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viernes, 11 de diciembre de 2020

BASÍLICA DE LA ENCINA, PONFERRADA

  Templo cristiano situado en la localidad española de Ponferrada, en la comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León

La Iglesia de Nuestra Señora de la Encina presenta una fábrica de piedra de grano en esquinales, vanos, arcos, campanario y portadas, y de mampostería en muros y bóvedas. Miles de carros de piedra de grano y de canto rodado salieron de las canteras y pedreras de la villa (Monte Arenas, San Andrés de Montejos y Columbrianos) y del cauce del Sil para poder hacer frente a tan magnífica fábrica, la más monumental de cuentas iglesias parroquiales se han levantado en El Bierzo.

HISTORIA


La antigua iglesia medieval de Santa María, erigida a finales del siglo XII, disponía de cinco altares, cuyos titulares eran Santa María (el mayor), San Pedro, Santa Catalina, Santo Domingo y Santiago. 


Tenía un campanario de cuatro campanas. Toda la iglesia fue muy criticada, alegando que era pequeña, mal edificada, indecente... 


Por esto, en 1567, el provisor del Obispado de Astorga permitió a la villa la construcción de una nueva iglesia. Poco después, mandó su edificación. 

 Las obras comenzaron en 1573, pero no se terminaría hasta finales del siglo XVII, porque las obras se tuvieron que paralizar por varios motivos, como cuando a finales del XIV y principios del XV la peste asoló el interior de la península ibérica. 

Por esto, también se cambiarán sus trazas y condiciones. Estilísticamente, es deudora de los modelos trasmeranos, pese a los cambios operados en ella. Se podría decir que es una síntesis entre el renacimiento tardogótico y el clasicismo trasmerano (XVI-XVII), e incluso el barroco gallego (XVIII).


EXTERIOR DE LA BASÍLICA 



De todo el conjunto, dos cosas destacan claramente, las siguientes.

 La Torre

Sobresale la torre iniciada en 1614 que se prolonga durante todo el siglo XVII. 

 La torre de la basílica es todo un símbolo en sí misma, porque se ve casi desde cualquier parte de Ponferrada. 


Tienes 50 metros de alto hasta la veleta que la corona, forma cuadrada y principalmente dos partes:

 La base, encastrada en la primera parte de la nave del templo.

Su base, de dos cuerpos, está separada del campanario por una cornisa en forma de gola, caveto y bocel.

 El campanario, a su vez de dos cuerpos, ambos con balcones y vanos para las campanas (16 en de varios tamaños), rematado el superior por una cúpula.

 El campanario, constituido por dos cuerpos decrecientes, abalaustrados y decorados en sus ángulos y en el centro del pasamanos por troncos de pirámides emboladas, ofrece en cada una de sus cuatro caras los respectivos vanos para las campanas, y se remata con una pequeña cúpula sobre un tambor octogonal

Es de sección cuadrada y se encuentra embutida en el primer tramo de la nave, sobresaliendo ligeramente del lienzo occidental.

 En su parte baja, se abre la portada occidental, con su “Puerta de la Gloria” y su arco de medio punto y dintel.







 Por altura, 42,96m. (44,99m. incluyendo la veleta), enseñorea todo lugar, convirtiéndose en el mayor referente arquitectónico de la ciudad, al distinguirse la silueta barroca de su campanario desde cualquier punto

 Su construcción comenzó sobre 1.612, con los planos de Pedro Álvarez de la Torre, aunque se tuvo que parar por el elevado coste de otros elementos del templo. En 1.616 se colocan las primeras campanas, de manera provisional.

 Así se queda hasta 1.648, cuando Juan Bautista Velasco, maestro cantero, proyecta cambios en base a los planos originales de Álvarez de la Torre. Entre otras cosas añade un balaustre y dobles vanos para las campanas, pero no puede terminar la obra. La retoman Antonio de la Huerta y a Martín de las Cabadas en 1.654, quienes levantan el segundo cuerpo, y ya en 1.670 termina la obra Lucas de Ligar.





Sin embargo parte de lo que vemos es de otra época. Concretamente en 1.733 un rallo impacta contra la torre y le hace daños considerables. Ahí se reconstruye el campanario, añadiéndole el segundo cuerpo y cúpula actuales.

 Aunque como hemos visto la torre se va levantando y reconstruyendo en diferentes momentos, consiguieron que todas las intervenciones siguieran una línea parecida, dando como resultado un conjunto armonizado (que podríamos situar en el estilo barroco gallego).




La alta torre, conocida popularmente como «la giralda del Bierzo».

La Entrada

El acceso a la Basílica de La Encina se hace por la portada principal. Simula una especie de retablo, barroco, compuesto por un arco de medio punto, con dos columnas dobles a los lados. 


 Sobre ellas sigue el conjunto de piezas que forman el entablamento, a su vez formado por un arquitrabe y un friso. Encima hay un frontón semicircular con una hornacina rectangular en el centro, que aloja una imagen de la Virgen de la Encina.

 Todo el conjunto está rematado por dos grandes puertas de madera y bronce, réplica de las originales (aún se conservan). Son recientes, de 1.996, y están decoradas con diferentes símbolos y figuras.

Ambos frontones, el del cuerpo y el del ático, se rematan con dados, troncos de pirámides y esferas. 




 Las primitivas trazas las había realizado Pedro Alvarez de la Torre, en la segunda década del Seiscientos, aunque Juan Bautista de Velasco y Ligar las modificaría posteriormente.

 Responde al prototipo de portada clasicista barroca. .

 Las puertas actuales, de madera de castaño y bronce, son una réplica de otras más antiguas, conservadas en el Museo de la Basílica.

En su parte baja de la torre se abre la portada occidental, con su “Puerta de la Gloria” y su arco de medio punto y dintel.

 únicamente abre sus puertas en la celebración de importantes conmemoraciones litúrgicas y festivas.

INTERIOR DEL TEMPLO

Al acceder al interior de la basílica nos encontramos con un templo sobrio, con no mucha luz natural, pero sí elegante, articulado por tres partes principales: la capilla Mayor al fondo, detrás el transepto o nave que cruza a la principal, y esta, la nave principal o cuerpo.


 Todo el edificio se cubre con distintos tipos de bóvedas de piedra que se articula sobre arcos apuntados.

 La capilla Mayor y el crucero lo hacen con bóvedas de crucería estrelladas,




 los dos cuerpos de la nave y la Sacristía Mayor, con bóveda de lunetos; mientras la capilla del baptisterio y el vestíbulo de la torre utilizan bóvedas caídas, y el camarín, una semiesférica sobre pecunias. 

 La presencia de los arcos apuntados, la estrechez de los tramos de la nave y la bóveda estrellada del crucero parecen conferirle a la nave un carácter arcaizante, si bien en su sentido espacial es plenamente moderna.


Templo renacentista con planta de cruz latina, iniciada antes de 1573 sobre planos de Juan Alvear.

Presenta una planta de cruz latina y un interior formado por una sola nave, con capillas laterales entre contrafuertes (excepto entre los de segundo tramo del lado del Evangelio que es donde se abre la portada principal) y en la que se distinguen tres partes:

 LA CAPILLA MAYOR

 Poligonal y que se articula al exterior mediante estribos oblicuos, a la que se le adosan el camarín en su testero y dos sacristías a ambos lados de la cabecera.

El Altar de Nuestra Señora de la Encina es la joya de la corona de la basílica sin ninguna duda. 

Dentro de todo el conjunto se pueden resaltar muchas cosas, como el frontal, todo lleno de orfebrería salmantina del siglo XVIII.


 pero lo más reseñable es

El Retablo Mayor.  lo más reseñable

 Como no podía ser de otra forma está dedico a la Virgen de la Encina. 




Está lleno de relieves y tallas de gran calidad, con la imagen de la virgen en el centro (la escultura es de madera, del primer tercio del siglo XVI) dentro de una bonita hornacina.



 En su interior destaca el Retablo Mayor, en madera policromada, de la escuela de Gregorio Fernández, fechado entre 1630 y 1640. 



El retablo levantado sobre el banco o predela.

- Los cuatros Evangelistas y en el centro el Sagrario



Dos cuerpos principales, cada uno  con   calles

En el primer cuerpo, en el centrola imagen de la Virgen de la Encina,  San Pablo y San Pedro a los lados


 la Imposición de la casulla a san Ildefonso y la Misa de san Gregorio en las calles laterales.






En el segundo cuerpo, La Ascensión de la Virgen al Cielo, los angeles arriba y los apóstoles abajo mirando al sepulcro vacío.




la Circuncisión y el Nacimiento de Cristo en los laterales.

En el ático 



Una pequeña talla del XVI del Crucificado, obra que debió pertenecer al retablo anterior, y dos relieves con las armas de la villa (sobre las calles de los extremos), entre troncos de pirámide embolados, de clara resonancia manierista.


En el testero se encuentra el camarín de la Virgen de La Encina.


El transepto, cuyos brazos apenas se marcan en planta;



En el transepto nos encontramos con otros dos altares colaterales, cuyos retablos son de semejante factura, cronología y autor.

 Se trata  del  altar Sagrado Corazón (en el colateral del Evangelio), anteriormente de Santa Catalina y de Santo Domingo, 

 


En la calle central, la imagen que representa al titular, el Sagrado Corazón de Jesús, es una obra moderna al igual que la del ático, que encarna a la Virgen de Fátima. 

Acompaña al Sagrado Corazón, por la parte derecha, una talla de San Roque, santo protector contra la peste, con su pierna herida y con el perro que le entrega un panecillo; y por la parte izquierda, San José, personificado por un hombre joven que conduce de una mano al Niño Jesús mientras que con la otra porta la vara florida, símbolo de su matrimonio virginal.

y de la Inmaculada (en el de la Epístola), antes del Rosario.

En la calle central se encuentra la Inmaculada, acompañada a su izquierda por la imagen de Santa Teresa del Niño Jesús o de Lisieux (protectora de las misiones), nacida en 1873 y fallecida en 1897, beatificada en 1923 y canonizada en 1925, que se muestra con el hábito carmelita y sosteniendo un crucifijo y un manojo de rosas entre sus manos.




 En el lateral derecho, se presenta San Antonio, con hábito franciscano y con el Niño Jesús en sus brazos, en referencia a la aparición que tuvo lugar en su habitación, tema este puesto de moda durante la Contrarreforma.

 En el ático una talla de Santa Teresa, de tamaño natural y con marcada gestualidad dramática que responde al tipo desarrollado por Gregorio Fernández, sostiene un libro en su mano izquierda y una pluma en la derecha, mientras su mirada se dirige al cielo en busca de la inspiración.


Cristo de la Fortaleza 



En el muro septentrional del transepto se encuentra un lucillo y en su interior el Cristo de la fortaleza. 

Uno de los Crucificados de mayor calidad de los realizados en el siglo XIV en la provincia de León. Se trata de una de las obras más notables del románico tardío de la provincia, ya que data de principios del siglo XIV.




 Es conocido popularmente como “Cristo de la Fortaleza” por su posible primitiva colocación en la Fortaleza o por estar próxima ella, ya que hasta fechas recientes su lugar estuvo la iglesia de San Andrés.
 Presenta a Cristo muerto, de tres clavos y coronado de rey, que con su semblante sereno no manifiesta dolor ni sufrimiento. Todo en el es sumario: el pelo que le cae tímidamente sobre los hombros, la delicada anatomía esquemática, el tamaño… De marcada asimetría tanto en el paño de pureza (perizonium), decorado con estrellas y ruedas azules, como el resto de la talla, su cuerpo vertical manifiesta una ligera inflexión de los brazos.

 y el cuerpo de la nave,

Retablo de las Animas


Retablo del Santo Entierro







 dividido en tres tramos iguales: en el primero, a los pies, se abre la portada occidental, con su “Puerta de la Gracia”, un vestíbulo con dos hornacinas a ambos lados, la escalera de acceso al coro y al campanario, y el baptisterio; y en los dos siguientes, la nave propiamente dicha, en la que se aprovecha el espacio que hay entre los contrafuertes para capillas. 








En las paredes laterales del crucero cuelgan doce pinturas al óleo (seis en cada muro lateral) que representan un Apostolado de finales del siglo XVII, de desigual factura técnica, aunque posiblemente de la misma mano y que manifiestan, algunos de ellos, un marcado carácter tenebrista.



EL CAMERIN



Tras el altar mayor se encuentra el camarín de la virgen, al que se accede por dos puertas que se abren a los laterales del sotabanco del retablo. 

Lo construyeron el trasmerano Juan Cantero y el gallego Francisco de Tesso entre 1707 y 1710. 

Presenta una planta rectangular, que se cubre con una bóveda semiesférica,



 Entre el mobiliario del camarín sobresalen: un conjunto de seis espejos venecianos donados por el rey Felipe V y que sustituyen a otros tantos cuadros de los misterios de la Virgen, regalados en 1710 por el ponferradino don Alonso García; 



la sillería del coro, procedente de la antigua iglesia monástica del extinto monasterio de Sanctus Spiritus de la Peña (Congosto); la vidriera, con el escudo de armas de la República Argentina, donación, al igual que otros objetos, de la familia López.


EL CORO
Se levanta sobre las capillas de la torre.




 Debido al poco espacio del que dispone, se prolonga mediante un corredor que vuela sobre la nave y sobre los laterales del primer tramo, donde se encuentran los dos órganos de la Basílica. 

Los sonidos metálicos de la trompeta real; los dulces, aterciopelados, redondos y suaves de los flautados; los alegres de los clarines; los estridentes de los llenos… fueron el complemento necesario para la liturgia barroca.



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