miércoles, 14 de agosto de 2013

SANTO DEL DÍA



San Maximiliano María Kolbe. Nació en Polonia a principio de 1894, a sus 13 años ingresó en el Seminario de los Hermanos Menores Conventuales.



A los 17 años fue aceptado como fraile con los Menores Franciscanos, con el nombre de Maximiliano María. Tuvo oportunidad de estudiar en Roma teología y filosofía, y fue ordenado sacerdote en 1918.

San Maximiliano María volvió entonces a su país para impartir filosofía e historia de la Iglesia en el seminario franciscano de Cracovia; al mismo tiempo se dedicó a la labor editorial, sacando a la luz periódicos y publicaciones cristianos.



A pesar de que enfermó de tuberculosis, en 1927 fundó en Teresin, al oeste de Cracovia, el monasterio “Niepokalanów”, conocido como Ciudad de la Inmaculada, que fue el centro de labor de propagación de la fe. Su órgano de difusión fue la revista “Caballero de la Inmaculada”, que en su mejor época llegó a tirar casi un millón de ejemplares

                                           Santuario de Niepokalanow

                                                                                                                              
                                                                                                                                         
En septiembre de 1939, el Reich alemán invadió alevosamente Polonia, dando inicio a la segunda guerra mundial. La ocupación del país fue muy rápida, pero en la nueva situación a los invasores les empezó a molestar la presencia de San Maximiliano María Kolbe.


Finalmente, un año después, en septiembre de 1940, fue aprehendido por los nazis y trasladado al campo de concentración de Oranienburg. Fue liberado en diciembre, pero en febrero de 1941 fue detenido otra vez, y en esta ocasión enviado al campo de exterminio de Auschwitz.


En Auschwitz le fueron asignadas las labores más humillantes, como el transporte de cadáveres al crematorio; sin embargo aquí brilló su espíritu de ayuda y amor al prójimo.




Crematorios
A fines de julio de 1941 se fugó un preso del campo de concentración de Auschwitz, y —según una norma intimidatoria de los nazis— por cada hombre fugad
o deberían morir diez. La primera elección recayó sobre el sargento polaco Franciszek Gajowniczek (de 40 años), quien en medio del silencio empezó a llorar: «Dios mío, tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?». Entonces Maximiliano Kolbe se ofreció para sustituir a ese hombre, diciendo: «Yo me ofrezco para sustituir a este hombre, soy sacerdote católico y polaco, y no estoy casado».



El oficial lo aceptó y el padre Kolbe fue puesto en ayuno hasta morir. Incluso en prisión y también en la celda de hambre, celebró, mientras pudo, todos los días la Santa Misa, distribuyendo la Comunión a otros prisioneros: el pan dado a los prisioneros era ácimo y podía ser utilizado para la Eucaristía; guardianes que simpatizaban con él le hacían llegar el vino.


Pero como —tras padecer tres semanas de hambre extrema— sobrevivió (junto con tres más) a otros nueve presos represaliados, el 14 de agosto de 1941 fue asesinado por una inyección de fenol. Tenía 47 años de edad.


Celda donde murio


El papa Pablo VI lo declaró beato en 1971; a la fiesta asistió Franciszek Gajowniczek (de 70 años), el hombre por el cual Kolbe había ofrendado su propia vida treinta años atrás.
 Once años después, Juan Pablo II canonizó a éste ante una multitud de polacos, el 10 de octubre de 1982. Posteriormente fue nombrado patrón de los radioaficionados a petición de los radioaficionados polacos

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