YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 9 de junio de 2023

SANTISIMA TRINIDAD Y SEMANA IX

SÁBADO

 “ Ha echado todo lo que tenía para vivir ”



El pasaje del Evangelio de Marcos que contemplamos hoy (12,38-44) se desarrolla justo a la entrada del Templo, ante el vestíbulo, donde estaban colocadas trece grandes arcas que conformaban la “tesorería” del Templo. Allí depositaban las ofrendas los fieles, y comunicaban sus intenciones al encargado de contabilizar el valor de cada ofrenda.

según san Marcos 12,38-44 

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, y aparentan hacer largas oraciones. 

Éstos recibirán una condenación más rigurosa". 

Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. 

 “Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”. Jesús, que es Dios, sabe que era todo lo que aquella pobre mujer tenía

Llamando a sus discípulos, les dijo: "En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. 

Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir".


Dios no es un Rey que vino de paseo a la tierra para mostrar su poder ni para devolverle el poder político a su Pueblo. Por el contrario, vino para hacerse pobre y esclavo de todos, y así mostrar su grandeza; para con su gesto comprar para nosotros la libertad que no puede restringirse con cadenas: la libertad de sabernos amados por un Dios que se ofrece a sí mismo por nosotros y por nuestra salvación.


VIERNES

“ Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto



según san Marcos 12, 35-37 

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? 

El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: Dijo el Señor a mi Señor: 

Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies."

 Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?". Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.

JUEVES

“ ¿Qué mandamiento es el primero de todos? ”



según san Marcos (12,28b-34) 

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». 

Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". 

El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". 

Escucha…” Tenemos que ponernos a la escucha de esa Palabra que es viva y eficaz, más cortante que espada de dos filos

 Una Palabra ante la cual no podemos permanecer indiferentes. La aceptamos o la rechazamos. No se trata pues, de una escucha pasiva; Dios espera una respuesta de nuestra parte. Cuando la aceptamos no tenemos otra alternativa que ponerla en práctica,

No hay mandamiento mayor que estos». 

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». 

“Amarás al Señor tu Dios”. ¿Y cómo ha de ser ese amar? “Con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. Que no quede duda. Quiere abarcar todas las maneras posibles, todas las facultades de amar. Amor absoluto, sin dobleces, incondicional.

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» 

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

La fórmula que nos propone Jesús es sencilla. Dos mandamientos cortos. Cumpliéndolos cumplimos todos los demás. La dificultad está en la práctica. Se trata de escuchar la Palabra y “ponerla en práctica”


MIÉRCOLES

“ No es Dios de muertos, sino de vivos ”

En días recientes hemos estado leyendo esta especie de recopilación que Marcos hace de las polémicas de Jesús con sus opositores, los “intelectuales” de la época (escribas, ancianos, fariseos, herodianos, saduceos), todos conocedores de la Ley y las Escrituras. Las preguntas que le plantean son hipócritas, formuladas no con el deseo de saber la respuesta, sino para ver si Jesús “resbala” o contradice la Escritura, y así hacerle lucir mal.

según san Marcos 12,18-27 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: 

«Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano". 

Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. 

Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y resuciten ¿de cuál de ellos será mujer? 

Porque los siete han estado casados con ella». Jesús les respondió: 

«¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? 

Jesús, conocedor de la Escritura y de las doctrinas de las diversas sectas religiosas de la época, sabía que los saduceos no reconocían la totalidad de la Biblia Judía, sino solo el Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento). Por eso, luego de decirles que están equivocados, que la resurrección no conlleva una reanimación de nuestro cuerpo mortal con todas sus apetencias, sino que seremos “como ángeles del cielo”, les cita el pasaje del Pentateuco (Ex 3,6).

Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo. 

Jesús nos dice que una vez resucitados a la vida eterna, nuestra única preocupación al igual que los ángeles, será servir, alabar, y “contemplar continuamente el rostro del Padre”

Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios:

 "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? 

Por eso, el mensaje central de este pasaje evangélico es este: que Dios “no es Dios de muertos, sino de vivos”

No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».


“Señor, tú eres el Dios vivo y el Dios de la alianza de la vida y del amor leal. Guárdanos en tu amor y guarda la promesa de vida que nos has dado por medio de tu Hijo Jesucristo” (Oración colecta).

MARTES

“ Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios ”



según san Marcos 12,13-17

 En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta. 

Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad.

Es lo que pasa cuando vivimos la fe solo por interés, se termina haciendo trampa, siendo unos pillos. En vez de disfrutar de Dios, de sus palabras y milagros, nos dedicamos a ponerle trampas, a cuestionar, a provocar, a fingir que nos interesa. Es lo que hacen los fariseos y herodianos, dos grupos de gente que se consideran muy puritanos a la hora de vivir su fe pero en el fondo están manifestando que no les interesa realmente ni Dios ni la fe sino solo el seguir el aferrardos a su modo de vivir y entender la fe.

 ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».

 Adivinando su hipocresía, les replicó: « ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea». Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».

 Le contestaron: «Del César». Jesús les replicó: -«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». 

Y Jesús con su infinita paciencia y su hermosa sabiduría les hace ver que el poder político como cualquier otra realidad solo tiene un valor relativo.

Y se quedaron admirados.


Con esta respuesta:"Dad al César lo que es el César y a Dios lo que es de Dios", Jesús salvaguarda los derechos de Dios de cualquier situación social o política. Nada ni nadie puede arrogarse derechos que solo competen a Dios,


LUNES

“ ¿Qué hará el dueño de la viña? ”




según san Marcos 12,1-12 

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. 

A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron. 

Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron. Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero los labradores se dijeron: “Este es el heredero. 

Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia”. Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros. 

¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?». 

Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.




 DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD


“ Dios envió a su Hijo al mundo para que se salve ”



evangelio según san Juan 3, 16-18 

Nosotros los humanos, con nuestras características y valores personales, no nos realizamos si no es en relación de amor y amistad con los demás, o sea, en una vivencia comunitaria, a ese Dios inserto en nuestra historia, lo hemos encontrado no como una fuerza ciega, motor inmóvil, ni como soledad eterna, sino como una familia, comunidad perfecta: Padre, Hijo y Espíritu. 

Trinidad que nos debe llevar a vivir y a realizarnos a su imagen, como nos dice la segunda lectura, con sentimientos de alegría, orden, ánimo, armonía y paz, pues la gracia de nuestro señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo están siempre con nosotros.

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Jesús, para nosotros los cristianos, es la plenitud de esa manifestación del Dios de la historia: “Y la Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros” (Jn 1,14). “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna y nadie perezca.

 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve por medio de él…” le dice Jesús a Nicodemo en el evangelio de hoy. En Jesús, Dios asumió totalmente la condición humana: el placer y el dolor, los miedos y la confianza, el amor y el odio, la angustia, la esperanza, el deseo, la tristeza, todo. 


Nuestra oración de hoy ha de ser como la de Moisés en la primera lectura: “Sigue caminando con nosotros, Señor; somos un pueblo testarudo, tenemos errores e incoherencias; en nuestro pueblo hay injusticias e idolatrías, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y acéptanos como tu heredad”





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