TRASLADO A IZNIK
Hace 1700 años que se realizó el Concilio de Nicea bajo el objetivo de resolver la controversia arriana sobre la naturaleza de Jesucristo. Hoy, el Papa León XIV conmemora este evento eclesial peregrinando hasta el lugar donde se llevó a cabo. León XIV ha viajado hasta İznik en Turquía esta tarde, concluyendo así su segundo día de su primer viaje apostólico.
“El 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea es una valiosa ocasión para preguntarnos quién es Jesucristo en la vida de las mujeres y los hombres de hoy” ha expresado el Papa frente a 28 representantes de otras confesiones cristianas de oriente y occidente, a la vez que ha recordado que “los cristianos corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión”.
El Papa León XIV ha hecho historia al convertirse en el primer Pontífice en visitar este viernes Iznik —la antigua Nicea—, lugar donde hace 1.700 años se celebró el primer concilio ecuménico de la Iglesia.
Aquel concilio, convocado en el año 325 por el emperador Constantino, reunió a unos 300 obispos de las provincias orientales del Imperio romano con el propósito de alcanzar, entre otros objetivos, un acuerdo sobre la naturaleza de Cristo.
El templo original, construido en el año 380 en memoria de San Neófito —un joven mártir asesinado en el 303 durante las persecuciones de Diocleciano—, fue destruido por un terremoto en el 740 y quedó sumergido bajo las aguas del lago Iznik.
La antigua iglesia fue hallada a unos tres metros bajo el agua y a unos 50 metros de la orilla. En 2014 salieron a la luz las ruinas de esta antigua basílica de tres naves, que hoy pueden verse fácilmente desde la orilla.
El Papa y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I fueron recibidos a su llegada por dos metropolitanos en la entrada del Centro de Visitantes, cerca de la antigua Basílica de San Neófito.
Los líderes avanzaron en procesión mientras resonaban oraciones propias de las mezquitas, hasta la plataforma situada junto a la zona arqueológica, donde se ubicaron en semicírculo ante iconos de Cristo y del Concilio, con el lago Iznik a sus espaldas.
La verdadera victoria es el signo invencible de la Cruz
Durante la ceremonia, el Papa León XIV, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I y diversos líderes cristianos participaron en un acto conjunto de oración y reflexión sobre el legado espiritual de Nicea, subrayando la vocación de unidad de la Iglesia y el compromiso con el diálogo ecuménico.
Tras el canto inicial y un gesto simbólico, el Patriarca Bartolomé I ofreció unas palabras de bienvenida, seguidas de la lectura de una oración ecuménica y del Evangelio. ´
El patriarca ecuménico de Constantinopla manifestó su alegría por este acto en el que se conmemora el aniversario del primer concilio y destacó que no sólo se trata de recordar el pasado, sino renovar la fe que los Padres de Nicea proclamaron.
https://youtu.be/bqtZ6I_JrMA?si=eC2rEG8euXnxKb4o
Luego, el Papa León XIV pronunció su discurso en inglés, en el que destacó que el aniversario del Concilio de Nicea constituye una ocasión privilegiada “para preguntarnos quién es Jesucristo” en la vida de cada persona.
El Pontífice alertó sobre el riesgo de reducir a Cristo a un simple líder carismático o a un “superhombre”, una distorsión que, afirmó, conduce “a la tristeza y a la confusión”. Del mismo modo que en el siglo IV, añadió, hoy también está en juego la fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
La confesión cristológica, señaló, es “de fundamental importancia” en el camino hacia la plena comunión entre los cristianos, pues constituye un patrimonio compartido por todas las Iglesias y comunidades cristianas del mundo. La afirmación del Credo Niceno es para el Papa “un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos”.
Por ello, exhortó a “superar el escándalo de las divisiones que aún perduran”. “Cuanto más reconciliados estemos —afirmó—, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones”.
“La reconciliación es hoy un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia. El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos”, agregó.
El Santo Padre remarcó que “existe una hermandad universal”, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión.
Al término de su discurso, remarcó que “el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración”.
Al concluir la ceremonia, el Santo Padre regresó en procesión junto a los líderes cristianos y Bartolomé I, mientras el sol se ocultaba en el horizonte de aquel lago, testigo del histórico concilio y del profundo anhelo de unidad entre los cristianos.
ENCUENTRO ECUMENICO
El Papa León XIV inició el segundo día de su viaje apostólico en Turquía en la Catedral del Espíritu Santo de Estambul, un lugar espiritual vital para una diversa comunidad católica, compuesta principalmente por inmigrantes de todo el mundo.
La catedral, una parada habitual desde hace tiempo para los pontífices que visitan Turquía, recibió al Santo Padre con profunda emoción y una esperanza vibrante.
A la entrada, el Papa León fue recibido por el P. Nicola Masedu, sacerdote sardo que sirvió en Turquía durante más de 15 años y vivió una vida marcada por la misión en Oriente Medio. Se mudó primero al Líbano a los 17 años, luego a Irán —donde fue arrestado brevemente—, luego a Tierra Santa y, finalmente, a Estambul.
Masedu también dio la bienvenida al Papa León sosteniendo el mismo crucifijo que una vez le regaló al Papa Francisco. Explicó que el crucifijo originalmente perteneció a las Hermanas de la Caridad del Hospital Austriaco, quienes lo regalaron a la parroquia cuando estaban desocupando algunas de sus habitaciones.
Masedu también compartió el regalo simbólico que la comunidad preparó para León XIV: un cáliz de plata elaborado por un artista armenio, grabado con los seis apóstoles que trajeron el cristianismo a esta tierra.
A partir de este obsequio muy simbólico, el sacerdote reflexionó sobre las antiguas raíces cristianas de Turquía, recordando que esta tierra estuvo en el corazón de la Iglesia primitiva. Destacó el espíritu de unidad ecuménica que une a las diferentes Iglesias en su esfuerzo, como él mismo dijo, por “mantenerse unidas”.
Exiliado por su fe
Entre los feligreses presentes esta mañana se encontraba Suhail, un iraní de 36 años que llegó a Turquía hace siete años tras convertirse al cristianismo. Obligado a abandonar Irán por su conversión, ahora colabora estrechamente con una comunidad de iraníes católicos que también han buscado refugio en Turquía.
Suhail confirmó que practicar el cristianismo en Turquía es "inmensurablemente más seguro" que en Irán, donde fue arrestado anteriormente. Sin embargo, consciente del peligro que enfrentan los cristianos que aún se encuentran en su país, decidió no compartir detalles sobre la persecución allí para no poner a nadie en mayor riesgo.
Una presencia caldea
La atmósfera en la catedral este viernes se elevó gracias a un coro multilingüe, cuyas voces llenaron la iglesia con himnos en diferentes idiomas, incluido el siríaco, un recordatorio de la antigua herencia cristiana arraigada en esta tierra. Entre ellos se encontraba la hermana Sandra, una monja caldea de las monjas del Sagrado Corazón, quien describió la oportunidad de cantar en siríaco, la lengua hablada por Jesús y preservada por las Iglesias orientales, como “una gracia profunda y un momento de gran belleza”.
Una voz africana
También compartió su alegría Philip Tata, originario de Camerún y ahora presidente del grupo de jóvenes de la Catedral del Espíritu Santo.
Tras vivir en Gabón antes de mudarse a Turquía hace cuatro años, Tata habló sobre la notable diversidad que conforma la comunidad parroquial. Explicó que la misa se celebra en inglés, turco y francés, lo que refleja la presencia de una gran comunidad africana, muchos de los cuales provienen de países francófonos.
https://www.aciprensa.com/noticias/119659/el-papa-asegura-ante-los-catolicos-de-turquia-que-la-logica-de-la-pequenez-es-la-verdadera-fuerza-de-la-iglesia



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