YA ES SEMANA SANTA

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domingo, 28 de diciembre de 2025

TERCERA PUERTA SANTA CERRADA

 DIA 28       DIA DE LA SAGRADA FAMILIA

El cardenal Harvey cierra la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros


En la Fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia ha vivido un momento significativo: se ha cerrado la tercera Puerta Santa, esta vez en la Basílica de San Pablo Extramuros. 

Un gesto que invita a la reflexión y al compromiso, en un mundo marcado por tensiones, heridas y profundas incertidumbres. Este signo nos recuerda que la esperanza cristiana no es evasión ni huida, sino caminar la historia con los ojos puestos en Cristo, incluso cuando el dolor y la prueba se hacen presentes. Creer es atravesar la noche con la certeza de que Dios sigue actuando y que la vida y la salvación tienen la última palabra.


La fe no niega el dolor ni las dificultades; al contrario, nos sostiene para caminar incluso en medio del sufrimiento, con la certeza de que la última palabra no la tiene la muerte, sino la vida, no la desesperanza, sino la salvación que viene de Dios.

 Que este mensaje renueve nuestra confianza y nos anime a seguir adelante, firmes en la fe, sabiendo que el Señor camina con su Iglesia en cada etapa de la historia.

La paz es la única esperanza 

El sol, que se alza sobre la estatua de San Pablo en el centro del pórtico de la Basílica, calienta a los fieles reunidos, mitigando las gélidas temperaturas invernales. La Puerta Santa se encuentra a la derecha de la fachada, bajo cuya cruz se yergue la inscripción « Spes unica ». Y «la única esperanza», como recordará el cardenal estadounidense en la misa, reside en la «Cruz de Cristo»: una esperanza «pascual» que brota de la entrega incondicional de uno mismo y «florece en la nueva vida de la resurrección». En cambio, la frase grabada en la Puerta Santa, que ha acompañado a los peregrinos durante todo el año —« Ad sacram Pauli cunctis venientibus aedem – sit pacis donum perpetuumque salus»— se convierte en una esperanza constante de que el «don de la paz» pueda verdaderamente extenderse en un mundo marcado por «guerras, crisis, injusticias y confusión».


El cierre de la Puerta Santa 

El rito de clausura está marcado por un silencio contemplativo que acompaña al Cardenal Harvey hacia la Puerta Santa, cuyos tres paneles recuerdan los tres años preparatorios para el Año Santo del 2000, encargado por San Juan Pablo II y dedicado al Padre, rico en misericordia, al Espíritu Santo, principal agente de evangelización, y al Hijo Redentor. El cardenal se arrodilla ante ella y, tras unos momentos de recogimiento, cierra las puertas.




Reconocer a todos como hermanos Esta, añade el cardenal, "es la esperanza que ha movido a los innumerables peregrinos que han dejado la huella de sus pasos en nuestras calles, agobiados por las cargas que oprimían sus corazones", y han impreso "sus caricias" en la Puerta Santa, buscando a Dios y su misericordia. Y esta es la lección que el Jubileo deja a cada fiel: «Un sacramento generalizado de la cercanía del Dios de las sorpresas». Porque, aunque la Puerta Santa esté ahora cerrada, «el Resucitado la atraviesa y no se cansa de llamar, para ofrecer y encontrar misericordia». Además, Reina nos recuerda que al final de los tiempos «seremos juzgados por el Amor», al ser capaces de reconocer a todos como hermanos, incluso a «aquellos que consideramos enemigos».






https://youtu.be/QiKGaekZIco?si=zNcfWcbk8uJTG4j8

NOCHE BUENA EN BELEN

SANTA MISA DE NOCHEBUENA

La ciudad donde, según la tradición cristiana, nació Jesús canceló las celebraciones navideñas durante la guerra. Pero el miércoles, el gigantesco árbol de Navidad regresó a la Plaza del Pesebre, reemplazando temporalmente la escena de nacimiento del niño Jesús rodeado de escombros y alambre de púas en referencia al sufrimiento de la población palestina en Gaza.



https://youtu.be/sAlybMUK2hk?si=JsyZXOb7TrP4wbUS

Anoche en la Parroquia católica de Santa Catalina en Belén, aneja junto a la gruta del Nacimiento del Señor, celebró la Santa Misa de Nochebuena, el Patriarca Latino de Jerusalén, el cardenal Pier Bauttista Pizzaballa


Una iglesia llena a rebosar, más de un centenar de sacerdotes y obispos concelebrantes, decenas de personas de pie: Belén reunió a muchísimos fieles, como no se veía desde el comienzo de la guerra en Gaza en octubre de 2023. Gaza estuvo, de hecho, en el centro de los pensamientos del cardenal Pizzaballa quien, en su homilía, recordó las devastaciones que vio con sus propios ojos la semana pasada durante su visita a la parroquia de la Sagrada Familia del padre Gabriel Romanelli, donde todavía se refugian 400 personas a la espera de poder reconstruir.

 Al su termino fueron en procesión con la imagen del Niño Dios de Belén hasta la gruta donde la imagen del Divino infante fue depositada sobre la estrella de plata que marca el lugar del nacimiento y sobre el pesebre, entre salmos, villancicos y los textos del Santo Evangelio que hace referencia al acontecimiento gozoso de la Navidad. 


https://fb.watch/EenxUhoDDu/

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

¡Algo santo y bueno tiene la familia cuando, el Señor, quiso nacer en una de ellas!




Recordamos hoy unas palabras del Papa emérito Benedicto XVI sobre esta fiesta de la Sagrada Familia: "La casa de Nazaret, dijo el Papa, es una escuela de oración en que se aprende a escuchar, a meditar"


En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era.



Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Por eso nosotros veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos

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Benedicto XVI también nos recordó que aunque el Evangelio no haya conservado ninguna palabra de José, su presencia es "silenciosa pero fiel, constante, activa" y que José "cumplió plenamente su papel paterno en todos los aspectos".



 Entre ellos el Papa habló de cómo José habría educado a Jesús a la oración llevándolo consigo a la sinagoga los sábados y dirigiendo la oración doméstica por las mañanas y al atardecer. "Así, en el ritmo de las jornadas transcurridas en Nazaret, entre la casa y el taller de José, Jesús aprendió a alternar oración y trabajo y a ofrecer también a Dios la fatiga para ganar el pan que necesitaba la familia".





Y se celebra el último domingo del año.

DIA DE LOS SANTOS INICENTES




Mateo (2,13-18)Evangelio según san Mateo (2,13-18) Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»

Jesús es un Dios venido a nosotros, pero su gloria está encerrada en una apariencia de derrota. En su camino no hay sólo Magos que lo buscan, hay también Herodes que a la noticia de su nacimiento se turban. Jesús es y será siempre signo de contradicción: hay quien lo busca para adorarlo y quien lo busca para matarlo. 


Y a pesar de todo, Jesús seguirá siendo nuestro defensor, a pesar de las muchas matanzas de inocentes que se repiten en todo tiempo sobre nuestro planeta; a pesar de los innumerables pecados de escándalo que hieren a nuestra juventud y desconciertan a nuestros ancianos y a tantas personas sencillas; a pesar de los sufrimientos de todo género que se infligen a muchos inocentes por la voracidad de otros tantos Herodes de hoy que buscan solo el poder, el éxito y la posesión de bienes materiales; a pesar de todo, el amor vence al odio, la luz a las tinieblas, y el sencillo al soberbio. ¡Bienaventurados los pacíficos y limpios de corazón! 

Por querer Herodes matar a un Rey, termina coronando a cuantos tocan. El fuerte no es quien mata sino el que sabe morir 

¡Es el misterio de la Navidad!¡Dios con nosotros!



NO ES UNA INOCENTADA SINO REALIDAD! 

La vida de aquellos que, buscando a Jesús entre los pliegues de Belén de Judea, fue truncada por mandato de Herodes el Grande. 

 Los que, en el aborto, ven una conquista del progreso y miran hacia otro lado defendiendo los derechos de cualquier especie.

Los que, en la eutanasia, ven un éxito cuando en realidad es un fracaso y decadencia de la conciencia y de la moral. ¡Cuántos, inocentes, cerrarán los ojos al mundo y -en su nombre- dirán que fue por las mercedes de esta fatídica ley! 

¡NO ES UNA INOCENTADA SINO REALIDAD!

Día de los Santos Inocentes. Horas para recordar a tantos que mueren inocentemente como consecuencia de su fe, de sus convicciones más profundas y por querer, para este mundo nuestro, un color tamizado por la esperanza.

Escrito por un amigo 

sábado, 27 de diciembre de 2025

CIERRE DE LAS PUERTAS SANTAS DE ROMA

Cardenal Reina cierra la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán

"Hoy, al cerrar la Puerta Santa, elevamos un himno de acción de gracias al Padre por todos los signos de su amor por nosotros, mientras albergamos en nuestros corazones la certeza y la esperanza de que su abrazo de misericordia y paz permanece abierto a todos los pueblos". La oración del cardenal Arcipreste Baldassare Reina resuena en el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán. Esta mañana, 27 de diciembre, el rito de cierre de la Puerta Santa en la "Madre de todas las Iglesias" se celebra con solemnidad. El cardenal sube los escalones en silencio y luego se arrodilla en el umbral para orar. Luego se levanta y cierra la gran puerta, inclinando la cabeza en veneración. Tras él, muchos fieles se acercan al umbral y colocan las manos sobre él en un gesto de oración y recogimiento. 

 Llevar al Señor a las calles de Roma

Era el 29 de diciembre de 2024 cuando se abrió esa misma Puerta. Entonces era la fiesta de la Sagrada Familia; hoy es la memoria litúrgica del Apóstol Evangelista, «el discípulo que se convirtió en el amigo más querido de Jesús», enfatiza el cardenal durante la Misa posterior. Juan había «caminado con Jesús, había escuchado su voz, incluso aquella sin palabras, de su corazón, poniendo el oído en su pecho», continúa. Siguiendo su ejemplo, los fieles presentes —incluidos el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, y el prefecto Lamberto Giannini— están invitados a ser «ministros de la misericordia de Dios», permitiendo que el Señor «encuentre su plenitud en una ciudad donde muchos han perdido la esperanza».

El peso de la ausencia 

No se puede —advierte el cardenal Arcipreste— profesar la fe cristiana sin preocuparse por quienes, «por las cargas que deben soportar, el dolor que padecen, las injusticias que padecen», no pueden percibir otra cosa que la ausencia. Esta ausencia, que Reina describe en todas sus dramáticas facetas, es una falta de «solidaridad en la brecha entre la periferia y el centro; de atención a las dificultades económicas y existenciales; de fraternidad en la que nos resignamos, incluso en el presbiterio, a estar solos o a que nos dejen solos». Y de nuevo: «La ausencia en la que las familias se dispersan, los vínculos se debilitan, las generaciones se oponen, las dependencias se convierten en cadenas»; la falta de «justicia que no responde a la noble vocación de la política de remover obstáculos para que todos puedan encontrar igualdad de oportunidades para realizarse, para dar forma a sus sueños, para sustentar su dignidad, con trabajo y un salario justo, para tener un hogar, para ser protegidos y cuidados en su fragilidad». 

 Superar la inercia para transfigurar la ciudad 

Los corazones de muchos, continúa el cardenal, están agobiados por la falta de visión y pensamiento en una época en la que las pasiones se han entristecido, los juicios se han vuelto sumarios, la información ha perdido contacto con la búsqueda de la verdad y la cultura ya no tiene maestros creíbles. Sin mencionar la ausencia de paz en un mundo donde prevalece la lógica del más fuerte. Esta total falta de profecía "enmudece a Dios", enfatiza el arcipreste, instando a los fieles a oponerse a "toda inercia, para que podamos encontrar al Señor" y transfigurar "nuestra ciudad", en todos sus ámbitos "sociales y existenciales".




Reconocer a todos como hermanos
 Esta, añade el cardenal, "es la esperanza que ha movido a los innumerables peregrinos que han dejado la huella de sus pasos en nuestras calles, agobiados por las cargas que oprimían sus corazones", y han impreso "sus caricias" en la Puerta Santa, buscando a Dios y su misericordia. Y esta es la lección que el Jubileo deja a cada fiel: «Un sacramento generalizado de la cercanía del Dios de las sorpresas». Porque, aunque la Puerta Santa esté ahora cerrada, «el Resucitado la atraviesa y no se cansa de llamar, para ofrecer y encontrar misericordia». Además, Reina nos recuerda que al final de los tiempos «seremos juzgados por el Amor», al ser capaces de reconocer a todos como hermanos, incluso a «aquellos que consideramos enemigos». 

 Que la Iglesia de Roma sea un laboratorio de sinodalidad En la «nueva era» que comienza para la Diócesis de Roma, el cardenal Vicario nos invita a unir «nuestras oraciones y esfuerzos para ser un lugar que revele la presencia del Señor, que dé testimonio de su cercanía haciéndose prójimos unos de otros, sin olvidar a nadie». Solo así —enfatiza Reina, citando a León XIV y su discurso pronunciado el 19 de septiembre en la Diócesis de Roma— la Iglesia puede convertirse en un «laboratorio de sinodalidad capaz de realizar el Evangelio».

Que la llama de la esperanza permanezca encendida

La Puerta Santa 

En la historia de los Jubileos, la Puerta Santa de la Basílica de Letrán, situada a la derecha del pórtico, fue la primera en abrirse, durante el Año Santo de 1423. Fue el Papa Martín V, enterrado ante el altar mayor, quien identificó el cruce de la Puerta como lo que desde entonces se ha convertido en el símbolo por excelencia de la peregrinación jubilar: atravesar el verdadero umbral, que es Cristo, para recibir el don de su gracia. La Puerta Santa actual fue creada por el escultor Floriano Bodini para el Jubileo del año 2000. La obra representa a la Virgen con el Niño, a Cristo Crucificado y el escudo de armas de San Juan Pablo II. La madre protege al Niño que se extiende hacia la Cruz, afirmando su eterna divinidad mediante el sacrificio.


https://youtu.be/Q6Fw2eHQYfI?si=xAstPv6tbx9H6TYv

BASILICA SANTA MARÍA LA MAYOR




Tras el cierre,  el cardenal arcipreste, Rolandas Makrickas, instó a los fieles a abrirse a la escucha de la Palabra, a la acogida del prójimo y al perdón.







 La esperanza es una luz que debe traducirse en oración y atención a los pobres para ser una Iglesia “con el Evangelio en las manos y el hermano en el corazón. 


https://fb.watch/Eg1epUnsM6/

viernes, 26 de diciembre de 2025

27 DE DICIEMBRE:SAN JUAN


 Hoy, 27 de diciembre, conmemoramos a San JUAN, Apóstol y Evangelista.


 SAN JUAN (¿?-98/101) nació en Betsaida, el actual El Aradsch, cerca de Mahjar, en Siria.



San Juan fue hijo de Zebedeo y de Salomé, y hermano de otro de los Apóstoles, Jacobo el Mayor; ambos eran pescadores. Por su temperamento enérgico, Jesús los llamaba “hijos del trueno”.

Primeramente San Juan fue discípulo de San Juan Bautista, y luego siguió a Jesús, convirtiéndose en su “apóstol querido”. San Juan era el más joven de los discípulos de Jesús, y asimismo fue el más longevo.



Tal vez se recuerda más a San Juan porque fue el apóstol que descansó su cabeza en el hombro del Maestro en la Última Cena.





 También fue el único de ellos que estuvo al pie de la Cruz, y fue quien después se hizo cargo de la Virgen María.




Por tradición existe el acuerdo de identificar a San Juan el Apóstol con San Juan el Evangelista, y a éste con el autor del Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento y el único de carácter profético.
 
 

De tratarse de la misma persona, tras la muerte de Jesús a San Juan predicó desde antes del año 57 en Asia Menor, y se estableció concretamente en Éfeso, actualmente ciudad en ruinas en Selçuk, Turquía.
El apostolado de San Juan al frente de la Iglesia de Éfeso tuvo notable éxito en la difusión del primitivo cristianismo, y duró largos años.




Sin embargo, con las persecuciones contra cristianos ordenadas por el emperador Domiciano San Juan se vio en problemas al negarse a rendir a rendir culto en el templo de Diana-Artemisa.




El sacerdote mayor le ordenó entonces beber un veneno de la misma copa de la que frente a sus ojos habían bebido dos malhechores, cayendo muertos en el acto.



Se cuenta que San Juan hizo la señal de la Cruz sobre la copa, y a continuación el veneno se transformó en una serpiente que se deslizó fuera del recipiente; San Juan bebió sin que le ocurriera nada, y además echó su túnica sobre los dos infelices, quienes instantáneamente recuperaron la vida.




Hacia el año 95 San Juan fue llevado prisionero a Roma, donde en la Porta Latina fue condenado al suplicio de recibir un baño de aceite hirviendo, pero San Juan lo recibió como si de agua fresca se tratara.
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Martirio de San Juan en la Puerta Latina» (1641-1642), por Charles Le Brun. Iglesia Saint-Nicolas du Chardonnet, París.


Entonces lo condenaron al exilio en la isla de Patmos, a unos 70 kilómetros de Éfeso. Fue en ese lugar donde se cree que tuvo las revelaciones del Apocalipsis y donde escribió ese libro.




Archivo:Alonso Cano 001.jpg

Con el emperador Nerva (96-98), más tolerante hacia los cristianos, San Juan pudo regresar a Éfeso, donde habría redactado su Evangelio, tal vez el más espiritual y conceptual de todos.


San Juan falleció de avanzada edad en Éfeso. Por las alturas que alcanza su teología, a San Juan se le atribuye como símbolo un águila.
  

DIA DE NAVIDAD OCTAVA DE NAVIDAD

 27 DE DICIEMBRE

“ Vio y creyó ”



No hace mucho contemplábamos una escena parecida en un contexto diferente: a unos hombres se les anuncia una noticia y van corriendo a corroborarla. Son los pastores en Belén. Tanto ellos como estos apóstoles se encontraron con signos pobres: un Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre; el Mesías, el Señor, pobre entre los pobres y una tumba vacía, tan solo con los lienzos que habían cubierto el cuerpo sin vida del Hijo de Dios.

Pero a Juan, como a los pastores, le bastó: por gracia de Dios, vio y creyó. Él, que había sido testigo de tantas maravillas al lado de Jesús y que lo había visto traspasado en la cruz, supo reconocer su gloria en aquel sitio, en aquel acontecimiento que podía no significar nada pero que lo significaba todo.

según san Juan 20, 1a. 2-8 

El primer día de la semana, María la Magdalena echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». 

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. 

Pedro como cabeza de la Iglesia. Hay en la actitud de San Juan como una gradación del seguimiento de Cristo: primero, el ímpetu, la carrera desbocada en la que deja atrás a Pedro lanzándose a corroborar lo que la Magdalena ha anunciado; luego, el asombro que produce asomarse a ese abismo del misterio que es el sepulcro vacío;

Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

 Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

adentrarse en el misterio, dejándose llevar por lo que ve: ahí nace la fe, como acredita la última frase del Evangelio de la jornada: «Vio y creyó». Que es lo mismo que decir que la contemplación del misterio lo movió a la fe.



Eso es justo lo que tú puedes hacer hoy: contemplar el misterio de la Resurrección, tan de seguido con el de la Natividad, para creer sin límites, para confiar plenamente en el Padre, para dejarse llevar.


Esto nos interpela a nosotros, nos llama a abrirnos al Dios que se revela en lo pequeño: en la encarnación, en el pesebre, en el taller del carpintero, en aquel joven rabino sin estudios, en el Crucificado y en aquellas pobrezas y pequeñeces que cada uno conoce.

26 DE DICIEMBRE

“ No os preocupéis de lo que vais a decir ”



En el Evangelio de hoy, Jesús aparece preparando a los discípulos para las dificultades que vendrán. Jesús es realista, no les augura éxitos fáciles, sino que les previene ante las dificultades, las acusaciones, calumnias, persecuciones que sufrirán en todo tiempo. “Todos os odiarán por mi nombre”:


san Mateo 10, 17-22 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy donde anuncia a sus seguidores que serán rechazados por muchos, arrestados y llevados a los tribunales, son un buen comentario a otras palabras de Jesús: “No está el discípulo por encima de su maestro, ni el siervo por encima de su amo”.

 Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

Pero Jesús sabe que no todos aguantarán el tipo, no todos somos Esteban, no todos poseemos su fe y su fuerza. Y por eso, las palabras de Jesús son de esperanza y de fortaleza: “No os preocupéis”, porque en las peores circunstancias garantiza a sus discípulos la fuerza del Espíritu Santo.

 El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. 
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».


El único remedio válido contra el miedo es la fe, la confianza en Jesús, en la fuerza que viene del Espíritu Santo. 
Quien vive abandonado en las manos de Dios no está especialmente preocupado por una posible persecución, porque sabe que el Espíritu del Padre hablará por él, sabe que el amor que Dios nos tiene es más grande que todo el odio junto de los hombres. 
Los discípulos que hayan sabido dar testimonio de Jesús ante los hombres escucharán el testimonio de Jesús a favor suyo ante Dios.

Fue lo que le sucedió a San Esteban, el primer mártir cristiano. Por seguir y predicar lo mismo que su maestro Jesús, le sucedió lo mismo que a él, y le mataron lo mismo que él… y su final fue el mismo que el de Jesús, resucitando a una vida nueva de total felicidad. Jesús nos invita a perseverar con él hasta el final.

 DÍA DE NAVIDAD

“ Y el Verbo se hizo carne ”


según san Juan 1, 1-18 

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 

En estos días de Navidad nos vemos acompañados con este pasaje evangélico, varias veces se nos ofrece: el día de Navidad, el día séptimo de la octava y el segundo domingo después de la Natividad. Una y otra vez se nos invita a contemplar el misterio, -junto a los pastores-, se nos invita a quedarnos en silencio, “Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. 

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. 

Hermanos, y hermanas, deteniéndonos ante el belén miremos el centro; vayamos más allá de las luces y los adornos, que son hermosos, y contemplemos al Niño. En su pequeñez es Dios. Reconozcámoslo: “Niño, Tú eres Dios, Dios-niño”. Dejémonos atravesar por este asombro escandaloso. Aquel que abraza al universo necesita que lo sostengan en brazos. 

Él, que ha hecho el sol, necesita ser arropado. La ternura en persona necesita ser mimada. El amor infinito tiene un corazón minúsculo, que emite ligeros latidos. La Palabra eterna es infante, es decir, incapaz de hablar. El Pan de vida debe ser alimentado. El creador del mundo no tiene hogar. Hoy todo se invierte: Dios viene al mundo pequeño. Su grandeza se ofrece en la pequeñez.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. 

Y nosotros, preguntémonos, ¿sabemos acoger este camino de Dios? Es el desafío de Navidad: Dios se revela, pero los hombres no lo entienden. Él se hace pequeño a los ojos del mundo y nosotros seguimos buscando la grandeza según el mundo, quizá incluso en nombre suyo. Dios se abaja y nosotros queremos subir al pedestal. 

El Altísimo indica la humildad y nosotros pretendemos brillar. Dios va en busca de los pastores, de los invisibles; nosotros buscamos visibilidad, hacernos notar. Jesús nace para servir y nosotros pasamos los años persiguiendo el éxito. Dios no busca fuerza y poder, pide ternura y pequeñez interior.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Esto es lo que podemos pedir a Jesús para Navidad: la gracia de la pequeñez. “Señor, enséñanos a amar la pequeñez. Ayúdanos a comprender que es el camino para la verdadera grandeza”.



FIESTA DEL PRIMER MÁRTIR, SAN ESTEBAN

SAN ESTEBAN, PROTOMÁRTIR, 26 de diciembre.



Se le llama "protomartir" porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo.

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----John Everett Millais, Saint Stephen, 1895,

Esteban fue un hombre extraordinario, lleno de fe y del Espíritu Santo, amado y estimado por todos los miembros de la comunidad cristiana. Su predicación tuvo gran aceptación y las conversiones se multiplicaban. La gente acudía a oírlo, dejaba la sinagoga y se añadía al grupo de los que creían en Jesús. Esteban, cuyo nombre significa “coronado”.




Llegó a ser uno de los hombres en los que más se pudieron apoyar los apóstoles para difundir su mensaje. Según podemos ver en los Hechos de los Apóstoles, la aparición de Esteban y de los otros diáconos en la vida pública de Jerusalén llegó cuando viudas y pobres que no eran israelitas se quejaron porque las ayudas eran destinadas a los propios israelitas antes que a los extranjeros.

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---Martirio de San Esteban Bernardo Daddi


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 En ese momento, los apóstoles argumentaron que ellos no podían hacer frente a esa clase de conflictos porque estarían dejando de lado su misión de difundir el mensaje divino. Por ello, dieron la oportunidad de elegir a siete hombres justos que se encargaran de repartir las ayudas entre los pobres.
 Los mismos ciudadanos eligieron a los siete hombres justos, entre los que se encontraba Esteban. Estos hombres fueron presentados a los apóstoles y ordenados diáconos.


La labor de Esteban empezó a hacerse patente cuando los judíos venidos de otros países entablaban conversaciones con él, no pudiendo resistir la sabiduría que salía de sus palabras, inspiradas por el Espíritu Santo. Los de la sinagoga de los Libertos le llevaron delante del Sanedrín, presentando testigos falsos y acusándole de afirmar que Jesucristo iba a destruir el templo y poner fin a las leyes de Moisés.




Esteban pronunció un discurso ante el los miembros del Sanedrín en el que fue repasando la historia del pueblo de Israel, echándoles en cara a los judíos su eterna oposición a los profetas y enviados de Dios, llegando incluso a matar al más importantes de todos ellos, el Redentor Jesucri

 Oyendo esto, los miembros del Sanedrín se enfurecieron. Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo exclamando: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre en pie a la derecha de Dios”. En ese momento, los que le escuchaban se taparon los oídos y se lanzaron contra él.
Lo sacan entre gritos y empujones fuera de las murallas; los verdugos, tras quitarse sus mantos y dárselos a un joven llamado Saulo, se disponen a lanzar piedras contra el cuerpo del primer mártir cristiano.


Esteban se hinca de rodillas y con los ojos hacia el Monte de los Olivos, donde un año o dos antes subió Jesús a los cielos, ruega a Él por los que le van a dar muerte, exclamando cuando siente los primeros golpes: “Domine Iesu, suscipe spiritum meum, Señor Jesús, recibe mi espíritu”.
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Cayó su cuerpo bañado en sangre. El perdón de los enemigos, la caridad cristiana que abraza a todos los hombres, el mandato del amor había arraigado bien en el corazón de la Iglesia. El primer mártir cristiano moría perdonando a sus verdugos, tal y como lo había hecho Jesucristo en lo alto de la cruz.



Esta mansedumbre y caridad cristiana es la nota distintiva de la plenitud de San Esteban. Estaba lleno de gracia, sabiduría y de poder sobrenatural, pero sobre todo estaba lleno de amor, tenía un corazón formado en la escuela de Cristo.

El odio contra Esteban y Jesús, recogido en el corazón más grande que allí había presente, el único en que cabía, se iba a convertir en amor. Saulo, el fariseo, será muy pronto Pablo, el siervo de Cristo.

 La mejor corona de Esteban será la conversión de Saulo, que ahora guarda los vestidos de los verdugos, y que se va a convertir en el Apóstol, en el medio elegido por Dios para dar a conocer la doctrina de su Hijo.



“SIN LA ORACIÓN DE SAN ESTEBAN, LA IGLESIA NO HUBIERA CONTADO CON SAN PABLO ENTRE SUS MIEMBROS” (“SI STEPHANUS NON ORASTE, ECCLESIA PAULUM NON HABERET”, SAN AGUSTÍN)

En el año 415 el descubrimiento de sus reliquias suscitó gran conmación en el mundo cristiano.

Cuando parte de estas reliquias fueron llevadas más tarde por Pablo Orosio a la isla de Menorca, fue tal el entusiasmo de los isleños que, ignorando la lección de caridad del primer mártir, pasaron a espada a los hebreos que se encontraban allí.