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domingo, 8 de marzo de 2026

E. ESPIRITUALES DE LAS FUENTES P 2ª LA ORACION........

 DIAS 13, 14 Y 15 DE FEBRERO 2026




P. Martín Rodajo Morales, Párroco de  Purísimo Corazón de María

 https://youtu.be/wNOB_agjk9U?si=8MQ62pYqQOy6mb1R

LA ORACION

La oración es el alma de los Ejercicios, es la conversación que debo entablar con el Señor para conocer su voluntad. 

 Los Ejercicios Espirituales son una escuela de oración: durante estos días nos vamos a ejercitar realizando momentos de oración, meditación, contemplación, orar vocal y mentalmente, en definitiva, momentos de conversación y trato íntimo con el Señor. En este día aprenderemos cuál es el método ignaciano de hacer la oración mental, que iremos poniendo en práctica a partir del 4º día. Todavía estamos en pre-calentamientos, pero son necesarios porque estos Ejercicios realmente movilizan todo nuestro interior…


https://youtu.be/WqJBl0g7pGo?si=S1tA7g781E8S00JS


La Oración Ignaciana es un modo sencillo y profundo de encontrarse con Dios en la vida diaria. San Ignacio de Loyola nos dejó este camino espiritual que ayuda a rezar con la Palabra y a reconocer la acción de Dios en lo más cotidiano. 

 A continuación, compartimos los seis pasos básicos para guiar tu momento de oración:




 Antes de comenzar, determino la gracia que quiero pedir: ¿qué busco en este encuentro con Dios?, ¿hacia dónde voy? 

 Elijo un texto bíblico o espiritual. Pienso en lo práctico: lugar tranquilo, postura, tiempo y metodología.



En el lugar elegido, adopto una postura cómoda y reverente. 

 Hago silencio interior y exterior. 

 Relajo el cuerpo y concentro la mente. 

 Abro el corazón al Dios que habita en mí.



3. Pido la gracia Le expreso al Señor, con confianza y sencillez, lo que deseo y busco en este momento de oración.



Me detengo en palabras o frases que me llaman la atención.

 Las repito, las saboreo, las hago propias. 

Presto atención a lo que surge en mi interior: sentimientos, imágenes, recuerdos, deseos.

 Relaciono el texto con mi vida concreta. 




Converso con Jesús, con el Padre o con María, como un amigo habla con otro amigo. 

Comparto lo que experimenté en la oración. 

Para cerrar, puedo rezar un Padrenuestro u otra oración significativa.



Al finalizar, hago una breve revisión de lo vivido: 
 Registro por escrito lo que pasó durante la oración. 
 Me pregunto: 
 ¿Qué gracias recibí de Dios? 
 ¿Qué me ayudó en la oración? 
 ¿Qué dificultades encontré?

https://orarconelcorazonabierto.wordpress.com/tag/san-ignacio-de-loyola/


E. ESPIRITUALES .....LAS FUENTES
P 1
Pedir a Dios luz para la vida de oración
  - un don de Dios
  - don que recibimos por gracias.
 
PONERNOS ANTE DIOS

Significa iniciar un diálogo de corazón a corazón, reconociendo su presencia amorosa, creyendo firmemente que nos ve y nos escucha.

Toma conciencia de que Dios te escucha y está presente en tu oración: 
 a)Acto de fe: creo Señor en ti. Ayúdame a seguir creyendo. 
 b)Acto de esperanza: confío en tu ayuda, en que me darás “el agua” de tu gracia para seguir creciendo interiormente. 
 c)Acto de caridad: te amo porque eres infinitamente bueno y porque a Ti solo debo amarte con todo mi ser.

NO CAER EN LA COMPARACIÓN
Presta atención a tu propio trabajo, porque así tendrás la satisfacción de un trabajo bien hecho, y no necesitarás compararte con nadie más. Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso o amargado, porque siempre habrá personas mejores y peores que tú.

DISPOOSICIÓN

A Perseverancia
1Sm 13, 4-15

B  Paciencia

Pedir ayuda porque  todos  caemos


C Confianza

Distracción 
El primer problema que se presenta a quien reza es la distracción (cfr. CIC, 2729). Tú empiezas a rezar y después la mente da vueltas, da vueltas por todo el mundo; tu corazón está ahí, la mente está ahí… la distracción de la oración. 
La oración convive a menudo con la distracción. De hecho, a la mente humana le cuesta detenerse durante mucho tiempo en un solo pensamiento. Todos experimentamos este continuo remolino de imágenes y de ilusiones en perenne movimiento, que nos acompaña incluso durante el sueño. Y todos sabemos que no es bueno dar seguimiento a esta inclinación desordenada.

https://opusdei.org/es/article/papa-francisco-distracciones-oracion/

https://opusdei.org/es-es/article/tema-39-la-oracion/

DIOS SE REVELA
Le gusta hacerse de rogar
 


Santa Mónica, madre, maestra y modelo de Perseverancia en la Oración

Una vida marcada por la fe y la oración 
Santa Mónica (331-387), nacida en Tagaste, en el norte de África, es conocida en la Iglesia como el ejemplo de madre cristiana que, con paciencia y fe inquebrantable, conquistó con lágrimas y oración el corazón de su hijo, el gran San Agustín. Desde joven se distinguió por su piedad, prudencia y profunda caridad. Casada con Patricio, un hombre de carácter fuerte y temperamento difícil, supo ganarlo poco a poco para Cristo con su dulzura y perseverancia. 
Con su ejemplo silencioso y constante logró la conversión no sólo de su esposo, sino también de su suegra. Cuando Patricio murió, Mónica se dedicó plenamente a la oración y al cuidado espiritual de sus hijos, en especial de Agustín, que, en su juventud, había tomado caminos alejados de la fe, atraído por la filosofía maniquea y los placeres del mundo. Pero Mónica nunca se desalentó. Sus lágrimas, súplicas y sacrificios se convirtieron en una escuela de amor y perseverancia que, con el tiempo, dieron frutos abundantes.

El corazón de una madre que ora 
San Agustín mismo, en sus “Confesiones”, describe con emoción el amor y la fe de su madre: 
 “No cesaba de llorar por mí, orando por mí a Ti en todos los momentos de sus oraciones. Y escuchaste sus súplicas” (Confesiones, III, 11). 

 La conversión de Agustín no fue inmediata, sino el fruto de largos años de oración paciente. Cuando el joven decidió marcharse a Italia, buscando nuevas oportunidades, Mónica lo siguió, impulsada por la esperanza de que aquel viaje también marcaría el inicio de su retorno a Dios. Y así fue: en Milán, gracias a la predicación de San Ambrosio y al constante testimonio de su madre, Agustín abrazó finalmente la fe y recibió el bautismo en la Pascua del año 387.
 La figura de Santa Mónica nos recuerda que ninguna oración hecha con amor queda sin respuesta. Ella nos enseña que la paciencia, la fe y la confianza en Dios son el camino seguro para ver obrar al Espíritu Santo en nuestros seres queridos, incluso cuando los caminos parecen cerrados.







SAN AMBROSIO MAESTRO EN  LA ORACIÓN
La figura de San Ambrosio de Milán, cuya memoria litúrgica se celebra el 7 de diciembre. No cabe duda de que es uno de los grandes Padres de la Iglesia y un excelente guía espiritual que conduce hacia un encuentro vivo con Cristo.



Siendo todavía joven, tras la muerte de su padre, su madre lo llevó a Roma para asegurarle una educación retórica y jurídica. Por su alto nivel cultural, fue nombrado prefecto de las provincias de Liguria y Emilia, con sede en Milán, donde las luchas entre cristianos ortodoxos y arrianos eran contundentes. Su determinación para restablecer la paz y la comunión fue tan grande que, a pesar de encontrarse aún en el catecumenado cristiano, mereció ser aclamado por el pueblo como obispo de Milán. 
¿Qué le faltaba a ese hombre culto y formado para llevar adelante su nueva misión? Él mismo comprendió enseguida que le faltaba la escucha íntima y profunda de las Sagradas Escrituras: dejarse moldear y formar por ellas. Y se entregó a ello en cuerpo y alma.

En sus homilías e himnos —todavía presentes hoy en la liturgia— percibimos a un hombre que no solo medita la Palabra, sino que la deja resonar en el corazón hasta convertirla en un diálogo con Dios. Ese método llegó a guiar toda su predicación y sus escritos, que surgen precisamente de la escucha orante de la Palabra de Dios

Lc 11. 5-13    1-8h


5También les dijo: Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: «Amigo, préstame tres panes, 6porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle»; 7y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: «No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada». 8Os digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. 9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 O suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide pan; ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado; ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? 12O si le pide un huevo; ¿acaso le dará un escorpión? 13Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?


Toda oración es escuchada por Dios, y los que perseveran en buscarle le encontrarán. Dios quiere ser encontrado por nosotros, así que esto no debería ser demasiado difícil para quienes tienen fe. Dios sabe que necesitamos este don, y nunca se lo negará a quienes se lo pidan. Así que, como escribió la Hna. Wendy Becket: “Simplemente pídelo y luego ve y vívelo”. Rezamos por la gracia de la perseverancia y por una mayor confianza.


Gn  14 y suguientes

13Aquella noche Jacob durmió allí, y de lo que tenía a la mano escogió regalos para su hermano Esaú: 14doscientas cabras, veinte chivos, doscientas ovejas, veinte carneros, 
15treinta camellas recién paridas, con sus crías, cuarenta vacas, diez novillos, veinte asnas y diez asnos. 16Luego les entregó a sus siervos cada manada por separado, y les dijo: —Adelántense, y guarden alguna distancia entre manada y manada. 
17Al primero que envió, le ordenó: —Cuando te encuentre mi hermano Esaú, y te pregunte quién es tu amo, a dónde vas y de quién son los animales que llevas,
 18contéstale: "Es un regalo para usted, mi señor Esaú, de parte de Jacob, su servidor. Por cierto que él mismo viene detrás de nosotros." 
19También al segundo que envió, y al tercero, y a todos los que llevaban las manadas, les dijo: —Cuando encuentren a Esaú, díganle lo mismo, 
20y díganle también: "Jacob, su servidor, viene detrás de nosotros." Y es que Jacob pensaba: «Voy a calmar su enojo con los regalos que le envío por delante, y luego lo veré personalmente. Tal vez así me recibirá bien.» 
21Así, pues, los regalos se fueron antes, y él se quedó a pasar la noche en su campamento.

gn 22 al final

Jacob lucha con el ángel en Peniel
 22Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, sus dos esclavas y sus once hijos, y los hizo cruzar el vado del río Jaboc,
 23junto con todo lo que tenía. 
24Cuando Jacob se quedó solo, un hombre luchó con él hasta que amaneció;
 25pero como el hombre vio que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la coyuntura de la cadera, y esa parte se le zafó a Jacob mientras luchaba con él. 
26Entonces el hombre le dijo: —Suéltame, porque ya está amaneciendo. —Si no me bendices, no te soltaré —contestó Jacob. 
27—¿Cómo te llamas? —preguntó aquel hombre. —Me llamo Jacob —respondió él. 
28Entonces el hombre le dijo: —Ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 
29—Ahora dime cómo te llamas tú —preguntó Jacob. Pero el hombre contestó: —¿Para qué me preguntas mi nombre? Luego el hombre lo bendijo allí mismo.
 30Y Jacob llamó a aquel lugar Penuel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sin embargo todavía estoy vivo.» 
31Ya Jacob estaba pasando de Penuel cuando el sol salió; pero debido a su cadera, iba cojeando.
 32Por eso hasta el día de hoy los descendientes de Israel no comen el tendón que está en la coyuntura de la cadera, porque Jacob fue golpeado en esa parte.

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