ORACIÓN A TI MADRE
Gracias por tu SI.
En Navidad Señor, remo en tu inmenso mar mirando tanta belleza y en silencio siento tu presencia escucho tu voz
ANTE EL PORTAL Quisiera ser un ángel, para pregonar la presencia del Niño en Belén. Quisiera ser, una y otra vez, pastor para sentirme rico y ofrecer lo poco que tengo al que es, tanto y tan poco, en Belén.
NAVIDAD
La Navidad nace en la noche incluso cuando el miedo aprieta, las puertas se cierran o el odio grita, cuando parece que Dios...guarda silencio.
El odio divide y el amor reúne El odio señala y el amor abraza El odio mata y el amor salva ¿Qué es Navidad? Es el grito de Dios diciéndonos que no tengamos miedo, que no estamos solos y que todavía existe la esperanza.
Todo esto no se puede quedar en los altares (qué más quisieran algunos); hemos de salir a las calles, atravesar con este mensaje nuestras casas y curar por tanto nuestras heridas cuando algunos se empeñan en reabrirlas.
Que Pamplona, tu pueblo y tuV ciudad, tu casa o tu familia, tu trabajo o tus amigos, tu alma o tu entraña no sea algo inerte y sin vida, que sea una esperanza viva. Mientras haya una luz en cada corazón, un cristiano en cada edificio, pueblo o ciudad DIOS siempre se las ingeniará para recordarnos que sigue naciendo. ¡FELIZ NAVIDAD!
DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA
DÍA DE LA SAGRADA FAMILIA
En familia, Dios, quiso nacer En familia, Dios, comenzó a llorar En familia, Dios, acogió al pobre y al rico En familia, Jesús, se dejó iluminar por una estrella En familia, Jesús, reconoció a un nombre: MARIA
En familia, un Niño, respetó a un hombre: JOSÉ En familia, el Dios con nosotros, se inició en el valor de la fe. En familia, Jesús, recibió agasajos de humildes y regios En familia, Jesús, supo lo que fue huir En familia, Jesús, recibió aliento
En familia, Jesús, aprendió a vivir. En familia, Jesús, sufrió el desprecio de los que no supieron verle ni esperarle En familia, Jesús, vio a los pastores cuerpo a tierra y lágrimas en los ojos En familia, Jesús, contempló a tres reyes con abundancia de oro, incienso y mirra ofreciéndole. En familia, Jesús, habló y guardó silencio
En familia, Jesús, fue perdido y encontrado En familia, jugaba, rezaba y cantaba y, en familia, sufrió la incomprensión de algunos de los que le rodeaban En familia…¡sí en familia! ¡En familia Jesús fue hijo! ¡En familia, Jesús, fue Niño ¡En familia, Jesús, fue joven! ¡En familia, Jesús, aprendió a ser adulto! ¡En familia, Jesús, aprendió a mirar a los cielos! Amén.
II DOMINGO DE LA NAVIDAD
DIOS ACAMPÓ ENTRE NOSOTROS
No vino con truenos ni palacios, sino con una tienda frágil, hecha de carne, silencio y latidos humanos. Eligió el polvo del camino en lugar del trono, el murmullo de una madre en vez del aplauso del poder.
Puso su morada en lo pequeño, en lo que tiembla, en lo que ama. Dios acampa donde hay hambre de sentido, donde una lágrima cae sin testigos, donde alguien espera sin saber por qué.
Allí planta su tiendayn
Y
y se queda. No es un Dios lejano: comparte el frío de nuestras noches, el cansancio de nuestras manos, la esperanza torpe que insiste en vivir.
Camina con nosotros, come nuestro pan, respira nuestras preguntas. Y cuando creemos estar solos, su tienda sigue en pie, discreta pero firme, recordándonos que lo divino no huye de lo humano, sino que lo habita.
Feliz 2⁰ domingo de Navidad
ANTE EL PORTAL Quisiera ser un ángel, para pregonar la presencia del Niño en Belén. Quisiera ser, una y otra vez, pastor para sentirme rico y ofrecer lo poco que tengo al que es, tanto y tan poco, en Belén.
Quisiera ser Rey Mago, y dejar los reinos de mi seguridad llevando oro para Aquel que es Rey incienso para Aquel que es Dios y mirra para Aquel que es hombre. Quisiera ser Rey Mago para observando a María no marcharme sin mirar al Hijo de Dios.
Quisiera ser estrella y alumbrar a los hombres al encuentro con Jesús Quisiera ser José para, con mano firme y sólida, no perder al Dios Enmanuel. Quisiera ser portal, para que, hoy y mañana, el año que viene y siempre Dios se dignase nacer en mí.
Quisiera ser cuna de Jesús para, como María, tener su mismo privilegio: mirarle, contemplarle, cuidarle y hacerle el centro de mi vida. Amén
Oración al Santísimo Sacramento
¡Qué bien se está contigo, Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo! ¿Por qué no vendré más?
Hace ya muchos años que vengo aquí a diario
y aquí te encuentro siempre, Amor Solitario,
solo, pobre, escondido, pensando en mí quizás.
Tú no me dices nada ni yo te digo nada;
si Tú lo sabes todo, ¿qué voy a decirte?
Sabes todas mis penas, todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte con las manos vacías
y que no tengo nada que te pueda servir.
Siempre que vengo a verte, siempre te encuentro solo.
¿Será, Señor, que nadie sabe que estás aquí?
No sé, pero sé, en cambio, que aunque nadie viniera,
aunque nadie te amara ni te lo agradeciera,
aquí estarías siempre esperándome a mí.
¿Por qué no vendré más? ¡Qué ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia que cuando a Ti me llego
siempre vuelvo cambiado, siempre salgo mejor.
¿Adónde voy, Dios mío, cuando a mi Dios no vengo?
¡Si Tú me esperas siempre! Si a Ti siempre te tengo,
si jamás me has cerrado las puertas de tu Amor.
¿Por qué no vendré más si sé que aquí, a tu lado,
puedo encontrar, Dios mío, lo que tanto he buscado.
Mi luz, mi fortaleza, mi paz, mi único bien?
Si jamás he sufrido, si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo llorases Tú también!
¿Por qué no vendré más, Jesús?
¡Si Tú lo estás deseando, si yo lo necesito!
Si sé que no soy nada cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarás la ciencia de los santos
como aquí la buscaron y la aprendieron tantos,
que fueron tus amigos y gozan ya de Ti.
¿Por qué no vendré más, si sé yo
que Tú eres el modelo único y necesario
que nada se hace duro mirándote a Ti aquí?
El Sagrario es la celda donde estás encerrado.
¡Qué pobre, qué obediente, qué manso, qué callado,
¡Qué solo, qué escondido... nadie se fija en Ti!
¿Por qué no vendré más? ¡Oh, Bondad infinita!
Riqueza inestimable que nada necesita,
y que te has humillado a mendigar mi amor.
Ábreme ya esa puerta, sea ésa ya mi vida,
olvidado de todos, de todos escondida,
¡Qué bien se está contigo, qué bien se está, Señor!
Amén
No hay peligro. Estamos en un momento de repliegue en el campo de la Fe. No resulta fácil dar razón de nuestras convicciones religiosas. Nos parece menos complicado pasar inadvertidos como quien va de puntillas por miedo a ser descubierto.




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