EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,28-30:
Venid a mí.
lEvangelio de hoy es muy breve, tan solo dos versículos, sin embargo, cuanta paz nos transmite.
El Señor se nos brinda, se nos ofrece. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”. Se nos ofrece el mismo Dios para acogernos, “Venid a mí”, nos invita a descansar en Él,
¡ Qué cosa más grande! Todo un Dios se nos sigue ofreciendo y brindando a su criatura, a cada uno de nosotros. Dios no deja de llamar a nuestra puerta. En este tiempo de Adviento, en este tiempo de gracia, en este tiempo de preparación para la Navidad se nos da la oportunidad de acogerlo en nuestras vidas.
Jesús, manso de corazón nos enseña igualmente a amar. Cristo se abajó, se hizo uno de nosotros, todo un Dios por amor a los hombres se hizo hombre, con la debilidad de un niño, necesitado de los demás. Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Es el camino que nos señala Nuestro Señor para que encontremos nuestro descanso, el camino pasa por la humildad y la mansedumbre.
Cuando el verano nos agobia y nos deshidrata, el evangelio de este día, nos da esa frescura de paz y de serenidad que tal difícil nos resulta comprar allá donde nos encontramos.



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