https://www.facebook.com/share/v/1B7jVjBhRd/
Nuestro corazón no pertenece a quien lo ha roto, sino a Aquel que ha sabido restaurarlo con amor.
Las heridas de la vida pueden dejarnos marcados, pero nunca tienen la última palabra cuando Dios entra en nuestra historia.
Él no mira nuestro corazón para condenarlo, sino para sanarlo, reconstruirlo y hacerlo nuevo.
Porque al final, nuestro corazón no está hecho para la tristeza ni para el rencor, sino para amar, perdonar y volver a empezar. ✨ Y cuando Dios lo toca, incluso las heridas se convierten en caminos de gracia.



No hay comentarios:
Publicar un comentario