YA ES SEMANA SANTA

YA ES SEMANA SANTA
Ver pinchando la imagen

Páginas

sábado, 14 de enero de 2023

EVANGELIO ELECCION DE MATEO

 El Evangelio de hoy nos presenta la vocación de San Mateo, al invitar al seguimiento a un publicano, nos esta mostrando que para el Señor nadie queda al margen, que Dios hace nuevas todas las cosas, donde esta Él hay esperanza, hay posibilidades de cambiar, que Él espera en nosotros y desea que seamos dichosos, que ha venido para que tengamos vida y vida con mayúsculas, solo Él puede colmar nuestra existencia.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN MARCOS (2, 13-17) 

Salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió.

 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

«Se levantó y lo siguió» Levi es publicano: recaudador de impuestos, colaboracionista con el Imperio romano, por tanto traidor a la patria; y como los publicanos tenían fama de quedarse algo en la bolsa propia, ladrón. Muchos lo mirarían con desprecio, otros con ojos llenos de ira y violencia, otros podrían llegar a mirarlo con envidia por no poder llenarse los bolsillos como él. Jesucristo pasa y lo mira con misericordia, y basta una mirada y una palabra «sígueme», para que Leví dejando todo se levante y lo siga. La mirada llena de ternura y misericordia, la llamada de su voz con autoridad, cambia la vida del publicano. Estaba enfermo y pasó a su lado el Médico que podía curarlo, ofreciéndole la medicina necesaria. Necesitamos sentir esa mirada de Jesús y escuchar su llamada para levantarnos y seguirle. «No necesitan médico los sanos» y por tanto tenemos que descubrir aquello que enferma nuestro corazón, sólo quien reconoce sus miserias puede descubrir la misericordia. El Señor nos sienta a su mesa para sanar nuestro corazón con la mejor medicina, la Eucaristía, que no es alimento para perfectos sino para peregrinos. Leví «se levantó y lo siguió» y se sentaron a la mesa a comer.



Nuevamente vuelve Jesús a la orilla del mar, al que ya le había arrebatado a sus cuatro primeros discípulos. En esta ocasión llama a Leví a seguirle, a un pecador, recaudador de impuesto. Al pecador había que darle su sitio que no es otro que alejarlo del grupo de los que se creen sanos y justos, de separarlo de los demás, de impedirles comer con el resto, y señalarle con el dedo. Así había que actuar con el pecador. El que Jesús llame a un publicano y el hecho que coma con los pecadores son gestos tan revolucionarios que indicaba ya la novedad del Reino. Es la bienaventuranza de la acción pues quiere expresar la amistad, la misericordia y el perdón de Dios. Es un gesto liberador que nos pone en camino hacia Dios, es el paso que todos estamos llamados a dar: pues un Leví que se convierte en Mateo es un pecador que se transforma en apóstol. Solo quien reconoce su "pecado", quien se sabe necesitado de curación, quien es tan humilde para reconocerlo públicamente, es el candidato idóneo para formar parte del grupo de Jesús. Un discípulo perdonado puede perdonar, un discípulo que ha sentido la misericordia de Dios, usará esa misma misericordia con los demás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario