8 de enero, sigue en directo desde la Basílica de San Pedro, la Santa Misa presidida por el Papa León XIV con los Cardenales participantes en el Consistorio extraordinario (7-8 de enero de 2026).
"Queridos hermanos, lo que ustedes ofrecen a la Iglesia con su servicio, a todos los niveles, es algo grande y extremadamente personal y profundo, único para cada uno y valioso para todos; y la responsabilidad que comparten con el Sucesor de Pedro es grave y onerosa", afirmó el #PapaLeónXIV en su homilía durante la santa misa con los cardenales participantes en el Consistorio Extraordinario este jueves 8 de enero de 2026.
El Santo Padre partió de la exhortación de la Primera Carta de san Juan: “Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios”, afirmando que el Consistorio es “un momento de gracia en el que expresamos nuestra unión al servicio de la Iglesia”. Desde esta perspectiva, invitó a vivir el encuentro no como un acto funcional, sino como una experiencia espiritual compartida.
“Detenerse para orar, escuchar y reflexionar” Reflexionando sobre el significado del término Consistorium, el Sucesor de Pedro explicó que puede entenderse a partir del verbo consistere, es decir, “detenerse”. “Todos nosotros nos hemos detenido para estar aquí”, afirmó, destacando que esta pausa implica haber suspendido actividades y compromisos para “discernir juntos lo que el Señor nos pide por el bien de su Pueblo”. En un contexto social marcado por la prisa, el Papa señaló que este gesto recuerda “la importancia, en cada trayecto de la vida, de detenerse para orar, escuchar y reflexionar”, evitando así el riesgo de “correr a ciegas o dar golpes en el aire”.
“No estamos aquí para promover agendas”
El Pontífice fue claro al indicar el sentido del encuentro: “No estamos aquí para promover agendas -personales o grupales-, sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera”. Un discernimiento, añadió, que solo puede venir del Señor y que orienta la vida y la misión de la Iglesia. En el corazón de la celebración eucarística, el Obispo de Roma invitó a los cardenales a ofrecerlo todo: “Pongamos todos nuestros deseos y pensamientos sobre el altar, junto con el don de nuestra vida”. Solo así, explicó, podrán ser “purificados, iluminados y transformados” por la gracia, para aprender a escuchar la voz de Dios y acogerse mutuamente como don.
“No un equipo de expertos, sino una comunidad de fe” El Papa recordó que el Colegio Cardenalicio, aun siendo rico en capacidades y dones, “no está llamado a ser, en primer lugar, un equipo de expertos, sino una comunidad de fe”. En ella, los dones ofrecidos al Señor y devueltos por Él están llamados a dar fruto según su Providencia, en una lógica de comunión y servicio. El “detenerse” propio del Consistorio fue definido por León XIV como “un gran acto de amor -a Dios, a la Iglesia y a los hombres y mujeres de todo el mundo-”. Un acto que se concreta en la oración, el silencio, la escucha recíproca y el hacerse voz de las comunidades confiadas al cuidado pastoral de los cardenales.
“Denles de comer ustedes mismos”
Al mirar los desafíos del mundo actual, el Santo Padre reconoció que la Iglesia puede sentirse insuficiente ante “una humanidad hambrienta de bien y de paz”. Sin embargo, retomando las palabras de Jesús, recordó que siempre es posible, juntos, encontrar los dones necesarios: “La Providencia nunca hace faltar los ‘cinco panes y los dos peces’ cuando sus hijos piden ayuda”. En la parte final de la homilía, León XIV expresó su gratitud a los cardenales por el servicio que prestan a la Iglesia, subrayando la responsabilidad compartida con el Sucesor de Pedro. “Siento la necesidad de contar con ustedes”, afirmó, encomendando finalmente el trabajo y la misión común al Señor con palabras de san Agustín, en una actitud de confianza y humildad ante Dios.
https://youtu.be/seXnK0Z638o?si=2z5PLtbkwRbqvUMs
No hay comentarios:
Publicar un comentario