jueves, 6 de agosto de 2015

HOSPITALES PARA PEREGRINOS

La referencia a los hospitales medievales crea una cierta confusión en nuestros días, pues estamos acostumbrados a entender estos establecimientos como lugares destinados a la asistencia sanitaria. Como indica claramente su nombre, hospital es el lugar de acogida, donde tendrían albergue y alimento los necesitados y viajeros.
Antiguo hospital para peregrinos del siglo XIV

 A lo largo de la Edad Media la función y el aspecto de estos "hospicios" irá cambiando hasta convertirse, hacia 1500, en dos tipos de instituciones cada vez mejor diferenciadas: el albergue de pobres y peregrinos y la enfermería para los enfermos.

 Un largo recorrido como el del Camino de Santiago debía estar jalonado por una serie de albergues, hospicios y hospitales que atendiesen las necesidades básicas: agua, comida y cama de los cansados y, la mayoría de las veces, enfermos peregrinos.

 En un principio eran edificios modestos que no se diferenciaban de una simple estructura doméstica pero, a comienzos del siglo XIII, ya se empiezan a levantar hospitales de grandes dimensiones.

 Éstos eran reconocidos por los peregrinos por las señales colocadas en sus puertas y fachadas, tales como cruces, conchas o veneras, etcétera.

 En San Salvador de Ibañeta (Navarra) se ordena poner una campana y que el ermitaño "taña desde que anochezca hasta una hora antes de la noche, cada día, para guía de los caminantes y pelerinos que en los dichos montes les anocheciere, lo qual haga en todo el año", siéndoles de gran ayuda para orientarse en las tormentas o nevadas.

 En ellos se les ofrecía un mínimo de atenciones consistentes en lecho, sal, agua y lumbre para una noche.
En ellos, los pereginos, reponían fuerza para contiuar su cmino.


Los más importantes acogían al viajero hasta dos y tres días, dándoles comida abundante, baño de pies y cabeza e, incluso, contaban con asistentes políglotas para atender a los viajeros extranjeros.

Para evitar abusos, en las grandes ciudades se optó por marcarles los bordones para que no rebasasen el número de días reglamentados que podían residir.

Se realizaban obras de misericordia realizadas con caracter individual y voluntario , con la finalidad de ganar méritos a los ojos de Dios.



Cementerio de San Salvador de Oviedo
Si los peregrinos fallecían era también deber de los hospitales hacerles un entierro con toda solemnidad y darles sepultura en iglesias y cementerios, algunas veces hechos exclusivamente en su beneficio.



Uno de los ejemplos más significativos es el carnario de Roncesvalles, en la capilla del Sancti Spiritus llamado también Silo de Carlomagno,


 o el cementerio que hay junto a la capilla de San Amaro (Burgos), que lo fue para los acogidos en el Hospital del Rey que no resistieron el viaje, así como la iglesia del Santo Sepulcro (León), construida para sepultar peregrinos por mandato de Doña Urraca.

El peregrino, por su parte, podía dejar sus bienes, o parte de ellos, al centro que lo había acogido en los momentos finales de su vida; los hospitales principales tenían escribanos destinados a la redacción de su testamento.

Estas instituciones contaban con una capilla, en  el Hospital del Rey, se econtraba la capilla de San Mauro


y si no cotaban con capilla era por estar junto a u monasterio o una ermita.

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