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viernes, 5 de marzo de 2021

SANTUARIO DE JAVIER

SANTUARIO DE JAVIER

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 El Santuario de Javier es un espacio donde es posible que el hombre de hoy, de ayer y del mañana reciba una Buena Noticia que le ayude a seguir el camino de la Vida. Cada año Javier abre sus puertas a millares de hombre y mujeres, cristianos y no cristianos, venidos principalmente de España, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos y Japón.



El Santuario está constituido por la Basílica, el Castillo con el Museo, el Centro de Espiritualidad (Casa de Ejercicios y Centro Juvenil), Aula Francisco de Jasso (Auditorio y el Archivo de Shurhammer) y a Parroquia de la Anunciación en la que Francisco fue bautizado.

CASTILLO DE JAVIER


En Navarra, cerca del río Aragón, está el Castillo de Javier, el castillo que vio nacer, hace 500 años a Francisco de Javier.

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El castillo de Javier está situado en una loma de la localidad de Javier, en Navarra, a 52 km al este de Pamplona capital y 6 km al este de Sangüesa. 
 En este castillo nació y vivió San Francisco Javier, hijo de los Señores de Javier, y de aquí tomó su apellido. Es lugar de peregrinación, especialmente a principios de marzo, en las llamadas Javieradas. Es Bien de Interés Cultural desde 1994




 La Iglesia Católica lo declaró santo y lo nombró patrono de la juventud y de las misiones. Navarra, lo declaró desde el primer momento patrono del Reino. El recuerdo y la veneración por Francisco de Javier se extendieron por todos los continentes y hoy continúa siendo una referencia insoslayable de la cultura universal.



La silueta dibujada por las torres almenadas corta el horizonte, anunciando la llegada al castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier, 7 de Abril de 1506 patrón de Navarra, de las misiones y del turismo en España,

Surge en el siglo XI como una torre de vigilancia en tierras fronterizas a la que poco a poco se le fueron añadiendo almenas y torreones. 

El castillo y la villa de Javier fueron ganados por Sancho VII de Navarra en torno al año 1223. Un noble aragonés los había dado como garantía por un préstamo de 9.000 sueldos que le concedió el monarca navarro, pero al acabar el plazo y no poder hacer frente al pago, pasaron a la propiedad de
 Sancho. 





No era la primera vez, ni sería la última, pues Sancho VII fue uno de los grandes prestamistas de la Corona de Aragón, y gracias a los préstamos no devueltos, se adueñó de una serie de villas y castillos entregados como aval que le ayudaron a reforzar sus fronteras con Aragón: Escó, Peña, Petilla, Gallur, Trasmoz, Sádaba, etc.



 Escudo de los señores de Javier, actualmente escudo de la villa de Javier 

En 1236 el castillo fue entregado por el rey Teobaldo I a Adán de Sada. Tras la conquista de Navarra el castillo y la villa como feudo pertenecían a María de Azpilcueta, oriunda del Valle de Baztán, casada con Juan de Jaso, cuya familia defendía la independencia del reino.
 
Por este motivo el Cardenal Cisneros ordenó la demolición completa del castillo en 1516, aunque sólo se realizó un desmochado de la parte fuerte del mismo:
​ Se derribó toda la muralla que lo rodeaba y que estaba guarnecida de almenas y aspilleras. 
Se rellenó el foso, igualándolo al terreno. 
Se destruyeron dos grandes portaladas.
Se derribaron dos torres redondas. 
Se demolió el puente levadizo y, dentro de la muralla, el jardín y la morada de los conejos. 
La torre de Homenaje de San Miguel fue rebajada a la mitad.


Siglos XIX-XX 

Tras sucesivas herencias, la propiedad del castillo, junto con el resto del pueblo de Javier, recayó en la Casa de Villahermosa. 




A finales del siglo XIX, el castillo estaba prácticamente en ruinas, y por iniciativa de sus propietarios, María del Carmen de Aragón-Azlor, duquesa de Villahermosa, y su marido José Manuel de Goyeneche, conde de Guaqui, se comenzaron las obras de restauración. 

El repentino fallecimiento sin descendencia del conde de Guaqui en 1893 hizo peligrar la continuación de las obras por falta de fondos. Sin embargo, los hermanos del conde, el marqués de Villafuerte, las duquesas de Goyeneche y Gamio y don José Sebastián de Goyeneche, mediante escrituras notariales otorgadas el 30 de abril de 1894 y 9 de marzo de 1895 acordaron reconocer a la duquesa de Villahermosa el usufructo vitalicio de toda la herencia de su marido para así poder hacer frente a los gastos de las obras ya iniciadas. Dada la envergadura de estas obras, todos los hermanos del conde de Guaqui también participaron con sus propios fondos en la restauración del castillo, edificación de una basílica adosada a él y la construcción de viviendas para sacerdotes y casas de ejercicios. La obra fue encargada al arquitecto Ángel Goicoechea Lizarraga. 

Ya a principios del siglo XX, la duquesa de Villahermosa donó el castillo y la basílica a la Compañía de Jesús con la condición de que lo mantuviera tal y como se le entregó. 
En la cripta de la basílica descansan los restos de quienes contribuyeron a la reconstrucción del castillo y erección de la basílica: la duquesa de Villahermosa, su marido José Manuel de Goyeneche (conde de Guaqui) y los hermanos María Josefa (duquesa de Goyeneche), Carmen (duquesa de Gamio) y José Sebastián de Goyeneche y Gamio (fundador de la Fundación Goyeneche). 

Ya en la época moderna el Castillo de Javier es el destino de una multitudinaria peregrinación a principios de marzo, en honor del santo patrón de Navarra, llamada popularmente Javierada.



Junto al castillo se levanta la basílica de Javier, que comenzó a construirse a finales del siglo XIX en el lugar en el que se ubicaba antiguamente el palacio nuevo edificado por los padres de Javier.




El Castillo lo componen tres cuerpos escalonados, en orden de antigüedad. Dispone de un amplio sistema de defensa dotado de: saeteras, matacanes, almenas, torres, camino de ronda, murallas exteriores, fosos y dos puentes levadizos. 

 La Sala Grande o Principal
era la estancia de recibir y donde los habitantes del castillo pasaban gran parte del día. Es el cuarto más grande del castillo. La habitación del Santo, a la derecha de la Torre de San Miguel, es probablemente la más antigua del recinto. Allí vivió el joven Francisco hasta 1525. A la derecha de la torre se ubica la capilla de San Miguel. 

 La Torre del Homenaje o de San Miguel es la parte más antigua del castillo. El museo está dedicado a la vida del santo. En sus basamentos, hay huellas y zócalos musulmanes del siglo X. El primer recinto, con las primeras habitaciones, se formó en el siglo X. Se agregaron dos cuerpos poligonales y dos torres flanqueantes, en el siglo XIII .


 La Torre de Undués, está situada en el costado oriental del castillo y edificada en el siglo XV. Se encuentra orientada hacia la frontera con el reino de Aragón. Es una construcción de: unos 15 metros de altura, de planta pentagonal, rodeada de un baluarte y rematada en almenas. El paramento exterior se reconstruyó en el siglo XX.






Visita al Castilla

El Castillo de Javier te da la bienvenida desde la roca en que fue construido en el siglo X.

 La magia de entrar por un puente levadizo como en los cuentos medievales va a permanecer durante toda la visita al interior que es un completo museo en el que te muestran la historia del edificio, la importancia del lugar en la Historia y, por supuesto, la vida del Santo.





 La visita incluye la Sala de Escudos donde encuentras el árbol genealógico de San Francisco Javier
, la Sala Principal y unas escaleras te llevan hasta el Camino de Ronda primero, un corredor defensivo, y hasta la Torre del Homenaje, finalmente, donde te esperan las mejores vistas desde el Castillo. No dudes en investigar en todas las estancias del castillo porque todas tienen secretos por descubrir.


Junto al castillo se levanta la basílica de Javier, que comenzó a construirse a finales del siglo XIX en el lugar en el que se ubicaba antiguamente el palacio nuevo edificado por los padres de Javier.

LA BASÍLICA




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