YA ES SEMANA SANTA

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viernes, 5 de marzo de 2021

II SEMANA DE CUARESMA

SÁBADO
“ Su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas ”





según san Lucas 15, 1-3. 11-32

 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

 Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. 
El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. 

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. 
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían ¡os cerdos, pero nadie le daba nada. 

Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. 

La acogida del hijo que regresa se describe de un modo conmovedor: «Estaba él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó». Cuánta ternura; lo vio cuando él estaba todavía lejos: ¿qué significa esto? 
Que el padre subía a la terraza continuamente para mirar el camino y ver si el hijo regresaba; ese hijo que había hecho de todo, pero el padre lo esperaba. ¡Cuán bonita es la ternura del padre! La misericordia del padre es desbordante, incondicional, y se manifiesta incluso antes de que el hijo hable.

Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. 

Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.

Pero estas palabras se disuelven ante el perdón del padre. El abrazo y el beso de su papá le hacen comprender que siempre ha sido considerado hijo, a pesar de todo. Es importante esta enseñanza de Jesús: nuestra condición de hijos de Dios es fruto del amor del corazón del Padre; no depende de nuestros méritos o de nuestras acciones, y, por lo tanto, nadie nos la puede quitar, ni siquiera el diablo. Nadie puede quitarnos esta dignidad.

 Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. 

Y empezaron a celebrar el banquete. 

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 

En la parábola hay otro hijo, el mayor; también él necesita descubrir la misericordia del padre. Él ha estado siempre en casa, ¡pero es tan distinto del padre! A sus palabras le falta ternura: «Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya… y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo…».
 Vemos el desprecio: no dice nunca «padre», no dice nunca «hermano», piensa sólo en sí mismo, hace alarde de haber permanecido siempre junto al padre y de haberlo servido; sin embargo, nunca ha vivido con alegría esta cercanía.

Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado e! ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. 

Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. 
Y ahora acusa al padre de no haberle dado nunca un cabrito para tener una fiesta. ¡Pobre padre! Un hijo se había marchado, y el otro nunca había sido verdaderamente cercano. El sufrimiento del padre es como el sufrimiento de Dios, el sufrimiento de Jesús cuando nosotros nos alejamos o porque nos marchamos lejos o porque estamos cerca sin ser cercanos.

Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. 
El hijo mayor, también él necesita misericordia. Los justos, los que se creen justos, también ellos necesitan misericordia

El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».


En cualquier situación de la vida, no debo olvidar que no dejaré nunca de ser hijo de Dios, ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso. Incluso en la situación más fea de la vida, Dios me espera, Dios quiere abrazarme, Dios me espera.
Este hijo,mayor nos representa a nosotros cuando nos preguntamos si vale la pena hacer tanto si luego no recibimos nada a cambio. […] Este Evangelio nos enseña que todos necesitamos entrar en la casa del Padre y participar en su alegría, en su fiesta de la misericordia y de la fraternidad. Hermanos y hermanas, ¡abramos nuestro corazón, para ser «misericordiosos como el Padre»!”

VIERNES
“ La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular ”



san Mateo 21, 33-43, 45-46

 En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. 

Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían.
 Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. 
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. 
Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. 

Dios nunca ha estado de acuerdo con los sacrificios humanos. En esta parábola, el Padre consiente mandar a la viña al propio hijo. Nos peguntamos: ¿Qué padre de este mundo, después de ver que han asesinado a sus criados, es capaz de entregar a su propio hijo?

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’. Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.

Un padre, por salvar al hijo, entrega todo lo que tiene. Se queda sin viña, pero se queda con el hijo.

 Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». 
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. 
Un padre, por salvar al hijo, entrega todo lo que tiene. Se queda sin viña, pero se queda con el hijo.

Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Sólo el amor loco y escandaloso de Dios es capaz de hacer eso. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito” (Jn. 3,16). El Padre, al entregar al hijo de sus entrañas, se entregó él mismo por nosotros.  

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

Con esta pincelada, el evangelista Mateo nos está diciendo que hay ahora un nuevo pueblo de Dios. La Iglesia debe dar los frutos que Dios esperó del pueblo de Israel y no lo consiguió. Para eso debe contar con la fuerza del Espíritu. Nuestros frutos deben estar en proporción con el amor derrochador de Dios.




Nuestro camino de Pascua supone también aceptar la cruz de Cristo. Convencidos de que, como Dios escribe recto con líneas torcidas, también nuestro dolor o nuestra renuncia, como los de Cristo, conducen a la vida.

 ¿Somos una viña que da sus frutos a Dios? ¿o le estamos defraudando año tras año? ¿somos infieles? ¿o tal vez perezosos, descuidados? Vamos hacia la Pascua, que es el paso de la muerte a la vida.

JUEVES
“ Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen ”



según san Lucas 16, 19-31 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.

El Evangelio de hoy nos presenta la parábola del pobre Lázaro. Al escuchar esta parábola podemos echar “balones fuera”, -permitidme la expresión-, es decir, que no va conmigo, un peligro es pensar que como yo no soy rico, conmigo no va, este es para otros, pensar que va solamente dirigido a los que disfrutan de grandes posesiones. Sin embargo, la enseñanza de la parábola, en mayor o menor medida, tiene aplicación para todos. Primeramente es una invitación a acoger la Palabra de Dios, se nos recomienda escuchar a los profetas. “Que escuchen a los profetas”


 Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. 
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. 

Según los comentaristas, en aquella época las comidas se servían en un solo plato y éste se limpiaba con la miga del pan, de modo que pudiera servir para el resto de la comida. 
Pues bien, esas migas sucias, que habían servido para limpiar el plato, se tiraban al suelo para que las comieran los perros. Y aquel ricachón ni siquiera eso le daba al pobre Lázaro.

Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. 

Otro punto para la reflexión es que todos tenemos muy cerca de nosotros a un Lázaro que puede necesitar de nuestra ayuda: familias humildes que pasan apuros, gente sin trabajo, enfermos, ancianos abandonados, personas con algunas adiciones que los mantienen esclavos –alcohol, drogas, juego-, marginados que necesitan una mano amiga, una llamada siempre a compartir. Si les cerramos nuestro corazón,

Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. 

Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. 

Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. 
Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. 
Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».


Los cristianos no podemos quedarnos en ser espectadores en nuestro mundo, tenemos que llevar el amor de Dios y mucho menos podemos desentendernos ante las necesidades de los que nos pueden reclamar.
 Los cristianos tenemos la posibilidad de servir, amar al Señor en el necesitado, recordemos las palabras de Ntro. Señor: “a mi me lo hicisteis”. ¿Cuándo fue Señor? Cuando a uno de estos pequeños le hicisteis algo a mí me lo hicisteis.




MIÉRCOLES
“ Estamos subiendo a Jerusalén ”
según san Mateo 20, 17-28 

En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».

 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». 

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda»

Desde el principio, en el mismo Paraíso, el hombre quiere ser como Dios; después quiere levantar una torre que llegue al cielo. Si lo propio de Dios es “bajar” el hombre se empeña en “subir”. Y esto está tan metido en nuestro corazón humano que hasta los mismos apóstoles que siguen a Jesús por el camino de la Cruz, van pensando en los primeros puestos. San Mateo, al escribir su evangelio, debió de sentir rubor al poner por escrito este hecho y trató de disimularlo metiendo a la madre por medio..

 Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». 

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. 

Lo peor es que, a más de veinte siglos de distancia, todavía en la Iglesia se piensa en cargos honoríficos, ascensos, lujosos ornamentos, dignidades etc. Hoy más que nunca la Iglesia necesita sacerdotes, religiosos y laicos que, ante la pregunta del Señor: ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? puedan responder con humildad: Señor, nosotros con nuestras fuerzas, no; pero con tu gracia, ¡podemos!

Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. 

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. 

Hoy Jesús te pregunta a vos, qué necesitas. Qué es lo que andas buscando de Dios, qué es lo que necesitas en tu vida para realizarte, el problema es que muchas veces creemos que sólo necesitamos poder para realizarnos como personas. 


Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
 Podés estar cerca de Jesús, pero no interesarte por Jesús sino más bien usar de Jesús para tener prestigios personales, ese no es el verdadero seguimiento.



Subir a Jerusalén: Es ir al encuentro de aquel lugar donde estamos llamados a redimirnos, es asumir ese lugar y ese espacio donde me realizo como persona. Tu Jerusalén puede ser ese lugar que sabes que te cuesta pero es tu lugar, Jerusalén puede ser tu casa, tu trabajo, tu parroquia. En fin, ese lugar de lucha cotidiana.

Hoy Jesús te vuelve a recordar que está llamados al servicio, tu vida debe ser un constante servir. No podés estar atrás de puestos siempre, hay personas que se esclavizan al poder creyendo que logran realizarse, pero en el fondo van perdiendo dignidad. 
Esto lleva a la ausencia de un objetivo en su vida y se casan con el medio y no con el fin de la vida que es la felicidad. Cuidado, la plata y el poder son tentadores. Es fácil meterse pero complicado salir, la clave

MARTES
“ Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos ”






según san Mateo 23, 1-12 

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

Son palabras de Jesucristo acerca de los fariseos y los escribas, tan compuestos y preparados pero tan vacíos en su práctica. Muchos conocimientos para señalar y acusar a unos y otros pero sin la mínima auto-critica para empeñarse en vivir con coherencia.

 Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. 
Aquellos eran expertos en reprochar a los demás sus errores pero todo lo que decían, para Jesús eran palabras vacías porque “no hacen lo que dicen”. Así, Jesús advierte “haced lo que dicen pero no hagáis lo que ellos hacen”. La doctrina era correcta pero la práctica nula, su vida era pura incoherencia.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”. 


Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. 

Reflexionamos sobre unas palabras sorprendentes de Jesús: “A nadie llaméis padre en la tierra. Sólo es Padre el que está en el cielo”. El verdadero Padre es Dios porque lo propio del Padre-Dios es “dar y darse” del todo en el hijo. En esta vida nadie puede llamarse propiamente padre porque las personas en este mundo estamos para dar y recibir”.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
 No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. 

En este sentido sólo Jesús es el “Maestro de la vida”. Los demás pasamos por la vida “enseñando y aprendiendo” los unos de los otros. Nadie es tan ignorante que no tenga algo que enseñar; ni tan sabio que no tenga algo que aprender.

El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». 

Debemos tener mucho cuidado para que no vengan a causarnos, quienes nos miran, con estas mismas palabras de Jesús. 
Muchas veces decimos, rezamos, participamos en la liturgia pero después nuestra vida deja mucho que desear. Y lo peor es que cuando algunos comentan: “mira, muchos golpes de pecho pero después es un impresentable o un …”, nos molestamos y pensamos mal de quien lo dice, antes de revisar con humildad cómo estamos gestionando la fe en nuestra vida y si somos coherentes con la fe que profesamos. Antes de corregir a otro, de pretender adoctrinar a los demás, debemos mirar cómo vivimos, si hacemos lo que decimos, no vaya a ser que Jesucristo, por boca de cualquiera, nos repita aquellas palabras “ellos no hacen lo que dicen”

LUNES

“ Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso ”




según san Lucas 6, 36-38 
El pasaje del Evangelio de Lucas de la liturgia de este lunes de cuaresma es una invitación expresa a amar a los demás como Dios nos ama.
Este es el reto que nos plantea Jesús en este discurso que sigue a las Bienaventuranzas. Nuestro amor puede ser pequeño, egoísta y mezquino. Hemos de amar con el amor con que Dios nos ama, el generoso y compasivo, el que no tiene medida, no juzga y perdona siempre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».



Nos da miedo amar así, a fondo perdido. No es más que volcar la misericordia que yo recibo, en los demás. Es reconocer que ese amor de Dios para mí, también es para todos. Así es el amor del Padre, y el que nos pide a sus hijos.
 Es el amor que libera, perdona, hace bien. Es el amor que arriesga y se entrega. Merece la pena, en esta cuaresma, revisar cómo es mi amor, qué calibre de generosidad y capacidad de perdón tiene.

DOMINGO
“ Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo ”

Según San Marcos  9, 2-10

En el Evangelio de hoy como el Señor sabe de la dificultad de los discípulos para entender los designios de Dios, que les costaría entender el camino de la cruz, la pasión y el sufrimiento y como buen pedagogo quiso confortar la fe de los discípulos con la experiencia de la transfiguración, un anticipo de su gloria para que mantuvieran la esperanza en medio de la dificultad.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. 

Recordemos que el pasado primer domingo de cuaresma, el evangelista nos presentaba a Jesús en el desierto luchando con sus tentaciones, en oración difícil. Ahora en este domingo Marcos escoge la secuencia de Jesús en el monte, en oración gozosa, experimentando íntimamente a Dios Padre y al Espíritu.

Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. 
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 

Vemos como se llenaron de una inmensa alegría; Pedro con la aclamación: ¡Que bien se esta aquí!; Estaba tan contento que ni siquiera pensaba en sí mismo, ni en Santiago y Juan que le acompañaban. Suele pasar que cuando tenemos experiencia de Dios, lo que comienza a inundarnos es un gran gozo que nos sobrepasa y lo transforma todo.

Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 
Precisamente en este Evangelio es donde los amigos íntimos de Jesús, Pedro, Santiago y Juan van ten er una experiencia de Dios, ellos van a sentir a Dios muy cerca de ellos… 

No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo». 
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. 


Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 
En el fondo esta experiencia de la transfiguración va a significar para ellos el anticipo de la Gloria de Jesús tras su muerte y resurrección.
Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.


La invitación que se nos hace a nosotros es la misma que escucharon los discípulos: Este es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias: escuchadle. ESCUCHADLE. La importancia de tomarnos en serio la Palabra de Dios, de conocerla, de dejar que sea nuestra guía, nuestra brújula, la que nos orienta en los acontecimientos y decisiones que se nos presenten.

SANTUARIO DE JAVIER

SANTUARIO DE JAVIER

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 El Santuario de Javier es un espacio donde es posible que el hombre de hoy, de ayer y del mañana reciba una Buena Noticia que le ayude a seguir el camino de la Vida. Cada año Javier abre sus puertas a millares de hombre y mujeres, cristianos y no cristianos, venidos principalmente de España, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos y Japón.



El Santuario está constituido por la Basílica, el Castillo con el Museo, el Centro de Espiritualidad (Casa de Ejercicios y Centro Juvenil), Aula Francisco de Jasso (Auditorio y el Archivo de Shurhammer) y a Parroquia de la Anunciación en la que Francisco fue bautizado.

CASTILLO DE JAVIER


En Navarra, cerca del río Aragón, está el Castillo de Javier, el castillo que vio nacer, hace 500 años a Francisco de Javier.

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El castillo de Javier está situado en una loma de la localidad de Javier, en Navarra, a 52 km al este de Pamplona capital y 6 km al este de Sangüesa. 
 En este castillo nació y vivió San Francisco Javier, hijo de los Señores de Javier, y de aquí tomó su apellido. Es lugar de peregrinación, especialmente a principios de marzo, en las llamadas Javieradas. Es Bien de Interés Cultural desde 1994




 La Iglesia Católica lo declaró santo y lo nombró patrono de la juventud y de las misiones. Navarra, lo declaró desde el primer momento patrono del Reino. El recuerdo y la veneración por Francisco de Javier se extendieron por todos los continentes y hoy continúa siendo una referencia insoslayable de la cultura universal.



La silueta dibujada por las torres almenadas corta el horizonte, anunciando la llegada al castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier, 7 de Abril de 1506 patrón de Navarra, de las misiones y del turismo en España,

Surge en el siglo XI como una torre de vigilancia en tierras fronterizas a la que poco a poco se le fueron añadiendo almenas y torreones. 

El castillo y la villa de Javier fueron ganados por Sancho VII de Navarra en torno al año 1223. Un noble aragonés los había dado como garantía por un préstamo de 9.000 sueldos que le concedió el monarca navarro, pero al acabar el plazo y no poder hacer frente al pago, pasaron a la propiedad de
 Sancho. 





No era la primera vez, ni sería la última, pues Sancho VII fue uno de los grandes prestamistas de la Corona de Aragón, y gracias a los préstamos no devueltos, se adueñó de una serie de villas y castillos entregados como aval que le ayudaron a reforzar sus fronteras con Aragón: Escó, Peña, Petilla, Gallur, Trasmoz, Sádaba, etc.



 Escudo de los señores de Javier, actualmente escudo de la villa de Javier 

En 1236 el castillo fue entregado por el rey Teobaldo I a Adán de Sada. Tras la conquista de Navarra el castillo y la villa como feudo pertenecían a María de Azpilcueta, oriunda del Valle de Baztán, casada con Juan de Jaso, cuya familia defendía la independencia del reino.
 
Por este motivo el Cardenal Cisneros ordenó la demolición completa del castillo en 1516, aunque sólo se realizó un desmochado de la parte fuerte del mismo:
​ Se derribó toda la muralla que lo rodeaba y que estaba guarnecida de almenas y aspilleras. 
Se rellenó el foso, igualándolo al terreno. 
Se destruyeron dos grandes portaladas.
Se derribaron dos torres redondas. 
Se demolió el puente levadizo y, dentro de la muralla, el jardín y la morada de los conejos. 
La torre de Homenaje de San Miguel fue rebajada a la mitad.


Siglos XIX-XX 

Tras sucesivas herencias, la propiedad del castillo, junto con el resto del pueblo de Javier, recayó en la Casa de Villahermosa. 




A finales del siglo XIX, el castillo estaba prácticamente en ruinas, y por iniciativa de sus propietarios, María del Carmen de Aragón-Azlor, duquesa de Villahermosa, y su marido José Manuel de Goyeneche, conde de Guaqui, se comenzaron las obras de restauración. 

El repentino fallecimiento sin descendencia del conde de Guaqui en 1893 hizo peligrar la continuación de las obras por falta de fondos. Sin embargo, los hermanos del conde, el marqués de Villafuerte, las duquesas de Goyeneche y Gamio y don José Sebastián de Goyeneche, mediante escrituras notariales otorgadas el 30 de abril de 1894 y 9 de marzo de 1895 acordaron reconocer a la duquesa de Villahermosa el usufructo vitalicio de toda la herencia de su marido para así poder hacer frente a los gastos de las obras ya iniciadas. Dada la envergadura de estas obras, todos los hermanos del conde de Guaqui también participaron con sus propios fondos en la restauración del castillo, edificación de una basílica adosada a él y la construcción de viviendas para sacerdotes y casas de ejercicios. La obra fue encargada al arquitecto Ángel Goicoechea Lizarraga. 

Ya a principios del siglo XX, la duquesa de Villahermosa donó el castillo y la basílica a la Compañía de Jesús con la condición de que lo mantuviera tal y como se le entregó. 
En la cripta de la basílica descansan los restos de quienes contribuyeron a la reconstrucción del castillo y erección de la basílica: la duquesa de Villahermosa, su marido José Manuel de Goyeneche (conde de Guaqui) y los hermanos María Josefa (duquesa de Goyeneche), Carmen (duquesa de Gamio) y José Sebastián de Goyeneche y Gamio (fundador de la Fundación Goyeneche). 

Ya en la época moderna el Castillo de Javier es el destino de una multitudinaria peregrinación a principios de marzo, en honor del santo patrón de Navarra, llamada popularmente Javierada.



Junto al castillo se levanta la basílica de Javier, que comenzó a construirse a finales del siglo XIX en el lugar en el que se ubicaba antiguamente el palacio nuevo edificado por los padres de Javier.




El Castillo lo componen tres cuerpos escalonados, en orden de antigüedad. Dispone de un amplio sistema de defensa dotado de: saeteras, matacanes, almenas, torres, camino de ronda, murallas exteriores, fosos y dos puentes levadizos. 

 La Sala Grande o Principal
era la estancia de recibir y donde los habitantes del castillo pasaban gran parte del día. Es el cuarto más grande del castillo. La habitación del Santo, a la derecha de la Torre de San Miguel, es probablemente la más antigua del recinto. Allí vivió el joven Francisco hasta 1525. A la derecha de la torre se ubica la capilla de San Miguel. 

 La Torre del Homenaje o de San Miguel es la parte más antigua del castillo. El museo está dedicado a la vida del santo. En sus basamentos, hay huellas y zócalos musulmanes del siglo X. El primer recinto, con las primeras habitaciones, se formó en el siglo X. Se agregaron dos cuerpos poligonales y dos torres flanqueantes, en el siglo XIII .


 La Torre de Undués, está situada en el costado oriental del castillo y edificada en el siglo XV. Se encuentra orientada hacia la frontera con el reino de Aragón. Es una construcción de: unos 15 metros de altura, de planta pentagonal, rodeada de un baluarte y rematada en almenas. El paramento exterior se reconstruyó en el siglo XX.






Visita al Castilla

El Castillo de Javier te da la bienvenida desde la roca en que fue construido en el siglo X.

 La magia de entrar por un puente levadizo como en los cuentos medievales va a permanecer durante toda la visita al interior que es un completo museo en el que te muestran la historia del edificio, la importancia del lugar en la Historia y, por supuesto, la vida del Santo.





 La visita incluye la Sala de Escudos donde encuentras el árbol genealógico de San Francisco Javier
, la Sala Principal y unas escaleras te llevan hasta el Camino de Ronda primero, un corredor defensivo, y hasta la Torre del Homenaje, finalmente, donde te esperan las mejores vistas desde el Castillo. No dudes en investigar en todas las estancias del castillo porque todas tienen secretos por descubrir.


Junto al castillo se levanta la basílica de Javier, que comenzó a construirse a finales del siglo XIX en el lugar en el que se ubicaba antiguamente el palacio nuevo edificado por los padres de Javier.

LA BASÍLICA




jueves, 4 de marzo de 2021

ÚLTIMA CENA 2, INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

  — «LO QUE HACES, HAZLO PRONTO»

 Con mirada escrutadora de las almas, ve Jesús el crimen horrendo de un escogido para la excelsa dignidad de Apóstol; ve su Pasión amarguísima, acelerada por este crimen; ve el suicidio desesperado de Judas.

Ayuntamiento de Zaragoza. Turismo. Semana Santa
 Entonces profundamente conmovido, dijo: —Os aseguro que uno de vosotros me entregará.

 Espantados se miran mutuamente, temiendo cada uno encontrar en el rostro del compañero la lividez acusadora del crimen.

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 Su conciencia de nada los remuerde, pero más se fían de la palabra de Jesús, y al fin pueden hablar, y uno tras uno, y «entristeciéndose mucho» porque mucho le aman, le preguntan: —Señor, ¿soy acaso yo? ¿Soy yo? A modo de respuesta, Jesús repite la terrible profecía, ponderando toda la maldad encerrada en semejante traición: —Uno de vosotros, uno que está conmigo...
en su deseo de llegar al corazón de Judas, anuncia el pavoroso castigo que le amenaza. —El Hijo del hombre se va, según está decretado. Mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre será entregado!

Hermandad de la Sagrada Cena (Córdoba) - Wikipedia, la ...


 ¡Mas le valiera no haber nacido!
¡Mas le valiera no haber nacido!
Judas  pregunta también: —¿Soy yo acaso, Maestro? Yo creo que su respiración estaría en suspenso aguardando la respuesta. Jesús le dice en voz baja: —Tú lo has dicho: tú eres.
Pasos y Palios: SANTA CENA DE ZAMORA


 ¡Y tampoco se echó entonces Judas al suelo, llorando a los pies de quien hubiera llorado con él! La fidelidad vehemente de Pedro no puede soportar el pensamiento de que este sentado en su misma mesa un traidor a Jesús. Quiere saber quién es.


Uno de los discípulos, aquel a quien Jesús amaba —así nos cuenta sencillamente San Juan, que era ese discípulo—, estaba a la mesa, recostado a la derecha de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Semana Santa de Jerez 2011. Lunes Santo | Truman in the world
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: —Señor, ¿quién es?

¡Dulce intimidad de amigo que quiere conocer la pena de su amigo para consolarle! El Corazón de Jesús se conmovió agradecido ante aquella pregunta llena de amor, y en prueba de que aceptaba el consuelo ofrecido por el amado discípulo, le comunica su pena descubriéndole quién es el traidor. Pero, siempre delicado, siempre noble, no quiere decirle el nombre, sino solamente darle una señal, para que así Juan entienda que a nadie lo debe descubrir.

Le contestó Jesús: —Aquél a quien yo daré este trozo de pan untado. Y tomó un pedazo de pan, lo mojó en la salsa, y extendió la mano. Con qué emoción contenida miraría Juan la mano de Jesús para ver a quién de los Doce se acercaba...
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 Y se acercó a Judas, hijo de Simón lscariote, y le dio el pan. Esto fue para Judas un obsequio, una nueva delicadeza de Jesús. Para Juan fue el descubrimiento aterrador.

Tenía al criminal frente e frente. Fijo en él sus ojos doloridos. Y la mirada penetrante del discípulo virgen vio no sé que en la cara del discípulo perverso.

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 Entonces, al ver Jesús que nada ha conseguido, quiere quedarse solo con los suyos, libre de quien le atormenta con sólo estar presente. Y le dice: —Lo que piensas hacer, hazlo pronto.

No era empujarlo al crimen. Era una nueva invitación. Era advertirle que lo sabía todo, y que si no quería arrepentirse, debía marchar de allí.
 Y el desgraciado Judas estaba deseando ese momento. Se levantó en seguida. Ninguno de los comensales entendió a qué se refería Jesús. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.

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. — «TOMAD Y COMED»


 En cuanto Jesús se vio libre de la presencia del traidor, parece que no quiso disimular el descanso que sentía: —Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él...


Lavose las manos, manos honradas de carpintero, manos limpias de sacerdote, manos que bendecían...

Tomó una copa de vino ligeramente aguado y la bendijo. —Bendito seas, Señor, Dios nuestro, que has creado el fruto de la vid —recitaba pausadamente, según los ritos de la cena pascual.

 Bebió un poco, y ofreció la copa a Pedro para que circulara por todos, diciéndoles:
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 —Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.


 Se colocó el cordero. Venia extendido en dos palos sujetos en forma de cruz. Jesús sabía quién iba a ser mañana el verdadero Cordero sacrificado por los pecados del mundo. Lo despedazó con delicadeza, lo bendijo y lo distribuyó entre sus discípulos.

Llegó entonces el momento cumbre de los siglos. El momento que jamás se hubieran atrevido a imaginar ni los Santos ni los Ángeles.
El momento de la infinita generosidad de Dios.

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 Tomó Jesús un pedazo de pan de los que quedaban sobre la mesa, levantó los ojos a su Padre, le dio gracias, partió el pan, lo bendijo y lo dio a sus discípulos, diciendo:

 —Tomad y comed: Esto es mi Cuerpo, entregado por vosotros.
 Del mismo modo tomó el cáliz, dio gracias y se lo entregó, diciendo:
 —Bebed de él todos. Porque esta es mi Sangre, Sangre de la Nueva Alianza, que por vosotros y por muchos será derramada para remisión de los pecados. Haced esto para acordaros de mí

 Este es mi Cuerpo... Esta es mi Sangre... Palabras sencillas y terminantes, que tienen un único sentido: aquello que parece pan, es el Cuerpo de Jesús; aquello que parece vino, es la Sangre de Jesús. El lo puede todo porque es Dios.

Historia - Hermandad de Jesús en el Calvario y Santa Cena. Totana

Ahora dice ante el pan: Esto es mi Cuerpo, y el pan se convierte en el Cuerpo de Jesús. Queda el gusto de pan, queda el color, queda el peso: pero ya no es pan. Es el Cuerpo de Jesucristo, el mismo Cuerpo que esta sentado a la mesa. Y con el Cuerpo están la Sangre, el Alma y la Divinidad. Dice después ante el vino: Esta es mi Sangre. Y el vino se convierte en la Sangre de Jesús. Queda el color y el gusto del vino; pero ya no es vino. Es la Sangre del Hijo de Dios. Y con la Sangre están el Cuerpo, el Alma y la Divinidad.


  En esta primera consagración —y en las consagraciones que se sucederán por los siglos de los siglos— Jesús realiza un prodigio, mejor dicho, una serie de prodigios, que sólo Dios puede realizar. Y los Once creen sin dudar ni un momento. Ellos, hace un año, le habían oído decir «Os daré a comer mi cuerpo, os daré a beber mi sangre.» Creyeron que Jesús cumpliría esta promesa, pero no sabían de qué manera.

Comentario del El Drama de Jesús

NOVENA DE LA GRACIA 2021 EN HONOR A SAN FRANCISCO JAVIER

NOVENA DE LA GRACIA

 Por la señal, etc. Señor mío Jesucristo... 



 ORACIÓN 

 Amabilísimo y amantísimo Santo, adoro con Vos, humildemente, a la Divina Majestad y le doy gracias por los singulares dones de gracia que os concedió en vida y por la gloria de que ya gozáis. Suplicoos, con todo el afecto de mi alma, me consigáis por vuestra poderosa intercesión, la gracia importantísima de vivir y morir santamente. Os pido también me alcancéis... (aquí se hace la petición espiritual o temporal) Y si lo que pido, no conviene a mayor gloria de Dios, y bien de mi alma, quiero alcanzar lo que para eso fuere más conveniente. Amén.

 (Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria). 

 Oración que compuso y decía el Santo Eterno 

Dios, Creador, de todas los cosas, acordaos que Vos creásteis las almas de los infieles, haciéndolos a vuestra imagen y semejanza. Acordaos, Padre Celestial, de vuestro Hijo Jesucristo que, derramando tan liberalmente su sangre padeció por ellas. No permitáis que sea vuestro Hijo por más tiempo menospreciado de los infieles, antes aplacado con los ruegos y oraciones de vuestros escogidos los Santos y de la Iglesia, Esposa benditísima de vuestro mismo Hijo; acordaos de vuestra misericordia y, olvidando su idolatría e infidelidad, haced que ellos conozcan también al que enviásteis Jesucristo, Hijo vuestro, que es salud, vida y resurrección nuestra, por el cual somos libres y nos salvamos, a quien sea dada la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén. 

ORACIÓN 

 Oh, Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de los Indias por la predicación y por los milagros de San Francisco Javier. Concédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos también los ejemplos de sus heroicas virtudes: Por Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en los siglos de los siglos. Amén.   






martes, 2 de marzo de 2021

ÚLTIMA CENA I

 — «LOS AMÓ HASTA LO ÚLTIMO»


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Notó el Señor que los Doce, tal vez al momento de colocarse en sus puestos, discutían sobre quién sería el primero de todos. Tres años lleven en su escuela y todavía no han aprendido la primera lección. Jesús les avisa mansamente:

Jesús y Juan (detalle)

 —El primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierna como el que sirve. Porque ¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. Pero no quería el Señor que en aquellos últimos momentos se quedasen con la pena de una reprensión. Por eso les dice con cariño:


—Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el Reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi Reino, y os sentareis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.

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Y lo que entonces ocurrió, nos lo cuenta San Juan, el discípulo a quien amaba Jesús, en una página que todavía conserva la sublime emoción que él mismo sintió al presenciarlo. Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.


Estaban cenando, ya el diablo había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavar los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llega a Simón Pedro y éste le dice:






—Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: —Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. Pedro le dice: —No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: —Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. Simón Pedro le dice: —Señor, no sólo los pies; sino también las manos y la cabeza.


Jesús le dice: —Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».)

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Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: —¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «El Maestro» y «El Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. Ya que sabéis estas cosas, felices seréis si las cumplís.
 



Y viendo que no todos serán felices porque no todos las cumplirán, añade: —No lo digo por todos. Yo sé a quiénes he elegido. Pero así quedara cumplida la Escritura, que dice: «El que come mi pan conmigo, levantará su pie contra mi. Como espina en el corazón clavada, siente Jesús la traición de Judas allí presente. Aprovecha los momentos para darle a entender que lo sabe todo y para invitarle a la conversión:

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—Os hablo así ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, conozcáis que soy yo. Misteriosamente pone ante los ojos del ingrato la enormidad del crimen que maquina, añadiendo: —Quien recibe al que yo envío, a mí me recibe. Y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. Los Apóstoles sólo entienden el sentido de estas palabras, que para ellos contienen motivo de consolación, pues ellos han recibido a Jesús. Pero Judas puede entender algo más: si recibir a Jesús, es recibir al Padre que le ha enviado, entregar e Jesús, será entregar al Padre, entregar a Dios. Mas tiene el corazón endurecido, y no renuncia a realizar la entrega que prometió en un momento de ambición apasionada.


¡Cómo duele al Corazón generoso del Maestro la presencia del traidor! Le he lavado los pies como a los demás. Acaso con más cariño que a los demás.


Acaso mientras le lavaba, procuró que su mirada serena se encontrase con las del traidor que nerviosamente las dirigía a otra parte. Le invitara de nuevo al arrepentimiento, y al ver que nada logra, tendrá que decirle que se marche: ¡Es demasiado santa la Primera Misa del mundo para que sea profanada por el aliento de un sacrílego!

Comentario, El Drama de Jesús

EL PADRE NUESTRO DESDE EL OTRO LADO

 




lunes, 1 de marzo de 2021

ORACIÓN DE LA MAÑANA PARA CUARESMA 2021

  ORACIÓN DE A MAÑANA  PARA CUARESMA


Siempre es necesario un camino para no perderse y un horizonte en el que clavar mis ojos, Señor

Abre mis oídos para oírte Abre mis ojos para verte

Abre mi paladar para que te guste Abre mi corazón para que te amemos

Abre mi alma para que te acoja Abre mis manos para dar servicio a los demás. AMEN




En Semana Sana suceden  grandes acontecimientos, acontecimientos que,  Tu Señor, los realizaste por mi. Yo por mi parte me preparo en ese tiempo de Cuaresma para vivirlos a tope para agradecerte Tu Amor.

Desde el primer dia  de la Cuaresma, imposición de la Ceniza,  recuerdo que soy peregrino, que no siempre estaré en la tierra y que necesito cambiar  en  algunos aspectos para no echar más peso en Tu Cruz.

Que la Cuaresma que empieza  sea una Comunidad con exigencia personal, con brillo interior. con brillo espiritual sabiendo lo mucho que Dios hace por nosotros.

Que el Miércoles de Ceniza empiece mi tiempo de silencio y sacrificio............su Amor no merece menos.


Señor, este año en la Pascua necesitamos alegría, salud y esperanza en medio de la pandemia que pronto pasará.
Que Tu Madre me ayude a prepararme.

Señor,   desierto cuaresmal que lo pase con una gran convicción cuaresmal  aparta de mi toda tentación  y que el centro de mi vida sea solo  y siempre Tu.


Con fe y esperanza, remando mar adentro hacia una Semana Santa más silenciosa y profunda, me dejaré buscar por Ti mi Señor procurando tiempo para habar contigo.

Señor.nos invita es este tiempo de preparación a la salvación y nosotros podemos recibirla o rechazarla. En este tiempo de preocupación, enfermedad, soledad, angustia, desencanto, rostros cubiertos y sonrisas perdidas ayúdanos a no rechazar tu salvación. En Ti confio Señor para convertirme

Subir y bajar. Subir para contemplar tu gloria. Bajar para en mi vida diaria dar testimonio de ella y ya en mi mundo encontrarme con todo lo que me rodea que me habla de Tu Amor y agradecértelo también con amor.


Coherencia.
Sin distancia entre la Palabra de Dios y las obras


¡Que he hecho por Cristo? ¿Que hago pos Cristo? ¿ que debo hacer por Cristo?

Ayudame a colocarte  en el centro de mi corazón aunque amar a los demás resulte difícil. Con Javier estos nueve días he aprendido amar a los demás y a la Cruz a pesar de las dificultades , que él sea para mi  ejemplo y testimonio.

Por Amor mi Dios envías a Tu Hijo para salvarnos, Jesús luz del mundo para iluminar  nuestras tinieblas para fortalecer nuestro camino



Señor, en este barco a la deriva DE NUEVO LO MANDAS, SEÑOR, A TU HIJO Para buscarnos, porque andamos perdidos Para amarnos, porque vagamos sedientos de amor Para protegernos, estamos desnudos de lo eterno Para fortalecernos, nos sentimos débiles y huérfanos .somos tuyos, hacia Ti vamos y en Ti descansaremos Amén


MADRE

Glorioso San José tu vida mi ejemplo. 

 Sin protagonismo con el papel tan importante que tenías, ni más ni meno, que educar al Hijo de Dios Vigilante para obedecer al pronto al primer mandato. Silencioso en medio del ruidoso mundo. Prudente y humilde desde la Anunciación. 
 Enseñame San José cómo tonto silencio? Explicame San José cómo tanta humildad y prudencia? Muy fácil, aprendí en Nazaret viviendo con Jesús y María.



ORACIÓN FINAL
Oh Señor, delante de Ti, mis manos abiertas reciben tu pan
Oh Señor , espiga de amor, llena mi corazón
Y entre tus manos, oh Señor, guárdame, guárdame, dime lo que es amor

Oh Señor, sendero de amor, mi alma en silencio escucha tu voz.
Oh Señor, maestro y pastor, dinos lo que es amor.

FRASES PARA LA SEMANA

 DIOS REGALA CORONAS DE ESPINAS A SUS AMIGOS



Santa Bernardette


FUERA DE LA CRUZ NO HAY OTRA ESCALERA PARA SUBIR AL CIELO



EL EVANGELIO DE HOY Y LOS MONTES DE TIERRA SANTA

 MONTE MORIAT

El monte Moriá o Moriah (en hebreo: מוֹרִיָּה - ‘ordenado/considerado por El Señor’) es el monte al cual, según el Génesis, subió Abraham con su primogénito Isaac para sacrificarlo a Dios.

En el último instante, un ángel del Señor detuvo su brazo armado con un cuchillo, y le indicó la existencia de un carnero, enredado con sus cuernos en un zarzal, que fue sacrificado en lugar de Isaac.

Pero Moriah en hebreo significa “visión” y mucho tiene que ver con lo que allí sucedió. Cuando Abraham estaba por sacrificar con un cuchillo a su primogénito, un ángel divino detuvo su brazo armado y le indicó de la existencia de un carnero, que se encontraba en el sitio. Fue entonces cuando Abraham no tuvo que sacrificar a su hijo y optó por el carnero.

 El monte Moriá es identificado en la tradición judía con el monte del Templo. 

Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo. 2 Crónicas 3:1

El Monte del Templo, uno de los diferentes nombres del lugar, posee un importante sentido sagrado para cristianos, musulmanes y judíos, con respecto a la discordia entre las tradiciones. 


 El Monte del Templo, situado en Jerusalén, es uno de los menores montes de la región, con 743 metros por encima del nivel del mar. Esta parte limita al oriente con la Puerta Dorada (foto) – según la tradición cristiana, a través de este portal Jesús entró en Jerusalén, y, en la tradición judaica, es por donde entrará el Mesías, ya que los judíos no creen que Jesús lo sea.


El Monte del Templo era el lugar donde el pueblo iba a adorar a Dios.





Hoy: En el Monte del Templo
 Ha pasado mucha historia en el Monte del Templo, pero dado que el Templo fue destruido por los romanos en el año 70 d.C., algunos se preguntarán qué hay allí hoy…
 En la actualidad, el Monte del Templo se encuentra ocupado por dos edificios islámicos: la mezquita de Al-Aqsa al extremo sur, y el Domo de la Roca

A nosotros se nos pide sacrificar algo de nuestro ego en favor de Dios, no se nos pide mucho. Algo dí a día para responder al Amor de Dios.
MONTE TABOR



El monte Tabor (en hebreo: הר תבור, har Tabor) está localizado en la Baja Galilea, al este del Valle de Jezreel, 17 kilómetros al oeste del Mar de Galilea. Su altura es de 575 msnm (1.843 pies) y se eleva a 400 m con respecto a su entorno. Su cumbre se destaca desde lejos. Visto de este a oeste (desde Kfar Tabor) su cumbre es muy aguda; visto de sur a norte (desde Afula) es redondeada



 Allí tuvo lugar la transfiguración del Señor delante de los tres apóstoles, y con la aparición de Elías y Moises. Este es el precioso mosaico que hay en el interior de la Iglesia católica del monte Tabor.
El Monte Tabor es el carnet de identidad de Jesús.


Entendemos entonces entonces que todo los maravillas que hace a Jesús;  multiplicacion de los panes y los peces, la curación  de los enfermos, etc...............no las hace por si solo, las hace por alguien que está por encima de El: DIOS


MONTE CALVARIO



Jesús, María y Juan
El Calvario, también conocido como el Gólgota, fue un sitio que se encontraba cerca del exterior de las murallas de Jerusalén. En este lugar según los evangelios fue crucificado Jesús.

El emperador bizantino Constantino construyó la Iglesia del Santo Sepulcro sobre lo que se pensaba que era la tumba de Jesús entre 326 y 335, cerca del lugar del Calvario. 

Jesús subió al Monte Calvario con una cruz pesada de madera,



A nosotros la cruz nos va acompañar siempre, por muy bien que se nos de el día, el demonio siempre va a meter su aguijón y esa es la cruz a la que podemos hacer frente con la fe y en segundo lugar con el hombro.
Como decía Sta Teresa: después de la noche oscura viene el Día.

NOSOTROS Y LOS MONTES DEL EVANGELIO

Subir al monte es pensar en un mundo con las coordenadas de Dios, es dejar nuestro ego en el llano sin olvidarnos que al bajar nos encontramos los problemas.
Los montes a los que podemos subir:
La Eucaristía
El Pan de la vida
La Palabra de Dios
Los Domingos subimos al monte para ver las cosas de Dios y las cosas del mundo de forma diferente.