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domingo, 19 de febrero de 2023

AMAR A LOS ENEMIGOS


UN IMPOSIBLE SI DIOS   PADRE JAVIER LEOZ



No resulta fácil, el amor a los enemigos por parte del ser humano.

¿Responder al odio con amor? ¿A la violencia con la mansedumbre? ¿A la afrenta con la humildad? ¿Cómo llegar a ese grado de exquisitez cristiana? ¿Cómo regalar bien ante el mal?

Ni más ni menos que, colocando en el centro de nuestra existencia, a Dios mismo. El es la fuente de la bondad y, amar al enemigo nos puede parecer una utopia, una quimera.....para amar al enemigo hay que mirar a la cruz. tener como referencia a Jesús de Nazaret.

La característica esencial de Dios es la bondad misma, el amor mismo. Y, Dios, no puede hacer otra cosa que eso: amar. Podrán muchos de sus hijos olvidarle, ultrajar su nombre y dudar de su existencia. Dios, por el contrario, responderá una y otra vez con lo que tiene y ofrece espontáneamente: amor

Dios siempre está dispuesto a perdonar. Esa es la diferencia entre EL y nosotros; por inercia y sin esfuerzo alguno, perdona, olvida y entrega amor. Nosotros, desde nuestra humanidad, dosificamos el perdón, nos cuesta olvidar y el amor lo damos también con cuentagotas.

Por ello mismo, el final del evangelio de este evangelio, nos retrata: vivir con Dios significa aspirar a su perfección; ver las cosas como Dios mismo las ve y reaccionar, incluso en situaciones ilógicas y contradictorias, desde el testimonio de la fe. ¿Imposible? ¡No con Dios!

 



Se suele decir que, las imitaciones, son siempre malas. Pero, la vida de un cristiano, debe ser un imitar las actitudes, pensamientos, obras y deseos de Cristo.

Cinco enemigos se levantan en contra de esta aventura del amor a los enemigos y del deseo de agradar a Dios siendo, allá donde estamos, imagen de su amor:

el egocentrismo ....... mirarnos a nosotros mismos.

el egoísmo........querernos demasiado

individualismo......vivir como si todo dependiese de nosotros

el racionalismo....pensar en lo que perdemos o ganamos, cuando prima el pensamiento antes que la fe o la religión

y la ausencia de Dios....cuando en el centro instalamos exclusivamente nuestro propio bienestar y dejamos a un lado al Señor.

Frente a estos enemigos tendremos muchas armas para hacerles frente: la oración, la solidaridad, la fe, la comunidad y las promesas de Jesús que, por la fuerza del Espíritu, nos asiste hasta el día en el que vuelva definitivamente.

Ojala que, el Señor, nos ayude a hacer de nuestra vida una ofrenda y un amor que no sea excluyente. Lo tenemos difícil pero, con El en medio, puede ser posible



¿CÓMO ME PIDES TANTO, SEÑOR?

¿Sonreir al que deteriora e invade mi vida,
perdonar a quien me afrenta?
¿Amar al que tal vez nunca me amó,
abrazar al que, ayer, me rechazó?
¡Cómo, Señor! ¡Dime cómo!

Cuando ya es difícil amar al que nos ama
Cuando nos cuesta rezar por los nuestros
o prestar nuestra mejilla
a quien ya nos da un beso
Cuando es duro el ser felices
con aquellos que con nosotros conviven
¿CÓMO NOS PIDES TANTO, SEÑOR?
Ayúdanos a estar en comunión permanente con Dios
y entonces, Señor,
tal vez no nos parezca tanto ni un imposible
ser cómo Tú eres y llevar a cabo lo que Tú quieres:
AMOR SIN CONDICIONES.
Amén.
Javier Leoz


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