lunes, 23 de enero de 2017

LA CASA DE LA TROYA

LA CASA DE LA TROYA



 Es un museo romántico. Recrea la pensión de estudiantes y la vida universitaria de Santiago a finales del siglo XIX que inmortalizó Alejandro Pérez Lugín en su novela «La Casa de la Troya». En ella se alojaba el personaje principal, Gerardo Roquer, y sus compañeros de estudios.

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 DE PENSIÓN DE ESTUDIANTE A MUSEO




 Desde 1886 hasta 1906 la Casa de la Troya funcionó como hospedería de estudiantes. Su dueña originaria es Generosa Carollo, propietaria de la pensión en la que se desarrolla la novela. En años sucesivos vivieron en ella varias familias, hasta la década de 1960, momento en el que se cierra debido a su estado de deterioro.

 El 24 de marzo de 1966, en el programa de radio de la Cadena SER "Ustedes son formidables", presentado por Alberto Oliveras y que estaba dedicado a la recaudación de fondos para causas sociales, se lograron reunir 500.000 pesetas para adquirir la vieja hospedería estudiantil de la Troya y rehabilitarla. La emisión comenzó a las once de la noche y a las doce y media ya se había conseguido todo el dinero.

 El Ayuntamiento de Santiago adquiere la casa pero su rehabilitación no se materializa hasta principios de los años noventa. En ese momento ya no quedaba nada de la decoración original. La casa se vació para tratar de recrear el ambiente y la distribución de los pisos, acorde con la época en la que transcurre la novela, hacia el año 1885.

 La casa abre sus puertas como museo el 27 de febrero de 1993, gracias al esfuerzo del mecenas Benigno Amor Rodríguez (Santiago de Compostela 1937-2009), quien le dedicó buena parte de su vida.

 El 31 de octubre de 2008 el museo se cierra al público y el 15 de julio de 2010, en pleno Año Jubilar, vuelve a abrir con el impulso de la Asociación de Antiguos Tunos Compostelanos. En la actualidad está integrado en la red de museos de Galicia y abre varios meses al año, en particular durante el verano.


EL MUSEO

 El Museo Casa de la Troya evoca una pensión de estudiantes de finales del XIX. El edificio se construyó a mediados del siglo XVIII. Ocupa una parcela de 60 metros cuadrados y posee una superficie visitable de 180 metros cuadrados.


 En la planta baja está la recepción, antigua zona de paso tanto de las personas como de los caballos que bajaban a las cuadras.




 En el primer piso se encuentra el antiguo salón-comedor,



 también habilitado como lugar de estudio, y en otra época lugar de ensayo de la Tuna Compostelana; y la sala de respeto,

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 una pequeña estancia empleada durante las visitas de los familiares de los estudiantes.

 En el segundo piso



están los dormitorios, uno colectivo y otro individual, al cual se tenía derecho si se pagaba una peseta más.

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Esta habitación la ocupa en la novela el protagonista, Gerardo Roquer.


 En el ático se encuentra la cocina,


situada en la zona alta de la casa para aprovechar mejor la luz natural del día y facilitar el desalojo rápido del humo de la lareira; además de un pequeño dormitorio, que en la novela pertenecía a Doña Generosa, la patrona.

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 El sótano, que antiguamente se usaba como cuadra de los caballos, está dedicado a las tunas universitarias. Pueden admirarse diversos instrumentos musicales, becas, capas, trofeos, fotografías… de la estudiantina. Se conservan las peculiares escaleras que facilitaban el paso de los caballos, uno de los pocos ejemplos que todavía se mantienen en la ciudad compostelana.

 La casa está ambientada con muebles y útiles de la época. La mayor parte del mobiliario fue adquirido por el fundador del museo, Benigno Amor Rodríguez, a la familia de Jacobo Gil Villanueva, rector de la Universidad de Santiago a finales del siglo XIX y que en la novela se refleja en el personaje de Don Servando.
 Destaca también el instrumental médico cedido por la familia Vaamonde. Asimismo, se conservan fotografías, cuadros y objetos diversos que pertenecieron a algunas de las personas reales que inspiraron a los personajes que aparecen en el libro, como Manuel Casás (Manolito Casás en la novela) o Javier Puig (Javierito Flama).

 El museo dispone de una biblioteca histórica, que se compone de ejemplares de distintas ediciones de la novela «La Casa de la Troya»,



 así como de publicaciones de autores relacionados con la obra de Pérez Lugín como Valle-Inclán, Camilo Bargiela, Manuel Casás, Enrique Labarta… y otras de temática compostelana.

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