viernes, 15 de noviembre de 2013

LA SANTA CAPILLA DEL PILAR ZARAGOZA

CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

Archivo:Capilla del Pilar.JPG
 Es una construcción independiente dentro del conjunto de naves de la Catedral.

 Constituye un espacio, amplio e íntimo a la vez, integrado en el templo pero con escala particular. Está realizado en estilo barroco clasicista, con cúpulas recortadas, rompimientos de gloria, entablamentos curvados, y numerosas esculturas y medallones de mármol.


 La capilla, construida a partir de un diseño de Ventura Rodríguez entre 1750 y 1765 como joyel que realzara la imagen de la Virgen, supuso una de las obras maestras de la arquitectura barroca española.

 En ella, con materiales de gran nobleza, se da una completa integración de la escultura y la arquitectura. Dirigió las obras José Ramírez de Arellano —artífice también de los grupos escultóricos del interior—, ya que Ventura Rodríguez solo estuvo en El Pilar en dos ocasiones y delegó la responsabilidad de la ejecución a partir de 1754 en Ramírez de Arellano.


 El espacio está concebido como un baldaquino dentro del templo y está situado bajo el segundo tramo de la nave central.

 La planta es curvilínea de cruz griega de remates redondeados en planta, cubierta por una cúpula central elíptica, sobre un entablamento que discurre sinuoso en una línea de cuatro lóbulos.
 La cubierta se perfora en transparentes que dejan pasar la luz y se adorna todo el conjunto con esculturas exentas en las cornisas y grupos escultóricos en relieve según un programa que incluye la necesidad de realzar la camarilla de la Virgen, situada fuera del eje a la derecha del espectador. Los juegos de curvas y volúmenes están en deuda con la obra de Bernini y Borromini, con la arquitectura bizantina, el rococó y el neoclasicismo.

LA VIRGEN DEL PILAR


La talla de la Virgen en madera dorada mide treinta y ocho centímetros de altura y descansa sobre una columna de jaspe, resguardada esta por un forro de bronce y plata y cubierta por un manto hasta los pies de la imagen, a excepción de los días dos, doce y veinte de cada mes en que aparece la columna visible en toda su superficie.



 En la fachada posterior de la capilla se abre el humilladero, donde los fieles pueden venerar a la Santa Columna a través de un óculo abierto al jaspe.


 Se trata de una escultura de estilo gótico tardío franco-borgoñón de hacia 1435 atribuida a Juan de la Huerta, imaginero de Daroca.


 En cuanto a su iconografía, se observa a María coronada y con túnica y manto, que recoge con su mano derecha, contemplando a Jesús niño que agarra el manto de su madre con la mano derecha y un pájaro con la izquierda.

La columna está cubierta por un manto hasta los pies de la imagen, a excepción de los días dos, doce y veinte de cada mes en que aparece la columna visible en toda su superficie.


 El rostro de la Virgen posee ternura y el niño puede haber sido objeto de una restauración poco cuidadosa. Probablemente fue una imagen donada por Dalmacio de Mur con el mecenazgo de Blanca de Navarra, mujer de Juan II de Aragón, a raíz de la curación de una enfermedad que aquejó a la reina por entonces

 GRUPO ESCULTÓRICO DE SANTIAGO Y LOS CONVERTIDOS





 También materializado en mármol de Carrara, se encuentra a la izquierda del altar.
 Representa a Santiago el Mayor y los siete convertidos a los que se apareció la Virgen Indalecio, Eufrasio, Tesifonte, Torcuato, Hesiquio, Cecilio y Segundo.


Todos los personajes contemplan la venida de la Virgen María a Zaragoza. Ambos grupos fueron tallados por el taller de Ramírez de Arellano, que supo dar a la composición una solidez y un equilibrio entre las expresiones de los rostros de las figuras y la disposición de las telas y túnicas, procurando que el resultado sea a la vez decoroso y efectista.

 CAMERINO DE LA VIRGEN

 Es sin duda a parte más importante de la Santa Capilla, el punto de convergencia de todos los fieles y todas las miradas, así como el punto en torno al cual se organiza toda la decoración y el programa iconográfico de la capilla.


 La imagen de la Virgen sobre la Santa Columna se ubicó en el interior de un camarín de plata con un fondo de mármol verde de la isla de Tinos tachonado de estrellas, conformadas con joyas proporcionadas por los devotos.
 Sobre el dosel de plata del camarín, una imagen de San Miguel en plata y con incrustaciones de marfil, flanqueado por sendos ángeles de plata con candelabros en los brazos y que fueron donados por Felipe II.


 El interior del templete está recubierto de estuco dorado en las cubiertas perforadas que permiten ver las pinturas de Antonio González Velázquez en la cúpula que cubre la Santa Capilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario