DOMINGO XV
QUIERO, SEÑOR
Ser campo, donde tu mano siembre, y trabajo donde yo me afane. Ser camino por donde tú te acerques, y sendero por el que otros, al avanzar con ellos, puedan llegar a conocerte y amarte.
QUIERO, SEÑOR Que las piedras que entorpecen tu gran obra las deje a un lado, con la ayuda de tu Palabra Que la superficialidad en la que navego dé lugar a la profundidad de tu Misterio
QUIERO, SEÑOR Que nunca se seque en mí lo que, en mi Bautismo, Tú iniciaste Que las zarzas del materialismo no ahoguen la vida del Espíritu que en mi alma habita Que el sol abrasador, de la comodidad o del materialismo, nunca sean más grandes que mi deseo de amarte, seguirte y ofrecer mi vida por Ti.
QUIERO, SEÑOR Dar el diez, o el veinte o el treinta por ciento por Ti y por tu Reino, más, bien Tú lo sabes, que eres el Dueño de mi hacienda el responsable de mis campos la mano certera de mis sembrados
QUIERO, SEÑOR Que lo que me des, yo esté dispuesto a entregarlo a todos aquellos que todavía no te conocen
QUIERO, SEÑOR Que, siendo campo con tantas posibilidades, metas Tú, la mano del Buen Sembrador, y recojas lo que más necesites para el mundo y para mis hermanos
Amén.
No quieres falsas paces, sino la “verdadera paz”. No quieres falsos amores, sino el “verdadero amor”. No quieres falsas felicidades, sino la “verdadera felicidad”. No quieres que haga muchas cosas y yo descuide mi persona. Tú deseas que “me haga a mí mismo”, es decir, me cambie, me transforme, me realice. Dame tu gracia porque “sin Ti no puedo hacer nada”.
Yo he recibido de Ti inmensos dones, gracias abundantes, y no obstante, no soy nada fino ni delicado contigo. Hay dentro de mí mucha pereza, mucha indiferencia, mucha tibieza. Haz, que de hoy en adelante, cambie el rumbo de mi vida y sepa responder con amor de gratitud al derroche de amor que Tú has tenido conmigo.
Cuántas muestras recibimos de su amor! Qué diferente sería nuestra vida si gastáramos cada momento valorando lo que tenemos y diéramos gracias a Dios por todo lo que permite en nuestra vida, fácil o difícil, gozoso o arduo. Dios es bondadoso. Dios es rico en ternura. Dios es Padre. Dios es misericordioso.
Señor, dame la sensatez necesaria para saber distinguir lo esencial de lo accidental.
Ante tantas preocupaciones sociales y eclesiales, que inquietan nuestro corazón, tenemos que mirar siempre a Jesucristo, aprender su estilo, confiar en Él, que vocea ni pisotea, que no impone ni obliga, que pasa con suavidad, discretamente, humildemente, sanando y haciendo presente el Reino.



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