YA ES SEMANA SANTA

YA ES SEMANA SANTA
Ver pinchando la imagen

Páginas

sábado, 13 de junio de 2026

DOMINGO XI DEL T. ORDINARIO 2ª

 DOMINGO

según san Mateo 9, 36 – 10, 8 

“ Al ver Jesús a las gentes, se compadecía ”


“La mirada de Jesús. Jesús daba una gran importancia a la manera de mirar de las personas. La mirada de Jesús estaba llena de cariño, respeto y amor. “Al ver a las gentes se compadecía de ellas porque estaban extenuadas como ovejas sin pastor”. Sufría al ver a tanta gente perdida y sin orientación. Le dolía el abandono en que se encontraban tantas personas solas, cansadas y maltratadas por la vida.

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». 

Jesús veía a las gentes. Y las veía por dentro, con sus problemas, sus dificultades, sus angustias, sus penas. Y no pasaba de largo, ni miraba a otro lado, sino que las metía dentro de su piel, dentro de su corazón compasivo. Por eso no podía seguir adelante sin darle un vuelco el corazón.

Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». 

¿Eran pocos los obreros? Si contamos los fariseos, saduceos, escribas, etc, se podrían contar por millares. Y todos trabajaban para Dios, todos se empleaban en la liturgia de la Palabra y en las ceremonias que se realizaban en Jerusalén. Y todos vivían muy bien, con las pingües limosnas del Templo. Pero ésos no interesaban a Jesús. Ninguno de ellos era válido para predicar la Buena Noticia del Reino de Dios.

Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. 

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. 

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. 

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Jesús dice: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis”. Son cinco palabras. ¿Pero por qué anunciar? Porque gratuitamente yo he recibido y debo dar gratuitamente. El anuncio no parte de nosotros, sino de la belleza de lo que hemos recibido gratis, sin mérito: encontrar a Jesús, conocerlo, descubrir que somos amados y salvados.



Es un don tan grande que no podemos guardarlo para nosotros, sentimos la necesidad de difundirlo; pero con el mismo estilo, es decir con gratuidad. En otras palabras: tenemos un don, por eso estamos llamados a hacernos don; hemos recibido un don y nuestra vocación es hacernos nosotros don para los otros; está en nosotros la alegría de ser hijos de Dios, ¡debe ser compartida con los hermanos y las hermanas que todavía no lo saben! Este es el porqué del anuncio. Ir y llevar la alegría de lo que nosotros hemos recibido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario