Oración inicial:
Sagrado Corazón de Jesús, que en el divino Sacramento de la Eucaristía estás vivo y lleno de amor por nosotros, aquí nos tienes en tu presencia, pidiéndote perdón por nuestras culpas, e implorando tu misericordia. Nos pesa, oh Buen Jesús, haberte ofendido, por ser Tú tan bueno que no mereces tal ingratitud.
Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
. ¡Oh preciosa Herida, abierta en el Sagrado Corazón para dar paso a las llamas de su inmenso amor! Haced que el incendio de la caridad purifique nuestros corazones de la inmundicia del pecado.
¡Oh Corona de espinas que atormentasteis al Corazón Sacratísimo con las puntas crueles de nuestros pecados! Alcanzadnos un santo y sincero remordimiento de nuestras culpas.
¡Oh Cruz plantada en el Corazón de Cristo, árbol frondoso alimentado por la sangre divina, signo de vuestro ardiente deseo de ser crucificado! Concedednos una entera resignación a los designios de la Providencia.
Escucha las exhortaciones de Jesús: "Cuando hagáis limosna recordad que el Padre ve en lo escondido; que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Cuando reces, entra en la habitación y cierra la puerta pues el Padre ve en lo secreto.
Cuando ayunes, tu ayuno no se manifestará a los hombres, pero tu Padre celestial ve todo a tu alrededor... dentro de ti. También las mínimas cosas escondidas a los hombres no se esconden de su divina mirada. Nadie puede penetrar en los secretos de tu corazón. Dios, sí.
Cuando crees que estás solo hay siempre un ojo que ve tus acciones, un oído que siente tus palabras, una mano que escribe tus pensamientos. ¡Dios te ve!
Oración final, P.J.Loez
Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Oración final, P.J.Loez
Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFIO, 3 veces.
22.-LA PERSECUCIÓN
Quien más pesada, quien más ligera, todos tenemos una cruz personal que llevar, pero no hay una común a todos; es la cruz predicha por Jesús cuando subió al monte de las bienaventuranzas y pronunció las palabras que fueron una verdadera revelación para sus discípulos:
Dichosos vosotros cuando os ultrajen, os persigan y mintiendo, digan de vosotros cosas malas, falsas, etc., por mi causa. Ser perseguidos por amor a Jesús es una bienaventuranza. Alegraos porque será grande vuestra recompensa en los cielos.
Oración final, P.J.Loez
Miranos Amigo y Señor y no dejes de mirarnos, contigo podemos caminar seguros y hacer frente con la fe en tu presencia a las dificultades de nuestra vida. Que tu Corazón sea el impulso de nuestra vida y que nos mueva siempre a buscar los signos de tu presencia en cada dia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFIO, 3 veces.
DIA 21.-LA MORTIFICACIÓN
Es el mandato de Jesús. Mandato duro para los cristianos débiles y demasiado apegados a las propias comodidades. Mandato suave y dulce para aquellas almas que sienten la belleza de la perfección, gustan las dulzuras íntimas de la vida cristiana. "Quien quiera seguirme, debe renunciar a sí mismo" Para seguirle, para ser verdaderos cristianos, debemos corregir nuestros defectos, mortificar nuestras pasiones y nuestros sentidos. El primer médico de nosotros somos nosotros mismos. Para conocerte bien debes hacer el examen de conciencia cada día, cuando estás libre de ocupaciones materiales. ¿Cómo regulas tus pasiones? ¿Reina en tu corazón la soberbia, la avaricia, la cólera, la indiferencia en hacer el bien, la envidia del bien ajeno? Bajo la excusa de la prudencia, ¿ no escondes, quizá el respeto humano? ¿Cómo mortificas tus sentidos?



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