CEREMONIA DE DESPEDIDA
LEGADA A CAMERÚN
https://youtu.be/H9TgVHwa6Fs?si=jorrvo5L0NO3MEcU
Encuentro con las autoridades, la sociedad y el cuerpo diplomático en el Palacio de Congresos (extracto de discurso).
La paz, de hecho, no se decreta: se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva. Es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles. Gobernar significa amar al propio país y también a los países vecinos; el mandamiento “ama a tu prójimo como a ti mismo” es aplicable también en las relaciones internacionales. Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas. El Papa Francisco ha señalado la necesidad de superar «esa idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos». [1]
En este cambio de enfoque, la sociedad civil debe considerarse una fuerza vital para la cohesión nacional. Es un paso para el que Camerún también está preparado. Asociaciones, organizaciones de mujeres y de jóvenes, sindicatos, ONG humanitarias, líderes tradicionales y religiosos: todos desempeñan un papel insustituible en la construcción de la paz social. Son ellos los primeros en intervenir cuando surgen tensiones; son ellos quienes acompañan a los desplazados, apoyan a las víctimas, abren espacios de diálogo y fomentan la mediación local. Su cercanía al territorio permite comprender las causas profundas de los conflictos y vislumbrar respuestas adecuadas. La sociedad civil contribuye además a formar las conciencias, a promover la cultura del diálogo y el respeto de las diferencias. De este modo, es en su seno donde se prepara un futuro menos expuesto a la incertidumbre. Quisiera destacar con gratitud el papel de las mujeres. A menudo, lamentablemente son las primeras víctimas de los prejuicios y de la violencia, y aun así continúan siendo incansables artífices de paz. Su compromiso con la educación, la mediación y la reconstrucción del tejido social es inigualable y constituye un freno a la corrupción y a los abusos de poder. También por esto su voz debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de decisiones.
Visita al orfanato de Ngul Zamba
Durante su visita, el Papa León XIV dirigió un mensaje profundamente esperanzador, centrado en la dignidad de cada niño como hijo predilecto de Dios. El Pontífice subrayó que, aunque estos pequeños hayan experimentado el dolor del abandono o la pérdida, en el corazón de la Iglesia siempre encontrarán un hogar y una familia. Agradeció conmovido la labor de los cuidadores y voluntarios, definiendo su trabajo no solo como una asistencia social, sino como una verdadera caricia de Dios que sana las heridas del alma.
El Santo Padre resaltó que estos centros son oasis de misericordia donde se construye el futuro de la nación desde la fragilidad. Animó a los niños a no dejar que la tristeza apague sus sueños, recordándoles que su vida tiene un valor infinito y que el Señor los acompaña en cada paso. Para las autoridades y la sociedad civil, sus palabras fueron una llamada a la responsabilidad, instándoles a proteger la infancia como el tesoro más preciado de la sociedad, pues el trato que se da a los más vulnerables es el verdadero termómetro de la humanidad de un pueblo.
Finalmente, el Papa puso este lugar bajo la protección de la Sagrada Familia, señalando que el amor y la entrega gratuita son los únicos capaces de transformar el sufrimiento en esperanza. Este mensaje invita a todos a colaborar con generosidad en estas obras de caridad, recordando que servir a los más pequeños es servir al mismo Cristo. Concluyó con una bendición especial para cada niño, pidiendo que nunca les falte la sonrisa ni la seguridad de saberse profundamente amados por su Padre del cielo. Lee el texto completo
Encuentro privado con los obispos de Camerún en la sede de la Conferencia Episcopal
A los Superiores Generales y a los más de 250 institutos y congregaciones en Camerún, recibidos, esta tarde, privadamente en la sede de la Nunciatura en Yaundé, el Papa los exhortó a colaborar con los obispos y sacerdotes diocesanos, reconoció que la vida consagrada es escencial para la vida de la Iglesia, los invito a centrarse en la formación como desafío ante los diferentes credos y religiones, pero, ante todo, a ser valientes, a veces radicales, en su misión de proclamar el Evangelio. Vatican News
Esta tarde, a su regreso a la Nunciatura en Yaundé, el Papa León XIV se reunió con un grupo de nueve religiosos que representaban a la Conferencia Nacional de Superiores Mayores y a los más de 250 institutos y congregaciones religiosas activas en Camerún. La Oficina de Prensa de la Santa Sede, a través de su canal en Telegram, refiere que "el Papa escuchó sus palabras de agradecimiento por su visita al país y por sus palabras de los últimos días.
También escuchó sus relatos de compromiso y testimonio ante las numerosas situaciones de sufrimiento que se viven en el país, incluyendo la de los jóvenes, las personas desplazadas, las víctimas de la violencia y la trata de personas". Asimismo, abordó la necesidad de que los religiosos colaboren más con los obispos y los sacerdotes diocesanos, y las preguntas sobre su identidad religiosa que surgen en el seno de las congregaciones. Finalmente, el Papa se dirigió a ellos, agradeciéndoles ante todo la oportunidad que les brindaba el encuentro: «¡La vida consagrada es una parte esencial de la vida de la Iglesia!».



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