domingo, 16 de agosto de 2015

hOSPITALES DEL CAMINO DE SANTIAGO

GRAN HOSPITAL DE RONCESVALLES

 Fundado por el obispo Sancho de Larrosa en 1127, con el apoyo de Alfonso I el Batallador, para acoger a los caminantes, tuvo su primera ubicación en el Alto de Ibañeta, siendo trasladado en 1132 al lugar que hoy ocupa la Real Colegiata.

 En él los peregrinos recibían todo tipo de atenciones según nos narra un poema del siglo XIII, donde se decía que la asistencia estaba abierta a cristianos y paganos, judíos y herejes, pobres y ricos.

 Se bañaba a los caminantes y se les reparaba el calzado; los enfermos, atendidos con mayores cuidados y mejores productos, sólo abandonaban el hospital cuando habían curado y reposaban en lechos blandos y limpios, servidos por mujeres bellas y honestas.

 En dos casas diferentes se albergaban hombres y mujeres y una capilla-osario daba sepultura a los fallecidos en la peregrinación.
UN LEGADO DE GENEROSIDAD El Hospital de Peregrinos del segundo punto principal del Camino de Santiago fue fundado por el obispo de Pamplona en 1132 y daba cobijo y sustento durante tres días.
En el lado suroeste de las dependencias colegiales se levanta un edificio llamado Itzandeguia, recientemente restaurado, que adquiere un interés especial por su estructura: una gran nave dividida por arcos diafragma y contrafuertes al exterior.
 Este hospital de peregrinos, fechado a comienzos del siglo XIII, sirvió de modelo para los demás centros hospitalarios dependientes de Roncesvalles en territorio navarro.

HOSPITAL DE PEREGRINO DE SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Ubicado en la plaza ante la catedral y hoy transformado en Parador de Turismo.


 A santo Domingo se le debe la fundación de un hospital del que nada queda. De lo que fueron las dependencias hospitalarias bajomedievales se conserva la puerta de ingreso, en arco ligeramente apuntado, y una planta basilical de tres naves divididas por arcos que voltean sobre pilares de sección octogonal.

 Por dicha disposición, si nos atenemos a las analogías con el Real de Burgos, no es aventurado pensar que éste de la Calzada tuviese, en origen, una única planta como el burgalés y los demás hospitales de planta basilical.

CONJUNTO HOSPITALARIO DE SAN JUAN DE ORTEGA

 Prosiguiendo el Camino llegamos al conjunto hospitalario creado por san Juan de Ortega, discípulo de santo Domingo de la Calzada.


Lo que se conserva en la actualidad es la construcción que los discípulos del santo levantaron en su memoria, sobre el hospital e iglesia que fundó este santo.

La parte más interesante es un claustro cuadrado, realizado en torno a 1500, de casi 10 m de lado, de dos pisos correspondiente al patio del hospital.

 El patio era una de las partes fundamentales de los pequeños hospitales del Camino, que servía para articular en su entorno los dos dormitorios comunes, el de hombres y el de mujeres, así como el refectorio.

HOSPITAL DEL REY
 La importancia de Burgos en la Edad Media permitió ofrecer una gran asistencia hospitalaria a los pobres y peregrinos que pasaban por allí.



El Hospital del Rey, se debe a una fundación de Alfonso VIII, en 1195, que desde 1212 estaba bajo la jurisdicción de la abadesa de Las Huelgas.

 En época de Alfonso X se había convertido en un gran centro de peregrinos y este monarca recordaba el espíritu constructor de sus antecesores con estos versos, en una estrofa de las Cantigas: "Et pis tornous a Castela/ De sí en Burgos moraba;/ E un Hospital facía/ El, e su moller labraba/ O monasterio das Olgas".

 A fines del siglo XV el hospital disponía de ochenta camas, lo que le hacía ser uno de los más importantes del recorrido. Era de planta rectangular, muy alargada, con tres naves separadas por pilares octogonales y en la central arcos fajones atirantados por vigas de madera, cuyos extremos salían de las bocas de animales monstruosos de yeso (de ellos hoy se conserva algún resto en el monasterio de Las Huelgas) y un altar al fondo de esta nave. Todos estos son elementos inconfundibles de un hospital del siglo XIII: las naves laterales para los lechos; la central, más alta, para la ventilación y el altar del fondo para decir la Misa que los enfermos veían desde las camas. Edificaciones de diversas épocas fueron sustituyendo las primitivas y, actualmente, algunos de los restos principales del viejo hospital han sido reutilizados para instalaciones universitarias.

Entre ellos todavía se pueden ver los pilares octogonales de piedra con capitel liso a los que, en el siglo XIV, se debieron poner unas decoraciones de estuco con escudos de castillos y leones.

HOSPITAL DE SAN MARCOS

 La ciudad de León proporciona al peregrino una buena asistencia hospitalaria. De todos los centros el más famoso es el de San Marcos.

 Su fundación se debe a la reina Doña Sancha quien, en 1152, mandó edificar una iglesia y un hospital. Éste se alzaba en lo que hoy es la plaza de San Marcos, lugar que ocupó hasta el siglo XVIII, cuando se edificó uno nuevo, junto a la iglesia, que en la actualidad es la sede del Procurador del Común.


 La fábrica medieval constaba de dos pisos en los que se disponían, en el bajo, el dormitorio para hombres con doce camas en recuerdo de los Apóstoles, una capilla y la estancia del hospitalero; el superior, estaba destinado a dormitorio de las mujeres con el ropero y los servicios.

HOSPITAL DE GELMIREZ
 La organización hospitalaria que el cabildo compostelano hiciera en favor de los peregrinos residía en el hospital que Gelmírez levantó frente a la puerta de la Azabachería.

 En 1490 se emprendieron obras de reforma y ampliación, a pesar de las cuales faltaba sitio para los peregrinos enfermos.

 Ante tal necesidad los Reyes Católicos decidieron edificar a su costa y dotar ampliamente un hospital. En lenguaje propio del tránsito del Gótico al Renacimiento, y como algo excepcional entre los hospitales de peregrinos españoles que conocemos, se levantó el Hospital Real de Santiago de Compostela,
HOSPITAL REAL DE SANTIAGO

 para lo que los monarcas dispusieron en 1499 que el deán de Santiago, Diego de Muros, procediera a su edificación.

 El tipo cruciforme, con más o menos variantes, es el característico de los hospitales construidos por Enrique Egas que, como Maestro Mayor de los Reyes Católicos, fue el autor del proyecto.

 Dichas obras se inician en 1501 y, aunque en 1509 estaba en disposición de recibir enfermos, hasta 1511 no se concluyó y, aún así, no del todo. Su lento proceso constructivo hizo que el proyecto de Egas sólo se ejecutara en parte, es decir, tres brazos de la cruz en cuyos lados se articularon los dos primeros patios, siendo en el siglo XVIII cuando se llevaron a cabo los otros dos.

 El Hospital Real de Santiago, como establecimiento hospitalario, mereció siempre los mayores elogios de cronistas y viajeros, proclamándolo sin igual sobre la tierra y rival de los más primorosos de la cristiandad.
La importancia del monumento lo ha convertido en el paradigma por el que se guiarán todos los proyectos hospitalarios a partir del siglo XV. No obstante, hay que pensar que estos grandes hospitales son una excepción dentro de la arquitectura hospitalaria.

OTROS HOSPITALES

Hospital de Belate, Batzan

Hospital de Belate, en Baztán


Hospital de Condesa

Hospital da Condesa - Camino de Santiago

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