeñas mentiras?

 Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. 

Quienes aparentemente creían en él pero al mismo tiempo se sentían dueños de la “verdad” por ser hijos de Abrahán según lo manifiestan; Jesús insiste que para ser verdaderos discípulos deben permanecer fieles a su palabra, a sus enseñanzas, para conocer la VERDAD que los hará libres realmente.

Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. 

Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre». 

Por eso podemos afirmar que ser discípulos de Jesús, es entender lo que significa seguirlo para descubrir y vivir la Verdad que nos haga libres, es crecer como dignos hijos de Dios, viviendo con coherencia cada día sus enseñanzas.

Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán». Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. 

Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. 

Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre». Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios». 

Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».



Estamos en tiempo de Cuaresma, detengámonos a meditar en nuestro papel de seguidores de Cristo, busquemos con afán en cada una de nuestras actividades esa Verdad que nos haga libres del pecado, de las ataduras, de las incoherencias de cada día.

MARTES

“ ¿Quién eres tú? ”


El evangelio de hoy nos sigue presentando el desarrollo de una larga controversia entre Jesús y los fariseos

según san Juan 8, 21-30 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros». 

De algún modo ellos buscan a Jesús, pero no lo encuentran porque no le conocen y lo buscan con criterios equivocados.

Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?». 

El misterio de Dios en Jesús no cabe en los criterios con los que ellos lo miran. Por eso, Jesús insiste en varios momentos de este discurso, que es enviado; no hace nada por su propia cuenta, sino que responde totalmente a la voluntad del Padre; lo que dice y hace, es expresión del Padre

Y él les dijo: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados». 

“Levantar en alto” es una manera simbólica de hablar de la Cruz. Jesús muere en lo alto del Monte Calvario. Y con su muerte “por amor” nos ha levantado a nosotros de nuestras bajezas, nuestras miserias, nuestros pecados. Sí, el pecado es lo más bajo donde podemos caer.

Ellos le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les contestó: «Lo que os estoy diciendo desde el principio. 

Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él». 

Y Jesús no quiere que permanezcamos hundidos en lo más bajo. Nos quiere elevar al amor más alto, más auténtico, más sublime y, por consecuente, el más sacrificado. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por él” (Jn. 14,13)

Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. 

Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada». Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Sólo después que hayan levantado al Hijo del Hombre, lo comprenderán. La Buena Nueva de la muerte y de la resurrección revelará quién es Jesús. En el horizonte de la Pascua, la liturgia nos invita a mirar al Crucificado, porque su amor clavado nos impulsa a corresponderle; su obediencia nos ayuda a contemplar, también, nuestra propia misión como respuesta fiel a la voluntad de Dios.


Jesús, entregando su vida por amor nos ha descubierto que lo importante de la vida es el amor. Una vida vivida sin amor es una vida malograda, perdida. Pero Jesús muriendo en la Cruz por amor, nos ha dado la clave para entender el verdadero amor. Hace falta amar mucho a una persona para dar la vida por ella.



LUNES

“ Yo tampoco te condeno ”



según san Juan 8, 1-11 

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. 

El pasaje evangélico narra el episodio de la mujer adúltera en dos escenas sugestivas: en la primera, asistimos a una disputa entre Jesús, los escribas y fariseos acerca de una mujer sorprendida en flagrante adulterio y, según la prescripción contenida en el libro del Levítico, condenada a la lapidación.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 

La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». 

En la segunda escena se desarrolla un breve y conmovedor diálogo entre Jesús y la pecadora. Los despiadados acusadores de la mujer, citando la ley de Moisés, provocan a Jesús —lo llaman «maestro»—, preguntándole si está bien lapidarla. Conocen su misericordia y su amor a los pecadores, y sienten curiosidad por ver cómo resolverá este caso que, según la ley mosaica, no dejaba lugar a dudas.

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.

 Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. 

Pero Jesús se pone inmediatamente de parte de la mujer; en primer lugar, escribiendo en la tierra palabras misteriosas, que el evangelista no revela, pero queda impresionado por ellas; y después, pronunciando la frase que se ha hecho famosa: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra» y comience la lapidación.

Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. 

San Agustín, comentando el evangelio de san Juan, observa que «el Señor, en su respuesta, respeta la Ley y no renuncia a su mansedumbre». Y añade que con sus palabras obliga a los acusadores a entrar en su interior y, mirándose a sí mismos, a descubrir que también ellos son pecadores. Por lo cual, «golpeados por estas palabras como por una flecha gruesa como una viga, se fueron uno tras otro».

Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». 

Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».


Termina el pasaje evangélico con las palabras de Jesús: «tampoco yo te condeno», nos muestra cómo el Señor no ha venido a condenar sino a salvar, nos indica el camino a seguir a los cristianos, no condenar, no juzgar, eliminar de nuestro actuar todo lo que pueda herir al otro, trabajarnos para acercarnos a él, aunque nuestras ideas y comportamientos sean distintos, también él, es amado por Dios, aunque no lo sepa y tenemos que dejarnos amar por el Señor para que con su mismo amor poder acercarnos al otro y ser instrumento que les pueda ofrecer o hacer descubrir cómo son mirados por Dios.



 DOMINGO

“ Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre ”




según san Juan 12, 20-33 


En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; estos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús». 

Bello y grandioso el deseo de aquellos “griegos” que se acercan a Felipe y le dicen: “Queremos ver a Jesús”. No eran judíos, pero han entendido que Jesús es patrimonio de toda la humanidad. Todos, judíos y no judíos, tenemos necesidad de Jesús. Jesús no es un lujo sino una necesidad. Y como tenemos necesidad de comer, de beber, de dormir, de respirar, así también tenemos necesidad de Jesús.

Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. 

Si el labrador prefiriera guardarla en el granero, mantendría la semilla, pero no podría obtener fruto

Dar la vida, entregar la vida, gastar la vida por los demás, a todos nos cuesta. También a Jesús. Pero Jesús no mira lo que tira, sino el fruto que va a recoger.

En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. 

Para hablar de su muerte fecunda el Señor se compara a sí mismo con un grano de trigo: es necesario que para dar fruto Él se entregue a sí mismo, que “caiga en tierra” y que “reviente” como el grano. Sólo así podrá dar paso a una nueva vida, podrá producir “fruto abundante”, fruto de redención para la humanidad entera, fruto de vida eterna para todos los que crean en Él.

El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. 

El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. 

Y si yo hoy soy cristiano, si yo puedo salvarme, si yo puedo enriquecerme con los tesoros de Dios, ha sido porque Jesús, como buena semilla, se enterró en el campo, murió, pero después resucitó.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora: Padre, glorifica tu nombre». 

Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo». 

La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. 

Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. 

Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

La resurrección de Jesús fue la gran cosecha para todos. Es cierto que Dios no quiere el dolor ni el sufrimiento. Ni para su Hijo ni para nadie. Pero sabe que sólo a través del sufrimiento puede quitar el sufrimiento. Sólo muriendo, puede dar la vida a todos. Una vida gastada, entregada a los demás, es la mejor manera de encontrarla en plenitud.


¿Me gusta llevar la Ley de Dios en el corazón? ¿Me encanta obrar siempre por amor? 
 ¿Entiendo la obediencia como el mejor modo de hacer lo que a Dios le agrada?
 ¿Estoy convencido de que sólo los egoístas, los que no arriesgan su vida son los que la pierden?