YA ES SEMANA SANTA

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lunes, 7 de diciembre de 2020

JUAN EL BAUTISTA REFLEXIONES

 Juan Bautista. 

El último profeta del Antigua Navidad y el primer profeta del Nuevo Testamento.

Se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

 Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. 



Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Juan Bautista es el precursor del Mesias, el Hijo de Dios

Fue enviado por Dios para salvar al pueblo.

A Juan Bautista le costó la cabeza su fidelidad por decir verdades como puños.

Hablaba con coherencia.

Su forma de vestir, su alimentación (un tanto peculiar) y, sobre todo, por su forma de ser no dejaba indiferente a nadie.

 ¿Cómo vestimos nosotros? ¿Con la piel de la oración o con el oropel de la frialdad hacia Dios? 

¿Con qué nos alimentamos? ¿Con la Palabra y la Eucaristía o, por el contrario, con todo aquello que es agradable al paladar del ojo, de la boca, del tener o del placer?

Juan solo un mesajero

La misión de Juan Bautista es preparar el camino al Señor y su anuncio es urgente, digno del Mesías que anuncia.

Su anuncio y testimonio despierta en nosotros el deseo de acoger al Señor que viene. Llevamos  muchos meses solos y ahora viene el Señor para mitigar la soledad,

Preparamos los caminos del señor hacia el Adviento

Adviento que nos tiene que infundir valor, esperanza, ilusión pero sobre todo unas inmensas ganas de vivir el próximo Misterio de la Santa Navidad, este año 2020 cpn más cariño y con más ternura.

Caminos demasiados tristes, con la venida del Niño Dios, recuperaremos la alegría de vivir , la alegría de la fe y de la alegría de que Jesús viene a nuestro encuentro.

También recuperamos la fortaleza, en esta época de dificultases, nadie puede decidir por nosotros . Si somos débiles otros se encargaran por decidir pos nosotros. Tenemos que ser fuertes, los católicos tenemos una gran vacuna: la Palabra de Dios y la Eucaristía.



En este segundo domingo de adviento, la Iglesia nos presenta a Juan Bautista, llamándonos a la conversión de corazón.

De que nos tenemos que convertir?

la Iglesia nos invita a acudir al sacramento de la reconciliación, que nos reconcilia con Dios y nos devuelve la amistad que habíamos perdido por el pecado.


 ¿En qué dirección avanzamos? ¿Hacia la Navidad, Misterio de Amor, o hacia la vanidad del disfrutar, gastar y derrochar? 

HACIA LA SANTA NAVIDAD





 

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