YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 27 de noviembre de 2020

SEMANA XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO

“ Estad siempre despiertos ”


san Lucas 21,34-36

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la conclusión del discurso escatológico según la versión del evangelista San Lucas y acaba también el año litúrgico, en las celebraciones de esta tarde comenzamos el adviento.

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

En el pasaje evangélico continuamos con la exhortación a la vigilancia y está, muy unida a la oración, “Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza” es la única manera de poder vencer la tentación.

 Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Estad despiertos en todo tiempo, rogando». Por lo tanto, sobriedad y oración.  y extender un poco su reino de amor, de justicia y de paz.”


Se nos hace una llamada a estar despiertos, velando en oración y pidiendo a Dios fuerzas para perseverar hasta el final. El Señor vendrá en nuestra ayuda, si nuestra vida la intentamos construir en Él.

 Un modelo para nosotros es la Santísima Virgen María, hoy sábado día dedicado de una manera especial a Ella, podemos aprender con su HÁGASE, buscando siempre lo que Dios quiere y queriendo aquello que agrada a Dios, no buscar ya mi realización sino llegar a esa realización siendo instrumento en las manos de quien tanto me ama.

VIERNES

“ El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán ”




san Lucas 21,29-33

En su venida hasta nosotros, el tema principal de la predicación de Jesús fue el reino de Dios. Jesús se esforzó en convencernos de que nos apuntásemos al reino de Dios predicado por él.

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola: «Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. 

Dios está cerca, mucho más cerca de lo que nosotros pensamos. Y la irrupción de Dios en el mundo y en nuestras vidas es algo tan maravilloso como el paso del invierno a la primavera

Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Todo parece indicar que el evangelio de hoy hace alusión al final terreno del reino de Dios predicado por Jesús y al comienzo de ese reino en plenitud, al final de los tiempos

 En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».




Solo Dios, que es Amor y nadie más que Dios será nuestro Rey. Nos espera el reinado del Amor. El mal y todos sus hijos serán derrotados para siempre. Es lo que nos ha prometido Jesús. “El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán”

JUEVES

“ Poneos en pie, se acerca vuestra liberación ”



san Lucas 21,20-28 

Nunca podremos imaginar lo que supuso para los judíos del siglo primero la caída del Templo de Jerusalén por los romanos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito. 

Sin embargo, los cristianos que estaban iluminados por la luz de Cristo Resucitado interpretaron que aquella ruina apuntaba a un mundo nuevo.

¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!

Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo. “Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Se nos advierte: “Cuando empiece a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca vuestra liberación”. Una llamada a la esperanza. Aun en los tiempos difíciles, llama a la esperanza. La esperanza del cristiano no es engañosa, no vivamos angustiados.

 Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. 

No son la desgracia, la catástrofe y la muerte quienes tienen la última palabra, sino la gracia, la dicha y la vida, porque Cristo resucitado ha vencido a la muerte, el amor termina triunfando, se acerca nuestra liberación, que es ya realidad presente en Cristo Vivo y no mera promesa para el más allá. Quien tiene esperanza, vive de otra manera.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».



Aquellos que hayan nacido a la vida una vez no tendrán nada que temer, aquellos que se hayan mantenido en el día, en el bien y en el amor se verán liberados. Esa es nuestra esperanza.

MIÉRCOLES

“ Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas ”





Según san Lucas 21,12-19 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

 «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre.

Un cristiano es una persona que se levanta por la mañana con este programa: hacer todo el bien que pueda a la gente. Levantaré al que está caído; alegraré la vida del que está triste; acompañaré al que se siente solo; incentivaré al que está a punto de perder la esperanza. Y todo esto que yo lo he recibido gratis de mi Señor Jesucristo, lo daré también gratis.

 Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. 

Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. 

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.

 Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

la esperanza es la que vence al dolor, a la destrucción y hasta al martirio. Jesús alienta esa esperanza de modo directo al dar a entender que en el momento de los estertores, el Espíritu Santo nos sostendrá.


Pero unos y otros, en el primer siglo de nuestra era o en el XXI en que vivimos, sabemos que es el Espíritu Santo que se nos ha dado el que alienta nuestra espera

Y que Dios padre, lleno de misericordia, no va a permitir que muera ni uno solo de nuestros cabellos.

MARTES

“ No tengáis pánico ”

san Lucas 21,5-11

En el evangelio de hoy empieza el último discurso de Jesús, llamado Discurso Apocalíptico, algo que para nosotros puede resultar algo extraño o confuso. Es un largo discurso, que será el asunto de los evangelios de los próximos días.

 En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:

 «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

Que también nosotros derribemos los templos de la idolatría, del egoísmo, del consumismo, los templos también de la tentación, de la violencia o de la droga y el alcohol, también los templos del sexo sin amor y podramos realmente construir el Templo con mayúscula, donde habita el Señor y donde Dios y nosotros,

 Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

 Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. 

El lenguaje de los últimos tiempos donde las señales de destrucción son muy comunes, “no quedará piedra sobre piedra”, sin embargo, resalta la invitación a la esperanza y a superar los miedos. “Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.”

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

¡No permitáis que os roben la esperanza!

 Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». 

Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».

Es posible que todo se tambalee pero no así la Palabra de Dios, que se cumple y se realiza. Por eso ante las malas noticias, como nos insisten en estos últimos tiempos todos los sucesores de San Pedro, desde San Juan Pablo II: su repetitivo: ¡No tengáis miedo!, hasta el Papa Francisco: ¡Que no os roben la esperanza!, Todos ponen su fuente en el mensaje del resucitado: “¡No temáis! Yo estaré con vosotros todos los días”


Todo ese inmenso mal que se produce en el mundo cada día, ¿Quién lo puede salvar? ¿Quién lo puede redimir? ¿Quién lo puede reciclar? ¡Sólo el amor!
 En la Cruz, Jesús aparece como una inmensa hoguera que arde en llamaradas de amor. Bella y hermosa la tarea de los cristianos, seguidores de Jesús: “Vencer el mal a fuerza de bien” (Ro. 12,21).

 LUNES

“ Ha echado todo lo que tenía para vivir ”



san Lucas 21,1-4 

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo;

Naturalmente, las dos monedillas ofrecidas por esta mujer pobre tienen un mínimo atractivo material, aunque sí podemos valorar positivamente la mejor intención de la viuda, movida por una gran pureza de intención al depositar esta ofrenda. Sin embargo, lo más significativo es que, con este gesto, la mujer muestra su incondicional entrega a Dios, ya que al depositar en el templo todo lo que tiene para vivir, está entregándose a sí misma.

 vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:

 «En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

«todos éstos han echado como donativo de lo que les sobra, ésta en cambio ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para vivir».

Es el contraste evangélico que existe, cuando queremos vivir la solidaridad, y se concreta entre, dar de «lo que me sobra» o dar de «lo necesario para vivir». Lucas nos hace entrar de inmediato en una situación de vida que nos interpela con todo su dramatismo.

DOMINGO

“ Venid vosotros, benditos de mi Padre ”



san Mateo 25, 31-46

El Evangelio de Mateo presenta a Jesús como el nuevo Moisés. Como Moisés, Jesús promulgó la Ley de Dios. Como la antigua Ley, así la nueva ley dada por Jesús

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.

El Evangelio de hoy nos habla del juicio final, donde nuestros corazones serán expuestos ante El Señor para ver si fueron fríos o calientes, de piedra o de carne, cerrados o abiertos.

 Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. 

Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

 Pero no es necesario esperar a ese día, porque una vida presente con un corazón enfriado es una vida triste, apagada, sin aliciente, sin alegría.

No se trata de hacer el bien para sufrir y conseguir un pasaje para la vida eterna, sino de hacer el bien por convicción, sabiendo que todo el amor que damos lo recibimos ya en esta vida, el “ciento por uno”, aunque con creces en la eterna.

Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

Es a Jesús mismo a quien servimos en los hermanos y hermanas más desamparados.

 Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. 

Todos éstos, tenían tanto trabajo, tantas ocupaciones, tantos negocios personales… que ni se dieron cuenta que existían otras personas en el mundo. Y es que el mundo era “su mundo”. Y si no vieron a estas personas, mucho menos al Señor que estaba dentro de ellas.

Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».


Recordar la frase de san Juan de la Cruz “En la tarde de la vida se os examinará sobre el amor”.

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