Una semana después de haber sido cerrada solemnemente por el papa León XIV, este martes 13 de enero, en horas de la mañana, se llevó a cabo el tapiado de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, gesto que marca el cierre definitivo del tiempo jubilar.
El Cardenal Mauro Gambetti presidió esta tarde el rito que concluye el sellado de las cuatro Puertas Santas de las Basílicas papales de Roma. En el interior del muro se colocó el tradicional cofre de bronce que guarda las memorias del Año Santo.
Hoy la Iglesia ha sellado con solemnidad la Porta Santa de la Basílica Papal de Santa María la Mayor en Roma. El rito tuvo lugar ayer por la tarde en forma privada, presidido por el cardenal arcipreste Rolandas Makrickas, junto al maestro de celebraciones litúrgicas monseñor Diego Giovanni Ravelli, marcando el cierre de este símbolo jubilar hasta el próximo Año Santo.
Con el último ladrillo colocado y la bendición final, la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro quedó oficialmente sellada.
Tras la intensa espiritualidad del Jubileo Ordinario de 2025, la ceremonia se llevó a cabo este viernes 16 de enero de 2026 de manera privada, resguardando el acceso sagrado hasta el próximo Año Santo.
El rito comenzó con una breve oración en la que el purpurado recordó a la multitud de peregrinos que, a lo largo del año, cruzaron el umbral de la Puerta Santa. El Cardenal Gambetti pidió especialmente que todos ellos permanezcan firmes en la fe y en comunión con el Sucesor de Pedro.
El sellado técnico estuvo a cargo de los "sampietrini" de la Fábrica de San Pedro, quienes construyeron un muro interior compuesto por aproximadamente 3,200 ladrillos. Más allá de su función estructural, este muro sirve como un verdadero receptáculo de la memoria histórica de este período de la Iglesia.
El momento central del rito fue la inserción del cofre de bronce dentro del muro. Este cofre, creado especialmente para la ocasión, lleva grabados los escudos de los dos pontífices que marcaron este tiempo: el del Papa Francisco, quien abrió el Jubileo 2025 el 24 de diciembre de 2024, y el del Papa León XIV, que lo clausuró el 6 de enero de 2026.
En su interior se depositaron objetos que documentan este período histórico. Destaca un contenedor metálico que resguarda el pergamino oficial con el acta de apertura y cierre de la Puerta Santa, así como la llave que accionó el mecanismo del umbral sagrado. También se incluyó una selección numismática: dos medallas del primer año del pontificado de León XIV, una del último año de Francisco y otras piezas conmemorativas de la década que transcurrió entre el Jubileo de la Misericordia de 2016 y el actual de 2025, además de una medalla de la Sede Vacante de 2025.
Una vez completada con estos testimonios, el cofre fue introducido en un contenedor de plomo, que fue soldado y sellado para garantizar su conservación.
Para iniciar la fase final del amurallamiento, el Cardenal Arcipreste y el Maestro de Ceremonias colocaron simbólicamente los dos primeros ladrillos del cierre. El rito, marcado por la sobriedad y el recogimiento, concluyó con el rezo del Padre Nuestro y la bendición, dejando la Puerta Santa de San Pedro custodiada por el silencio hasta que la Iglesia convoque un nuevo Jubileo.
https://youtu.be/FySZP8noVUc?si=RnVhrzzr_Vp0Bs7v
La Porta Santa, ubicada dentro de esta majestuosa basílica dedicada a la Virgen María —que guarda tesoros artísticos y la famosa imagen de Salus Populi Romani— fue sellada con un muro de ladrillos en cuyo interior se colocó una caja de bronce con documentos oficiales, la llave de la puerta y medallas pontificias desde 2016 hasta hoy. Este gesto litúrgico clausura simbólicamente el Jubileo de la Esperanza 2025, iniciado por el Papa Francisco, y prepara el camino para continuar la tradición jubilar en la vida de la Iglesia.
Según la tradición, la Puerta Santa permanecerá sellada hasta el próximo Jubileo Ordinario del año 2050, salvo que el Santo Padre disponga su reapertura anticipada en 2033, con motivo de un posible Jubileo Extraordinario por los dos mil años de la Resurrección de Jesucristo.
Un signo cargado de simbolismo, que recuerda que el tiempo de la gracia jubilar se cierra, pero la misericordia de Dios permanece siempre abierta en la vida de la Iglesia.
Algunas imágenes del rito de la colocación de ladrillos de la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor (13 de enero de 2026)



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