viernes, 19 de octubre de 2018

MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ALCANTARA

San Pedro de Alcántara comenzó su vida eremítica en dos lugares cacereños: Santa Cruz de Paniagua, y Pedroso de Acim, donde en una pequeña vivienda construyó un monasterio, de tan reducidas dimensiones, que hoy día se conoce como el conventico.

CONVENTO DEL PAULAR

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En 1557, el noble Rodrigo de Chaves cede al santo la dehesa "que se dice del Berrocal a la fuente del Palancar"en agradecimiento a sus consejos espirituales.
En la dehesa había construida una casucha.


Un minúsculo refugio de San Pedro de Alcántara. Minúsculas estancias que guardan estrecha relación con las palabras de San Pedro: “que en nuestros edificios resplandezca toda pobreza, aspereza y vileza” y que la “casa sea tosca y la madera no labrada a cepillo”.



 En este monasterio todo es minúsculo, propio de Lilliput: celdas, refectorio, capilla, cocina y claustro. Propio de la filosofía austera que proclamaba san Pedro de Alcántara: “Que en vuestros edificios resplandezca toda pobreza, aspereza y vileza”.


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Cruz donde se retiraba a rezar San Pedro de Alcántara, en las proximidades del convento El Palancar.


 El viajero se desplaza en esta ocasión hasta Pedroso de Acim, a unos cuarenta kilómetros de Plasencia (Cáceres) para conocer el monasterio más pequeño del mundo que habilitó este monje franciscano a mediados del siglo XVI: San Pedro del Palancar.

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El religioso transformó una pequeña vivienda en monasterio, de tan reducidas dimensiones (60 metros cuadrados más o menos según se cuente el grosor de los muros) que se le conoce como el Conventico. Resulta complicado de imaginar que en sus mejores tiempos llegara a vivir una comunidad compuesta por una decena de religiosos.

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El conjunto arquitectónico y su decoración interior se caracterizan por la simplicidad y la sobriedad. Minúsculas estancias que sin duda sorprenderán al viajero que visite el cenobio.





La casa incluía una pequeña cocina, un refectorio, una capilla minúscula y siete celdas en el piso de arriba.
La octava, la del fundador, se construyó en un pequeño hueco, debajo de la escalera.


Un estrecho pasillo conduce a la entrada del monasterio cacereño con una puerta de acceso tan pequeña y tan baja que el viajero debe estar muy atento para no golpearse la cabeza. De ella los propios oficiales afirmaban que “no dejase las puertas tan estrechas y baxas que no podían caver alguna persona por ellas sino era bajándose y entrando de lado”.


La celda del santo no podía ser más humilde. Ubicada en el hueco de la escalera, dormía acurrucado en cuclillas con la cabeza apoyada en un tronco de madera. El fraile se había propuesto mortificarse con aquellas estrecheces para purificar su alma. Allí escribió su Tratado de la oración y meditación.

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En el refectorio los monjes se veían obligados a comer arrodillados y en el claustro, un patio con cuatro columnas de madera y un patio de luz, hay que entrar encogidos. La capilla está decorada con mosaicos y una talla de san Pedro. Un auténtico lugar con historia.

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Fuera del Conventico, también así llamado, existe una fuente de aguas que algunos devotos consideran milagrosas y hermosas vistas de los valles del Jerte y el Alagón. Su rumor y el murmullo están presentes en un mundo de recogimiento y de silencio. Al igual que la higuera que plantó san Pedro, que hoy ha desaparecido, cuyos frutos, al parecer, curaban a los enfermos.

San Pedro de Alcántara fue amigo y consejero de santa Teresa de Jesús,

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 un hombre tan humilde que renunció a convertirse en confesor del monarca Carlos V en su retiro de Yuste, lo que le hubiera supuesto honores y prebendas cortesanas. Sin duda.

Interior de la capilla conventual

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CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE EL PALANCAR

A 3 kms. de Arenas, se llega siguiendo el cauce del río Avellaneda. A 250 m. antes de llegar, una cruz de piedra, señala, según la leyenda, la impronta dejada por la mano de San Pedro, tras un alto en el camino.
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En el siglo XVIII, con la ayuda de Carlos III y sobre planos de Ventura Rodríguez, se levanta el complejo alcantarino que ha llegado hasta nuestros días.


Pero el Convento del Palancar es un Convento dentro de otro Convento.
 Así los frailes, siglos después, ante la gran afluencia de peregrinos y el reconocimiento institucional que de la figura y obra de Fray Pedro de Alcántara hacía la iglesia al ser beatificado por el papa Gregorio XV en 1622 y canonizado por Clemente IX en 1669.


Tanto la iglesia con el Claustro y los espacios intermedios son de una robustez excesiva.




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Convento del Palancar
La iglesia es una nave de un solo cuerpo rematado con bóveda de cañón. Es grande aunque muy sencilla en forma y decoración.
La paredes están a piedra vista, y en el techo podemos observar las geométricas formas de los ladrillos cerrando la estructura.


El claustro nuevo es otra joya que por sí sola merecería una visita a este lugar. Sus arcos cierran un espacio bellamente decorado.




 Las plantas abundan llevando tonalidades verdes entre los colores de la piedra, el ladrillo y la cal. Una estela romana junto con otros restos y utensilios se exponen en este improvisado museo.
Una fuente cuadrada en el centro pone el colofón a este entorno.





En 1972 fue declarado Monumento histórico-artístico nacional.

El convento-santuario alberga varios museos: Sacristía, Sala Alcantarina, Claustros, museo franciscano de Arte Sacro.
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La fe en el poder taumatúrgico del Santo ha sido tal que desde su construcción el santuario ha sido centro de peregrinación tanto de los nobles como de la gente sencilla; el 19 de octubre, acuden hombres, mujeres y niños, tanto de Arenas como de los pueblos cercanos sin olvidar a muchos que se desplazan desde La Vera y, sobre todo, de la campana de Oropesa, donde también residió el santo; lo hacen para cantar lo loores del Santo y sacar su estatua en procesión por el campillo. Hoy como ayer, la gente conoce sus milagros y acude, cada día, a invocar su ayuda en las necesidades.

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Después, para conocer mejor la vida del Santo, muchos peregrinos visitan el Museo Alcantarino en el que se guardan una serie de documentos de muy diverso carácter relacionados con la vida y la época en la que vivió San Pedro de Alcántara.


http://tietarteve.com/convento-el-palancar-fundado-san-pedro-de-alcantara/

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