YA ES SEMANA SANTA

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domingo, 30 de abril de 2023

JESUS LA PUERTA QUE LIBERA

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10) 

En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.  

¡Jesús la puerta que libera!



Jesús, a lo largo de su vida, fue dando forma a esa manera nueva de ser "pastor". Jesús no sólo entra por la puerta, y llama a las ovejas por su nombre, y las saca afuera para que coman, retocen y vivan, sino que Él mismo es la puerta:"Yo soy la puerta de las ovejas". 


Jesús está reclamando para así el tratamiento que le corresponde: el del señor. Quien crea en Él deberá reconocerlo como su único Señor. 

El es la puerta, la única puerta. Así absoluto, exclusivo. "El que no entra por la puerta es ladrón y bandido ". Todo el que, diciendo que cree enÉl, quiere mandar de otra manera, tendrá que vérselas con Jesús. Ahora bien, Jesús no es una puerta que cierra, sino una puerta que libera. 

Su apriscos no es una cárcel, sino un refugio para no perecer en la tormenta. No ha venido a condenar a todo el que no entra por el aro, sino a ofrecer la salvación a todos los que quieran. 

Partidario insobornable de la vida y de la liberación. Abogado más que juez. Amigo y padre: "He venido para que tengan vida " 

En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.

NOSOTROS



Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

 Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad. 

 Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías. 

 Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo es casi solo un deseo. Por lo general crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.

 Hacen falta pastores así. Como Jesús, el Buen Pastor. Para que Él pueda seguir, en ellos, llamando, y entregándose, y salvando. Pastores con su sello inconfundible. Dispuestos a mandar-sirviendo. Dispuesto a dar la vida. Nada de rebajas para hacerlo más fácil. Nada de bajar el listón para que aumente el número. A tope. 



Pidamos al Señor, en esta Jornada mundial por las vocaciones, que siga enviando obreros a sus mies que refleje el rostro de tu Hijo el Buen Pastor.

sábado, 29 de abril de 2023

LOS CAMPANARIOS

 


CAMPANARIOS

Un campanario o cuerpo de campanas es una edificación o estructura construida para disponer las campanas.




Al ser el templo un edificio donde los cristianos están invitados a reunirse a horas fijas es evidente el interés de una señal sonora.


En Occidente pueden estar situados en lo alto de una torre, que puede estar adosada o exenta, en una basílica, catedral, iglesia, capilla o edificio público civil, donde se colocan las campanas o en espadañas, con la finalidad de convocar la asistencia de los feligreses al servicio religioso o a los ciudadanos en general. 

Una iglesia puede tener más de un campanario y cada uno albergar una o más campanas. Actualmente muchos campanarios en vez de campanas tienen un carillón, instrumento musical conformado por varias campanas.

 En el siglo VIII se empiezan a construir pequeñas torres en las iglesias para colgar en ellas una o dos campanas. Este es el origen de los campanarios. La función principal de las torres es la de dar cobijo a las campanas.


ORIGEN

 La tradición atribuye a san Paolino, obispo de Nola (en el siglo V),

Linzer Dom - Fenster - Paulinus von Nola.jpg


la paternidad del uso de las campanas como reclamo para las reuniones, pero se remonta a 561 el primer informe de Gregorio de Tours que atestigua el uso de una campana colocada en un torreta especial para llamar a los fieles.

Esta construcción se difundió rápidamente a partir del siglo VIII cuando el papa Esteban II ordenó la construcción de una torre campanario con tres campanas en la Basílica de San Pedro.



En el “Liber Pontificalis” se narra que el Papa Esteban II (752-757) erige un campanario con tres campanas en la basílica de San Pedro de Roma.


Luego empiezan a desarrollarse en la Edad Media campanarios de planta circular en la Basílica de San Apolinar Nuovo del siglo VII


 o en la Basílica de San Apolinar in Classe, del siglo IX, las dos en Rávena.





 Con el fin de señalar las funciones religiosas se añaden a todos los edificios religiosos, sobre todo con la difusión de los relojes mecánicos, para marcar el paso del tiempo con el tañido de las campanas.

 Con el auge de los municipios nacieron los primeros"campanarios" no relacionados con las actividades de culto, cuando se dotaron de campanas las torres de los palacios comunales y edificios consistoriales y el sonido de sus campanas o carillones pueden marcar el mediodía

El término campanario proviene de la palabra italiana campanile y se refiere principalmente a la torre o estructura que puede estar exenta o adosada a un templo cristiano. Una iglesia puede tener más de un campanario y, a su vez, cada campanario puede contar con una o más campanas.

Aunque como hemos comentado la palabra campanario proviene de la italiana campanile, en España y en otros países se denomina campanile a un tipo concreto de campanario difícil de encontrar fuera de Italia.


Los campaniles

Los más conocidos del mundo se encuentran en Italia: la torre inclinada de Pisa;



 el campanile de Giotto, en Florencia; el campanile de San Marcos, en Venecia, reconstruido en 1912 tras el colapso de 1902;


el campanile de Giotto de Florencia



 el Torrazzo di Cremona, que es una de torres de ladrillo más altas del mundo.  
Torre aislada separada del edificio principal, un tipo arquitectónico de origen italiano muy poco extendido en otros lugares.








En el resto de Europa se abogó más por el tipo de torre nolare, campanario incorporado a la iglesia y que podía colocarse en diferentes partes de la planta del edificio: sobre la nave principal del templo, tanto por encima del centro del transepto (torre de crucero) o en el atrio de la iglesia.

En este último caso, se solía añadir más de una torre al edificio religioso. Un caso muy particular es el denominado coro-armónico, dos torres que encierran el ábside mayor de la iglesia.

ORACIONES DEL DOMINGO DE PASCUA 2º, 3º y 4º

 CUARTO DOMINGO DE PASCUA

Eres el Buen Pastor y me conoces. Tu voz es motivo para vivir, crear y confiar. 



QUIERO SER AROMA DE BUEN PASTOR 
Desprendiéndome de la distancia que infunde mi persona para abrazarme desde la cercanía que aporta el Evangelio Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor”. 
  Desprendiendome  de tantas cosas que, aún siendo importantes, no son necesarias para compartir mi vida con los demás Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor

QUIERO SER AROMA DE BUEN PASTOR Llevando alegría. Cantando desde la fe aunque el auditorio esté vacío Pregonando tus excelencias aunque los oídos estén taponados Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor” 
Acercándome aunque, mi presencia, no sea cómoda Predicando aunque, mi mensaje, sea reprendido Amando aunque, mi afecto, sea ridiculizado Callando aunque, mis silencios, sean tachados de cobardía Hablando aunque, mis palabras, seas tomadas como intromisión 
Sólo así, Señor, podré decir que soy “buen pastor” Que mi palabra sea eco de la tuya, mi vida color de la tuya, mi vivir resonancia de la tuya, mis pasos huella de los tuyos, mi entrega memorial de la tuya y mi servicio para Ti y por Ti Señor Sólo así, Señor, podré decir que soy Buen Pastor.
L
Gloriosos  San Jose, Dios mismo  te confio la custodia  de sus tesores más queridos y más  grande: María y Jesús.
Cuida de mi familia como  cuidaste de la tuya.

M

Señor, hoy quiero acercarme al evangelio con un corazón “ensanchado” porque eres Tú mismo el que me invitas a pedir no sólo vida, sino “vida eterna”. Yo pequeño, yo frágil, yo caduco, yo mortal, puedo atreverme a pedirte “vida eterna”. Si lo hago es porque Tú, Señor, me invitas a hacerlo. Gracias, Señor, por esta gran oferta que me haces: vivir para siempre, amar para siempre, gozar para siempre, ser feliz para siempre.
X
Señor, necesito un mayor y mejor conocimiento del Padre. Él es el principio de todo bien y será el término final de todo. Él es la causa y origen de nuestra felicidad y también la meta final hacia la que nos dirigimos. Pero este origen y esta meta necesitan un camino. Y ese camino eres Tú, Señor, el hijo amado del Padre. Enséñanos a amar al Padre, a descansar en el Padre, a poner también, como Tú, nuestra alma en sus manos antes de morir.
J
Jesús quiere, en el discurso de despedida de sus apóstoles, recordarles que ellos llevan la luz que Cristo ha venido a traer a la tierra. Nosotros, como seguidores suyos, también somos portadores de esa luz al mundo, pero no somos más importantes que los que viven en tinieblas, porque nos envía Jesús. Y al Verbo hecho carne lo envía el Padre, principio y fundamento de todo cuanto existe.
V
«Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre sino por mí». No lo hemos de olvidar nunca.
S
Tu obras Señor no terminan contigo. Yo como seguidora tuya tengo realizar las mismas obras para que seas Tú quien actúas. 
 Cristo muere, y los discípulos se levantan. Habitados por el Espíritu, proclaman la resurrección y confirman que el amor es más fuerte que la muerte.

TRECER DOMINGO DE PASCUA



QUÉDATE, SEÑOR, NO PASES DE LARGO 
 Que, si ahora todo es luz, sin ti y cuando te vayas, volverá a ser oscuridad Que, si ahora veo tu grandeza, sin Ti y cuando te vayas, sólo tocaré mi pobreza 

 Porque, mis dudas con tu Palabra, se convierten en seguras respuestas Porque, mi camino huidizo y pesaroso se transforma en un sendero de esperanza en un grito a tu presencia real y resucitada Que, contigo y por Ti, merece la pena aguardar y esperar 

Que, contigo y por Ti, no hay gran cruz sino fuerza para hacerle frente Que, contigo y por Ti, la sonrisa vuelve a mi rostro y el corazón recuperar su vivo palpitar 

 Porque, contigo, mi camino es esperanza Porque, contigo, amanece la ilusión Porque, contigo, siento al cielo más cerca Porque, contigo, veo a más hermanos y siento que tengo menos enemigos Porque, contigo, desaparece el desencanto y brota la firme fe de quien sabe que Tú, Señor, eres principio y final de todo. Amén 
A pesar de mis dudas y tormentas me invitas a caminar hacia adelamte y me dices "necia" poorque a veces  no entiendo tu preesencia Señor
L
Buscaba y buscaba pero Tu me encontraste ante..... en una cruz de cemento y sentí "no tengas miedo, estoy contigo". Mi vida cambió y no olvido y agradecida.
Y creo en Ti Señor.
M
Como a los apóstoles me decir...en tu ambiente anuncia la buena noticia..... Eres amor, para salvarnos subes a la cruz y resucitas y nosotros también resucitaremos y tenemos que vivir con esperanza. 

X
Señor que mi vida tenga sabor a Cristo siendo sal llevando alegría y amor a mi alrededor y siendo luz para hacer de este mundo un pequeño trozo de Tu Reino. 
J

"El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo". Estas palabras hablan de la pasión de Dios por la vida, hasta el punto que se hace carne y sangre y invitándonos a hacernos también nosotros carne suya. Es decir, hemos de comer este pan y esta sangre como creyentes, porque comer a Jesucristo significa hacerse uno con Él, convertirse en su propia carne y sangre. 
Nadie como tu  Señor, yo tengo hambre y sed de ti Señor y tu tienes sed de mi  corazón y hambre de mi alma.
 Quizá esa sea la mejor manera de dar testimonio, viviendo con alegría.
V
La Eucaristía Señor un gran misterio de amor. Te quedas con nosotros para toda la vida como alimento que al comulgar tu cuerpo se funde en mi cuerpo 
Puedo decir como San Pablo.... no soy yo es Cristo que vive en mi. 
S
Dame fuerza Señor para defender a la Iglesia aunque volvamos a ser doce.
Señor, te pido que me des un corazón humilde y sencillo, como el corazón de tu madre. Vengo hoy a ti con humildad  No vengo a ti desde mi “exigencia” sino desde mi “indigencia”. No merezco que me des nada, pero sí pongo delante de ti mis manos vacías para que me las llenes.


SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA




PORTAVOZ DE TU PAZ, SEÑOR

  Con alegría y alejándome de la tristeza sintiéndome llamado y comprometido empujado y urgido a dar razón de Ti  Sabiendo que, con tu aliento, no temeré tormenta alguna ni huracán alguno detendrá mi valor 

 Si como Tomás, pido pruebas de tu existencia muéstrame tu rostro por la fuerza de la Eucaristía y, si como Tomás, no creo sino después de ver hazme saber que, Tú Señor, caminas a mi lado 

 Porque en Ti confío Porque en Ti espero Y, de tu misericordia, agradezco tus desvelos Y, de tu misericordia, espero tus caricias Y, de tu misericordia, añoro tu abrazo Y, de tu misericordia, deseo la paz verdadera la paz que Tú sólo das la paz que, sin Ti, no la puede alcanzar el mundo Amén

La paz sea contigo y yo me agarria a tu paz. Creo Señor pero aumenta mi fe y dirige mis caminos porque contigo las cosas las tengo muy claras.

Este Domingo de la Divina Misericordia, nos fijamos en el corazón de Dios. Un corazón que se desborda en amor y ternura hacia la humanidad. Juan Pablo II, momentos antes de expirar, rezó con la siguiente oración “Jesús, en Ti confío”.

L

Tengo que nacer de lo alto. Una nueva vida nacida del agua y del Espíritu con la confianza puesta en Ti mi Señor que por mi subiste a la cruz. 

Ante la duda dame fuerza para salis yno quedarme en la oscuridad.

M

Tengo fe y confío en tu palabra. En Tu Palabra que lo dice todo en la Cruz. A la cruz que subiste por mi y al mirarte me mimas. Me das fuerza y valor para ser tuya. 

Los beneficios y ventajas que nos reporta vivir descansando en el Señor y confiando en Él son muchos

 Tu puedes llena tu corazón y tu alma de cosas que menezca la pena y me haga crecer en el camino de la fe.

X

Como no amarte Señor con locura si Tu me amas tes primero. 

J

Soy testigo de lo que tu Dios mío nos ofreces a los hombres en tu Hijo por eso mi fe no sólo consiste en afirmar que Jesús es Cristo, sino aceptar ser hija de Dios en El y vivir como tal. 

Tu Palabra me enseña el camino de la luz y me alja de los caminos mundanos. 

V

Tienes un corazón bondadoso y deseas que todos tengan lo necesario para comer, para vestir, para cubrir las necesidades elementales. Dame a mí esas mismas actitudes para que sufra en carne viva los sufrimientos de mis hermanos y haga lo que esté de mi parte para remediarlos.

S

Tu palabra me ensancha el corazón cuando hoy me diriges a mí las mismas palabras que a los apóstoles: “Soy Yo, no tengáis miedo”. Si Tú eres la Verdad, no tengo miedo a la mentira; si Tú eres la Luz, no tengo miedo a la oscuridad; si Tú eres la Vida, no tengo miedo a la muerte. Gracias, Jesús, “el quita-miedos”


viernes, 28 de abril de 2023

TERCERA SEMANA DE PASCUA

SÁBADO

“ Mi yugo es llevadero y mi carga ligera ”


según san Mateo 11, 25-30 

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.

La alabanza de Jesús va dirigida a su Padre, Señor del cielo y de la tierra. Es muy importante esa vinculación que hace Jesús entre el Padre y el Creador. Jesús ha disfrutado como nadie de la Naturaleza porque para Él no existe “naturaleza muerta” sino que toda la creación es un regalo del Padre para nosotros.

 Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 

Por otra parte, Jesús aparece como el verdadero descanso para los apóstoles. Y ¿dónde descansamos las personas? El verdadero descanso está en el amor.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. 

El niño descansa en los brazos de su madre; y el esposo con su esposa, y los amigos con sus amigos. Y toda persona está llamada a descansar en el corazón de Dios. “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón va de tumbo en tumbo mientras no descanse en Ti”.

Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


Señor, te pido que me des un corazón humilde y sencillo, como el corazón de tu madre. Vengo hoy a ti con humildad  No vengo a ti desde mi “exigencia” sino desde mi “indigencia”. No merezco que me des nada, pero sí pongo delante de ti mis manos vacías para que me las llenes.

VIERNES

“ El que coma de este pan, vivirá para siempre ”



según san Juan 6, 52-59

 En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

San Agustín les diría: “Dame un corazón que ame y entenderán lo que digo”.

Lo lógico, lo razonable, es objeto de la razón, pero el amor no tiene lógica.

 Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 

Si Dios se hubiera guiado por la lógica de la razón no tendríamos ni Encarnación, ni Redención, ni Eucaristía. Afortunadamente para nosotros Dios se ha guiado siempre por la lógica del amor.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. 

Y una de las características del amor es que “el amor no se va, el amor se queda”. Se fue al cielo y se quedó con nosotros a través de la Eucaristía.

Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Al recibir a Cristo en la Eucaristía, ese alimento no lo hacemos sustancia nuestra, pero sí nosotros nos unimos sustancialmente con Dios. Cada uno de nosotros puede decir con San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”

 Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Tenemos a Jesús vivo, sacramentado tras su resurrección gloriosa, presente en el sacramento del altar pero si dudamos es falta de fe.


Caminar con Él y detrás de Él, tratando de poner en práctica su mandamiento, el que dio a los discípulos precisamente en la última Cena: “Como yo os he amado, amaos también unos a otros


JUEVES

“ Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo ”


según san Juan 6, 44-51 

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, 

Jesús, que habla de atracción, de deleite, de fascinación. Es bueno oír de los labios de Jesús que Dios atrae, que Dios seduce, que Dios encanta.

Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 

No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. 

Yo prefiero ser atraído por el amor del Padre, ser seducido por Él, sentirme encantado de vivir en su casa, sentarme a su mesa, comer de su pan, beber de su vino, y cobijarme a la sombra del “árbol de la vida”

En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. 

Sólo una persona “dichosa” puede hacer dichosos a los demás; sólo una persona encantada puede encantar a los demás; sólo una persona “satisfecha” puede llenar de sentido y de ilusión la vida de los demás.

Sólo una persona que está contenta y feliz con su Dios, puede bendecir, es decir, hablar bien de Dios.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».



A Dios sólo se le puede encontrar por el camino del amor. Si nos salimos de ese camino, siempre, siempre nos equivocamos y podemos convertir a Dios en un ídolo. DIOS ES AMOR


MIERCOLES

“ Vosotros sois la sal de la tierra ”



Aunque la sal y la luz no tienen nada en común, hay un aspecto en el que coinciden. Ninguna de las dos es provechosa por sí misma. La sal sola no sirve de nada para la salud, solo es útil cuando acompaña a los alimentos. La luz no se puede ver, es absolutamente oscura hasta que tropieza con un objeto.

san Mateo 5, 13-16 

¡Qué interesante! Resulta que cada uno de nosotros separados de los demás, no somos absolutamente nada. Mi existencia solo tendrá sentido en la medida que pase a formar parte de los demás disolviéndome en ellos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

La sal es el elemento que da sabor y conserva y preserva los alimentos de la corrupción. Por lo tanto, el discípulo está llamado a mantener alejados de la sociedad los peligros, los gérmenes corrosivos que contaminan la vida de las personas.  Es «sal» el discípulo que, a pesar de los fracasos diarios ―porque todos los tenemos―, se levanta del polvo de sus propios errores, comenzando de nuevo con coraje y paciencia, cada día, para buscar el diálogo y el encuentro con los demás.

 No sirve más que para tirarla fuer

a y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. 

La luz dispersa la oscuridad y nos permite ver. Jesús es la luz que ha disipado las tinieblas, pero aún permanecen en el mundo y en las personas. Es la tarea del cristiano dispersarlas haciendo brillar la luz de Cristo y proclamando su Evangelio.

No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. 

 Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 

 Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielos».


" Yo soy la luz del mundo.... Vosotros sois la luz del mundo ". Así nos define el Señor y así debe ser nuestra vida. Por allí por donde pasemos tenemos que ser sal y luz. La sal que da gusto a los alimentos y que ayuda a conservarlos, sal que, además en Palestina se mezclaba con el estiércol para fertilizar el suelo. Y luz que facilita la vida, que ilumina los rincones de nuestro corazón, que pone calor, pasión y

MARTES

 “ El que crea y bautice se salvará ”




según san Marcos 16, 15-20 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. 

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el mandato de Nuestro Señor de predicad el Evangelio a toda criatura, y resalta que quien crea le acompañaran unos signos, liberaran de multitud de demonios, esclavitudes, se alejaran del mal y de sus artimañas, su lenguaje será comprendido porque será el lenguaje del mandato nuevo, impregnado por el amor, tocara el corazón, consolará, dará una palabra de animo al abatido, estará cargado de esperanza, sanaran, curaran, liberaran, y no permitirán que el mal les haga daño, no dejaran que les hiera, aprenderán a que las heridas les hagan más fuertes.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Así es, el Misionero del Padre, Jesús, tiene necesidad de otros misioneros; Aquel que es la Palabra tiene necesidad de otros portavoces que divulguen su conocimiento; Aquel que es el Evangelio hecho persona confía ahora el Evangelio a sus apóstoles: "Id... Proclamad.Aclamad el Evangelio a toda la creación”

 Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.


¡Que bella paradoja poder afirmar que en nuestra vida todo es gracia recibida de la mano de Dios y, que a la vez, Él no tiene otra forma de cambiar el mundo, sino confirmando con su fuerza nuestras palabras y acciones! ... ¡Somos un equipo! Y sólo así llegamos, en ciertos momentos, a experimentar que es verdad: que cuando vivimos en su nombre y a su estilo, echamos demonios, tratamos con serpientes, tragamos venenos poderosos... y no nos hacen daño.

LUNES

“ Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura ”

según san Juan 6, 22-29 

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

La multiplicación de los panes y los peces desató una ola de entusiasmo que el evangelista describe a la perfección con ese enjambre de lanchas surcando el Tiberíades de orilla a orilla en busca de algún rastro del Maestro.

Lo siguen por las dos orillas del mar de Tiberíades. Y la primera pregunta que le formulan, cuando dan con él, nos da la clave de ese seguimiento: cuándo has venido.


 Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. 

Era tan espectacular el prodigio de dar de comer a esa multitud que, a la fuerza, tenía que despertar admiración y mover a seguirlo.

Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

A esa muchedumbre le atraen los signos, la extraordinaria intervención que ha saciado su hambre material. Tanto que lo primero que le preguntan es «¿cuándo has venido aquí?» por si se ha producido otro prodigio en su ausencia, como el espectador de un truco de ilusionismo contrariado por haberse perdido parte de la función.

 Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. 

Jesús los alecciona: «Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna». El pan del espíritu que comemos en la Eucaristía.

Lo de menos es el signo de la multiplicación y lo de más es la vida eterna que nos promete entrar en el corazón del Padre

Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Pero para ello se hace imprescindible obrar como Dios quiere: «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Creer en Jesucristo más allá de milagros, prodigios y signos. Creer porque es el único mediador entre nosotros y Dios, no hay más camino que el suyo. 




Es la fe en Jesucristo la que nos lleva a la salvación, al banquete celestial donde comeremos el alimento de la vida eterna. Sin fe, nada de lo que hagamos, aunque vayamos de puerto en puerto como estas barcas recalando aquí y allá en el mar de Galilea es infructuoso. Más aun: es inútil.
Y tu fe......................¿como anda?

DOMINGO

“ Jesús se acercó y siguió caminando con ellos ”



según san Lucas 24, 13-35 

El evangelio de hoy nos trae el conocido episodio de Jesús con los discípulos de Emaús. Es un encuentro rápido, pero en este encentro está todo el destino de la Iglesia. Lucas quiere enseñar a las comunidades cómo interpretar la Escritura para poder redescubrir la presencia de Jesús en la vida.

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. 

Antes o después, a todos nos toca hacer el camino de Emaús. Es un camino de dos etapas.

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. 

Aquellos discípulos huían de Jerusalén, porque Jerusalén sólo ofrecía muerte. La muerte de Jesús les hundió y caminaban desesperanzados.

Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». 

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?». 

En la primera dominan la decepción, la desilusión, el desaliento: caminaban con semblante afligido… ¡Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel! También nosotros esperábamos…: esperábamos que el ser cristiano fuese cosa más sencilla, la convivencia menos complicada; y que Dios no nos diese tan serios disgustos.

Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. 

Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. 

Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron». 

Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

La segunda etapa del camino de Emaús es la de la rehabilitación. Jesús comienza atizándoles por su ignorancia de las Escrituras: ¡Qué necios y torpes para creer cuanto dijeron los profetas! Luego les explica lo que había sobre Él en todas las Escrituras. Es entonces cuando la llama apagada se enciende de nuevo en su corazón.

 Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras. 

Tendríamos que tener todos claro que un auténtico cristiano, antes de poner los ojos en la Eucaristía debe poner los ojos en las Escrituras; en los Evangelios especialmente. No lo tenemos claro porque no nos lo enseñaron de pequeños. Pero el cristiano que no tiene las Escrituras como punto principal de referencia, vive un cristianismo deformado y desfigurado.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. ´

Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 

Lucas nos habla de la “fracción del pan”. Si acudimos a la Eucaristía, no es a recitar de rutina credos ya sabidos, sino a hacer presente el gesto de Jesús de “partir el pan”. El pan que parte Jesús el día de Jueves Santo nos habla del Cuerpo destrozado de Jesús en la Cruz el día de Viernes Santo. 

El Jueves y el Viernes van unidos y no se pueden separar. Este gesto no sólo nos lleva a recordar lo que hizo Jesús sino a “actualizar” y hacer presente en nosotros el compromiso de dar nuestra vida en favor de los demás. Si esto lo hacemos, ciertamente Jesús se hace presente en nuestro caminar.

A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». 

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Aquellos apóstoles habían salido de la Comunidad de Jerusalén. Ya no les decía nada. Con la muerte de Cristo viene la dispersión del grupo y los discípulos de Emaús van huyendo del grupo porque allí sólo se habla de muerte y de fracasos. ¡Qué distinto el camino de ida y el de vuelta! El camino de ida de Jerusalén a Emaús se hace largo, pesado. El camino de vuelta, cuando ya se han encontrado con Jesús resucitado, teniendo los mismos kilómetros, se hace corto, van corriendo, deseando de llevar la buena noticia a sus hermanos de Comunidad.

 Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.



Como los dos de Emaús, debemos alimentarnos de la Palabra y la Eucaristía para estar siempre unidos al Señor, pero sobre todo, debemos permitir que nos acompañen en el camino, con sus luces y sombras, con sus alegrías y complicaciones, porque definitivamente no estamos solos, el Resucitado quiere acompañarnos en el camino de la vida.

EL QUE COMA DE ESTE PAN VIVIRÁ PARA SIEMPRE

 Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 52-59) 

 Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».




El que coma de este pan vivirá para siempre

Concluye el discurso del pan de Vida que hemos venido escuchando esta semana con una abierta reivindicación del alimento eucarístico por parte de Jesús: «Mi carne es verdadera carne y mi sangre es verdadera bebida». El mensaje escandaliza a los judíos, a los que no les cabe en la cabeza que alguien se pueda dar en alimento a los demás.

Este es el misterio puente entre el cielo y la tierra… Y es que Dios vio nuestra imposibilidad de llegar a Él si Él mismo no se acercaba a nuestra humanidad, pobre por el pecado, que ha desfigurado su imagen en cada uno de nosotros: “tanto amó Dios al mundo que nos entregó a su Hijo, en una carne pecadora como la nuestra”, ¡pero perfecta, porque en Él es imposible que haya pecado!... “Tomó su Cuerpo y nos dijo: “tomad y comed”… “tomó su Sangre y nos dijo: “tomad y bebed”… Y desde entonces, por la acogida en la fe y en el amor, nos hacemos como Él, dioses: “seréis como dioses”…

Ante una promesa tan fantástica de Jesús al inventar el modo de permanecer siempre con nosotros, los judíos se ponen a discutir. ¿Cómo puede ser esto?

 San Agustín les diría: “Dame un corazón que ame y entenderán lo que digo”. Lo lógico, lo razonable, es objeto de la razón, pero el amor no tiene lógica. Por eso dirá Pascal: “El corazón tiene razones que la razón no comprende”. Si Dios se hubiera guiado por la lógica de la razón no tendríamos ni Encarnación, ni Redención, ni Eucaristía. Afortunadamente para nosotros Dios se ha guiado siempre por la lógica del amor. 


NOSOTROS


 Una de las características del amor es que “el amor no se va, el amor se queda”. Se fue al cielo y se quedó con nosotros a través de la Eucaristía. Y se quedó de la manera que mejor pudiera demostrarnos todo lo que nos quería. 

 Existe el amor de padres, de hermanos, de amigos, de esposos. Pero con ninguno de estos amores se puede llegar a una intimidad tan grande como con el alimento. Al recibir a Cristo en la Eucaristía, ese alimento no lo hacemos sustancia nuestra, pero sí nosotros nos unimos sustancialmente con Dios. Cada uno de nosotros puede decir con San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (Gal. 2,20).

¿Tenemos nosotros este deseo fuerte de alimentarnos de la Eucaristía, quitando rápidamente “el pecado que nos ata”, (¡aunque sea el más leve!), para ya en amistad y diálogo con Jesús, poder entrar en comunión con Él?.

Quizas nosotros, estamos tan acostumbrado a la tan cuestionada misa que estamos muy lejos de la verdad que encierran nuestras eucaristías. Nos quedamos en la corteza: el cura, los cantos, las “sosporíferas” homilías, las lecturas proclamadas, tantas veces incomprensibles.... convirtiendo así la misa en un rito que nada tiene que ver con la vida donde a veces nos preocupa más la estética, que todo quede bonito, a una ética que ilumine y comprometa más nuestra vida con los demás. 



 Para nosotros ya no existe el escándalo, hemos metido la "misa", en el cajón de las cosas que no son tan importantes para la vida de fe, de hecho la inmensa mayoría de los cristianos prescinden de la misa en sus vidas. 

Hemos des-encarnado la eucaristía cuando debería ser todo un escándalo público, pues cada vez que celebramos la eucaristía Dios toma sobre sí la vida del mundo, deja su casa para morar en la nuestra, ofrece su cuerpo y su sangre para fortalecer el nuestro.

Señor, dame hoy especialmente tu gracia para poder comprender un poquito este misterio de amor que es la Eucaristía. Y digo misterio porque lo que menos podíamos imaginar nosotros los humanos es que Tú pudieras tener esta idea tan grande, tan generosa, tan enorme de poder estar siempre con nosotros a pesar de tu ida al Padre. Es un misterio de amor. Y el misterio se acepta y no se discute. ¡Gracias, Señor!

LOS TEMPLOS

 EL TEMPLO O IGLESIA


 Es el lugar destinado al culto religioso público en el cristianismo.

  Iglesias Románicas Catalanas de Vall de Boí, Pirineo catalán, España.  http://www.tripadvisor.com.mx/Attraction_Review-g187498-d324215-Reviews-Catalan_Romanesque_Churches_of_the_Vall_de_Boi-Catalonian_Pyrenees_Catalonia.html:

Es frecuente, viajemos por donde viajemos, ver como erguidos hacia el cielo sobre salen los campanarios de los lugares religiosos.












En algunos casos estos lugares religiosos se encuentran en lugares solitarios,







 rodeados de grandes montañas o verdes praderas que transmiten paz y tranquilidad..











En otros casos, los lugares religiosos, se encuentran rodeados de casas.








Quizás no nos transmite la paz  y la tranquilidad de los anteriores, pero tiene la ventaja de ser u lugar familiar para los vecinos.









La vida de los pueblos giraba en torno a la iglesia,





 y en los tiempos en que el único reloj que había era el sol, las campanas suponían un instrumento fundamental y vital para sus habitantes, pues el sonido era escuchado por todo el término, avisando y congregando a los distintos actos y anunciando las horas del día, más importantes: El toque del ángelus, se realizaba al amanecer, al medio día y al atardecer.


 Estos tres toques marcaban tres momentos fundamentales del día, el amanecer, el medio día o la hora de comer, y la hora de regresar a casa tras el trabajo, orientando a todos los que se encontraban trabajando en el campo, e invitando a rezar.






Los numerosos y diversos actos y oficios de la vida del pueblo se anunciaban con el toque de las campanas, bien fueran actos religiosos o civiles.

PASA LO MISMO POR TODA EUROPA

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