martes, 16 de agosto de 2016

NUESTRA SEÑORA DE ALTAGRACIA VIENE A SIRUELA II

DESPACIO Y COMO EN UNA NUBE DE AMOR SALE DE SU ERMITA


Es la espera de 355 días y que por fin hoy ha llegado el momento, de vlver al trono de tu parroquia.






Nuestra Madre de Altagracia, constituye un motivo de gran alegría y satisfacción, porque es hablar de alguien a quien amamos  profundamente y que está siempre presente en nuestra vida con su amor de madre, especialmente en los momentos más dolorosos.
 ¡A María le debemos tantas y tantas cosas!



Cobijándonos bajo tu manto protector,  te acompañamos

mientras el sol va perdiendo fuerza y nuetro sol en los proximos días eres tu.


¡Virgen Santísima!










Nos enseñaba nuestro recordado Juan Pablo II:
 Si Jesús es la vida, María es la Madre de la vida.
 Si Jesús es la esperanza, María es la Madre de la esperanza.
 Si Jesús es la paz, María es la Madre de la paz, Madre del Príncipe de la paz.


Emprende el camino, camino que con los ojos cerrados conocemos muy bien tus hijos

de Siruela, rezando el rosario
La tarde va cayendo y uestra Madre

se aleja de su ermita acercandose a Siruela





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