Nos gusta volver al Tabor. Allí, por un instante te descalzas, bajas la guardia, alzas la copa y brindas por el amor, la amistad, el Dios evidente Allí te gusta quién eres, la música acuna, el espejo te devuelve una alegría serena y estás en casa. ¿Por qué abandonar este oasis?
J Mª RGUEZ OLAIZOLA
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